Por Siempre Juntos

Angie C. Cullen

Hola chicas! Bueno aquí le s dejo otro capítulo que espero sea de su agrado y... bueno, lamento la espera (creo que yo no fue mucho esta ocasión), así que bueno disfruténlo ya que este cap si biene algo larguito, como les gustan! y lean los anuncios al final :D


Capitulo 10

¿Qué si conocía a su padre? ¡Por supuesto! ¿Qué si tenía uno? ¡Por Dios, él era su padre!

Pero… ¿Bella querría que Tony lo supiera? ¿Alguna vez, antes de su reencuentro, le habría hablado a Anthony sobre él? ¿Bella pensaba decirle a Tony quién era su padre?

En ese momento Edward sintió un cosquilleo recorrerlo por dentro; al mismo tiempo que estaba ansioso por revelarle al pequeño que él era su padre se sentía temeroso del que pequeño lo rechazara o, peor aún, que Bella se molestara.

–¿Te puedo contar un secreto? –Edward habló rompiendo sus propis pensamientos, su voz era queda y parecía que temblaba un poco; quizá por los nervios.

Anthony asintió en silencio prestándole toda su atención, esperando que él pudiera disiparle esas inquietudes que a su corta edad tenía.

–¿Qué sequeto? –le preguntó curioso al ver la cara de seriedad de Edward.

–Uno muy especial… –comenzó haciendo más misteriosa su revelación –, pero tienes que prometer que no le dirás a tu mamá hasta que ella también te lo cuente, ¿de acuerdo? –le preguntó esperando poder confiar en el silencio del niño

–Prometido –dijo con tono solemne mientras alzaba su manita en señal de juramento –, Eddie tampoco dila nada hasta que mi mami nos diga –terminó señalando a su peluche.

–Confío en ti campeón –le recordó al tiempo jugaba con el cabello chocolate del pequeño–. ¿Sabes cómo me llamo? –le preguntó sin saber exactamente cómo comenzar.

–¿Ewald? –respondió dudoso Anthony.

–Así es… pero ese es solo uno de mis nombres, pero ni nombre completo es Edward Anthony Cullen. Ahora dime… ¿cómo te llamas tú? –le cuestionó suavemente ocasionando que Tony, en sus pensamientos, notara algo.

–Tony… –comenzó queriendo recordar su nombre completo –; ¿Anthony Cullen? –respondió constándole trabajo pronunciar su nombre completo; no estaba acostumbrado a decirlo.

–Yo…me llamó igual que tú y tú igual que yo–le aclaró sin saber si hacia lo correcto –, Edward Anthony Cullen, ¿sabes por qué?

–No… –dijo alargando la vocal con el seño ligeramente fruncido.

Edward respiró profundo; guardando silencio al igual que Tony. Un silencio que para ambos les sirvió de meditación; el pequeño procesaba el hecho de que Edward, ese hombre que hacía a su madre tan feliz y se preocupaba por ellos, se llamará con él… ¿era acaso eso seña de algo especial entre ellos dos o era mera coincidencia? Y Edward, pensativo trataba de llegar a la conclusión de si decirle a Tony que él era su padre era lo correcto.

–Es que… si yo tuviera un hijo se llamaría igual que yo –dio como pista temiendo que Tony aun no entendiera.

–Ah… –contestó como si fuera lo más obvio y lógico de este mundo–, entonces… ¿soy tu hijo? –inquirió con una duda temerosa de que no fuera así.

Edward se limitó a regalarle una paternal sonrisa mientras asentía con su cabeza y un brillo entusiasmado se asomaba por sus hermosas esmeraldas. Anthony se quedó en silencio sin decir nada, pensando en silencio… racionalizando la respuesta de Edward. Y por supuesto que el silencio del pequeño fue una acción que desalentó a Edward; no esperaba esa reacción por parte del pequeño…. Quizá había hecho mal en decírselo, quizá hubiera sido mejor decirle que no sabía nada… quizá…

Pero es que Anthony seguí meditando; ¿Por qué si Edward era su padre… no había estado con ellos desde antes? ¿Por qué hasta ahorita llegaba? ¿Hasta ahorita se había dado cuenta que los quería?

El silencio acaparó el resto de los minutos entre ellos dos sólo hasta que Bella despertaba de su breve sueño. Edward trató de poner buena cara, al igual que Tony, tan pronto como Bella lo buscó con la mirada, el que Anthony no le hubiera dicho nada lo había desconcertado al grado de la locura y tristeza. Los tres se levantaron de su lecho para poder emprender una corta caminata hasta el auto. Anthony insistió en que Bella lo cargara mientras que Edward caminaba al lado de ellos dos distanciado por su silencio; se sentía acongojado y aunque trataba de quitarse ese sentimiento le era imposible. El trayecto hasta el cine fue un poco largo y Bella pudo notar el cambio radical en el estado de ánimo tanto de su hijo como de Edward; Anthony bien podía estar cansado de tanto correr pero la mirada entristecida de Edward era lo que le preocupaba.

–Si tienes algo que hacer no es necesario llevarnos al cine, podemos ir otro día –rompió el silencio formado dentro del auto sacando a Edward de sus pensamientos.

–¿Qué? –preguntó confundido y sobresaltado –¿Por qué lo dices? –ahora, sonaba preocupado.

–Es que…–dudó –, parece que algo te preocupa, quizá tengas algún pendiente –sugirió temerosa de saber que tanto ella como Anthony estaban introduciéndose demasiado rápido en la vida de Edward y probablemente la estaban atrofiando.

–Bella…no, no es eso –le aclaró rápidamente–. Sólo que me dolió un poco la cabeza, pero estoy bien, hermosa –le dijo mirándola a los ojos tan pronto como una luz roja se lo permitió.

Bella sintió sonrojarse por las palabras que Edward usaba con ella al igual que se sintió un tanto aliviada por la respuesta que le había dado, decidió dejar de pensar en malos escenarios y relajarse durante el trayecto hasta el cine. Tal vez Edward solo necesitaba un poco de silencio para que ese dolor de cabeza se le esfumara…

Para la hora de la comida, después de entrar a ver Toy Story 3, se encontraban en uno de los mejores restaurantes italianos de la zona; a Edward no se le había olvidado que esa era la comida favorita de Bella y, al parecer, también de Anthony; sobre todo por la pizza.

Eran cerca de las seis de la tarde cuando regresaron al departamento de Bella; habían rentado un par de películas infantiles a petición de un Anthony ahora se mostraba más anima y sin embargo seguía evitando a Edward y sin que si pequeño lo notara ellos habían elegido llevar una película de acción para verla cuando Anthony se durmiera.

Tan pronto llegaron Anthony corrió disparado hasta el DVD con las dos películas en mano dispuesto a ponerlas. Se sentó demasiado cerca del televisor esperando que el aparato frente a él comenzara a leer el disco que había metido; Cars. Edward y Bella vieron divertidos el entusiasmo de Anthony y fue él el primero en unírsele al pequeño sentándose en el sillón café que estaba frente al televisor mientras que Bella iba por unas palomitas divididas en dos platones; uno para su hijo y el otro para ella y Edward. Antes de sentarse le dio el pequeño recipiente a su hijo que estaba a escasos centímetros del aparato. Levantándolo un poco lo alejó del televisor solo lo suficiente como para que este no le hiciera daño a la vista. El pequeño estaba realmente emocionado con el filme que no notó que Edward estaba demasiado cerca de su mamá detrás de él.

Conforme pasaba la película las palomitas comenzaba a escasear al igual que el valor de Edward por dar el siguiente paso sin embargo Bella estaba sentada demasiado cerca de él así que decidió aprovechar ese hecho para rodearla con su brazo y atraerla más hacía su cuerpo para después poder regalarle un cariñoso beso en su cabeza. Bella se limitó a respirar profundamente el aroma de Edward y a rodear su torso con sus brazos, ¡cómo adoraba hacer eso!

–No se te olvide que mañana también vengo por ustedes… –le recordó en un susurro suavemente.

–No es necesario… –le contestó de igual manera sintiendo que le ocasionaban demasiadas molestias a Edward.

–Claro que lo es, tengo algo preparado para ti… no puedes faltar –sentenció antes de que la película terminara.

Bella decidió permanecer en silencio imaginando las mil y un cosas que Edward había planeado para ella, la simple idea de que él se preocupara tanto por ella le hacía hervir la sangre de emoción. Anthony se giró para pedirle a su mamá que cambiara el disco de su película, pero la escena que vio; Edward abrazando a su mamá, hizo que frunciera su ceño enojado, regalándole generosamente a Edward una mirada sumamente molesta.

–Mami… –habló ente molesto y amable para captar su atención –. ¿Me pones la ota película?

–Claro, amor –dijo separándose, sin ganas, de Edward.

Anthony miraba de manera amenazante a Edward a pesar de saber que su tamaño no le ayudaba en mucho. Antes de que Bella pudiera volver a sentarse al lado de Edward, Anthony le pidió su leche y así poder sentarse al lado de quien le había confesado ser su padre, solo para que no tocara a su mamá… no hasta que supiera porque no había estado con ellos antes.

–Voy a traerle su cobijita –dijo Bella al verlo en el sillón con intensiones de quedarse dormido.

–Claro…la película todavía no empieza –le sonrió Edward coquetamente olvidándose, por un momento, de la presencia del menor.

Minutos después de que Bella hubiera ido hasta la habitación de su hijo, regresó con una pequeña frazada color azul cielo con ositos estampados en ella. Tapó a Anhony al momento que ella se sentaba para que después el pequeño se recostara sobre sus piernas bebiendo el contenido de su vaso entrenador e ir cayendo en los brazos de Morfeo tan lentamente que Bella no lo había notado hasta que la película, El Rey León II, había culminado.

–Ya se durmió –le informó Edward en un susurro –. Lo llevo hasta su cuarto.

–Gracias… –le sonrió Bella al ver que Edward le erguía para poder cargar a su hijo.

Edward tomó en brazos al pequeño y lo llevó hasta su habitación con esmero y cariño, agradeciendo que por lo menos cuando Tony dormía sí podría demostrarle todo lo que lo quería. Como se estaba haciendo costumbre; lo depositó en su pequeña cama y lo recostó con su peluche antes de arroparlo y besar paternalmente su frente aunque, esta vez, no contaba con que Tony se hubiera despertado.

–¿Por qué lo haces? –preguntó susurrantemente espantando a Edward.

–Campeón… me asustaste –confesó con una sonrisa sentándose en el borde de la cama –, ¿hacer qué? –le preguntón al no entender la pregunta.

–Querernos… ¿por qué hasta ahorita? ¿Por qué si nos llamamos igual… no estabas antes? –le preguntó con voz apenada, temiendo que Edward no quisiera contestar.

Edward suspiró pensativo, sintiéndose nervioso y con las manos sudando se armó de valor para contestar.

–Los quiero porque… ustedes son lo más importante para mí –comenzó –, ustedes son la familia que yo quiero tener y que desde hace mucho tiempo estuve buscando y por eso, sólo porque no podía encontrarlos, no estuve con ustedes antes… pero sí por mi hubiera sido, si tu mami y yo no nos hubiéramos separado, siempre hubiéramos estado juntos… –pareció terminar su discurso –, pero ahora, que ya los encontré… si tu quieres y me dejas cuidarte y quererte mucho, te prometo que siempre estaré a tu lado, para lo que necesites… sé que aun eres muy pequeño pero también que eres muy inteligente campeón y espero que entiendas que tu mami y tú son lo más importante en vida, lo más importante.

Anthony solo pudo quedarse en silencio mirando al Edward que le hablaba con tanta intensidad y que había logrado conmoverlo.

–¿Entonces… estábamos perdidos? –fue lo único que pudo preguntar Tony ocasionando que una risita se le escapara a Edward.

–Sí… algo así –le contestó cariñosamente.

¡Y esa era la respuesta! Si él y su mami se habían perdido por eso él no había estado con ellos desde antes y no era porque Edward se hubiera dado cuenta hasta hace poco que los quería, tampoco era que no hubiese querido estar con ellos antes… ¡era que no se acordaba donde se habían quedado! ¡Pero sí los quería, porque no descansó hasta volverlos a encontrar! Y una sonrisa se posó en el rostro de Tony.

–¡Yo también te extrañe! –le dijo entusiasmado abrazándolo espontáneamente.

Edward correspondió el abrazo igual de emocionado que el pequeño, cuando terminaron el contacto le regaló otro beso en su frente y ahora sí, lo preparó para dormir.

–Hasta mañana campeón –se despidió terminándolo de arropar.

–Hasta mañana… –también se despidió feliz.

Bella sonrió aun sentada en la sala sabiendo lo que Edward hacía, aunque esta vez ignoraba de la conversación entre los dos hombres de su vida, lo había visto la semana pasada repetir ese ritual cada vez que acostaba a Anthony escondida en el umbral de la puerta. Los títulos de la película que ellos habían rentado comenzaban a salir. Bella estaba tapada con la pequeña frazada de su hijo cuando Edward llegó y se sentó a su lado para comenzar a ver la película en un cómodo silencio. De nueva cuenta, Edward le hizo una callada invitación a Bella para que se recargara en él, ella aceptó sin poner negación alguna. Ambos miraban fijos la pantalla sin atreverse a decir nada por miedo a romper con el sublime momento que había entre ellos dos; Edward jugando con el cabello de Bella mientras que ella se limitaba a abrazarlo y ambos, de vez en vez, inspiraban el suave aroma del otro que los volvía locos.

–Bella… –Edward se atrevió a hablar rompiendo el silencio entre ellos –, ¿puedo preguntarte algo?

Ella sintió solo con la cabeza hipnotizada por el embriagante aroma de Edward.

–¿Alguna vez le has dicho a Anthony quién es su padre? –preguntó temeroso de meterse en terreno prohibido.

Bella se congelo un momento; no porque la pregunta le incomodara sino porque estaba meditando su respuesta.

–En realidad no –dijo serenamente –. ¿Por?

–Ah…no, por nada –fue lo único que salió de su boca con desaliento.

–Hace poco me preguntó qué era un papá –comentó divertida tras la simple respuesta de Edward.

–¿Un papá? –preguntó confundido –¿Y qué le dijiste?

–Bueno, le expliqué que un papá era alguien que nos quería mucho y que cuidaba de nosotros…. –confesó.

–¿Y…? –preguntó intrigado por el desenlace.

–Me preguntó que si él tenía uno… –dijo un poco acongojada –. Le dije que sí, pero que en ese momento no podía estar con nosotros.

Edward meditó un poco las palabras de Bella, ella no le había negado al pequeño el hecho de que tenía un padre sin embargo tampoco le había comentado quién era…

–¿Y qué tal lo tomó? –preguntó curioso.

–Bueno… creo que bien, no me ha vuelto a preguntar hasta ahora. ¿Por qué la pregunta? –le cuestionó intrigada.

–Yo… –pensó decirle la verdad pero decidió que no era lo correcto –. Bueno, ¿piensas decirle que…ya sabes, legalmente soy su padre? –se salió por la tangente… ocultándole a Bella la conversación que había tenido con Tony.

La reacción de Bella ahora si fue de tensión. No se esperaba esa pregunta… pero la respuesta era sí, si pensaba decirle, pero sólo si a él no le molestaba.

–Yo… –no supo como comenzar –, eso depende de ti –fue lo más inteligente que se le ocurrió.

–¿De mi? –inquirió sorprendido.

–Sí –afirmó segura con la miraba fija en el televisor.

–¿Por qué? –preguntó intrigado mirando a Bella y no al televisor.

–Es que… no sé si quieras tener una responsabilidad tan grande como lo es Anthony y de cualquier modo tú… –tu tono de voz se tornó triste –, tú tienes tu carrera… la escuela de medicina es muy demandante… quizá tengas otros planes. Quizá no quieras sentirte comprometido con él…

Edward sólo pudo limitarse a esbozar una divertida sonrisa por las palabras que había escuchado de Bella; ella seguía pensando que él podía preferir cualquier otra cosa que al pequeño y a ella misma. ¡Y estaría loco si lo hiciera! Aunque más loco estaba por hacer todo lo que tenía ya planeado.

–Otros planes… –repitió –. Quizá tengas razón, sí los tengo… sólo espero que tú estés de acuerdo con ellos.

En este momento Bella se separó del abrazo de Edward para poder mirarlo. No había podido entender con claridad las palabras de Edward, en parte le emocionaba la idea y en otra le angustiaba… ¿sería verdad que Edward le estuviera diciendo que había un futuro juntos?

–¿A qué te refieres? –preguntó mirándolo fijamente a esas esmeraldas que la cautivaban tratando de no ilusionarse demasiado.

–No es nada… –dijo con desdén antes de robarle un tierno beso que Bella le correspondió.

Bella se irguió un poco para poder profundizar el contacto y Edward se acomodó mejor en el sillón permitiéndole a Bella poder ponerse en cuclillas sobre él, aunque ni siquiera supo cuando Bella tomó esa posición. Sin duda fue un acto que lo sorprendió… pero no importó, estaba decidido a dejarse llevar por el momento, sobre todo si es que Bella lo permitía aunque en sus deseos más profundos estaba el querer esperarse hasta que estuvieran casados.

Delicadamente depositó sus manos en la cadera de Bella para acercarla más a él mientras que ella enterraba sus dedos en su sedoso cabello dorado. La intensidad del beso y del momento comenzaba a aumentar drásticamente, deseando poder sentirse más cerca el uno del otro, necesitando tener, probar y explorar más en esa danza que sus bocas llevaban a cabo. Pero el aire hizo falta y tuvieron que separarse a pesar de no querer hacerlo; sus respiraciones eran pesadas, pegaron sus frentes para no terminar el contacto del todo y se miraron juguetonamente.

–Bella… –trató de hablar pero un dedo sobre sus labios se lo impidió.

–También te amo –contestó la confesión que Edward le había hecho hace poco más de una semana.

Una sonrisa se dibujo en el rostro de Edward y otra en el de Bella antes de unir sus labios nuevamente. La película iba a la mitad pero ya eran cerca de las doce de la noche cuando decidieron separarse de ese contacto tan placentero para los dos y, aunque no llegó a más ambos se sentían plenos.

–Bella… tengo que irme –le susurró al oído todavía aprensándola en sus brazos.

–No… –rogó con tono inocente aferrándose más a él –. No te vayas, es noche y mañana vas a regresar, quédate.

La idea fue demasiado tentadora para Edward, pero si seguían con ese ritmo dudaba de poder contenerse. Debía de hacerlo, quería respetar a Bella hasta el día de su boda.

–No creo que sea buena idea –dijo refiriéndose a los besos que se habían dado –. Es mejor que me vaya.

–Edward…por favor –pidió de nuevo –. Sólo quédate a dormir…conmigo.

Él la miró con duda en los ojos sabiendo que no era por ella sino por él que dudaba de quedarse… ¿y si pasaba algo más? ¿Si él no podía controlarse y llegaban a otro nivel? La idea no le molestaba en lo mínimo sin embargo Anthony estaba en casa además de que no sabía si Bella estaba preparada para algo así.

–No me dejes –dijo antes de aferrarse de nueva cuenta a su pecho deseando sentirse protegida y querida.

Edward no pudo resistirse al seductor aroma de Bella y terminó accediendo.

–De acuerdo… sólo porque me muero por estar contigo–suspiró feliz antes de besar su cabeza con amor.

Apagaron el televisor y recogieron los recipientes de las palomitas. Bella tomó la mano de Edward guiándolo hasta su habitación, enfrente de la de Tony, ambos entraron sintiéndose un poco penosos; sin saber qué hacer pero conociendo lo que deseaban pasara. No era el lugar, ni el momento.

Bella dejó a Edward en medio de su habitación mientras ella entraba al baño para cambiarse. Él observó con esmero cada detalle del pequeño cuarto; la cama matrimonial con la colcha morada, el pequeño armario color ocre, el espejo de cuerpo completo casi en una esquina, el tocador casi vació y los varios juguetes de Anthony invadiendo el espacio de Bella. Se dispuso a quitarse sólo los zapatos con la intención de dormir vestido al tiempo que ella salía del baño con una ligera pijama deportiva en tonos azules y grises.

Ninguno dijo nada al ver al otro y sólo una sonrisa inocente fue el comentario que hicieron.

Bella se encaminó hasta su clóset para sacar un short y una playera para que fueran la pijama de Edward.

–Ten…con esto dormirás más cómodo –dijo entregándole las prendas una blanca y el otro azul –. Son de Charlie…la última vez que vino las olvidó –dijo refiriéndose a las prendas –. Espero que te queden.

–Gracias –dijo tomando la ropa y acariciando levemente la mano de Bella –, voy a cambiarme.

Edward se levantó de la cama donde estaba sentado y caminó al baño imitando la acción previa de Bella. Cuando salió, Bella estaba sentada en el lado izquierdo de la cama, nerviosa por dormir con Edward diciéndose a sí misma que esta noche no difería de la otra, aquella en la que durmió con él en su casa hace tanto tiempo. Ambos se acostaron un tanto nerviosos, se dieron un beso en la comisura de sus labios deseándose buenas noches antes de acostarse completamente y dormirse abrazados.

La noche había avanzado, sólo lo suficiente para que Anthony despertara y entrara a la habitación de Bella como siempre, caminó con su peluche en mano adormilado.

–Mami… –habló quedamente al tiempo que jalaba las sábanas moradas.

Esperó respuesta pero Bella no se despertó.

–Mami…Eddie tene miedo –insistió.

Bella se movió ligeramente entre su cálida prisión. Abrió sus ojos con letargo y pudo divisar a su pequeño de pie como siempre.

–Amor… –le habló con una sonrisa.

Quielo domil contigo –informó como si fuera la primera vez que lo hacía.

Bella se irguió separándose de Edward para poder subir a su hijo a su cama hasta que una voz varonil la interrumpió.

–¿Qué pasa, Bella? –preguntó adormilado Edward al sentir que Bella se separaba de él.

Anthony se quedó mirando su madre fijamente. Cómo pidiéndole una explicación de lo que pasaba y no es que le molestara tanto… ¡pero sólo él podía dormir con su mamá!

–Edward… –comenzó–. Tony de despertó, sólo eso.

–¿Por qué ta él aquí? –preguntó con algo parecido al enojo Anthony a pesar de que ya no tenía ningún recelo contra Edward…o por lo menos eso pensaba el pequeño.

Ni Bella, ni Edward supieron que explicación darle al pequeño. Seguramente no entendería las razones. El ceño inquiridor de Anthony se relajó después de un momento y habló:

–¿Tamben tene medo? –preguntó con inocencia al recordar que Edward ya había perdido una vez a su mamá y quizá no quisiera que pasara lo mismo otra vez.

Una sonrisita de alivio se posó en los labios de Bella al igual que una risita nerviosa salió de Edward.

–Sí mi amor, Edward también tiene miedo… –afirmó dando un respiro por la inocencia de su hijo –Ven…sube.

Bella se inclinó para cargar el ligero cuerpo de su hijo y depositarlo a su lado izquierdo en tanto que Edward y ella se acomodaban para que hubiera espacio suficiente.

–No me guta... –hizo casi un puchero refiriéndose al lugar –, Eddie se pede cael –justificó ya que su peluche había quedado al filo de la cama.

–De acuerdo… –suspiró Bella –Entonces en medio.

Anthony no dijo nada y solo gateó hasta el centro de la cama, para interponerse entre su mamá y Edward, estaba bien que él y Edward era padre e hijo pero debía de dejar en claro que su mamá era sólo suya, sobre todo cuando tenía miedo por las noches.

–¡Listo! –dijo triunfante de haber logrado su objetivo; cuidar que Eddie no se cayera y que Edward no estuviera tan cerca de su mamá; no importaba que también tuviera miedo.

–Buenas noches, campeón –se despidió Edward con otro paternal beso en su frente.

–Hasta mañana –dijo dejándose arropar por él –. Te quelo mami.

–Hasta mañana, bebé –se despidió acariciándole su infantil carita y acomodando su cabello rebelde –Duerme bien.

Anthony comenzó a dejarse llevar por el sueño. No pasó mucho para que cambiara de estar bocarriba a darle la espalda a Edward, acto, que este último aprovechó para pasar su brazo sobre él en un gesto protector para poder tomar la delicada mano de una Bella aun despierta.

–Gracias –fue lo último que dijo Bella al sentir el contacto y antes de que cayera en los brazos de Morfeo.

Esa mañana había algo especial en el aire, curiosamente el sol brillaba iluminando más la habitación gracias a los rayos que se filtraba por la ventana; Bella fue la primera en despertar, lentamente se sentó sobre la cama para despejarse; giró su cabeza a su derecha para comprobar que no había sido un sueño y darse cuenta que los dos hombre que más amaba en su vida estaba ahí, con ella. ¡Era realidad!

El más grande de los ojiverdes dormía apaciblemente ocasionado que se viera más atractivo de lo que ya era, descubierto de las sábanas hasta su cintura mientras que él más pequeño se encontraba con una de sus piernitas encima del abdomen de Edward, también durmiendo apaciblemente, la escena en verdad le causó gracia y una idea se le vino a la mente para despertar a ambos.

Se inclinó sobre Edward y Anthony tratando de aplastar a este último, tan pronto como estuvo lo suficientemente cerca de los labios de Edward le depositó un gentil beso. Edward reaccionó de inmediato al contacto abriendo sus parpados lentamente esbozando una sonrisa contra los labios de Bella.

–Bueno días… –le susurró Bella.

–Muy buenos –concordó Edward regalándole una sonrisa –, gracias por el beso...

Bella sólo lo miró fijamente antes de alejarse de él y con un beso en la mejilla despertó a Anthony.

–Mami… –gimoteó Anthony negándose a despertar.

–Vamos cariño, es hora de levantarse –le dijo con amor.

–Otro ratito –pidió sin moverse ni abrir los ojos un poco.

Bella se giró para ver el reloj en su tocador; las ocho y media. Le dedicó una fugaz mirada a Edward y ella terminó accediendo.

–Está bien –le dijo dándole otro beso y cobijándolo de nuevo –, solo un ratito más.

–¿Quieres desayunar? –le preguntó Edward levantándose de la cama.

Bella lo miró con recelo sin contestarle recordando el hecho de que el Edward de antaño no era un buen cocinero.

–Ya sé cocinar –le dijo en todo divertido leyéndole el pensamiento –. Te juro que sólo serán Hot–cakes, no te harán daño.

Bella se rió por el comentario de Edward sin quitarle la vista de encima, esperaba que lo que le decía Edward fuera cierto.

–¿Qué pasa? –preguntó sintiéndose un tanto desconcertado por la forma en que ella lo miraba.

–Me cuesta creer que estés aquí –le dijo con tono apenado sonrojándose.

Edward negó con la cabeza sin saber qué contestar para después invitarla a dejar la habitación para que Anthony pudiera dormir tranquilamente, salieron cerrando la puerta y caminaron hasta la pequeña cocina para comenzar a preparar el desayuno.

–Edward… ¿por qué haces todo esto? –preguntó con temor, como cuando era adolescente.

–¿El qué? –preguntó intrigado, sobre todo, porque ella le había hecho la misma pregunta que Anthony… ¿acaso se coordinaban?

–Estar conmigo –aclaró suavemente.

–Ya sabes la respuesta… siempre te lo decía cuando vivíamos en Forks –le recordó con una sonrisa.

–¿Es lo de "porque eres mi mejor amiga"? –preguntó divertida con un fingido tono de decepción.

–No –respondió juguetón–. Es la otra parte, la que siempre te decía; te quiero mucho. ¿La recuerdas?

Bella se sonrojó, de aquella forma que tanto gustaba a Edward, y se limitó a abrazarlo en forma de agradecimiento. Edward terminó el contacto con el pretexto de preparar el desayuno. Se negó a que Bella lo ayudara y media hora después un delicioso plato con Hot–cakes, jugo de naranja y fruta picada estaba en el centro de la redonda mesa. Su desayuno fue demasiado familiar para ellos dos, parecía como si llevaran una vida haciéndolo, entre coquetas miradas e inocentes sonrisas que se dedicaban uno al otro en un excelso silencio.

Anthony salió de la recamara una hora después más o menos, caminó por el estrecho pasillo que conectaba las habitaciones con la sala y la cocina. Cuando llegó, se quedo en silencio observando cómo Edward rodeaba a su mamá con los brazos al igual que la otra noche.

–Me gustas mucho –oyó que Edward le confesaba a su madre.

–Tú también me gustas –dijo sonrojada Bella lavando los platos y, aunque él no comprendiera del verdadero significado de las frases que usaban concluyó que si a su mamá le gustaba Edward debía de ser por algo…. ¡por qué Edward era su papá!

–Sabes que siempre cuidaré de ti y de Anthony… -le recordó antes de besar suavemente su cuello enviándole una exquisita sensación a todas sus terminaciones nerviosas.

Eso fue todo lo que necesitó escuchar el pequeño para comprender que Edward en realidad estaba interesado en él, no sólo le importaba su mamá sino que él también, además de que esto confirmaba lo que le había dicho la noche anterior.

Con una sonrisa en su rostro y con una gran emoción decidió hablar para saludar a ambos:

P… mami – se corrigió de inmediato al saber que iba a decir "papá".

Bella dejó su labor y Edward se separó de ella para poder ir hasta donde su hijo estaba y cargarlo. Le dieron de desayunar para después irse a bañar y arreglarse. Vieron una película después de que Bella bañara y vistiera a Anthony al igual que a ella misma, Edward sólo se cambió de ropa y peinó. Ahora Anthony se la pasaba llamando la atención de Edward y este, al ver el cambio en el pequeño, hizo todo lo que le pedía, desde cargarlo en los hombros hasta comprarle un chocolate que Bella dijo no debía comer.

Salieron del departamento de Bella cerca de las dos y media de la tarde. No le dijo a donde se dirigían ya que era una sorpresa, el camino duró cerca de media hora de risas y canciones infantiles que Anthony cantaba feliz de la vida por tener tanto a su mamá como a su papá juntos. Llevó consigo a Eddie para distraerse un poco más en el trayecto mientras que Edward tomaba la mano de Bella al tiempo que con la otra manejaba despreocupadamente. Llegaron a una zona demasiado tranquila para aun estar dentro de la ciudad; rodeada de arboles y grandes espacios verdes había un par de casas; máximo siete. Definitivamente una zona con mucha plusvalía, se dirigieron a una casa en especial; con diseño arquitectónico antiguo en tonos piedra y sin embargo no era muy grande para la elegancia que desbordaba. Había dos autos más estacionados en la amplía entrada, Bella quiso reconocer el primer auto negro que vio como el de Jasper mientras que el otro no supo de quien era.

–Llegamos –anunció Edward alegremente.

Se bajó lo más rápido que pudo para abrirle la puerta a Bella y ayudarle a bajar. Después, abrió la puerta trasera para bajar a Anthony, quien, extrañamente se negó a que Bella lo bajara aferrándose a que su mayor lo cargara.

–Te dije que le agradas –le recordó Bella al notar el acto de Anthony.

–Vamos… –le indicó Edward mientras cargaba con una mano a Tony y con la otra tomando la de Bella para que caminaran juntos.

–¿Puedo preguntar en dónde estamos? –inquirió curiosa casi al llegar a la puerta principal.

–Espera… –dijo divertido tocando el timbre a pesar de que tenía sus propias llaves.

No fue necesario que esperaran mucho para que una alegre Alice los recibiera con una cálida sonrisa.

–¡Qué emoción! –gritó entusiasmada al ver a Edward y Bella tomados de la mano y al pequeño en brazos de su hermano.

Alice abrazó efusivamente a Bella en un asfixiante acto para después saludar a su sobrina y por ultimo felicitar a su hermano.

–¿Ya están todos? –preguntó Edward en forma de saludo.

–Sí, pasen. Mamá y papá se morirán de la sorpresa –dijo alegremente mientras danzaba hacia la sala donde Rosalie y Emmett estaban cuidando de Brandon.

–Les tengo una sorpresa –dijo con tono misterioso.

–No vayas a salir con que te compraste otros diez vestidos…o tuviste un ataque de celos –dijo en broma Emmett.

–¿Qué pasa Alice? –preguntó Rosalie al notar un extraño brillo en sus ojos.

–Bueno…. Miren quien vino –anunció haciéndose a un lado para dejar que vieran a Edward, Bella y a un pequeño de cuatro años demasiado parecido a su madre.

–¡¿BELLA? –ambos gritaron emocionados; Emmett fingiendo el gran asombre y Rosalie en verdad sorprendida por su llegada.

–¡Rosalie…Emmett! –dijo igualmente emocionada.

Emmett fue el primero en levantarse del sillón de piel para recibir a Bella con una gran abrazo de oso al tiempo que le daba una vuelta, y no es que fuera la primera vez que la veía pero aun así le daba gusto que ya estuviera con su hermano. Rosalie se quedó rezagada ya que no pudo levantarse con la misma agilidad de su marido debido al pequeño ser que cargaba.

–Vaya… has crecido y que guapa estás –le dijo mirándola con alegría.

–Gracias…–le dijo con una sonrisa tímida.

–¡Cuántos corazones rotos sin verte! –habló travieso Emmett mirando la reacción de su hermano –. No te creas Bella.

Anthony miraba con recelo al grandulón que había abrazado así a su mamá, quería reconocerlo…¿pero quién era? ¡Claro! ¡Su tío Emm!

–¿Y quién es el pequeño galán? –preguntó Rosalie al notar a Anthony con esos hermosos ojos verdes y su cabello café rizado.

–Es Anthony… mi hijo –aclaró dando por hecho qué quizá no lo recordaban.

–Mucho gustó Anthony –le saludó Rosalie–. Mira, él es Brandon… -le presento al bebé.

–¿Un bebé? –preguntó sorprendido al verlo dormido y tan indefenso.

–Sí… es tu primo –se atrevió a decir sin pensar mucho en lo que decía.

Anthony volteó a ver a su mamá con asombro para después extender su pequeña manita y acariciar cuidadosamente el pequeño rostro de Brandon.

–Es muy bonito –dijo con una ligera sonrisa para Rosalie.

–Seguro que se llevaran muy bien –intervino Emmett en la conversación.

–Rose… ¿has visto a Jazz? –preguntó Alice al notar que no estaba en la sala.

–Está en la cocina con Carlisle y Esme –le informó.

–A mi no me saludan, ¿cierto? –preguntó Edward sintiéndose ignorado por el resto de su familia.

–Claro que sí Eddie… pero esto es novedad –dijo refiriéndose a Bella y Anthony.

Carlisle, Esme y Jasper estaban en la cocina terminando de preparar la botana cuando escucharon a Alice pegar un gran grito de emoción que adjudicaron era por la llegada de Edward a la comida pero cuando escucharon que tanto Emmett como Rosalie gritaron emocionados un nombre que se les hizo familiar decidieron salir de la cocina para ver qué era lo que pasaba en el lugar.

–Chicos... ¿qué pasa? ¿Por qué gritan tanto? –preguntó Carlisle sin adentrarse del todo en la sala para poder notar la presencia de Bella.

–¡Nada papá es sólo que tienes que ver esto!–dijo emocionado Emmett.

–¡Bella! –se escuchó la voz de Esme emocionada al reconocerla.

Bella sólo pudo sonrojarse más mientras esperaba a que el maternal abrazo de Esme la aprensara.

–¡Qué gusto volver a verte! –volvió a chillar emocionada.

–Lo mismo digo… ¿cómo han estado? –preguntó nerviosa, sonrojándose aun más de lo que ya estaba.

Edward pudo notar como su padre se tensaba al no entender qué era lo que pasaba en ese momento. ¿Por qué Bella estaba en su casa? Y ese pequeño niño ojivede… ¿quién era?

–Papá…–le habló para tratar de relajarlo–, él es Anthony, el hijo de Bella…

Carlisle tardó en reaccionar pero prontamente respondió de manera amable aunque no pudo esconder su desconcierto.

–Hola, pequeño –le saludó a Tony–, ¿qué es esto Edward? –le susurró a su hijo de manera casi inaudible cuando lo abrazó para saludarlo.

A Edward le tomó por sorpresa la reacción de su padre y es que todos estaban expectativos de la reacción de Carlisle, sobre todo Jasper que ya había estado abordando ligeramente el tema. Ya que si bien, Edward no le había comentado ninguno de sus planes ya se sospechaba haría algo parecido.

–Traje a Bella y Anthony para que pasaran el día con nosotros, espero no te moleste –dijo temiendo tener que iniciar una discusión con su padre

.

–Sabes que no me molesta, pero me hubieras avisado…–dijo con tono casi molesto –, no sé si la comida alcance –concluyó en tono divertido relajando en ambiente.

Carlisle dejó en contacto que tenía con su hijo para girarse y recibir con un cálido abrazo a Bella, hacia tantos años que no sabía nada de ella y le alegraba tanto ver que estaba bien.

Bella se encontraba recibiendo una gran bienvenida la cual indicaba su regreso a la familia Cullen, una familia que siempre le había ofrecido su ayuda incondicional.

Después de la cálida bienvenida que le festejaron a Bella ahora se encontraban en el comedor, listos para comenzar a comer y al igual que en años anteriores, todos se sentaban de la misma manera, todos a excepción de Anthony quien se sentaba sobre las piernas de Bella.

-Mami…me quiero bajar–insistió el pequeño minutos después de que todos habían empezado a comer.

Bella lo miró con duda. Una duda que Edward pudo notar rápidamente.

-Deja que se vaya… -la animó –, que juegue en el jardín –sugirió alegremente.

-¡Sí! ¡Jadín! –gritó entusiasmado Anthony al escuchar la sugerencia de Edward.

-Es que no ha terminado de comer –justificó.

Edward la miró con algo muy cercano a la desaprobación.

-No te preocupes, es sólo un niño…–la miró con seguridad –, deja que se divierta. Si yo fuera él estaría aburrido –le susurró divertido.

-Tienes razón –dijo con una sonrisa Bella liberando de su agarre a su hijo.

-¿El jadín? –preguntó el pequeño a Edward.

-Te llevo –anunció Edward poniéndose de pie para indicarle el camino a Anthony.

Tan pronto como Alice notó que su hermano se alejaba junto con su sobrino decidió tomar el lugar de Edward para platicar más con Bella, pero no pudo hablar demasiado ya que el retorno de Edward no tardó demasiado. Cuando terminaron de comer, los tres comenzaron a platicar animadamente sobre las cosas que habían estado haciendo los últimos días. Seguían sentados en el comedor hasta que el delicado choque del vidrio con el metal capturó su atención; Carlisle había logrado que todos fijaran su vista en él. Su expresión parecía ser seria y tener algo de suma importancia que decir. Edward pensó que quizá su padre diría algo que no lo beneficiaría mientras que Bella juraba que Carlisle no aceptaría su reintegración a su familia...algo en su mirada le decía que él estaba más que sorprendido por su llegada.

-Gracias por su atención –comenzó con tono amable –. Chicos, quiero decirles algo.

Todos guardaron silencio ante la petición de su padre, incluso Emmett estaba serio. Edward pudo notar el nerviosismo y la inseguridad de Bella, todas esas dudas en ella estaban haciendo estragos evidentes en su semblante.

-Quiero recordarles que hace tiempo perdimos temporalmente a una integrante de nuestra familia –comenzó con todo evidentemente triste –, pero Bella, quiero decirte que siempre serás bienvenida en esta familia y que, personalmente, me alegra tenerte de vuelta con nosotros y no solo a ti…si no también al pequeño que engrandece nuestra familia –terminó con una paternal sonrisa.

Bella casi llora por la acción de Carlisle. Todos aplaudieron en señal de bienvenida formal para Bella antes de levantarse y abandonar el comedor. Tomaron sus respectivos asientos en la sala; Bella, Rosalie y Alice en el sillón más grande. Carlisle y Esme en el sillón para dos y Emmett en el sillón individual mientras que Jasper se encontraba sentado en el brazo del sillón donde su esposa estaba al igual que Edward lo hacía al lado de su padre.

-Me alegra verte feliz de nuevo –comentó Carlisle en un susurró para Edward.

-Gracias papá…-dijo en tono amable –. Pensé que no la aceptarías de nuevo.

Carlisle se rio ligeramente ante las palabras de su hijo. Pero cómo padre ¿cómo no iba a estar feliz de que Edward volviera a sonreír?

-Hijo…sabes que lo que a tu madre y mi nos interesa es verte feliz. Sabemos que su partida te dejó devastado y ahora que ha regresado también la vida volvió a ti –le recordó.

-Lo sé… -dijo casi sonrojándose –, me gustaría comentarte los planes que tengo –dijo con un poco de confiada timidez.

-¿Planes? –la palabra tomó totalmente por sorpresa a Carlisle y a Esme que escuchaba atenta la conversación.

-Sí –hizo una mueca al notar la reacción de sus padres –. Hablamos mañana de eso, vengo a comer.

-¿A qué te refieres, Edward? –preguntó curioso Carlisle.

-A nada concreto papá… voy a jugar con Anthony –dijo antes de pararse y salir al amplio patio dejando a todos un tanto sorprendidos.

-¿A dónde fue? –preguntó curioso Emmett.

-Quería jugar con el niño –dijo tiernamente Esme –.Acompáñalo.

-Claro –afirmó alegre –. Jazz, vamos.

-Seguro.

Tanto como Jasper y Emmett salieron de la sala para encontrarse a un Anthony encima de Edward mientras que este último, entre risas, se daba por vencido ante una aparente guerra que había comenzado con Tony. Ambos se unieron al infantil juego en donde Anthony, de cualquier modo, ganó todas las rondas. Media hora después los cuatro regresaron a la sala en dónde todos veían una película animadamente mientras que Alice cargaba al pequeño Brandon después de que Rosalie lo durmiera. Emmett cargaba sobre sus hombros el pequeño cuerpo de un alegre Anthony.

-Parece que Emmett será buen padre después de todo –le comentó Rosalie al ver la escena que su esposo le regalaba.

-Claro que lo será –le contestó Bella con una sonrisa desviando su mirada del televisor -. Siempre fue muy alegre y dinámico.

-Cierto –le contestó con alegría -, pero Edward es mucho más tierno y atento –comentó.

Bella se sonrojó por el comentario de Rosalie, pero era cierto, dudaba que cómo Edward hubiera dos.

-Mucho más de lo que merezco –confesó apenada.

-¿De lo que mereces? –se entrometió Alice en la plática –. Disculpa Bella, pero para mí tú eres todo lo que Edward quiere y con Anthony lo haces el hombre más feliz de este mundo. No estoy de acuerdo en que es más de lo que mereces…ambos son justo lo que el otro necesita.

-Ella tiene razón, Bella… no te subestimes.

Ella se limitó a esbozar una sincera sonrisa de reflexión, pensando. Quizá Alice y Rosalie tenían razón.

Emmett bajó a Anthony para que después este corriera hasta donde Bella estaba interrumpiendo la plática que tenía.

-¿Me llevas… al baño? –preguntó alegremente con su respiración agitada por el juego previo.

Bella miró a Rosalie para preguntarle en silencio dónde estaba el sanitario, ella le indicó el caminó; no estaba muy lejos. Era la puerta de roble que se veía al fondo del pasillo entre la sala y las escaleras. Bella se paró para llevar a su hijo pero fue interceptada por un Edward alegre antes de llegar a su destino. Bella no tardó en mucho para llevar a Tony al baño y en regresar a la sala para continuar viendo la película. Los minutos comenzaban a pasar y cerca de las siete de la tarde verían la segunda película. Edward se había ido a la cocina por un poco de frituras entre el sonido tan elevado del televisor y las risas de toda su familia Anthony abandonó los brazos de su madre para ir por un poco de agua a la cocina. Caminó con cautela al no recordar perfectamente la dirección de su destino y, perdiéndose entre la oscuridad de la casa sintiendo un poco de temor, comenzó a llamar a Edward:

-¿Ewald? –lo llamó aunque al parecer su papá no lo pudo escuchar.

Anthony dio un poco de pasos más para acercarse a una resplandeciente luz blanca que suponía era la cocina.

-¿Ewald? –repitió entrando al pulcro lugar.

Apoyó una de sus manitas en la puerta para detenerse a buscar con la mirada a su papá. Pudo divisar a este dándole la espalada concentrado en servir papás para llevarlas a la sala.

-Ewald… -dijo una vez sin tener resultado.

Decidió acercarse para que lo pudiera escuchar. Lo llamó otra vez cuando se encontraba a tres metros de él, pero quizá era la repentina alegría de Edward y sus pensamientos fuera de ese momento lo que impidieron que escuchara al pequeño. Anthony frunció su ceño al sentirse ignorado. En verdad tenía sed. Decidió acercarse dispuesto a que Edward le hiciera caso.

-Ewald…tengo sed –dijo antes de jalarle ligeramente su pantalón para que sintiera su presencia.

-Tony… -dijo sorprendido -¿Qué pasa, peque? –preguntó dejando su labor para cargarlo.

-Quelo agua –pidió con una tenue sonrisa.

-Seguro, ahorita te la doy –Edward lo sentó al lado del platón con papás para poder tomar un vaso y llenarlo del vital liquido que Tony le pedía –. Ten campeón.

Anthony tomó alegre el vaso que Edward le ofrecía para después beber su contenido frenéticamente y concluir su acto con un sonido de satisfacción que salió de su pequeño ser.

-Gacias… -dijo entregándole en vaso.

Edward dejó el vaso en el lavabo de la cocina para después mirar fijamente a Tony, esperando que lo aceptara completamente. Anthony sintió la mirada sincera de Edward recordando la pregunta que quería hacerle.

-Ewald… ¿puedo decirte un secreto? –dijo con tono serio aparentando mayor madurez de la que en verdad tenía.

Edward se mostró realmente interesado y sorprendido por el cometario de Anthony, pero inmediatamente esbozó una sonrisa al comprender que el pequeño comenzaba a identificarse con él.

-¿Qué secreto? –preguntó tiernamente mientras se acercaba para poder cargar a Tony.

Este se dejó llevar por el acto de Edward antes poner sus pequeñas manos en los varoniles hombros de Edward como apoyo para mirarlo fijamente a los ojos.

-¿Qué pasa, Tony? –preguntó Edward al notar la actitud de Anthony.

-Si te digo papá… ¿te enojas? –preguntó cambiando su expresión a una más inocente e infantil.

Edward se quedó sin palabras. La pregunta lo tomó desprevenido completamente, en realidad no se esperaba que esto sucediera tan pronto. Sintió su corazón inundarse de una emoción indescifrable para él y un par de lágrimas de alegría intentaba salir de su ser. Sin poder evitarlo, Edward dejó escapar las lágrimas de emoción desconcertando a Anthony completamente.

-¿Por qué lloras? –inquirió preocupado Anthony tomando la cara de Edward entre sus manitas –, si quieres pues no te digo así… ¿no te gusta? –el pequeño miró con preocupación a su mayor temiendo haber hecho algo malo.

-No… no es eso capeón, si me gusta –dijo acongojado por la felicidad en ese momento –, es sólo que estoy muy feliz.

-¿Lloras cuando estas feliz? –preguntó extrañado Anthony.

-Algunas veces, peque –dijo secándose la lágrima para después brindarle un cálido y amoroso abrazo a Tony.

El pequeño le regresó el gesto con la misma emoción que Edward lo hacía, sintiéndose congratulado por tener un papá ahora. Edward rompió el eterno contacto para poder besar en la frente a Tony y despeinarlo previamente. Anthony atinó a esbozar una feliz e inocente sonrisa.

-¿Me ayudas a llevar las papas, hijo? –preguntó Edward orgulloso.

-Sí… -suspiró emocionado –, papá.

Y salieron de cocina con un platón lleno de frituras cada uno, ambos con una sincera sonrisa de felicidad. Ninguno de los presentes en la sala pudo notar la singular alegría de Anthony o Edward. Pusieron los platones sobre la mesa y se dispusieron a ver la película que en breve terminaría. Negándose a que Bella lo cargara, Anthony insistió en que fuera Edward quien lo hiciera a pesar de que dónde él estaba no había una gran visión de la televisión. La tarde de películas terminó al dar las nueve de la noche, todos debían de partir; ya fuera por el trabajo, por la universidad o porque un pequeño había caído dormido en los brazos de su padre. Todos se despidieron de Bella con un cálido abrazo, Carlisle y Esme feliz de ver a su hijo de nuevo con ese brillo en sus ojos, mientras que el resto de la familia Cullen estaban emocionados por el regreso de Bella a sus vidas.

Como cada noche, Edward depositó a Anthony en su cama arropándolo con cuidado e improvisando decidió quedarse a cenar con Bella. Ambos reconocían que cada momento que pasaba les costaba más trabajo estar uno lejos del otro.

-Manejas con cuidado –dijo en forma de despedida bajo el umbral de la puerta Bella.

-No te preocupes –le contestó con una trémula sonrisa que aceleró su corazón –. Recuerda que el martes y el viernes paso por Tony.

Edward acortó la distancia entre sus cuerpos para poder rodear a Bella con sus brazos y besar su cabeza tiernamente, ella le correspondió el abrazo con el mismo sentimiento; amor. Inhalo la esencia de Edward lo suficiente para mantenerla con ella los dos días que no le vería.

-Te quiero –susurró contra el varonil pecho.

-No más que yo –le debatió antes de besarle los labios delicada y amorosamente.

Sólo fue un fugaz roce que bastó para hacerlos tocar el cielo. Se tuvieron que separar sin querer hacerlo pero no sin antes prometerse quedar de verse el día siguiente. Y esa noche, aunque separados y lejos de la persona que amaban, los dos durmieron apaciblemente, felices de la vida. Felices de estar con el amor de su vida.


¿Les gustó? ¡Por favor agánmelo saber!

1) Ahora bien... ¿creen, que cómo van las cosas, pase algo entre Edawrd y Bella? Algo mas... bueno, ya saben, de otro nivel. ¿Les gustaría? Y es que es una de las cuestiones que he pensado desde que inicié este fic pero bueno...

2) Otra cosa... muchas chicas me han dicho que aman a Tony asi que... ¿Por qué no abirmos un Team Tony? ¿Les parece? Y bueno, se me ocurre y si les agrada la idea que para que el Team de Tony funcione o sea algo cómo más dinámico, ¿por qué no me dicen las cosas que les gustaría que Tony le preguntara a Edward y/o Bella? No importa que tipo de preguntas sean, solo recuerden que el pequeño tiene 4 y está en esa etapa de los porqués :D

No sé si sea buena idea o les agrade pero si tienen cualquier otra sugerencia también será bienvenida...

¿Alguien quiere ser Presidenta del Team "Amamos a Tony"? Y quizá coordinar esto de las perguntas o algo por el estilo.

3) Ya sé que se mueren por saber quién es el famoso Abraham... y lo he estado pensando mucho asi que... ¿en verdad se quieren arriesgar que saque a este personaje del pasado de Bella? ¿quieren que cuente su historia? Ok, pues abriré una pequeña encuesta y espero sus votos para ver si involucro mucho a este persona, lo mencionamos vagamente o que sea termino medio su aparición. Ustedes deciden y yo escribo. :) Espero que la encuesta si aparesca en mi perfil, sino me avisan para ver que onda.

4) Por último... chicas que ya habían leído este fic anteriormente, ¿en verdad quieren que siga pasando lo que pasó con los últimos 3 caps? Espero que me entiendan y lo recuerden porque no puedo decir más debido que que varias de las lectoras actualmente no me habían leido previamente. Sinceramente he pensao cambiar esa parte pero pienso que es mejor consultaro lo con ustedes y que me digan si sí les agradaba como iba o mejor prefieren que cambie ligeramente un poco más esos capítulos, para eso también abriré una encuesta y espero sus votos. Si no tienen cuenta o no pueden votar pues dejenme un review para saber su opinión :D

¡Dios! Ahora si que fueron muchas notas de autor, pero bueno. Siento que las tenía medio abandonadas y solo les entregaba el cap y ahí nos vemos, pero ahora que ya tengo un poco más de tiempo quise preguntarles estas cosas que pensé serían importantes.

Bueno, espero sus comentarios y...¿ creen que es mucho pedir si podemos superar los 430 Rr? Se los dejo a ustedes. Y bueno, si alguien quiere seguirme en twitter: ACarm0na

Besos, las quiero y gracias por leer.

Angie C.