No soy dueño ni de Naruto ni de Fairy Tail, ambos pertenecen a Masashi Kishimoto y Hiro Mashima, solo el contenido Oc me pertenece, ninguna franquicia mencionada con autoría es de mi propiedad.
En el capítulo anterior…
— ¡Amigos! — lo que ocurrió después saco de balance a la niña, el pequeño Dragneel se lanzó a sus brazos cayendo ambos en la cama. — Los amigos son una de las cosas más sagradas que hay, familia en todo menos la sangre, no recuerdo bien quien me dijo eso pero sé que es verdad, a partir de ahora yo te protegeré con mi vida así tenga que patearle el trasero al mismísimo Hokage — aquellas palabras dejaron estática a la pequeña quien no sabía cómo reaccionar.
Por primera vez en muchos años sentía ese sentimiento de soledad mermar en su corazón, inconscientemente rodeo el cuerpo más pequeño con sus brazos mirándole con lágrimas en sus ojos.
— Ese hijo de puta es mío — le dijo entre sollozos ganando una sonrisa del niño.
Capítulo 9
He creado un monstruo
7 meses después
Han pasado siete meses desde el misterioso incidente donde tres Chunin cuya memoria fue deshonrada cuando se revelaron sus repugnantes crímenes murieron en circunstancias misteriosas, desde la reunión en el Concejo donde se discutieron temas por demás interesantes en torno a la situación algunas cosas habían cambiado, como se había prometido la presencia militar en la Zona Roja se intensifico en gran medida, si alguien mirase el Barrio Rojo hoy en día y lo comparara con lo que era meses atrás no creería cuanto había cambiado.
Las calles eran mucho más limpias que antes, gran cantidad de burdeles de muy mala reputación habían cerrado de forma repentina, hoy en día solo El Halcón de Guerra operaba de acuerdo a las leyes aumentando así en gran medida su clientela, se habían hecho bastantes obras para reparar los edificios demasiado dañados, la economía había mejorado bastante, las personas estaban muy lejos de ser adineradas pero con sus ingresos actuales podían llevar una calidad de vida mucho mejor que la anterior, las pandillas y grupos Yakuza que abundaban en el lugar habían desaparecido como por arte de magia, claramente no eran tan tontos como para pensar que podían desafiar al poder militar del gobierno.
El Concejo Civil había hecho un magnífico trabajo al limpiar cualquier cosa que pudiese comprometerlos, se hizo una limpia mental masiva a los residentes de la zona cortesía de un Yamanaka de Raíz, al momento de los interrogatorios por parte de Anbu no se pudo encontrar absolutamente nada, las personas que trabajaban para los concejales se esparcieron por toda la aldea para no ser encontrados, algunos incluso salieron de Konoha para seguir con los negocios en otras ciudades de Hi no kuni, tal cual como era uno de los objetivos principales el índice de violaciones en la zona roja disminuyo casi hasta cero, parecía que esos tres Chunin no eran los únicos que disfrutaban de violar mujeres en este lugar, durante los primeros 3 meses fueron arrestados por lo menos 20 violadores de los cuales 5 ostentaban un rango en las fuerzas armadas.
Todo parecía muy prospero, solo había una persona que no parecía estar disfrutando de esta prosperidad, esa persona era ni más ni menos que Yondaime Hokage Namikaze Minato quien en estos momentos se encontraba en su oficina, no es una broma, el rubio Kage se encontraba en ese lugar que por mucho tiempo había evitado con montones y montones de papeleo sobre su escritorio.
— Comienzo a entender porque Sandaime-sama detestaba tanto este trabajo — susurro débilmente el Yondaime haciendo el esfuerzo de seguir firmando con su ya hinchada mano derecha.
Aun cuando llevaba 7 meses haciendo esto sin parar aun hoy en día no terminaba de comprender mucho de lo que firmaba, luego de aquella reunión del concilio para decidir que harían respecto al hombre misterioso Hiruzen no se mostró muy contento de que los concejales civiles le faltaran tanto al respeto así como el hecho de que haya tenido que ser Lily quien impuso en orden en la sala, a la mañana siguiente de eso el viejo mono irrumpió en su casa, lo saco a golpes de la cama y lo forzó a ir a la oficina.
¡Ya me cansé de tener que hacer todo el jodido trabajo por ti! ¡Ya no eres un mocoso estúpido que necesita que le digan cómo hacer las cosas! ¡Eres el puto del Hokage y te vas a portar como tal!
Desde ese día se había visto forzado a presentarse a diario en la oficina desde las 6 de la mañana a firmar todo el día papel tras papel, muchas veces sin siquiera poder leerlos ya que si los leía letra por letra el trabajo solo se acumulaba, tal vez por eso ultimo los civiles seguían teniendo mucho poder, no podía dejar de preguntarse porque diablos tenían que hacer grandes cantidades de papeleo por las cosas más insignificantes, ¿Papeleo para comprar un foco nuevo?, ¿El para qué coño quiere eso?, era por estas estupideces que en ocasiones ni siquiera llegaba a casa, podían pasar días enteros sin ver a su esposa e hijo, ¿Era esto por lo que paso Hiruzen por años?, ¿Este es el precio a pagar por ser el Hokage?, la idea de conseguir un sucesor comenzaba a sonar atractiva de no ser por un ligero inconveniente.
La profecía.
Dudaba que cualquier posible sucesor pudiera entender las implicaciones de la profecía de los sapos de la cual posiblemente Menma, Kasumi o Mito eran los niños destinados, como Hokage podía facilitarles las cosas a sus hijos en pos de los acontecimientos futuros, ahora menos que nunca podía renunciar, además no todo era tan malo, la silla del Hokage era muy cómoda, mucho más que cualquier sofá en su casa, los 4 Anbu que cuidaban el interior de su oficina siempre estaban atentos a sus necesidades, podía pedir ramen de Ichiraku o dulces y estos se lo conseguían, la idea de traer a Kushina a una cena romántica en la oficina comenzaba a sonar muy atractiva.
— Ahora que lo pienso estamos a finales de noviembre, hoy es el día en que los niños terminan la escuela civil, en un mes más iniciará la Academia Ninja lo que significa que pronto dará inicio el torneo — una sonrisa astuta adorno el rostro del Namikaze ya que todo parecía estar saliendo de acuerdo a sus planes.
Ya tenía todo perfectamente planificado para el día del torneo, la arena que normalmente usan para los exámenes Chunin tenía espacio más que suficiente para recibir a una gran audiencia, el palco donde normalmente recibía a los Kages tenía un asiento especial para el Daimyo quien ya había aceptado su invitación y un asiento para sí mismo.
Namikaze Uzumaki Arashi que para ese entonces tendría 12 años.
Namikaze Uzumaki Natsuki quien igual tendría 12 años.
Namikaze Uzumaki Akane igual tendría 12 años.
Uchiha Itachi tendría para ese momento 12 años.
Inuzuka Hana para ese momento tendría 13 años.
Nagasama Takeshi tendría 15 años.
Uzuki Yugao en ese momento tendría unos 17 años.
Mitarashi Anko sería la mayor con 18 años.
Un total de 8 participantes que serían perfectos para un mini torneo digno de recordarse, tenía la esperanza de que alguno de sus hijos ganase frente al Daimyo y de esa manera incrementar la reputación de la familia, todos los participantes eran muy fuertes pese a ser muy jóvenes, algunos de ellos tan peligrosos como lo sería un Jounin y otros con experiencia de algún tipo en Anbu, estaba seguro de que la peor competencia para sus hijos serian Takeshi e Itachi, del primero ya sospechaba que sus poderes eran nivel Jounin en toda regla mientras que el ultimo muy poderoso su verdadera peligrosidad radicaba en su inteligencia.
El hijo de Fugaku era de esa clase de genios que aparecían solo una vez en la vida, Minato mismo debía reconocer esto a regañadientes, graduarse a los 7 años y ascender a Chunin a los 10 años era toda una hazaña por decir lo menos, el potencial en bruto del niño era monstruoso y si sumamos a ello su gran capacidad para ver a través de sus oponentes podía decir con certeza que el Uchiha se convertiría en alguien peligroso.
Sin embargo no estaba preocupado, si bien ahora ya no disponía del tiempo para entrenar el mismo a sus hijos eso no quiere decir que por eso no se había preocupado, ser el Hokage tenía sus ventajas y unas de estas era poder asignar los Sensei adecuados a los pequeños además de su esposa, Tsunade y Jiraiya cada vez que estaba de paso por la aldea, Takeshi por lo que sabía tenia poderosas afinidades hacia el Raiton, Futon y Suiton, una habilidad prodigiosa con el Kenjutsu, era un monstruo en lo que se refiere al Nintaijutsu y era un increíble usuario de armas, Itachi por su parte era lo que solo podía describir como un asesino de la vieja escuela, el optaba por la delicadeza en lugar del poder destructivo, era habilidoso como ningún otro con los Kunai y Shuriken, un poderoso maestro del Genjutsu incluso sin Sharingan, posee una fuerte habilidad con el Katon y según sus informantes posee una afinidad con el Suiton, algo muy extraño pero él no era nadie para cuestionar a la naturaleza, lo peor de todo era su gran mente analítica.
Su mente ya había formado los posibles escenarios, así como las posibles batallas y con ello hacer el programa de entrenamiento adecuado, solo esperaba que para el dia del torneo los resultados obtenidos sean los esperados.
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Hoy era un día muy especial para la Escuela Civil, el mejor día de años para muchos y el día más triste para otros, es el último día del año escolar, para los de grados superiores significa un mes entero de vacaciones a causa de las fiestas de invierno, sin embargo para los de primer grado no es una fecha fácil, han pasado todo un año formando vínculos entre sí, tal vez algunos ya conocieron al que será su mejor amigo para toda la vida, muy probablemente dicho amigo haya decidido que su camino está en la Academia Shinobi, el grupo que a veces suele ser muy unido se fragmenta para que cada quien siga su camino en la vida.
— Muy bien niños como todos saben hoy es el último día clases y como es tradición en nuestra escuela dará inicio al intercambio de regalos de navidad, ya sé que faltan algunas semanas para navidad, pero como no nos veremos hasta el próximo año nosotros adelantamos la parte de los regalos, muchos de ustedes puede que no vuelvan a verse en segundo año ya que una vez culminado primer año algunos se irán a la Academia Ninja, por eso hemos decidido hacer este intercambio un tanto más personal, el intercambio reglamentario que les fue asignado por sorteo y quienes quieran regalar algo a una persona especial — explico Haruko-sensei con una gran sonrisa vistiendo un traje femenino de Santa Claus que tenía babeando a todos los profesores.
Todos los niños gritaron de entusiasmo mientras entregaban el regalo asignado y los regalos para los amigos, el regalo por sorteo era más que nada una formalidad y eso todos lo sabían, de ahí que nadie se mostraba ofendido cuando quien tenía que regalarle algo entregaba un regalo que parecía más una burla, cierto niño Dragón tuvo el descaro de incluso regalar una caja totalmente vacía con un envoltorio exagerado, fue un momento cómico del cual nadie se ofendió, no es sino hasta la parte de los regalos que cada quien deseaba dar que las cosas se pusieron raras.
— ¿Papel?, ¿Quién diablos te regalo esto Kasumi-chan?, Ya bastante tuve con la caja de Dragneel, no pienso tolerar otro payaso que arruine el intercambio — interrogo Haruko a la pequeña pelirroja quien vestía un suéter verde con un reno.
— Fueron esos niños Haruko-sensei, también le dieron a Menma-nii, Mito-nee, y a nuestros amigos — le dijo Kasumi con una inocente sonrisa señalando a unos niños que reconoció como hijos de concejales civiles o cercanos a estos, sus hermanos y otros herederos de clan en cuyas bolsas de regalo había algunos documentos raros.
Un mal presentimiento surco por la mente de Haruko quien le quito el documento a la pequeña de ojos azules para comenzarlo a leer detalladamente aquel documento, un tic aparecía en su ojo derecho mientras hacía bola el documento y lo arrojaba en la basura.
— ¿Una carta de compromiso matrimonial?, ¿Tienen que estar jodiendo? — pensó Haruko con una expresión de incredulidad.
Efectivamente esas cartas que los hijos de Concejales o gente bajo control de estos habían regalado a los Herederos de Clan unas cartas de compromiso matrimonial notariadas con firma de algunos miembros del alto mando, solo hacía falta que uno de los niños firmara y todo sería oficial, el FIRME AQUÍ en letras mayúsculas era muy atractivo como para que un niño se negase, los hijos del Yondaime Hokage, los niños Uchiha, la heredera Hyuga, incluso los herederos Nara, Yamanaka, Akimichi, Aburame e Inuzuka habían recibido por lo menos una de estas, era por mucho la idea más estúpida de la historia, tan difícil de imaginar que bien pudo haber funcionado.
— Esos idiotas no dejan de trabajar ni en Navidad — pensó Haruko con una gota de sudor recorriendo su sien. — Quienes recibieron papel como regalo no vayan a firmarlo por nada del mundo, dénselos a sus padres y que ellos tomen medidas — los niños que recibieron papel como regalo miraron con duda a la Sensei pero la mirada de miedo que esta tenia les hizo asentir frenéticamente.
Los que entregaron dicho regalo que eran bastantes tanto niños como niñas fruncieron el ceño visiblemente, sus padres les habían dado esas extrañas cartas, les habían dicho a quienes debían regalarlas e hicieron mucho énfasis en que debían ser firmadas por los herederos, no sabían que era todo eso pero si sus progenitores decían que iba traer grandes beneficios a la familia entonces estaba bien con todos ellos, pero Haruko-sensei lo había arruinado y sus padres no iban a ser muy felices por ello.
El resto del intercambio concurrió con toda la normalidad posible, la mayoría de los regalos a partir de aquí fueron honestos, una de las desventajas serias de ser parte de un clan poderoso o de una familia importante es que pocos regalos son honestos y la mayoría son simplemente un beso en el culo para tratar de llegar a su lado bueno, esto se vio tristemente reflejado en este ejercicio donde más allá de los presentes otorgados entre ellos mismos pocos herederos recibían regalos genuinos, entre esos pocos estaba Uchiha Sasuke quien miraba con cierto fastidio su bolsa de regalos que estaba repleta de chocolates hechos en casa, de prendas hechas a mano e incluso algunos peluches con su forma, todo cortesía de sus fans quienes reían discretamente y mientras lo miraban.
El pequeño Uchiha no podía entender porque esas tontas no le dejaban en paz, su vida escolar no había sido fácil hasta ahora, las fangirl habían sido una problemática en su familia desde tiempos de su hermano mayor Itachi, este hoy en día tenía pesadillas por las noches murmurando acerca de que no lo lastimen, él no quería volverse un tipo traumado como su hermano por lo que había preferido cortarle las esperanzas a esas niñas como solo un Uchiha sabe, ¿Quién necesita niñas?, las niñas no lo harán más fuerte, solo el intenso entrenamiento lo haría, no eran más que una pérdida de tiempo, había pensado que actuando de forma hostil hacia ellas lo dejarían en paz, esto provoco el efecto contrario ya que si antes lo seguían por el apellido de su familia ahora lo seguían por su actitud cool como ellas lo llamaban.
Temiendo por su integridad si seguía mirando a las chicas decidió que lo más sano era mirar hacia otro lado, esto fue un terrible ya que se encontró con una visión aun peor, Dragneel, su compañero de pupitre, con una bolsa de regalos más grande que la suya llena de dulces hechos en casa, prendas hechas en casa, comics, ¿Una pierna de cerdo?, el rubio de mechas rojas devoraba todo lo que fuese alimento con una expresión de felicidad mientras las pequeñas que enviaron dichos presentes suspiraban mientras un rubor adornaba sus mejillas.
— ¿Cómo fue que termine sentado junto a este imbécil? — se preguntó el pequeño Sasuke mirando con molestia al Dragneel.
No importa cuánto se lo plantease, el jamás podría comprender qué clase de persona era Naruto, desde que lo vio por primera vez hace ya 9 meses supo que él no era como los demás, su mirada se le hacía demasiado familiar como para pensar que era una coincidencia, el veía esa mirada todos los días en el espejo, esa forma de mirar igual y a la vez tan distinta a la suya propia, una mirada hambrienta de poder, esa sensación irresistible de hacerse más fuerte, demostrarse a sí mismo que es el mejor, esa imperiosa necesidad de batirse contra los más fuertes solo para tener más y más poder, esa fuerza de voluntad para seguir entrenando por más doloroso que sea para poder obtener la tan anhelada fuerza, todo eso reflejaba la mirada del niño.
Desde que iniciaron las clases Naruto probablemente ha estado en más peleas que muchos ninjas en toda su vida, en muchas de estas todo parecía estar en su contra y aun así no mostraba ápice alguno de temor, mucho menos se planteaba la posibilidad de retroceder, algunas veces por los motivos más estúpidos como que lo estaban mirando feo y otras por razones que si valían la pena como defender a una chica, cosa que lo había vuelto muy popular entre estas, incluso entre las de segundo y tercer año, Naruto era alguien muy fuerte, en el tiempo que llevaban de escuela jamás le había visto ser derrotado, ni siquiera cuando Menma le reto, esa vez el llego a pensar que su mejor amigo ganaría, fue una total decepción ver cómo era golpeado hasta la inconsciencia cayendo incluso sobre un charco de lodo, fue la primera vez que la mirada de Naruto reflejaba algo muy parecido al odio.
Otra cosa que no pudo evitar notar es que pese a su cara e incluso personalidad simple y tonta el rubio de hecho era demasiado inteligente para su propio bien, casi siempre era el primero en terminar los deberes asignados por Haruko-sensei con una perfección que la propia Sakura envidiaba, esto siempre le había generado muchas dudas, ¿Por qué Naruto se portaba como un idiota?, ¿Cómo alguien tan inteligente y con una mirada con ambiciones tan oscuras podía ver las cosas de una forma tan simple?, tal vez el prefería esto porque así era más feliz, una duda aún más importante era ¿Cómo alguien podía comer tanto y no engordar?, ese chico comía en cantidades industriales, estaba más haya de el cómo es que no poseía un físico como el de Chouji.
Esta era la visión que tenía que soportar todos los días y todo por culpa de Sayuri, los primeros meses su hermana era la que llevaba la pesada carga que representaba sentarse a lado de Naruto, el que ese terminara las tareas antes que los demás era una maldición más que una bendición, la falta de capacidad para mantenerse quieto por más de dos minutos se volvía un dolor de culo cuando terminaba las tareas antes de tiempo, hacer ruidos raros, lanzar pedazos de goma a Kota y su pandilla, hacerle caras a Haruko-sensei, todo eso ocurría cuando el Dragneel estaba aburrido que era casi diario, el problema con esto es que quien se sentaba a lado suyo terminaba siendo arrastrado de una forma u otra, los pupitres normalmente tenían espacio para tres integrantes, normalmente siempre quedaba un lugar de sobra, Kiba fue lo suficientemente inteligente como para ocupar ese espacio luego de ser acusado de orinarse en el pupitre, dejando solo al rubio con su hermana melliza.
Lamentablemente Sayuri no mostro la misma inteligencia, muy por el contrario a ella parecían divertirle las payasadas de Naruto, el diría que demasiado para su propio bien, muchas veces siendo participe de ellas, esto no parecía ser un problema hasta que llegaron a casa las calificaciones, a su padre no le agrado para nada esto e hizo valer el tan famoso poderío Uchiha, sus órdenes fueron claras, Sayuri se sentaría donde él lo hacía dejándolo a lado del distractor, ¿Porque?, no era por presumir pero todo mundo sabía que era mucho más maduro, centrado y frio que Sayuri, esto incluso su padre podía reconocerlo, el definitivamente no se prestaría a los juegos del rubio y si este se ponía en un plan insistente entonces como un digno heredero del poderoso clan Uchiha lo pondría en su lugar, que ingenuos fueron.
Los primeros días fueron muy tranquilos, su ahora compañero de pupitre se mostró inusualmente tranquilo, terminaba los ejercicios al mismo ritmo que los demás, se mantenía tranquilo leyendo una revista extraña que nunca había visto que vendieran en Konoha, el realmente comenzaba a pensar que su padre y Haruko-sensei exageraban un poco, pasados 4 días todo se fue al diablo, de no ser porque era demasiado complejo para los gustos personales del Dragneel pensaría que este espero a que se confiara para luego sacar sus garras y desgarrarle la garganta, ruidos extraños, molestar a los demás, conversar en voz alta con los niños que se sentaban cerca, todo eso y más había tenido que soportar, había intentado hacerlo parar solo para conseguir un ojo morado y como cereza en el pastel que le quitaran el almuerzo, no todo era malo, había conseguido que el rubio tratase de no importunarlo mientras trabajaba, eso había hecho su vida escolar un tanto más llevadera, lo más triste de todo es que tendría que soportarlo por otros 5 años en la Academia Ninja, era casi un hecho que este iba a estar ahí, sería ilógico que alguien tan fuerte pasara su vida como un patético civil.
— ¿Cómo puedes comerte eso Dragneel? — increpo el Uchiha con fastidio en su mirada, el rubio de mechas rojas dejo de comer para mirar a Sasuke con una expresión confusa.
— ¿Por qué no lo haría?, Esta delicioso — respondió respondió el protagonista llevándose a la boca una galleta con forma de reno.
La persona que preparo dichas galletas se ruborizo visiblemente ante el elogio mientras el Uchiha solo se palmeaba la frente mientras negaba con la cabeza.
— No me refiero a eso, ¿Cómo puedes tomarles importancia a esas perdedoras?, tan solo míralas, ahora jamás te dejarán vivir, solo serán pesos muertos en tu camino — se burló el pelinegro señalando a un grupo de niñas que conversaban entre ellas.
— ¿De qué diablos me hablas Uchiha-teme?, soy fuerte y tengo comida gratis, no veo como eso puede ser un peso muerto en mi camino — respondió Naruto sin siquiera escatimar una mirada al pelinegro.
— ¡Tu no entiendes nada! — gruño Sasuke comenzando a perder la paciencia. — Las Fangirls pueden ser peor que las pirañas, eso dice Itachi, el jamás volvió a ser el mismo luego de que estas lo atacaran brutalmente —
— Itachi es Gay —
— ¿Qué es Gay? —
— No lo sé, pero eso me dijo Takeshi —
— ¿Y quién rayos es Takeshi? —
— Un tipo —
Un tic apareció en el ojo izquierdo de Sasuke mientras apretaba los dientes tratando de no gritar, esta era por mucho la conversación más estúpida que había tenido en su vida, y eso era mucho decir si tomamos en cuenta que su mejor amigo es un tipo obsesionado con el naranja y con una fuerte adicción hacia el ramen.
— Como sea una vez Takeshi me dijo algo cuando esas niñas me empezaron a ver raro, cuando un hombre tiene ese encanto de macho que lo vuelve irresistible jamás se podrá deshacer de sus adeptas, como no tiene sentido intentar deshacerte de ellas entonces vamos a disfrutarlas, no sé qué diablos fue esa basura pero si entendí que si se están tomando su tiempo para regalarte algo lo menos que puedes hacer es ser bueno con ellas, quiero decir ve a esos perdedores… — el rubio señalo hacia los otros herederos de clan cuyas bolsas de regalos no tenían ni la mitad de cosas que la bolsa de Sasuke. — Muchos de ellos quisieran tener las mismas cosas que tú, no sé qué tengas tú de macho así que deberías ser más agradecido de que se fijen en ti — luego de eso el rubio siguió comiendo ignorando olímpicamente al heredero Uchiha quien tenía los ojos muy abiertos con una expresión de incredulidad.
Sonrió con satisfacción mientras daba una mordida a un dulce picante, hizo nota mental de enviar algún presente a todas estas personas que le mandaron cosas, hoy era un día bastante especial, finalmente terminaría con la Escuela Civil para no volver jamás, serian cinco largos años de entrenamiento ninja, por lo menos no tendría que soportar más las golpizas de Haruko-sensei, tendría que soportar al viejo maldito otros años más pero este estaría tan ocupado siendo director de dos escuelas que no sería mucho problema, era una verdadera lástima que ya no podía hacer un examen temprano para graduarse antes tal cual como lo hicieron Takeshi, Minami, los hermanos de esta y el tal Itachi que por lo que sabía era extremadamente fuerte, se volvía cada vez más rutinario maldecir al Yondaime Hokage y sus estúpidas leyes, por lo que le había contado su ahora amiga las nuevas leyes impedían que los estudiantes se graduaran antes de tiempo para mantener su inocencia el mayor tiempo posible.
Una mueca de disgusto apareció en su rostro ante la mención de la familia de Minami, cuando se enteró de que ella era la hija del Yondaime Hokage no le dio mucha importancia a ese detalle, para el eso no cambiaba las cosas, no fue hasta que ella se abrió lo suficiente con el como para relatarle cuan mala era la relación con sus familiares que la rabia contra estos comenzó a nacer dentro suyo, ¿Podían culparlo?, para alguien con su temperamento enterarse que su primer amiga fue ignorada y despreciada por los tipos que se supone debían cuidarla como el mayor de los tesoros no era algo muy agradable, los hermanos mayores se supone que vienen primero para cuidar de los menores, saber que su hermanos mayor la ridiculizaba junto a sus perras hermanas mayores cuando eran más pequeños fue la gota que derramo el vaso.
No sería hoy, tal vez no mañana, tal vez no en muchos años pero de una cosa estaba seguro, un día de estos haría sufrir a esos hijos de puta, no era la clase de sujeto que se considerara a sí mismo un justiciero pero de una cosa estaba muy seguro, jamás perdonaría a cualquier bastardo que hiciera sufrir a uno de los suyos, quien lo hiciera se convertiría al instante en su enemigo jurado, no habría perdón ni mucho menos olvido, un día de estos le patearía el trasero a los Namikaze Uzumaki, ya lo había hecho con Menma, bueno hasta donde sabia este todavía no había dañado la autoestima de Minami todavía pero era lo más parecido a Minato que tenía por ahora.
Esperaba que Takeshi les pateara el trasero en el torneo del mes próximo, ese sería sin duda un evento difícil de olvidar, a tan solo un mes de empezar ya había bastante publicidad para dicho evento, por lo que había escuchado el Yondaime tenía pensado hacer todo a lo grande, las apuestas ya comenzaban a formularse, estas parecían favorecer en gran medida a los niños Namikaze Uzumaki y al prodigio del Clan Uchiha, el mismo había apostado una fuerte cantidad de dinero a Takeshi, si este ganaba tendría una ganancia considerable además de la satisfacción de ver como pateaban los traseros de los hermanos de Minami.
Estaba seguro de que Takeshi ganaría, el pelinegro había pasado los últimos 7 meses entrenando a mas no poder, el mismo y Minami habían formado parte de esto, cuando el Chunin se enteró de su amistad con la Namikaze se sorprendió tanto que escupió el agua que bebía bañando el rostro de la rubia ganándose su posible odio eterno, sería un vil mentira si dijera que empezaron con el pie derecho, era particularmente extraño ver como alguien podía dejar en ridículo al pelinegro sin siquiera recurrir a los golpes, para el propio Takeshi fue aún más extraño ya que las mujeres Namikaze Uzumaki eran conocidas por ser unos marimachos que por cualquier cosa recurrían a los golpes, Minato, Arashi y Menma eran de lo que estas mujeres podían hacer con el espíritu de un hombre, ver a una de estas actuar de forma medianamente femenina e incluso devolverle las burlas con tal elegancia era algo contra lo que no estaba preparado, con el paso del tiempo su convivencia era por lo menos algo civil.
Por mucho que a Takeshi le doliese aceptarlo tener la ayuda de un Jounin con acceso a gran cantidad de información que él no tenía les había facilitado mucho las cosas, más si hablamos de la hermana de su competencia.
Flashback
En el campo de entrenamiento secreto vemos al tan inusual trio junto a un pequeño lago, el rubio Dragneel y el pelinegro no llevaban camisa, frente a ellos estaba la joven Jounin vistiendo las ropas de dicho rango mirándoles con una sonrisa tranquila.
— ¿Entrenamiento especial?, ¿Yo para que necesito eso?, mi mayor amenaza son 4 mocosos que probablemente desconozcan incluso el sabor del sake, solo necesito enfocarme en como patearles el trasero y listo — declaro el pelinegro con cierto dejo de arrogancia en su voz.
— Eres fuerte, debo reconocer que tal vez incluso más que yo en mi nivel actual, mejor no mencionemos a mis hermanos, si fueran circunstancias normales ganarías fácilmente —explico Minami de forma tranquila antes de adoptar una expresión gélida. — Pero tu como un ninja experimentado deberías saber tan bien como yo que estas no son circunstancias normales, Minato desea que toda esta situación lo haga ver en buena luz frente al Feudal, quiere darle a entender que bajo su mando Konoha sigue produciendo shinobis fuertes desde una edad muy joven aun cuando ya no estamos en tiempos de guerra —
— ¿Y eso que?, El mismo me lo confeso cuando me hizo unirme a esta farsa —
— Tu ya lo has notado, todos los participantes del esta farsa son jóvenes con un rango Chunin o parte de alguna poderosa organización en Konoha, Uchiha Itachi es el hijo de la cabeza del Clan Uchiha, uno de los clanes fundadores del pueblo, además de ser considerado uno de los más grandes prodigios en nacer dentro de este, Inuzuka Hana, la hija de la cabeza del Clan Inuzuka además de tener un gran talento médico, Uzuki Yugao quien pese a no tener precisamente un familiar importante y ser bastante joven ya es considerada un peligroso miembro de Anbu que estuvo bajo el mando directo de Hatake, sus habilidades en el asesinato son realmente de temer, Mitarashi Anko fue entrenada por uno de los Sannin, aun siendo su maestro un traidor sus habilidades son bastante valoradas por los lideres, finalmente están mis hermanos que al ser los hijos del Hokage su participación era casi obligatoria — el pelinegro todavía no comprendía muy bien por qué la Namikaze le daba tantas vueltas al asunto, todo lo antes mencionado él ya lo sabía, sabía muy bien el alcance de su competencia y para ello aún tenía un as bajo la manga.
— Sigo sin ver el punto de un entrenamiento especial, se de lo que es capaz la competencia, pero aún tengo mi Hyoton y mi Ranton, tu padre puede haber dado a tus hermanos un expediente detallado de mis habilidades, pero aún tengo el elemento sorpresa, puede que Itachi me dé bastantes problemas, pero sé que puedo ganar sin llegar a entrenamientos especiales — Minami solo negó con la cabeza ante la estupidez de Takeshi, parece que ya olvido que no están en situaciones normales.
— Eres muy inocente si realmente piensas que aun cuentas con el factor sorpresa, mi hermano y mis hermanas son débiles, ellos son débiles porque Minato y Kushina pese a ser poderosos shinobis son pésimos maestros por más que quieran negarlo, sus sentimientos paternales impiden explotar los límites al entrenar, Jiraiya las veces que viene a entrenarlos se toma las cosas enserio por unas horas antes de irse a perder su tiempo en su estúpida investigación, Tsunade por otro lado no les puede entrenar como ella quisiera por sus deberes en el hospital — para Naruto ni Takeshi pasó desapercibida la amargura con la que la rubia hablaba de su familia. — El problema es que Minato ha asignado a los maestros que él considera adecuados para enseñar a esos idiotas como enfrentarlos a ustedes, ellos no se tentaran el corazón para hacerlos sufrir, he visto como entrenan, jamás había visto a Natsuki, Akane o Arashi sudar tanto, para cuando el torneo comience ellos serán una amenaza a considerar, entre los maestros que tienen viene ocasionalmente Jiraiya, puede ser un estúpido pero cuando se trata de asuntos shinobi su mente no tiene mucho que envidiarle a un Nara, él ha estudiado a la competencia lo mejor que ha podido, esto te incluye a ti, el a estas alturas ya debe suponer que posees Hyoton y Ranton, tal vez ya incluso formulo una estrategia para contrarrestar eso — una expresión seria adorno el rostro de Takeshi cuando ante esa explicación mientras el pequeño Dragneel se mostraba incredulo.
— ¿Quiénes los están entrenando? — pregunto el pelinegro sabiendo que ahora si tenía que tomar la situación enserio si es que su secreto ya había sido descubierto.
— Sarutobi Asuma, Maito Gai, Hatake Kakashi y mi madre además de Jiraiya — dijo Minami dejando a Takeshi asombrado.
— ¿Sarutobi?, ¿El hijo del anciano? — pregunto Naruto algo curioso, había visto un par de veces al hombre que como su padre tenía ese gusto por el tabaco.
— Así es — contesto Minami con una sonrisa. — Todos estos maestros no fueron elegidos al azar, para ello se tomó en cuenta las habilidades de esos tres y las de la competencia, Arashi posee habilidades considerables en el Taijutsu, Kenjutsu además de tener Futon y Doton como naturalezas de chakra, Natsuki por su parte posee un nivel decente en el Ninjutsu médico, es hábil en Taijutsu, Genjutsu y además tiene Futon y Suiton como afinidad, Akane tiene un gran nivel en Kenjutsu, habilidades en Taijutsu, un poco de Fuinjutsu y tiene afinidad por el Raiton y el Suiton, como ya notaron el Futon y el Suiton es una gran constante en ellos, Asuma es uno de los pocos Shinobi en Konoha que tiene este elemento además de ser un gran estratega, mientras Kakashi gracias a su Sharingan conoce mucho del Suiton y Doton además de poseer como afinidad el Raiton, no olvidemos que su experiencia lo hace un peligroso estratega, mi madre también posee Futon y Suiton pero también es una maestra de Fuinjutsu, una espadachín poderosa y una peleadora mano a mano decente, con Jiraiya no hace falta explicar mucho, es un maestro en Fuinjutsu, conoce a la perfección el Rasengan, los Jutsu con sapos, es un peligroso estratega y conoce una gran variedad de Jutsu, finalmente Gai casi no hay nadie que sea mejor en Taijutsu que él, es un monstruo en piel humana que además es de los pocos que es capaz de neutralizar el poder del Sharingan, estos maestros fueron seleccionados para potenciar las habilidades de mis hermanos y principalmente para buscar formas de neutralizar a la competencia, Jiraiya como dije antes gracias a sus contactos conoce muy probablemente las habilidades de todos y cada uno de los competidores, es quien más veces ha enfrentado a Orochimaru desde que escapo por lo que sabe que esperar de Anko, sabe formas de descifrar las técnicas de los oponentes e idear una estrategia, Kakashi y Gai son quienes mejor conocen las formas de pelear con los Uchiha, uno de ellos tiene experiencia en Anbu por lo que sabe que esperar de Yugao además de usar Ninken como los Inuzuka, por lo que se incluso ya se están preparando para crear sellos contra tus habilidades —
— Mierda — gruño Naruto con los ojos muy abiertos, todo eso era un plan más que bien realizado.
— Puedo entenderlo de Kakashi y Jiraiya por su lealtad al Yondaime, pero me cuesta creer que el Sarutobi y Gai se hayan prestado a eso, por lo que se Asuma ya se comprometió a entrenar a la próxima generación Ino-Shika-Cho y en cuanto a Gai no parece ser muy del estilo de los Namikaze — comento Takeshi algo serio como la situación lo ameritaba.
— El Yondaime puede ser muy persuasivo cuando desea algo, Asuma no fue difícil de convencer, el hombre tiene un interés amoroso por Yuhi Kurenai, su precio por colaborar con mi padre fue que este le asignara más misiones a lado de esta, Gai sí que fue más difícil de convencer ya que su entrenamiento es muy rudo y dudaba que esos idiotas pudieran resistirlo, la promesa de formar un club en la academia para fomentar sus filosofías juveniles fue la única forma en que acepto ayudar — hablo la niña estremeciéndose al imaginar qué clase de club seria ese. — Aunque el panorama no es tan malo como parece, en un punto donde todas las acciones de Minato son estudiadas por el Sandaime y el Daimyo no puede darse el lujo de abusar de su poder más de lo que ya hizo, no puede relevar a mis hermanos de sus deberes como ninja para que entrenen como él quisiera, además ellos tienen fuertemente arraigada lo que yo llamo la Kushinalidad sin la parte del talento, la hiperactividad e incapacidad de poner atención alentara enormemente el progreso, serán peligrosos pero si haces bien las cosas tienes una gran oportunidad de ganar —
— Tienes un plan, ¿Cierto? — pregunto un tanto resignado el Nagasama haciendo que la Namikaze sonriera enormemente.
Fin del Flashback
Fiel a su palabra Minami había creado alguna idea para cada una de las posibilidades, el mismo tampoco había descuidado su propio entrenamiento, de hecho su rutina se había vuelto tan estricta que según la Namikaze el tal Gai estaría llorando de la emoción, había tratado nuevamente de acceder a su forma demonio solo para obtener los mismos resultado anteriores al incidente con los Chunin, absolutamente nada, fuera de algunas de los rasgos naturales que ya poseía anteriormente cualquier rastro de poder demoniaco había quedado fuera de su alcance, tal vez era mejor así, aun recordaba la conversación que tuvo con el anciano 7 meses atrás.
Flashback
Eran aproximadamente las dos de la madrugada, el rubio Dragneel vistiendo un pijama y con una expresión de sueño miraba con cierta molestia al Sandaime Hokage sentando en la mesa del comedor, el viejo Kage lucía una expresión sombría mientras le dedicaba una mirada que parecía que lo estaba enjuiciando.
— ¡Explícate! — ordeno el anciano de forma fría ganando un gruñido de parte del pequeño.
— ¿Qué quieres que te explique Kuso-Jiji?, en todo caso tú debes explicarme que haces aquí — respondió Naruto haciéndose el desentendido.
— No quiera hacerte el loco mocoso tonto, ya se lo de los Chunin muertos en el Barrio Rojo, todo el Concejo lo sabe, ya se están esparciendo los rumores por la aldea —
— ¿Y porque tuve que ser yo?, no soy el único que puede usar fuego, hay muchos ninjas que usan jutsu de fuego, incluyéndote Kuso-jiji — se defendió un tanto nervioso el Dragonslayer lo cual fue notado por el Sarutobi.
— Nunca dije que fuera por un jutsu de fuego — dijo enigmáticamente el Sandaime esperando que el niño cayese en su juego.
— Ya todo mundo sabe que el asesino uso técnicas de fuego, todo mundo habla de esa explosión rara y de que el callejón fue quemado, además dicen que aquello fueron llamas negras y las mías no lo son — Hiruzen frunció en ceño ante ese comentario, era mucho más de lo que esperaba del Dragneel en cuanto a inteligencia, de haber sido cualquier otro habría caído redondito, pero no se llegaba a recibir el título de Profesor siendo alguien fácil de engañar
— El informe de la investigación revela que posiblemente el usuario sea inmune a los Doujutsu, ¿Estarías dispuesto a dejarte observar por un Hyuga o un Uchiha para descartarte como sospechoso principal? — pregunto Sarutobi con una sonrisa victoria en su interior al ver como la expresión del rubio de mechones rojos se desencajaba.
— ¡Esta bien! ¡Yo los mate! ¿Feliz?, los encontré en un callejón haciendo cosas raras con el cadáver de esa oneesan, me enoje y los confronte, mate a uno de ellos a golpes, los otros dos me golpearon y estuvieron por matarme, solo recuerdo unas llamas negras rojizas y unas garras antes de que todo explotara — el rubio tomo una respiración en un intento de calmarse, ya no tenía sentido ocultar lo que había pasado, el anciano sabía todo lo que había pasado, de lo contrario no habría venido a preguntarle.
— Como me lo imagine… — pensó Hiruzen soltando un pesado suspiro, este niño iba a ser su muerte un día de estos. — ¿Sientes algún remordimiento? — interrogo el ex Hokage de forma seria mientras el rubio reflexionaba acerca de que responder.
— No lo llamaría remordimiento, cuando me enfrente a ellos era consciente de que algo asi podría pasar, sentí raro al pensar que acabe con sus vidas pero fuera de eso no puedo decir que siento algún remordimiento — dijo Naruto con una expresión vacía mirando hacia la nada.
— Ciertamente no soy quien, para juzgar el acto de matar, fui Hokage después de todo, te sorprendería saber la sangre de cuantas personas esta en mis manos — el ex Hokage al igual que el rubio miraba hacia la nada con una expresión difícil de interpretar.
— ¿Vas a entregarme? — para su sorpresa el Sandaime negó con la cabeza mientras se acercaba a la ventana.
— Desde que Minato tomo el poder muchas cosas han ido cuesta abajo en este pueblo, la disciplina es una de esas cosas, esos Chunin que mataste eran responsables de varios crímenes aberrantes de los que jamás nos habríamos enterado de no ser por tu aparición, de igual forma si hubieran sobrevivido y hubiésemos estado en otra época esos tres habrían sido humillados y ejecutados públicamente, pero en estos tiempos no me cabe la menor duda de que solo hubieran recibido una condena de unos pocos años de prisión y al ser liberados hubieran cometido crímenes peores, se podría decir que nos hiciste un favor así que solo por eso tengo pensado hacerme de la vista gorda — explico sin siquiera mirarle ya que estaba ensimismado viendo las estrellas. — ¿Has vuelto a usar aquel poder? — el Dragneel negó con la cabeza.
— Lo he intentado, pero no ha vuelto a aparecer, es como si hubiese desaparecido —
— Por tu bien espero que no aparezca pronto, es inevitable que eso regrese ya que es parte de ti, sin embargo, esperemos que para cuando eso ocurra las cosas ya se hayan calmado, lo último que necesitas es al Concejo manteniendo la manteniendo la mira sobre ti… —
Fin del Flashback
— ¡Naru-Baka! — el Dragneel salió de sus recuerdos gracias a la voz de una muy molesta Sayuri cuya mirada aterraría a cualquiera que no fuera el puesto que no conocía aquella emoción. — ¿Qué diablos le hiciste a mi hermano? — exigió la niña de cabellos negros ganando una expresión confusa del rubio.
— ¿Yo?, ¿De qué diablos hablas? — pregunto el de mechones rojos sin entender de que hablaba la Uchiha.
— ¡De eso! — rugió la pequeña señalando hacia un gran grupo de personas.
El mago de fuego miro al lugar señalado y apenas lo hizo una expresión de incredulidad adopto su rostro, no era el único, todos tenían una reacción similar mientras murmuraban acerca de que este día era el más extraño de todos, Uchiha Sasuke, el emo melancólico y frio con un palo de 6 metros en su trasero estaba abrazado a algunas de sus fans, tenía los ojos cerrados luciendo una sonrisa pacifica que contrastaba con su habitual ceño fruncido, sobre su oreja llevaba una rosa recién cortada que solo dios sabe de dónde saco.
— No se amontonen damiselas, hay mucho Sasuke para todas — declaro el Uchiha con una sonrisa ganando los gritos de sus fans.
El Dragneel se encontraba incrédulo, no esperaba que su discurso anterior funcionara y mucho menos tan rápido, era una escena por demás tétrica, algo sacado de un universo retorcido y ridículo, esa persona no podía ser el heredero Uchiha, parecía demasiado buen tipo para si quiera pensarlo.
— Oh mierda, creo que acabo de crear un monstruo — susurro el rubio débilmente sabiendo que eso le traería muchos dolores de trasero.
Esta historia continuara…
No hay mucho que decir, para los que quieren ya algo de acción será en el próximo cap, yo sé que muchos están ansiosos para que pasemos directo al canon pero si lo hiciera en este punto la historia perdería mucho sentido, quiero dejar muy en claro algunos hechos de la niñez de Naruto que repercutirán en gran medida en el futuro, por favor sean pacientes, dejen sus review y nos vemos en el próximo capitulo.
