Sensualidad
No era normal que ella comenzara con esos "jueguitos" normalmente era demasiado tímida, demasiado pura, demasiado ella.
Algo tenía que estar pasando para que su pareja se comportara de esa forma. Fuera lo que fuera, Kouga lo agradecía. Cada vez que él intentaba hacer un movimiento en esa dirección, ella se sonrojaba, lo golpeaba y terminaba durmiendo fuera del departamento. Esta noche, ella fue quien lo buscó, quien le beso, quien despertó su bestia dormida.
No era la primera vez, pero sí la primera desde sus recientes "cambios". Si antes era una experiencia maravillosa, ahora lo era aún más. Con sus nuevos sentidos captando todo un 150% más de lo habitual, estaba a punto de perder el control.
Cada beso que le daba parecía desgarrarlo por dentro, cada caricia era como si le pasaran brasas por la piel que no dejaban marca, pero se introducían dentro de él, en algún lugar donde se juntaban esperando que él las dejara libres, que se dejara llevar.
Tenía miedo de lastimarla, pero ella estaba dispuesta a arrinconarlo hasta hacerlo perder la cordura y tomarla como sus instintos se lo pedía. ¡Claro que la quería! Pero tenía que recordarse que ella era solo una humana.
¿Y si no lo fuera? Le preguntó una voz en su interior. Si no lo fuera, probablemente no se habría enamorado de ella. Al final de todo, era su vulnerabilidad, su humanidad lo que lo había enamorado. Mientras pensaba esto sintió sus manos sobre su cuerpo, su lengua sobre sus labios y por unos instantes olvidó controlarse, lo olvidó todo. Solo existía ella, ella y ella. Su mundo entero giraba a su alrededor y al lobo le gustaba la idea.
Despertó aturdido con los rayos del sol y desesperado buscó a su mujer. Estaba enrollada en sus piernas hecha un lío con las sábanas. Suspiró aliviado al ver que dormía plácidamente y que aparentemente no la había dañado. Tenía un par de moretones aquí y allá, pero él también tenía rasguños en la espalda, las piernas e incluso una mordida tremenda en un hombro.
"Extraño" pensó. "Eso ya debería haber sanado". A pesar de no ser una herida grave, aún podía ver dónde los incisivos de su pareja habían perforado su piel. No sangraba, pero le inquietaba que las marcas aún se vieran.
Peor, ella tenía esas marcas en el cuello. "Joder, me va a matar" se acercó a ella mientras retiraba su cabello negro ébano de su cuello e inspeccionaba sus marcas. Sí, definitivamente eran sus colmillos los que habían hecho eso. Kagome se revolvió entre las sábanas cubriéndose un poco por la brisa que entraba por la ventana. En eso Kouga los vió: sus colmillos sobresalían de sus labios carmesí y los cortaban constantemente. Las heridas cerraban casi al segundo de haberlas abierto.
"Sí me va a matar" pensó nuevamente mientras con terror observaba cómo su preciosa humana abría los ojos para mostrar dos pupilas de color carmín.
-Buenos días, Koga.
Me he divertido mucho con estos drabbles, pero definitivamente no creo que lo mío sea el Kagome x Kouga (No malinterpreten, me encanta leerlo, solo que no se me da bien escribirlo). Aunque acabo de descubrir que el Kouga x Inuyasha quizá si xD
R&R
