Todos los personajes de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa v_v….aclarado esto aquí vamos.

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ASHITA NE NAREBA

POR MIMI CHAN

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Capitulo 8

Sesshomaru

Tenía el cabello lleno de nieve, la ropa completamente empapada y helada, sentía que los pies le picaban como si los hubiera metido en nidos de hormigas rojas. Sabía que era mejor así, lo peligroso habría sido que no los sintiera como las manos, apenas y las sentía.

Volteó a ver al joven de ojos dorados que se movía aprisa dentro de la caballa, había sacado leña de un rincón que parecía húmeda, y había sacado varias tablas del piso del mismo rincón con un montón de paja de abajo, enseguida fue al centro de la habitación donde estaba un hibachi lo llenó de la leña y con piedras encendió un rápido fuego, la cargó y la llevó hasta donde el fuego calentaba, empezó a sentir las hormigas en sus manos cuando él las tomó, las metió en su kimono y las puso sobre su pecho, estaba frió pero no tanto como ella.

- No sabía que la rata de fuego también fuera impermeable – bromeó ella.

- No lo es – dijo él con la preocupación en sus ojos – pero es ligero y se seca rápidamente.

- Que bueno, ojala este kimono también lo fuera.

- Tengo que sacarte esa ropa Kagome - dijo ya desatando los nudos – está helada.

- Jeje, eso sonó como una de esas novelas románticas que mamá no me dejaba leer – dijo nerviosa pero sin poderse mover aun – ya sabes lo que pasa cuando dos personas están solas en una cabaña, desnudas y frías.

- En realidad no lo se.

Kagome se rió con ganas, ¡Que no lo sabía! No le dio tiempo para pensar más, él se quito la parte de arriba de su kimono y empezó a sacarle el traje de sacerdotisa que llevaba ella, dejándola desnuda. Una cosa a la que aun no se acostumbraba de la época pasada, la ropa interior aun no se inventaba, al menos no como la ropa a la que estaba acostumbrada. Como extrañaba los sostenes y las bragas, los calzones largos solo la hacían sentir incomoda y prefería no llevarlos. Cuando no tuvo nada encima, la envolvió en su rata de fuego, aspiró profundamente su aroma a ceniza mojada era maravilloso.

Habían pasado ya 2 meses desde que había regresado y se sentía realmente feliz, era maravilloso saber que podía estar con la persona que más amaba y todos sus amigos finalmente sin el peligro de Naraku sobre sus cabezas.

Desde que había llegado solo en una ocasión había sentido un vago sentimiento de tristeza al pensar que no volvería a ver a su familia, pero pensaba, que al igual que muchas mujeres que se casan. La familia empezaba de nuevo con su esposo y te terminas separando un poco de tus padres. Ella se veía a si misma como una mujer que al casarse se va a vivir muy, muy lejos y no vuelve a ver a su familia, pero sabía que estaban bien y a salvo y esperaba que tuvieran una vida feliz.

Claro que eso ya llevaba de nuevo al mismo pensamiento aterrador que la había estado atenazando desde la primera noche que había pasado con él.

Tres años habían pasado detrás del pozo también, y en esos tres años se habían llevado a cabo cambios maravillosos.

Lo primero fue ver a Sango con tres bellísimos hijos, las pequeñas gemelas eran una diablillas y el niño recién nacido tenía la sonrisa más picara del mundo. Solo un mes después de que ella había quedado detrás del pozo ellos se habían casado en la ceremonia budista, Shipoou había suplido las fotos por dibujos del día de la boda, ella estaba feliz, tenía muy de vez en cuando sus discusiones con Miroku pero se amaban, él le era fiel y eso ella lo atesoraba como el oro. Supo que Kohaku estaba entrenando para la exterminación de monstruos en su ultima visita habían hablado de crear una aldea de exterminadores entre ellos dos, solo esperaba que los niños crecieran un poco más para que no tuviera tanta responsabilidad de ellos.

Shipoou chan también se ausentaba en ocasiones para aprender técnicas zorrunas y había empezado a comentar de ir a una escuela con un ermitaño que podía llevarle algún tiempo, mientras tanto vivía con la anciana Kaede.

Para su enorme sorpresa el hanyou había estado ocupado también, según le dijo Sango, se había unido a Miroku para recorrer todo el territorio y exterminar todos los monstruos que habían sido liberados a causa de las maquinaciones de Naraku, y gracias a ellos habían ganado una considerable suma de oro, y había empezado a construir una casa, todo un palacio feudal que servia ahora como templo, en el mismo lugar donde en el futuro estaría el templo Higurashi, cerca del goshimbuku, en el bosque donde había estado dormido por 50 años "todo mundo dice que es mi bosque, pues voy a usarlo" había dicho él y le había arrancado una sonrisa.

La primera noche que se quedara con él se había sentido terriblemente nerviosa, había acudido a Sango que le había dado los por menores de lo que podía ser su primera noche con el hombre que amaba y no sabía si había servido para calmarla o ponerla más nerviosa. Bien aquella noche había ido con él al palacio y la había acomodado en una habitación hermosa, no había mucho en ella, pero daba directo a un patio trasero donde había un estanque y muchas plantas medicinales, cuando le había dicho que había hecho todo eso esperando el día que ella regresara, la hizo sinceramente llorar. Pero él la había dejado en la habitación había salido de la casa y se había encaramado en un alto árbol fuera de la casa y ella se quedo allí toda la noche esperando algo que no llego.

Y había estado dos meses esperando y parecía que el momento no iba a llegar.

¿Habría mal interpretado las cosas? ¿Inuyasha la quería solo como amiga y no esposa? Ella había dejado todo solo por estar con él y esperaba que las cosas fueran distintas, esperaba que él la reclamara como su mujer y eso no llegaba, lo había estado esperando todo ese tiempo y solo no llegaba y ella estaba llena de miedo ahora. ¿Llegaría el momento que él dijera que haría un viaje nuevo y la dejaría atrás? Ella no se veía más lejos de él, y la mera idea de que un día solo se fuera y no volver a verlo la enfermaba, lo quería con ella, lo quería para ella lo que era mucho más.

Ahora con las manos posadas en su pecho y sintiéndose del todo rodeada por él las ideas más locas cruzaban por su cabeza, era una mujer, adulta, y con deseos adultos… pero él…

- ¿Estás mejor? – dijo de pronto él.

- Si – dijo ella tímidamente "que no me pida que me aparte ahora, por favor".

- Bien.

Pero no dijo más, solo la abrazó más fuerte y aspiro profundamente en su cabello, sintió su respiración caliente sobre su cuello y un escalofrió le bajo por la espina.

- Inuyasha… - lo llamó con media voz aun escondida en su pecho.

- Si – respondió pronto él.

- Hem… - ¿Cómo podía preguntar algo así? – yo…

- ¿Dime que pasa? – dijo con un entrecejo.

- Inuyasha… exactamente, ¿Qué soy… yo… para ti? – dijo con la voz cortada y cerró los ojos y empezó a orar por que la respuesta no la destruyera.

- Mi mujer por supuesto – dijo con un resoplido.

- ¿En serio? - dijo ella levantando la mirada llena de esperanza.

- ¿Qué otra cosa podías ser?

- Es… bueno… - escondió su rostro de nuevo en su pecho – tú y yo… nosotros no…

- ¿No lo hago bien como tu compañero? – dijo con un tono de voz extraño – te he hecho una casa, te llevo siempre comida y te protejo.

- Claro, lo has hecho muy bien, solo que… bueno… es que tú… yo… aun no… nosotros… bueno, es que aun no hemos – Kami, debía tener la cara como tomate – nosotros no nos hemos siquiera besado.

El silencio se hizo de los dos, solo se escuchaba el viento llevando la nieve y el crepitar del fuego.

- Oh – dijo él por fin.

- Tú ¿No… quieres? – mil ideas se aglomeraron en su cabeza, quizás los hanyous no besaban, o no les era especialmente agradable, nunca había visto perros besarse, ellos expresaban su afecto en pequeñas peleas inofensivas, mordiscos suaves, se acicalaban, pero algo como un beso no lo había visto nunca, pero él eran en parte humano.

- No es que no quiera – dijo él en un susurro y no la miró directamente a la cara, pero ella pudo ver de todos modos que se le tornaba del todo roja – es que… yo nunca he besado a ninguna mujer y no se como hacerlo.

- Besaste a Kikyou – dijo ella enseguida, ella había estado desgraciadamente presente.

- Yo no la bese – dijo un poco en defensiva – ella me besó las dos veces

- ¿Dos veces? – preguntó enseguida, que otra ocasión lo había besado mientras ella no miraba

- Una fue hace mucho, mucho tiempo, cuando nos conocimos – respondió enseguida el chico y después un poco apenado – y la otra fue… cuando, estabas allí.

- La besaste cuando ella… - se interrumpió a si misma, no quería recordar el momento en que Kikyou se había ido del todo.

- Solo parecía lo correcto en ese momento – dijo él con una leve tristeza – ella lo había hecho antes y pensé que era lo adecuado, pero no sabía muy bien lo que hacia.

- Oh…

El silencio se volvió a interponer entre los dos, él con una sola mano alcanzó un madero más y lo arrojó al fuego, este se avivó enseguida, ese leño debía estar seco.

- Bueno, no es que yo tampoco lo haya hecho antes – dijo finalmente ella rompiendo el silencio – pero he practicado un poco.

- ¿Practicado? – preguntó con curiosidad el hanyou

- Si, tú sabes dijo restándole importancia – todas las chicas practicamos como dar un primer beso.

- En realidad no lo sabía. – dijo sorprendido.

- Bueno, pues lo hacemos – declaro de nuevo un poco avergonzada.

- ¿Tú me enseñarías?

- Claro – gracias al cielo él lo había pedido, no hubiera sabido como pedirle que le dejara enseñarlo – ¿te parece bien ahora?

- Si – dijo con tranquilidad parecida a decisión – estaremos atascados aquí hasta mañana yo creo, dudo mucho que alguien se de cuenta que no estamos en la aldea hasta mañana.

- Bueno… cierra los ojos.

Ella lo vio obedecer, quería que este fuera su primer beso y quería que sin duda fuera bueno, ella misma cerró sus ojos.

- Quiero que pienses en lo que sientes por mi, quisiera que pensaras mucho, mucho en eso – dijo ella haciendo lo mismo a ciegas, se concentró en todo lo que sentía por él – yo siento… siento que quiero estar siempre contigo, que no quiero vivir un solo día más de mi vida sin ti, y que el corazón me late solo por ti, te extrañe tanto que pensé que moriría sin ti… Inuyasha.

- No es ni la mitad de todo lo que yo siento Kagome.

- Por todo eso yo siento que te amo – dijo sabiendo que estaría completamente roja – y tú…

- Yo se, que te amo Kagome.

Ella sintió su corazón caminar más rápido por su respuesta, no lo había dicho antes y escuchárselo decir había sido tan bello. Sintió después su cuerpo más y más cerca, buscándola y ella lo atrajo un poco con sus manos aun sobre su pecho y entonces pasó. Sus labios se encontraron en medio de la oscuridad, primero con gentiles y dulces besos suaves con los labios juntos, ella fue la que lo animó a abrir un poco los labios y sentir más calidez, pero aprender a besar solo depende del instinto y pronto los dos compartían un beso tórrido y apasionado de calidez infinita, algo elemental que tenía que venir de él.

Se separaron jadeantes y cuando abrió los ojos, los ojos dorados del joven hanyou estaban llenos de un brillo que jamás había visto pero era fascinante.

- ¿Estás bien? – preguntó inquieto – respiras muy rápido.

- Tú también – dijo ella sorprendida – es normal.

- Kagome… esto…

- Está bien, sabes, esto que se siente es bueno.

Atrajo su cabeza junto a él enterró sus manos en su cabello y volvió a besarla como si su vida dependiera de ello, sintió como una de sus manos abría los pliegues del kimono y pasaba sobre su estomago, sintió un temblor que no tenía nada que ver con el miedo o el frió, era expectación.

- Yo… - dijo él con voz ronca – yo no se como…

- Está bien – dijo ella mirándolo a los ojos – yo tampoco, pero está bien, solo aprenderemos al paso.

Cuando el volvió a besarla y sintió ese exquisito calor recorrerla de arriba abajo, supo que lo harían bien.

Kagome abrió los ojos con la respiración agitada, mareada, la cabeza le latía como si la hubieran estado golpeando con un martillo, se llevó las manos rápido a la cabeza y trató de retomar el ritmo de su respiración.

¿Qué era lo que le estaba pasando? No era la primera vez que tenía ese sueño, lo había tenido mucho antes, cuando había sido adolescente, ella en sueños había perdido su virginidad con Kingin, pero esto era completamente diferente, en su sueño, ella pensaba, recordaba, reconocía a las personas de sus sueños, pero el que estaba con ella no era Kingin, lo era en apariencia, pero ya no era Kingin.

Era Inuyasha.

Lo que no sabía era si era el Inuyasha de las leyendas o su compañero de clase, ese Inuyasha hablaba como Inuyasha McKeltar, tenía su mirada, sus gestos, Kingin había sido diferente y en sus sueños con él nunca había tantos detalles.

Sintió lagrimas bajar por sus mejillas, esos sueños no eran normales, simplemente no lo eran, no sabía como calificarlos, pero sabía que no eran sueños ordinarios.

Se pasó las manos por el rostro cuando su respiración volvió a su cause y las posó en su cuello sintiendo su pulso, y recordó…

En aquel sueño que había tenido de adolescente, Kingin había hecho el amor con ella y al final cuando los dos estaban en la cúspide, él había mordido su cuello "mía… para siempre" había dicho Kingin y dado lametazos sobre la marca. "marcas invisibles imposibles de borrar" vinieron a su mente al mismo tiempo las palabras de Kouga.

- Kagome por dios, solo eran sueños y nada más, igual que este.

Dijo para si misma no realmente convencida. Bajó de la cama y se dirigió directo al baño, una ducha debía ayudarla a despejar su mente.

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- Tienes una cara verdaderamente horrible.

- Gracias – dijo con sarcasmo – tú también luces como zombi de película clasificación B.

Inuyasha sonrió por la broma, había extrañado el sarcasmo de la chica. El motivo más obvio había sido siempre la falta de sueño.

- ¿Por qué no pudiste dormir bien? – preguntó.

- ¿Cómo sabes que no pude dormir bien? – preguntó a su vez con curiosidad.

- Bueno – "piensa rápido Inuyasha" – Tan temprano para tener ese humor – dijo al fin – no lo se, me pareció la razón más obvia.

Kagome bajó la mirada y siguió caminando rumbo al salón, se sentía demasiado extraña con él, después de ese "sueño – fantasía – alucinación" que había tenido "antes – durante – después" de desmayarse de él, se sentía un poco intimidada por el chico… y sus sueños evidentemente no ayudaban.

- Tuve un sueño extraño, es todo – dijo y solo cuando sus palabras abandonaron su boca se dio cuenta que se lo había dicho aunque había planeado no hacerlo.

- ¿Un sueño extraño? – dijo preocupado.

- No fue nada en serio – respondió enseguida esperando cerrar el tema.

- Si no me quieres contar, está bien.

Kagome lo miro, él solo seguía caminando a su lado como si nada, él le había dado la salida, él había dicho, está bien, y entonces ¿Por qué las palabras estaban peleando por salir de su boca? Siempre había sido muy reservada con sus sueños, ¿Por qué nunca eran normales?, ¿Por qué siempre parecían ser más algo perteneciente a su conciencia que al mundo del inconciente?, "no lo digas, no lo digas, no lo digas"

- Soñé con Kingin de nuevo – "¿Es que mi mente pertenece a otra persona el día de hoy?"

- Oh.

Inuyasha no pudo ocultar una sonrisa "Kingin" el nombre que le había dado a él mismo siendo solo una niña.

- Y ¿Se puede saber que soñaste? – pregunto con curiosidad, se moría de curiosidad de hecho, ¿Qué cosas soñaría Kagome sobre él?

- Es demasiado vergonzoso – dijo alejando su mirada de él.

- Nada de lo que me digas será vergonzoso o ridículo para mi te lo puedo asegurar – dijo con completa sinceridad animándola.

No debía, solo no debía decírselo, ni siquiera a Rina le contaba esos sueños por que ella pondría un reloj cucu en su cabeza.

- Si te lo contara no opinarías lo mismo – le respondió.

- No lo sabrás si no me lo cuentas ¿verdad? – sugirió el joven de ojos dorados

En ese momento la profesora con la cual tenían la primera clase pasó a su lado y era señal de que la clase empezaría enseguida.

- Toma un café conmigo – se apresuró a decir Inuyasha antes de que ella dijera el "tenemos clase" que sabía tenía en la punta de la lengua y cambiar el tema.

- ¿Un café?

- Ya sabes esa infusión de granos de…

- Evítate el sarcasmo Inuyasha – dijo con un resoplido.

- Vamos ¿Qué es lo peor que puede pasar si me cuentas?, juro solemnemente que no se lo contare a nadie – "como el millón de secretos que me contaste antes y nadie más que tú y yo supo jamás"

No lo conocía, no sabía si debía confiar en él, el par de meses que llevaba a su lado le decían que era un chico de fiar, que era maduro, inteligente, caballeroso, pero aun así no lo conocía.

- Está bien, a la salida.

Ella avanzó con paso rápido para entrar al aula antes de que la profesora cerrara la puerta "¿Por qué no dije que no?, ¿Por qué solo le dije que no se metiera en mis asuntos?, ¿Por qué confió en él? Pero al igual que por que soñaba con el siendo "kingin – Inuyasha de leyendas – Inuyasha McKeltar", no tenía ningún sentido.

Inuyasha avanzó con paso lento, había puesto en la mente de la profesora la instrucción de que no cerrara la puerta hasta que todos los alumnos estuvieran dentro de todos modos.

Un café, una salida, un momento con ella a solas.

Esperaría con impaciencia las horas para que llegara la hora de la salida.

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Estaba caminando.

Y no es como si fuera algo que no hiciera todos los días, pero era la caminata más extraña de toda su… bien quizás solo del ultimo año.

Estaba caminando.

Voluntariamente.

Hacia su auto humillación.

Estaba caminando al lado de Inuyasha McKeltar rumbo a una mesa privada detrás de un biombo de una de las mejores pastelerías de la cuidad para beber un café y hablarle de sus sueños.

¡¡Cómo en el cielo había quedado de acuerdo con él para hacer algo tan increíblemente bochornoso!!

Llegaron a la mesa asignada y de inmediato llegó un camarero con cartas de café y otro con un carrito de postres que dejó a su lado, los más maravillosos y apetitosos trozos de pastel, dulces y galletas estaban allí. "bueno, al menos tendré de recompensa ese creme brulle hecho por, si hubiera ese tipo de categorías entre los chef de repostería, lo que para la pintura era un Rubens"

- café au lait – pidió él – ¿tú que quieres Kagome?

- Café con leche.

El camarero recogió las cartas y siguiendo la mirada de Kagome, trajo el postre que ella veía y lo puso delante de ella, Inuyasha apuntó con discreción unas galletas y entregándoselas se fue.

- Deja de ver el postre así Kagome – dijo el chico divertido, recordó con que amargura ella siempre se había quejado por la falta de chocolate en la era del Sengoku, pero ni ella ni ninguna otra persona que conocieran sabía como se hacia y poco a poco, aunque le tomó varios años, se fue resignando.

- Debilidades Inuyasha – dijo con un hondo suspiro – la mía es el chocolate, podrías envenenarme con esto.

- Archivare eso para el futuro en caso de necesitarlo – dijo con una sonrisa.

Ella bajó la mirada y se concentró un minuto en su postre, no sabía como empezar y no sabía que tan ridículo él iba a pensar que era lo que le pasaba, había dicho que no lo tomaría como tal, pero sabía que una vez que supiera que era no podría simplemente cumplirlo.

- ¿Recuerdas que te dije que hace varios años, conocí o mejor dicho creí conocer a una persona que lucía como… Inuyasha? – dijo ella para entrar en tema.

- Si – respondió – cuando te desmayaste junto al goshimboku.

- Bien no fui completamente clara al respecto - siguió.

- Dímelo ahora – casi le ordeno.

Kagome suspiró profundamente. En ese momento llegó el mesero con los cafés y dejo varios condimentos en la mesa.

- He soñado con él desde ese día en adelante – dijo antes de que algo más la pudiera detener – desde que lo vi aquella vez he soñado con él casi cada noche de mi vida.

- ¿De verdad? – preguntó emocionado.

- Si – continúo ella, bien que importancia tenía ya, le contaría la enchilada completa (nota al final]) – durante todos esos años Kingin fue como una constante en mi vida, fue como si él estuviera realmente conmigo en todo momento, tanto fue así, que cuando era adolescente creo que me enamore de él.

- ¿Enamorada? – inquirió con el corazón latiéndole a prisa, ¿Enamorada de él? – ¿Cómo?

- Esa es la parte realmente ridícula de mi historia – dijo con una sonrisa rota – ¿Cómo puedes enamorarte de una persona que solo vive en tus sueños?, no se como paso, solo se que así fue. Durante tantos años soñé cosas con él, y creció un sentimiento por él y después cada vez que quería estar con alguien me daba cuenta que no podía, que el sentimiento que yo sentía por Kingin era real, no importaba como, era real.

- ¿No estuviste con nadie durante todos estos años? – indagó con cautela.

- No, con nadie – respondió ella sintiéndose torpe, ¿Qué clase de chica de 18 años no ha salido con nadie en serio a esa edad?

Inuyasha sintió un calor maravilloso por todo el cuerpo, ¡Ella no había estado con nadie! nadie la había tocado o besado o hablado de amor, ¡Nadie! seguía siendo únicamente suya aunque no lo entendiera.

- Pero – siguió ella removiendo el café delante de ella – la cuestión es que eso no me gusta.

- ¿Por qué no? – preguntó demasiado aprisa.

- Una persona no puede enamorarse de algo que no es real – dijo sin darse cuenta de la urgencia del otro.

- ¿Por qué no? – preguntó de nuevo.

- Por que no es natural Inuyasha – dijo un tanto alterada.

- Hasta donde yo se, la mayoría de las chicas en determinado momento se enamoran de cosas que no son reales o de personajes inalcanzables – le dijo tratando de tranquilizarla – ya sabes, cantantes, actores, personajes de animación, no veo cual es la diferencia en tu caso.

- Las chicas de 18 años no hacen normalmente eso Inuyasha – respondió ella, plenamente convencida de ello – una chica debe crecer y enamorase de verdad de seres reales y accesibles.

- No tiene por que ser una regla general.

Kagome lo miró sin comprender, nunca le había dicho a nadie esto por que pensó que en seguida esa persona la tildaría de loca y fantasiosa, pero él no, por el contrario le estaba dando argumentos lógicos de lo que le pasaba.

- Veras, en Escocia, es muy común que las personas crean en la magia en enamorarse de seres fantásticos inalcanzables – le explicó – la mayoría de las chicas que conocí mientras viví allí, al menos una vez en su vida habían deseado conocer, un Fae y caer rendidas de amor por ellos.

- ¿Fae? – preguntó desconociendo por completo el significado de la palabra

- Son hadas – le aclaró enseguida – seres pertenecientes a la mitología de Escocia, se dice que son seres mágicos dotados de una gran belleza y que por lo menos hace mil años vivían cómodos entre los seres humanos. Todas las chicas jóvenes pasaban por lo menos uno o dos años de su vida deseando perderse entre los bosques para encontrar un hada, algunas de ellas tenían tu misma edad, así que, no, no me parece antinatural en realidad.

Lo que él no agregó es que eso había sido hacia ya como 350 años, las chicas en Escocia actual, al menos las que no pertenecían a los clanes más antiguos que aun respetaban los viejos pactos con las hadas, ya no lo hacían.

- Ya veo.

Ella por fin metió su cuchara en el postre, se sintió un poco menos incomoda. Bien, sabía que algunas culturas tenían su propia dosis de fantasía, ¿No habían tenido los egipcios, los griegos, os romanos y muchas otras culturas, dioses mitológicos en los que creían completa y con total fidelidad que existían en realidad aunque no lo pudieran ver o siquiera sentir? ¿No había acaso en todo el mundo un montón de personas que creían en duendes, fantasmas o monstruos? ¿Por qué no podía ella tener su propia dosis de fantasía?

- Pero eso no es todo lo que te perturba ¿Verdad? – aventuro él – En la mañana te notabas realmente contrariada por el sueño que habías tenido con él, si estás acostumbrada a soñar con él, ¿Por qué estabas tan mortificada?

Oh ese era el quo de la cuestión, Inuyasha era demasiado observador para su gusto.

- Mis sueños no son del todo normales – dijo dando un trago al café que increíblemente aun estaba caliente, ¿Cómo lo harían?, ¿Los vasos serian térmicos?, llevaba allí por lo menos 15 minutos y no se enfriaba.

- ¿Por que no lo son? – preguntó enseguida.

- Cuando sueñas los sueños suelen ser ilógicos y sin forma – le explicó ella – pasas de una escena a otra sin control y cosas como esas ¿De acuerdo?

- Si.

- Los míos son tan perfectamente articulados que en lugar de ser sueños parecen ser… no lo se… - dijo confundida.

- ¿Recuerdos?

Kagome lo miró enseguida asustada, ¿Cómo sabía él eso?

- Si – dijo aun asustada, sorprendida de que él lo entendiera sin que ella tuviera que decírselo – sueño y cuando estoy en el sueño es como si viera a otra persona. Soy yo sin duda, pero es como si la yo dentro de mis sueños, no fuera igual a mí, es como si fuera una persona completamente distinta.

- ¿Quien?

- ¿Cómo quien? – preguntó confundida.

- Si piensas que es distinta es que se parece a alguien ¿No es así? – expuso de nuevo

- En realidad… - no había pensado decir esto, era demasiado extraño, incluso para ella – se parece… se parece a la Kagome de los diarios de Mei.

Inuyasha empezó a temblar, ¿Ella estaba diciendo lo que realmente creía que decía? ¡Ella estaba recordando dentro de sus sueños lo que había vivido en el Sengoku! Casi no podía respirar solo de imaginar que eso fuera en realidad posible.

- ¿La Kagome de los diarios de Mei? – preguntó controlando todo lo posible su ansiedad.

- Lo que no es posible, por que yo empecé a soñar todo eso mucho antes de que leyera los diarios, y mi abuelo ni nadie me hubiera contado las cosas que yo soñaba – le dijo exaltada, esto era lo más extraño de toda la cuestión – soñaba con monstruos, peleas, sangre, me aterraban cuando yo era niña y al mismo tiempo, me llenaban de valor, la Kagome que yo soñaba cuando era niña era mayor que yo, era una chica intrépida y valiente e Inu… Kingin nunca la dejaba sola, siempre la protegía.

- Ya veo – la animó a continuar no interrumpiéndola.

- Cuando tiempo después leí los diarios de Mei – continuó – me asuste un poco, aun dentro de los relatos no se veían los detalles que yo veía en mis sueños, siempre eran terriblemente detallados, exactamente como si los recordara en lugar de soñarlos, pero anoche…

- ¿Anoche?

- Había tenido este sueños antes, mucho tiempo antes, pero nunca había sido tan detallado, la única manera de explicarlo que tengo es como si… algo hubiera completado mis sueños, yo veía cosas y hacia – se sonrojó – cosas, pero rara vez podía pensar en mis sueños, anoche es como si…

- ¿Como si…?

Kagome cerró sus ojos, recordó con toda claridad el joven delante de ella, sus ojos, la enorme indecisión que habían demostrado al empezar besarse, la calidez y ternura de que él le pidiera ayuda.

- Anoche – suspiró y mantuvo los ojos cerrados – Inuyasha me confesaba que nunca había besado a una chica y me pedía ayuda para saber como hacerlo.

Inuyasha la escuchó con el corazón detenido, había dicho en primer lugar Inuyasha y había recordado… ¿Sería posible que recordara la primera noche que habían pasado juntos? Cuando la había hecho definitivamente su compañera.

- Ambos no teníamos experiencia, pero llevábamos mucho tiempo esperándolo – dijo con voz baja y emocionada – yo había estado por tres años separada de él y después había regresado para quedarme a su lado, estaba asustada por que él no me quisiera de esa forma… y luego.

Kagome abrió sus ojos y suspiró, apresuró un trago del café.

- La primera vez que tuve este sueño, yo… bueno.

- Lo imagino – dijo sin pedirle más detalles aunque los hubiera apreciado, había sido una noche que jamás olvidaría.

- Lo que es completamente bochornoso – dijo con una risa nerviosa.

- Si te molesta tanto puedo platicarte mis sueños eróticos también – le dijo relajado esperando que ella también se sintiera igual

Kagome no pudo reprimir su risa, entre los nervios y la propuesta, la risa ligera la hizo sentir mucho más cómoda.

- No era… algo erótico en realidad, si no algo… lleno de muchísima ternura, realmente muy bonito. – se sonrojó de nuevo y continuo enseguida – pero está vez que lo tuve, fue como si llenara detalles, recordaba cosas y personas, recordaba incluso a los abuelos de Mei, los tenía tan claros en mi imaginación.

- ¿Eso es lo que te perturba?

- Si, mis sueños no deberían ser así, deberían ser desorganizados y locos, como los de todas las demás personas y no deberían quedar gravados en mi cabeza, cada uno de esos sueños los tengo en mi mente, como si tuviera otra vida gravada en mi cabeza sin podérmela sacar.

Inuyasha no sabía que decirle, ella estaba asustada por eso, él estaba simplemente eufórico, ella recordaba, realmente recordaba todo lo que habían pasado en el Sengoku y lo amaba, aunque no supiera que era él la misma persona que estaba dentro de sus sueños.

- No creo que deberías estar asustada por eso – dijo él mirándola directamente, para tener el completo de su atención – yo creo que tu mente debe trabajar solo de una forma excepcional para poder hacer que tus sueños sean dientes, ¿No afecta la forma en la que duermes o te desenvuelves o si? – preguntó preocupado.

- Para nada – respondió ella, ese era también el consuelo que tenía – en realidad me siento completamente normal en todos los demás aspectos.

- ¿Entonces…?

- Llego a pensar que si sigo así… no lo se – levantó los hombros – un día cuando encuentre por ejemplo al chico correcto no lo reconoceré por que…

- Estarás enamorada de Inuyasha – término por ella.

- Kingin – aclaró ella.

- Dijiste Inuyasha antes – le respondió.

- ¿En serio?

- Si.

- Bueno – se froto la nuca con una mano – en realidad ya no estoy segura de quien es, yo lo bautice como Kingin pero supongo que en realidad es Inuyasha.

Inuyasha se oculto detrás de su taza de café, sintió que podía brincar de gusto en ese preciso momento, lo recordaba, a él, a sus amigos, su historia juntos y amaba todo eso, si todo salía bien, si nada se salía de control ahora, tenía una oportunidad clara, lo sabía, lo sentía.

- Quizás – dijo él – tienes a Inuyasha solo hasta que el correcto llegue, llenas tu corazón de un amor que te prepara para amar a un ser de carne y hueso, la verdad le tengo envidia.

- ¿Envidia?

- Has amado a Inuyasha por muchos años, cuando puedas depositar todo ese amor en el real, imagino que va a ser algo excepcional.

- Si, quizás tengas razón, si es que un día encuentro a un Inuyasha real.

A Kagome no se le pasó por alto que de hecho tenía aun Inuyasha real delante de ella y se sonrojó vivamente, por supuesto este Inuyasha también le había hecho sentir cosquillas en el estomago y se sentía cómoda y contenta a su lado, él se había mantenido en el completo rol de amigo a si que no sabía si iban más allá le pasaría lo que le pasaba con Kouga o con cualquier otro chico.

Ella se ocultó detrás de su taza de café con leche y sonrió.

Sería posible.

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Inuyasha se sentía mucho más tranquilo ahora, durante los últimos días había estado pensando en la posibilidad de hacer algún conjuro de memoria para traer de regreso los recuerdos de Kagome, no sabía si se hubiera atrevido, empalma zar los recuerdos de dos mentes distintas era una cosa complicada, podía llegar a confundirla mucho, en aquella otra vida, su padre había muerto, ella había estado en medio y no lejos de ese accidente que la había dejado estéril, había tenido una dosis de dolor que él no quería que recordara, pero no sabía como suprimir solo eso, nadie que él conociera sabía como, los McKeltar, le habían dicho que los primeros druidas habían tenido un conocimiento semejante, pero habían pasado muchas generaciones y el conocimiento se había perdido.

Pero no haría falta, ella recordaba y aunque creyera que solo eran sueños, el caso es que recordaba todo ello y lo que era más importante, lo recordaba a él, y se había enamorado de él de nuevo, no cabía en si de la alegría que eso le provocaba, ahora, podía preparar el camino para decirle que aquello que ella veía no eran sueños, que había sido una realidad diferente.

Podía demostrarle, podía llevarla a Escocia, hacerla leer los mismos libros y relatos que había leído él que le habían hecho creer en que todo eso era posible. Quizás con un poco de suerte el highlander dormido habría despertado y podía probar que en realidad alguien podía vivir 500 años, encontrar a su compañera y hacerla contarle la historia, las posibilidades eran infinitas mientras ella lo amara.

En medio de sus pensamientos llegaron juntos al templo Higurashi, solo para encontrar que este estaba lleno de actividad, Rina iba de aquí para allá, trayendo cosas, arreglándose el pelo y tratando de cerrar los pliegues de su kimono, todo al mismo tiempo.

Kagome la vio tan alterada y enseguida fue a ella.

- ¿Rina chan qué pasa?

- Oh Kagome, Kagome chan – dijo la chica con más nerviosismo – él viene, justo ahora viene.

- ¿Quien?

- Sesshomaru Taisho, viene – dijo casi sin poder respirar – en este momento, no nos aviso un día antes siquiera, él viene.

- ¿Sesshomaru? – peguntó de inmediato Inuyasha.

- Oh por Dios, no puedo creerlo, el templo no está tan limpio – dijo aun más acelerada – debería haber pasado la mopa por lo menos una semana allí para sacar todo el polvo, las telarañas, pulir los dioses, ¡Kami sama ni siquiera he puesto incienso!, necesito incienso.

La chica corrió a la bodega donde el incienso se guardaba y en 20 segundos salir cargando varias cajas llenas de incienso y una botella de sake.

- ¡Ofrendas para los dioses!, no tengo ofrendas te das cuenta, que puedo poner en la ofrenda ¡Por Dios!

- Rina – la detuvo Kagome por fin – respira – dijo y empezó a acomodar los lazos sueltos y torcidos de el kimono de sacerdotisa – limpia la campana y después el incensario, coged un mandil no te llenes de ceniza el traje, yo iré a casa y haré la ofrenda, comida y te tendrán que bastar.

- ¿Solo comida y te?

- Encargaremos comida del mejor restaurante, mejor llamare ahora mismo a el mejor chef para que venga – dijo Inuyasha apoyando –tendremos sushi, kaisekiryori y osechiryori, conseguiremos el mejor sake, mirin y ocha (nota al final) de la mejor calidad, ¿Cuánto tiempo tenemos?

- Solo una hora, no bastara.

- Tendrá que ser aunque trabajen mil cocineros.

- ¡Oh Inuyasha! – dijo la chica y se le aventó a los brazos, eres un ángel caído.

- A trabajar ahora – la interrumpió Kagome – llama a tus cocineros Inuyasha yo ayudare a Rina con esto.

Kagome llevo a rina a la pagoda mientras vio a su espalda a Inuyasha abrir un celular y empezar a hacer llamadas, sonrió realmente agradecida, no sabia como haría para compensar lo que hacia pero lo haría.

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- Matare al tal Sesshomaru Taisho – dijo Kagome molesta.

- No puedes hacer eso Kagome – le dijo nerviosa Rina como si realmente lo creyera – ¿Quién donaría para el templo entonces?

- Bien – le respondió – una ultima donación, una gigante y luego lo matare.

Inuyasha se rió, la molestia de Kagome venia al hecho de que la hora se había convertido ya en dos y se había apresurado todo lo posible para terminar a tiempo y no había llegado puntual el tal.

Mientras esperaban con grandes gestos Rina le había dicho que Sesshomaru Taisho era un filántropo japonés que donaba cantidades enormes a su familia por mantener en buen estado los papiro que Rin chan había hecho. La teoría que ella manejaba es que el tipo tenía algún trastorno ego centrista-narcisista y había adoptado el nombre de un personaje mítico famoso para hacerse notar y que había decidido proteger la tradición de su familia – ósea la del propio Sesshomaru – como un plus para su imagen.

- La verdad es que nunca lo he visto – dijo Rina aun de aquí para allá – el cheque llega todos los años con las demás ofrendas en año nuevo y nunca rebotan, por eso mi familia se ha tomado muy a pecho la obligación, pensamos que nunca lo veríamos – dijo sin detenerse – tenía que ser justo este día cuando decidieran ellos salir de la ciudad, nunca salen de la ciudad sin mi y justo hoy, ¡Justo hoy se les ocurre hacerlo!

- Tranquila Rina – dijo Kagome sosteniéndola de los brazos – todo está en orden y seguro estará complacido.

- Nunca lo hubiera logrado sin ti Inuyasha – dijo con algo cercano a la adoración – sin ti y todo ese ejército que contrataste para ayudar.

- No te preocupes, después me devolverás el favor.

- Como sea menos con efectivo, debiste gastar miles y miles de yen.

- Lo tengo y me gusta gastarlo, no le prestes atención.

Además de pedir la comida cuando había visto lo apuradas que estaban las chicas había llamado a una compañía de limpieza y pronto todo estaba lleno de gente la casa de Kagome estuvo en 10 minutos llena de gente que ya venia con comida preparada y otra que parecía prepararse en ese preciso momento para estar fresca y bonita, llegaron también floristas que pusieron arreglos finos y discretos dentro de la pagoda, 10 personas que limpiaron cada rincón de la pagoda por dentro y fuera, un curador que dio un servicio rápido a los dos dioses perro que había dentro. "¿Sesshomaru y mi padre?" se pregunto para sus adentros, con todo el trabajo controlado en 45 minutos todo estaba listo y mientras Kagome ayudaba a acomodar el cabello en un peinado correcto.

Así a la hora acordada todo estaba listo, menos los nervios de Rina.

- ¿No haba sido una falsa alarma?

- Espero que no – dijo Rina más nerviosa – toda mi vida lo he querido conocer, se que ha de ser un viejo petulante y aburrido, pero ha mantenido la tradición de mi familia por muchos años, el principal motivo que todos estemos juntos es por él, mi familia no sería la misma sin este templo y ese hombre aunque no lo quiera reconocer.

- Se de lo que hablas.

Kagome la dejo sola para que se comiera en sus propios nervios y se sentó a un lado de Inuyasha, sin previo aviso recargó su cabeza en su hombro.

- Sonó como si… - dijo tratando de sonar relajado aunque la cercanía de ella lo emocionaba.

- Y así es – dijo ella en voz baja – sus padres estuvieron a punto de separarse hace 5 años, pero el único motivo por el que no lo hicieron es por que no había quien cuidara la Pagoda donde están los diarios de Rin, cuando Rina fue lo suficientemente mayor la enviaron a ella, pero en el transcurso arreglaron sus diferencias y permanecieron aun así juntos.

- Si no hubieran tenido el dinero para conservar el templo en buen estado.

- Nos lo hubieran delegado a nosotros – cerro los ojos y se recargo mejor, había sido mucha adrenalina – a nosotros nos auspicia la cuidad y las limosnas, solo en año nuevo se junta mucho y ya vez que mucha gente viene en los fines de semana, pero esa solo es una pagoda pequeña no reúne tanto, a veces la gente obvia dejar limosnas allí por que las ha dejado ya en el templo, lo que ese hombre les dona es lo que realmente mantiene ese templo y esas reliquias.

Dejando el tema a un lado Inuyasha subió su brazo por sus hombros y la atrajo más cerca, la chica parecía estar por quedarse dormida. Recordó el millar de veces que ella había recargado su cabeza en sus piernas, habían hablado y hablado y ella se quedaba dormida a veces en su regazo.

Era increíble poder sentirla de nuevo tan cerca.

Fue cuando el aroma prácticamente lo golpeo.

Se levanto enseguida casi tirando a Kagome de paso.

- Que pasa.

- Está aquí.

- ¿Quien?

- Sesshomaru está aquí

- ¡Oh por dios!, ¡Oh por dios!

Inuyasha no podía entender esto, era su aroma, no tenía ninguna duda al respecto, pero que hacia allí. Espero a que este subiera los escalones del templo y lo vio aparecer, cuando sus ojos conectaron con la figura de su medio hermano casi no lo podía creer.

Sesshomaru lucía tal y como lo había visto hacia cosa de más de 450 años, había estado alrededor de la niña por mucho tiempo hasta que ella decidió hacer su vida con otro humano y él tomo distancia de ella, vestía ahora un fino traje italiano, el corte era inconfundible, zapatos de corte también italiano y un prendedor de oro en la solapa y un abrigo de piel blanca sobre un brazo.

- ¡Oh por dios! – escucho el susurro de Rina – ese no puede ser Sesshomaru Taisho.

Pero lo era, sus ojos dorados, su largo cabello blanco sostenido en una alta coleta, las mismas marcas lilas en los costado de su rostro y la luna en su frente y sus anormalmente puntiagudas orejas, no había otro ser en el mundo que se pareciera a él y su pose completamente arrogante.

Kagome se quedo también de una pieza, se parecía muchísimo al Sesshomaru que ella conocía que sintió que se le iba el aire. Era idéntico, salvo en la vestimenta, completamente idéntico al Sesshomaru que ella había visto en sus sueños.

- Kagome – Inuyasha la vio hiper ventilar – ¿Estás bien?

- Dime por favor que tiene dos brazos – dijo ella sosteniéndose de su brazo.

Oh por dios, Kagome haba visto a Sesshomaru en sus recuerdos por supuesto y lo había reconocido, las ganas de despedazar a su medio hermano regresaron con más fuerzas.

Gracias al cielo y no sabía aun como, si, tenía de regreso su brazo derecho.

- Si los tiene Kagome.

- Oh por dios, esto es demasiado raro.

Mientras ellos estaban discutiendo allí, Sesshomaru había dio hasta donde Rina estaba temblando de pies a cabeza.

- Tú debes ser Rina Hanami.

La chica solo lo pudo ver, estaba helada, no solo era la belleza del hombre delante de ella él exudaba sofisticación, grandeza y clase de cada uno de sus poros, y mucho más, como una completa aura de poder que no podía ser real.

- Si – dijo en suspiro – soy yo.

- Tal como te imaginaba Rin – dijo con una tímida sonrisa.

Inuyasha casi sintió temor, nunca en toda su vida había visto a Sesshomaru sonreír, basta de quedarse tras bambalinas.

Con cierta reticencia soltó a Kagome y se aproximo a su medio hermano.

- Nos volvemos a ver Sesshomaru.

El hombre volteo con calma a ver quien o había llamado y abrió los ojos ampliamente, sorprendido.

- Tú.

- Encantado de verte de nuevo, hermano.

Fin capitulo 8

Domingo 16 de Agosto de 2009

1:25 a.m.

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

Nota de autora: había estado esperando un buen rato para poder meter a Sesshomaru me encanta el personaje y nunca lo uso, así que se merecía su aparición ^_^ .

se estaran preguntando que es lo que va a pasar verdad..... bueno deben leer para averiguarlo.

De nuevo muchas gracoas por todos los reviews que llegaron pense que ya llegariamos a los 150 pero er mucho perir jeje, muchas gracias a todas las personas que estan leyendo la histoia pero como siempre en especial a: Minako k, yuiren3, ross, Iloveldess, Otaku-SIG, DarkCam, sakurapauand, LadyOscar, RefiraM, Fabramo, Sheccid Cullen, Peachilein, Les-kane, La AvIa, Elizabeth, Trish Black por sus reviews

De nuevo la antenta invitacon a que me dejen un review los escritores de eso vivimos de los animos de nuestros lectore vale, por favor, sigan precionando ese lindo boton de letras verdes.

como dijo antes Kouga run run baby de nuevo a las carreras jeje.

Shian shen

Mimi chan


& Una de mis autoras favoritas usa muy a menudo está expresión y me encanta ^_^

& Sushi: como todos sabemos es comida tradicional japonesa, según su preparación puede ser muy costosa y la calidad de los ingredientes debe ser optima (si no chicos en envenenamiento es seguro ^_~ )

Kaisekiryori: clase de comida formal que puede llegar a ser muy cara en restaurantes, su preparación requiere de mucho esmero y un gran sentido artístico y en juegos de platos muy finos que usualmente concuerda con la estación del año que transcurre, puede llevar, langosta, camarones, carne, pan al vapor y diferentes vegetales en ensaladas y sopas.

Osechiryori: comida especial para las fiestas de año nuevo, variedad de platillos presentados artísticamente en cajas laqueadas, puede ser pescado, frijoles negros, verduras, raíz de bambú, etc.

Sake: licos de arroz.

Mirin: Vino de arroz dulce

Ocha: te verde.