Cap. 10
Lo pensé apenas unos segundos y asentí con una sonrisa. Henry también notó que lo miraban, lo que hizo fue sonreírles a un par de chicas que lo miraban y siguió comiendo con calma.- ¿Crees que hayan más túneles, Clary?
Nick sonrió y tomó su mano.- Vamos entonces -empezó a subir las escaleras.
Me encogí de hombros.- Es posible. No parece que se haya hecho con el paso del tiempo...
-Y se ha deteriorado con el tiempo, me pregunto si otras personas sabrán del túnel -comió.- Me pregunto por qué alguien querría un pasadizo que lleve al bosque prohibido -se sirvió jugo. Llegamos al cuarto de Nick y al entrar me quité el suéter, allí estaba más cálido que fuera.
- No creo que se haya usado recientemente -fruncí el ceño.- ¿Un camino para escapar, tal vez?
- Creo que tu sonrisa no funciona con los chicos, Henry -susurró Vi señalando discretamente a otros chicos que lo miraba.
Nick miró el reloj de pared que tenía sobre la chimenea.- No tardan en llegar los chicos con la cena -le sonrió y fue a guardar su suéter.
- Para eso tengo otra táctica, Vi -los miró de frente y les sostuvo la mirada unos segundos, entonces sonrió de lado como Slytherin "superioe", como retándolos, desviaron la mirada.- Lo malo de eso es que me pueden buscar después de la cena -rió y miró a Clary.- Tal vez podrían haberlo usado para dejar los cadáveres de las personas que juzgaban ahí ¿no? o para que escaparan los magos y brujas como dices -sonrió.
-¿Quién te trae la comida? ¿elfos? -me senté en el sillón.
- Lo de los cadáveres tampoco es mala idea -dije mientras trataba de no reír de la expresión de Henry.
- Es posible que lo hagan -dijo Vi con una risita y me miró.- A menos que crean que estás con una Slytherin, en ese sentido son más... tolerantes -la fulminé con la mirada y seguí comiendo.
- Sí, son buenos chicos que extrañamente aman lo que hacen. Y los tratan bien aquí -le dijo desde la habitación.
-Que hagan lo que quieran -sonrió y comió.- Tal vez hayan más cosas ocultas en esa casa.
-Y aun así hay una chica tratando de liberarlos -reí.- Sonaba interesante su idea pero los elfos son felices haciendo lo que hacen - subí los pies al respaldo del sillón, con la espalda recargada en el asiento y la cabeza colgando.- Esa chica es la misma que anda en lo de las clases de defensa.
- Supongo que sí, sólo vimos una parte de ella y porque rompiste una tabla del piso...
- Interesante, alguien quiere problemas -dijo Violette en voz muy baja.
- Escuché algo sobre eso el año pasado -salió de la habitación con una playera diferente. Sonrió.- Descubrí que me ensucié de helado.
-Hay que investigar más el próximo paseo -ahora tenía más curiosidad, tomó un pastelillo.
-Mi blusa está manchada con cerveza de mantequilla -reí, lo estaba viendo de cabeza, era divertido, sonreí.-No sabemos comer.
- Sería una buena idea -asentí y uno de los chicos que habían estado mirando a Henry se levantó y se acercó. Creo que era de sexto. Suspiré.
- ¿Qué haces aquí? -le preguntó a Henry con mirada desafiante. Vi meneó la cabeza y lo miró.
- Es amigo, Derek -le dijo Vi.
-Ceno con mis dos amigas ¿algún problema con eso? -preguntó Henry con toda tranquilidad mientras comía otro pastelillo.
Ignoró a Henry.- ¿Amigo? -miró incrédulo a Violette.- ¿Un Hufflepuff? -después lo miró con desprecio.- Deberías estar en tu mesa, chico tejón. A menos que quieras problemas.
Nick rió.- Supongo que no -se acercó a ella y se puso de rodillas.- ¿No te marea estar así?
-¿Problemas con quién? ¿Contigo? -se sirvió jugo.- No creo que me puedas causar muchos problemas, viborita -sonrió y le dio un trago.
-No -sonreí.
- Sí, conmigo, niño -dijo con una sonrisa desdeñosa mientras metía sus manos a los bolsillos y se le unía otro. Para mi sorpresa, era el capitán de mi equipo, Frederick, quien ya tenía su varita en la mano.
- ¿Y es divertido? -ladeó la cabeza con una sonrisa.
Henry los miró y alzó una ceja.- ¿Necesitas apoyo para correrme? No les afecta en nada que esté aquí, he comido aquí desde primero y ni cuenta se había dado -tomó otro trago de jugo.
-Sip, se ve todo diferente.
Los chicos se miraron. (Gracias por la información extra, Stuart.)- No hay necesidad de pelear aquí, chicos -dijo Vi poniéndose de pie.
- No volverá a sentarse en la mesa, si tanto les molesta -dije mirando especialmente a mi capitán.
- Podría intentarlo... -en ese momento se apareció un elfo detrás de ellos.
-No deberían molestarse, finalmente es una mesa y ya. No es como si estuviésemos todo el tiempo separados, en clases las casas están revueltas por si no se han dado cuenta - vio a Frederick y lo reconoció.- Ya cualquier inconveniente lo podemos solucionar en el campo ¿no cree, capitán? -dijo Henry estirándose.
No noté al elfo porque estaba muy entretenida viendo a Nick.- No es difícil y es divertido, aunque si estás mucho tiempo así se te va la sangre a la cabeza.
- Deberíamos notificarle al profesor Snape... -Frederick interrumpió al otro chico al reconocer también a Henry.
- El capitán de Hufflepuff tiene razón, Derek. Es sólo una mesa -me miró.- Después hablo contigo -tomó a Derek del brazo y se lo llevó. Suspiré y Vi volvió a sentarse.
- Señor... -susurró el elfo. Nick volteó y le sonrió.- La cena.
-Creo que no podré volver a sentarme aquí con tranquilidad...-bufó y dejó el pastelillo a medio comer.
Miré al elfo desde donde estaba, sonreí. -Gracias -me di una maroma y quedé a lado de Nick.
Dejé caer la cabeza en la mesa.- En problemas, ¿no? -dijo Vi y asentí.
- Ya lo arreglaré con Frederick... espero.
Nick se levantó y le quitó la bandeja al elfo.- Muchas gracias, Alphonse -la criatura agachó un poco las orejas.
Henry se quedó pensando y frunció el ceño.- Creo que me iré antes de que alguien más venga a protestar -sonrió un poco.- Nos vemos mañana -se levantó. Me quité los tenis y me paré atrás de Nick tratando de ver qué había en la charola.
Lo tomé del brazo sin levantar la cabeza.- Tú no vas a ningún lado -cerré los ojos.- Soy Slytherin, esta es mi mesa también y yo puedo hacer lo que quiera en ella. Así que tú te quedas -abrí los ojos y lo miré sin moverme.- Y no se te ocurra contradecirme.
- Nuestro amigo insiste en no decirme su nombre -le dijo Nick a Kailen.- Y yo le digo Alphonse, es un buen chico -le sonrió.
- Me voy, señor...
- No me digas señor, Alphonse.
Henry no le despegó la mirada desde que tomó su mano, sonrió cuando terminó de hablar y se sentó.- Está bien.
-¿Te gusta ese nombre? -pregunté al elfo.- A mí no me gusta -reí.
Asentí y no lo solté. Si me iba a meter en problemas de todas maneras, prefería que él siguiera sentándose conmigo... bueno, con nosotras.- Violette quería preguntarte algo, Stuart -dije en voz baja para relajar el ambiente.
- ¿Ahora soy malo eligiendo nombres? -le preguntó Nick a Kailen con una sonrisa. El elfo sólo se encogió de hombros.
Él sonrió al notar que no lo soltaba, miró a Violette.- ¿Qué querías preguntar?
-Sí -reí.- Gracias por la cena -le dije al elfo con una sonrisa.
- ¿Yo? -me miró y me reí.- Mentirosa.
- Bueno, se trata sobre Vi pero la pregunta es mía -sonreí.- ¿Steve sí se asustó de Vi?
El elfo movió las orejas cuando vio la sonrisa de Kailen.- Señor Nícolas, ¿me permite hacer una pregunta?
Henry rió y negó.- Al inicio sí, luego lo pensó y no creyó que fuera verdad, pero me preguntó y lo asusté más, luego pensó en aun así tratar de nuevo pero una chica de segundo cayó antes.
Miré con curiosidad al elfo, no había visto jamás a un elfo preguntar algo que no estuviera relacionado a lo que se le había pedido.
- Pobre niña -dijo Vi entre risas.
- Y yo que creí que mi Violette ya tendría novio -dije con fingida decepción.
- Ya vamos progresando, señor Alphonse -Nick asintió sonriendo.- Pregunta lo que quieras.
- La señorita que también es amable conmigo... ¿es su novia, señor? -dijo en voz baja.
Henry rió y negó.- Steve es una mala opción pero hay otro chico a quien le llama la atención y él es una mejor opción, por si quieres que Vi tenga novio -rió.- Se llama William, se junta muy de vez en cuando con nosotros.
No pude evitar sonrojarme y reí quedito, me senté en la silla frente al escritorio de Nick y lo miré esperando su respuesta.
- Quiero conocer a ese chico, quiero novio para Vi -dije ya riendo, ella sólo meneó la cabeza pero sonrió.
- Primero consíguete al chico que quieres y después piensas en mí y mi vida amorosa -dijo mirándome inocentemente.
Nick se rió un poco y no miró a Kailen.- Se llama Kailen y sí, es mi novia -el elfo sonrió.
- Es buena persona como usted, señor -movió las orejas y desapareció.
-¿Qué chico quieres? -dijo Henry mirándola con curiosidad, y con el sentimiento de querer saber a quién debía alejar.
-Mentiroso -dije con una sonrisa y sonrojo, recargando mi barbilla en el respaldo de la silla.
- No es de tu incumbencia, Stuart -dije con una sonrisa tratando de tranquilizarme.
- De hecho, sí es de tu incumbencia -dijo Vi recargando su cabeza en una mano y la fulminé con la mirada. Sonrió más.- Es tu amigo, a fin de cuentas, y puede saberlo.
- ¿A quién le dices? -preguntó Nick mientras arreglaba la cena en la mesa de centro.- ¿A él por decir que somos buenas personas o a mí por decir algo que no es del todo mentira?
-Cuéntame, Vi -sonrió tratando de animarla a que le dijera.
-No es del todo mentira pero no es verdad -comencé a balancear la silla.- Te lo digo a ti.
- Cuéntale y tu cabeza reducida que tanto amas desaparecerá de la habitación -le dije antes de que abriera la boca. Lo pensó un momento.
- No puedo, Henry -sonrió.- Quiero mucho a esa cabeza.
- Así que también lo piensas así -le estaba dando la espalda.- ¿Quieres ser mi novia, Kailen?
-¿Así que era en serio lo de la cabeza? -dijo sorprendido, rió.- ¿De quién es?
No me lo esperaba en ese momento, me sorprendí y no alcancé a frenar la silla, unos segundos después estaba de frente en el suelo, avergonzada y con un golpe en la frente.
Se encogió de hombros.- No lo sé. Me dieron a escoger entre varias y esa me gustó -me reí.- Fue un bonito recuerdo de África, deberían ir algún día.
Nick escuchó el golpe y fue hacia ella casi corriendo. Le ayudó a levantarse.- ¿Estás bien? -le preguntó angustiado.
Henry rió y asintió.- Algún día iremos, tal vez consiga un cráneo reducido también.
Empecé a reír mientras me sobaba la frente, tenía los ojos llorosos por el golpe.- El suelo es duro ¿sabías? -reí otro poco.
- Traté de convencerlos de que me dijeran como hacerlo... -suspiró.- Pero no lo logré.
- ¿William no se asustará con ella? -le pregunté a Henry entre risas.
- Sí, lo he sabido varias veces también -le sonrió y miró su frente.- Un gran golpe... creo que tengo algo para eso -la cargó y la dejó sobre el sillón. Después fue a su habitación.
-Podemos averiguar -rió y luego miró a Clary.- No creo, es extraño también.
-No es un gran golpe, solo un golpe por no meter las manos, me vi lenta -me sobé en lo que volvía.
- No le des ideas -seguí riendo.- ¿Escuchaste, Vi? Es perfecto para ti.
- Ya te lo dije, no planees mi vida amorosa -susurró con una sonrisa.
- Para ser guardián, supongo que sí -le dijo desde la habitación. Volvió con una pomada.- No sé en qué piensa Clarissa, pero acertó en darme una especie de botiquín mágico de primeros auxilios -se puso de cuclillas frente a ella.- Veamos...
Henry rió y las miró divertido, pensó en presentarle a William a Violette. Lo miré.- Tal vez pensó que eres el niñero de una niña muy torpe -le sonreí un poco, recordé el por qué me había caído y me sonrojé un poco.
- Pero quiero hacerlo -hice un puchero.- Kailen ya tiene prácticamente resuelta la suya, sólo me quedas tú.
- Ligeramente torpe -le sonrió y abrió el frasco. Le untó un poco de la pomada sobre la frente sin dejar de sonreír.
-Yo te ayudo y apoyo, Clary -dijo Henry divertido.
-Muy torpe -reí.- Así me voy a ver pequeña toda la vida, bajita y torpe.
- Bien, no me sorprende que la apoyes -le dijo Vi con los ojos entrecerrados.
- Es fácil. Resuelvo tu vida este año y el siguiente me concentró en Abie -dije sonriente, esperando la reacción de Henry.
- Está bien para mí -le dijo todavía con la sonrisa en su rostro y regresó a su habitación.
-¿En mi hermana? -frunció el ceño y negó.- Va a tener solo once años, ella no tiene permiso a nada de novios sino hasta que tenga quince años.
Me senté frente a la mesa de centro y terminé de acomodar la cena, me quedé pensando si volvería a repetir la pregunta que hizo antes y si lo había hecho preguntando solo si quería serlo o pidiéndome que lo fuera, supuse que había sido lo primero.
- Lucy es su madre y es la única que le puede dar permisos. Y tu padre también, tú sólo eres el hermano fastidioso -nos reímos de él.- Además, te recuerdo que empezaste a tener novias a los doce, ¿por qué ella no puede hacer lo mismo? -Vi asintió.
Nick guardó la pomada y se lavó las manos mientras pensaba en la reacción de Kailen. Lo interpretaré como un "voy demasiado rápido". Regresó y se sentó frente a la mesa.- ¿Tienes hambre ya?
-Porque Abie es algo influenciable y se emociona demasiado rápido, podrían hacerle daño. En mi caso, tenía novias para intentar olvidar a alguien, es diferente.
-Ahora sí -sonreí un poco. Dijiste que esperarías, Kailen...ahora espera...
- Pretextos, no veo ninguna diferencia -fruncí el ceño.- Además, ¿crees que dejaría que le hicieran daño a esa niña? Que poco me conoces, Stuart. La quiero mucho como para permitir algo así.
- Perfecto -sonrió.- Entonces cenemos.
-Sé que no dejarías que la dañes -sonrió un poco.- Pero es mi hermanita, la he cuidado siempre que he podido, no puedo evitar preocuparme por ella de más.
Asentí y comencé a comer, me pregunté si sacar el tema de la pregunta, pero debía esperar. Lo miré y sonreí un poco, sin querer empecé a fantasear con el futuro y fui comiendo cada vez más despacio.
- Abie tiene razón, eres un hermano fastidioso -lo despeiné.- Pero ya te preocuparás todo lo que quieras el año próximo, que ella te haga caso es diferente -sonreí.
Nick notó cómo estaba comiendo.- ¿Te sientes bien o ya se te quitó el hambre? -le puso una mano sobre la frente y las mejillas.- El golpe no te provocó temperatura, ¿verdad?
-Eso sí -sonrió.- La sobreprotegeré como merece -rió.
-¿Eh? -me sonrojé un poco y mordí un trozo de pan, negué.- Solo me distraje, el golpe no fue fuerte.
- Si te dejamos -sonreí y miré a Vi. Ella asintió.
- No la conozco, pero empieza a caerme bien.
- ¿Segura? -dejó una mano sobre su mejilla.- Tienes el rostro ligeramente caliente.
-Te caerá bien, seguramente -le dijo Henry a Vi, para ese entonces ya había desaparecido la comida hacía un rato.
-Solo estoy sonrojada...creo... -miré a otro lado.- Estoy bien.
Asentí.- Juntas serían un verdadero desastre -bostecé.
- Sí, estás un poco roja -hizo su cena a un lado.- Tal vez deberías descansar de todas maneras -sonrió.
-Tienes razón -le contagió el bostezo.
Fruncí el ceño.- Estoy bien, solo estoy sonrojada -seguí comiendo.
- Bueno, como parece que ustedes dos tuvieron mucha actividad hoy, deberían irse a dormir ya -dijo levantándose y riéndose un poco.
- Está bien -tomó su cena de nuevo y ahora él fue quien comió despacio.
-No estoy cansado ¿y tú?- le dijo a Clary con una sonrisa, se levantó.
Seguí comiendo y me empecé a sentir cansada, empecé a sentir más frío, sobre todo en los pies descalzos. Suspiré y dejé de comer.- Se me fue el hambre.
- Estoy llena de tierra, me siento sucia... -los miré de pie.- Y ahora que los veo, cansada también -me reí pero no me moví.
- Entonces recogeré esto -empezó a ordenar la comida dentro de la bandeja.- ¿Quieres una manta o ya te llevo a tu casa?
-Vamos, princesa Clarissa -se agachó y la cargó de caballito.
-Creo que ya me iré -me empezaron a dar escalofríos, llevaba días con síntomas de gripa pero los había ignorado, me miré los pies descalzos y me regañé.
- No, me voy a pie. Acaba de revisarte la señora Pomfrey... -suspiré.
La miró bien y puso más leña en el fuego.- Voy por la manta.
-Ya no me duele nada -brincó acomodándola mejor en su espalda.- Ya me arreglé -sonrió.
Me acosté en el sillón, sentía calor y frío a la vez, mis ojos se querían cerrar y me empezó a doler un poco la cabeza.-Debí haberle hecho caso a Henry y usar suéter...-susurré, mientras temblaba un poco. Me molesté por enfermarme con tal facilidad.
- Está bien, Stuart -dije con voz adormilada. Vi meneó la cabeza sonriendo y se fue por otro lado.
- Tal vez deberías escuchar más seguido a Henry... -regresó con la manta y frunció el ceño.- Creo que no era el golpe... -la cargó con cuidado para llevarla a la cama, sintió como temblaba.
-Duérmete si quieres, te llevo hasta tu casa -caminó en dirección a la entrada a Slytherin.
-Llevo días peleando contra la gripe... -sentí que ahora sí tenía fiebre.- Desde el último entrenamiento de Quidditch.
- No puedo... -bostecé y cerré los ojos.- No podría dormir con tanta tierra encima.
- Entonces es eso -la dejó sobre la cama y buscó en la mesa de noche la caja que le había dado con las pociones.- Supongo que algo debe haber aquí para ti...
-Sí puedes -le pegó el bostezo.- Duerme, princesa Clarissa, en la entrada a tu casa te despierto.
-No quiero nada... yo solita me curo -me acurruqué un poco, abracé una almohada.
- Ves... tú también te estás durmiendo... y estoy pesada... -me abracé a su cuello y empecé a quedarme dormida.
- ¿Ni aunque sea un chocolate quita-gripa? -rió mientras sacaba un cuadrito de la caja.- Ahora entiendo que todo esto sí iba dirigido a curarte. Vamos, cómelo -lo desenvolvió.
-No estás pesada -sonrió al sentir que lo rodeaba por el cuello.- Creo que te dejaré hasta tu sala común entonces, me sé la contraseña.
-Te nombró mi niñera -reí un poco y comí un trozo del chocolate cuando me lo ofreció.
- ¿Cómo es que...? -acomodé mi cabeza sobre mi brazo, pegando mi nariz a su cuello.- Sabes la contraseña...
-¿Y qué tal tu almohada personal también? -sonrió y le quitó la almohada que estaba abrazando. Le puso una manta y se acostó a su lado, abrazándola un poco.- Trata de descansar, pequeña Kailen.
Le dio cosquillas el roce de la nariz de Clary.- Kailen se actualiza de esa contraseña por si acaso y me la dice. Es en caso de emergencia.
Me acurruqué un poco.-Aún no quiero dormir... -tenía frío y pensé en el calientito abrigo que estaba en mi habitación.
- Kailen... ah... -lo abracé un poco más y empecé a bajar el tono de mi voz.- Que lista...
- Está bien, ¿qué quieres? ¿Otra manta? -preguntó Nick más preocupado.- Dime qué necesitas...
-Se nos ocurrió un día que estábamos pensando en todo lo que ha pasado en Hogwarts hasta ahora -la acomodó bien y bajó con cuidado las escaleras.
-Así estoy bien, gracias - cerré los ojos y me recargué en él.- Cuando era niña me dio hipotermia, lo acabo de recordar.
- Buena idea... -mis manos comenzaron a soltarse hasta que sentí algo a través de su suéter.- El medallón... -susurré en pársel y solté una risita.
- ¿Cuántos años tenías? -la abrazó bien y le frotó la espalda.
-Sí -siguió bajando con calma y cuidado.
-Tenía 9 años. El hermano al que le quemé el trabajo de la escuela y le arrojé la serpiente sin querer, me tiró a un río que ya se estaba congelando. Creo que quería que me ahogara.
- ¿Con ustedes también hay contraseña? -pregunté adormilada.
- Tal vez eso quería -dijo con el ceño fruncido. Le puso otro pedazo de chocolate en la boca.- Me alegra que no lo haya logrado.
-No, es diferente. Tenemos que golpear los barriles con el ritmo que decimos Helga Hufflepuff. Un día te enseñaré cómo.
-Me agarre a una roca -mordí el chocolate.-Unos señores que pasaban por ahí me sacaron, nuestra nana nos mandó al hospital y estuve internada en lo que me estabilizaba.
- Suena más divertido... -suspiré.- Me siento cansada... ¿por qué...?
- ¿Por eso no te gustan los hospitales? -no dejó de mirarla y le dio más chocolate.
-Porque hicimos mucho hoy - llegaron a la entrada a Slytherin y murmuró la contraseña.
-Si... por eso... no me gustan -mordí el chocolate y lo comí.
- Pero estoy acostumbrada... - abrí los ojos y volví a suspirar.- También los entrenamientos son duros, pero es un cansancio diferente...
- Bueno... -sonrió y la despeinó.- Te cuidaré yo entonces, para que no tengas que ir hospitales, enfermerías y todo eso.
-Solo necesitas dormir y estarás como nueva -entró a la sala común.
-Me parece bien -sonreí y entrelacé nuestras manos.
- Y un buen baño -bostecé.- Aquí me bajo, Stuart. No me gustaría que te vieran...
- Entonces como tu niñero, cuidador y almohada personal -entrelazó sus manos con gusto.- Sugiero que ya te descanses.
-Está bien -la bajó.-Descansa, Clary.
-Aún no quiero dormir -lo miré.
- ...porque no quiero que tengas problemas por traerme hasta aquí -completé con una sonrisa.- Descanse usted también, capitán.
- Entonces... -empezó a acariciarle el cabello con la otra mano.- Esperemos a que le dé sueño al gatito enfermo -sonrió.
-Suena mejor cuando tú lo dices -sonrió y besó su mejilla rápido.- Hasta mañana -caminó a la salida.
Maullé y le sonreí -Un día me compraré unas orejas de gato -reí, cerré los ojos.
Puse mi mano sobre la mejilla en que me había besado. No deberías ser así conmigo... Caminé tras él y lo retuve del brazo. Le di un beso en la mejilla también.- Hasta mañana, Stuart -me separé de él unos pasos sonrojada y esperando a que saliera por la puerta de piedra.
- Eso sería genial -dijo sin dejar de acariciar su cabello.
Henry sonrió un poco sonrojado, le tomó la mano y la apretó un poco.-Hasta mañana -la soltó y salió.
-Jim tiene un secreto, está un poco obsesionado con las caricaturas japonesas y al parecer allí a las chicas las visten de gato y a los chicos les encanta - empezó a darme sueño.
Lo vi salir un poco más sonrojada.- Bien, ahora no podré dormir -susurré y corrí a darme un baño, ya había olvidado que estaba cubierta de tierra.
- Debería hablar con Jim... -sonrió al ver como se estaba quedando dormida.
Henry regresó con su sonrisa tonta a nuestra casa, se tardó dándose un baño y luego se fue a dormir aunque le costó trabajo conciliar el sueño.
-Puedes escribirle un día que le conteste una carta... -me quedé dormida.
Estuve cepillando mi cabello hasta que me diera sueño, aunque eso tardó en pasar.
Nick le dio un beso en la frente y se quedó ahí hasta cerciorarse de que ella estaría bien e irse a dormir al sofá.
Me quedé dormida profundamente sin soltar nuestras manos, el chocolate tenía algo de poción para dormir así que no desperté sino hasta al otro día.
Nick no pudo irse a dormir al sofá porque Kailen no lo soltó... y él tampoco quería alejarse de ella. Se quedó dormido.
Al día siguiente ya me sentía mejor, desayuné ahí con él. Henry estaba un poco adolorido y tenía aún el golpe en la frente. Después del desayuno nos reunimos todos bajo el árbol de siempre a jugar quemados con una pequeña pelota, fue divertido enseñarles el juego.
Mientras jugábamos, me burlé del golpe de Henry en la frente, al sólo recordar cómo se lo había hecho. En realidad era un juego muy divertido, no entendía por qué en el mundo mágico no se conocía.
Terminamos cansados de tanto jugar, al final terminamos jugando cartas mientras descansábamos bajo el árbol. Violette resultó ser la más salvaje en ese juego.
- Vi, sólo es un juego -le dije mientras íbamos por la cuarta partida. Sólo se encogió de hombros sin dejar de poner atención a su juego y me reí.
-Me rindo -dije después de un rato, bajé mis cartas y cerré los ojos.- No le entiendo a ese juego.
-No es difícil -dijo Henry, mientras jugaba concentrado.
- Sí, no está difícil -dijo Violette también concentrada.
- Yo... creo entenderlo -dije con el ceño fruncido. Nick se rindió después de un rato.
-Esos juegos no me gustan mucho -bostecé y me subí al árbol. Henry le ganó la última partida a Violette.
Violette hizo un berrinche y le pidió revancha.- Vi, tranquila -me reí y Nick también.
- Quiero otro juego...
- No le hagas caso, Stuart.
