CereceresDany: muchas gracias por leer y comentar! Me alegro mucho de que te esté gustando esta historia. Kurt ahora conocerá algunas cosas, pero el próximo capítulo se centrará más en ellos dos que nada, trataré de no tardar tanto en actualizar, en cuanto a Karofsky, aún puede que vuelva... ¡Gracias por leer!
Gracias a todos los que leen aunque no dejen comentarios, ya que les guste esta historia y le dediquen un poco de su tiempo me mantiene con ánimos de continuarla, espero les guste.
DarkSideBlaine
Una semana había pasado desde que Sebastián terminará con él y decidiera no volver a hablarle. Tampoco es como si él hubiese hecho algún esfuerzo por contactarlo o hablarle nuevamente, de hecho lo que más hacía era evitar el gimnasio en los horarios que sabía que estaba Blaine y probablemente el castaño.
En cuanto al beso que Kurt le había dado, lo resolvió hablando con Trent Nixon, el psiquiatra del ojiazul. A quien le pidió que le aclarara toda la situación al joven Hummel y que como otras veces hiciera su magia en la mente de sus pacientes para que dejaran de encontrarlo atractivo e intentar ese tipo de acercamientos. Ya que Kurt no era el primero que lo besaba y estaba seguro que no sería el último, pero ya con los años se había acostumbrado bastante bien a enfrentar ese tipo de situaciones, por eso sabía reaccionar cuando sucedían esas cosas.
En ese momento se dio cuenta que no había salido hace más de tres horas de su oficina y necesitaba un descanso de todo el papeleo que tenía sobre el escritorio. Por ello, se quitó su bata y tomó el bolso deportivo que tenía a un costado del sofá y salió del lugar con rumbo al gimnasio privado que tenía el equipo de médicos de la clínica. Una vez allí ingresó a los camarines en donde cambió su vestimenta habitual por un short que llegaba hasta sus rodillas y una camiseta sin mangas de color negro al igual que el pantalón corto. Ingresó el bolso en un casillero disponible y guardó la llave en su bolsillo para salir al cuarto de máquinas, el que se encontraba totalmente vacío a las dos de la tarde. Horario en que la mayoría de los pacientes iban a hacer su tratamiento, pero para ello tenía al resto de su equipo médico, por lo que su ausencia no se notaría.
Comenzó con las pesas y luego abdominales y como tercer ejercicio se sujeto de una barra en alto para ejercitar sus brazos y contrayendo sus piernas hacía que su abdomen trabajará también.
-Tanto tiempo sin ver esos músculos, realmente los extrañaba-escuchó una voz a sus espaldas.
-Estoy seguro que si siguieras haciendo ejercicios los verías más seguido en tu espejo-dijo Hunter bajando del aparato y girando a ver a su ex novio, Jeff.
-O si aún siguiéramos juntos-susurró acercándose tentadoramente.
-Ni contigo ni con nadie, prefiero estar solo por ahora-susurró secando el sudor de su cuello y rostro con una toalla que había dejado cerca.
-Me dijeron que Sebastián te había cortado, que no fue tu decisión-inquirió con maldad el rubio.
-Y como haya sido, lo importante es que estoy soltero y sinceramente no me interesa nadie.
-¿Y si Smythe volviera arrepentido?-dijo Sterling con una sonrisa cómplice.
-No te metas en los asuntos que no te incumben, Jeffrey-dijo agotado-realmente no es tu problema y no me interesa hablar contigo sobre Sebastián.
-¿Aún lo quieres?-dijo sentándose junto a él en una banca, donde el rubio comenzó a tomar agua de una botella.
-¿Realmente acabas de hacer esa pregunta?-dijo alzando una ceja con incredulidad y sintiendo que había ingresado a una dimensión paralela, donde uno de sus ex novios le hacía esa pregunta tan absurda.
-Tengo que tantear terreno-dijo coquetamente.
-No, Jeff-dijo negando con la cabeza-lo nuestro nunca más, cero posibilidades, así que ni lo intentes-dijo caminando a una trotadora y comenzando a programar mientras caminaba sobre ella.
-Podrás correr-decía el rubio.
-Créeme eso planeo hacer-dijo al momento que comenzaba a aumentar el paso y correr sobre la banda que estaba bajo sus pies. Se mantuvo así por al menos quince minutos, cuando comenzó a bajar la velocidad y sintió cómo su cuerpo lentamente volvía a su calma acostumbrada y el estrés vivido durante esa última semana se largaba lentamente.
-De verdad, tu trasero luce envidiable desde esta posición-dijo Nick con una sonrisa desde la banca que estaba justo detrás del rubio.
-¿En qué momento se fue Jeff?-dijo bajando de la máquina y tomando agua para luego secarse con la toalla.
-Cuando lo ignoraste, porque cuando entré él ya no estaba-dijo con una sonrisa tranquila y teniendo unos archivos en sus manos.
-Supongo que ese es trabajo que no puede esperar a que me duche-dijo indicando los papeles que tenía el castaño en sus manos.
-Acertaste-dijo con una sonrisa y acompañando al rubio a su casillero, lugar donde Hunter sacó su bolso y caminó fuera con su compañero de labor. Ambos iban en silencio mientras el kinesiólogo revisaba la carpeta y Nick llevaba su bolso.
-Esto realmente es grave, entonces hay que…-pero no terminó de hablar cuando llegaron a las escaleras, ya que debían mirar por dónde iban-¿qué sugieres?-dijo el rubio perdiendo la idea que tenía.
-Thad no tiene idea de esto y preferí que fueras el primero en conocer el contenido de esta carpeta.
-¿Lo leíste?-dijo alzando una ceja extrañado.
-No, porque venía a tu nombre, solo me di el trabajo de abrirlo para ti-dijo con una sonrisa bastante sincera.
-Gracias-dijo terminando de bajar las escaleras y caminando a su habitación en la clínica-entonces-dijo volviendo a hojear la carpeta-quiero que…-pero sintió como alguien lo golpeaba y caía un líquido caliente sobre su piel, por lo que su primera reacción fue poner la carpeta detrás de él y alejar a Nick para ser el único bañado por café.
-¡Perdón!-escuchó la voz de Sebastian Smythe-no…
-No te preocupes-dijo Hunter pasando por su lado y llegando a su habitación, pero antes de entrar devolvió la carpeta a Nick y le pidió su bolso-por favor saca copias de esto y dame una solución, porque realmente es complicado. Mientras pensaré en un par de cosas que hacer y en media hora nos vemos en mi oficina ¿dudas?-dijo mirando con atención a Nick.
-Gracias por tu tiempo-susurró el joven Duval y se retiró del lugar.
-Hunter…-escuchó que lo llamaban antes de ingresar a su habitación.
-No tengo tiempo para…-sintió como era sujetado de un brazo.
-Por favor…
-No Sebastián, está zanjado el tema, no te preocupes y sigue con tu vida que yo haré lo mismo-dijo sin mirarlo y soltándose de su agarre para ingresar directamente a su habitación. Necesitaba darse una ducha y pensar bastante en lo que había leído en esos papeles ¿cerrar el área de kinesiología por falta de fondos? ¡Eran la mejor institución del maldito país! Y los querían cerrar, realmente no sabía por dónde se estaban fugando los fondos, pero lo averiguaría y cuando diera con ello nada se salvaría de la demanda que interpondría.
Se fue pensando en ello hasta la ducha, lugar donde se quitó la ropa y la depositó sobre el cesto de ropa sucia, luego ingresó bajo la regadera y abrió el agua caliente y lavó su cabello y cuerpo, luego de unos minutos se dio una ducha de agua helada para salir de allí. Pero una vez estuvo fuera se dio cuenta de que no tenía su toalla.
-¿Buscas esto?-dijo Sebastián con voz juguetona y esa sonrisa de autosuficiencia que jamás podía sacar de su rostro.
-Pasame la toalla-dijo fríamente el rubio sin intentar cubrir las cicatrices o su intimidad-tengo mucho trabajo y no necesito llegar tarde-decía molesto.
-Tienes que venir si la quieres-dijo retadoramente y dando un par de pasos en dirección del rubio.
-Realmente no te agotas ¿no entiendes que no me gustas ya, que no te amo, que tuvimos algo pero se esfumó?-dijo fríamente y caminando hasta el castaño con paso decidido.
-Dilo tantas veces hasta que…-sintió los labios de Hunter sobre los suyos e iba a corresponder, pero se dio cuenta de que no tenía la toalla en sus manos y que el médico había desaparecido.
-Juegas sucio, no esperes que juegue limpio-dijo caminando por su habitación y secándose mientras buscaba su ropa.
-Demasiado bueno para ser cierto-dijo en un suspiro Sebastián y observó desde el marco de la puerta como el rubio se movía por el lugar-¿no tiene ningún sentido que me quede ¿cierto?-dijo suavemente y resignándose.
-Por ahora no-murmuró bajando los brazos y quedándose en su lugar.
-Bien, me iré-dijo el castaño acercándose a grandes zancadas al rubio-pero insistiré-susurró en su oído y depositó un beso en su mejilla-nos vemos.
La puerta se cerró y Hunter sintió cómo todo eso era tan extraño ¿por qué le había dicho a Sebastián que no lo amaba? ¡Era un imbécil!
-¡Soy un idiota!-se recriminó aún de espaldas a la salida de la habitación.
-A ratos creo en ti-escuchó al momento que miraba nuevamente a la puerta-y realmente veo nuestro prometedor futuro-dijo Sebastián caminando hacia Hunter.
-Yo…-dijo quedando sin habla.
-Ni cuando nos dimos nuestro primer beso encerrados en tu habitación te había visto perder el habla.
-Yo…-dijo cerrando los ojos resignado y sintiendo las manos del castaño sobre su pecho.
-Y sigues sin habla-dijo con una suave sonrisa-si quieres podemos borrar los últimos diez minutos entre nosotros-dijo coquetamente.
-Seb-susurró abriendo los ojos y apoyando su frente contra la del castaño-no…
-¿De qué quieres hablar?
-No tengo tiempo en este momento para hablar de nosotros-susurró suavemente y sintió los labios del joven Smythe apoderarse de su boca al momento que sentía como era inevitable corresponder. Pero ya estaba sujetando la cintura del castaño al momento que este lo tenía por el cuello y lo aferraba más a él.
-No puedes ocultar que te produzco cosas-dijo Sebastián divertido y pasando su mano por el miembro desnudo del rubio, al momento que el kinesiólogo se apoderaba nuevamente de su boca y lo lanzaba sobre la cama con desesperación.
-Hunter venía…-se escuchó la voz de Jeff en la puerta.
-Ups olvidé cerrar-dijo Sebastián respondiendo a la pregunta muda del joven Clarington.
-Creo que…
-Sí, interrumpes-aseguró Hunter tomando la toalla y pasando por sus caderas para ponerse de pie-¿qué necesitas?-dijo enfrentando a Jeff, quien aún estaba atónito.
-Vine a…
-¡Disculpa Hunter!-dijo Nick apareciendo por la puerta-es mi culpa…
-Creo que debo irme-dijo Jeff saliendo de ahí rápidamente y cerrando la puerta detrás de él. A lo segundos Hunter y Nick se miraron con una gran sonrisa y se dieron los cinco con ambas manos.
-¡Excelente!-dijo Hunter feliz-al fin me dejará tranquilo-dijo hastiado.
-¿De qué me perdí?-dijo Sebastián sentándose al borde de la cama y mirando sin comprender.
-Jeff en cuanto se enteró de que habíamos terminado se lanzó sobre mí y me ha estado siguiendo desde entonces, pero con esto-dijo aliviado y sentándose en la cama-al fin me dejará en paz.
-De nada-dijo Nick con una sonrisa-te espero en tu oficina.
-Voy en unos minutos-dijo viendo salir al castaño y luego buscando su ropa.
-Alto, alto ¿y yo?-susurró Sebastián algo ofendido.
-Dígamos que te utilicé para sacarme a Jeff de encima-dijo Hunter encontrando una polera sin mangas y un calzoncillo.
-No-dijo Sebastián seriamente y se acercó a él, pero el rubio se movió y lo observó seriamente.
-Sal de aquí-dijo suavemente y comenzando a vestirse.
-No-susurró fríamente Sebastián y lo tomó por la cintura-vas a terminar lo que iniciaste dijo abrazándolo por detrás.
-En algunos lugares le llaman violación-dijo Hunter enfrentándolo, pero notando lo herido que estaba el castaño ante esas palabras.
-No, está bien-dijo moviéndose hasta la puerta-no te molestaré más-dijo saliendo del lugar y dejando al médico completamente solo.
Necesitaba estar solo o en el mejor de los casos hablar con Blaine y decirle todo lo que estaba pensando en ese momento, pero no estaba seguro de qué tan buena idea sería eso último si su amigo estaba tan centrado en Kurt y en cómo conquistarlo nuevamente, ya que después de lo que vieran en la sala de recuperaciones, el moreno se había empecinado en que su ex prometido lo volviera a conocer.
-Si eso resulta, me alegraré por él-dijo llegando a la habitación del moreno, donde vio que no había nadie. Por lo que se dirigió a la habitación que sabía que era de Kurt, pero también estaba vacía, por lo que se dirigió al gimnasio y una vez ahí se dio cuenta de que Blaine ya hacía sus ejercicios y Kurt los suyos, ambos separados por muchos artefactos y personas.
Ingresó en el lugar y llegó hasta donde se encontraba su amigo, quien aún no comenzaba con sus ejercicios, porque se había entretenido mirando al ojiazul.
-No progresarás si lo miras todo el día.
-Ya haré mis ejercicios-dijo sin tomarlo mayormente en cuenta.
-No me refería a eso-susurró Sebastián-debes interactuar con él, hablarle o hacer algo que llame su atención.
-¿Eres cupido?-dijo alzando una ceja y mirando a su amigo-¿qué te ocurrió?-dijo seriamente y preocupado.
-Estoy bien-dijo desviando la mirada.
-¿Hunter?-pero solo vio un movimiento afirmativo por parte de su amigo-tan estúpido ese sujeto, aún me pregunto cómo te fuiste a fijar en él o ¡por qué todos se fijan en él!-dijo al borde de la desesperación cuando vio entrar al médico y la mirada de Kurt se fue hacia Hunter, mientras una sonrisa coqueta apareció en sus labios.
-Te ayudaré con lo que necesites-dijo Sebastián amargamente y apartándose de su amigo al momento que él veía como Clarington se acercaba a ellos.
-Sebastián…-dijo mirando al castaño, pero sintió un fuerte golpe en el rostro, Blaine le había dado un puñetazo y antes de que el moreno perdiera el equilibrio Sebastián lo había sujetado por la cintura.
-¡Qué haces!-lo reprendió el castaño sorprendido y apartandolo del rubio, quien se encontraba en el suelo, mientras se tocaba la mejilla golpeada.
-Algo que hace mucho quería hacer-dijo seriamente y apartándose para salir de ahí, pero cuando iba pasando junto a Kurt escuchó.
-¡Por qué lo golpeaste!-le gritó el ojiazul furioso.
-Por razones que jamás entenderías, pero una cosa es clara, Kurt-dijo asustando al castaño-él no te merece y nadie en esta maldita habitación sabe tanto de ti como yo-dijo furioso y saliendo del lugar.
-¡Blaine!-gritó Sebastián saliendo tras el moreno, mientras Kurt grababa ese nombre en su cabeza.
-¿Lo conozco?-dijo para sí mismo, pero no contaba con que su psiquiatra estuviera atento a lo que él decía.
-Hay cosas que no te he explicado aún, pero creo que va siendo tiempo ¿estás preparado?-susurró mirándolo directamente, mientras el castaño se mantenía sujeto a la barra donde caminaba hace unos minutos.
-Sí, quiero saber-dijo al momento que volvía a su silla de ruedas con la ayuda de Thad para luego salir del lugar con tranquilidad.
Se fueron en silencio hasta la habitación de Kurt, en donde Thad lo acomodó y puso nuevamente en su cama mientras Trent se acomodaba en una silla junto a la cama. Cuando se quedaron solos se dieron cuenta de que el médico había dejado la puerta cerrada para que nadie los molestara mientras conversaban.
-Bien, cuéntame qué está pasando por tu cabeza.
-Cuando desperté Hunter me preguntó por Blaine Anderson y el único Blaine que conozco es el que vi hoy en el gimnasio ¿es el mismo al que se refería Hunter?-dijo con suavidad.
-Sí, el mismo-dijo con una mueca en los labios.
-Tiene el mismo apellido que James Anderson-susurró frunciendo el ceño.
-Blaine es hijo de James-aclaró Trent dándose cuenta de que más rápido de lo que esperaba Kurt volvería a descubrir lo que había en su pasado y él no recordaba.
-¿Por qué me conoce?-dijo suavemente-yo nunca había hablado con él.
-Kurt-dijo respirando fuertemente y sintiendo que ese sería un momento muy difícil-tú y Blaine fueron novios muchos años.
-¿Qué? Lo recordaría si así fuera-dijo frunciendo el ceño.
-Sí, fueron novios-dijo algo agotado y acomodándose mejor en la silla-dime algo Kurt ¿quieres escuchar la versión mía o lo que te pueda decir Blaine respecto a ustedes?
-¿Él me contara si le pregunto?-dijo suavemente y pensando en todo eso.
-No lo sé, no tengo idea de si está dispuesto a hablar contigo-murmuró con suavidad el psiquiatra-pero puedo hablar con él para que puedas intentarlo.
-Eso sería buena idea-murmuró bajando la mirada.
-Entonces hablaré con él lo antes posible y los reuniré en cuanto coincidan sus tiempos.
-Gracias-susurró Kurt y vio salir al especialista, por lo que se acomodó en su cama y se dispuso para dormir, ya que saber que él había sido novio de un completo desconocido lo atormentaba en cierto modo.
A los minutos escuchó como la puerta se abría y luego con un clic alguien la cerraba por dentro, por lo que se atrevió a abrir los ojos y ver quién era.
-No te asustes, no te asustes-dijo alguien a su lado con rapidez.
-¿Blaine?-murmuró mirándolo directamente.
-Sí, soy Blaine-dijo algo nervioso-sé que no me recuerdas, pero…
-Trent dijo que habíamos sido novios, por lo que deberías saber muchas cosas que yo no recuerdo.
-Nos íbamos a casar y…
-¿Qué ocurrió?-dijo intentando acomodarse en la cama, pero sintió los brazos del moreno ayudándolo y un fuerte sonrojo subió a sus mejillas cuando sus manos se tocaron y olió la suave colonia del moreno-gracias.
-De nada-dijo con una sonrisa que hizo latir fuertemente el corazón del castaño.
-Será mejor comenzar desde el principio-dijo bajando la mirada y con una mueca.
-Tengo todo el tiempo del mundo para escuchar.
-Bien, esto sucedió.
