DoCo*
-Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi y a Pony Canyon-
- Escrito sin ánimo de lucro-
DoCo Tenth
Tensión.
—Y bien, ¿me vas a decir?
— ¿Qué cosa?
—¿El por qué casi quemas tu apartamento ayer mientras intentabas cocinar?
— ¡Prometiste no preguntar!
—Eso fue ayer, hoy es hoy.
Ranma conducía su Mazda azul por las atestadas calles de Tokio. A su lado Akane llevaba una de sus sudaderas más grandes que la hacían ver como si tuviera una colcha encima de ella. La capucha la llevaba puesta así como unos lentes enormes sobre los ojos. Se dirigían hacia el Nippon Budokan, donde el grupo ensayaría para el concierto del fin de semana.
— Y mañana es mañana, ¿y eso qué?
—Vamos Akane, me lo debes. Te recuerdo que me necesitas como proveedor de alimentos.
— Los Okonomiyakis de ayer no cuentan porque tú comiste casi todo, estoy segura que eran más para ti que para mí. Me da la impresión que no te importaría pasar toda tu vida comiéndolos. — Se cruzó de brazos e hizo un mohin con la boca, molesta. — Y además no están tan ricos.
Ranma la observó sorprendido.
—Eres la primera persona que conozco que dice eso. ¿En verdad no te gustaron?
—No. —Dijo mirando hacia por la ventana.
—Le diré a Ukyo, la va a enloquecer.
Akane volteó a verlo.
— ¿Sigues teniendo contacto con ella?
—Claro. Es mi amiga de infancia, ¿Por qué no?
—Bueno, es que pensé que por lo que dijiste ayer...
Ranma se encogió de hombros.
—Fue un compromiso que hicieron nuestros padres. Ukyo tenía todo el derecho a romperlo si así lo quería.
Akane lo observó, sabiéndose protegida por los lentes obscuros, tratando de encontrar algún significado oculto en esas palabras. Tal vez Ranma era más maduro de lo que pensaba, pero cada vez creía con más fuerza que seguía teniendo sentimientos por su ex prometida.
Abrió la boca para hablar pero Ranma la interrumpió.
—No intentes cambiar la conversación, estábamos hablando de ti. Aún me debes el desayuno.
Akane lo pensó.
—Hagamos esto: por cada comida que cada uno compre al otro hará una pregunta, ¿qué te parece?
En el momento que lo dijo se arrepintió, Ranma podría preguntar cosas que ella no quería decir. A pesar de eso, sabía que no era asunto suyo y se odiaba por ello, pero tenía una insana curiosidad por saber acerca de Ukyo.
— ¡Hecho! —Dijo Ranma tras pensarlo unos segundos.
Se dieron la mano rápidamente.
Estaban entrando al estacionamiento del Budokan y comenzaron a buscar un cajón libre, lo cual fue fácil a esa hora del día.
—Entonces empiezo yo. —Dijo Ranma.
— ¿Qué quieres saber?
—Todo.
Akane lo miró.
— ¿Todo? ¿Acaso quieres alimentarme el resto de mi vida? —Rió.
Ranma la miró unos segundos, y después con la vista al frente, estacionándose, se encogió de hombros. Akane no supo cómo interpretar aquél gesto, le asustaba pensarlo, así que ignoró el nudo de nervios que se juntó en su garganta y decidió apelar al buen humor con el que había despertado.
—De acuerdo: O, diestra, 12 de abril, 20 casi 21, azul.
Ranma la miró como si estuviera loca, un segundo después entendió lo que le estaba diciendo: su tipo de sangre, lateralidad dominante, su cumpleaños, edad y su color favorito.
—Eres una tonta. —Le dijo casi con ternura, sonriéndole.
Akane sonrió también, sintiéndose orgullosa de haberlo hecho reír.
—Creí que tu color favorito era el amarillo. —Le dijo saliendo del Mazda, dando la vuelta rápidamente para abrirle la puerta a Akane, pero la chica ya estaba fuera, lo miró sorprendida cuando estuvo a su lado.
— ¿Cómo lo sabes?
—Tengo ojos, tienes muchas cosas amarillas, lo di por hecho.
Comenzaron a caminar por el solitario estacionamiento hacia el elevador.
—Era mi color favorito.
— ¿Era?—Le dijo inclinándose, con toda su curiosidad puesta en ella.
—Esa es otra pregunta Ranma. —Le dijo Akane nerviosa por su atención, contenta de tener el rostro prácticamente cubierto. Todo el día había estado llamándolo por su nombre y ya parecía que así lo había llamado toda su vida.
El joven comenzó a rebuscar entre sus bolsillos hasta que encontró un paquete de chicles que tendió hacia ella.
— Tú, la cocina, incendio. —No mentía, quería saberlo todo, todo de ella. Cuando le pregunto si la alimentaria toda la vida, tuvo que contenerse para no contestar de inmediato un sí rotundo.
Esperaron a que elevador llegara.
Akane rio tomando el paquete, sacudiendo la cabeza.
—Esto no vale, pero de acuerdo.
Entraron y las puertas se cerraron tras ellos, aislándolos momentáneamente del mundo. Akane sintió de inmediato aquella tensión que estaba siempre entre los dos. Se mordió el labio, nerviosa, conteniendo el impulso de acercarse más a él. Ranma se estiró hacia la chica y tomó sus lentes; no soportaba hablar con ella sin ver sus ojos.
Akane se quedó muy quieta cuando lo vio inclinarse hacia ella, aguantó la respiración al sentir sus dedos en su rostro, quitando los lentes con cuidado, el velo negro reveló el increíble azul de sus iris puestos en ella. Sus ojos la abrasaban, sentía que podía ver a través de ella, era tan fuerte la urgencia que despertaba en ella que de inmediato sintió como la temperatura de su cuerpo comenzó a subir.
—Yo los guardo. –Dijo él con voz ronca.
Akane no sabía que hacer consigo misma, el ascensor comenzó a subir y lo único que se le ocurrió fue aliviar el repentino calor que comenzó a sentir, aprovechó para quitarse la gruesa sudadera; abajo tenía una playera corta blanca, con un amplio escote redondo que dejaba ver el inicio de sus pechos, su pequeña cintura y su tentador ombligo en el plano vientre quedaban a la vista, el pants gris que usaba, una talla más grande hacía que se viera para Ranma increíblemente adorable. El joven observó sus movimientos sin perder de talle, el sostén que usaba se marcaba levemente a la playera e incluso pudo discernir el montículo de su pezón, y de inmediato se imaginó tocándolo, saboreándolo, mientras ella gemía entre sus brazos. Desvió la vista de su cuerpo nervioso, sintiendo como el elevador se hacía más pequeño. Comenzó a pensar en cosas que lo desagradaran, pues pudo notar como empezaba a crecer su erección. Dio gracias a los dioses cuando Akane apretó la sudadera contar ella, como si supiera lo que estaba provocando esa parte de su anatomía en su lìvido.
—En realidad no hay mucho que contar —Akane continuó la conversación sorprendiéndolo, Ranma tuvo que recapitular rápidamente. —, la cocina nunca ha sido mi fuerte. No sabes las de veces que mi pobre padre terminó con una congestión, incluso una vez estuvo tres días en el hospital. Desde ese día la señora Akihiko no me deja acercarme a la cocina. —Hizo un mohín. —Hubo un tiempo en que lo intenté con todas mis ganas pero cada vez era peor. Finalmente lo entendí y no volví a cocinar nunca más.
El ascensor se detuvo y Ranma salió primero, Akane lo siguió.
—No puedo creer que seas tan mala. Hasta me dan ganas de probar uno de tus platillos.
—Si quieres morir. —Dijo Akane y Ranma la miró con sorpresa y comenzó a reír.
— ¿Pero ayer qué? ¿Qué pasó?
—Pensé que una receta occidental me podría salir bien, pero no pude calcular bien la temperatura ni el tiempo del horno. —Dijo bajando la vista, con sus manos entrelazadas jugando con sus índices.
En ese momento alguien llegó corriendo al verlos y le dijo algo rápidamente a Akane. La chica asintió con la cabeza y comenzó a caminar hacia un pasillo que el hombre le había señalado. Ranma la siguió.
—Deberías hacer un reality.
Akane lo miró como si estuviera loco.
— ¡Hablo en serio! Si la gente ve lo patosa que eres, te aseguro que se decepcionaran de ti y dejarán de acosarte.
Akane se detuvo al escucharlo, indecisa de qué hacer, si enfadarse o reírse de la tontería que acababa de decir. Pudo finalmente su buen humor, ese día se sentía especialmente animada, no sabía muy bien porqué, pero hacía mucho tiempo que no estaba tan bien consigo misma y su alrededor. Así que como tontos empezaron a reírse, sin darse cuenta llegaron al final del túnel y salieron hasta donde estaba un montón de gente colocando cables y luces en el escenario rectangular que estaba en medio del enorme recinto octagonal, al verlos salir del túnel desternillándose de risa, muchos de ellos dejaron de hacer lo que sea que estaban haciendo y los miraron. Los jóvenes se dieron cuenta de la impresión que estaban causando y poco a poco dejaron de reír, apenados.
Akane volteó hacia la tarima y encima estaban sus compañeras, Nabiki y Kasumi la miraban con expresión de desconcierto pues nunca habían visto reír a Akane de esa manera, Shampoo la estaba matando con la vista.
— ¡Akane! ¡Llegas tarde! —Dijo un hombre alto y delgadísimo y muy molesto que salió de la nada y la comenzó a empujar de mala manera hacia el escenario.
Ranma de inmediato reaccionó. Tomó al hombre del brazo y lo jaló separándolo de la chica. Lo agarró de la camisa y lo acercó a él.
— ¿Qué demonios crees que estás haciendo?
—Ah pe…que…yo… ¿eh?… —Tartamudeó el hombrecillo.
Akane llegó a su lado.
— ¡Ranma, suéltalo, es Kenichi, nuestro coreógrafo!
El aludido la miró y luego al hombre que revolvía en sus brazos y lo soltó; el hombre se alejó trastabillando de él.
— ¡Eres un salvaje, que te pasa! —Le dijo sobándose el brazo de donde lo había agarrado y después se dirigió a la chica, la tomó por la cintura y la llevó con él con mucha más cortesía. Akane miró sobre su hombro a Ranma y le dirigió una tímida sonrisa y le hizo un gesto de adiós con la mano.
Ranma la observó subir las escaleras con el hombrecillo hablándole hasta por los codos, a todas luces indignado.
—Vaya, tu novio es bastante protector ¿no? —Le dijo Nabiki no bien estuvo cerca. Observando como Ranma se sentaba en una de las primeras filas de sillas que estaban colocando enfrente del escenario sin quitarle la vista de encima.
Akane iba a replicar que no era su novio, pero entonces se preguntó de nuevo como era que Nabiki no sabía que le habían asignado a Ranma como su guardaespaldas y lo que era más importante: ¿porque ellas no tenían uno?
Era curioso que justo cuando Ranma llegaba a su vida como guardaespaldas, poco después salieran aquellas fotografías a la luz, fotografías que a simple vista parecían inocentes pero que en realidad la habían capturado en uno de sus momentos más íntimos y personales. Nadie, a excepción de Ranma y Tsubasa, sabía que ella se disfrazaba de varón para poder llevar una vida de la forma más normal posible. Se preguntó si todo estaría relacionado. Ranma le había hecho varias preguntas durante la mañana de manera muy casual, casi sin darle importancia, pero ella se dio cuenta de su interés en el tema, fingió y contestó de la forma más natural posible para saber hasta dónde llegaba con sus indagaciones.
Tal vez solo era su disparatada cabeza la que imaginaba cosas. Pero no podía dejar de darle vueltas al asunto, resolvió que le preguntaría a Nabiki con discreción. Si resultaba que era solo ella, no le convenía que supieran que Ranma era su guardaespaldas, sabía que una de las razones por las que Shampoo la odiaba era porque creía que le daban un trato preferencial, y si andaba por ahí gritando que tenía un guardaespaldas particular pagado por la discográfica no quería ni imaginar lo que haría Shampoo.
Los gritos estresados de Kenichi la sacaron de sus cavilaciones y sin dilatar más comenzaron a seguir las instrucciones del coreógrafo.
Ryoga observó a Ranma sentarse en una de las primeras filas y desde ahí observar a Akane. Dio un trago de agua de la botella que tenía en la mano y al terminarla la aventó con furia hacia un lado.
Los había visto llegar, los había visto reír. Akane lo tocaba y veía con una familiaridad que Ryoga no podía creer. ¡Solo llevaban cinco días juntos! Él la conocía desde hacía casi tres años y Akane nunca le había permitido tener esa clase de confianza con él por más que lo había intentado: seducirla, impresionarla, invitarla a salir, nada ¡nada! funcionaba con esa mujer ¿Qué demonios tenía Ranma Saotome que no tuviera él? Había tenido la esperanza de que Akane y él se desquiciaran mutuamente y deshicieran el contrato, la primera reunión que tuvieron en la que se habían gritado, le había dado esperanzas a Ryoga, pero no había sido así.
Cinco malditos días y ya estaban hablando y riendo como si se conocieran de años.
Con las manos en los bolsillos se acercó hacia Ranma y se sentó una fila atrás de él. Las chicas ensayaban la coreografía de su segunda canción.
— ¿Ya te gusta la música pop, eh?
—Que hay Ryoga. Te estuve hablando ayer. —Dijo Ranma sin voltear.
—Lo sé. Tuve un día muy ajetreado.
—Pudiste devolverme la llamada. Era importante.
— ¿Sí?
—Sí. —Dijo sacando de su chamarra un cilindro de papel, y se lo lanzó a Ryoga que lo desdobló, era la revista que publicó las fotos de Akane.
—Ah, esto.
—Sí, eso.
— ¿Que hay con eso? Akane impuso una moda, estos nos viene como anillo al dedo en estos momentos.
— ¿Estás hablando en serio? ¿No sabes porque Akane esta vestida así? —Ranma volteó a verlo con el ceño fruncido.
—Mmm, ¿debería?
—Esto —Dijo Ranma señalando una foto de la chica. —, es lo que Akane usa para poder tener una vida normal. Es un disfraz.
—No entiendo. —Dijo Ryoga. — ¿Dices que Akane sale por ahí a caminar disfrazada de niño de preparatoria?
—Exactamente.
—Estas bromeado.
—No bromearía con esto. Yo mismo la he visto dos veces. No es muy eficaz pero milagrosamente le ha funcionado…Hasta ahora.
—Entonces, las fotos... —Ranma vio como Ryoga por fin entendía la gravedad del asunto.
—Exactamente. —Dijo Ranma.
— ¿Crees que fueron tomadas por el acosador?
—Es lo que creo, pero hay algo que no cuadra.
— ¿Qué?
—Las fotos fueron tomadas en diferentes días y a diferentes horas, hace más o menos dos o tres meses, según Akane. Si hubieran sido tomadas por el acosador, lo más probable es que incluso ya supiera donde vive ella, pero…
—…Pero no ha hecho nada, dos meses es mucho tiempo. Espera, ¿le has dicho a Akane?, ¿ya lo sabe?
—No. —Ranma desvió la vista. —Ella cree que algún paparazzo fue el que le sacó las fotos por coincidencia. No la he sacado de su error.
—Haces bien. —Dijo Ryoga analizando la revista.
— ¿Si? —Preguntó Ranma sin estar convencido. —Si fuera por mí ya le habría dicho desde el primer día.
—Ya te dije que el presidente Watsuki cree que…
—Ya lo sé, pero la están subestimando. Akane no es una chica débil que se dejaría vencer solo por eso. —Dijo Ranma mirando a Akane, que estaba brincando y aplaudiendo con mucha energía. Sonrió al verla así de animada.
— ¿Vaya, ya la conoces bien no?—Dijo Ryoga con una sonrisa torcida sin humor, destilando ácido al ver como Ranma sonría como un idiota al ver a Akane.
— ¿A qué te refieres?—Ranma lo miró sobre el hombro.
—Nada. Investigaré a esa revista, veré quien sacó esas fotos. En cuanto sepa algo te aviso.
—Te lo agradezco.
Estuvieron unos momentos callados observando a las chicas ir de un lado a otro sobre el escenario.
— ¿Dónde han estado el fin de semana?
— ¿Qué?
—Llamé a Akane, domingo y lunes y nunca la pude encontrar.
—Estuvimos en casa de su padre. —Dijo Ranma simplemente. —Pudiste llamarme a mí.
—No era importante. —Respondió Ryoga arrastrando las palabras.
— ¿En verdad? —Ranma lo miró preocupado.
—Tengo que irme. —Dijo Ryoga omitiendo contestar
Ranma observó a su amigo levantarse y caminar unos pasos.
— ¡Ryoga!—Lo llamó. El aludido volteó a verlo. — ¿Todo bien? —Preguntó con cierta inseguridad en la voz.
—Mejor que nunca. —Dijo sonriendo enseñando sus colmillos. —Despídeme de Akane.
Estuvieron bailando y ensayando las canciones por casi tres horas hasta que Kenichi sintió que podían merecer un descanso largo.
Akane se dejó caer sobre la tarima exhausta pero contenta. Esta parte era la que realmente disfrutaba, los bailes, las coreografías y cantar, le encantaba cantar. Era lo único que iba a extrañar cuando dejara el grupo. Observó a Nabiki que se abanicaba el rostro, mientras uno de sus asistentes le daba una bebida con un popote y otro le daba un auricular que de inmediato pegó a su oreja y comenzó a hablar. Nabiki siempre estaba trabajando.
Minutos después la vio ir hacia el baño de mujeres y Akane aprovechó, necesitaba hablar con ella, se levantó con una kickup y salió corriendo tras ella. No había nadie más así que aprovecho y la esperó dentro.
Al salir del cubículo Nabiki se sorprendió de verla ahí.
—Ah, Akane, no te vi venir.
—Entré poco después que tú. Oye Nabiki, ¿te puedo hacer una pregunta?
—Dime. —Nabiki se lavaba las manos, analizando su imagen en el espejo.
— ¿Recuerdas ese memorándum que circuló hace como un mes en el que nos avisaban de que iban a reforzar la seguridad o algo así?
—Claro.
— ¿Sabes qué pasó con eso?
—La discográfica decidió que no tenía mucho dinero.
—Ah vaya, ¿en serio? —Akane frunció el entrecejo al recordar la cantidad de dinero que Ranma estaba ganando por cuidarla.
—Sí, y aparentemente la empresa que nos iba a asegurar decidió que no corríamos peligro. Somos famosas y todo pero no hay amenazas en el correo, ni en los chats, nada que pueda implicar un peligro real para ninguna. A mí la verdad eso no me importa mucho, yo contrato mi propio personal, una nunca sabe. Tal vez deberías hacer lo mismo Akane, aunque pensándolo bien ese novio tuyo parece tu guardaespaldas personal.
—Ah…Ranma es muy atento conmigo. –Dijo jugando con sus dedos, nerviosa.
Nabiki la observó por el espejo mientras se estiraba la piel de la cara alisando arrugas inexistentes.
—Así que se llama Ranma, su cara me suena de algo pero no puedo ubicarlo.
—Es artista marcial. Está invicto, es el mejor de su generación. —Dijo Akane sacando el pecho inconscientemente, orgullosa de hablar de él. —Salió en muchas revistas y entrevistas. Tal vez de ahí te suena conocido.
—Ah, así que de ahí lo conoces. ¿Tú también eres artista marcial no?
—Sí algo así. —Dijo Akane.
—Lo has mantenido muy bien en secreto. En tu reportaje no sacaron ni una foto de él.
Akane se sorprendió.
— ¿Has visto la revista?
—Por supuesto, ¿Quién no?, en estos días todo lo que lleve tu nombre y cara se vende como pan caliente. Tu estrategia de ser la Idol más misteriosa del medio, que se niega a dar entrevistas y nadie la puede fotografiar en la calle, de verdad es bastante eficaz. Todos quieren saber más de ti. —Le dijo guiñándole el ojo. —No creo que tengas problemas pero tienes que tener cuidado con ese novio tuyo, que no se enteren de quien es. Ya sabes.
— ¿Qué?
Nabiki puso los ojos en blanco.
— ¿Es que acaso soy la única que lee los contratos? Las letras pequeñas son las más peligrosas Akane. Si la prensa llegara a filtrar que tienes un novio, quien sabe que podría hacer la agencia contra ti. Podrían obligarte a raparte el cabello o algo así. —Dijo Nabiki estremeciéndose.
Akane torció la boca, estaba empezando a ponerle nerviosa que pensaran que tenía una relación sentimental con Ranma.
—Se me pasaron las letras pequeñas supongo. —Dijo sin querer ahondar más en el tema.
Nabiki le devolvió la mirada a través del espejo.
—Siento que hay algo que no me estás diciendo Akane. —Le dijo Nabiki volviéndose hacia ella y señalándola con el tubo y de labial que acababa de aplicarse.
Akane retrocedió un paso y alzo las manos.
—Claro que no.
Nabiki la observó unos segundos y se atusó la melena.
—No sé lo que estés tramando pero da igual. Te recuerdo que firmaste por dos sesiones de fotos para mi lencería. Ya estoy aprobando los nuevos diseños y van a ser absolutamente pecaminosos. Te lo garantizo. No van a durar ni un día en tiendas. —Nabiki rió, orgullosa de sí misma.
Akane quiso gritar al oír a Nabiki, maldijo el día que se dejó convencer de modelar esa ropa interior para ella.
Su compañera de grupo estaba por salir, todavía riendo pero Akane la detuvo.
— ¡Nabiki! ¿Estas completamente segura que no van a darles, eh, darnos guardaespaldas?
—Cien por ciento segura. Yo misma vi el reporte. ¿Segura que no ocultas nada? ¿Por qué la curiosidad? —Nabiki afiló su mirada sobre ella y Akane supo que ya había hecho muchas preguntas.
—No, por nada.
— Si no me crees deberías de preguntarle a Ryoga. — Le dijo mientras salía.
— Si, gracias Nabiki, lo haré. -Contestó ausente.
Akane quedó sola.
—Entonces, ¿porque yo sí?, ¿porque Ranma ?... ¿Qué está pasando aquí?— Murmuró Akane a su reflejo en el espejo, comenzando a preocuparse en serio. —Caviló un poco más y finalmente salió de los baños.
Unos minutos después, cuando todo estaba en silencio se abrió lentamente la puerta de un cubículo, Shampoo salió y sonrió a su reflejo en el espejo.
—Eres muy afortunada Akane. Se nota que te quiere mucho. —le dijo Kasumi parada a su lado mientras esperaban que reanudara el ensayo. Akane estaba en el piso estirando músculos y resopló.
— ¿Tú crees?
—No te quita la vista de encima.
—Ah. —Dijo Akane, observando a Ranma con disimulo sin querer ahondar más en el tema, poniéndose roja. Sabía que Ranma la miraba todo el tiempo y eso la ponía bastante nerviosa, se sentía...expuesta.
—Apuesto que ha de ser fantástico en la cama. —Akane levantó la vista hacia Shampoo que veía a Ranma sin disimulo.
— ¿Solo piensas en sexo Shampoo? —Dijo Akane sin emoción.
Shampoo rió encantadoramente.
—Cualquiera con sangre en las venas pensaría lo mismo al verlo.
Akane intentó ignorarla.
—Y bien, ¿es tan bueno como se ve?
—Estás loca si piensas que te voy a contestar eso. No son tus asuntos.
Shampoo rió de buena gana, echando la cabeza hacia atrás.
—Cálmate, ¿Se supone que son novios no? Es lo más natural. —Shampoo la observó afilando su mirada sobre ella. — A menos que…
— ¿A menos que que?—Dijo Akane levantándose.
—No sean novios. —Dijo Shampoo poniéndose un dedo en la barbilla, como si pensara.—Es que de otra manera no veo porque no han tenido sexo.
—Yo no te he dicho tal cosa. —Dijo Akane apretando los dientes.
—Por favor, eres una remilgada mosca muerta, seguro que no lo complaces. —Le dijo mirándola de arriba hacia abajo, con una mirada llena de desprecio.
— ¡Shampoo! —Dijo Kasumi sin poder creer lo que acababa de decir la amazona.
— ¡Como te atreves! —Dijo Akane apretando los puños.
— Alguien como él no se fijaría en ti. Debe haber otra razón por la que están juntos. —Acotó venenosamente.
Akane ya lo sabía, era consciente de eso, pero para los demás ¿era tan evidente que no era el tipo de mujer que podía estar con Ranma?
—Tal vez vaya saludarlo apropiadamente para que vea lo que es una mujer de verdad. —Dijo Shampoo comenzando a caminar.
— ¡No te atrevas! ¡Ni siquiera lo pienses, no te atrevas a acercarte a él!
— ¿O qué? ¿Vas a pelear conmigo? No creas que no me he fijado en tus nudillos. Eres como un animalillo salvaje, ¿no?
Akane se encogió al escuchar esas palabras.
— ¿Tienes miedo de que te lo quite? Si fueran una pareja de verdad no tendrías miedo niña.
Shampoo se inclinó hacia ella y susurró:
—Yo voy a averiguar por qué está contigo y después voy a acostarme con él, te lo quitaré, sentirás lo que se siente que te arrebaten lo que es tuyo.
Akane miró a Shampoo con los ojos abiertos, sin poder decir palabra.
—Ya basta Shampoo. —Dijo Kasumi con expresión seria.
Shampoo miró a Kasumi con una sonrisa de suficiencia en el rostro y se retiró satisfecha: Había probado su punto.
—Por favor Akane, no le hagas caso. —Dijo Kasumi tomándola del hombro.
—Ella tiene razón, yo no soy…él…
—No, Akane, he visto cómo te mira y créeme que solo los hombres enamorados ven así.
Akane sonrió con amargura, si Kasumi supiera que Ranma no despegaba la vista de ella porque era su trabajo…
—Gracias Kasumi, no te preocupes por mí, todo está bien. —Le dijo aparentando una calma que no sentía.
En ese momento se acercó Kenichi hacia ellas y pidiendo la música empezaron de nuevo el ensayo. Media hora después el hombre paró repentinamente la música mientras se tomaba del cabello mostrando su irritación.
—¡No! ¡No! ¡NO! —Haciendo un gesto exagerado de desesperación con las manos el hombre se acercó hacia Akane, que respiraba con dificultad y lo observaba frustrada. — ¡Akane!, ¿qué te pasa linda? Eres la mejor para hacer esto pero estas ¿distraída?, ¿nerviosa? ¿¡Qué!?
—Lo siento, yo... —Dijo Akane.
—Así no me sirves. Corre a vestuario, te necesitan allá, ensayaremos tu parte cuando estés más tranquila. —La interrumpió el hombre dándole la espalda
— ¡No es necesario, puedo terminar!
— ¡Ve, ve, ve, ve!—Dijo rápidamente el hombre sin mirarla, haciendo una seña con la mano, despidiéndola.
Sin voltear hacia donde estaba Shampoo, que seguramente la estaría viendo con toda la burla del mundo, Akane bajó hacia la mesa de servicio y tomó una botella de agua molesta. ¿Por qué le afectaban tanto las palabras de esa mujer? ¡Ella era una artista marcial maldita sea! ¡Si se destrozaba o no los nudillos era problema de ella y de nadie más!
Animalillo salvaje…
—Akane.
La chica volteó a ver a Ranma que se había acercado a ella sin que se diera cuenta. Sintió un pinchazo de angustia al verlo. Bajó la vista hacia ella, con su sosa camiseta blanca y sus pants de deporte más grandes que su talla. Debería de verse como una chiquilla insulsa. Al darse cuenta de la dirección de sus pensamientos se reprendió, ella no era así, a ella no le importaban las apariencias como a Shampoo.
Animalillo salvaje…
—Ranma.
— ¿Estás bien?
—Claro, ¿porque lo preguntas? —Le dijo volteando el rostro, dando un trago al agua. Ranma frunció el ceño.
—Estás desconcentrada. Te vi discutir con esa mujer. ¿Qué te dijo?
—Nada. —Akane le dio la espalda y comenzó a caminar. –Me necesitan en vestuario.
— ¡Akane! —Ranma la tomó del brazo, pero ella simplemente con un movimiento hábil y rápido se deshizo de su agarre y comenzó a correr alejándose de él.
Ranma esperaba a Akane a una distancia prudente de donde la chica había desaparecido en vestuario. La música hacia minutos que había dejado de sonar, lo que indicaba que el ensayo por fin había terminado y las personas comenzaban a dejar poco a poco el recinto. Él comenzaba a sentirse intranquilo. Sabía que una de las cualidades que debía de tener un guardaespaldas era la paciencia, pero él distaba mucho de tener un carácter estoico. Nunca podía quedarse quieto mucho tiempo en un solo lugar, así que comenzó a pasearse de un lado a otro, tratando de controlar su impaciencia.
Observó a las compañeras de Akane caminar hacia los camerinos, claramente agotadas. Una de ellas, la más alta, lo vio y le hizo un leve gesto de saludo con una sonrisa amable en el rostro. La había visto hablar con Akane antes de que la otra, la de pelo largo y morado se acercara a ellas. Era obvio que habían discutido, Akane se puso claramente a la defensiva, era la segunda vez que veía como aquella mujer se acercaba a Akane con la clara intención de pelear. Se dio cuenta de que la mujer de pelo morado lo había estado observando abiertamente todo el rato mientras discutía con Akane. ¿Podía ser que estuvieran hablando de él? Necesitaba saber qué demonios ocurría con aquella mujer y que tenía contra su protegida. En este momento todos eran sospechosos para Ranma. Ryoga le había dicho que él solo se tenía que limitar a cuidarla, que la investigación la seguía la policía, pero no podía quedarse de brazos cruzados mientras Akane estaba claramente en peligro.
Comenzó a caminar para acercarse a ellas y preguntarles pero en ese momento, como si la hubiera llamado con el pensamiento la mujer de pelo morado se acercó hacia él. Lo había hecho tan sigilosamente que Ranma pensó que debía de tener cierto entrenamiento en artes marciales. De inmediato escaló posiciones en su lista mental de posibles culpables.
—Hola. —Lo saludó con una estudiada suave voz aterciopelada. Ranma la imaginó frente al espejo ensayándola miles de veces hasta lograr la tesitura adecuada.
—Hola. —Contestó con una sonrisa y grave voz, él también sabía jugar ese juego.
Shampoo no se sonrojó ni se inmutó; pensó que de hablarle así a Akane se hubiera puesto colorada de inmediato, pero hubiera rodado los ojos, ignorándolo.
—No había podido saludarte. —Dijo Shampoo refiriéndose a aquella vez de la rueda de prensa. —Yo soy…
—Shampoo ¿no? —Dijo él sin formalismos adelantándosele, mientras se inclinaba levemente hacia ella, la mujer sonrió claramente halagada. —Y yo soy…
—Ranma. —Dijo ella, pronunciando su nombre lentamente como si lo saboreara.
Ranma subió las cejas, daría lo que fuera porque Akane dijera su nombre de esa manera.
— ¿Qué puedo hacer por ti, Shampoo? —Preguntó tratando de concentrarse en la mujer que tenía frente a él.
—He escuchado algo y me gustaría saber si es verdad. —Dijo ella haciendo un encantador mohín de disgusto con los labios, acercándose más a él.
—Tú dirás. —Respondió recargándose en la pared, cruzando la pierna y mirándola como sabía que le iba a gustar.
—He escuchado que eres novio de Tendo Akane. —Ranma se descolocó por un momento, esperaba todo menos eso. ¿Es que acaso no sabían que era el guardaespaldas de Akane? Recordó que nadie, aparte de un par de ejecutivos de alto nivel y Ryoga, sabía de las cartas, era lógico que nadie supiera que Akane necesitaba guardaespaldas. Aun así no supo que contestar, no quería que, de enterarse, Akane malinterpretara su respuesta sea cual fuera, y las cosas se complicaran entre ellos, tendría que hablarlo primero con ella. ¿Pero porque quería saberlo esta mujer? ¿Por qué simplemente no acepto los rumores?
— ¿A qué se debe la curiosidad? —Adoptó un aire despreocupado.
Animada por el silencio inmediato de Ranma a su pregunta y su respuesta evasiva, Shampoo supo que no había manera que esa mujer estuviera con él. Ignoraba porque ella había mentido diciendo que eran pareja, ignoraba porque él estaba con ella, pero la sospecha que se había instalado en su cabeza estaba haciéndose cada vez más fuerte.
—Sería una pena. —Dijo sonriendo de medio lado y disminuyendo más la distancia entre ellos.
— ¿Que sería una pena? —La miró ladeando la cabeza, mostrando un interés genuino.
—Sería una pena, que no pudiéramos conocernos un poco…mejor. —Dijo levantando el rostro hacia él, en una clara y sugestiva invitación a sus intenciones.
—Creo que a Akane no le gustaría eso. —Dijo Ranma tajantemente pero sin dejar de sonreírle.
—Te aseguro que Tendo no tiene por qué enterarse. — Shampoo no pudo contener el tono y gesto que deformó su bello rostro al pronunciar el nombre, fue instantáneo pero Ranma lo pudo captar.
Había mujeres vanidosas, había mujeres que simplemente eran seguras de sí mismas, y había mujeres que pretendían demostrar algo si llegaban con una proposición así de la nada. Ranma quería saber qué era lo que Shampoo necesitaba demostrar.
—Me halagas, pero lo tendría que pensar.
Shampoo no tomó muy bien su respuesta, estaba claro que se creía imbatible en cuanto a conquistar hombres se refería. Frunció el ceño y se cruzó de brazos, lo que hizo que sus exuberantes senos se asomaran aún más sobre el revelador top deportivo que llevaba puesto.
— ¿Pensar qué? Yo no doy dos oportunidades. —Exclamó agresiva. —Tú ser quien pierde, no hay punto de comparación entre esa estúpida y yo.
Ranma apretó los dientes al oírla referirse de esa manera sobre Akane, se inclinó hacia ella.
—Tienes razón, no lo hay. — Le soltó con una sonrisa desdeñosa. Sabía que no tenía que hacer más grande el rencor que parecía tenerle esa mujer a Akane, pero no lo pudo evitar.
Shampoo entendió perfectamente la implicación de Ranma y sintió la ira colmar su cuerpo, pero se controló, no podía dejarse llevar por sus emociones. Ella había previsto que podía resultar de esta forma así que sonrió, se encogió de hombros y se atusó el pelo.
—Tú te lo pierdes. —Le dijo con una media sonrisa poniendo una mano en su pecho y bajándola lentamente mientras se alejaba.
Ranma la observó irse sintiendo un mal presentimiento.
Akane miraba por la ventana del automóvil como si su vida dependiera de ello, ocasionalmente se sobaba los nudillos distraídamente, mientras a su lado Ranma manejaba intranquilo.
Apenas habían cruzado un par de palabras desde que salieran del Budokan. Todos los intentos que hizo para hablar con ella habían sido en vanos, solo contestaba con monosílabos o lo ignoraba. No podía creer que de la actitud relajada de la mañana pasaran a esto sin que él supiera que demonios sucedía.
— ¿¡Me vas a decir qué carajos te pasa!?—Vociferó Ranma, cuando al preguntarle si quería comer algo recibió un seco "no" como respuesta. Estaban llegando al departamento de Akane.
La chica despegó la mano de su barbilla y lo fulminó con la mirada.
— ¿Quién demonios te crees para hablarme así?—Le habló con un tono helado.
— ¡El idiota que ha estado tratando de saber cuál es tu maldito problema! ¡Te has dedicado a ignorarme desde que salimos del estadio!
—Discúlpame, no sabía que en el contrato estaba especificado que debía de estar siempre alegre y risueña. —Respondió riendo sarcásticamente.
—Deja de hacerte la lista, cuando tú seas alegre y risueña el infierno se va a congelar.
— ¡Pues si soy tan desagradable porque demonios no te largas! ¡Vete a donde si te complazcan y déjame en paz!
Akane bajó del carro imprudentemente y Ranma la maldijo. Estacionó en el primer hueco que encontró a la orilla de la banqueta y salió tras ella, la chica estaba ya cruzando las puertas de entrada de su edificio, Ranma entró tras ella no bien la puerta se empezaba a cerrar. Akane corría a toda prisa por las escaleras y Ranma aumentó la velocidad, sin dejar de admirarse por la increíble condición física de su chica. Cuando alcanzó el rellano del último piso Akane estaba tratando de abrir la puerta, del nerviosismo las llaves se le cayeron de las manos. Ranma caminó hacia ella lentamente, como si fuera un guepardo cazando a su presa. Akane lo vio y adoptó una postura defensiva.
—A menos que quieras hacer una escena para que todos tus vecinos te vean, será mejor que entres sin intentar nada. –Dijo cuando llegó hacia ella, se agachó a recoger las llaves, tomó la mano de Akane y poniendo su palma hacia arriba dejó caer las llaves sin dejar de mirarla al rostro. El nerviosismo de Akane se intensificó, pero de inmediato endureció su semblante. Con movimientos calmados pudo abrir la puerta. Ranma, sin poder confiar en ella plenamente, la tomó de la cintura y la metió con prisa.
Akane se deshizo de su agarre y caminó hacia el centro de la estancia sin prender las luces. Lo encaró.
— ¿Qué quieres?
—Dime que te pasa.
—No es de tu incumbencia. —Le contestó.
Ranma se acercó a ella, Akane sintió deseos de alejarse de él pero se obligó a quedarse en su lugar. No se iba a dejar intimidar.
—Todo lo que tenga que ver contigo es de mi incumbencia, Akane.
— ¡¿Que se supone que significa eso?! —Exclamó haciendo aspavientos con los brazos. — ¡No tienes derecho a meterte en mi vida solo porque eres mi guardaespaldas, no tengo porque darte explicaciones!
— Oh, claro que sí, claro que si me las vas a dar, y lo primero que me vas a decir es que quisiste decir antes con eso.
— ¿De qué hablas?
—Me dijiste que me fuera a donde me complacieran, ¿de qué demonios hablas?
— ¡No me importa lo que hagas, no me importa lo que hagas con quien quieras!
— ¡Me estoy cansado de esta conversación Akane! Dime de lo que estás hablando o te juro que no me iré de aquí.
— ¡Pues quédate entonces, yo me largo!
Akane salió corriendo hacia la puerta pero Ranma fue más rápido y la tomó de la muñeca cuando pasó a su lado. La chica forcejeó salvajemente para librarse de su abrazo.
— ¡Akane!—Le gritó frustrado, imprimió un poco más de fuerza y la tomó de los brazos para obligarla a hablar.
— ¡Te vi con ella! —Le gritó casi sollozando.
Ranma parpadeó confuso al escuchar su tono, Akane sacudió el brazo fuertemente y él la soltó.
— ¿Con quién? —Preguntó estúpidamente. Por un momento no supo de quien hablaba, hasta que cayó en cuenta.
—Shampoo. —Dijo ella con un susurro dándole la razón.
Ranma se enfureció, de todas las cosas que pudo haberle hecho o dicho, aquello fue lo que más lo sacó de sus casillas.
— ¿Por eso estas así? —Preguntó entre dientes.
Akane se negó a mirarlo. La tomó de los hombros y la pegó a la pared, poniendo sus manos abiertas a los lados de su cabeza para impedirle escapar.
— ¡Contéstame! ¡¿Por eso estas así?!
— ¿Te gustan las mujeres como Shampoo? —Preguntó Akane a su vez con voz neutra manteniendo el rostro a un lado.
—No tengo porque contestar a eso.
Akane lo volteó a ver.
— ¡Entonces yo si tengo que contestar lo que quieras, pero tú no! ¿Es eso?
— No sé qué demonios estas imaginando o que te habrá dicho ella antes. No creas que no me di cuenta que te molestó. Por eso estas así, ¿no? ¿Quieres saber de qué hablé con ella?
—No me interesa lo que hablaste con ella, eso es entre ustedes. Lo que quiero saber es si te gusta, si te quieres acostar con ella, si es así, te aseguro que te puedes ir largando de mi vida. Mañana mismo hablaré con Ryoga o con Watsuki, no me importa si no quieren, no me importa lo que digan pero no quiero nada, nada que ver con esa mujer y mucho menos soportar al hombre que se acuesta con…
— ¡ELLA NO ME GUSTA! —El grito resonó entre ellos. Akane calló y lo miró respirando acaloradamente. Ranma acercó el rostro hacia ella y la miró directo a los ojos. Cuando Ranma habló lo hizo con voz ronca, tan ronca, baja y violenta que el mismo no se la reconoció.
— ¿Quieres saber quién me gusta? ¿Quieres saber qué tipo de mujer me atrae? ¿Quieres saber con quién me quiero acostar? ¿Quieres saber quién quiero que grite mi nombre mientras entro en ella una y otra y otra vez? ¿Quieres saberlo, Akane?
Estaban tan cerca que inspiraban el mismo aire. Se miraban a los ojos con las bocas abiertas, jadeando, como si les costara trabajo respirar. Ranma plantó los codos sobre la pared, doblando sus brazos en ángulo recto para acercarse más a ella quedando de esa manera solo a milímetros, separados, sin tocarse, siempre mirándose a los ojos. Retándose en silencio a dar el siguiente paso. Sin embargo ninguno de los dos hizo intento tocar al otro, aunque sus cuerpos se atraían como imanes, sentían esa tensión, esa atracción que los impelía a acercarse, a tocarse sin reservas.
Akane cerró los ojos, incapaz de soportar su cuerpo, era tal la necesidad que sentía de él que arqueó la cadera en un intento de acercársele. Las palabras de Ranma se repetían en su cabeza una y otra vez. Su tono de voz, su aroma, su presencia hacían que se sintiera tan bien, tan deseada, tan femenina.
— ¿Qué vamos a hacer con esto Akane? — Susurró al verla cerrar los ojos, acercándose a su cuello, sin tocarla, siempre sin tocarla. Akane olía tan bien, era tan dulce, tan embriagante, tan erótico, lo volvía loco de deseo. Aspiró su fragancia y retuvo el aire, queriendo grabar ese olor para siempre en su memoria.
—Yo... –Articuló ella, incapaz de hablar.
—Sientes lo mismo que yo, ¿verdad? Quieres lo mismo que yo. Dime que sí, por favor, dime que sí. —Pasó sus labios sobre su cuello y la acarició con el aliento de arriba abajo.
Akane gimió y se retorció en su lugar, sintiendo como un escalofrío recorría toda la piel de su cuerpo. Apretó las piernas, al tiempo que un espasmo de placer bajaba desde su cuello, donde sentía que su aliento le había dejado la piel en carne viva, hasta su vientre y llegaba a su femineidad. Estaba húmeda, dispuesta y lista para él. Más que lista.
Arañó la pared con las uñas.
—Ranma. —Suplicó Akane, llamándolo. Ranma cerró los ojos de placer al oír el tono de su voz.
—No miento Akane, quiero tenerte a ti, a ti, solo a ti. No sabes cuánto.
—Yo también, dios, yo también. –Respondió Akane en susurros mordiéndose el labio hasta sangrarse para controlarse. —Pero…
— ¿Pero? —Preguntó recorriendo su cuello y rostro con su aliento. Bajó hacia el generoso escote de su playera, sus pechos subían y bajaban por su respiración. Al ver hacia donde se dirigía Akane comenzó a respirar más rápido, nerviosa, e inconscientemente arqueó la espalda para que Ranma estuviera más cerca de ella. Akane cerró los ojos en espera de lo que Ranma haría a continuación, abandonándose completamente a su voluntad. Él acercó los labios a sus pechos pero no se permitió besarlos, sabía lo que estaba causando en ella con sus acciones porque él se lo estaba causando también en sí mismo, sentía palpitar casi dolorosamente su erección encerrada en sus pantalones. Se quedó así sobre ella, disfrutando de la anticipación, imaginando lo que se sentiría cuando finalmente pudiera besarlos a placer.
—Necesito… tiempo, Ranma. —Gimoteó temblando incontroladamente, siempre con los ojos cerrados, si seguían así no podría soportar mucho más tiempo. —Por favor…
Ranma alzó la vista para verla, Akane tenía la cabeza hacia atrás con su cuello expuesto, disfrutando de esa agonía tanto como él. El joven se deleitó con esa imagen: el movimiento de sus pechos subiendo y bajando y el rostro arrebolado, sus labios entreabiertos que se había remojado segundos antes. Era lo más erótico que había visto en su vida, aún sin tocarla, aún sin besarla era lo más sensual que había hecho en su vida.
Se moría de ganas de hacerle el amor, la necesitaba, pero quería que Akane también estuviera completamente segura. La quería sin fantasmas de por medio, sin miedos, sin arrepentimientos. La quería solo para él, para siempre, para toda la vida.
Akane nunca sabría el esfuerzo que supuso para él separarse de ella en esos momentos. Abrió los ojos al dejar de percibir el calor del cuerpo de Ranma. A unos pasos de ella, el joven la miraba hambriento, la miraba como si ella fuera lo más exquisito que hubiera visto en su vida, se estremeció.
¿Qué pasaría si dijera que si? ¿Qué pasaría si tomara su mano y lo llevara a su habitación? ¿Sería tan terrible? ¿Sería tan malo para ella? ¿Qué se sentiría despertar al lado de Ranma? ¿Día tras día? ¿Año tras año?
Cerró los ojos, asustada por el curso de sus pensamientos.
—Será mejor que me vaya. —Dijo él con voz ronca.
Akane asintió sin poder moverse de su lugar.
—Mañana vendré. —Había un tono solemne en la voz de Ranma, como si se hubiera hecho un juramento él mismo.
Akane lo echó de menos, todavía no se iba, pero ya lo extrañaba. Quería decirle que se quedara. Ranma tal vez aceptaría, pero si lo hacía no habría vuelta atrás.
—Te espero. —Dijo ella con un susurro.
Ranma sonrió levemente y tras una pequeña duda se acercó hacia ella. Alzó su mano y poso delicadamente su palma en su mejilla. Akane gimió al sentir su tacto.
—No salgas, llámame, cuídate. —Dijo con un ligero tono de angustia en la voz, mirándola intensamente.
Dicho aquello Akane lo vio salir a grandes zancadas del departamento. Como si huyera. Al cerrarse la puerta las fuerzas la abandonaron, se dejó caer con la espalda a la pared, sin quitar la vista de la puerta, con la leve esperanza de que se abriera de nuevo y Ranma la tomara en brazos. No podría decirle que no, ya nunca le diría que no.
Se llevó las manos a la cabeza.
Cuando Ranma cerraba la puerta de Akane, otra bastante lejos de ahí era abierta.
Ryoga estaba borracho, con un inestable equilibrio observó a Shampoo parada enfrente de él. La chica estaba envuelta en una gabardina, fuertemente anudada a su estrecha cintura. El alcohol le permitió discernir un último pensamiento coherente y frunció el ceño, extrañado de verla.
— ¿Qué haces aquí Shampoo?
Ella solo sonrió y entró, Ryoga se hizo a un lado, un poco estupefacto al oler su incitante perfume.
— ¿Me regalas una copa? —Preguntó.
Ryoga no contestó, con un ligero paso vacilante se acercó a su mesa de servicio y sirvió una copa de whisky solo, como sabía que le gustaba a Shampoo y el suyo lo rellenó al tope. La chica la tomó con una sonrisa y le dio un sorbo pequeño.
— ¿A qué viniste?—Le dijo tomando un trago profundo a su bebida.
—Creo que sabes a que vine. —Dijo sonriendo traviesamente. Se acercó hacia el escritorio y colocó con mucho cuidado la copa de whisky lejos de ella. Volteó hacia Ryoga que la miraba atentamente. La chica desató su gabardina y se mostró totalmente desnuda, solo con unas medias de seda tejidas en red a medio muslo.
Ryoga ni lo pensó, se abalanzó contra ella. Mientras el hombre lamia y estrujaba sus senos, y luchaba por desnudarse, Shampoo sacó una pequeña botellita de una bolsa de su gabardina y vertió el incoloro líquido en su bebida sin que él se percatara de la artimaña.
Una vez libre de ropa y sin ceremonias Ryoga la penetró, Shampoo emitió un gritito de placer. Mientras Ryoga empujaba fuertemente su cadera en la de ella, Shampoo le ofreció el vaso de licor y él se lo tomó de un solo golpe, aventó la copa que se hizo añicos al pegar en la puerta sin dejar de salir y entrar en ella ni un segundo. Shampoo sonrió ampliamente y se abandonó a su deleite, se dejó caer sobre la mesa disfrutando como Ryoga la atacaba sin cesar. El hombre salió de ella, la volteó y le sacó la gabardina, al tenerla de espaldas le acarició las nalgas fuertemente, golpeándolas. La tomó de la nuca y la bajó haciendo que su rostro quedara aplastado en la superficie del escritorio y entró en ella una vez más con un gruñido casi primitivo. Shampoo gemía incontrolablemente mientras él la embestía sin piedad, fuerte, rabioso, haciendo más intenso y rápido el movimiento. Ryoga la soltó de la nuca y Shampoo se enderezó y subió una pierna al escritorio para hacer más profundo el contacto. Se recargó sobre los codos mientras sentía como el orgasmo se iba germinando en su vientre. Gritó al sentir como Ryoga profundizaba y hacia más rápidas sus embestidas, entonces con un último empuje, se vació en ella, gruñendo y apretando sus nalgas, clavándole las uñas.
Shampoo abría y cerraba cajones sin preocuparse por cubrir su desnudez ni por Ryoga que dormía profundamente sentado en su silla. Busco y buscó hasta que por fin encontró una pequeñísima libreta negra. Sabía que el hombre tenía mala memoria por eso anotaba todo en ella. Pasó con ansiedad las hojas hasta que encontró lo que buscaba: La dirección de Akane Tendo. Arrancó la hoja y entonces algo más llamó su atención, una combinación de números. Shampoo alzó la cabeza hacia el cuadro en el que sabía se encontraba escondida la caja fuerte. Se acercó a ella y probó la combinación. Con una sonrisa de satisfacción abrió la pesada puerta, buscó en su interior pero no había nada que ella pudiera utilizar. Entonces lo vio. Un hato de lo que parecían cartas, obedeciendo a una corazonada las tomó, abrió el sello que las contenía y leyó una de ellas; una sonrisa se extendió por su rostro.
En Sakura Canyon no había casi nada que fuera enteramente un secreto. Siempre había alguien en el momento y lugar correcto y casi siempre eran personas comunes y corrientes que muchas veces pasaban desapercibidas por las otras personas que se creían menos comunes y menos corrientes.
Yahiko Kumamoto, era una de esas personas invisibles. Treinta años trabajando como intendente lo habían vuelto un fantasma para muchos empleados de mayor rango que él. Especialmente para los más jóvenes, que a su juicio siempre parecían vivir con prisas.
Es por ello que aquella chiquilla no lo vio cuando entró a la oficina del joven Hibiki y no se ocuparon en silenciar los gemidos y gritos de lo que hicieron adentro. Tampoco lo vio la misma niña cuando pareció salir con prisas, dejando caer un par de cartas tras de ella.
El señor Kumamoto esperó unos minutos más mientras terminaba de aspirar la alfombra del corredor pero el joven Hibiki no salió. En la puerta pudo ver que había unos pequeños vidrios que parecieron salir de adentro. Con curiosidad abrió la puerta lentamente y vio un vaso de licor roto. Chasqueó la lengua, un poco molesto, pues tendría que limpiar hasta que el olor a licor saliera. Dio una rápida mirada hacia el escritorio y vio al joven Hibiki dormir profundamente. Abrió la puerta lo suficiente para que pudiera pasar con su unidad de limpieza, recogió los vidrios esparcidos y roció un líquido jabonoso en la puerta y alfombra, talló hasta quedar satisfecho. El señor Kumamoto salió de la oficina sin que el joven Hibiki se diera por enterado.
El señor Kumamoto era un hombre muy común y muy ordinario a opinión de algunas personas. Pero la decisión que tomó el señor Kumamoto de recoger aquellas cartas, fue decisiva para que las cosas se desarrollaran de una manera diferente a la que las personas que se creían menos comunes y menos corrientes planearon.
El señor Kumamoto se alejó de aquella oficina pensando contento que por fin podría comprar aquella nueva lavadora que su mujer tanto necesitaba.
Continuará…
DoCo Tenth
Tensión.
Bueno, dije lemon, pero no dije de quien jejeje. Perdón la larga espera, he tenido bastante trabajo y no he podido escribir últimamente. Quería subir este capítulo hasta tener un par más avanzados.
*Notas y aclaraciones*
El Nippon Budokan, cuya traducción es Edificio de Artes Marciales, junto con el Tokyo Dome, son los estadios más emblemáticos e importantes de Tokio. El Nippon Budokan, fue construido para las olimpiadas de Tokio en el '64 para las justas de Judo. Aunque su uso principal es para campeonatos de Artes Marciales, artistas como Los Beatles, Queen, ABBA, etc, se han presentado en él. Para los artistas nuevos japoneses, una de sus mayores metas es dar conciertos en el Budokan.
Kickup, Como se levantan los artistas marciales del suelo, haciendo fuerza con los brazos y las piernas.
*Agradecimientos*
Paulayjoaqui: ¡Ya falta cada vez menos para que sepamos quien está detrás de todo, en este punto todos son sospechosos, tal y como piensa Ranma! ¡Espero este capítulo te haya gustado!
Guest: Thank you, they are indeed the sweetets. I love write about them!
Haruri Saotome: ¡Oh, sí, en este punto todos son sospechosos y definitivamente Ranma tiene un sexto sentido en lo que concierne a Akane! ¡Espero este capítulo te haya gustado!
Lilly Tendo89: Definitivamente ese Onkonomiyaki, perdió todo el sabor. Perdón por haber tardado tanto en actualizar, ojalá haya valido la pena la espera.
Kiku27: ¡Muchas, muchas gracias!
Silvia PB: ¡Muchas gracias! ¡Espero que el capítulo te haya gustado y valiera la pena la tardanza!
Gest: Muchas gracias por los ánimos, me dio fuerte la gripe pero ya aquí estoy de regreso. Ojala te haya gustado.
BustamanteKayla: jajaja todavía no, esa Akane que no se decide. Pero ya merito, ya merito.
Guest: We are just about to know all the truth, stay tune!
Vanessa McGregor: No se diga más, clasificación M. Siento que el lemon no fuera de quien pensaban pero bueno, un poco de sorpresas a la vida no hace daño jaja. ¡Ojala te haya gustado el capìtulo!
Kitty: ¡Gracias y si, clasificación M a la orden!
Tegomitsu: Clasificación M servida. ¡Gracias por los buenos deseos!
Guest: Yes! Ranma is already mad about her, is very sweet and she is also on the way too. This chapter has been rated as M, I hope you liked it.
Vernica: ¡Los cabos sueltos ya pronto empezaran a atarse! Akane tiene miedo, pero ya empieza a darse cuenta de que siente algo por el trenzudo. ¡Ojala el capítulo te haya gustado! ¡Te leo!
Andy-Saotome-Tendo: ¡Gracias, me dio fuerte la enfermedad pero ya estoy por aquí dando lata! ¡Espero este capítulo te haya gustado!
RanmaAkaneFan: ¡Hola! No, no, no te preocupes, no se me había ocurrido siquiera matarlos. Muchas, muchas gracias por las flores, no sabes cómo me alegra que les guste lo que escribo, siempre tengo la duda de que no sea interesante o no cumpla las expectativas. ¡Espero este capítulo haya sido de tu agrado!
Llek BM: ¡Muchas, muchas gracias Llek! Pronto empezaremos a saber ya lo que sucedió en el pasado y se empezarán a atar cabos, espero que este capítulo haya cumplido tus expectativas. ¡Gracias por tus palabras!
Ronoel: Lamento, mucho, mucho el retraso, trataré de actualizar un poco antes. Esta semana me pondré a ello y espero poder sacar un capítulo muy pronto. ¡Muchas gracias!
Nancyricoleon: ¡Hola! Ojala te haya gustado el capítulo, muy pronto sabremos que paso con Shinnosuke, ¡ya falta cada vez menos!
Akanitacuri: ¡Servida! M ya es. Muchas gracias por tus palabras, ¡espero este capítulo haya sido de tu agrado!
Nichegomeznava: Gracias por tus palabras, de verdad y perdón la tardanza… ¡y si, se avecinan bastantes emociones intensas! Espero no volver a tardar tanto en actualizar. ¡Gracias, nos leemos!
Ivarosan: Muchas gracias, no sabes cómo me alegra saber que les guste lo que escribo. Espero que este capìtulo te haya gustado. ¡Te leo!
SARITANIMELOVE: ¡Gracias por tus reviews!Akane también ya se está dando cuenta de algo, anduvo celosilla, y se está resistiendo pero va a caer redondita jajaja. Espero te gustara el capítulo, leo tus impresiones!
Rosejandra: ¡Muchas gracias! Con el cambio de rated el fic va a ponerse más intenso en todos sentidos. ¡Espero te haya gustado el capítulo, te leo!
Sailordancer: ¡Servida y lamento la espera!
Guest: Shampoo is a dangerous woman, we can expect a lot from her. I hope you enjoyed this chapter!
LumLumLove: Gracias de nuevo sempai por sus reviews, ay, me ganó mi lado romántico de verdad, no lo pude evitar el poner a Ranma así jajaja. Respecto a Terry Pratchet, sufro porque aquí en México es casi imposible conseguir más de diez libros de MD o de él en general, como me enoja que aquí no lo conozcan. Sentí en el alma primero su Alzheimer y luego su partida. Por lo menos todavía tenemos aNeil Gaiman, que es mi wannabe. ¡Espero el capítulo te haya gustado!
Itzeldesaotome: Perdón de verdad. No fue mi intención a largar tanto pero no quería publicar antes de tener otro capítulo escrito. Espero no volver a tardar tanto. Espero haya valido la espera el capítulo. ¡Gracias y te leo!
¡He subido una ilustración del capítulo pasado! Tenía bastante tiempo que la estaba trabajando porque tenía vagamente la escena en mi cabeza. Si quieren verla pueden checar en mi perfil mis páginas. Ojalá les guste.
Y eso es todo por ahora. ¡Aquellos que estén de vacaciones que la pasen muy bien!
¡Nos vemos!
S. R
