CAPÍTULO 10
Terminada la frugal cena, se sentaron a repasar antecedentes del caso mientras compartían un café. En ese momento llegó Bobby con algunas novedades. Todos compartían la opinión de que el ataque a los tres hombres que habían sido hospitalizados temprano ese día habían sido provocados por súcubos. Ahora quedaba averiguar si era sólo uno o si eran varios. Y dónde y a quién iban a atacar.
Por otro lado, Bobby había hallado gran cantidad de augurios cerniéndose sobre el pueblecito. Señal inequívoca de actividad demoníaca. Pero una gran actividad, no pequeños indicios. En el mapa satelital pudieron ver cómo alrededor de la zona en dónde ellos estaban se habían formado grandes tormentas, huracanes, vientos terribles, pero nada en el punto del mapa en donde ellos se hallaban. Típico de los augurios.
En ese momento apareció Castiel, quien venía a traer novedades que había podido captar acerca de la actividad de los seres celestiales y de los otros.
- Se acercan los demonios. Están por invadir este pueblo.- dijo lo más calmadamente posible.
- Te lo dije, Sammy. Deberíamos habernos ido hace ya varios días. Seguro vienen por ti.- emitió Dean preocupado.
- Aunque lo intenten, estamos de acuerdo en que vamos a pelear. No podemos rendirnos, no ahora.- respondió Sam convencido.
- Mira, chico, no quiero hacerte la contra, pero ¿te das cuenta que tienes a un ejército de seres demoníacos que están tras de ti y a un grupo de ángeles y sus secuaces humanos que intentan acabar contigo?
- Si, Bobby pero no nos iremos. Vamos a luchar. Nuestras costillas marcadas impiden que nos encuentren, así que por ahora cambiaremos ubicación y con eso tendremos tiempo para pensar en el siguiente paso.- contestó Sam.
Como la decisión estaba tomada, los hermanos, una vez solos en su habitación comenzaron a preparar sus bolsos para dirigirse a una pequeña cabaña de caza que había estado cerrada durante mucho tiempo, por lo que estaban convencidos que allí nadie indeseable los encontraría, a menos que ellos lo permitieran.
Mientras Sam preparaba sus cosas, Dean parecía distraído y estaba tan pálido como un enfermo, así que su hermano se acercó a su cama preguntándole si estaba bien, porque no era la primera vez que lo veía a lo largo de ese día que se tomaba la cabeza en sus manos como si le doliese mucho. El mayor contestó distraídamente que todo estaba bien y siguió preparando su bolso pero el destino quiso que se le cayese un papel que tenía aspecto de bastante viejo del bolsillo de su chaqueta. Sam lo levantó para dárselo pero al advertir la letra de su padre, rápidamente lo abrió y aunque el más grande de los Winchester trató de quitárselo, fue imposible.
- ¿Cuándo me ibas a decir de la existencia de esta carta?- preguntó enojado el más pequeño.
- Te lo iba a decir, en serio, hermano, sólo que estaba pensando cómo decírtelo sin que te enojaras conmigo, por lo que tu ya sabes…
- Vale, mira en otra oportunidad debería patearte el trasero, pero las circunstancias apremian y es necesario que trabajemos juntos. ¿Cuándo obtuviste esta carta, Dean? ¿Dónde?
- Bueno, pues verás. ¿Te acuerdas cuando apenas liberamos a Lucifer de su jaula, que fuimos al trastero de papá convencidos de hallar la Espada de Miguel?
- Si, me acuerdo. ¿qué me perdí?
- Pues, nada, sólo que mientras revisábamos recuerdos y antes de que Zacharia apareciese en escena, alcancé a ver un sobre con mi nombre, me lo guardé con la intención de leerlo después. En ese momento se produjo todo ese escándalo de ángeles peleando y entonces yo lo olvidé... hasta hace un tiempo que lo hallé y al leerlo comprendí varias cosas... y bueno, estaba pensando en cómo decírtelo y en cómo poner en práctica todo lo que papá nos pide que hagamos.
- Si, bueno, pero deberías habérmelo dicho inmediatamente. No podemos darnos el lujo de esperar, Dean. Le avisaremos a Bobby y Cas, ellos sabrán aconsejarnos.
- Está bien, hermano. No creo que sea la mejor idea, sobre todo porque Bobby va a asesinarme cuando lo sepa pero acepto tu sugerencia, socio.
Unas horas después, ya instalados en la cabaña de caza en las afueras del pueblo, cuatro hombres se reunían alrededor de lo que había intentado ser la última voluntad de John Winchester.
"Querido hijo:
Me imagino que si has hallado esta carta es porque hace tiempo que estoy muerto. Espero haber muerto por alguna razón valedera, quiero decir, espero haber hecho lo correcto, como siempre he tratado de hacerlo aunque estoy seguro de que me he equivocado infinidad de veces. Como sabes, estoy tras la pista de Ojos Amarillos. Por eso me fui. Ojalá tenga tiempo de explicártelo todo personalmente. Pero por si acaso me veo obligado a escribirte esta carta y rogar a Dios que la halles a tiempo y tu y tu hermano sean capaces de hacer lo correcto. Lo que yo no siempre pude hacer. Perdóname por todo lo que les hice a ti y a tu hermano. Es lo único que voy a decir, hijo. De aquí en adelante, todo depende de ustedes.
¿Aún llevas el anillo de tu madre en tu mano? Espero que si. Porque en él se halla la clave de todo lo que sucederá. O al menos de lo que los demonios están planeando. Ese anillo perteneció a la familia Campbell por muchas generaciones, todos ellos grandes cazadores. Tus bisabuelos, los padres de Samuel Campbell vinieron de Escocia hace ya muchos años. De allí trajeron con ellos ese anillo que hoy llevas en tu mano. Trataré de resumir la historia del mismo y así te contaré al mismo tiempo el curso de mis investigaciones luego de que te dejé en aquel motel, luego de que te abandoné, hijo. Pero era necesario…
CONTINUARÁ…
