Capítulo 10

No son celos, solo es el deseo de asesinar a cualquiera que se te acerque.

Okita Sougo POV

Ese maldito de Hijikata, no se cansa de robarme a las únicas personas que he querido. Primero Kondou-san, Mi hermana, y ahora… La china. Pero no dejare que eso siga pasando.

Era viernes, ultimo día de clases de la semana. Otra vez Sougo y Kagura fueron por caminos distintos, pero Kagura llego antes que Sougo.- Buenos días.- Dijo Hijikata a punto de entrar al instituto.-

-Buenos días.- Contesto Kagura.- ¿Estudiaste para el examen que nos tomara Tsukuyo-sensei? –

-¡¿Examen?! – Exclamo sorprendido, lo que significaba que no había estudiado.-

-Nos dijo hace una semana.- Dijo como diciendo "tuviste toda una semana para estudiar".-

-N-No lo sabía… - Trago saliva, si Kondou-san se enteraba de que reprobaría otro examen lo mataría.-

-Sí que eres estúpido, ladrón de impuestos.- Dijo sin importancia.-

-¡Que me dejes de decir así bastarda! – Exclamo molesto.-

En ese momento llego Sougo, quien estaba viendo a los alrededores si ya había llegado Nobume, pero se encontró con Hijikata junto a Kagura. Rápidamente corrió hasta Hijikata y saco un arma que siempre llevaba en la cintura, sostenida por su pantalón, y tapada por su camisa.

Sougo se tiro encima de Hijikata, haciendo que este cayera y quedara debajo de él, y Sougo le apunto con el arma.- Oye Sougo, ¿Qué rayos haces? ¿Te has vuelto loco? – Refunfuño Hijikata.-

-Te deje bien en claro que te alejaras, tú te lo buscaste.- Dijo con su tono habitual, cuando Kagura le pateo el arma, haciendo que esta volara lejos.- ¿Qué crees que haces? –

-¡Eso te lo pregunto yo! ¡¿Qué haces con un arma en el instituto?! – Exclamo sorprendida y furiosa.-

-Como ya lo te habrá contado la chismosa – Refiriéndose a Hijikata.- Soy policía, y tengo derecho a portar armas.-

-¡Pero se supone que es para hacer justicia imbécil! – Exclamo.-

-Y eso estaba por hacer, este bastardo merece morir.- Saco otra arma y le apunto en la cabeza a Hijikata.-

-¡¿De dónde rayos sacas armas?! – Exclamo Kagura.-

Hijikata no se quedó atrás, saco de su cintura un arma y también le apunto en la cabeza a Sougo.- ¡Oigan dejen eso! – Ya era el colmo para Kagura así que pateo sus dos armas lejos.- ¿Cuál es tu problema? – Le pregunto a Sougo.-

-Eso no es asunto tuyo.- Contesto seriamente.-

-Ahh, ya se. Es por lo de Hijikata y tu hermana ¿Verdad? –

Sougo abrió grandes los ojos.- Hasta eso le contaste… - Murmuro.- ¡Maldito! – Le pego un gran puñetazo a Hijikata.-

-¡Ya basta! – Exclamo Kagura tomando el brazo de Sougo para que no le pegara a Hijikata.- Antes de empezar a culpar a alguien deberías saber la historia completa.-

-¿Qué estás diciendo? El solo es un miserable que acabo con la vida de mi hermana, la hizo infeliz hasta el último momento… - Apretó sus dientes con fuerza.-

Kagura le pego una bofetada.- ¡Idiota! ¿Cómo crees que él se sintió luego de la muerte de tu hermana? ¡Es obvio que el la quería! – Estaba muy molesta.-

-Tsk. Vaya forma de querer a alguien. La rechazas, y luego te le apareces y arrestas a su esposo mientras ella estaba muriéndose… Yo… Nunca te perdonare.- Miro a Hijikata fijo a los ojos.-

Kagura suspiro.- Oye, ven conmigo.- Dijo señalando hacia atrás del instituto, aún faltaban 15 minutos para que sonara la campana para entrar.-

-¿Qué es lo que quieres? – Sougo ya estaba fastidiado.-

-Quiero contarte la historia de Hijikata, porque me fastidia ver como lo tratas así después de todo lo que hizo por tu hermana, y por ti.- Sougo guardo silencio y Kagura continuo.- El… Hizo todo eso para protegerlos. A Mitsuba-san de tener una miserable vida al lado de un asesino, y a ti de que te echaran de la policía por estar relacionado con un contrabandista.- Las pupilas de Sougo se contrajeron al estar tan sorprendido.-

-¿Q-Que estás diciendo? –Perturbado.-

-Lo que escuchas. No sabes lo doloroso que fue para el tener que cumplir con su trabajo en vez de ir corriendo a besar a Mitsuba-san y decirle lo mucho que la quería.- Sintiendo pena por Hijikata.- Tuvo que cargar con todo el solo, soporto tu odio, soporto dejar ir a la mujer que el quería, soporto tener que quitarle su felicidad por el trabajo, soporto no ir a verla en su lecho de muerte… Soporto hacer del tipo malo…-

Sougo estaba tan sorprendido que no sabía que decir, y comenzó a recordar las veces que Hijikata iba a buscar a Sougo solo para ver la sonrisa de su hermana, o las veces que Kondou regañaba a Mitsuba por ponerle pimienta a su comida y él le ponía mayonesa a la suya, cuando se sonrojaba al chocar con sus ojos, todo lo hacía con tal verla sonreír.-… Mi hermana… Realmente lo quería. A pesar de que el la rechazo, estuvo esperando a que volviera… Siempre. – Hizo un pausa.- Y justo cuando pensé que se había rendido y estaba rehaciendo su vida, el apareció otra vez. Siempre se entrometía en su vida, es despreciable. Yo lo sabía, de que mi hermana no podía olvidar a un tipo tan despreciable como él. Y también sabía…- Contesto Sougo cabizbaja.- Sabía que él quería a mi hermana… Que la rechazo porque él podía morir en cualquier momento… Sabía que él no la correspondió porque quería que mi hermana tuviese un buen futuro… Para que tuviera hijos con alguien más… Que ella fuese feliz… Lo sabía… Lo sabía todo.- Siguió hablando a punto de llorar.- ¡Pero…! Aun así me enoja… No lo soporto.- Kagura estaba sorprendida por lo que le había dicho Sougo y no supo que decir, solo se le acercó un poco.- Gracias… -

-¿Eh? ¿Por qué?- Pregunto extrañada.-

-Por aguantar esta charla.- Sonó la campana.- Bien, es hora de entrar… -Levanto los brazos para estirarse.- ¿Vamos? – Volteo la cabeza y le dedico una sonrisa a Kagura.-

-Si.- Contesto sonriendo, su amigo por fin había vuelto.-

Ambos fueron caminando hacia la entrada, donde Hijikata estaba esperándolos. Este y Sougo se quedaron mirando seriamente por unos segundos.- No te soporto.- Dijo Sougo.-

-Yo a ti tampoco.- Respondió Hijikata y Sougo le saco "fuck you" (Osea le levanto el dedo medio) - ¡¿Quieres que te despedace?! – Se molestó.-

-¡Inténtalo! – Contesto desafiándolo y chocando frentes. Fue ahí donde Kagura intervino separando sus frentes.-

-Bien, ya estoy cansada del acto de los enemigos. – Contesto con un rostro de cansancio.- Vamos a entrar de una vez.- Los tres iban llegando a la puerta, e Hijikata le cedió el paso a Kagura para que entrara primero al instituto (cosa que Sougo jamás hacia, siempre pasaba el primero o ambos peleaban para pasar) - ¿Vez sádico? Así lo hace un caballero.- Alardeando.-

A Sougo se le marco una vena.- ¿Qué crees que haces Hijikata? –

-Solo le cedí el paso, no estés molestando.- El segundo en entrar fue Hijikata. Sougo lo tomo de la camisa y le pego un cabezazo.- ¡¿Qué rayos haces imbécil?! – Estaba muy enfadado.-

Ambos siguieron riñendo mientras que Nobume estaba viendo todo, viendo como Sougo e Hijikata peleaban por que este le había cedido el paso a Kagura, viendo como Sougo estaba celoso de Hijikata, por culpa de Kagura.

Ya estaban en el aula, en el examen de Tsukuyo-sensei.- Oye china, pásame algunas respuestas.- Le susurro Sougo a Kagura.-

-Que te ayude no te servirá de nada, te estaría arruinando el futuro.- Susurro un tanto molesta.-

-Arruinado te quedara el culo luego de que te pegue una patada, ya pásame algo.- Susurro insistiendo, pero recibió una tiza en medio de la frente por parte de Tsukuyo-sensei.-

-Oigan, dejen de hablar o les retirare el examen a ambos.- Dijo la sensei seriamente.-

Cuando Tsukuyo-sensei les dio la espalda a sus alumnos por un momento, Kagura aprovecho para pegarle en la cabeza a Sougo y comenzaran a pelear entre murmullos cada vez que la sensei no estaba viendo, pero Nobume los veía. Se sentía celosa de Kagura, cuando por fin pensó que podría ganarse el corazón de Sougo ambos vuelven a hablarse de nuevo.

Al concluir con las clases, Sougo e Hijikata tenían el rostro pálido y la frente azul tras haber desaprobado el examen, mientras que Kagura había sacado otro brillante 100.- Kondou-san nos matara…- Murmuro Hijikata mirando al suelo.-

-¡Todo por tu culpa maldita china! ¡No te costaba nada pasarme algunas respuestas! – Exclamo molesto.-

-¡La próxima vez estudien par de idiotas! – Se molestó.-

-¡Bastarda…! –Justo cuando Sougo iba directo a pegarle, alguien lo tomo del brazo.- ¿…Nobume? –

-Vamos a casa.- Dijo con su tono habitual.-

-Este… ¿A tu casa o a la mía? – Pregunto confundido.-

-Da igual.-

-Bien, entonces… Vayamos a la mía, así no dejamos que esta ande sola.- Mirando a Kagura con fastidio.-

-¡Que mentiroso! ¡Quieres acompañarme por si alguien quiere robarte así yo te defiendo! –

-Soy policía, ¿Recuerdas? – Irritado.-

-Já, sigues siendo un inútil que solo se roba los impuestos.- Sacándose un moco.-

-¿Qué dices? ¡Te despedazare! – Kagura salió corriendo, con Sougo atrás de ella quien la perseguía, mientras que Nobume se quedó atrás.-

Antes de darse cuenta ya habían llegado al edificio, y no había señales de Nobume.- Diablos, me distraje y la perdí de vista.- Murmuro Sougo.-

-¡Allí viene! – Exclamo Kagura divisando a Nobume a lo lejos.-

-¡Ah, lo sien- Sougo no pudo terminar la frase cuando el aura demoniaca que salía de Nobume lo consumió, como si el alma de Nobume lo estuviese matando.-

Nobume siguió caminando entrando al edificio, estaba tan molesta que decidió ignorarlos a ambos y adelantarse.- Ahora sí que tienes problemas.- Kagura se le burlo.-

-¡Cállate! – Se le marco una vena.-

Sougo y Nobume se hallaban en el departamento de este, y Nobume seguía molesta.- Oye enserio lo siento, ya sabes que la china siempre me saca de quicio, por eso corrí para pegarle.- Se rasco la nuca.-

-Sougo.- Dijo esta con su tono habitual.-

-¿Qué? –

-Te gusta Kagura, ¿Verdad? – Pregunto sin titubeos.-

-¿Q-Que? – Se sonrojo levemente.- No digas tonterías, si me gustara no estaría contigo.- Se excusó.-

-Entonces, ¿Yo te gusto? –

-…Si.- Sabia que eso era una mentira, pero no quería hacerla sentir mal.-

-Demuéstramelo.-

-¿Eh? – No entendía a que se refería.-

-Si de verdad te gusto demuéstramelo.- Dijo mientras se iba quitando el uniforme del instituto lentamente dejando helado a Sougo.-