N/A: Aquí el capitulo penúltimo.
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"Orgullosa & Necia"
By ASUKA02
Capitulo 10: Una odiosa sorpresa
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Como todos los lunes Asuka llego a su lugar de trabajo sin ningún percance, estaciono su Ferrariy bajo del auto, se sentía orgullosa de poder decir que ese pequeño edificio frente a ella, le pertenecía, ya la deuda estaba cancelada, y definitivamente eso había que celebrarlo, entro a la compañía decidida a buscar a Rei, obviamente Ayanami ya estaba enterada de la buena noticia ya que ella misma hizo la transacciones bancarias.
Pero la Alemana quería festejarlo a tempranas horas, al caminar por los pasillos noto que todas las miradas se posaban en ella, generalmente siempre atraía la mirada de sus empleados, pero estos nunca se atrevían a cuchichear a sus espaldas, hoy si lo hacían.
-Buenos días doctora. –le saludaban las chicas en tono alegre y con sonrisas risueñas.
-Guten morgen.
Respondió extrañada, los hombres la miraban con gestos tristes, decidida a no malgastar un pensamiento en ese extraño suceso llego al área donde se encontraba su oficina.
-¡Buenos días doctora! –la saludaron su secretaria y la de Rei.
-¿Que tenemos para voy? –pregunto la pelirroja desconfiando de esas amplias sonrisas que le dedicaban ambas chicas.
-Nada importante, hasta podría tomarse el día libre. –respondió su secretaria.
-Sí, yo te doy el día libre. –anuncio Ayanami acercándose a ellas.
-¿Tu?, déjate de bobadas.
Repico la alemana, decidida a no dejar que le fastidiaran el día, entro a la oficina, encendió la luz y lo que vio la impacto.
-Pero que demo…
Apenas había espacio para caminar, la oficina estaba llena de flores, Tulipanes, Jazmines, Amapolas, Calas rojas, y otras de las cuales no sabía su nombre,cerró la puerta al notar que estaba paraba como una idiota frente al hermoso jardín. Ni siquiera se atrevió a mirar a tras, porque sabía que Rei debía estar allí con una sonrisa burlona.
No necesitaba mirar las tarjetas para saber quién las había enviado, solo conocía a uno que era capaz de hacer tamaña tontería, gracias a dios las persianas estaban cerradas, de lo contrario cualquiera podría ver que no estaba para nada enojada por la invasión de flores, alargo el brazo y tomo la tarjeta mas grande, solo decía.
"Te envió un beso" la chica reunió todas las tarjetas y se abrió espacio entre los arreglos florales para ocupar el asiento detrás de su escritorio, y allí comenzó a leerlas. Todas decían un mensaje.
"en tus labios", "en tu cuello", "en tus pechos", "en tu ombligo"…
Asuka dejo de leerlas al entender a donde iba la cosa, suspiro llevándose las manos a la cara, "¿qué voy hacer contigo?" la chica abrió los ojos y noto que su monitor ya estaba encendido, en la pantalla como fondo de escritorio y para que no le quedaran más dudas, había una foto postal de Kensuke con una sonrisa radiante, y bajo la foto una nota que decía.
"Deja que sea yo quien te bese y no las flores, déjame amarte"
La primera reacción de Asuka fue gruñir, -Diablos te metiste en mi cama, en mi cabeza y ahora en mi computadora, te odio.
Su celular comenzó a sonar y en la pantalla pudo leer el nombre "Kensuke Aida" la pelirroja no quiso contestarle,estaba abrumada con la multitud de aromas y sentimientos, el corazón le latía muy rápido, y no sabía cómo sobrellevar ese nuevo sentimiento.
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-¿Porque no contesta?
Se preguntaba Kensuke preocupado, dejo a un lado su móvil, calculaba que a esa hora ya la pelirroja debía haber descubierto su sorpresa, "¿será que no le gusto?".
-Touji creo que exagere.
Su manía de hablar solo y a un amigo muerto, un día terminaría llevándolo al manicomio, la puerta de su oficina se abrió de golpe, y por ella atravesó Yuri Suzuhara.
-¡hola chico lindo!
-Yuri me has asustado. –replico con una mano al pecho.
-¿Y eso porque?... ¿Acaso te parezco tan fea?
La voz de Yuri le sonó terriblemente sensual y el hecho de que ella se acercara más de lo habitual lo puso inquieto.
-¿Eh?, claro, claro que no, eres preciosa.
Yuri sonrió, -¿te parezco preciosa?, -él asintió lentamente, -sabes cuando estaba con Michael, él nunca me dijo algo tan bonito, tú en cambio eres tan distinto a él, -las manos de la chica masajeando sus hombros lo pusieron muy tenso.
-¡Yai!, ¿y qué te trajo por aquí? –pregunto Aida poniéndose de pie de un salto.
-Solo vine a visitarte, y a contarte que corrí a Michael de mi casa. –explico ella.
-¿En serio?... ¡vaya!, supongo que debe estar furioso.
-Que va, se fue feliz, con esa enfermera regalada, -dijo con desprecio.
-Ah, bueno… ya te llegara tu príncipe.
-Supongo que sí.
Ella se perdió varios segundo en los ojos marrones del chico, tras un silencio incomodo para él, Kensuke quiso aclararle que ese príncipe no era él, por si a las mosca ella pensaba eso, era algo que no venia al caso pero lo dijo.
-¿Recuerdas a Soryu?, -ella asintió, -estoy loco por ella, y desde hace días estoy intentando conquistarla, hoy le envié un centenar de flores a la oficina, ¿crees que fue algo exagerado?.
-oh, vaya, eso es… hermoso, bueno ya debo ir a trabajar, estoy trabajando por turnos rotativos.
-¿Y cómo va eso? –pregunto él fingiendo que no notaba la incomodidad de la chica.
-Es un poco molesto, pero la paga lo vale, suerte con Soryu.
Yuri se fue y era muy probable que después de esa conversación no la viera en mucho tiempo, llamaron a la puerta y él se dirigió a abrirla, era uno de sus cadetes.
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Más tarde en la oficina de Asuka.
-Las mandaste a sacar todas. –Se lamento Rei, -eran tan bonitas.
-Era demasiado polen. –respondió con seriedad. –¡hey!, ¿cuándo logramos reunir tanto dinero para pagar el préstamo?
Ayanami noto que Asuka solo quería entretenerla para que no le hablara de Kensuke, -Bueno últimamente mas empresas nos han contratado, gracias a las buenas referencias, la gente confía en nosotros, fue buena idea eso de independizarnos, ya no tenemos que compartir ganancias con los alemanes.
-Lo alemanes son unos genios. –presumió Asuka, haciendo que la otra riera.
Dos días después…
La friki que conoció en Beijing ya formaba parte de la nomina y Asuka le había encargado parte de sus investigaciones, la chica era obediente pero sobre todo respetuosa, una cualidad que la pelirroja apreciaba ya que para chismosos tenía a sus dos amigos.
-Kiona, encárgate del resto iré por un café.
-Si Doctora.
El café que preparaban en la compañía no era de su agrado, tampoco le gustaba mesclase con sus empleados, -Frikis reprimidos. –murmuraba entre dientes.
Podía soportar que hombres guapos la desnudasen con la mirada, pero hombres feos no. La alemana saco el auto del estacionamiento y condujo a la cafetería que quedaba a dos calles.
Mientras tanto Kensuke estacionaba su camioneta frente al edificio blanco donde trabajaba la pelirroja, Rei al verlo lo saludo alzando la mano y espero a que Aida se acercara.
-Hola, ¿como estas? –saludo Aida.
-Algo estresada, he perdido archivos importantes y el técnico no puede venir hasta mañana, imagino que viniste a buscar a Asuka, le avisare que estas aquí.
-No vine a ver a Soryu, más bien quería hablar contigo.
-¿Conmigo? –repitió extrañada.
-Si, si quieres te puedo echar una mano con la computadora, se mucho de ellas. –se ofreció amablemente.
Rei acepto y los dos entraron a la empresa, mas tarde cuando Asuka regresaba lo primero que vio fue la camioneta de Kensuke, estacionada en "su" lugar, "¿Que riñones sea creído?". Bajo del auto decidida a darle una paliza, nadie jamás se había atrevido a quitarle su lugar.
-¿Es que no sabe leer?. –murmuraba entre dientes.
Bajo la camioneta azul, había unas letras amarillas e inmensas que decían "presidencia" y claro que Kensuke las vio, pero no le importo, lo busco en los pasillos y la cafetería pero no había rastros de él, creyendo que se había atrevido a contaminar el laboratorio, se asomo pero tampoco estaba allí.
-¿Cómo va el trabajo?-le pregunto a su ayudante del otro lado del cristal.
La chica le mostro el pulgar y Asuka sonrió, fastidiada entro a la oficina con los puños preparados por si estaba aquí.
-Qué demonios. –murmuro sin comprender ya que él tampoco estaba allí.
Como mujer muy ocupada que era olvido el asunto, estaba segura que en cualquier momento se presentaría en su oficina con alguna historia inventada, mientras que eso sucediera encendió su computador.
Dentro de la oficina de Rei, que por cierto quedaba a solo pasos, Kensuke seguía frente al monitor presionando diferentes teclas en el teclado, estaba ahí para averiguar en qué situación estaba con la pelirroja, ya que ella en dos días no se había manifestado y él tampoco quería presionarla, pero la angustia ya lo carcomía.
-¿Y que querías hablar conmigo?
El chico se ajusto los lentes incomodo, no sabía cómo hacer su pregunta sin que sonara mal, así que solo las dijo. –¿Sabes si Asuka se acostó con alguien después de mí?.
Rei lo miro impresionada y Kensuke se apresuro a continuar, -me refiero a que ella me dijo que conoció a un hombre en Beijing,y que la paso genial y bueno… se que puede hacerlo con quien quiera pero…
-¿Quieres saber si estás perdiendo el tiempo con ella? –completo Ayanami, él asintió, -tranquilo sigues siendo el ultimo.
Por primera vez se alegraba de ser el último en algo, su sonrisa se convirtió en un gesto de miedo cuando la puerta se abrió y por ella apareció la causante de sus quebraderos de cabeza.
-¿Qué haces aquí? –se extraño la pelirroja, Kensuke no pudo más que sonreír mostrando sus dientes.
-Me ayuda con la computadora. –se apresuro a intervenir Rei.
-¿Acaso no tenemos un técnico?-gruño Soryu.
-El pobre está enfermo, ¿te puedo ayudar en algo?.
"Sí, quiero desquitarme con Aida así que sal y cierra la puerta" la pelirroja sacudió la cabeza recordando su condenado juramento, le entrego varias hojas a Rei y dijo.
-Solo fírmalos, es el contrato de Kiona, ya lo firmo y yo también solo faltas tú. –contesto tamboreando una pierna con impaciencia.
-¡Ya termine! –Anuncio alegre el de lentes, Asuka lo miro y él no pudo resistirse a fastidiarla un poco. -Soryu, como tú eres la jefa tienes que darme una recompensa por salvar archivos importantes, ¿qué tal una cita hoy en la noche?.
Rei fingió recoger los papeles y Asuka la reprendió con la mirada, -Yo seré la jefa, pero Rei es la que se encarga del dinero, así pídele que te pague.
-Recordé que tengo que hablar con los empleados del segundo piso, pero ustedes tranquilos están en su casa –anuncio Rei, luego salió dejándolos solos.
-¿Te gustaron las flores?
-No estuvo mal. –respondió con indiferencia la extranjera.
-¿Eso quiere decir que me darás una oportunidad? –pregunto ilusionado.
-Nicht.
-¿Por qué?, ¿qué tiene de malo con que me des una oportunidad? –protesto él.
-Es sencillo no quiero hacerlo.
Kensuke se pudo de pie con parsimonia, trono sus dedos miro a la chica y dijo -Ok lo acepto.
-¿Lo aceptas? –repitió extrañada.
-Lo acepto, -confirmo con amargura, -no voy a convertirme en una molestia para ti, tampoco hare que Shinji y Rei sientan lastima por mí, así que, aquí lo dejo, -camino hasta la puerta la vio una última vez y añadió, -y disculpa por haberte molestado.
Kensuke salió y Asuka se quedo allí, arrepintiéndose de cada palabra, el resto de la tarde no tuvo cabeza para concentrarse en nada.
-Necesito una copa, ¿me acompañas? –le propuso a asistente.
-Lo siento Doctora pero mi novio llega hoy y debo esperarlo en el aeropuerto, en otra oportunidad si la acompaño con mucho gusto, aunque yo no consumo debidas alcohólicas.
"¿Qué?, hasta la friki tiene novio" pensó escandalizada la alemana, -Tranquila, nos vemos el lunes.
Su joven ayudante había establecido en su contrato, que solo trabajaba de Lunes a Viernes, porque necesitaba los fines de semana para hacerle terapia a su hermanito menor, esa chica tenía una vida bastante comprometida, no la envidiaba para nada.
Eran las cuatro de la tarde cuando Asuka se fue al bar de siempre, pidió un martini mientras le preparaban algo de comer, la chica se prometió a si misma que a partir de la semana siguiente se tomaría los sábado y domingo libres, "¿aunque no sé para qué?", "quizás me inscriba en algún club".
Si, ya no sería una obsesionada con el trabajo, Kensuke podía ser feliz con cualquier mujer, ese pensamiento la fastidio toda la mañana, después de que él se marchara, "yo también seré feliz".
Las risas de dos mujeres la hicieron dirigir su atención a una esquina, las reconoció, eran bailarinas que animaban el Bar, pero al no ser la hora de sushow,Asuka supuso que llegaban temprano para practicar, de todos modos el lugar estaba cerrado, a ella la dejaron entrar solo porque era amiga del dueño.
-Mmm… pero que duro estas.
Soryu echo la espalda hacia atrás para ver de quien hablaban, y la mandíbula le llego la piso al ver de quien se trababa, una furia se encendió dentro de ella, y sin siquiera pensarlo se presento delante de la odiosa escena.
-¡¿Qué demonios crees que haces?! –Rugió la alemana, él hombre y las dos mujeres la miraron sin comprender, -¡muévete que nos vamos! –tiro de la chaqueta de Kensuke y este no se movió ni un milímetro.
-¡Miren eslamujer de la quehablaba! –anuncio casi gritando, estaba borracho como una cuba.
-Tranquilo papito nosotras te protegeremos. –le dijo la que era castaña, Kensuke soltó una risita tonta, -mmm.. Deberás esta reduro papi, -agrego manoseando el muslo de Aida.
-Duro estoy en otraspartes. –balbuceo él.
Otra vez volvía a reír como tonto, Asuka no lo soporto más, no solo se dejaba manosear, sino que Aida actuaba como si ella no estuviera allí. -¡KENSUKE!, ¡nos vamos ahora! –grito propinándole empujones para que se parara de la butaca.
-¡Nooo, yomequedo! –gruño alzando la voz.
-Déjalo, él está con nosotras. –intervino la bailarina que era morena.
-¡Nada de eso, o te mueves o te mueves!.
Asuka volvía a tirar de su chaqueta y Kensuke se reía tontamente, aunque quisiera pararse no podía estaba mareado, la pelirroja dejo de jalarlo, y mientras pensaba en una manera de sacarlo de allí, Aida acerco su cabeza a una de sus acompañantes, la chica morena y le dijo.
-Llevo unmes sin sexo y antes de eso dos años.
Las dos mujeres jadearon asombradas, mientras Asuka se frotaba la frente aun sin hallar una solución, -Pobrecito, nosotras te mimáremos.
-¿Las dos? –Se asombro el chico, levanto dos dedos frente a la cara de ellas y las bailarinas asintieron, él sonrió como una hiena, -¿y quien serálaprimera?, quizás tu.
Se atrevió a meter una mano bajo la falda de la morena, ganándose un certero puñetazo cortesía de Soryu, Kensuke cayó al suelo y allí se quedo sin moverse.
-¡Lo mataste bruja! –grito una arrodillándose al lado del chico.
-Cato, por favor ayúdame a llevarlo a mi auto. –pidió Asuka al portero que la había dejado pasar.
El portero que era un fortachón no tuvo problemas para pasar un brazo de Kensuke por su cuello, la pelirroja lo ayudo con el otro brazo, pero cuando abandonaban el sitio, las dos bailarinas se interpusieron en la puerta.
-¡No te lo llevaras!, es nuestro.-dijo la morena con ambas manos en las caderas y actitud altanera.
-¡Apártense!, o me encargare que el próximo lugar donde bailen sea en el infierno, y tres metros bajo tierra. –les amenazó Soryu.
Tal vez tendría que dejar de ir un tiempo a ese bar, dadas la miradas asesinas que le echaron las bailarinas, eso sería un gran esfuerzo para la pelirroja, pero de ninguna manera abandonaría a Kensuke con esas zorras.
-Gracias Cato, -dijo ella cuando el hombre hubo conseguido meter a Kensuke en su auto, -ten esto. –Le dio varios billetes, -y toma esto mas para pagar la comida que había mandado a preparar.
-Gracias.
El hombre fortachón se alejo y Asuka encendió el auto, por suerte sabia donde estaba el hotel donde Aida se hospedaba.
-¡Quierovolver! –protestaba Kensuke intentando abrir la puerta, cosa que no podía hacer porque Soryu le había pasado seguro, y él no veía bien sin sus lentes. –devuelveme mis lentes.
-Lo hare cuando lleguemos, no te quedes dormido, no puedo cargar con tu peso. –le advirtió.
-¡Quierovolver!
-¡Ya cierra la boca! –Grito obstinada, aumento la velocidad para llegar más rápido, -no te dejare que sigas haciendo el ridículo, -el chico siguió buscando la manilla de la puerta, -no eres un payazo, ¿ESCUCHASTE?, no lo eres, ¡himmel!, ¡ya vuelve a ser tu!.
-Que sabestude mi, -contesto Aida dándose por vencido, -¡nada!, no sabes nada, denada me sirvió ser honesto, todaslasmujeres pasan de MI, no volverán a tomarme el pelo.
Asuka no volvió a hablar hasta que llego al hotel, pidió ayuda a uno de los empleados y subieron a Kensuke hasta su habitación, Aida cayó como un tronco en la cama. Soryu le dio varios billetes al empleado, ahora solos en la habitación la pelirroja miro al castaño sin saber qué hacer con él.
-Debí dejarte allá, mírate estas hecho un desastre.
Asuka hablaba sola, Kensuke estaba dormido, le quito las botas, gateo en la cama y consiguió con mucho esfuerzo quitarle la chaqueta, cosa que la dejo prácticamente sin energías, le desabotono la camisa, pensó en desabrocharle el cinturón, pero era algo demasiado intimo, así que descarto la idea, descansó un momento tumbada al lado de Aida, viendo el abdomen desnudo del hombre.
Quería creer que Aida le gustaba por su cuerpo atlético, pero decir eso sería engañarse a sí misma, ya el cuerpo era lo de menos, apoyada en un codo lo observo dormir, relajado, indefenso y lejano a todo su lio mental. Soryu se permitió reconocerse que ya no podía hacer nada, "maldita sea estoy enamorada de este idiota".
-Maldición, ¿porque me pasa esto a mí?.
-¿gué? –balbuceo removiéndose en la cama sin llegar a abrir los ojos.
Ella se asusto cuando él hablo, -Ya duérmete Aida… estas a salvo.
Supo por la respiración acompasada del chico, que ahora si dormía profundamente, Asuka salió de la cama, busco una sabana y lo cubrió hasta el cuello, beso la frente del chico, luego salió de allí, necesitaba respirar aire fresco y repetirse un millón de veces que no ama al insoportable otaku, repetirlo hasta convencerse de que era cierto.
