.
|Tiempo|
Así pasamos las horas, los días y los meses.
El tiempo pasó, las hojas del calendario comenzaron a perderse.
El acónito se volvió brezo blanco, y quizá, solo quizá, dalia rosa.
Siempre sentados en la misma banca de ese mismo parque de la primera vez. Un pacto mudo y ciego. Tu estabas ahí y yo volvía a ti sin ni siquiera acordarlo. No tomabas importancia a mi aspecto huraño y yo pretendí no tomar importancia a las cicatrices que cubrían tus brazos.
Poco a poco el espacio que nos separa se fue reduciendo. Hasta que una tarde tu hombro chocó con el mío y decidiste no alejarte.
Tú corazón latió tan fuerte que fui capaz de escucharlo. Me recordó a las campanadas en las iglesias. Alguien debió advertirme que las campanadas también son utilizadas para anunciar algo fúnebre.
.
*Acónito: Misántropia, palabras envenenadas.
Brezo blanco: Protección.
Dalia rosa: Voy a intentar hacerte siempre feliz.
