Ya saben que sigue, nada de esto es mío, estos geniales personajes pertenecen a la igualmente genial Stephanie Meyer, y la historia a la gran autora LyricalKris, yo solo traduzco.
Muchas gracias a mi amiga y beta Erica Castelo por seguir ayudándome a mejorar mis traducciones.
Santiago estaba sentado frente a él, mirándolo con una extraña expresión en su rostro. Edward sintió que le hormigueaba la piel, y se retorció en su asiento. Bufó y dejó su cerveza sobre la mesa. "¿Podrías dejar de verme de esa forma? Ríete de mí si vas a hacerlo, pero no me veas de esa forma. Me hace sentir como si finalmente te dieras cuenta que has perdido tu oportunidad conmigo."
"Ja." Santiago sacudió su cabeza. "Como si quisiera un pedazo de esa tarta." Señaló con su dedo en dirección a Edward. "¿Toda esta historia entre tú y esa mujer? Es una telenovela. Ella va a terminar siendo tu hermana; puedo sentirlo. Tu padre tuvo alguna tórrida aventura, y sus dos hijos sacaron su brillante cerebro de cirujano."
Edward rodó sus ojos. "Ella no es mi hermana."
"Bueno, al menos tienes eso a tu favor."
Pasaron unos cuantos minutos de silencio entre ellos antes que Edward se riera entre dientes. "¿Qué es tan gracioso?" Preguntó Santiago.
"Solo me rio de mí mismo. En realidad, estoy esperando que me digas que estoy siendo un idiota. O egoísta. O creído. O insistente."
"Eres todas esas cosas."
Edward le arqueó una ceja. "¿Pero?"
Santiago se recargó en su silla, evaluando a Edward con un largo trago de su cerveza. "Pero, esto ha durado más de una década. Me está volviendo loco que ya ni siquiera es gracioso. Tienes que hacer algo."
"Eso es lo que he estado tratando de decir, y me dicen que creo que sé lo que es mejor para todo el mundo."
Ahí estaba. Eso fue lo que hizo que Santiago se riera de él. Su amigo le dio una amplia sonrisa al mismo tiempo que reía entre dientes y sacudía la cabeza. "De verdad no lo entiendes, ¿cierto? Edward, tú y esa mujer tienen exactamente el mismo problema. Ella, siendo una adulta más que competente para cuidar de sí misma, decidió que simplemente iba a vivir con la insoportable agonía de estar enamorada de ti. Tú, sin embargo, eres como el niño que siempre se pica las costras. Te voy a dar el crédito por dejarla en paz después que su esposo murió en tu mesa de operaciones, pero en el segundo en que estuvo a tu alcance, estabas sobre ella como una pulga sobre un perro. Ahora, arrancaste la costra y la sangre está chorreando por todas partes, así que por supuesto, vas a tener que lidiar con ello."
Edward hizo una mueca. "Gracias por esa bella imagen."
Santiago se veía muy divertido. "No hay nada bello en esto, hermano. Tu Bella tiene razón en muchas cosas. La gente habla de la gloria del amor y todo eso y convenientemente se olvida de lo desagradable. Cuando le das a alguien ese tipo de importancia en tu vida, es inevitable un poco de cosas desagradables. Deberías esperar muchas cosas desagradables, por como lo veo. El amor no es tan mágico como la ficción nos hace creer. Todo esto entre ustedes dos, debido a que están locamente enamorados el uno del otro, no es bello."
Su expresión se suavizó, y pareció pensativo. "Eres un pendejo prepotente. No hay duda de eso. Pero ella no es una princesa inocente, y tienes razón en una cosa, Eddo. Ella nunca te ha dicho que no. Nunca te dijo a la cara que te fueras a la mierda, incluso si sus acciones parecen ser más elocuentes que sus palabras. La alejaste del borde del precipicio, pero ahora están en caída libre…" Se encogió de hombros. "Tal vez puedan llegar a lo bello. Tal vez eso es lo último que Bella quería—estar enamorada—pero todos nosotros hemos recorrido caminos que no teníamos la intención de tomar, y cosas buenas ocurren porque nos fuerzan a tomarlos."
Sacudió su cabeza, agitando su mano. "Esto se está poniendo demasiado introspectivo para mí. ¿En conclusión? Los Beatles cantan puras mierdas, mi amigo. El amor no es todo lo que necesitas. Pero, a estas alturas, al menos se merece una oportunidad."
~o~
Edward era tan científico como Bella. Le gustaba la lógica y el orden. Le gustaba el hecho que, la mayor parte del tiempo, el cuerpo humano funcionaba exactamente como estaba programado a hacerlo.
Pero a Edward también le gustaba una cita de Douglas Adams. "… un científico también debe ser como un niño. Si ve una cosa, debe decir que la ve, sea que fuera lo que pensó que iba a ver o no. Primero ver, después pensar y luego comprobar. Pero siempre ver primero. De otro modo solo verá lo que estaba esperando."
No podía ignorar la presencia del misticismo en su vida. Como cualquier doctor, había tenido su porción de pacientes con historias que no podía explicar.
Y amor. La única cosa en lo que la gente parecía concordar respecto al amor era que no podía evitarse. El amor era ciego. El amor no era una opción. La gente se enamoraba todo el tiempo de la persona equivocada. Criminales. Abusadores. Demonios, incluso Hitler encontró a alguien que se casara con él.
Edward estaba enamorado de Bella. Para él, era lo más obvio en el mundo querer ver a dónde lo llevaba. Y tal vez eso era estúpido, dado las circunstancias. Pero no era como si tuviera algo que perder. Por el contrario, si no resolvía esto entre ellos, estaba muy seguro que iba a volverse loco.
Supuso, que era un romántico de corazón. Creía en el destino y las almas gemelas.
Creía que tenía que haber una razón, por la que al pasear por el centro en una calle cualquiera en una tarde cualquiera, vio a nada más y nada menos que al objeto de su afecto sentada sola en el frente de una cafetería. Creía que tenía que haber una razón por la que cuando la vio, de casualidad estaba parado junto a una florería. Alguien estaba tratando de decirle algo, incluso si realmente no tenía sentido.
Sin darse la oportunidad de pensarlo demasiado, Edward hizo un rápido viaje con el florista. Eligió una sola orquídea, porque era grande y ostentosa pero no tan cliché como la rosa. Claro, Bella no era el tipo de mujer que se impresionaba con flores de todos modos. Solo quería atraparla desprevenida.
Con flor en mano, Edward cruzó la calle. Afortunadamente, Bella estaba absorta en su lectura. Pintaba un cuadro hermoso, con un par de gafas oscuras colocadas en la punta de su nariz, sus labios fruncidos reaccionando a los que sea que estaba leyendo. No algo médico, a juzgar por el tamaño del libro. Entonces ficción.
"¿Leyendo algo atrevido en público, Bella?" Preguntó, dejándose caer en el asiento frente a ella.
Ella se sobresaltó, haciendo un ruido como un chillido estrangulado al mismo tiempo que dejaba caer el libro sobre la mesa. Sus ojos se abrieron como platos y luego se entrecerraron en una mirada con la que estaba íntimamente familiarizado. Justo cuando abría su boca, él le ofreció la flor. "Solo para que quede claro, no te estoy acechando."
La mirada de ella se movió rápidamente alrededor. Sin duda, asegurándose que nadie lo hubiese escuchado. Edward continuó mientras tenía la ventaja en la conversación. "Te vi totalmente por casualidad y decidí venir a saludarte." Tuvo que morder el interior de su mejilla para contener la risa. Ella lo miraba ahora como si le hubiese crecido una segunda cabeza, lo que él supuso era una reacción racional. En realidad, no habían interactuado desde que la besó—de forma tierna y dulce—en su habitación de hotel hace unos cinco días. "Traigo regalos." Sacudió la orquídea de forma tentadora. "Bueno. Regalo. En singular."
La mirada en los ojos de ella se había vuelto cautelosa. Miró rápidamente a la orquídea y luego de vuelta a él, como si tuviera miedo que al quitarle los ojos de encima, él atacaría. "¿No me estás acechando?"
Él dejó la orquídea frente a ella y cruzó los brazos sobre la mesa. "Nunca te he mentido. No veo la razón para empezar ahora."
"Y solo de casualidad tenías una flor."
"No." Su labio se crispó. "Cuando te vi, entré a la florería." Señaló al otro lado de la calle.
"Y la compraste para mí."
"Sip."
Ella arqueó una ceja, su expresión cómicamente sospechosa. "¿Por qué?"
Edward respiró hondo, aquí iba. "Porque es lo que un hombre hace cuando quiere que una mujer acepte una cita."
El silencio cayó entre ellos como un yunque. Él juró que ella había dejado de respirar. Demonios, no estaba seguro que él estuviera respirando. Hizo lo que pudo para mantener la sonrisa serena en su rostro.
"Me estás jodiendo," dijo ella después de un siglo.
Él mordió el interior de su mejilla. Por qué encontraba la furia en su rostro tan divertida, no tenía idea. Sabía que no podía sonreír, ella lo mataría. "No estoy jodiendo contigo. Bueno. Al menos todavía no, hasta que la cita salga realmente bien."
Para su inmensa satisfacción, Bella se tornó a un color rojo escarlata. Lo miró con el ceño fruncido, masajeando la parte de atrás de su cuello. "Una cita," murmuró bajo su aliento
Y, como de costumbre, no había dicho que no. "Sé que entiendes el concepto. Tuviste más de una cita con Benjamin." Se esforzó muchísimo para no apretar los dientes al decir el nombre.
Sus ojos se entrecerraron otra vez, desapareciendo cualquier shock que quedara. "Benjamin es encantador."
"Yo también lo soy."
Ella se burló. Una vez más, Edward se mordió la mejilla para contener la risa. En vez de eso, inclinó su cabeza, clavando su mirada en la de ella al inclinarse hacia adelante con sus brazos sobre la mesa. Ella jadeó, viéndose un poco aturdida cuando se acercaba. "Créeme, Bella. En una cita, soy muy encantador."
Ella entrecerró sus ojos, pero antes de que pudiera responderle, él se enderezó y siguió hablando. "Estoy enamorado de ti. ¿Crees que no he intentado deshacerme de ese sentimiento?" Dio un sarcástico resoplido, agachando su cabeza. "Como tú, no puedo deshacerme de él. No ha desaparecido en todos estos años. No desapareció incluso cuando tenías toda la razón para odiarme. No es lo que quieres. Y, ¿sabes? Sería mucho mejor para mi autoestima si la mujer a la que le pido una cita estuviera realmente entusiasmada o al menos un poco intrigada." Dio un falso suspiro dramático. "Si ambos vamos a pasar por la tortura de estar enamorados del otro, ¿no crees que deberíamos poder disfrutar los beneficios?"
"¿Cuáles beneficios?"
"¿Cuáles fueron los beneficios de salir con Benjamin?"
Sus rasgos se retorcieron, pero antes de que pudiera gritarle, él levantó las manos. "Lo siento. Déjame intentar eso de nuevo." Lo había estado haciendo bien, pensó. Reagrupa, Cullen. "¿Cuáles son los beneficios de una cita? Ya que soy el que la estoy pidiendo, yo me romperé el trasero tratando de impresionarte. Tú te verás fantástica en un vestido."
"¿Ahora me estás diciendo cómo tengo que vestirme?" Cruzó los brazos sobre su pecho, pero su mirada no era tan severa como podía haber sido.
Él le dio una sonrisa encantadora. "Ponte jeans. Te verás fantástica sin importar cómo te vistas."
Sus mejillas se tiñeron de rosa, y él lo tomó como una buena señal que ella no discutiera en seguida. "Sé que el romance no es lo tuyo, Bella, pero no es exactamente una tortura. Déjame llevarte a una cita. Haré que pases un buen rato. Algo divertido." Inclinó su cabeza. "Te trataré como a una reina, si me lo permites. De cualquier forma, con respeto. Será una verdadera primera cita. No asumiré nada. Sé que he sido, ah… mano larga."
Ella se burló. "¿Mano larga? ¿Así lo llamas?" Nuevamente, sus palabras no sonaban furiosas. Se veía, si acaso, recelosa. Vulnerable. Pero su lenguaje corporal no era hermético. Sus manos estaban sobre la mesa, tomando una taza de café. Era más que capaz de levantarse e irse furiosa, pero no lo había hecho.
Él apretó sus labios, considerando con cuidado sus palabras. "Dijiste que esto entre nosotros te cansaba. Lo entiendo. Es intenso. Diferente a todo lo que he sentido por otra persona, y pocas veces lo he manejado bien al acercarme de la forma correcta." Agachó su cabeza, volviendo a mirarla a los ojos. "Lo siento. Por agarrarte. Por perseguirte." Hizo una mueca. Decir en voz alta esas palabras, de verdad sonaba horrible. "Por besarte cuando sabía malditamente bien que no era lo que querías. No voy darte excusas. Lo que estoy diciendo es que si consideras lo que te estoy pidiendo. No voy a presionarte. Puedo ser un caballero."
Ella lo observó, buscando en sus ojos. "Realmente deseas esto. Después de todo." No estaba preguntando.
Él sonrió y cruzó las manos sobre la mesa, cerca de ella pero sin tocarla—un momento de casi intimidad. "Mi padre siempre me enseñó a hacer lo mejor que pueda con la mano (1) que me dieron." Pretendió suspirar, mirándola con simulada seriedad. "Incluso si es una mano terrible."
Ella se rio. Fue un sonido ahogado, pero sus ojos brillaron al mismo tiempo que sacudía su cabeza. "Eres terrible."
"Soy un cretino arrogante. Tú eres una harpía despiadada, pero brillante. Ya sabemos eso del otro, y eso también es un beneficio. Solo podemos mejorar a partir de ahí." Le dio su sonrisa más grande y meneó sus cejas.
Entonces, puso un rostro más serio. "Tenemos tanto sentido como no lo tenemos. Es como un cincuenta, cincuenta. ¿Todo eso que dijiste sobre lo difícil que sería encontrar alguien compatible contigo? Yo lo soy. Estamos en la misma profesión, al mismo nivel, así que no ganarás más dinero que yo. Estoy más que familiarizado con el trabajo que haces, de modo que no puedo recriminarte por ello. Joder, te admiro, Bella. Lo creas o no, siempre lo he hecho.
"Dijiste que el amor era una distracción, y que es destructivo. Y provoca que hagas cosas locas. Tienes razón, pero ya hemos estado lidiando con todo eso, sin los—"
"¿Beneficios?" Ofreció ella, con una pequeña sonrisa jugando en la comisura de su boca.
"Tiene sentido. Dime si no lo tiene."
Ella mordió su labio inferior para ocultar la sonrisa que amenazaba con hacerse más grande y se le quedó mirando, sacudiendo su cabeza. "¿Estás tratando de usar la lógica para convencerme de aceptar una relación?"
"Una cita. Solo una cita." Extendió un solo dedo, tocando dos veces su nudillo antes de retirarlo. "O tal vez estoy equivocado. Tal vez una cita conmigo sería el equivalente a un ritual de tortura."
"Y ahí vas de nuevo. Todo prepotente como siempre." Claramente estaba bromeando esta vez. "Una cita contigo tal vez sea una ligera tortura. Una diminuta tortura."
"¿Solo la punta?"
Ella rodó tanto los ojos que a él le sorprendió que no se cayeran de su cabeza. Pero entonces, ella respiró hondo. Su vista en la mesa, fija en el pequeño espacio entre sus dedos. Se echó a reír sin humor. "Esto es jodidamente surrealista."
"Un poco," concordó él.
Tomó otra respiración profunda y sus ojos se elevaron a los suyos. "Está bien," dijo y se escuchó más tímida que nunca.
El pulso de él se aceleró, y sintió una oleada de emoción como si fuera un maldito colegial. "¿Sí?"
"Estaba buscando alternativas para asesinarte de todos modos. Pero puede que acabes de facilitarme las cosas."
"¿Una cita donde mi supervivencia no esté garantizada? Suena divertido."
Ella sacudió su cabeza, pero sonrió. "Sal de mi vista, Cullen, antes de que recupere el sentido."
Se puso de pie. Ella levantó su cabeza, sus ojos todavía sobre él, y sintió unas abrumadoras ganas de besarla. Solo un pequeño beso. Inocente y lento.
En vez de eso, comenzó a moverse. Se arriesgó a echar un vistazo hacia atrás cuando estaba a media cuadra de camino, justo a tiempo para verla llevar la orquídea a su nariz. Se permitió sonreír como un tonto al alejarse con nuevos bríos.
Qué vida tan extraña.
(1) Está haciendo alusión a un juego de póker.
Awwww el cretino arrogante nos resultó romántico jajaja. A su manera, pero lo fue, ¿apoco no? El pobre tuvo algunos momentos en que casi metía la pata pero pudo hablar con ella sin que le gritoneara y se fue con planes para una cita. ¿A dónde les llevará esto? ¿Podrá hacer que florezca una relación entre ellos? ¿Ustedes qué creen? Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, estaré esperando saber su opinión y qué fue lo que más les gustó con su review. Recuerden que con ellos, son USTEDES los que mantienen vivo el fandom, los que alientan a autores a seguir creando historias y a traductores a dedicar de su tiempo para hacerles disponibles historias geniales en otros idiomas. No les cuesta nada usar el cuadrito de abajo y escribir unas cuantas palabras en agradecimiento, y sí logran mucho con ello ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Mel ACS, kaja0507, anónimo, jupy, PRISOL, bealnum, BereB, Jade HSos, Smedina, somas, terewee, OnlyRobPatti, paupau1, SharOn, Kamilitta, Gabriela Cullen, Vrigny, Labluegirl, liduvina, Diana2GT, debynoe12, dushakis, Vanenaguilar, Manligrez, aliceforever85, torrespera172, Adriu, Fallen Dark Angel 07, Leah De Call, alejandra1987, freedom2604, Ali-Lu Kuran Hale, glow0718, Isabelfromnowon, Yoliki, rosycanul10, lagie, piligm, Bertlin, Lady Grigori, Elizabeth Marie Cullen, Liz Vidal, Cinti77, Says, Amy Lee Figueroa, tulgarita, angryc, Kriss21, rjnavajas, Sully YM, Mafer, saraipineda44, Tata XOXO, Lizdayanna, JANETH A SANDOVAL, Tecupi, anakarinasomoza, patymdn, EriCastelo, injoa, jessica shikon no miko, Katie D.B, cavendano13, Lectora de Fics, Pam Malfoy Black y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo, que espero sea muy pronto.
PD. Les agradezco mucho que en cada review me den su opinión sobre los capítulos y como se va desarrollando la historia. Creo que ustedes entienden, así como yo entiendo y lo dejé claro en el capítulo anterior que cada cabeza es un mundo y cada quién tiene una opinión sobre las decisiones de los personajes. Entiendo que a veces se sientan identificadas con ellos y creo que eso es un triunfo para la autora porque nos hace vivir lo que está viviendo el personaje. No saben cuántas veces me han hecho reír con sus historias graciosas, algo que les ocurrió muy parecido al personaje, o cuantas veces quisiera darle algunas palabras de ánimo personales cuando me cuentan algo difícil por lo que estén pasando parecido a lo que está viviendo el personaje. Me alegra leerlas porque me doy cuenta que están viviendo la historia como yo lo hice en su momento. Las preguntas que hago y la opinión que doy, tienen ese propósito, instarlas a dar su opinión, pero no es nada más que eso, mi opinión, con la que estoy segura no todas concordarán y si es así, gracias por decirlo. Solo espero sinceramente que no se ofendan por ello, porque no es esa mi intención :)
