Capítulo 10: Conversaciones importantes
Harry caminaba hacia el campo de Quidditch con su escoba al hombro. Hacía un frío helador de finales de Enero, pero poco importaba eso al joven Potter.
Necesitaba despejar su mente después de la tarde que había tenido.
Volvía de la biblioteca cuando oyó bastante alboroto en un estrecho pasillo. Harry había estado a punto de no pararse, pero no puedo evitarlo puesto que oyó a alguien gritar de dolor, por lo que corrió.
Al llegar al pasillo se encontró con Malfoy y sus dos gorilas pegando una paliza a Ron. El pelirrojo estaba maniatado y solo mientras recibía los golpes. La cabeza de Harry se nubló y actuó por instinto.
- Petrificus Totalus. Petrificus Totalus. Petrificus Totalus.-los tres hechizos salieron de la varita de Harry rápidamente, chocando contra los slytherin's que cayeron al suelo como un tronco que cae.-Dejarle en paz.-dijo acercándose a Ron para quitarle las cuerdas que estaban atadas con magia.- no sé cómo no os da vergüenza pelear con esta desventaja… eso demuestra mucho la clase de personas que sois. Vamos Ron.-dijo Harry ayudándolo a levantarse.-te llevo a la enfermería, y vosotros.-dijo mirando a los tres chicos que luchaban en vano por deshacerse del hechizo.-espero que tengáis el castigo que os merecéis. Hablaré con Dumbledore yo mismo, no sé cómo puede permitir que gente como vosotros esté aquí.
Y sin más Harry acompañó a Ron a la enfermería ayudándolo a caminar y después fue al despacho de Dumbledore para contarle lo sucedido y las demás peleas que había visto a lo largo del curso.
- Tranquilo Harry. Diré a Filtch que recoja a los tres alumnos y les interrogaré con Veritaserum; y tranquilo, serán castigados como deben.
- Gracias Albus, quiero decir profesor.
- Estamos solos, puedes llamarme Albus, Harry.
- Bueno… disculpe, voy a ir a ver cómo se encuentra Ron.
- Haces bien. Espero que la señora Promfey cure rápido las heridas del señorito Weasley.
- Yo también. Gracias por todo… Y, bueno… adiós Albus.-dijo Harry dándose la vuelta para irse.
- Me gusta verte de nuevo, Harry… al Harry de verdad. Adiós.-dijo Dumbledore haciendo que el azabache se volteara a mirarlo y sonriera.
- Yo también, la verdad.
Después Harry fue a la enfermería. Ron aún estaba allí, pero según le había dicho la señora Promfey sólo le dejaría un par de horas para ver su evolución, pero que sus heridas estaban casi curadas.
- Hola Ron.-saludó Harry acercándose despacio hasta la cama del pelirrojo.
- Hola… Harry, gracias, muchas gracias.
- No tienes que dármelas… dáselas a Dumbledore si echa al final a esos tipejos.-dijo Harry sonriendo.
- Ojalá… pero sí que te tengo que dar las gracias. Me defendiste cuando yo nunca he sido un buen compañero.
- Tampoco iba a dejarte allí sólo porque no seamos amigos.
- Siento todo lo que te he hecho pasar… Seamus es mi amigo y…
- No tienes nada que decir. Sé que a Seamus no le caigo bien.
- Tiene miedo de que le quites a Hermione.-Harry tragó saliva.
- Ojalá sus miedos tuvieran consistencias, la verdad…-Ron miró profundamente a Harry.
- Eres buena persona Harry… siempre quise conocerte, tenía curiosidad, pero justo vienes y mi mejor amigo te odia… tenía que intentar hacer lo mismo.
- Muchas de las cosas que voy sabiendo de Seamus no me gustan nada… os controla demasiado.
- ¿Qué cosas sabes tú de Seamus?. Puede que Hermione te haya contado alguna cosa, pero ella sólo suele ver el lado bueno de su novio… no sabe muchas cosas.
- Pero yo sí sé algunas… como lo de la apuesta.-Ron se puso pálido ante las palabras de Harry.
- ¿Sabes… sabes lo de la apuesta?. ¿Cómo?. ¿Hermione lo sabe?. ¿Hermione se enteró y no dejó a Seamus?
- Hermione no sabe nada y mejor así, porque no quiero que sufra.
- ¿Entonces?.
- No te enfades con ella… pero…
- Lavender.
- Sí. Pero como dije no te enfades, se le escapó y yo la obligué a contármelo.
- No tiene importancia… si no cuentas nada… Muchas veces quise decirle la verdad a Hermione, pero no sé… yo pensaba que era feliz con Seamus y no podía hacerles eso, pero me siento mal por ocultarle cosas a mi mejor amiga.
- ¿Pensabas que era feliz?
- Sí… no sé, en los últimos meses la noto extraña. No discute con Seamus ni nada de eso, pero no es como antes… Antes ella siempre estaba sonriendo, y ahora parece que sólo lo hace de verdad cuando está contigo.
- Creo que te equivocas. Ella siempre me dijo que quería mucho a Seamus.
- Nadie dijo que no lo haga… simplemente es que algo cambió… y si te digo esto es porque no sé qué pasará con mis amigos, pero si es Hermione sonríe a tu lado, quizás no es tan malo que te tenga como amigo.
- Siempre me va a tener aquí.
- Hermione oculta mucho sus sentimientos. La conozco desde hace años… jamás te dirá si está mal o si necesita algo…
- Lo sé.
- Espero que ya que tú la haces sonreír, lo sigas haciendo si la ves mal.
- No hace falta que me pidas eso…
- Mira Harry, no sé ni quiero saber qué es lo que ha pasado entre vosotros dos… pero Seamus es mi amigo, y tampoco te puedo decir que luches por ella.
- Yo no he dicho que tenga que luchar por nada.-dijo Harry intentado excusase.
- No soy tonto… pero mejor cambiémos de tema…
- Sí, mejor…
- Quiero que sepas que aquí me tienes para lo que necesites… me has salvado y además estoy harto de que Seamus me diga lo que tengo que hacer. Eres un gran tipo Harry Potter, y creo que podemos ser amigos.
- Yo también lo creo… pero no quiero que tengas problemas.
- Seamus tiene que entender que has entrado en nuestras vidas y no podemos hacer como si no estuvieras… y ahora, mejor será que te vayas, una chica de séptimo se ha enterado de que estoy aquí y va a venir a consolarme.-dijo guiñándole un ojo a Harry.
- Entendido.-dijo el ojiverde riendo.-Pásalo bien.
- Eso intentaré. Nos vemos.
- Adiós.-dijo Harry antes de irse. Como todo en su vida últimamente, había pasado muy rápido… pero no se arrepentía de nada… ni de ayudar a Ron ni de hablar con Dumbledore ni de la conversación que acababa de tener con Ron… se sentía bien.
Y ahora sólo quería volar un rato. Cuando el aire le daba rápidamente en la cara a veinte metros del suelo, era verdaderamente cuando pensaba con claridad y sus ideas se centraban.
Cuando llegó al campo no pensó en nada ni miró nada, simplemente tomó impulso a su Saeta de Fuego y barrió el cielo.
Voló rápidamente atravesando todo Hogwarts. Voló sobre el lago helado. Voló entre los árboles del Bosque Prohibido… voló, voló y voló, hasta que volvió al campo de Quidditch, bajó para descansar y vio que no estaba solo. Una chica estaba volando.
Harry se ajustó un poco las gafas y miró más detenidamente a la chica que estaba a varios metros por encima de su cabeza.
Era Cho, la estudiante de prácticas de Remus.
Harry no había hablado mucho con la chica, lo justo en las clases de Defensa Contra las Artes Oscuras de aquellas semanas de Enero. Sin embargo, muchas veces se había sorprendido así mismo mirando a la linda asiática y en muchas más ocasiones se había sorprendido al descubrir que ella lo miraba a él. Los primeros días se había sentido algo incómodo, pero después le había gustado aquel juego con la chica… pero ahora estaba allí, volando… y no había nada más.
El ojiverde no supo si irse o quedarse hasta que Cho bajara, pero al final su cuerpo le ordenó quedarse y no dejar de mirar a la chica.
Cho, por su parte, se sintió observada y reparó en Harry a los diez minutos. Sin pensarlo mucho, bajó junto a él elevando el nerviosismo del muchacho.
- Hola Harry. No te había visto.
- Ho-hola señorita Chang.
- Por favor, llámame Cho. No estamos en clase… y me siento vieja si me tratas de ese modo.-le dijo la chica sonriéndole.-¿Qué haces por aquí?. ¿Eres del equipo de Griffindor?.
- No. Lamentablemente no lo soy. Sólo vine a volar un poco. ¿Y usted?… digo, ¿y tú?.
- Adoro volar… y no quería perder la práctica. Ya no estoy en ningún equipo, pero me sigue apasionando atrapar esta pequeña bolita dorada.-dijo Cho mostrando un pequeña pelota dorada que aleteaba rápidamente.
- ¿Eres buscadora?.-preguntó Harry admirado. Nunca hubiera imaginado que Cho jugara en el mismo puesto que él solía hacer.
- Bueno, como dije, hace tiempo que no soy buscadora de ningún equipo… pero sí, lo fui. Fui la buscadora del equipo de Quidditch de Ravenclaw durante cuatro años.
- Vaya… yo era buscador en Darjiull, pero aquí no me dejaron entrar en el equipo.
- Lo siento Harry.
- No pasa nada… mientras pueda seguir volando…
- Pero se echa de menos perseguir a la snitch…
- La verdad es que un poco sí… pero bueno…
- Supongo que habrás encontrado otras distracciones en Hogwarts…
- Ojalá.-dijo Harry riendo.
- Hombre… con tu novia… esa chica de pelo castaño que se sienta a veces contigo y siempre contesta las preguntas… no recuerdo su nombre… ¿Harmony?
- Parecido, pero no. Hermione. Se llama Hermione, pero no es mi novia.
- ¿Ah no?. Yo pensé que…
- No, sólo somos amigos…
- Intuyo en tu tono que quisieras que no fuera así.
- Es algo imposible, ella tiene novio… y yo debo olvidarme de ella pronto…
- Seguro que lo tienes fácil… un chico tan especial como tú no debería tardar mucho en encontrar chicas interesadas en él…
- Hoy no das una.-dijo Harry riendo.
- ¿Por qué?
- Pues porque no hay muchas chicas interesadas en mí. Digamos que he sido muy antisocial…
- Pues esas chicas no saben ver bien lo que tienen delante… a tu edad las chicas no solemos darnos cuenta de lo que de verdad merece la pena… después, con los años, eso cambia.-dijo Cho usando un voz muy suave y sin dejar de mirar a Harry fijamente a sus ojos. Después se acercó a él y le dijo al oído.- ¿Te apetecería jugar a coger la snitch conmigo?
Harry asintió sonriéndola dejándose llevar por las curvas sugerentes de su 'profesora'.
Seamus estaba solo en la Sala Común aquella noche. Ron estaba en la enfermería. Se había enterado por Lavender de lo que había pasado y le hervía la sangre que Potter hubiera sido quién había ayudado a su amigo… su amigo que ahora parecía sufrir una parecida enfermedad a la que Hermione tenía respecto a Harry.
Hermione... llevaba toda la tarde en su cuarto y sólo había salido para visitar a Ron, el pelirrojo se lo había dicho. Seamus sabía que la estaba perdiendo, pero no sabía qué hacer para impedirlo… quizás no debía haber basado su relación en mentiras y debía haber sido sincero con Hermione en todo… con lo de la apuesta, con su comportamiento… con todo. No sabía qué sentía por la castaña… no sabía si existía amor, pero sentía a Hermione como propia y no quería que Harry se la arrebatara… pero sentía que era tarde.
- Hola.
Era Hermione. Se había sentado al lado de Seamus en el sofá de la desierta Sala Común.
- Hola princesa.-dijo Seamus acercándose para besarla, pero Hermione apartó la cara.- ¿Qué sucede?
- Seamus, tenemos que hablar… he tomado una decisión.
