-Voy tras el-Dijo Hydra levantándose de la mesa.

Justo en la puerta, se encontró con Fred.

-¡Ey! Aquí estas.-Exclamó Fre en un intento de abrazarla.

-Lo siento Fred-Se disculpó alejándose- pero tengo que irme.

-Pero… ¿Qué pasa?

Hydra, dejando a Fred con la pregunta en la boca, salió corriendo del local rastreando el olor de Harry ,que la llevó hasta Honeydukes. Allí, entre la marabunta de estudiantes, consiguió colarse en el sótano donde el rastro seguía. Desde el sótano de la tienda, el rastro la guio a través de un pasadizo hasta el castillo, donde el rastro se disipaba. Primero, fue a la torre de Gryffindor, donde preguntó a los estudiantes sobre su amigo pero nadie lo había visto. Se pasó por la lechucería y por la torre de Astronomía, pero tampoco estaba ahí. Recorrió el castillo de arriba abajo pero no había rastro de él. Al final, se dio por vencida y espero hasta la cena para juntarse con sus amigos. En la cena, nadie se atrevió a decir nada. Después se dirigieron a la sala común, una vez allí, Hydra, fue a hablar con Fred, que estaba planeando su siguiente broma con George.

-Fred-Dijo tirando del jersey del pelirrojo y llamando la atención de este-¿Podemos hablar?

Fred la tomo de la mano y se fueron a una esquina, y antes de que Hydra dijera el pelirrojo habló:

-Ron me lo ha contado todo… ¿Has podido hablar con él?

-No-Negó con tristeza-Cuando llegue al castillo no lo encontré y ahora, no está solo.

-Acaba de subir a las habitaciones.-Dijo mirando por encima de ella.

-¿Qué?

-Harry.-Explicó- Acaba de subir a las habitaciones.

Hydra, se quedó mirando a las escaleras, mordiéndose el labio, ansiosa por subir ella también.

-Ve a hablar con el.-Le dijo el pelirrojo.

-Pero Fred, no hemos estado en todo el día.-Comentó preocupada.

-Tranquila, no pasa nada.-Dijo sonriéndole-Tenemos todas las vacaciones ¿Verdad?

Hydra, asintió y con un beso lleno de pasión, se despidió de él ¡Tenía tanta suerte de tenerlo en su vida! Corrió escaleras arriba hasta las habitaciones de los chicos de tercero. Cuando llegó a la puerta, la toco tres veces pero nadie le contestó. La muchacha, abrió despacio la puerta, allí se encontró con varios libros tirados en el suelo y a Harry sentado en la cama con las cortinas medio cerradas, mirando algo.

-Hola Harry.-Lo saludó en voz baja sentándose a su lado.

Hydra ,observó lo que el muchacho miraba. Era una foto de boda, una pareja formada por una pelirroja y un moreno que se parecía a Harry, estaban en el medio mientras que una muchacha, que Hydra tenía que admitir se le parecía mucho, y un joven Sirius Black estaban en cada lado sonriendo.

-¿Sabes?-Habló entonces Harry-Nunca me había fijado en el… ¿Crees que trabajaría para Voldemort cuando sacaron la foto?

-No lo sé, Harry-Dijo pasándole un brazo por la espalda-No lo sé.

-¿Cuántas cosas me esconden? ¿Por qué nadie me lo había dicho?-Harry se quedó pensativo-Draco…-Susurró-¡El! ¡Él lo sabía!-Entonces, el muchacho la miró fijamente-Tú…¡Tú lo sabias ¡ ¡¿Verdad?!

-Yo… Yo…-Hydra no sabía que decir.

-¿Lo sabias y no me lo dijiste?-Harry gritó furioso-¡Yo confiaba en ti!

-Harry, no me enteré hasta hace poco…Lo juro.

-¿Y QUE? ¡ME LO PODIAS HABER CONTADO! ¿POR QUE NO LO HICISTE? Sabias la verdad y no me lo contaste. Creía que eras mi amiga…

-Y soy tu amiga.-Dijo tomándolo del brazo a la vez que él se apartaba- Harry…

-No, no lo eres, solo eres una traidora como Black ¡Fuera!

-Harry, escúchame por favor…

-¡Fuera!-Volvió a gritar.

-¿Harry?-Preguntó entonces la voz dubitativa de Ron entrando en la habitación.

Hydra aprovecho que Ron había interrumpido, para salir de la habitación ¿Acaso Harry no veía que lo hacía por su bien? ¿Qué no le había contado nada para protegerlo? Hydra estaba destrozada. Bajó a la sala común y de allí se fue directa a su habitación que, gracias a Merlín , estaba desierta. Se iba a su cama con intención de llorar, cuando se dio cuenta de que su cama estaba ocupada.

"Tine ¿Qué haces aquí?" Preguntó dándole un dulce a la fénix .Se dio cuenta entonces de que la hermosa ave llevaba una carta en su pata. La tomó y al ver que llevaba el sello de la familia Malfoy lo abrió enseguida.

Mi querida niña:

Después de recibir tu carta, tu padre y yo discutimos mucho sobre que te quedaras en Hogwarts en Navidad. Al final, dada la situación, hemos decidido que tienes que venir a amor, con Sirius Black suelto y detrás de ti, no queremos correr riesgos.

Estate tranquila, tu padre no está enfadado contigo pero ya sabes, los Malfoy siempre han quedado en Slytherin y esperábamos que tú también quedaras allí.

Tu madre que te quiere,

N.B.M

Hydra dobló la carta y la tiró a la papelera. Escribió una breve respuesta y se la dio al ave. A estas alturas, ya le daba igual quedarse en Hogwarts o no, total, Harry se había enfadado con ella y seguramente Ron y Hermione, e incluso Fred se pondrían de su lado.

Levantándose de su cama, Hydra, tomo su baúl y comenzó a meter ropa sin orden alguno. Cuando vio que el baúl estaba lo bastante lleno, lo cerró y lo dejó a un lado de la cama para que no molestara. Antes de que sus compañeras llegaran se dio una ducha y poniéndose el pijama se fue a dormir. Esa noche soñó que ella era Sirius Black y mataba a Harry.

A la mañana siguiente, Hydra, se levantó antes que nadie. Se vistió y recogiendo su baúl, bajo las escaleras hasta el Gran Comedor. Aún no había nadie allí, por lo que desayuno a toda prisa y se dirigió a donde estaban los carruajes tirados por Thestrals. Sí, Hydra podía ver a los tétricos caballos alados ya que fue ella quien vio morir a su abuelo Abraxas el verano pasado a causa de la viruela de Dragón.

Aprovechando que estaba sola, Hydra se acercó a uno de los seres y lo acaricio. La muchacha, no comprendía como la gente tenía tan mala opinión de los Thestrals, en realidad eran animales muy tranquilos, vale que no eran lo más bonito del mundo, pero bueno. Poco a poco, los alumnos fueron llegando a los carruajes .A lo lejos, Hydra vio a Draco. Ni se le acercó, ya que este la ignoraría. Entró en un carruaje que compartió con una Raveclaw y dos Hufflepuffs. Los de la casa del tejón, no paraban de hablar de sus planes de Navidad, mientras que Hydra y la muchacha rubia de Ravenclaw, que estaba a su lado, miraban por la ventana, cada una a lo suyo.

En una de estas, sintió como la muchacha Ravenclaw comenzaba a hacer gestos raros mientras los Hufflepuff la miraban y reían. Se fijó más en ella , era realmente extraña. Vestía ropa de colores llamativos y llevaba el pelo recogido en un moño enmarañado decorado con cuentas.

-Lo siento si te he molestado-Dijo la muchacha con una vocecilla suave-Pero tenías la cabeza llena de torposoplos.

-Torpo ¿Qué?-Preguntó Hydra asustada. Ella sabía mucho de animales fantásticos pero jamás había escuchado nada de esas criaturas.

-Torposoplos. –Repitio-Por cierto, soy Luna. Bonito guarda secretos.

-Hydra-Se presentó-Perdona pero ¿Como has llamado a mi guardapelo?

-Guarda secretos-Volvio a repetir saliendo del carruaje sin despedirse, ni nada. Hydra la miró extrañada, sí que era rara esa muchacha.

Cuando llegó al expreso, fue directa al vagón de Gryffindor ¡Sí que habían cambiado las cosas desde la última vez que estuvo aquí ¡ Una vez en el tren, entró en un compartimiento vacío y se sentó lista para el viaje de vuelta a Londres. Se había ido del castillo sin despedirse de nadie, ni siquiera de Fred, ni de Remus, por lo que decidió escribirles a los dos. Primero escribió la carta del profesor de DCAO, nada largo, un par de líneas, explicando el porqué de su huida. Después fue el turno del pelirrojo, al que escribió una carta bastante más extensa. Aparte de explicárselo todo, también le pedía, aunque no tuviera derecho, cuidase de Harry y que lo vigilara de no hacer ninguna tontería.

El tren, ralentizó su marcha e Hydra comenzó a recoger sus cosas. Se puso su chaqueta y la bufanda, y tomando su baúl , que ahora era del tamaño de una rana de chocolate, bajó del tren. Al bajar, se encontró con el grupito de amigos de Draco que la miraban asombrados. Ella, con todo su orgullo, se acercó al grupo y llamó a su hermano.

-Draco-El rubio la miró fijamente, no entendía que hacía ella aquí. Se suponía que se quedaba en Hogwarts con el trio de santurrones y el pobretón de su novio.- ¿Vienes?-Preguntó la chica-Padre y madre deben de estar esperándonos.

Draco se despidió de los cambio , Hydra,ni siquiera los saludó.

-¿Se puede saber qué haces aquí?-Le preguntó Draco cuando se apartaron.

Hydra lo miró fijamente seria, pero después le sonrió.

-¡Vaya! ¡Pero si me hablas!-Rió, haciendo que no le importaba-¿Acaso una no puede disfrutar de su familia?

-Hydra ten…

-¡Señorita Malfoy! Señorito Malfoy-Los llamó una pequeña elfina.

-¡Willow!

-¿Los distingues?-Ante tal comentario Hydra miró mal al rubio y bufó.

-Willow ¿Qué pasa? Y ¿Nuestros padres?

-El señor y la señora Malfoy tenían asuntos que arreglar en el ministerio y habían pedido a Poppy que viniera a buscaros. Pero Poppy no ha podido así que ha venido Willow, señorita Malfoy-Explicó la joven elfina.

Hydra, tomó la mano de Willow a la vez que Draco tomaba la suya. Se sentía tan bien, como si nada hubiese pasado entre ellos. La pequeña elfina, la agarró con fuerza y con un ¡Plop! Se aparecieron en la mansión.

Al parecer, sus padres no habían llegado a casa aun, por lo que la muchacha decidió irse a su habitación. En su recamara, todo seguía tal y como lo dejó: Las fotos de sus amigos de Drumstag seguían colgadas sobre el cabecero de su cama ,el banderín de Las Arpías de Holyhead seguía sobre su escritorio…Entonces ¿Por qué se le hacía todo tan ajeno? Hydra llamó a Poppy, su elfina de confianza, y con su ayuda, colocó su ropa en el armario. Una vez, hecho esto, bajo las escaleras hasta el salón donde tomo un libro y se puso a leer. Durante toda la tarde, no vio a Draco. Cuando comenzó a anochecer, de la chimenea entre llamas verdes, aparecieron dos figuras.

Hydra, se acercó a la mujer y dejando los libros en una mesilla que tenía cerca, la abrazó.

-Madre.

-Hola, mi niña.-La saludó Narcissa.-Estas hermosa.

La chica, se separó un poco de la mujer y se acercó al hombre dubitativa.

-Padre.-Lo saludó Hydra con la cabeza baja.

-Hydra.-Dijo él saliendo de la sala. La peliblanca y la señora Malfoy, miraron a Lucius con tristeza. El patriarca Malfoy, quería muchísimo a Hydra pero que ella fuese una Gryffindor , le había herido demasiado el orgullo.

Los días pasaron rápidos para Hydra y para cuando se dio cuenta ,ya era la víspera de Navidad.

-Hydra, cariño.-La llamó Narcissa.

-Si ¿Madre?

-Acompáñame un momento.

Junto a la rubia, Hydra recorrió los pasillos de la tétrica mansión Malfoy. De pequeña, solía asustar a Draco contándole cuentos sobre fantasmas de asesinos que recorrían la mansión con sed de venganza. Sí, menudos tiempos aquellos en lo que todo era más fácil. Llegaron a unas puertas enormes que daban a un vestidor. Había vestidos, túnicas y trajes de todos los colores y materiales que eran magnificas piezas, difíciles de ver en cualquier tienda.

-Ven cariño-Dijo extendendole la mano a Hydra- tengo algo para ti.

Narcissa, la guió hasta el final de la estancia donde había un vestido suspendido en el aire. Era de un color rojo borgoña, con un escote palabra de honor y con volantes en la falda.

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-¿Te gusta?-Preguntó la mujer con una sonrisa en la cara.

-¿Qué si me gusta?-Dijo Hydra mirando la pieza-¡Me encanta! Es precioso.

-Bien, porque te lo pondrás esta noche…-Sonrió aún más la señora Malfoy-Estarás hermosa con él, seguro y encontraras mejor partido que ese Weasley ¡Ya lo veras!

Hydra cambió su estado de ánimo enseguida.

-Madre, te voy a decir solo una vez. Fred, no se va ir a ningún sitio…Yo lo he elegido a él e incomprensiblemente, él me ha elegido a mí. Y me da igual si es un buen partido o no, me hace feliz, eso es lo que cuenta.

-Si tú lo dices-Dijo ignorando las palabras de la joven . Quería que la muchacha fuese feliz, pero sabía que no encontraría la felicidad con ese Weasley.

Después de probarse el vestido , Hydra, paseo por la mansión sin rumbo fijo , faltaba poco para el baile pero aún era pronto para empezarse a preparar .Cuando llegó al ala este del cuarto piso, la muchacha, vio a Draco solo y aprovechando la ocasión, se acercó hasta él.

-Draco.-Lo llamó

-¿Qué quieres?-Preguntó girándose y mirandola aburrido.

-Tengo que hablar contigo.-Le contestó ,Hydra,firme.

-¿De qué?

-De por qué me ignoras.-El muchacho la miró en silencio.-Draco, por favor, eres mi hermano…No te quiero da igual la diferencia de casas…Por favor, dime porque te comportas así. –Pidio tomándolo del brazo-¿Sigues enfadado por lo de Fred?

-Respóndame algo-La interrumpió el chico cortante - ¿Qué tiene ese Weasley que no tenga yo?

-Draco…Que… ¿Pero qué pregunt…-Para cuando se dio cuenta, Draco ,la había empujado contra la pared y la había comenzado a besar. Al principio, Hydra, no reacciono, pero al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, con todas sus fuerzas, empujó a su hermano lejos de ella.

-¡Pero qué haces! –Gritó histérica-¡Estoy con Fred!

¿Y?-Le miró con una sonrisa socarrona dibujada en el rostro-No veo qué problema hay.

-¿Qué no ves qué problema hay?-Preguntó horrorizada ante la palabras de su hermano- ¡Por Merlín ,Draco! ¡Eres mi hermano! ¡Mi hermano!

-No , no lo soy.-Repuso dándose media vuelta y marchándose, mientras dejaba a Hydra sola en el pasillo.

-¡Draco vuelve!-Gritó la muchacha al ver lo que su hermano hacía-¡Draco Lucius Malfoy! ¡Vuelve y dime que has querido decir con eso!

Pero el muchacho, no volvió. Hydra, caminó por toda la mansión intentando tranquilizarse mientras jugueteaba con el guardapelo. ¿Qué acababa de ocurrir? ¡Draco la había besado! ¡Eso le había pasado! Y lo peor, es que le había gusta… "Por Merlín Hydra ¡Es tu hermano y tú quieres a Fred!" Pensó la muchacha justo antes de chocar de frente con una puerta que jamás había visto. En una mansión tan grande como la de los Malfoy, era normal encontrarte con salas que nunca antes habías visto. La puerta, era blanca con detalles dorados que parecían enredaderas que cerraban el paso. Hydra se acercó a tocarlas, pero de repente, las enredaderas se apartaron y la puerta se abrió, por arte de magia, literalmente.

Hydra, curiosa como era, se adentró en la habitación. Era un dormitorio decorado con muebles blancos, todo lo contrario al resto de la casa que a Hydra, le parecía demasiado oscura. Parecía que nadie hubiese entrado en la estancia durante años, viendo la cantidad de telarañas y polvo acumulado que allí había. Hydra, sacó la varita que guardaba en una de sus botas y apuntando a la habitación dijo:

-¡Fregotego!

De un toque de varita, la habitación quedo limpia como la patena. Hydra se fijó mejor en la estancia que había una chimenea. Lo que a la muchacha le llamó más la atención, no fue la chimenea en sí, sino lo que había encima de ella. Era como un altar, con un cuadro de una mujer joven en él. Hydra, se acercó más al cuadro y leyó la pequeña chapa que había.

Roxanne Malfoy 1959-1981

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Hydra, miró a la chica del cuadro ¡Era la misma chica de pelo blanco de las fotos de Harry! ¿Qué era todo aquello? Obviamente, era algo como un altar y obviamente, era alguien de la familia pero ¿Quién era exactamente?

La muchacha estaba observando mejor el pequeño altar que habían montado allí, cuando vio una caja igual a la que su padre le había regalado. Todo era muy extraño. Hydra, tomó la caja y la abrió con la esperanza de aclarar algo. Dentro del recipiente, encontró un montón de papeles y recortes de periódicos, como si alguien estuviese haciendo una colección. Se sentó en el suelo y comenzó a leer el primer recorte que había:

NUEVA VICTIMA PARA BLACK 2 de Noviembre de 1981

"Aparece muerta Roxanne Malfoy, compañera sentimental del asesino Sirius Black e hija de la familia Malfoy"

Ayer, no fue un buen día para la grande y respetada familia Malfoy. Su hija, Roxanne Malfoy, de apenas 21 años, apareció muerta en una casa abandonada a las afueras de Godric Hollow donde al parecer, fue víctima de una maldición asesina lanzada por Sirius Black, que fue detenido ayer por el asesinato de 12 muggle y un mago. Al parecer, Black era la pareja sentimental de la víctima y según fuentes cercanas, también su esposo…

Hydra levantó la mirada del periódico ¿Cómo que hija de los Malfoy? Roxanne ¿Era su tía? Pero…Su padre ,le había dicho que era la única Malfoy en los últimos 500 años ¿Por qué le había mentido? Hydra, siguió leyendo.

….Al parecer, la pareja, que llevaban una relación de varios años, tenían una hija en común, de la edad del niño que sobrevivió, desgraciadamente la pequeña fue asesinada junto a los Potter

Hydra dejó el recorte a un lado y tomó un taco de cartas que había atadas con un lazo negro.

25 de Diciembre de 1979

Mi querido hermano:.

¡Felices Pascuas! Sé que se acercan tiempos oscuros y que ambos estaremos en diferentes bandos. No te juzgo, sé que lo haces por el bien de tu familia. Pero al ser fechas especiales quería sabes de ti. ¿Qué tal está todo? Dale un saludo de mi parte a Cissy. Cuídate Lucius.

Te quiere, tu hermana:

R.M

"¿R.M?" Hydra miró su guardapelo "¿Podría ser?"

25 de Diciembre de 1979

Amado hermano:

¡Feliz Navidad! Aunque no me contestaste a las anteriores cartas, supongo que estarás vigilado, te vuelvo a felicitar un año más. También, quiero felicitarte por el embarazo de Cissy, no se lee en otra cosa en los periódicos. Me alegró mucho por vosotros.

También quería anunciarte algo Lucius… ¡Yo también estoy embarazada! Aún no sabemos lo que será, pero Sirius y yo estamos emocionadísimos .Él dice que será una niña, la niña de sus ojos, pero a mí en realidad ,me da igual…Querré a este bebe sea lo que sea.

Hydra, no se dio cuenta que había comenzado a llorar hasta que vio las manchas que dejaron sus lágrimas en la carta.

1 de Agosto de 1980

Queridísimo hermano:

¡Felicidades por el nacimiento de tu primogénito! He visto las fotos en el profeta, papa debe de estar orgulloso, es todo un Malfoy con sus cabellos rubios. Te anunció que mi niña nació ayer, sí, al final Sirius tenía razón, es una nena. Él está como loco con ella, no se separa ni un momento de su lado, es su perrito guardián.

Es preciosa, Lucius, tiene el cabello blanco como la nieve y unos ojos azul grisáceos enormes ¡Estoy enamoradísima de ella! No sé cómo Sirius y yo hemos sido capaces de crear algo tan hermoso y perfecto. Aquí te dejo la foto.

( previews. )

Hemos decidido llamarla Penny Lane Hydra Black. Un hermoso nombre ¿verdad? Un poco extraño pero no me importa ya que tiene lo mejor de ambos mundos.

Hydra se quedó estática. De repente, sus manos comenzaron a temblar y su cabeza comenzó a trabajar como si tratase de hacer un rompecabezas.

"R.M, S.B, P.L.H.B"

-Roxanne Malfoy, Sirius Black, Penny Lane Hydra Black. No, no puede ser…

Entonces, algo hizo click. Hydra, se fijó en su guardapelo que se había abierto. La muchacha, tomó el guardapelo en sus manos, y de él comenzó a aparecer un humillo que comenzó a formar una esfera. Dentro de la esfera, aparecieron dos figuras, una de ellas era Roxanne y la otra Sirius.

-¿Está grabando?-Preguntó el chico.

-Sí creo que sí…-Dijo la muchacha que cargaba con un bulto en brazos-¡Hola Hydra!-Saludó con una sonrisa enorme, mostrando a una pequeña bebe de cabellos blancos.

-¡Roxanne!-Gritó entonces Sirius que estaba a su lado-¡Es Penny Lane, llámala por su nombre!

-Aiiii Tú padre y su obsesión con los Beatles-Dijo Roxanne alzando la mano que tenía libre al cielo.

-¡Ey! ¡Es el mejor grupo de todos los tiempos!-Protestó Sirius que en ese momento tomaba a la niña en sus brazos.

-Sí, sí, amor, lo que tú digas.-Dijo la joven dándole un beso.

Hydra, comenzó a reír al ver la situación, se veían tan bien juntos.

-Por dónde íbamos… ¡A sí! ¡Feliz cumpleaños, mi amor!

-¡Hoy cumples un año!-Dijo Sirius mostrando a la bebe. Que miraba a todos lados con sus grandes ojos azul-grisáceos.

De repente, la niña en los brazos de Sirius, comenzó a cambiar, comenzó a salirle pelo , sus orejas se volvieron puntiagudos…

-¡Sirius mira!-Gritó la mujer al ver aquello mientras Sirius pasaba su mirada de ella a la bebe.

-Su primera transformación…-Dijo anonadado, mientras que en sus brazos tenía a una pequeña lobezna blanca.-Rox, se ha transformado… Tenemos que decírselo a James y Lily.

-Sí, mi amor…-Dijo mientras le acariciaba el rostro y lo besaba para después hacer lo mismo con la pequeña.

Hydra los miró enternecida, después de ver esto, le costaba mucho creerse que Sirius hubiese hecho lo que hizo.

-Solo te queríamos decir que eres nuestro mayor tesoro-Continuó Roxanne-Y que pase lo que pase, siempre, siempre, estaremos orgullosos de ti. Te quiero vida mía, nunca lo olvides.

Y así, el humo, se disipó y el guardapelo, se volvió a cerrar. Sus era sus verdaderos padres...

La habitación se quedó en silencio, Hydra no sabía cómo reaccionar. Los ojos se le llenaron de lágrimas y emitió un grito desgarrador. Su vida había sido un mentira, una total mentira…Su madre, estaba muerta y su padre… Su padre ,era uno de los mayores asesinos del mundo mágico y muggle.

-Señorita Malfoy-Escuchó decir detrás de ella.-¿Esta usted bien?

Hydra, se giró y vio a su fiel elfina con su vestido en manos.

-¡Poppy! -Dijo secándose las lágrimas y arreglándose un poco mientras se levantaba del suelo.

-Le traigo el vestido que la señora Narcissa eligió…

-Gracias, Poppy-Se lo agradeció tomando el vestido.-Espera ¿Hay algún vestido que perteneció a ella?-Dijo mientras señalaba al cuadro.

-Yo …Señorita..

-Poppy ,por favor …-Dijo mirándola directamente.-Lo sé todo.

La elfina, le sonrió.

-Espere aquí un momento.

Hydra, recogió la caja y vio un montón de fotos. La primera de ellas, era la misma foto que tenía Harry de la boda de sus padres . En la siguiente foto , aparecían Roxanne y Lily muy embarazadas. La tercera foto , era la que más enterneció a Hydra, eran ella y Harry de pequeños ,el azabache montaba en su escoba de juguete mientras ella se caía de la suya .La última foto, mostraba a una loba blanca y una lobezna del mismo color. Hydra miró en el reversó que había algo escrito: Primera transformación de la cachorrita con su madre.

-Señorita.

-Gracias Poppy.-Hydra, guardó las fotos y tomó el vestido que la elfina le había traído. Era de color morado y largo. Tenía varios detalles en pradería, como la cintura y las mangas. ( ch_10_ii/set?id=163256495 ) -Es precioso…

-La señorita Malfoy lo usó en el baile de graduación, señorita Malfoy.

-¿Hay alguna foto?

-Creo que hay alguna por aquí señorita.-Poppy, se dirigió a la mesilla, y de uno de sus cajones, sacó una foto. En la foto aprecia su madre, Roxanne, con el vestido puesto y con el pelo corto, mientras abrazaba a Lily. James y Sirius aparecían por detrás haciendo el tonto mientras que un joven Remus los miraba espantado .Hydra, tomo su varita, y con un simple hechizo corto su cabello, como lo tenía su madre, por debajo de la nuca.

-¡Señorita Malfoy!-Gritó la elfina horrorizada al ver lo que la muchacha había hecho.

-Es hora de que la gente sepa la verdad. Poppy, toma esto-Dijo Hydra quitándose la camiseta y dándosela a la elfina-Es para ti.

-Pero señorita…

-Poppy , ahora eres una elfina libre, te lo mereces. Vete a Hogwarts, allí te darán trabajo, como a Dobby.

-Pero… ¿Y usted?

-Yo no volveré a esta casa …-Dijo mirando a su alrededor-Ahora, ayúdame a ponerme el vestido, por favor.

Cuando estuvo lista ya eran las 21:00 y la fiesta , acababa de comenzar. Bajo las escaleras, nerviosa, hasta que llegó a las grandes puertas del salón del baile. Sacó su varita y de con un hechizo las abrió de golpe de par en par. Los presentes, que eran los miembros de las mayores familias sangre pura de la comunidad mágica, la miraron impresionados y susurrando cosas.

-¡Hydra que has hecho!-Gritó Narcissa al ver a la joven.

Hydra miró a Lucius que la miraba como si hubiese visto un fantasma.

-¿Te recuerdo a ella verdad?-Gritó Hydra.-Te recuerdo a mi madre.

Todos se quedaron en silencio. Lucius la miró aterrado.

-¡Vamos ¡-Grito- ¡Vamos! ¡Diles de quien soy hija! ¡Diles quien soy en verdad! ¡Diles como me habéis mentido durante todos estos años!

-Hydra por favor…-Narcissa la llamó llorando.

-No.-La paró-No digáis nada. De ahora en adelante, reniego de ser una Malfoy.

Y a la vista de todos desapareció para aparecerse a las afueras de Hogsmeade. Transformándose en loba, corrió a través del bosque hasta el castillo. Una vez allí, subió hasta la torre de Gryffindor. Menos mal que la gran mayoría de los alumnos estaban en casa por las vacaciones, porque estaba hecha unos zorros. Tenía el pelo despeinado, los ojos rojos,el maquillaje corrido y el vestido medio roto.

Hydra, entro a la sala común cruzando el cuadro de Sir Cadogan,y suspiró aliviada porque no había nadie. Se sentó en el suelo, frente al fuego y agarrándose las rodillas, comenzó llorar. ¡Toda su vida había sido un engaño! ¡Un engaño total!

-¿Hydra?-Levantó la vista y se encontró con una muchacha de ondulados cabellos castaños.

-¿Herms?-Dijo al verla delante de ella.

-¿Pero qué haces aquí?-Le preguntó acercándose –Fred nos dijo que habías vuelto a casa…¿Estas bien?-Hydra negó con la cabeza.-¿Me lo puedes contar?

Hydra asintió .Y se lo contó todo, omitiendo obviamente, la identidad de su verdadero padre.

-¿Has pensado que hacer?

-No…-Susurró más tranquila limpiándose las lágrimas con el pañuelo de su amiga-Supongo que hablaré con Dumbledore por si me puedo quedar aquí en verano…

-¿Qué? ¡No! -Dijo Hermione enseguida-Tú te vienes a mi casa si hace falta. Serás más que bienvenida allí.

-¿Hermione por qué tardas tanto? -Preguntó Ron bajando las escaleras junto a Harry-¡Hydra!-La abrazó- ¿Qué haces aquí? ¡Has venido justo a tiempo! Tienes que decirle a tu padre, que quite la denuncia contra Buckbeak o si no ¡Lo mataran!

Hermione, miró con pena a Hydra mientras esta miraba al suelo.

-¿Qué pasa?-Preguntó el pelirrojo confundido- ¿Ha ocurrido algo?

Los cuatro se sentaron en el suelo e Hydra, les contó lo mismo que le había contado a Hermione.

-Deberíamos ir a dormir ¡Mañana es Navidad!-Dijo Hermione entusiasmada.

Todos se dirigieron a las escaleras para subir a las habitaciones.

-Hydra…-Le llamó cierto azabache-¿Puedo hablar contigo un momento?

-Claro, Harry.-Dijo quedándose quieta en uno de los escalones.

Hydra , vio a Hermione y Ron desaparecer por las escaleras. Entonces, Harry la abrazó.

-Harry…

-¿Estas bien?-Le preguntó este preocupado.

-Sí, ahora sí.-Sonrió-Harry , yo … lo siento mucho .No quería hacerte daño..

-¡Ey! No pasa nada…Perdón por haber reaccionado así.

-Buenas noches, Harry.

-Buenas noches ,Hydra.

Nada más tocar la cama ,Hydra quedó totalmente dormida. Habían sido días de muchas emociones.

La mañana de Navidad, Hermione despertó a Hydra entusiasmada.

-¡Despierta, es Navidad!

Hydra, se levantó de la cama, había pasado una noche tranquila sin pesadillas, gracias a las pociones que Remus le había conseguido .Bajaron a la sala común donde estaban Ron y Harry abriendo los regalos.

-¡Buenos días chicos!-Dijo Hydra animada bajando las escaleras.

-Buenos días.-Le saludó Harry.

-¡Jo! Otro jersey de mamá. Marrón otra vez. Mirar a ver si tenéis vosotros uno.

Hydra tenía uno, al igual que Harry y Hermione. No había conocido a los señores Weasley aún, pero a juzgar por las palabras de Harry y Hermione, deberían de ser gente extraordinaria. Le habían mandado un jersey azul con un lobo en la parte de delante, una docena de pastas caseras, un trozo de pastel y una caja de turrón. Hermione, le había regalado un libro y Harry y Ron un surtido de bromas y un paquete de golosinas. Vio un paquete con el sello de la familia Malfoy, no le hizo ni caso…

-¿Qué es eso? -Escuchó preguntar a Ron.

-No sé...

Harry , tenía un paquete alargado en manos. Lo abrió y ahogó un grito al ver rodar sobre la colcha una escoba magnífica y brillante. Ron dejó caer los calcetines y saltó de la cama para verla de cerca.

-No puedo creerlo -Dijo con la voz quebrada por la emoción.

-¿Qué es? -Preguntó Hermione , que hasta entonces había estado ojeando el libro que Hydra le había regalado.

-Es una Saeta de Fuego-Gritó Ron-Es la mejor escoba del mercado.

Harry le puso la mano encima. La soltó y quedó suspendida en el aire, a la altura justa para que él montara. Sus ojos pasaban del número dorado de la matrícula a las aerodinámicas ramitas de abedul y perfectamente lisas que formaban la cola.

-¿Quién te la ha enviado? -Preguntó Ron en voz baja.

-Mira a ver si hay tarjeta -Dijo Hydra.

El azabache, rasgó el papel en que iba envuelta la escoba.

-¡Nada!

-Caramba, ¿quién se gastaría tanto dinero en hacerte un regalo?

-Bueno -Dijo Harry, atónito-. Estoy seguro de que no fueron los Dursley.

-Estoy seguro de que fue Dumbledore -Dijo Ron, dando vueltas alrededor de la Saeta de Fuego, admirando cada centímetro-Te envió anónimamente la capa invisible...

-Había sido de mi padre -Dijo Harry-. Dumbledore se limitó a remitírmela. No se gastaría en mí cientos de galeones. No puede ir regalando a los alumnos cosas así.

-Ése es el motivo por el que no podría admitir que fue él -Dijo Ron-. Por si algún imbécil como Malfoy lo acusaba de favoritismo. ¡Malfoy! —Ron se rio estruendosamente—. ¡Ya verás cuando te vea montado en ella! ¡Se pondrá enfermo! ¡Ésta es una escoba de profesional! -Entonces miró a Hydra-Lo siento…

-Tranquilo –Le dijo dedicándole una pequeña también estoy deseando ver la cara que pone.

-No me lo puedo creer -Musitó Harry pasando la mano por la Saeta de Fuego mientras Ron se retorcía de la risa en la cama de Harry pensando en Malfoy.

-¿Quién...?

-Ya sé quién ha podido ser... ¡Lupin!

-¿Qué? -Dijo Harry riéndose también-. ¿Lupin? Mira, si tuviera tanto dinero, podría comprarse una túnica nueva.

-¡Harry! No te metas con las túnicas del profesor Lupin-Le regañó Hermione.

-Sí, pero le caes bien -Dijo Ron ignorando a Hermione-. Cuando tu Nimbus se hizo añicos, él estaba fuera, pero tal vez se enterase y decidiera acercarse al callejón Diagon para comprártela.

-¿Que estaba fuera? -Preguntó Harry-. Durante el partido estaba enfermo.

-Bueno, no se encontraba en la enfermería -Dijo Ron-. Yo estaba allí limpiando los orinales, por el castigo de Snape, ¿te acuerdas?

Hydra intentando cambiar de tema, dijo:

-No me imagino al profesor Lupin haciendo un regalo como éste.

-Hay otro paquete ahí.-Dijo Hermione señalando una caja.

Ron se acercó hasta él.

-Hydra, está a tu nombre.

-¿A mi nombre? –Preguntó extrañada-¿Quién lo manda?

-No tiene tarjeta.

Hydra, se fue hasta donde el pelirrojo estaba, tomo el enorme paquete y lo abrió.

-No me lo puedo creer… -Dijo admirando lo que había dentro.-¡Es una Martin D-28!-Ron la miró con cara de no saber de lo que hablaba.-¡Una Martin D-28!-Volvió a repetir- ¡Una de las mejores guitarras del mundo!-Ron seguía mirándola igual, Hydra miró a Harry y a Hermione.-¿Vosotros tampoco? ¡Es la guitarra que usaba John Lennon!

-¿John quién?-Preguntó Ron.

-Un cantante muggle.-Le explicó Harry.

-No sabía que tocaras…-Dijo Hermione.

-Bueno, en realidad, era un secreto.-Respondió-Nadie lo sabía, solo mis amigos de Drumstag.

-¿Y no te parece raro que alguien te lo haya regalado?-Preguntó la castaña.

-Quizá le haya regalado un amigo suyo de Drumstag.

-No sé -Dijo Hermione-. Pero es raro, ¿No os parece? Primero a Harry le regalan esa escoba, que es una escoba magnífica, ¿verdad?

Ron suspiró exasperado:

-Es la mejor escoba que existe, Hermione -Aseguró.

-Así que debe de ser carísima... Y después le regalan a Hydra esa súper guitarra.

-¿Y qué más da? -Preguntó Ron con impaciencia- Escucha, Harry, ¿puedo dar una vuelta en ella? ¿Puedo?

-Creo que por el momento nadie debería montar en esa escoba -Dijo Hermione.-Ni tocar esa guitarra-Añadió al ver a Hydra a punto de tocar.

Harry , Ron e Hydra la miraron.

-¿Qué crees que va a hacer Harry con ella? ¿Barrer el suelo? -Preguntó Ron.

-Y ¿Qué hago yo con esto?-Preguntó Hydra señalado la guitarra.

Pero antes de que Hermione pudiera responder, Crookshanks, saltó al pecho de Ron.

-¡LLÉVATELO DE AQUÍ! -Bramó Ron, notando que las garras de Crookshanks le rasgaban el pijama y que Scabbers , la asquerosa rata de Ron, intentaba una huida desesperada por encima de su hombro. Cogió a Scabbers por la cola y fue a propinar un puntapié a Crookshanks, pero calculó mal y le dio a la mesilla que estaba en frente de Harry, volcándolo. Ron se puso a dar saltos, aullando de dolor.

-Sería mejor que sacaras de aquí a ese gato -Dijo Ron furioso. Estaba sentado en el sofá de Harry, frotándose el dedo gordo del pie-. ¿No puedes hacer que pare ese chisme? -Preguntó a Harry mientras Hermione salía a zancadas del dormitorio, los ojos amarillos de Crookshanks todavía maliciosamente fijos en Ron.

Lo único que se oyó entonces fueron los gemidos contenidos de dolor y rabia de Ron. Scabbers estaba acurrucada en sus manos. Hacía tiempo que Hydra no la veía, porque siempre estaba metida en el bolsillo de Ron, y le sorprendió desagradablemente ver que Scabbers, antaño gorda, ahora estaba esmirriada; además, se le habían caído partes del pelo.

-No tiene buen aspecto, ¿verdad? -Observó Hydra. Vale que Scabbers, no le gustase pero la rata daba pena.

-¡Es el estrés! -Dijo Ron- ¡Si esa estúpida bola de pelo la dejara en paz, se encontraría perfectamente!

-¿Hydra?-Se escuchó a alguien por las escaleras.

-¡Georgie!-Grito la joven mientras corría hacía el pelirrojo.

-Veras cuando Fred se entere.-Rio este.

-¿Enterarme de que?-Preguntó el mayor de los gemelos bajando las escaleras-¿Hydra? ¡Por Merlín! ¿Pero qué haces aquí?-Dijo acercándose a la muchacha y abrazándola.

-Echaba de menos a mi novio… y quería verle.-Dijo rodeándole el cuello con sus brazos y dándole un beso.

-Ajaaam-Dijo el pelirrojo besándola otra vez cariñosamente.-Por cierto, me encanta tu nuevo corte de pelo.

-Iuug-Exclamó Ron-¿Tenéis que hacer eso delante mío?

A la hora del almuerzo , bajaron al Gran Comedor. Habían arrimado las mesas a los muros, y ahora sólo había, en mitad del salón, una mesa con cubiertos. Se encontraban allí los profesores Dumbledore, McGonagall, Snape, Sprout y Flitwick, junto con Filch, el conserje, que se había quitado la habitual chaqueta marrón y llevaba puesto un frac viejo y mohoso. Sólo había otros tres alumnos, a parte de ellos cinco: dos del primer curso, muy nerviosos, y uno de quinto de Slytherin, de rostro huraño.

-¡Felices Pascuas! -Dijo Dumbledore cuando se acercaron a la mesa-. Como somos tan pocos, me pareció absurdo utilizar las mesas de las casas. ¡Sentaos, sentaos!

Se sentaron juntos al final de la mesa.

-¡Cohetes sorpresa! -Dijo Dumbledore entusiasmado, alargando a Snape el extremo de uno grande de color de plata. Snape lo cogió a regañadientes y tiró. Sonó un estampido, el cohete salió disparado y dejó tras de sí un sombrero de bruja grande y puntiagudo, con un buitre disecado en la punta.

Hydra, acordándose del boggart, miró a Ron y a Harry que se rieron. Snape apretó los labios y empujó el sombrero hacia Dumbledore, que enseguida cambió el suyo por aquél.

-¡A comer! -Aconsejó a todo el mundo, sonriendo.

Mientras Hydra hablaba con Fred , las puertas del Gran Comedor volvieron a abrirse. Era la profesora Trelawney, que enseñaba adivinación a Hermione , Harry y deslizaba hacia ellos como si fuera sobre ruedas. Dada la ocasión, se había puesto un vestido verde de lentejuelas que acentuaba su aspecto de libélula gigante. Horrible.

-¡Sybill, qué sorpresa tan agradable! -Dijo Dumbledore, poniéndose en pie.

-He estado consultando la bola de cristal, señor director -Dijo la profesora Trelawney con su voz más lejana. "Por favor"-. Y ante mi sorpresa, me he visto abandonando mi almuerzo solitario y reuniéndome con vosotros. ¿Quién soy yo para negar los designios del destino? Dejé la torre y vine a toda prisa, pero os ruego que me perdonéis por la tardanza...

-Por supuesto -Dijo Dumbledore, parpadeando-. Permíteme que te acerque una silla...

Por el aire, se acercó una silla que dio unas vueltas antes de caer ruidosamente entre los profesores Snape y McGonagall. La profesora Trelawney, sin embargo, no se sentó. Sus enormes ojos habían vagado por toda la mesa y de pronto dio un leve grito.

-¡No me atrevo, señor director! ¡Si me siento, seremos impares! ¡Nada da peor suerte! ¡No olvidéis nunca que cuando impares comen juntos, el primero en levantarse es el primero en morir!

-Nos arriesgaremos, Sybill -Dijo impaciente la profesora McGonagall-. Por favor, siéntate. El pavo se enfría.

La profesora Trelawney dudó. Luego se sentó en la silla vacía con los ojos cerrados y la boca muy apretada, como esperando que un rayo cayera en la mesa. La profesora McGonagall introdujo un cucharón en la fuente más próxima.

-¿Quieres callos, Sybill?

La profesora Trelawney no le hizo caso. Volvió a abrir los ojos, echó un vistazo a su alrededor y dijo:

-Pero ¿Dónde está mi querido profesor Lupin?

-Me temo que ha sufrido una recaída -Dijo Dumbledore, mirando a Hydra y animando a todos a que se sirvieran-. Es una pena que haya ocurrido el día de Navidad.

-Pero seguro que ya lo sabías, profesora.-Dijo Hydra.

La profesora Trelawney, dirigió una mirada gélida a la muchacha.

-Por supuesto que lo sabía -Dijo en voz baja-. Pero no quiero alardear de saberlo todo. A menudo obro como si no estuviera en posesión del ojo interior, para no poner nerviosos a los demás.

-Eso explica muchas cosas -Respondió la profesora McGonagall, mirando a Hydra con complicidad.

La profesora Trelawney elevó la voz:

-Si te interesa saberlo, he visto que el profesor Lupin nos dejará pronto. Él mismo parece comprender que le queda poco tiempo. Cuando me ofrecí a ver su destino en la bola de cristal, huyó.

-¡No puedo imaginar porqué!-Dijo Hydra, en un tono muy poco apropiado para una señorita.

-Dudo -Observó Dumbledore, con una voz alegre pero fuerte que puso fin a la conversación - que el profesor Lupin esté en peligro inminente. Severus, ¿Has vuelto a hacerle la poción?

-Sí, señor director -Dijo Snape.

-Bien -Dijo Dumbledore-. Entonces se levantará y dará una vuelta por ahí en cualquier momento. Derek, ¿Has probado las salchichas? Son estupendas.

El muchacho de primer curso enrojeció intensamente porque Dumbledore se había dirigido directamente a él, y cogió la fuente de salchichas con manos temblorosas.

La profesora Trelawney se comportó casi con normalidad hasta que, dos horas después, terminó la comida. Atiborrados con el banquete y tocados con los gorros que habían salido de los cohetes sorpresa, Harry e Hydra, fueron los primeros en levantarse de la mesa, y la profesora dio un grito.

-¡Queridos míos! ¿Quién de los dos se ha levantado primero? ¿Quién?

-No sé -Dijo Harry, mirando a Hydra con inquietud.

-Dudo que haya mucha diferencia -Dijo Hydra fríamente-. A menos que un loco con un hacha esté esperando en la puerta para matar al primero que salga al vestíbulo.

Incluso McGonagall se rio. La profesora Trelawney se molestó.

-¿Vienes? -Dijo Harry a Hermione.

-No -Contestó Hermione-. Tengo que hablar con la profesora McGonagall.

-Probablemente para saber si puede darnos más clases -Bostezó Ron yendo al vestíbulo, donde no había ningún loco con un hacha.

-Ron…-Le advirtió Hydra mientras iba abrazada a Fred.

Cuando llegaron al agujero del cuadro, se encontraron a sir Cadogan celebrando la Navidad con un par de monjes, antiguos directores de Hogwarts y su robusto caballo. Se levantó la visera de la celada y les ofreció un brindis con una jarra de hidromiel.

-¡Felices, hip, Pascuas! ¿La contraseña?

-«Vil bellaco» -Dijo Ron.

-¡Lo mismo que vos, señor! -Exclamó sir Cadogan, al mismo tiempo que el cuadro se abría hacia delante para dejarles paso.

Al no estar Hermione, Hydra fue directamente al dormitorio, cogió su guitarra Martin d-28 y bajó a la sala común donde estaban Ron y Harry, observando la nueva escoba del azabache. Hydra ,se sentó en un sillón ajustando las cuerdas mientras Harry y Ron se limitaban a sentarse y a admirar la escoba desde cada ángulo hasta que el agujero del retrato se abrió y Hermione apareció acompañada por la profesora McGonagall.

Hermione pasó por su lado, se sentó, cogió el primer libro que encontró y ocultó la cara tras él.

-Conque es eso -Dijo la profesora McGonagall con los ojos muy abiertos, acercándose a la chimenea y examinando la Saeta de Fuego y la guitarra -. La señorita Granger me acaba de decir que te han enviado una escoba, Potter y a ti una guitarra, Hydra

Todos se volvieron hacia Hermione. Podían verle la frente colorada por encima del libro, que estaba del revés.

-¿Puedo? -Pidió la profesora McGonagall. Pero no aguardó a la respuesta y le quitó a Harry de las manos la Saeta de Fuego . La examinó detenidamente, de un extremo a otro—. Mmm... ¿y no venía con ninguna nota, Potter? ¿Ninguna tarjeta? ¿Ningún mensaje de ningún tipo?

-Nada -Respondió Harry, como si no comprendiera.

-Ya veo... -Dijo la profesora McGonagall-. Pásame la guitarra- Hydra se lo dio.- Me temo que me la tendré que llevar vuestras cosas.

-¿Qué?, ¿qué? -Dijo Harry, poniéndose de pie de pronto-. ¿Por qué?

-¡No es justo!-Exclamó Hydra levantándose ella también.

-Tendremos que examinar los objetos para comprobar que no tiene ningún hechizo -Explicó la profesora McGonagall-. Por supuesto, no soy una experta, pero seguro que la señora Hooch y el profesor Flitwick se encargaran de ello

-¿Desmontarla? -Repitió Hydra-¡No podéis desmontar una guitarra así como así!

-Traeremos algún especialista. Tranquilos, tardaremos sólo unas semanas -Aclaró la profesora McGonagall-. Os devolveremos vuestros regalos cuando estemos seguros de que no están embrujados.

-No tiene nada malo -Dijo Harry. La voz le temblaba- Francamente, profesora...

-Eso no lo sabes -Observó la profesora McGonagall con total amabilidad-, no lo podrás saber hasta que hayas volado en ella, por lo menos. Y me temo que eso será imposible hasta que estemos seguros de que no se ha manipulado. Te tendré informado.

La profesora McGonagall dio media vuelta y salió con la Saeta de Fuego y la guitarra por el retrato, que se cerró tras ella.

Hydra, al igual que Harry,se quedó mirándola. Ron se volvió hacia Hermione.

-¿Por qué has ido corriendo a la profesora McGonagall?

Hermione dejó el libro a un lado. Seguía con la cara colorada. Pero se levantó y se enfrentó a Ron con actitud desafiante:

-Porque pensé (y la profesora McGonagall está de acuerdo conmigo) que los regalos los podía haber mandado Sirius Black.

Hydra se quedó pensativa al escuchar las palabras de su amiga .Solo le había contado a alguien su secreto de la música y tenía cuatro patas...Pero y si…. Hydra se levantó.

-¿A dónde vas?-Preguntó

-Tengo algo que hacer.-Y saliendo de la torre, se fue corriendo a la casa abandonada.