LOS PERSONAJES NO SON MIOS, SON DE LA MARAVILLOSA STEPHENIE MEYER. LO QUE ES MIOS LA HISTORIA, SI ESTOY LOCA JAJAJA

MALDITA MEYER! HACE PERSONAJES TAN SEXYS!


CAPITULO 8: La realidad

4 MESES MAS TARDE…

Después de aquella noche… de aquella noche que dormir en los brazos de Thomas luego de leer la carta, me recupere, lentamente, bueno no del todo; si no, no estaría pensado en eso en este momento.

-¿Qué sucede Bella? ¿Qué es? Calma…

-Thomas… es el… El hombre… el papa de mi bebe… - Lloraba desconsoladamente.

-Bella sea lo que sea que te haya dicho, si ese infeliz no se quiere hacer cargo es un idiota no sabe de lo que se pierde… No te preocupes Bella entre todos cuidaremos a ese bebe…

Thomas tenía razón, pero el corazón se me partió en miles de pesados cuando leía cada una de sus palabras, sentía como las decía de su boca, aquella boca que saboreé desde aquella noche… No era lo mismo saber que el padre de mi bebe no supiera… a que no le importara, había mucha diferencia… No era lo mismo saber que mi bebe tendría un padre… a que uno que no le importaba su existencia. ¿Qué le diría? Que su padre no le interesaba su existencia y que si quisiera conocerlo debía solo comprar algún CD suyo o mirar la televisión en los canales de chismes… No… No le rompería el corazón a mi bebe, como Edward lo hizo conmigo.

Para mi hijo o hija tendría el papel de madre y de padre juntos. Para mi bebe su padre nunca ha existido y existirá.

-Thomas… No le importo… Pensé que quizás a él le interesaría…

-Calma Bella… No merece tus lágrimas. – me decía acunándome en sus piernas.

Quizás el pantalón de Thom estaba muy húmedo por mis lagrimas pero no lo note ni me importo, eran inevitables las lágrimas y por mas que quiera pararlas no podía.

Lo último de ese día fue que Thomas me acaricia el cabello y me decía palabras reconfortadles…

Ya me encontraba bien… Bueno no del todo, pero por lo menos lograba distraerme pensado en el bebe y pasa ser sincera mi panza era enorme, realmente; esta última semana tuve que andar con mucho cuidado de no golpearme o caerme, ya que me cansaba de nada, esta panza pesaba como mil kilos sin mencionar que me dolía tremendamente la cintura y… ¿Saben que es más vergonzoso? Que necesitaba ayuda para bañarme.

Aunque no lo crean me sentía tan enorme y me constaba tanto que no podía bañarme, así que Rose era la que se encargaba en ayudarme, bueno no tenía que ver mucho de mí, solo tenía que sacarme la ropa, mientras yo me sacaba la ropa interior claro que cuando se fuera Rose.

En fin, a pesar de estar estudiando hace dos horas, me dolía mucho la pansa y… bueno ya saben mis partes intimas, supongo que es normal en una mujer embarazada, pero ya me estaba molestando bastante esto ya que no podía concentrar en estudiar los exámenes parciales sobre la literatura en lengua inglesa. Nada me entraba en la cabeza, releía resumía y nada… Me fui a la cocina que ya estaba hecha, solo faltaba el living, el comedor y la habitación de mi bebe. La cocina que era lo vital además de la habitación de Rose y mía, los baños estaban listos, teníamos tres (El de la habitación de Rose, el mío y el que usarían todas las personas que llegan).

La casa estaba quedando hermosa, realmente no esperaba una casa de ese modo, aunque yo la estuviera pagando supongo que unos dos años le terminaría de pagar a Rose el dinero de mi casa, que realmente iba bastante bien ya que no me sentía con ninguna deuda, claro ella me ayudaba mucho con la decoración y a la mañana venían los arquitectos y constructores de el comedor, el living y arreglaban lo que podían el cuarto de mi bebe, ya que no sabíamos que sexo era.

-Bebe, mi vida, me estas incomodando ¿Te podrías quedar quieto o quieta? – Dije acariciando tiernamente el último lugar de la pequeña patadita.

El bebe me respondió con otra patada, y un dolor inmenso en… bueno allí abajo.

-Ya se debemos tener hambre, iré a la cocina a ver que hay ¿Ok?

Pararme fue el error más estúpido del día, me orine encima… Genial…

-A ver, en qué quedamos cariño ¿Me levanto y tú haces que me orine? – Dije separando mis piernas realmente esto era asqueroso. Pero un dolor pulso mi vientre y se movía inquieto…Oh dios… Por dios no, si me tienes pied…. – ¡Ahh!- Eran pequeñas molestias pero según Thalie así empieza. – ¡Rose! ¡Emmett!

Empece a dirigirme a la puerta de mi habitación como pude, sosteniéndome de pequeñas cosas que me rodeaban, la cama, los muebles hasta poder abrir la puerta.

-¡Rose! ¡El bebe! ¡Ya viene!

Se escucharon unos pasos pesados que venían a gran velocidad, hasta a encontrarse conmigo.

-¿Que sucede Bells? –Me pregunto Emmett con una sonrisa.

-Mi bebe, Emmett ya viene. – Dije sosteniéndome la panza y de su brazo. –Me duele. –Chille como una niña.

-¡Dios! ¿Qué hago? ¿Llamo a ambulancia?

- ¡NO ESTUPIDO DILE A ROSE Y LLEVAME A LA CLINICA DE THALIE!

- Lo siento, solo quiero ayudar Bella, no grites, me pones mas nervioso - Me dijo mientras me ayudaba a caminar. Sabía que trataba de ayudarme, pero realmente su ayuda no me estaba sirviendo y se la podía meter por el… bolsillo

-Con cuidado, me duele Emmett, anda más despacio–Le dije mientras me dejaba en el sillón. – ¡Rose!

-¿Que sucede aquí? ¿Por qué gritas tanto Bella?

No sé si fue mi cara de dolor o la cara de desesperación de Emmett que le dijo que estaba en trabajo de parto.

-¡QUE HACES AHÍ PARADO EMMETT MCCARTY! LLEVA A BELLA AL AUTO, PEDAZO DE MASTODONTE! – Grito Rose desesperada, corrió a la habitación mientras que Emmett me ayudaba a caminar fuera del departamento, yo sostenía mi vientre parecía caerse y yo realmente no deseaba tener a mi bebe en el pasillo de mi departamento.

Comencé a caminar cada vez más lento y las contracciones eran cada vez mas seguidas. Sin mencionar que cuando estuvimos los tres en el ascensor cada segundo parecían horas, y el miedo comenzó a afectarme.

Pensar en que mi hijo no me quisiera o pensar que haría mal el papel de madre y padre juntos me hacia estremecerme. Sin mencionar que no sabía qué hacer, nunca tuve hermanos ni tampoco nunca trabaje como niñera, no sabía cambiar un estúpido pañal y tampoco sabía cómo debían ser los baños de los bebes o como demonios sabría que tan caliente debía estar su leche, esto era aterrador, cuando tuve que ir a practicar que debía hacer en parto, pero yo alguna vez había viste en películas que se encontraba una pareja tratando de cambiar el pañal del bebe.

Pequeño detalle, Bella. Bien dijiste tu, una pareja. Aquí solo estas tu.

Aquello me lo venía diciendo desde que me preguntan ¿Quién es el papá? O ¿Qué piensa el papa del bebe ¿Niño o niña? Yo solo me limitaba a contestar no tiene padre. Lo peor era lo que seguía despues de lo que le contestaba. Me miraban con lastima y solo pensaba… ¡Demonios! ¿¡Que tiene de malo ser madre soltera!

Oh, pues no tiene nada de malo ser madre soltera, pero si tiene varias cosas malas cuando ni siquiera has cumplido tus veinte años.

Mi conciencia tenía que aparecer siempre en los momentos más oportunos especialmente cuando me hago preguntas a mí misma.

-Bella ¿Cada cuanto son las contracciones? – Me dijo Rose mientras me ayudaba a acomodarme en el asiento trasero del Jeep de Emmett.

-Son bastante seguidas y me duele la zona de la espalda y la parte vaginal. – Dije un poco apenada.

-Cada vez que te venga una contracción me avisas Bella, así controlamos cada cuanto vienen. – Me dijo Rose mirando sonriendo preocupada. -Solo respira por la nariz Bella, y saca el aire por la boca.

-Entiendo. –Inhalar y exhalar. Inhala y exhala. Inha… -¡Jesús! – Esta contracción fue más fuerte que las demás que había tenido hasta ahora.

Emmett gritaba a los autos como si fuera su propio el hijo el que nacería, bien, creo que Emmett está así por el hijo de una amiga, no me imagino cómo se encuentre cuando Rose este en mi lugar, en realidad tampoco quiero imaginarlo, me estremezco con solo pensarlo.

-Imbécil, mueve tu estúpido auto. ¿Quién te regalo tu licencia de conducir? – Grito a uno de los autos por haberse metido en su camino.

Si no se calla le daré un bue golpe.

Rosalie le toco el hombro para calmarlo, bueno eso funciono… por diez minutos. Lo que fueron necesarios para que llegáramos a la clínica.

Rose salió en busca de enfermeras y una silla de ruedas. Emmett bajo del auto abriéndome la puerta y ayudándome a bajar con cuidado.

-Emmett, por mil demonios, ten cuidado, no soy una bolsa de papas. – Dije clavándole las uñas en su antebrazo.

-Mierda, Bella, estoy nervioso no me grites. – Dije tomando mi bolso y el del bebe.

Rose vino rápido con una enfermera y una silla de ruedas.

Andar en una silla de ruedas, tener una rubia alado diciéndome que no me olvide de respirar y a un grandulote preguntándome sobre la información que no sabía, de ingreso al hospital, no era justamente lo que esperaba cuando me decían 'eres una embarazada común como las otras, nada llamara la atención a otras personas'.

Pero claro era Isabella Swam la que se caiga con facilidad, la que nunca ha tomado un bronceado, la que nunca quería llamar la atención, la chica que esperaba a un hijo o hija de una estrella de rock, claro eso era lo incomodo saber qué esperas un hijo y que él no le interese. Realmente ya no me importaba la atención y que la gente me mirara mal cuando tenía gente a mi alrededor parloteándome de lo que debía o no hacer en mi parto. No me importaba aquel dolor insoportable allí abajo. No me importaban esas cosas. Solo el saber que este bien mi bebe.

Mas sin embargo, no podía evitar comparar el blanco de la habitación donde me habían traslado con la soledad inmensa que sentía, todo se sentía muy vacios, hasta el color del suero me estaban poniendo nerviosa.

No tener la seguridad de que el padre de tu bebe no está a tu lado, que no te da palabras de aliento, que no sentís una mano apretando la tuya. Ni siquiera mis padres lo sabían, aunque después de todo yo había decidió no mencionarles el tema.

René habría pegado l grito en el cielo repechándome haberla hecho abuela tan joven, y me pediría cada detalle de la noche en que perdí mi virginidad y con quien lo había hecho… Pensado lo bien, quizás evite que se formara una tormenta en un vaso de agua.

Y Charlie, le daría un infarto, un gran infarto. Ya con solo mencionarle que había perdido mi virginidad. Que la niña de sus ojos había sido tocada por un hombre, lo haría enloquecer… Aunque si supiera que… No ni así el no se volvería loco.

-Bella. –

-Hola Thali. Oye nadie me dice nada, me dijeron que me ponga esta bata y aquí me dejaron, y las contracciones son bastantes seguidas, otra cosa ¿Dónde demonios están Rosalie y Emmett? Créeme me siento bastante sola aquí.- Estaba paroica, Bella recuerda en un parto, debes respirar.

-Veamos Bella, que sucede allí abajo.

Yo tenía una estúpida bata azul y estaba recostada en una camilla, que por cierto no era nada cómoda. Thalie se acerco y se coloco los guantes y me reviso.

No podía evitar sentirme incomoda. Aunque las contracciones que llegaban cada cinco minutos me hacían olvidarme hasta de mi nombre.

-Bella, no tienes la dilatación completa y esta no está progresando, y sin embargo rompiste bolsa…

-Thalie quiero un parto natural ¡Por dios quiero pujar! ¡Quiero ver a mi bebe!

-De acuerdo, te pondremos oxitócica (1) vendré en veinte minutos Bella, te pondremos el monitor fetal y si no hay mejoría en cuanto a la dilatación, tendremos que hacer una cesaría.

-OkOk.

Las enfermeras no tardaron mucho en llegar con la maldita hormona y el monitor fetal. Era realmente incomodo sentir una cinta en mi abdomen y cables que se dirigían a la maquina.

Tom-tom-tom-tom

Se escuchaba de fondo en la fría habitación.

Quizás aun las hormonas del embarazo no se iban, por que varias lagrimas empezaron a caer, siempre escuchaba los latidos del corazón del bebe cuando venían a chequearme, mas sin embargo estos latidos eran diferentes, eran mas rápidos y parecían pequeños tamborcitos, no puedo distinguirlos, eran realmente el sonido más bonito que había escuchado.

-Su bebe está sano, Sra. Swam… -Me dijo una de las enfermeras con un tono británico encantador.

-Dirás señorita, no es casada. – Dijo Rosalie entrando resplandeciente a la habitación. – Llamo Thomas, Bells. No podrá estar ahora, su vuelo se cancelo por el clima, estúpidos aviones… - Murmuro. Se sentó a mi lado, y me tomo la mano. – Todo estará bien, relájate.

-Como si tú tuvieras las contracciones… - Ella me sonrió y eso me irrito aun más.

Un punzante dolor empezó a aparecer allí abajo. Trataba de relajarme, tratar de pensar que no dolería, no debe doler, no de… Demonios, duele menos si me entrego al dolor.

Y eso hice aproximadamente por una hora…

Thali entro con rostro cansado, seguramente su turno ya se había terminado y solo se quedaba por que ella quería ser la recibiera a mi bebe.

-Veamos Bella… - La sonrisa que tenía cuando entro se fue a la mierda. –Bella te llevaran al quirófano, el liquido está saliendo meconial (verde), escucha tienes que bajarte de la camilla para que la cabecita termine de bajar y puedas pujar mejor.

Unas dos enfermeras me ayudaron a caminar, claro tambaleando pero en fin llegue a la sala de parto. Aunque antes de entrar pedí que Rose estuviera conmigo en el parto. Y esta ultima salto de felicidad cuando la llevaron a prepararse.

Y aquí me encontraba, acostada preparada para pujar, empecé a sudar frio por miedo. Sigo pensado que este es el momento que toda mujer espera desde que tiene uso de razón, el primer juego que una niña empieza a practicar es el juego de la mamá, ya saben cuidar a un bebe de juguete y darle la comidita y todo ese tipo de cosas.

Yo no lo sentía así, sentía miedo, mucho miedo ¿Y si mi bebe no me quería? ¿Y si era una mala madre? Después de todo iba a hacer el papel de mama y papa para mi hijo o hija.

-Veamos Bella tienes que pujar con todas tu fuerzas hacia abajo así ayudas a tu bebe a salir ¿Bien?

-Ajam…

-A la cuenta de tres… Uno… dos… Tres… Puja Bella.

Y ahí estaba, pujando como me había dicho Thali, estas eran peor que todas las caídas juntas en mi vida. Aunque realmente me daban de matar a golpes al infeliz que me embarazo.

-Vas Bien Bella, puedo ver a tu bebe.

Grito ahogado salió de mí en la última contracción.

-Vamos Bella puja, ya pasara.

Puje de nuevo con todas mis fuerzas.

-Si así Bella, un poco más.

-No puedo más.

-Claro que puedes Isabella Swam. – Dijo Rose con la cámara en la mano.

Con la ultima de mis fuerzas, puje tratando de que mi bebe al fin naciera y lo logre por que escuche el llanto de un bebe… mi bebe.

-Bella es una niña.

Mi niña un pedacito de mi y bueno… del pedante de Edward Cullen. Pero era mi, solo mía y la cuidaría como una princesa. Sonreí.

-Quiero verla. – Dije con voz patosa.

-La están limpiando Bella. – Dijo Rose mientras no dejaba de moverse con esa cámara.

Una enfermera se acercaba una bebe en una toalla rosa. Junte mis fuerzas y me acomode para poder sostener a mi hija.

Maravillosa.

No era la palabra para describir a mi hija. Cuando la tuve en mis brazos, sentí aquella conexión de la que toda madre habla cuando dice que tiene a su hijo en brazos. Yo la sentí aquella hermosa conexión con mi bebe.

-Hola preciosa.

Era la nena más linda que había visto, sus ojitos estaban cerrados, aun no podía ver de qué color eran pero tenía unos pequeños cabellos en su cabecita de un color cobrizo achocolatado era una mezcla claramente rara. Le sonreí y deposite un beso en su frente.

-Bella te llevaran a una habitación.- Asentí recostándome sobre la incómoda cama.

Y lo último que recuerdo fue que me estaban moviendo de camilla…

Abri mis ojos lentamente encontrándome en unas sedosas sabanas blancas y una habitación aburridamente color manteca. Gire mi rostro hacia mi derecha encontrándome con varias rosas blancas y rosas.

Y hacia mi izquierda había cientos de bolsas y cajas de diferentes colores adornadas con globos. No pude evitar horrorizarme ante tanto regalo que había recibido mi hija…

Mi niña.

Con cuidado trate de enderesarme, tome el botón por que el se supone vendría una enfermera a ayudarme en lo que necesitara, y lo que necesitaba en este momento era ver a mi hija.

En menos de tres minutos una enfermera vino con una sonrisa encantadora.

-Usted debe ser la Srta. Swam, su niña es la más bonita que he visto en toda mi vida. –Sonreí dichosa. –Por cierto ya que se despertó debe darle… usted ya sabe. – Dijo ruborizada.

-Claro, me trae a mi hija.

-Si por supuesto, vendré de nuevo para preguntarle cómo se llama la pequeña. ¿Ya sabe como la iba a llamar?

-No aun no lo se, pero me puede traer a mi hija.

-Cierto lo olvidaba. – Dijo la despistada enfermera.

Un fuerte apetito me ataco cuando la enfermera se fue. Y no tardaron en entrar Rose y Emmett… con mas bolsas.

-Hola Belli-Bells ¿Cómo te sientes?

-Como si un camión me pasara por arriba. –Dije con una sonrisa.

-Te ves cansada… - Dijo Rose dejando las bolsas con las demás.

-Agh… cuando dicen eso es una manera cortes de decirte de ves horrible. –Dije mientras me sentaba bien contra la cama.

-Pues para ser madre estas bastante bien, en unas semanas empezaremos a ir al gimnasio así no pierdes por completo tu figura.

-Rose… vete al… - No pude terminar la frase por que entro la misma enfermera con una especie de cuna, si es que podría llamarla así, pero lo que me llamo la atención era la personita que estaba despierta en aquel lugar.

-Es preciosa. – Dijo Emmett, por fin emitiendo algún sonido.

La enfermera ingles me la entrego acomodándola entre mis brazos a la perfección.

-Hola bebe. Al fin naces… Eres hermosa.

-Bella ¿Como se llama?

Tarde en contestar esa pregunta, había leído algunos nombres pero el que más me había convencido era…

-Se llama Shopie Alice Swam. – Y le di un pequeño besito en su frente como si de una muñeca de porcelana se tratara.

Y lo era...

Era mi muñeca. Mi hija.


(。◕‿◕。) ❤

Hola mis nenas!

PERDON!

HACE MIL QUE NO PUBLICO MILES DE DISCULPAS!

Lo siento no tengo perdón de Dios.

No tengo excusa, me daba flojera escribir.

¿Cómo se encuentran?

Pues yo muy bien y espero que ustedes también.

Espero sepan disculparse, entiendan que yo al igual que ustedes tengo una vida y trato de seguirla lo mejor que puedo, y cuando se me complica escribir no me queda otra que dejar de lado mi pasión por la escritura y hacerme cargo de mis responsabilidades u obligaciones.

En fin… Ojala me entiendan.

¿Les gusto el capitulo?

Eso espero.

Les dejo miles de besos y saludos.

Con cariño…

Sofí Cullen