-Sasuke, ¿estas bien? –preguntó mientras daba pequeños golpecitos en la puerta. Un gruñido se oyó desde el otro lado de esta.
-Naruto, ¿va todo bien? ¿y Sasuke? –Se oyó la voz de la morena desde afuera del baño de hombres.
-Si, si Hinata no te preocupes. –Volvió a centrar su vista en la puerta grisácea frente a él. –Vamos Sasuke dime que te ocurre…no es muy normal que salgas corriendo así del salón.
Si, y es que Sasuke nada más anunciar el final del desfile, salió disparado como un resorte hacia los lavabos. Cosa que alarmó a Naruto e Hinata, motivo por el cual estaban en esa situación, ya que el moreno se encontraba encerrado desde hace más de un cuarto de hora en uno de los pequeños servicios.
-Naruto, está aquí Sakura, nosotras nos vamos para casa a dejar las maletas, ¿venís ahora o os vemos luego? –Le anunció la morena desde afuera.
-¡Luego! –El grito desde dentro del servicio alarmó al rubio, quien salió a ver a su novia junto a la pelirrosa.
El moreno escucho como su amigo salía del baño, así que aprovecho para salir a refrescarse con agua. Nunca llegó a pensar que le pasaría eso por volver a ver a una mujer, la cual hacia 5 meses que no veía.
-¡Sasuke! Por fin sales… -El rubio se acercó al Uchiha.
-Hace cinco meses que no veo a Sakura, cinco meses que no toco a una mujer… -empezó hablando el moreno. -…y por primera vez que la veo, solo lleva puesta lencería… -el rubio miro serio a su amigo hasta que una fuerte carcajada escapó de su boca.
-¡Así que era eso! Vaya solo tenías que haberlo dicho, yo te habría entendido… -le dio un par de palmadas en la espalda a su amigo, como si comprendiera su sufrimiento. –Vamos, las chicas están esperándonos en casa.
-No, yo tengo que ir a casa a dar de comer a los cachorros. –mintió. –otro día será. –y sin dar tiempo al rubio a decir palabra alguna, se fue del baño.
-¡Sakura! –la aludida casi se cae al suelo por el abrazo que recibió nada más abrir la puerta. -¡que alegría que hayas vuelto!
-Naruto, me ahogas –el rubio soltó a la chica mientras le dedicaba una sonrisa de las suyas. –también me alegro de volver a verte, pero pasa pasa Hinata acaba de hacer tarta. –vio al rubio entrar en el apartamento sin nadie mas. -¿has venido solo? –preguntó con esperanza.
-Si, -vio a la pelirrosa cerrar la puerta con la cabeza gacha. –verás Sasuke ha tenido que ir a dar de comer a los cachorros y por eso no ha podido venir. –la pelirrosa intentaba asimilar la información que acababa de darle el rubio.
-¿Ca-cachorros? –Haruno calló en la cuenta. -¡Yuki!
Sakura empezó a recoger sus cosas rápidamente y salio corriendo del piso dejando a la pareja con la palabra en la boca.
Al bajar del taxi lo primero que vio fue un gran todoterreno negro con los cristales oscurecidos, parecía el coche de un mafioso. Se asustó ante su propia idea.
Entonces se dio cuenta de que no sabía nada sobre la vida del Uchiha, solamente que era un joven –muy atractivo- que vivía a las afueras de la ciudad en una pequeña casita con su perro. Pero, entonces las cosas no le cuadraban. Si por una remota casualidad Sasuke fuese mafioso debería tener una de esas mansiones, con unas piscinas de ensueño en su interior.
El claxon del taxi la hizo reaccionar pegando un salto. Se giró hacia el mientras sacaba el dinero y tras entregárselo al conductor, pasó por un lado del gran vehículo negro y traspasó la valla del jardín, la cual estaba abierta.
¿Y si había venido otra mafia a rendir cuentas con él? O peor aun, ¿matarlo?
Se sorprendió a si misma quieta en medio del caminito de piedras que llevaba a la puerta, mirando a esta de una forma extraña.
-Ash, que cosas piensas Sakura. –se siseó levemente. Se acercó a la puerta y antes de que pudieran tan siquiera tocarla esta se abrió dejando ver a un gran hombre de traje.
Retrocedió un par de pasos casi por inercia y apenas pudo ahogar un grito en su garganta. Quería correr hacia la valla pero sus piernas no le respondían y por su fuera poco, más pánico del que ya tenía encima se apoderó de su cuerpo.
Seguro "el mafioso" la mataría por ser testigo visual de un ajuste de cuentas. Era demasiado joven para morir, pero si solo lograra moverse…
-¿Sakura? –encima sabía su nombre, era una muerte segura. -¿Te encuentras bien? Estás muy pálida. –levantó la cabeza para ver a su asesino, y más fue su sorpresa al reconocerlo.
-Itachi…¿tu vas a matarme? –vio al moreno hacer una mueca interrogante. –Eh, nada olvídalo -batió las manos restándole importancia, entonces pudo ver una segunda cabeza morena asomarse por un lado de Itachi, era Sasuke sano y salvo.
El mayor de los Uchiha salió hacia la calle y se subió al coche tras un leve gesto con la mano.
-Sakura, ¿Qué haces aquí? –preguntó el chico tras el silencio que se había formado. Se apartó a un lado para que la chica pudiese entrar, ya que afuera estaba empezando a helar.
-Pues, sinceramente, no lo se. –colgó su abrigo en un pequeño perchero y siguió a Sasuke por el pasillo. –Naruto mencionó algo sobre unos cachorros y simplemente vine corriendo. –vio al moreno esbozar una pequeña sonrisa y tras una señal para que lo siguiera entraron por la puerta de la cocina.
A la pelirrosa se le iluminaron los ojos al ver a cuatro pequeños cachorros comiendo junto a la puerta que daba al jardín. Los pequeños al sentir presencias tras ellos, fueron corriendo hacia los pies de su dueño enredándose en estos.
Sasuke se agachó y cogió un pequeño cachorro blanco y se lo tendió a Sakura quien lo cogió como si de un bebe se tratase.
-Es la única hembra. –se acercó a los platos de los animales y los depositó en el fregadero. –Es igual que Yuki.
Vio a Sakura levantarse del suelo, en el cual estaba junto con los otros cachorros y acercarse a la ventana que daba al jardín. Pudo ver una caseta de mayor tamaño y a los dos animales durmiendo acurrucados dentro de esta.
-Son como dos gotas de agua. –soltó una risita que a Sasuke le pareció la más bella que había escuchando, una sonrisa tonta apareció en su cara mientras terminaba de fregar los cuencos de los animales.
-¿Quieres algo para beber? –preguntó el moreno una vez termino de secar los platos.
-¿Sigues teniendo tu famosa limonada? –preguntó con una de sus famosas sonrisas, el moreno esbozó otra y abrió la nevera sacando una jarra llena. Fue camino del salón con la chica siguiéndole.
Se sentaron en el sofá mientras Sasuke llenaba dos vasos con el líquido amarillo. Sakura se debatía como contarle todo lo sucedido en su ausencia. El moreno hizo el amago de empezar a hablar, pero la chica era la que debía dar las explicaciones.
-Antes de que preguntes nada quiero decirte que no te dije nada porque no me sentía orgullosa del trabajo que tenía… -vio como el Uchiha hacía una mueca interrogante. –no me gusta ser el centro de atención, y ser modelo pienso que es exhibir a una persona como si de un trofeo se tratase…por eso no te dije nada.
-Entonces, ¿por qué… -al chico no le dio tiempo a terminar la frase.
-Necesitaba el dinero para el tratamiento de mi padre, en el club me pagaban muy bien, pero cuando el tratamiento subió su cuota no me alcanzaba… -bebió un sorbo de limonada recordando la primera vez que la probó, una sonrisa amarga apareció en su rostro ante el recuerdo. -…así que cuando llegue a España una amiga me consiguió el trabajo, me había dicho que pagaban muy bien, pero nunca pense que se podía ganar tanto dinero por caminar por encima de unas tablas… -los cachorros aparecieron en el salón y fueron directos a las zapatillas del moreno, Sakura los miró graciosa mientras Sasuke soltaba maldiciones en forma de gruñido.
-Les están empezando a crecer los dientes y por eso muerden todo a su paso, y da la casualidad que siempre es mi calzado. –comentó mientras los subía al sillón.
-En cuanto encuentre trabajo, te daré la mitad del sueldo por cuidarlos mientras no estaba…
-No hace falta… -Sakura quería reclamar, pero el chico no la dejó continuar. -¿estás buscando trabajo? –la pelirrosa asintió. –bueno es que cuando viste aquí a Itachi vino a traerme mi paga mensual y a comentarme de que había un puesto vacante de camarero en la cafetería, por si me interesaba cambiar de puesto, pero si te interesa a ti...
-¿Tu trabajas en la empresa de tu hermano? –Sasuke levantó la vista del cachorro con el que estaba jugando en sus rodillas, a Sakura casi se le cae la baba ante tal escena.
-Sí, trabajo de repartidor al medio día, cuando salgo de clases, hasta que no me gradúe no puedo acceder a los altos cargos, pero estoy bien donde estoy, Itachi es generoso con las pagas y más si eres estudiante…
-Entonces acepto, necesito dinero para poder ayudar a Hinata con el alquiler… -se fijó en el pequeño reloj que había junto a la televisión y se sorprendió de lo tarde que era. -…bueno yo me voy, es muy tarde y seguro que Hinata está histérica.
-Llamaré a Itachi para que haga el contrato y todo eso, si quieres mañana puedo pasar a buscarte de la que voy al trabajo. –abrió la puerta dejando paso a la chica.
-Si claro, me harías un gran favor…-se acercó al moreno y le dio un beso en la mejilla. –bueno, mañana nos vemos…adiós.
-Hasta mañana… -Sasuke cerró la puerta en cuando la chica desapareció de su vista.
Ese día se levantó especialmente feliz. Su vida estaba volviendo a la normalidad y eso le gustaba, lo llevaba deseando desde hace tiempo y aparte iba a venir a buscarla Sasuke, eso no le pasaba a una todos los días…
Abrió las cortinas y vio que el día estaba despejado y no hacia mucho frío. Se planto frente al armario mientras escogía la ropa. Debía causar buena impresión, pero tampoco quería ir muy elegante. No sabía que ponerse.
Sacó la cabeza por la puerta de su habitación escuchando atentamente. Pronto escucho el sonido de tazas en la parte baja de la casa. -¡Hinata! ¿podrías venir un segundo? –sintió como la morena subía las escaleras.
-Dime, ¿qué necesitas?
-Hinata hoy tengo una entrevista de trabajo con el hermano de Sasuke y no se que ropa ponerme… -se dejó caer en la cama mientras la morena iba hacia el armario.
-Y supongo que quieres ir informal, pero bien vestida ¿no? –la pelirrosa hizo un ruido con la garganta que Hinata tradujo por un sí. –haber que tienes por aquí… -después de un rato buscando entre la ropa saco una percha y se la tiró encima a Sakura, que se estaba quedando medio dormida. –Mira a ver que te parece eso junto con los zapatos marrones de tacón…y ahora entra a ducharte o acabaras por dormirte. –la morena salió de la habitación para dejar a Sakura cambiarse tranquila.
Miró la ropa que le había escogido Hinata y le gusto, la verdad es que la Hyuuga tenia buen gusto para la ropa. Una falda un poco alta de vuelos azul marino con estampados finos en marrón claro junto con una camiseta blanca de tirantes y un cinturón ancho marrón.
Cogió la ropa interior y se metió a la ducha para despejarse un poco del sueño.
-¡Hola Sasuke! pasa, Sakura esta terminando de prepararse. –Acompañó al moreno hasta el sofá para que esperara ahí mientras terminaba Sakura. -¿Quieres algo para tomar?
-No, gracias acabo de comer hace poco. –en ese momento se escuchó el taconeo de alguien bajando por las escaleras.
Los dos chicos que se encontraban en la zona del sofá voltearon hacia las escaleras a lo que la chica que baja se sonrojó y agacho la cabeza simulando mirar los escalones.
-Ya estoy lista, ¿nos vamos? –preguntó Sakura al ver que el chico no decía nada
-Emm…si, claro vamos. –respondió al ver que la pelirrosa lo miraba con cara interrogante.
Se dirigieron a la puerta y antes de salir Sakura se puso un abrigo blanco que había en un perchero cercano y salieron rumbo al ascensor. Bajaron en silencio y al llegar a la calle Sasuke se dirigió hacia un moto que había estacionada frente al edificio. Sacó dos cascos de unos maleteros laterales que tenía esta y le acercó uno a la chica.
-¿Vamos a ir en moto? –vio al moreno asentir.-…Sasuke me podrías haber avisado para no ponerme falda… -Sakura se cruzo de brazos mientras miraba seria al moreno.
-Es la moto con la que trabajo, pero si quieres podemos ir en taxi…
-No, da igual. –suspiró cansada, no era amante de la velocidad y las motos le daban algo de respeto ya que nunca se había subido en una. –no te voy a hacer ir hasta casa a dejar la moto y luego que vuelvas para coger un taxi…
-Bien… -el chico sacó unos guantes del interior del casco, se los colocó y se subió a la moto. -…entonces ponte esto. –le pasó el otro casco a la chica.
-Vale, pero no mires cuando me suba…-el chico soltó una carcajada que sonó opacada por el casco, mientras la chica se colocaba el casco el aprovecho para bajar la pantalla del casco y mirar por el retrovisor a la chica.
Vio como al pasar la pierna por encima de la moto la falda se subió tapando justo lo necesario. Casi se cae de la moto ante tal imagen. Una vez encima de la moto sintió como la chica se pegaba a el y lo abrazaba por detrás. Él deshizo el abrazo y metió las manos de la chica en los bolsos de su cazadora. –así no se te helarán las manos. –Sintió a la chica tensarse en su espalda. -¿Lista? –Sakura asintió con miedo mientras emprendían rumbo al trabajo.
