Hola queridos lectores, perdón por la demora pero me cuesta tener la inspiración para escribir -.- por suerte he terminado otro capitulo ( no, no he dejado esta historia olvidada ¬¬ ) así que disfruten mi pequeño esfuerzo :3
Capítulo 10
Podía escuchar mi respiración al chocar con ese pesado acero, me era difícil mantener la vista enfocada, hacia mucho calor. Las voces las escuchaba a la distancia, cuando en realidad están tan cerca. Trataba de enfocar en las indicaciones que me decían pero era muy difícil.
–"Me escuchas….me escuchas…. ¡SEÑOR! ¡ME ESCUCHAS! – Me quite el yelmo de mi cabeza.
–"Claro" – …Que no maldito escudero de mierda, ¿Cómo quería que escuchara con eso en mi cabeza?
–"Bien Ferdinando-sama, le he puesto su armadura. Aquí esta su lanza…" – Tome el arma con mi mano derecha –"… y aquí su escudo" – Lo mire con recelo. Movía mis dedos, mientras me decidía a tomarlo con la izquierda –" Eh!… ¿Ferdinando-sama? ¿No piensa tomar el escudo?
–"¿He? Si bueno, yo…"– Piensa, piensa.
–"Ara, aquí esta mi príncipe."
–"Shizzz…..¡Su majestad!" – ¿Como coño hace para aparecer de la nada? –"¿Qué…" – Demonios –"…hace usted aquí en mi tienda?"
–"Vengo a apoyar a mi contendiente favorito" – Aja, y…–"y darle un obsequio que sé lo necesitara" – ¿Obsequio?
–"¿Un que?"
Con mi cara de idiota por lo que acababa de decir; ella me sonrió, y dio señales a unos lacayos que venían junto a ella. Bien disciplinados me colocaron un extraño escudo, muy grande y largo verticalmente; el cual, se ataba en mi muñeca, brazo y antebrazo, obligando a mi extremidad a estar doblada y así poder tomar las riendas sin problemas. No sabia si era metal, pero no pesaba absolutamente nada y su color era un azul metálico.
–"Que es esto"–pregunte a lo obvio
–"Un escudo que mande a hacer especialmente para ti"
–"El escudo esta hecho para que tu brazo soporte el menor peso posible"- Decía Youko, quien apareció de la nada también.
–"Pero no pesa nada y como es tan largo no puedo mover mi brazo"
–"¿Podrías con el escudo que te iban a dar?" – Sabe que no puedo mover mi brazo por la herida –"por tu pequeña desventaja es mejor que lleves el escudo de esa manera; además cubre tu herida que doy por segura enemigos atacaran"
–"Pero ellos no saben que estoy herido"
–"Pero Nagi si" – Odio que la reina tenga razón
–"…"
De pronto sonaron las trompetas, indicando que era tiempo de iniciar con este concurso de bufones. Hice una reverencia a Shizuru, por alguna razón la consideraba como alguien en quien puedo confiar, por alguna razón me genera un sentimiento nostálgico que no logro identificar.
En la ceremonia nos pusimos en fila, entraron la familia real y cada quien se coloco en su lugar, con lo poco que podía ver por el yelmo, seguía a la princesa en cada uno de sus movimientos. Desde la noche que nos encontramos en su jardín no he dejado de pensar en ella, mas de lo usual, no deja concentrarme bien, y hoy no será la excepción, pero a pesar de todo debo ganar a toda costa y decirle toda la verdad. Tras escuchar discurso ridículo tras discurso ridículo del mantenedor. Todos lo contendientes dimos un saludo a la familia y regresamos cada quien a su tienda, y los primeros competidores se quedaron a iniciar con la justa.
Cuando regrese a mi campamento, lo primero que hice fue lanzar el escudo, aunque se sostuviera con la armadura, siempre generaba un esfuerzo que mi brazo y hombro no resistían, me gustaría haberlo amputarlo para que el dolor se fuera, pero eso esta prohibido por obaasan, me mataría si lo hubiese hecho.
–"Mi señor"
–"Ah! Alyssa-chan"- por alguna razón siento que no te he visto hace tiempo
–"Desea vino, Ferdinando-sama"
–"El vino te hará bien, disminuirá tu dolor" – decía Youko quien se quedo en mi tienda.
–"No puedo beber ni una gota de vino, me pongo muy… agresiva."
–"Enserio"- me vio como si fuese una buena idea darme vino
–"¡Ni lo pienses!"
–"Si que eres aburrido"
–"¡CALLATE!- Me voltee para salir de la tienda
–"¿A donde vas? tu encuentro es el próximo"
–"A respirar un poco, se lo que hago, no necesito niñera" –En realidad salí a revisar a mi caballo, el escudero estaba ahí, pero no me iba a arriesgar a confiar en él. Revise que todo estuviera bien, y al parecer así estaba. Cuando iba a regresar me encontré con lo más desagradable que podía.
–"¿Se encuentra bien tu caballo?"
–"Así parece, tengo que cuidarlo de las ratas" – voltee a ver a ese enano–"diminutas ratas blancas que merodean por aquí."
–"Así que sacas tus colmillos, pero yo sé que solo eres un perro rabioso."
–"Perro al que le tienes miedo" –Nos miramos fijamente hasta que la trompeta sonó anunciado el fin del primer encuentro
–"Parece que es tu turno"
–"Siéntete cómodo y mira el espectáculo, aunque será muy corto."
Me dirigí a colocarme el escudo, y al llegar encontré a Shizuru ahí dispuesta a colocarme ella misma la defensa.
–"Su majestad no debe hacer eso"– no me escucho
–"Es una lastima que tengas que portar el escudo del pavorreal, y no el del lobo"- decía mientras me lo colocaba.
–"¿Que no el escudo del lobo era de la familia Kuga; la familia de la difunta reina Natsuki?" – Solo me sonrió y ajusto la armadora
–"Ve"
Me monte sobre mi caballo, me coloque el yelmo, sostuve la lanza y me dirigí hacia el encuentro. Recuerdo saludar a la familia real y yo en especial a la dama de honor; y nos encaminamos a extremos opuestos de la arena. Tenia que terminar rápido o mi brazo no resistiría.
Tome mi lugar en la arena y mire a mi enemigo. El rey dio la orden de iniciar, he hice que el caballo corriera a todo lo que podía, en cuestión de segundo miré a mi enemigo justo delante mio. Apunte la lanza justo a su pecho y arremetí con todas mis fuerzas; pero él lo esquivo; me concentre tanto en golpearlo que no me di cuenta que él me dio a mi provocando que su lanza se rompiera.
Los espectadores abucheaban y celebraban al mismo tiempo, pero no prestaba atención, debía aprender como romper la lanza lo antes posible. Mire a la princesa desde lo lejos, esta vez desde extremos opuestos a los que habíamos comenzado, me dirigí hacia él nuevamente con ganas de romperle hasta los pulmones. Esta vez tome la lanza con firmeza, no perdía de vista su arma. Segundos antes de nuestro encuentro, calcule que se quitaría de la dirección en que apuntaba, así que en el ultimo minuto cambien la dirección sin quitarle la vista a su lanza. Logre esquivar su ataque y además de eso romper mi lanza. Una vez que tome el ritmo del torneo, vencerlo fue muy fácil, pero muy cansado para mi brazo.
Una vez que llegue al campamento con la victoria lo primero que hice fue quitarme el escudo, el detener los golpes era excesivo para mi herida. Nuevamente la reina estaba ahí para ayudarme. No se como hacia para ir del palco real hasta mi tienda y llegar primero que yo, sinceramente creo que es un ninja o algo parecido.
–"No tiene que hacer esto su majestad"
–"No te preocupes, quiero hacerlo" – me sonrió–"es un placer"–Me sonroje y aparte la mirada–"¡Kanina!"
Mientras yo evitaba mostrar mi penosa cara a la reina Youko se acercó para revisar mi herida
–"Esta algo golpeada he inflamada."
–"¡Aaaahhh!...mier…."– Apreté los dientes para no maldecir frente a ellas
–"No seas llorona" – Me reclamaba la doctore
–"¡No lloro!"… Solo humedezco mis ojos" – Dije entre pucheros
–"Aja"- vendó nuevamente la herida- –"Con la protección del escudo resistirás hasta el fin del encuentro, pero trata de no forzarlo tanto."
–"No te preocupes, ¿con quien crees que hablas?" – Dije altanera
–"Por eso lo digo"
–"Gracias por tu voto de confianza" – dije con sarcasmo
–"Ve a por el otro"
Este duelo no fue muy diferente que el anterior, la única diferencia es el peso de mi escudo; cada vez es más difícil sostenerlo con firmeza.
Al fin llego el encuentro que esperaba; lo que no esperaba era lo que sucedió.
–"¡¿Qué?!"
–"Él pidió un duelo de espadas contigo" – Decía Shizuru preocupada
–"¿Eso es valido?"
–"En teoría no, pero al rey le gusto la idea"- pinche mal nacido
Con el maldito entusiasmo del rey, tuve que prepararme para un duelo con el duende por la mano de la princesa, estaba cerca de cumplir mi objetivo y no me iba a detener.
–"¿Estas listo enano?"- desenvaine mi espada
–"Ya es hora de que pagues lo que me has hecho"
–"¿Así?, sin matones, solo tu. Jah! Voy a darme gusto partiéndote en dos"
–"Cuida tus palabras, demostrare tu verdadera cara ante toda esta gente y suplicaras que perdone tu vida"
–"Demuéstralo enano" – me abalancé sobre él con todas las ganas que tenia de enterrarle mi espada, a pesar que mi brazo estaba matándome del dolor, no le di mas importancia de al menos herirlo para que suplicara por su vida.
El enano se defendía bien, para ser un llorón, pero no piensen mal, él es un inútil, el problema era yo, había perdido tanta sangre que ya me estaba cobrando la factura. La armadura se hacia mas pesada, el calor estaba desgastándome, el dolor me disminuía las fuerzas, y el cansancio físico era insoportable. La mirada se nublaba a cada instante, pero mi mala suerte no terminaba ahí, mis movimientos eran torpes y en una estocada perdí el equilibrio dándole la ventaja al insecto, quién aprovechó para lanzarme al suelo. Como era digno del desgraciado, piso mi hombro con toda sus fuerzas, abriendo por definitivo la herida y logrando que de la armadura salida gotas de sangre por todas las aberturas. En definitiva, mi brazo quedo inservible.
Al ver la sonrisa malvada en su asqueroso rostro, me levante, tire el escudo, dejando al descubierto mi herida. Todos quedaron a la expectativa de una rendición, pero como no me conocen, ni conocen mi terquedad, ataque con más furia al malnacido. Esta vez no podía conmigo, detenía mi espada pero eso no era suficiente para defenderse y es porque en ese instante quería atravesarlo de un solo tajo.
Golpe tras golpe retrocedía ante mi furia; hasta que golpee su espada con tal fuerza que la hice lanzada lejos de él, quedando desprotegido y a la merced de mi arma. Quería arrancarle la cabeza pero antes de mi movimiento una voz me detuvo. No, no fue el de la princesa, ni el del rey, ni mucho menos la reina; obviamente ese cobarde me pedía misericordia; gritaba como niña pidiendo salvación. Ante tal desagrado detuve mi espada, la baje ante su patética rendición. Le respondí con mi espalda, tome el yelmo que me impedía respirar bien y lo lance lejos y me dirigí hacia el rey. Quedo claro incluso para el mantenedor quién declaro mi victoria.
Si, ahí estaba yo, después de tanto sufrimiento, de tanto dolor y humillación, al fin había cometido mi meta, al fin la había salvado del malvado de la historia, tomaría su mano y ella estaría feliz por siempre. Eso seria el final perfecto, pero como eso no sucede en la vida real, en lo que caminaba hacia el rey los soldados de Nagy me golpearon por detrás, quitaron mi espada y capturaron a vista y paciencia de todos.
–"Nagy ¿Se puede saber que haces?" – Al fin concuerdo con el pendejo del rey
–"Su majestad, este personaje que se hace llamar príncipe Ferdinando no es mas que un fraude"– Hijo de puta, cortare tus cojones con hierro fundido y te los meteré…..
Mientras yo lo maldecía con todas las palabras de mi vocabulario mas vulgar, y créanme son muchas, los demás estaban atónitos ante tales acusaciones. Una vez que termine de desearle la peor de las muertes reaccione a defenderme.
–"¡Como osas a acusarme de mentiroso! Soy…."– Y antes de terminar, el verdadero Ferdinando apareció en escena con su mas ridícula presencia.
–"Su majestad" – Decía en el tono mas afeminado que había escuchado–"Soy el verdadero Principe Ferdinando III, hijo del Rey Karloto y heredero al trono de Asturi. Este…"– me miro con toda la repugnancia que tenia, obviamente si no estuviera apresada, le sacaría el dedo del medio–"vulgar…" – lo dijo – "plebeyo asalto mi carruaje y me mantuvo preso mientras se hacia pasar por mi"
–"Es mentira!" – vaya argumento convincente el que se me ocurre; lo único que capto es a mirar a la princesa, quien tiene su rostro ensombrecido. No se lo que esta pensando
Se dirigió al rey con una carta en las manos.
–"Aquí esta el documento que certifica mi identidad, junto con el cello del rey y una petición para la ejecución de este…."–Aquí vamos–"vulgar vándalo." – por favor, puedo hacer mejores insultos.
Mientras el Rey la leía podía escuchar mi corazón latir, mi brazo ya no me importaba en lo absoluto, solo podía mirar a la princesa esperando que ella levantase su mirada hacia mi. Solo, quería verla…
–"Viendo las circunstancias, llévenlo al calabozo, mañana será su ejecución"
–"¡QUE! No esperen!, princesa no es…. No… esperen!...
Luche con todas mis fuerza pero fui golpeada en la cabeza y arrastrada a las barracas. Antes de que todo se pusiera más borroso y oscureciera, estire mi mano tratando de alcanzarla
–"Princesa…."
Bueno, el final será el siguiente capitulo, así que, si van a matarme dejen su amenaza de muerte en los comentarios :3 ja neee!
