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"Y ojalá que nuestros ojos si brillen mañana,
Que tu voz siga pidiéndome a gritos amor,
A gritos de esperanza"

-Alex Ubago-

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Prodigio 10: A gritos de esperanza.

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Marinette entro por la puerta de la panadería con una enorme sonrisa marcada en sus labios, era feliz, es un estado de ánimo que no vivía a plenitud hace mucho tiempo, por supuesto que su vida es algo que le gusta, pero esta mañana cuando se levantó se sintió liberada, con alguien que la amaba sin ninguna atadura, del cual solo el tiempo decidirá si al final estarán juntos o no.

Sus padres notaron al instante el brillo que brotaba de su hija, pero antes que estos pudieran decir algo, les regalo un enorme abrazo y beso a cada uno, diciendo que estaba de muy buenos ánimos ese día, al final ninguno de los dos pregunto nada, su niña ahora era toda una mujer independiente.

―Tikki― exclamo Marinette tan pronto piso su habitación, pero para su sorpresa la bolita roja dormía profundamente.

Se sentó a revisar su correo por un largo rato, era sábado así que no tenía intenciones de hacer nada referente al trabajo, le confirmo al maestro Fu que mañana en la tarde pasaría a verle como estaba acordado, dejo de teclear al caer en cuenta que le quedaban un poco más de cuarenta y ocho horas en Paris, el tiempo pasa demasiado rápido sin duda, creyó que una semana eran demasiado días, ahora le parecía tan corto, deseaba quedarse por un poco más, poder compartir otras lunas bajo las sabanas de Nathaniel como la vivida hace unas horas, tapo su rostro de la vergüenza al recordar la forma tan afectuosa como hicieron el amor toda la noche.

― ¿Marinette? ― pregunto Tikki frotándose los ojos, aun se encontraba somnolienta.

―Hola― Tikki se froto contra el rostro de su amiga ― ¿Estas bien? Normalmente te levantas primero que yo.

―Anoche me desvele hasta la madrugada― le comento el Kwani.

―Pero te dije que no me esperaras, que posiblemente no regresaría.

―Lo sé, pero no fue por ti Marinette, fue por Adrien.

― ¡QUE! ―Grito levantándose de un brinco de la silla, asusto a Tikki tanto que fue el mejor despertador ― ¿dijiste Adrien?

―No sé de otro Adrien.

Marinette comenzó a moverse de un lado a otro, estaba hiperventilando, necesitaba calmarse, lo sabía ― ¿Qué paso? Cuéntamelo todo, por favor.

―Bueno Adrien vino a buscarte al balcón, salí y le dije que no estabas y que posiblemente no regresarías, pero insistió en esperarte, se quedó afuera sentado toda la noche, ni siquiera la lluvia lo movió, no fue sino cuando estaba amaneciendo que Plagg le convenció de irse.

Ahí estaba Adrien Agreste otra vez poniendo su mundo al revés con una sola acción, se lo imagino totalmente abatido, esperándole sin moverse a pesar de la lluvia, mientras ella, de solo recordarlo se mordió los labios de impotencia, exclamando un leve gemido de dolor al instante, todo paso mientras ella hacia el amor con otra persona, si bien es cierto que no le debe al rubio ninguna explicación, las cosas entre los dos aun eran un incierto, le amaba le gustase o no esos eran sus sentimientos, pensar en él le recordaba una y otra vez que todas las emociones que Adrien producía en ella, ninguna otra persona podría igualarlas, ni siquiera Nathaniel.

Cayo sentada con la mirada perdida y un nudo en la garganta, no sabía ni que decir al respecto, paso sus manos por su frente y suspiro profundamente contando hasta diez para calmar su agitado corazón.

― ¿Cómo fue tu noche con Alya? ― pregunto Tikki tratando de desviar el tema anterior.

― ¿Alya?

―Si Marinette, Alya, eso fue lo que me dijiste ayer. —la chica cayo en cuenta que estaba tan emocionada por ver a Nathaniel que incluso a Tikki le repitió la mentira que le dijo a sus padres, de echo tenía que llamar a su amiga, prometió contarle todo en la mañana.

―Tikki lo siento, te mentí sin querer, fue inconscientemente que te dije eso, yo ayer no me quede con Alya.

― ¿Entonces?

―Pase la noche con Nathaniel ― confeso Marinette llevándose las manos al rostro de la pena, Tikki solo quedo con la boca abierta, tratando de asimilar la noticia.

―Ósea que mientras Adrien estaba aquí tu… ― Marinette le dio un si con el rostro, la bolita roja solo soltó unas carcajadas ― y pensar que cuando te conocí no eras capaz ni de hablarle al chico que te gusta.

El resto de la mañana se dedicó a colaborarle a sus padres, compartieron un almuerzo en familia y cerca de las tres de la tarde salió a encontrarse con Alya para darle todos los detalles de su noche con Nathaniel.

De hecho, con su artista había tenido una larga llamada telefónica en el medio día quedando de verse en la tarde que el pasaría a verla a la panadería, era evidente que Nathaniel no quería forzar la intimidad ni las cosas entre los dos.

Camino al punto de encuentro era un café cerca de su casa así que no necesito tomar ningún transporte, entro y de inmediato sintió ese olor energizante, que le recordo a sus mañanas en New York antes de entrar a trabajar, Alya ya se encontraba en el lugar haciéndole señas de saludos.

Los ojos de la morena brillaban como luciérnagas en la oscuridad, esperando por todos los detalles de los acontecimientos de la noche anterior ― ¿y? ― pregunto tan pronto su amiga tomo asiento.

Marinette tenía marcado en su rostro "noche pasional" por sus expresiones entre picardía y pena ― Fue maravilloso ― comento, logrando que la morena diera un suave grito de felicidad, ambas sabían sin duda la plática sería muy agradable.

….

….

Nathalie llego abriendo las ventanas de la suite donde se estaba quedando Adrien, el cual no había podido levantarse en todo el día, el rubio lucia muy pálido a simple vista, la mujer se tomó el atrevimiento de tocar su frente, estaba ardiendo en fiebre.

Unas horas atrás Nathalie fue hasta la mansion para llevarle unos documentos a su jefe, puesto que este no se presentaba en la oficina los sábados, para su sorpresa se encontró con Cloe sola diciéndole que esa era ahora su casa y que se fuera, le marco varias veces al celular al rubio hasta que obtuvo respuesta informándole donde se encontraba, sin pensarlo dos veces fue a buscarlo para entender que sucedía.

―Adrien ¿Qué paso? ― pregunto la empleada.

―Le pedí el divorcio a Cloe anoche― Adrien no tenía fuerzas para levantarse de la cama.

Nathalie no se sorprendió por la noticia, lo conocia de toda la vida, sabía que Adrien se casó más por ser un caballero con la chica que siempre estuvo detrás de él que cualquier otra cosa ―El lunes le informare tu situación al abogado Lovue, Cloe grito que la mansion ahora es su casa.

―Es cierto, encárgate que se la dejen, no me interesa conservar esa propiedad, pero te pido que te hagas cargo que todas las cosas relacionadas con mi familia sean recuperadas, en especial los objetos de mi padre.

― ¿Le prometiste algún otro beneficio monetario? ― pregunto Nathalie para saber a qué se enfrentaba.

―No realmente mi madre pago parte de su carrera universitaria, y yo he pagado su estilo de vida luego de que graduara hasta ahora, luego de la muerte de su padre sabemos que el dinero para ella se fue rápidamente, al casarnos nada de la compañía le pertenece porque es herencia mía, pero igual si es necesario darle un monto mensual con tal que firme los papeles pronto no me importa.

―Entiendo ― saber que Cloe no tenía ningún derecho sobre las compañía o demás propiedades de Adrien eso le alivio ― Pedí comida y medicinas para ti, en cualquier momento llega el servicio a la habitación, confírmame mañana como sigues para saber si vas el lunes a la oficina o no ¿de acuerdo?

―Estaré bien ― trato de sonreír el rubio ―He superado cosas peores.

…...

…...

Marinette entro a la panadería cerca de la hora de la comida, camino rápido pues Nathaniel llegaría en cualquier momento, conociendo el temor que el pelirrojo le tenía a su padre, seguramente por eso no visito el negocio luego que ella se fuera, la chica no quería estar después que él.

―Hola ― Exclamo Marinette

―Cariño, que bueno que llegaste ― le recibió tu mama ― tenemos visita.

Efectivamente llego tarde, Marinette subió hasta el comedor, donde Nathaniel estaba sentado estático muerto de nervios a simple vista se podía notar su tensa expresión facial mezclada con el rojo ardiente de sus mejillas igual que su color de cabello, el joven no hacía más que ladear su rostro a al señor Dupain mientras su este le hablaba y hasta golpeaba su hombro de forma bromista.

―Hola papá, Nathaniel ― saludo la joven.

―Hola ― le respondieron ambos hombres a la vez, Nathaniel la miro a los ojos gritándole por medio de estos "sálvame", ella solo sonrió.

― Nathaniel tenías tanto que no venias por acá, nos tomó por sorpresa tu visita, pero es muy agradable ― comento la señora Dupain, ambos padres se miraban con cierta complicidad, era evidente que querían que su hija tuviera un novio pronto.

―Bueno, quise darle a Marinette un detalle en la exposición, pero al final no hubo ocasión ― comento el pelirrojo levantándose de su silla para tomar un paquete envuelto delicadamente en otra silla, se lo entrego en las manos a la chica ― Es para ti, se cuidadosa al quitar la envoltura, no querrás dañarlo.

Marinette no cabía de la emoción, cuando el cuadro quedo a su vista era simplemente maravilloso, un retrato de ella en carboncillo, su cabello estaba suelto y parecía moverse en el aire, tenía sus ojos cerrados y algunas mariquitas y hojas volaban a su alrededor una clara referencia a Ladybug ―Es precioso ― le agradeció con las mejillas sonrojadas, evidentemente el detalle le había cautivado.

Cenaron con los padres de la chica quienes no paraban de hacerles preguntas al pelirrojo, luego que los dejaran solos finalmente pudieron subir al cuarto de ella.

― Nathaniel― exclamo Tikki quien se lanzó sobre el chico enseguida, este la froto contra su rostro.

―Creí que no te vería Tikki, puesto que tu portadora no desea sacarte a pasear últimamente.

― ¡Hey! ― reprocho Marinette ― sabes muy bien por qué no fue conmigo anoche ― ambos se sonrojaron al recordar lo que paso.

―Par de tontos ― se burló Tikki ― estaré lejos creo que necesitan su espacio.

―Tu labio no se ve muy sanado que digamos ― comento Nathaniel mientras tocaba la barbilla de la chica.

―Mejorara no te preocupes.

―Es una lástima, porque eso me impide besarte tanto como yo quiero.

―Eso no te lo impidió anoche ― le recordo Marinette, logrando que se tapara el rostro el pelirrojo por la pena.

― Pero te lastime algunas veces, de la emoción olvidaba todo.

― ¿Y qué te impide besarme ahora? ― pregunto Marinette, logrando su cometido pues Nathaniel le abrazo, ella cerro sus ojos espero por el contacto.

Nathaniel beso su mejilla luego su nariz y cuello, escuchándola sonreír ― todo a su tiempo mi musa ― le susurro para finalmente besarle a los labios con delicadeza.

…..

…..

― ¡Estás loco! No puedes estar de pie siquiera no te dan las piernas, piensa un poco Adrien la fiebre no ha bajado ― le reclama Plagg a su amigo.

El rubio se abotonaba la camisa, le costaba demasiado respirar sin sentir como el aire caliente quemaba su garganta ― ¡Necesito verla te dije! ― no estaba dispuesto a ceder su posición.

―Adrien ¡reacciona! Estas enfermo, vamos al médico antes que te empeores, por favor ― suplicaba Plagg.

―TE DIJE QUE NECESITO VERLA ¡QUE PARTE DE ESO NO ENTENDISTE! ― grito y rápidamente comenzó a toser por el esfuerzo de su voz.

El dolor en su cuerpo le doblego cayendo de rodillas mientras tosía, Plagg estaba desesperado viéndolo de esa forma ―Adrien no pienso ayudarte a que te pongas peor, aun si te trata de Marinette, mírate, no puedes ni contigo mismo.

― ¿Qué quieres que haga entonces? ¿Qué me quede aquí de brazos cruzados? La estoy perdiendo de nuevo ― Adrien quería llorar de la frustración ― Plagg me queda esta noche y mañana para disculparme, no puedo desaprovechar la oportunidad.

La desesperación se marcaba en el ceño fruncido de Adrien y sus labios arrugados, haría lo que fuera por verla incluso a costa de su propia fortaleza en estos momentos ―Plagg, ¡por favor! ― ahora el quien pedía por comprensión.

―Adrien ― suspiro el gato ―Nada de lo que diga hará que cambies de opinión ¿cierto?

―Exacto.

― ¿Qué pasaría si te rechaza?, es decir estas así porque crees que ella aún puede sentir algo por ti, pero… ¿si no es así? ―Plagg planteaba todas las posibilidades.

―Al menos actué como un adulto, que acepto y fue claro con sus afectos, permitiéndole a ella que los sepa y decida qué hacer con ellos y no un cobarde que se pierde como la última vez.

―Finalmente actúas como un hombre de verdad― suspiro Plagg ― Hagámoslo rápido antes que sea más tarde.

Adrien sonrió y con las fuerzas que se quedaban se levantó y estiro su cuerpo ― PLAGG ¡LAS GARRAS!

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Marinette se quedó contemplando la lluvia desde su ventana, hacía ya un rato que Nathaniel se había ido, cuando los besos empezaban a subir de tono se detuvieron, el pelirrojo no deseaba hacer ninguna imprudencia en su hogar por respeto a sus padres, ella le prometió escabullirse esta noche hasta su departamento, pero el agua que caía sobre la ciudad se lo impidió, por eso suspiraba decepcionada.

―No te sientas mal, Nathaniel te dijo por teléfono que no había problema ― le recordo Tikki

―Lo sé, pero quería llegar a su ventana como Ladybug, seguro le hubiera encantado, ya no le veré hasta mañana.

Un sonido de cascabel y algo estrellándose contra el piso las alerto a amabas, Marinette se apoyó sobre sus manos para mirar que sucedía afuera, de pronto una imagen se mostró de repente en el vidrio causándole una fuerte impresión que grito y termino cayendo al piso.

La joven estaba hiperventilando, el susto la dejo con el corazón a punto de salirse de su pecho ―Marinette ― escucho, miro nuevamente a la ventana y ahí estaba Chatnoir, dejando que las gotas de lluvia le mojaran, su respiración dejaba empañado el vidrio en cada suspiro.

Se levantó para acercarse hasta la ventana ― ¿Qué haces aquí? ― pregunto, quería estar molesta con él, pero no podía más que compadecerse por la imagen que veían sus ojos.

―Ya sé que fui un idiota, por favor, permíteme explicarme, solo cinco minutos My Lady, no te pido más.

―¡NO! Vete Chat es lo mejor que puedes hacer ahora, no compliques más las cosas entre los dos ― el felino tenia apoyada una mano sobre el cristal y sus ojos se venían apagados como si no tuviera vida, pero seguía de pie frente a ella separados por el vidrio.

―No me iré hasta que me escuches, he venido aquí pidiéndote a gritos una esperanza, no quiero que las cosas terminen mal entre los dos, por favor Princesa.

Esa última palabra quito toda pena que la chica sentía por el felino ― ¿princesa? Ahora me dices así, creí que Chatnoir solo llamaba así a Marinette, pero ya vi claramente que podías decirle princesa a cualquiera o más específicamente a tu esposa, vete Chat no me hagas odiarte ― giro su rostro para no verle a los ojos

Pero contrario a lo que esperaba que causaran sus palabras para Chat solo fue la prueba que ella si sentía aun algo por él ―Marinette si no quieres dejarme pasar esta bien, al menos escúchame ― ella guardo silencio, Adrien continuo ― Perdóname por llamar princesa a alguien que no fueras tú, perdóname por actuar como un demente, lo soy, perdí la cabeza cuando me enamore de ti hace doce años, perdóname por no reconocer la maravillosa mujer detrás de la máscara a tiempo, perdóname por ciego, perdóname por desaparecer de tu vida hace diez años, por… por no haberte dejado explicarte, perdóname por besarte sin tu consentimiento, por actuar impulsivamente una y otra y otra vez, perdóname por cada cosa tonta que he hecho y solo ha terminado lastimándote ¡por favor! ― Chat bajo su rostro y su frente quedo apoyada en el cristal, la lluvia maquillaba las lágrimas que rodaban por su piel.

―Si es todo lo que tienes que decir vete, ya escuche suficiente ― le dijo Marinette, aunque por dentro un torbellino de emociones se abrio paso ante las palabras del felino.

El rubio entendió que ella no cedería, se resignó y con el corazón completamente destrozado se dispuso a marcharse, se giró, pero volvió a mirarle necesitaba decirle algo ―sin importar lo que pase, tú siempre serás My lady ― susurro como último comentario Chat, camino algunos pasos, pero su cuerpo le jugo en contra, sus piernas le fallaron y cayo de rodillas, apoyándose fuertemente en la barra que solía usar como arma.

Marinette vio la escena, no comprendía que pasaba, vio como Chat le costaba tanto le levantarse, al final volvió a caer esta vez apoyado sobre sus manos, estaba completamente abatido, la lluvia solo denigraba más su imagen, lo vio toser, algo no estaba bien sin duda ―Marinette por favor, no parece que está enfermo ― le dijo Tikki.

No lo pensó más salió corriendo hasta al balcón, llego hasta donde él, cruzo un brazo de chat sobres sus hombros y le entro a su cuarto, acostándole en su cama, toco la frente del felino que ardía en fiebre, seguramente estaba así por lo sucedido la noche anterior y hoy, se sintió tan culpable.

―Estoy bien, no te preocupes por mi My Lady― susurro Chat dejando un suave rastro de humo en el aire por el calor interno de su cuerpo desprendido en su aliento.

― ¡No lo estas gato tonto! ― exclamo Marinette.

― ¿Estas preocupada por mí?

― ¡Claro que sí!, idiota, como puedes exponerte tanto Adrien ― la chica comenzaba a sollozar.

―Marinette necesito decirte tantas cosas.

―No es momento para que digas nada, tengo que secarte primero y luego buscar la manera de bajar esa fiebre ― pero el chico le tomo por la muñeca para que no fuera a ningún sitio.

―Estoy a punto de desmayarme o morirme, no lo sé, pero ahora que aún tengo plena conciencia, necesito que me escuches, porque ya no puedo seguirlo callando ― no estaba dispuesto a darle más largo a la situación.

―Adrien― susurro Marinette nerviosa por lo que sabía iba a escuchar.

My Lady ― le llamo Adrien acariciando su mejilla, la chica cerro los ojos y las lágrimas rodaron por su rostro― Marinette, estoy enamorado de ti, eres a quien la vida escogió para mí y es la elección más perfecta que pudo haber hecho el destino, en el trascurso de todos estos años han cambiado tantas cosas en mi vida menos lo que siento por ti, eres lo único que permanece constante sin importar el tiempo o la distancia y te amo, te amo para siempre de eso estoy totalmente seguro ― Marinette soltó a llorar y se dejó caer en el pecho de su gato.

―Creí que nunca lo dirías― comento, sin poder controlar las lágrimas de felicidad que seguían brotando de sus ojos.

―Creí que nunca volvería a verte ― confeso Adrien rodeándola con sus brazos.


Capitulo de la semana temprano para que lo disfruten ! les deje un mensaje privado respondiendo sus comentarios, mil y mil gracias por sus palabras siempre, se viene los momentos del rubio OMG me emociono.

la proxima semana el capitulo tambien sale el dia miercoles sin falta :), nuvamente gracias por leer... Maria paola.