Sombras reveladas
Capítulo Final
Ella corre junto al viento, huye de la luz como una sombra danzante.
Las sombras comienzan a moverse al compás de una melodía, podía sentirlo. Creía que podría levantarse y acompañarlos.
Pero al fin y al cabo eran sólo un montón de siluetas, así mismo como ella.
No tenían rostro ni vida ¿Era así como se sentía? Moviéndose e imitando a alguien más.
No, ella no era una figura simple, por lo menos quería creerlo.
No era la sombra de nadie, ya no.
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Rápidamente Gaara y Asahi llegaron al castillo, y una vez que entraron vieron a Itsuki esperándolos.
- ¡Vaya, han llegado! – Aplaude sonriente – Pero déjenme decirles que hasta aquí llegan ¡Jutsu Torbellino de Fuego! – realiza los sellos, disponiéndose a comenzar el ataque.
De la boca del shinobi sale una gran cantidad de fuego que poco a poco va creando un torbellino de fuego de una altura de cuatro metros.
Gaara inmediatamente, como defensa, rodea a ambos en una esfera de arena.
- ¿Qué fue eso? – pregunta despavorido Asahi, tratando de sostenerse.
- Mantente junto a mí – menciona calmoso.
Asahi asiente con la cabeza, y se limpia el sudor de su frente.
- Tercer ojo – murmura, e instantáneamente recibe las imágenes del exterior desde su tercer ojo.
El humo se había disipado, e Itsuki sonreía como un lunático, preparando otra técnica.
Él pudo reconocer de qué técnica se trataba, por lo que no se preocupó. Indudablemente, desde la guerra muchos han sabido sobre su defensa absoluta por lo que él se vio en necesidad de mejorar dicha técnica.
Fue por eso que él no se inquietó sobre la posibilidad de que aquél ninja atravesase su escudo, porque eran nulas.
- ¡Así que te encerrarás en ésa bola de arena! ¡Bien, tendré que sacarte de allí! ¡Elemento lava, dura perforación! -
El ninja envuelve su brazo con lava formando una espiral, parecida a la de un taladro, con la que ataca a la esfera.
El movimiento que provocó el intento de taladrar la esfera fue brusco, Gaara se mantiene en un perfecto equilibrio y calma, contrario a Asahi, quien rápidamente cae y aflora sus nervios como un niño estremecido.
- ¿Qué está sucediendo? - pregunta nuevamente, tenso.
El Kazekage lo ignora olímpicamente concentrándose en Itsuki y tomar la ofensiva.
Mientras tanto, el otro ninja se sorprende debido a que la esfera sigue intacta, inmune a su reciente técnica.
-¿Cómo es posible que no haya causado ningún daño? ¡Ja! ¡Parece que la defensa absoluta del Kazekage es real! – sonríe asintiendo a sus palabras.
De repente del escudo de arena, salen muchas esferas del tamaño de una canica, y como balas son lanzadas hacia el usuario del elemento lava.
Itsuki trata de esquivarlos, y logra esquivar muchas pero su brazo izquierdo resulta muy herido en el proceso.
Un pequeño orificio de abre en la anteriormente hermética esfera.
- Itsuki, ninja renegado de Iwagakure ¿No? Estás en el libro bingo – comenta impasiblemente el Kazekage.
- ¡Vaya, me siento muy alagado, Kazekage! – Grita extasiado - ¡Ésta pelea sin duda es fascinante! ¡Tornado de Lava!–
Crea un gran tornado de lava, que amenaza con no dejar rastro de nada.
El shinobi de Sunagakure espesa su esfera de arena con más polvo dorado, por lo que nuevamente fortifica su título como dueño de la defensa absoluta y Quinto Kazekage.
Los ojos del ninja renegado se oscurecen por la furia. Otra vez sus ataques fueron en vano; pese a que el paisaje cambió, su objetivo sigue intacto.
Gaara, ya cansado de alargar mucho esto, toma la ofensiva. Él desde hace bastante ha estado centrado en la preparación del terreno, mientras que el otro se dedicaba a atacar. Pudo rescatar una considerable cantidad de arena del suelo, suficiente para realizar su más frívolo ataque.
- Ataúd de Atadura de Arena – musitó, y toda la arena que silenciosamente se dispuso cerca del ninja renegado comenzó a encerrarlo e inmovilizarlo. Fácilmente lo atrapó, como un lobo a su presa.
- ¡¿Qué?! ¡¿Cuándo?! – gritó un alarmado Itsuki, tratando inútilmente de liberarse de su prisión.
- Mientras te concentrabas en atacar y traspasar mi escudo, me he centrado en recoger arena y polvo dorado de la tierra– responde serio, con los brazos cruzados sobre su pecho.
- Vaya, había olvidado que podías sacar arena de donde sea – susurró furibundo consigo mismo.
- Entierro de arena – sentencia indiferentemente el Kazekage.
La técnica se activa y el objetivo termina siendo aplastado por una gran presión, matándolo en un segundo y sin dejar rastro.
Seguidamente, la arena levemente teñida de un color carmesí se despliega y una menor parte de ella se almacena, siendo la restante utilizada para transportarlos.
Asahi se mantiene en silencio, inmóvil debido al shock de la pelea acontecida. Atónito por el poder del Kazekage.
Mientras, Gaara medita sobre las acciones a tomar. No sabe dónde está Mao y no confía en el tiempo ni en su suerte.
¿Hacia dónde debería ir? Se preguntó, pese a tener grandes habilidades como ninja sensor, necesita un poco más de tiempo para poder localizarla con exactitud.
Él se detiene al sentir la llegada de alguien, un joven quien se arrodilla frente a ellos.
- Por favor, síganme. Les llevaré hacia la princesa – comenta el hombre.
Él desconocido tenía vendado todo el cuerpo, y su cara estaba oculta tras una máscara. Vestía un pantalón blanco junto a una remera negra y sandalias ninja negras.
- ¿Por qué debería seguirte? ¿Qué me asegura que no seas del bando enemigo?- exige impasible.
- Porque yo, yo quiero lo mismo que ustedes. Quiero que los tiempos oscuros terminen – responde, a la vez que se quita la máscara, revelando un rostro blanco con cicatrices, ojos negros y facciones afiladas, parte de su largo y oscuro cabello cubría la mitad de su rostro.
Asahi despierta de su trance y vuelve a sorprenderse al reconocer al sirviente como aquél joven al cual Mao había atravesado con la katana, por orden de su padre.
- ¡Tú eres Jiro! – exclamó, señalándolo. El mencionado sonrío asintiendo.
En la base de Hiro, Mao acaba de despertar y encontrarse con los cuerpos de su padre y Hiyori.
Como una flor que acababa de marchitarse, comienza a caer y secarse. Sus lágrimas cristalinas caen como cascada por sus mejillas.
Su cuerpo no puede resistir ni su mente, y eso los saben tanto ella como Hiro.
- ¡¿Puedes ver esto?!¡Las dos personas que se suponen que deben ser las más importantes para mí, están al frente mío, todos muertos! ¡Jajaja! Me pregunto ¿Qué sentimiento debería experimentar? ¿Dolor, tristeza? La verdad, no puedo sentir nada – comenta altanero y sonriente.
Ella lo miraba atónita, hasta donde podía recordar él era el mejor amigo de su padre. También habían sido casi inseparables en la infancia, ellos tres.
- ¡¿Tú, bastardo?! – Grita colérica, apretando sus puños- ¡¿Cómo puedes…?! – continua, pero sus palabras son cortadas, debido a que él atrapó su cuello con ambas manos y la alzó.
- ¿Cómo puedo ser capaz de esto? Púes, por el poder claro. Una vez te haya eliminado, nada impedirá que me convierta en el Daimyo del País del Acero – concluye, sonriente, presionando más el agarre al cuello de Mao.
Ella trató de liberarse pataleando y rasguñando las manos que la apresaban, pero sólo consiguió una risa burlona de parte de su agresor.
- No hay nada que puedas hacer – indica sonriente.
Mao fulminaba con su mirada a Hiro, pero por un momento su atención se centró en la figura luminosa detrás de él, que parecía acercarse.
Un sentimiento de esperanza afloró en ella al reconocer a la figura como Hiyori. De repente de ella un brazo emergió y éste entró en él.
La anciana al parecer había hecho, antes de morir, un trato con un shinigami. Ahora él cumplía su parte de llevar tanto a Hiro como a Hiyori a su lecho final.
La figura no era muy nítida, pero a través de ella una parca asechaba. Sólo era visible la cara; con el cabello grisáceo esparcido por su largo y filoso rostro; junto a sus terribles y brillosos ojos ámbar; y con una boca sonriente, que sostenía una katana entre sus filosos dientes.
- ¡¿Pero qué mierda?! – exclama sorprendido, mirando hacia atrás y siendo arrastrado por los entes. Su cuerpo había quedado inmóvil.
Ninguno dijo nada. Tan rápido como empezó todo terminó.
Mao sólo pudo mantenerse consciente durante unos segundos, hasta que la situación la superó y nuevamente se desmayó.
Cuando el Kazekage llegó a escena, se encontró con tres cuerpos. Inmediatamente sintió gran pesar y nuevamente el vacío lo invadió.
Asahi no había dicho nada, permaneció inmóvil durante unos segundos hasta que reaccionó y rápidamente corrió hacia donde estaban los otros, desasiéndose en lágrimas.
Tomó la muñeca de su hermana para verificar su pulso. Una vez confirmado su supervivencia, las lágrimas de tristeza se transformaron en lágrimas de felicidad, y seguidamente la abrazó como si quisiera evitar su escape de la vida.
Gaara miraba la escena, más tranquilo al comprobar que por lo menos ella continuaba con vida. Aquél vínculo le recordó al que tenía él con sus hermanos ¿Acaso ésa escena era similar a cuando Temari lo abrazó luego de revivir? Ciertamente los recuerdos lo envolvían junto a la melancolía.
Pese a que ha pasado mucho, aún podía recordar ése día en el que despertó después de morir gracias a abuela Chiyo y a Naruto; él cerró sus ojos y por un momento se permitió viajar en el tren de los recuerdos.
Asahi continuaba emocionado, para él lo más importante ante todo era su hermana. Su padre para era un completo extraño, y en lo más profundo de su corazón nunca le agradó Hiyori.
Él presentía que esa anciana escondía algo. Ellos lo sabían, pero ella prefirió ser una sombra.
Ahora ambos ya no serían sombras nunca más.
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Desde el momento que todo terminó, hasta que la princesa despertó dos días después. Todo había sido un caos.
Con el avance de la tecnología, los medios de comunicación eran más peligrosos que nunca y sin duda ahora era el peor enemigo de la familia feudal. No había ni un momento de paz.
Gaara se sentía abrumado, pese a que el como shinobi pudiese soportar hasta la más irrazonable situación, no era un haz en el manejo de la prensa.
Desde que ambos príncipes fueron llevados al hospital, e internados. A él junto a los ministros le quedó la dura tarea de tranquilizar a los medios y explicar la situación.
Porque después de todo, no se pudo negar a servir en lo que pueda a los hermanos. Ciertamente el hecho de dar una única conferencia lo abrumó, pero ahora sólo quedaba darle paso al tiempo.
Habían pasado como cuatro días, y él debía marcharse a su aldea. Por una lado estaba tranquilo por regresar, pero por otro lado sentía que dejaba algo ¿Qué es ése sentimiento? Ciertamente él no lo podía explicar.
Éste era uno de los momentos en los que su razonamiento lógico fallaba. Quizás haya aprendido a manejarse en la política, en la prensa y sea más abierto con las personas, pero aún era un niño inexperto en las emociones y en relacionarme con las mujeres.
Aquél era el motivo por las burlas de su hermano. Gaara podría ser uno de los shinobis más fuertes, el Quinto Kazekage de Sunagakure, ex Comandante General del ejército de la Alianza shinobi; pero para su hermano también era un niño en lo que a las mujeres se refiere y otros temas para hombres adultos, y se encargaba de recordárselo e incluso en colaboración con Naruto si le da la ocasión.
El ninja suspiró, acababa de llegar al navío que lo alcanzaría hasta las costas del País del Viento. Aquél vacío se presentó.
- ¡Gaara-kun! ¡¿No pensarás irte sin despedirnos así sin más?! – escuchó, era una mujer.
El mencionado sonrío, no era cualquier mujer. Era la primera mujer que le llamó la atención desde que vino.
- ¡Mao, espérame! – pidió otro, Asahi.
El Kazekage los miró sonriente. Mao, ignorando a su hermano, llegó rápidamente y lo abrazó muy fuerte.
- ¡No dejaré que te vayas sin haberte despedido! ¡Además, me debes una cita!- bromeó, mirando a sus verdosos ojos.
Ambos se quedaron hipnotizados el uno con el otro, ignorantes de la inminente interrupción de Asahi y del pronto zarpe del barco.
- ¡Oye, yo también quiero despedirme de Gaara-san! – exigió Asahi, haciendo vista gorda del momento.
Los dos se ruborizaron por un segundo y se separaron, Asahi río bajo y se acercó a abrazar a Gaara.
- ¡Buen viaje! Futuro cuñado – murmuró para él lo último, pero Gaara también lo escuchó y como reacción se avergonzó.
El barco anunció su pronto zarpe, por lo que Mao apartó bruscamente a su hermano, mandándolo a volar para nuevamente envolver al Kazekage entre sus brazos.
- ¡Que tengas un buen viaje! ¡Espero que alguna vez nos volvamos a encontrar! – exclama sonriente y sonrojada, a la vez que dirige sus labios para besarlo en la mejilla.
Ninguno de los dos esperaba eso, más porque el beso estaba dirigido hacia la mejilla de Gaara, pero debido al tumulto de gente y por un pequeño empujón a la princesa, ése beso llegó a los labios del Kazekage.
Para cuando Asahi se levantó y regresó, se encontró con dos personas más alejadas de lo que estaban antes. Gaara miraba hacia el barco sonrojado; su hermana miraba hacia el piso más sonrojada que el Kazekage, e incluso parecía lucir avergonzada. Ambos estaban en un incómodo silencio.
Pero antes de que las explicaciones llegasen, el barco dio su ultimátum.
Ni siquiera después de que el Kazekage haya abordado supo nada. Sólo se resignó a despedirlo con la mano junto a su hermana, quien aún seguía ida y con los ojos brillosos.
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Igual, Asahi lucía feliz, había hecho un nuevo amigo y ellos ya no eran sombras.
Después de todo, las sombras habían sido reveladas.
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Por el lado de Gaara, el sinceramente sentía que dejaba algo allí.
¿Habrá perdido más de lo que ganó? Porque sentía que había perdido algo importante.
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Mao sólo miraba al navío perderse, aquél brillo en sus ojos fue opacándose a medida que el barco se alejaba.
Para cuando nada era visible, su brillo se apagó. Después de todo, el desierto se llevó su corazón.
Fin.
¡Hola!
Es mi primer final y no estaba muy segura de cómo hacerlo. No quería extender más la historia, porque esta temporada no da para ni un capítulo más.
¡Me gustaría saber qué opinan! ¿Qué tal el final? ¿Quieren segunda temporada? ¡Acepto críticas constructivas!
¡Saludos!
