INUGAMI
Capítulo 10.
Este era mi fin, así debía acabar todo, la venganza que el hambriento inugami de Natsuki comenzara hace casi cien años, terminaría con mi vida de esta manera. Puedo entender el odio de Natsuki, puedo perdonarlo incluso, pero a ti, Saeko, ¡a ti!
- "¡Ya basta Natsuki!" - Alguien a lo lejos.
- "Tú"
- "Te dije que no te acercaras a Shizuru-ojousama" - Tokiha.
- "Mai..."
- "Han sido demasiados asesinatos, demasiados ya..."
- "Tú siempre te interpones en mi camino Mai"
- "Y siempre lo haré, mientras tu sed inútil de venganza no acabe, Natsuki"
- "Shizuru deberá pagar"
- "¿Por qué? ¿Ella que culpa se tiene de los pecados que sus ancestros hayan cometido?"
- "Es una Matsumae, la primogénita que debo eliminar"
- "Estás siendo injusta"
- "Ellos lo fueron conmigo también"
- "Razonar contigo es inútil, te has convertido en un espíritu de venganza que no escucha razones"
- "¿Qué harás entonces?"
- "Acabaré contigo de una buena vez Seta. ¡Kagutsuchi!"
Tokiha, quien para mí no era otra sino una sirvienta, una cuidadora; se paraba desafiante frente a Natsuki. Un halo rojo la rodeó y de la nada una criatura enorme se apareció frente a nosotras, Kagutsuchi dijo ella, una especie de dragón con una espada clavada entre sus enormes fauces. Era una bestia simplemente colosal, con un aire tan majestuoso que inducía terror con tan sólo uno de sus sonidos guturales. Natsuki ni siquiera se veía inmutada ante tan increíble monstruo, sólo se limitó a sonreírse y llamó a su inugami, el cual respondía al nombre de Duran.
Duran se apareció a espaldas de su ama, pero era muy diferente al Duran que yo veía a lado de la hija de Ezochi, este antes perro, se había convertido en un monstruo gigantesco también, un enorme lobo de color negro y de ojos rojos como el fuego. Ambas criaturas, Duran y Kagutsuchi, se miraron desafiantes el uno al otro, emitieron gruñidos y sonidos ensordecedores que de no ser porque nos encontrábamos en una especie de dimensión paralela, hubiésemos sido escuchados en todo el país.
- "Esto será divertido Mai, la última vez recuerdo haberte dado una paliza"
- "¡Ja! Creo que los años comienzan a afectarte Seta, puesto que la paliza te la he propinado yo"
- "¿Lista?"
- "Siempre"
Ambas criaturas comenzaron sus ataques, Kagutsuchi lanzaba bolas de fuego a diestra y siniestra y cada vez que abría su hocico emitía un sonido de dolor; probablemente debido a la espada que tenía clavada entre sus fauces. Duran por su parte, atacaba con rayos de cristal a Kagutsuchi, los cuales se derretían entre las alas de la bestia. Simultáneamente, Tokiha y Natsuki peleaban la una contra la otra en una lucha mercenaria, una lucha que llevaba casi cien años de duración. La eterna batalla del bien contra el mal.
- "¡Mai! Nunca te perdonaré lo que hiciste con Shizuru y conmigo hace cien años"
- "Seta..."
- "¡Fue culpa tuya, todo fue tu culpa!"
- "¿Mi culpa dices? Tú para empezar nada tenías que hacer con meterte entre las sábanas de mi ojousama"
- "Nos acusaste, pusiste a Shizuru en mi contra, ¡te odio!"
- "Yo no puse a nadie en tu contra Natsuki, fuiste rechazada por Shizuru pero no por las razones que tú crees"
- "Tú y tu maldita lengua wajin, ensuciaron la mente de Shizuru y le pidieron que se alejara de mí"
- "¡Esa relación era un error! Natsuki tú..."
- "¡Yo amaba a Shizuru y ella a mí!"
Natsuki dejó de pelear, inclusive las bestias se quedaron expectantes del súbito cambio que hubo entre sus amas, ambos monstruos cesaron sus ataques. Los ojos esmeralda de Natsuki, se encontraban llenos de lágrimas, una imagen que con seguridad nunca esperé ver de ella. Algo que tampoco creía ver en los ojos violeta de Tokiha era que también éstos se encontraban llorosos. Tokiha intentó dialogar con la hija de Ezochi.
- "Natsuki, te lo dije antes, tú nunca has querido comprender el corazón de los humanos"
- "¿Y tú sí lo comprendes? Kamui Fuchi..."
- "Lo que hice en el pasado fue para reparar un error que nada tenía que ver con Shizuru y tú"
- "¿Un error? Le dijiste a los Matsumae que ella y yo nos veíamos a escondidas en el granero, ¡Tú lo hiciste, no lo niegues!"
- "Y al igual que tú, por intervenir, he sido condenada a vivir eternamente esta estúpida venganza entre tú y los Matsumae"
- "No te preocupes, cuando pierdas la vida en mis manos, no tendrás por qué regresar a pelear contra mí"
- "Seta..."
- "¡No te atrevas a llamarme por mi nombre ainu!"
- "Tú y Shizuru eran..."
- "¡Ya basta ustedes dos!" - ¿Quién?...
De la nada una figura entró a la dimensión en donde nos encontrábamos, la última persona que me esperaba ver de entre todas en este sitio. Mi padre, Fujino Nobutora había hecho acto de presencia en mi vida nuevamente, ante la mirada incrédula de todos los presentes.
- "Fujino-sama" - Exclamó Tokiha.
- "Esa es..." - Dijo Natsuki.
En las manos de mi padre se encontraba un instrumento que nunca antes había visto, en sus manos una singular naginata se encontraba. Papá sonrió maliciosamente y apuntó hacia donde yo me encontraba, no entendiendo lo que estaba pasando aquí le pregunté a mi padre el motivo de su presencia en este lugar y el cómo demonios había logrado ubicarnos.
- "Shizuru, esta naginata ha sido heredada de generación en generación por los Fujino"
- "¿Naginata?"
- "Nosotros, los descendientes de los Matsumae hemos sido maldecidos por esa criatura que ves ahí" - Refiriéndose a Natsuki - "Por eso, en un intento desesperado por romper la maldición, unimos fuerzas con los Fujino, ellos nos han entregado esto para protegernos"
- "¿Eso?" - Respondí con incredulidad.
- "Fujino-sama, no es tiempo aún..." - Intentó inútilmente Tokiha de detener a mi padre.
- "Shizuru, sólo el primógénito de cada generación puede hacer uso de Kinashut"
- "¿Kinashut? Padre no comprendo nada" - ¿De qué está hablando?
- "Pronto lo entenderás"
Mi padre, apuntó el arma hacia mí y con ella me atravesó el vientre, un dolor indescriptible invadió mi cuerpo, el cual iba perdiendo sus fuerzas poco a poco. Instintivamente, puse mis manos hacia donde la herida había sido provocada, cuando me llevé las manos al rostro, estaban empapadas de un líquido color carmesí el cual emanaba sin control de mi cuerpo. Comencé a sentir mucho frío, caí de rodillas, grité con mi último aliento el nombre de mi padre, pedí ayuda, pero nadie hizo nada. Pude sentir como perdía el control de mi cuerpo al mismo tiempo que perdía el sentido de la vista, todo se volvió negro y entonces le vi por primera vez.
Una enorme serpiente de seis cabezas se apareció frente a mí, este coloso comenzó a hablarme, me dijo que su nombre era Kinashut, pero que había sido bautizado como Kiyohime por la familia Fujino. Kiyohime, recuerdo haber pronunciado su nombre entre mis estertores de muerte, Kiyohime me dijo que tomara la naginata, que con ella acabaría con la maldición de los Matsumae, que con ella me vengaría de la hija de Ezochi. No sabía de qué hablaba esta criatura pero lo que sí sabía, era que si no hacía lo que me pedía moriría sin saber lo que estaba ocurriendo a mi alrededor. Sin preguntar, sin perder más el tiempo, tomé con mis últimas fuerzas la naginata causante de la mortal herida que poco a poco, me llevaba a mi agonizante fin.
- "Kiyohime" - Pronuncié, al mismo tiempo que la oscuridad desaparecía de mi alrededor.
- "Esa es..." - Escuché a Tokiha.
- "Esa es Kiyohime, nuestra deidad protectora" - Papá respondió.
- "Hn, lo he dicho antes, con Kiyohime o sin ella yo les quitaré la vida a todos los Matsumae" - Natsuki...
- "Tú..." - Dije - "Tú te tienes la culpa de todo"
- "Adelante Shizuru, mátame si eso es lo que deseas, no importa cuánto lo intentes puesto que yo ya he muerto"
- "¡Natsuki!" - Ya no era yo - "¡Muere!"
La lucha comenzó, Tokiha se hizo a un lado y Duran se lanzó sobre Kiyohime para proteger a su ama de lo que sería un ataque mortal. Ambas bestias hicieron que la dimensión temblara con sus voces y sus ataques, ambas bestias eran increíblemente poderosas, ambas bestias luchaban hasta la muerte; pero no sólo ellas. Un odio indescriptible comenzó a llenarme el alma, apunté la naginata hacia Natsuki y la dirigí en un ataque que de haberle dado, le hubiese herido de muerte. Pero Natsuki no se quedó ahí para recibirlo, con una velocidad impresionante se apartó del lugar y apareció a mis espaldas riendo.
- "Hay una diferencia muy grande entre alguien que lleva cien años luchando y alguien que apenas comienza"
- "¡Aléjate!" - Aterrorizada, lancé la cuchilla de la naginata hacia mi agresora
- "Vaya, parece que ustedes traen en la sangre el uso de ese artefacto"- Dijo Natsuki después de esquivar mi ataque nuevamente.
- "¡No te me acerques más!"
Agité de un lado a otro la naginata en dirección de Natsuki, todos mis ataques fueron inútiles, ninguno acertó al blanco. Natsuki sólo se reía a cada fallo mío y esquivaba sin contraatacarme, yo por mi parte seguía tratando de arrebatarle la vida, aunque si me preguntan de dónde me salió tanto odio hasta ahora me cuestiono lo mismo. Natsuki se cansó de jugar conmigo y tomó la naginata con tan sólo dos de sus dedos, diciendo que nuestra pelea esperaría un poco, puesto que ella tenía asuntos pendientes con alguien más. Se dirigió a mi padre con la naginata en sus manos, traté de detenerla pero un círculo de hielo me rodeó, aprisionándome y restringiendo todo movimiento de mi parte.
Tokiha gritó aterrada, le suplicó a Natsuki que se detuviera pero Natsuki sólo se limitó a lanzarle una mirada fría con esos ojos esmeralda. Le imploré a Kiyohime que detuviera a Natsuki, pero Duran la detuvo con sus enormes fauces enterradas en una de las cabezas. Tokiha entonces llamó a Kagutsuchi, quien obedientemente se fue sobre Natsuki, pero de la nada, una enorme red de telaraña lo aprisionó y limitó todo movimiento de la bestia.
- "Yushkep" - Dijo Tokiha.
- "Hola Mai, tanto tiempo sin vernos" - Yuuki-han, debí haberlo imaginado.
- "Suéltame, sabes que esta pelea es un error"
- "¿Qué puedo yo hacer? Natsuki es mi ahijada, tiene derecho a hacer lo que le plazca"
- "¡Yushkep!"
- "¡A callar las dos! ¡Shizuru, observa cómo le quito la vida al miserable de tu padre!" - Gritó Natsuki.
- "¡Papá!" - Exclamé desgarradoramente.
- "Este hombre, este miserable hombre pagará con el precio de su vida el dolor que le ocasionó a Saeko..."
- "¿Saeko? Te refieres a la hija del idiota de Kuga?" - Comentó papá - "¿Todo esto fue por lo de los Kuga? Ahora lo comprendo todo"
- "¿Qué comprendes viejo?"
- "Por supuesto, la razón de tu aparición en esta época, estaba seguro que vendrías hasta que Shizuru tuviera un hijo, pero te has adelantado por la muerte de Kuga"
- "Saeko y yo tenemos un pacto"
- "¿Así que te aprovechaste de la situación para venir a exterminarnos?" - Alegó papá riendo.
- "¿Qué te parece tan gracioso, viejo?"
- "Tú" - Natsuki gruñó cual perro rabioso - "Mírate nada más, buscando pretextos para clamar nuestra sangre, pero te aseguro que nada de lo que hagas te devolverá lo que has perdido, al igual que esa chiquilla quien es tu protegida, matándome no recuperará a sus padres"
- "Tal vez, pero nos desharemos de una escoria como tú"
- "Shizuru no te amará por eso, ¡Shizuru, libera a Kiyohime!" - Ordenó papá.
- "Padre..."
- "Libera el odio de cien años, libera el poder de Kinashut"
- "¡A callar viejo!"
La naginata que Natsuki tenía en sus manos le cortó la garganta a mi padre, su sangre bañó el rostro de la hija de Ezochi, su sangre bañó el arma que se supone, sería la única esperanza de la familia Fujino para detener a este monstruo lleno de sed de venganza. La naginata que se supone se me confió para proteger a los Fujino, la naginata que no supe utilizar, no a tiempo al menos. Las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos, un odio inmenso corrió por mis venas y un poder como nunca antes había sentido inundó mi ser.
- "¡Natsuki!" - Grité con todas mis fuerzas - "¡Acabaremos con esto de una buena vez!"
- "Veremos"
Kiyohime se liberó de Duran, aventándolo con todas las fuerzas que tenía; la naginata que Natsuki tenía en sus manos comenzó a arder, haciendo que ésta la aventara al piso de inmediato. Caminé a paso lento hacia donde ambas se encontraban, derritiendo a mi paso la prisión de hielo que Natsuki me pusiera anteriormente; instintivamente Natsuki retrocedió ante mi presencia. Tomé la naginata y apunté con decisión hacia donde Natsuki se encontraba.
- "Así es Shizuru, así es como esta historia debe acabar entre nosotras"
- "¡Natsuki, Shizuru, deténganse!" - Gritó inmovilizada Tokiha.
- "¿Estás lista, Natsuki?" - Hablé sin un dejo de emoción en mi voz.
- "Desde hace cien años Shizuru"
- "Ataca entonces"
Nuestros ataques comenzaron uno a uno, mi naginata era movida de un lado a otro con mayor habilidad que antes, mientras que ahora Natsuki, trataba de contraatacar mis movientos que se iban volviendo cada vez más precisos. Duran sufría igual que su ama, puesto que no buscaba cómo hacer para que Kiyohime dejara de acorralarlo de un lugar a otro. La sonrisa de Natsuki había desaparecido, sólo quedaba el rostro serio de un demonio que tomaba la vida de los demás sin considerar sus sentimientos antes.
Natsuki, Saeko, a las dos prometo darles el descanso que tanto anhelan; es mi deber como la heredera de una dinastía tan antigua en Japón, el regresarlas a ambas a donde pertenecen. Juré con todas mis fuerzas que las enviaría al infierno a ambas, ignoro de dónde me salieron tales pensamientos pero así era la situación, yo sería la primera en derrocar al inugami de Ezochi. Aún si eso significaba, perder mi propia humanidad en el intento.
Natsuki no buscaba que hacer, estaba perdida ante mis ataques, finalmente logré arrinconarla y apunté la naginata a su cuello. En la mente sólo me pasaba una y otra vez el cómo ella hiciera lo mismo con mi padre hasta hace unos minutos, por lo tanto, era mi deber tomar venganza por aquella muerte tan fría que ella realizara. Me miró a los ojos, un rostro suplicante que me imploraba la muerte, Natsuki quería morir por mis manos, lo sabía bien. Por supuesto que yo estaba más que dispuesta a cumplirle su más anhelado deseo, así que con un giro del arma, agité la naginata en dirección a la garganta de Natsuki, pero el último golpe fue detenido por alguien, Tokiha y sus extraños aros en las muñecas protegieron a Natsuki.
- "¡Ya para Shizuru-ojousama, basta a las dos!"
- "Tokiha" - Dije mirándola con reprobación.
- "Mai"
- "¿Es esto lo que ambas desean? ¿Matarse la una a la otra?"
- "No" - Respondí con frialdad - "Sólo quiero tomar la vida de esta impura"
- "Shizuru..." - Respondió Natsuki con dolor en la voz y en el rostro.
- "Esta impura es Saeko, ¡reacciona Shizuru-ojousama!"
- "No importa, Saeko deseaba tomar mi vida también, así que supongo que es justo que pague el precio de su osadía" - Volví a decir con frialdad.
- "¿Lo has olvidado, verdad?" - Miré despectivamente a Tokiha, considerando la opción de matarla a ella también por su atrevimiento - "La razón por la que ustedes se separaron"
- "La razón..." - Dije casi en trance.
Entonces recordé, entonces mi memoria me llevó al día en que Natsuki y yo nos encontráramos por última vez en el granero. Después de eso volví a mi recámara en donde mi madre me esperara con los brazos cruzados, su mirada lo decía todo pero aún así fingí demencia.
- "Madre..." - Lo que sea que fuese a decir fue cortado abruptamente por una dura bofetada en el rostro.
- "Eres una descarada"
- "Pero madre..."
- "¡Cómo pudiste revolcarte con ella... con eso!"
- "¡No le llames a Natsuki de esa forma, no te lo permitiré!"
- "¡Ja! Te atreves a desafiarme... ¿por eso?"
- "¡Madre!" - Nos vimos la una a la otra retadoramente, ambas conteniendo nuestras lágrimas y ambas estudiando las reacciones de la otra, finalmente he sido yo quien rompió el silencio - "¿Quién...?"
- "La hija menor de Tokiha, me lo ha dicho todo"
- "Mai-han"
- "Sí, ¡Mai-han me dijo que mi hija es una cualquiera, que te revuelcas en el granero con esa cosa!"
- "¡Cuida tus palabras cuando te refieras a Natsuki, mamá! ¡Esa cosa es mi amada!"
- "¿Tú amada, Shizuru?" - Esas palabras - "¿Crees en el amor?" - Mamá estaba dispuesta a romperme el corazón de ser necesario, con tal de mantener el buen nombre de su apellido.
- "Creo en lo que siento por Natsuki"
- "Esa bastarda nada tiene que hacer entre nosotros, es una recogida, una ingrata, una pervertidora"
- "¡Pero yo la amo!"
- "¡Esa relación no puede ser!"
- "¿Por qué? Porque temes a la humillación de que la sociedad descubra que tu hija es una..." - No me dejó terminar, volvió a abofetearme y con mayor fuerza que antes.
- "¡No sólo es eso!"
- "¿Por qué madre?" - No pude contener las lágrimas en esta ocasión - "¿Por qué la odias tanto?"
- "Te lo he dicho Shizuru, si te veo con ella nuevamente, ¡la mato!"
- "No me dejas más opción madre, huiré con ella antes de que eso ocurra y si la matas, ¡moriré junto con ella!"
- "Shizuru no seas ridícula"
- "¿El amor te parece ridículo, madre?"
- "Eso no es amor, no puede serlo de ninguna manera"
- "¿Qué es entonces?"
- "Es una aberración"
- "A veces no te comprendo madre"
- "Bien, en vista de que no entiendes razones te voy a decir el por qué de mi odio a esa bastarda a quien dices amar tanto"
De la voz de mi madre a quien solía amar tanto, salieron las palabras más horribles que nunca antes había escuchado de sus labios. Los insultos más denigrantes, las palabras más duras, las expresiones más despectivas; todos ellos dirigidos para los ezochi. Pero lo peor fue cuando se refirió a mi padre, a él quien nunca estaba en la casa y esta vez no era la excepción. Mamá dijo que en uno de los viajes de negociación con los yezo en la isla de Hokkaido, papá conoció a una mujer de la tribu que le robó toda su atención. El clan le entregó a la mujer a cambio de un tratado de paz entre los wajin y los ezochi, mi padre faltó a su palabra, él lo único que quería era poseer a la mujer y nada más. Esta mujer era la mamá de Natsuki, lo que significaba que ella y yo, que ella y yo...
- "Somos hermanas" - Rompió el silencio Natsuki.
- "Sí Seta, tú y Shizuru-ojousama son medias hermanas" - Completó Mai.
- "¿Por qué no me lo dijiste?" - Me preguntó Natsuki entre lágrimas.
- "Porque te conozco, sé bien que para ti eso no hubiera tenido ninguna importancia, pero para mí..." - Respondí a Natsuki.
- "Mai..." - Natsuki se dirigió a Tokiha, en búsqueda de algún error en lo que acababa de confesarle.
- "Lo lamento Natsuki, has sido tú quien nunca quiso escucharme"
- "¡Nooo!"
El pasado regresó a mi mente, llevándome al día en que esperaba el nacimiento de mi primer hijo, el primogénito de los Ogasawara. Pero ese día, ese fatídico día, Natsuki arrivó a la casa, tomando la vida de todo aquel que se cruzara a su paso, tomando la vida de los Ogasawara, de los pocos Matsumae y también de Mai-han. Cuando vi a los ojos de Natsuki, ya no quedaba nada de aquella mujer a quien yo amaba, era otra persona. Ella había cambiado, ambas habíamos cambiado. Natsuki clavó sus garras en mi vientre, eliminando toda posibilidad de que el primogénito sobreviviera, dejándome moribunda en el piso.
- "¿Recuerdas mis últimas palabras?" - Le pregunté a Natsuki.
- "No"
- "¿Recuerdas lo último que te dijera en aquella ocasión?" - Insistí.
- "Son mentiras"
- "Te lo dije, te lo dije Natsuki"
- "Shizuru..."
- "Dije que te amaba"
Por alguna extraña razón, mi vientre comenzó a sangrar, justo como estaba cuando mi padre me enterrara la naginata en el cuerpo. Es como si Kiyohime hubiese perdido su poder y ahora que ya no estaba conmigo, me dejara morir en este lugar. Supongo que era parte del contrato con Kinashut, una vida por otra, sospecho que al no tomar la vida de nadie él se llevaría la mía consigo. Acaricié por última vez el rostro de Natsuki, el cual había cambiado por el de Saeko.
- "Shizuru perdóname..."
- "Saeko..."
- "Dejé que el odio tomara mi cuerpo, mi alma y tú..."
- "No digas más, sólo dime una cosa. ¿Me amas?"
- "Siempre te he amado Shizuru"
- "Eso es... todo"
Después de eso todo fue muy confuso, todo se volvió negro, no recuerdo bien qué fue lo que ocurrió, sólo que de momento las voces se escuchaban a lo lejos. Entre las sombras un niño se me apareció, un niño con una sonrisa malévola y de cabello blanco se apareció de la nada y me ofreció una nueva oportunidad para encontrarme con Natsuki.
- "Shizuru-hime"
- "¿Qué pasa?"
- "¿Esa mujer de verdad te amaba, no?"
- "Yo también la amaba"
- "Mira que llenarse las manos de sangre de gente inocente no es una labor sencilla"
- "Sí, Natsuki es testaruda"
- "¿Qué dirías si te diera una nueva oportunidad?"
- "¿Cómo?"
- "Una oportunidad para que estén juntas nuevamente"
- "¿Es eso posible? Aceptaría de inmediato"
- "Piénsalo bien Shizuru-hime, porque el trato que te ofrezco hará que tú y tu amada se enfrenten en una cruel lucha por toda la eternidad"
- "Pero, ¿volveré a verla?"
- "Seguro que sí, mi princesa"
- "Entonces conoces la respuesta..."
- "Nagi, ese es mi nombre"
- "Llévame con ella, Nagi"
- "Será un placer, princesa"
