Perdón, perdón, perdón, mil perdones! Se me olvidópor completo el movil en este tiempo, merezco un castigo por haber tardado tanto tiempo en subir el capitulo. T.T
Nota: Esta historia pertenece en su totalidad a Kogane no Yume (en podreis encontrar más historias suyas)
Antes de escribir la historia aquí, pedí permiso, así que os pido que si alguno quiere hacer algo parecido, sea con esta historia o con otra, pidais permiso a su autor, robar está muy mal.
Fairy Tail es obra de Hiro Mashima-sensei, con lo cual, ninguno de sus personajes me pertenece.
Advertencia: La historia contiene Lemon (escenas bastante ubiditas de tono) así que lee bajo tu responsabilidad, o no, es cosa tuya. xD
MARCADA
Los rayos del sol dan de lleno en mis ojos y me obligan a mover mi brazo para cubrir mi vista pero no puedo, abro lentamente los ojos y me encuentro con el rostro de Natsu enterrado en mi pecho mientras sus brazos me abrazan ahora más suave que cuando se encontraba despierto pero aun así no me ha soltado.
Sonrío, es que no lo puedo evitar. Me siento tan bien, tan completa que siento que todo esto se puede esfumar en un abrir y cerrar de ojos.
Presto atención a su rostro dormido, parece solo un niño nuevamente, duerme plácidamente y mejor será no despertarlo. Pero yo debo salir de la cama, entre las sabanas, el sol colándose por la ventana y el cuerpo de Natsu pegado al mío siento como mi piel se encuentra perlada de sudor. Me escabullo de la cama intentando no despertarlo y en cuanto lo logro busco con que cubrirme. De uno de mis cajones saco una playera grande que me cubre hasta los muslos y solo así me dirijo al espejo. Mi cabello esta revuelto pero mi rostro demuestra toda la felicidad que por momentos creí jamás tener.
Paso mis dedos por entre mis cabellos y al mover a un lado mi cuello siento una punzada de dolor. Aparto las hebras de sobre mi cuello y…
-¡Natsu Dragnel!
Grito antes de procesar que es lo que sucede. Tengo rastros de sangre en torno a mi cuello ahí donde la marca de una mordida dejo una herida, pero no es eso lo que me preocupa, aunque no tengo la menor idea de en que momento hizo eso. No, lo que me preocupa es esa extraña marca roja que se extiende desde mi hombro, pasando sobre la herida y hasta mi cuello, a solo unos centímetros de mi rostro.
Un dragón.
Veo a Natsu ponerse tras de mi en el espejo y volteo para verlo a la cara.
No digo nada, dejo que mi mirada acusatoria hable y funciona pues noto sus mejillas sonrojarse y llevándose una mano a la cabeza desvía la mirada al piso.
-¿Qué es esto?
-Mi marca. –Dice sin quitar la vista del piso.
-¿Tu marca?
Él asiente y vuelve a verme a los ojos, luego desliza sus dedos por mi cuello cuidando no tocar ahí donde sus dientes perforaron mi piel.
-¿Te duele?
-No es eso lo que me importa en este minuto y lo sabes, Natsu ¿Qué es esto?
-Los dragon slayers saben que eres mi hembra. –La mención de esa palabra, con un toque de dulzura que a su vez suena tan salvaje me hace sonrojar. –Pero el resto del mundo no, los humanos no tienen nuestra capacidad olfativa. Por eso aparece esta marca, es un anuncio de que eres la pareja de un dragón… Quizá debí decirlo antes.
-Natsu tengo un dragón trepando por mi cuello, si, debiste habérmelo dicho, o al menos escoger un lugar menos notorio.
Natsu sonríe y junta sus manos frente a él en forma de disculpa.
-Ni siquiera pensé donde dejar la marca, simplemente me deje llevar. ¿No estas enojada verdad?
Llevo mi mano a mi cuello y vuelvo a ver mi reflejo en el espejo.
¿Estoy enojada?
No, no lo estoy, estoy feliz… siento que esta marca vale más que muchas cosas, es algo tan de él y ahora tan mío.
Niego con la cabeza.
Entonces siento sus manos rodearme por la cintura y me obligan a voltearme. Sus labios se pegan a los míos en un beso corto, pues el sonido de su estomago nos interrumpe. Dejo escaar uns risita mientras el baja la mirada.
-Ve a ponerte algo de ropa mientras preparo el desayuno.
-Pero…
-Pero nada, si no te cubres luego desayunare otra cosa y no creo que tu estomago este muy feliz de eso.
Sus ojos brillan ante mi proposición pero su estomago vuelve a rugir y yo le indico que vaya a vestirse.
En la cocina preparo huevos, unas cuantas salchichas, pongo a tostar pan y saco una jarra de jugo. Todo fue muy rápido, pero cuando llevo todo a la mesa Natsu espera impaciente.
Ambos comemos, él mucho más rápido que yo y luego él recoge la mesa. Siento el sonido del agua y recuerdo que debo tomar una ducha antes de ir al gremio.
Entro al baño y como capricho lleno la bañera, tengo el cuerpo algo dolorido y un buen baño no me vendría nada de mal. Pongo burbujas en el agua y espero a que se llene, luego solo debo quitarme la camiseta y me dejo sumergir en aquel exquisito y relajante calor del agua.
El aroma de las burbujas me llena, cierro mis ojos y me dejo relajar en aquel baño inundado por la fragancia a rosas.
Estoy tan relajada que no siento su presencia hasta que el agua revolotea a mi alrededor y su piel choca con la mía justo antes de besarme tiernamente en los labios.
-Natsu. –Digo cuando se separa de mi.
-Si Lucy.
¿Qué le voy a decir? ¿Que no quiero que este aquí? Mi cuerpo reclama algo dolorido pero mi pecho se acelera de solo su presencia y no solo eso, siento el hormigueo que reclama su presencia en toda mi piel.
Me muevo y atrapo nuevamente sus labios, luego su mano se desliza por mi cintura elevándome pero una punzada de dolor que no logro evadir hace que suelte un quejido.
-¿Estas bien? –Suelta rápido y preocupado.
-Si, solo estoy algo dolorida.
Sus ojos parecen llenarse de culpa.
-Yo, lo siento, no pensé en ti…
Acaricio su mejilla y lo veo con ternura.
-No es nada, tranquilo.
Él niega y se mueve de modo de quedar bajo mi cuerpo y me voltea haciendo que quede acostada sobre su pecho.
Sus manos cruzan por mi cintura y una de sus manos rosa uno de mis pecho pero se aleja rápidamente para solo sujetarme por la cintura. Siento su cuerpo caliente, incluso más que el agua y su miembro duro roza mis glúteos, eso eleva mi propia temperatura corporal.
Pongo mis manos sobre las suyas y acaricio su piel con mi pulgar, pero lo hago solo un instante, solo lo necesario para darme cuenta que ya tendremos mucho tiempo para darnos de arrumacos y cariños cuando los cuerpos de ambos estén tan cansados que no nos podamos mover, o quizá dentro de mucho años cuando seamos ancianos o… al demonio con todo ahora quiero a Natsu dentro de mi y dejar que todo este bullir de sensaciones explote quiero terminar de convencerme que es mío y que yo soy suya y es la intensidad de su piel sobre la mía la que más me lo demuestra.
Apoyo las manos a ambos lados de la bañera y deslizo un poco mi cuerpo hacia arriba acomodando su dureza en mi entrepierna y sintiendo su cuerpo tensarse bajo mi ser.
-¿Luce que haces? –Pregunta en tono de broma.
-Comienzo lo que no te atreviste a comenzar tú.
Mis piernas presionan su miembro y Natsu no tarda en subir una de sus manos a mi pecho.
-¿Estas segura? –Esta vez la pregunta va en serio.
-Natsu, tu jamás podrías hacerme daño.
Siento el susurro de su risa en mi cuello y como comienza a moverse bajo de mi, me sujeta con fuerza y se endereza, por suerte la bañera no es muy pequeña pues quedamos ambos de rodillas, yo sobre él y su mano guía rápidamente su miembro hasta mi entrada. Se sujeta de un lado de la bañera y con la otra me aferra a mi cuando me deja caer lentamente sobre si, es diferente de anoche, ya no duele como anoche pero la llama que enciende mi mago de fuego es igual o aún mayor.
Natsu deja escapar un gemido mientras yo contengo la respiración, lo hago hasta que sé que esta completamente dentro de mi y guiada por su mano que me sujeta con fuerza en mi subir y bajar. Me siento desesperar, las manos de Natsu se ensañan con mi cuerpo mientras yo no puedo hacer mas que sostenerme de la fría loza de la bañera, sus manos juegan con mis senos cuando me deja a mi sola continuar con el ir y venir de mi cuerpo, atrapa mis pezones y aprovecha el jabón que hay sobre nuestra piel para deslizar sus dedos una y otra vez por esos dos montículos. Entonces una de sus manos sube por mi cuello y uno de sus dedos se desliza por mis labios, lo muerdo y jugueteo con él, simplemente me gusta hacerlo pero él se aprovecha de eso y me obliga a voltear la cara y él también la tiene ladeada de modo que me encuentro con sus ojos de frente, intento mantenerlos en contacto pero me cuesta mantener los ojos abiertos, me cuesta mas de lo que quisiera y cuando no puede reprimir más mis gemidos tampoco puedo mantener un poco más los ojos abiertos.
Sus labios atrapan mi boca abierta y nuestros labios bailan sobre los del otro y es su boca la que atrapa mis gemidos.
Vuelvo a abrir mis ojos cuando se separa de mi y veo que es ahora él quien intenta contener las sensaciones que mi cuerpo provoca sobre él y siento como si eso fuera la mayor prueba de todo lo que nos queremos el uno al otro, de todo lo que lo amo.
Entonces sin previo aviso la mano de Natsu atrapa aquel bulto entre sus dedos haciéndome estallar en un orgasmo increíble que quema toda la pólvora que ha esparcido Natsu por mi piel, y sé que él también termina, lo sé por que sobre mi propio gritito siento su voz alzarse y por que sus manos me atrapan para que no pueda volver a deslizar su intimidad fuera de la mía y es su propio orgasmo el que prolonga el mío.
Dejo escapar un suspiro de mis pulmones con el que escapa el poco oxigeno que quedaba dentro de mi y me siento literalmente flotando en la espuma, en una espuma que no solo cubre mi cuerpo si no también mi mente, tan ligera y tan… feliz.
Son sus manos las que me traen a la realidad, sus manos que me rodean y su cabeza descansando en mi hombro, su respiración acelerada y al verlo con los ojos aún cerrados, tan tranquilo con las mejillas sonrosadas siento que también las mías se calientan aún más.
-¿Qué me has hecho?
Mi pregunta le sorprende al igual que mi caricia sobre sus cabellos y abre los ojos rápidamente en busca de los míos.
-¿Te he hecho daño?
Niego rápidamente pero con un movimiento lento y relajado, tal como me siento ahora.
-No es eso, es que siento que ahora simplemente no puedo ser sin ti.
Sus ojos me escudriñan con la mirada y de pronto su sonrisa me atrapa al igual que sus manos mientras ambos caemos nuevamente en el agua ahora bastante más helada.
Me voltea y yo acuno mi rostro en su pecho mientras sus brazos me sujetan protectores en un abrazo.
-Eso me tranquiliza, porque yo Lucy… Yo definitivamente no puedo vivir sin ti.
Luego de eso dejamos pasar unos minutos antes de ducharnos, nos vestimos y emprendemos camino al gremio.
-Luce, hay algo que quiero pedirte pero…
-¿Pero qué?
Me mira y pone una sonrisa nerviosa.
-No sé si querrás cumplir con mi capricho
-Natsu, no creo que pueda decirte que no a algo, ¿Qué es lo que quieres?
-Pues… ¿Qué te parece si te mudas conmigo?
Su voz se escucho cada vez más baja lo que mezclado al bullicio de las calles de magnolia pero comprendo completamente lo que quiere, quiere que viva con él.
-Bueno, quizá no quieras o es muy pronto pero realmente me gustaría que fueras conmigo, además ya no tendrás que seguir preocupándote por la renta y…
-Si.
Se detiene para verme a la cara.
-¿Qué?
-Que si Natsu, me encantaría vivir contigo.
Su rostro se ilumina y me alza en sus brazos para darme una vuelta en el aire al tiempo que me besa.
-Y con Happy por supuesto. –Suelto cuando me deja nuevamente en el suelo.
-Y con Happy. –Asiente a él.
Entramos al gremio y Natsu se dirige rápidamente a un pelea por quien sabe que cosa, lo que es yo camino a una de las mesas donde se encuentran Juvia, Levy, Erza y Wendy, todas están absortas en la pelea pero mientras me acerco Wendy me lanza una mirada y sonríe.
-Hola chicas. –Saludo al llegar.
-Hola. –Responden todas pero Levy no me presta mayor atención tiene la vista pegada en… Gajeel. Esta chica, cuanto tiempo falta para que se le confiese, cualquiera de estos días me vuelvo loca con sus Gajeel esto, Gajeel aquello. Pero Erza si es muy buena en prestar atención a las cosas.
-Lucy, ¿Qué es eso que tienes en el cuello? ¿Te hiciste un tatuaje?
¡Demonios la marca, me había olvidado por completo de ella!
-Esto es… -Suelto nerviosa.
-¿Lucy se ha hecho un tatuaje de amor a Natsu? –Pregunta Juvia.
-¿A Natsu? –Dice Erza incrédula.
-Claro, es un dragón.
Entonces la mirada de mi amiga voltea como una flecha y se clava en mi cuello, de un salto esta de pie e incluso golpea con fuerza la mesa.
-¡Tu y Natsu lo…!
Sus ojos se abren como plato al darse cuenta que hablo más fuerte de lo debido y se lleva las manos a la boca. Su mirada se desvía a la pelea detenida y podría jurar que Gajeel se golpea la frente luego de cruzar su mirada con la de ella.
Levy se mueve como una flecha, me coge del brazo y sale corriendo conmigo hasta la enfermería.
Estoy segura que ella estaba por decir, "Tu y Natsu lo hicieron!
-¿Qué te sucede Levy? Y… como sabes… ya sabes…
-Lu, hay algo que no te he contado. –Dice bajando el cierre de su vestido y mostrándome que desde un costado de su pecho sube un dragón de color plata.
-¡Levy tu y Gajeel!
Ella asiente con la cara toda roja.
-Te lo contaría en cuanto tuviéramos más tiempo, pues pasabas tanto con Natsu que… bueno no se me había dado la ocasión.
Ambas nos quedamos mirando con las mejillas rojas y luego nos largamos a reír. Después de todo no solo yo parezco haber encontrado mi felicidad, si no también mi mejor amiga, lo que en cierto modo me hace aún más feliz.
