Queridos y pacientes lectores, les traigo actualización!
disculpen mi demora, el tiempo me consume, quisiera agregar horas al día :/
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AGRADECIMIENTOS A:
TODOS MIS LECTORES, QUE DEDICAN SU TIEMPO PARA LEERME!
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EN ESPECIAL A:
Cesia843, anii . anii, camoni, Andy Taisho, Daniela-rayo - mis fieles seguidoras desde el inicio! son un amor! _
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Mis nuevas lectoras que han dejado sus reviews en cada capítulo!, son increíblemente geniales ;)
Andi Soul y Faby Sama! _
QUIERO DISCULPARME CON:
Guest - mi lector anónimo, lamento realmente que mi historia sea confusa y rara para tu gusto :/
Sin más que decir disfruten su lectura ;)
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May 16, 2017
GC MOON
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CAPITULO 09
-EL FUEGO-
Rápidamente el lord se acercó de manera amenazante a la mujer acorralándola a una pared de la cueva oliendo su cuello, aquel lugar que lo llamaba urgentemente; oía como el ritmo del corazón frente a él se aceleraba y su respiración agitada lo excitaba aún más, apoyó su brazo sobre la cadera de la mujer para poner su cara sobre el hueco de la cabeza y el hombro de la diminuta humana que tenía a su disposición, el deseo de ambos era igual, lo sentía, su juego había comenzado, saciaría su implacable sed y no tenía la intención de parar hasta terminar.
Lentamente rozaba su lengua sobre el cuello de la Miko quien no se podía resistir al contacto, lentamente subió su mano de la cadera llegando a su destino apretando un poco la pequeña cintura de la mujer para aprisionarla más hacia su cuerpo recargando el peso de los dos sobre la pared de la cueva, el olor a excitación aumentaba junto al calor que sentían, era tan intenso como si el fuego de la fogata estuviera consumiéndolos, pero el placer era mayor a todo, era como si nada más existiera.
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-En el castillo de Naraku-
Era el tiempo cuando el malévolo hibrido se dedicaba a cambiar su cuerpo o simplemente eliminar aquello que consideraba inservible, su objetivo eliminar todo sentimiento por aquella despreciable mujer que lo hacía débil, por culpa del inútil de Onigumo; quien acompañaba de lejos a su Señor era la blanca niña en una esquina que se iluminaba por su angelical apariencia.
Las extensiones vagaban sin rumbo por diferentes partes, los pueblos, las tierras, cualquier lugar lejos de su creador, necesitaban un tiempo a solas para descansar de la presión en la que a veces eran sometidos, conscientes de que podían ser vigilados por Naraku.
Kagura sabía que esta era una buena oportunidad para buscar a Sesshoumaru y hacer que reaccionara, tenía que ver cómo era que hacía el efecto aquel polvo que le había echado, "maldito Naraku" pensaba la hembra mientras se dirigía en su pluma hacia el Oeste.
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-En la cueva-
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(POV KAGOME)
Sentí como lentamente su mano subía por mi cuerpo hasta mi cintura y apretaba ligeramente para presionarme más entre su cuerpo y la pared, eso hizo que mi cuerpo ardiera como si me quemaran viva, una sensación que jamás había conocido estaba invadiéndome completamente, el ritmo que mantenía su lengua sobre mi cuello me volvía cada vez más nerviosa y deseosa de más, quería algo que no lograba entender del todo, deseaba que él no parara jamás.
(FIN POV KAGOME)
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Levantándola un poco del suelo, la bestia del Lord estaba impaciente pero a la vez disfrutaba cada movimiento que hacían su mano y lengua, de pronto decidió cambiar de caricia para abrir su boca y comenzar a rozar con sus letales colmillos la piel debajo de ellos haciéndola erizar, pasando por lo largo de la mandíbula, cuello y hombros dejando una ligera marca roja sobre la delicada nívea piel, regresando hasta ahora su lugar favorito, ese hueco que le provocaban tantos impulsos que creía no controlaría más, como respuesta un pequeño quejido de placer fue pronunciado de la diminuta humana que estaba en sus garras.
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-En la mente del Daiyokai-
Yako estaba tan extasiado en su rincón atento a cada caricia babeando todo el piso, mientras el lord estaba brutalmente perturbado por cada sensación, haciendo su mayor esfuerzo para no mostrar ninguna expresión en su rostro.
Las voces que tanto odiaba el Lord racional retumbaron de manera brusca y roncas debido al éxtasis.
-Nuestra perra nos desea, debemos poseerla-
El lord no podía negar lo que decía la bestia, el también sentía y olía la excitación de esa mujer, algo que lo desconcentraba un poco.
-hn-
Yako, se relamió el hocico vaciló por un momento pero se aventuró a molestar un poco
-Marcaré a nuestra perra-
El daiyokai abrió ligeramente sus ojos para luego endurecer más su mirada
-Ni se te ocurra bestia-
Yako comenzó a reír retumbando aquel lugar
-Está bien, solo jugaremos-
Sólo se limitó a responder
-hn-
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El gran Inukami se sentía incómodo, por alguna extraña razón no quería negarle a su bestia la petición, pero su lado sensato le ganó, jamás se rebajaría para marcar a un ser tan despreciable, ¿cómo era posible que su bestia lo hiciera rebajarse a ese nivel?, era un Poderoso Yokai, el más temido por todos, el más fuerte que existía en esos tiempos, después de la muerte de su padre él tenía ese título; pero su maldita bestia no cedía de sus impulsos, había decidido saciarla y después eliminar el objeto de su tentación; nadie se enteraría de eso y aun si alguien llegara a saberlo no tendrían el valor de enfrentarse a un solemne y poderoso guerrero Daiyokai, al majestuoso Señor del Oeste.
La mano aventurera del lord subió un poco hacia la espalda para colocarla justo arriba de sus firmes y suaves glúteos apretando más su cuerpo como si quisiera unirse a ella y ser uno solo, la mujer soltó un pequeño quejido, seguido a eso el aroma de su exquisita sangre que clamaba por él, dudando un momento decidió abrir sus ojos para encontrarse a una agitada mujer con las mejillas sonrojadas y un gesto de dolor e incomodidad, algo que no le gustó y se separó un poco de ella sin soltar su agarre, su armadura había enterrado las púas en su delicado brazo derecho.
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(POV KAGOME)
Mi cuerpo reaccionaba a cada placentera caricia que me daba, era como si mi cerebro no funcionara a cualquier otra emoción que no fuera placer y excitación; pero de pronto fui sacada de mi ensoñación cuando me apretó aún más y sus púas se enterraron más en mi brazo provocándome un intenso dolor que solo hasta ese momento percibí y se me escapó un quejido por la molestia.
(FIN POV KAGOME)
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El poderoso Lord decidió soltarla lentamente para apartar su armadura que lastimaba a la humana sus ojos se hicieron un poco más rojos en reacción a la molestia por haber lastimado a la mujer; quitándose su armadura.
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-En la mente del Daiyokai-
Yako se encontraba con los ojos rojos más penetrantes, la luna de su frente y las líneas de su rostro brillaban intensamente.
El Lord miraba atento la actitud que tomaba su bestia por herir a la mujer; ¿Qué rayos pasaba con esa bestia? Así que su curiosidad le hizo preguntar:
-¿Qué sucede bestia?
Las voces de Yako roncas y profundas contestaron
-Nuestra perra siente dolor, pero no es dolor de placer-
Sesshoumaru racional se quedó con la mente en blanco por lo que su bestia había confesado.
-¿Qué dices?-
De pronto las orejas de la bestia se elevaron rápidamente y parecía más feliz por el movimiento de un lado a otro de su larga cola.
-Necesitamos curar esa herida-
Mientras las voces se elevaron por una pícara sonrisa, a lo que el confundido Lord solo respondió
-Hn-
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Kagome con los pensamientos más claros tenía el rostro como el fuego, un rojo intenso, casi competía con los ojos del gran Inukami que estaba con ella y tan caliente que parecía que si tocara su cara quemaría.
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(POV KAGOME)
"¿Pero qué demonios me sucede?", miraba atenta al imponente demonio frente a mí con ese brillo en sus ojos como la sangre que brotaba de mi brazo; "Oh por kami, es el hermano de Inuyasha! Yo no puedo seguí haciendo esto, yo amo a Inuyasha" mi corazón acelerando más su ritmo miré como se acercaba el letalmente atractivo Inukami hacia mí, instintivamente llevé mi mano hacia mis heridas y le dije con la voz más firme que podía:
-Detente Sesshoumaru, no te acerques-
El me miró atento y su brillo no desapareció pero su mirada fue más penetrante y con su voz arrogante me contestó:
-¿Qué sucede?, ¿ahora si tienes miedo de este Sesshoumaru?-
Al escuchar ese tono en su voz hizo hervir mi sangre, "¿Pero que se cree ese maldito demonio?"...
-Basta Sesshoumaru, no te tengo miedo, no quiero que te acerques-
Una ligera, casi imperceptible sonrisa se dibujó en el rostro del Daiyokai.
-¿Ahora pides que me detenga?-
"Uy, maldito Yokai engreído, ¿pero qué le pasa?, me gustaría purificarlo lentamente hasta que se trague todas sus palabras, TONNNNTOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!"
(FIN POV KAGOME)
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-Cerca de la cueva-
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Una mujer Yokai iba llegando al lugar donde percibía el aroma de Sesshoumaru y la sangre de Kagome, pero aún estaba viva; "¿qué estará sucediendo?" decidió acercarse más pero guardando distancia para no ser percibida.
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-Dentro de la cueva-
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El peligroso Daiyokai se acercó de manera rápida y sin que la mujer pudiera reaccionar ya lo tenía retirando su mano de sus heridas y le decía:
-No te muevas-
Ella se quedó quieta observando como el yokai acercaba su rostro a las heridas que sacando su lengua comenzó a lamer cada una de ellas haciendo sonrojar nuevamente por las sensaciones "¿algún día podré dejar de sentir esto?" Se preguntaba la pequeña humana al lado del gran Inukami que sintiendo nuevamente elevar el aroma de excitación del cuerpo y el sabor de su sangre lo llevaron a desearla intensamete una vez más, las heridas estaban sanando y ella ya no sentía dolor.
Aprovechando que la mujer ya estaba curada de sus heridas, que se había quitado su armadura y el deseo aumentando en ambos rápidamente giró a la mujer para recargarla sobre la pared quedando su espalda frente a él, aprisionándola nuevamente con su cuerpo, provocando un pequeño gemido de sorpresa y excitación en ella, ahora podían sentir más el contacto entre ambos con las telas de sus ropas que parecían estorbar, retiró el cabello del cuello de la Miko y comenzó a preparar aquel lugar para alimentarse de su sangre, su mano viajó hasta las caderas apretando un poco, bajando más hasta el borde de la falda para subirla y sentir directamente la piel de sus muslos y cadera; las sensaciones de placer y lujuria eran percibidas también por los yokai cercanos, sabían que este momento era el indicado para atacar, sin embargo algo en el aroma les indicaba que se trataba de alguien letalmente poderoso y peligroso, por lo cual nadie se atrevía a interrumpir.
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-Cerca de la cueva-
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La mujer que estaba sobre una pluma suspendida en el cielo estrellado, comenzó a enfurecerse por el aroma que llegaba a su sensible olfato "Maldita, me las vas a pagar", "Naraku esto no te lo voy a perdonar" pensaba colérica la hembra Yokai.
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-En el Castillo-
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El malévolo híbrido estaba meditando con sus ojos cerrados y de pronto recordó algo importante, no había cerrado bien la bóveda secreta donde escondía todos los documentos importantes, si bien no era mucha la precupación todas sus extensiones utilizaban ese dia para estar lo mas lejos que se podía del castillo y sus pequeños cerebros no daban para más y no encontrarían o buscarían ese lugar, calmando el rumbo de sus pensamientos le habló a la pequeña niña que estaba cerca de él
-Kanna, ven aquí-
Suficientes palabras para que ella comprendiera lo que su señor necesitaba, sacando su espejo posicionándose frente a él contestó
-¿Qué desea ver mi Señor?-
-Muestrame a mis extensiones-
Fue así como poco a poco fueron mostrando las imágenes de los lugares donde se encontraban, primero Hakudoshi y Akago en una llanura contemplando los cielos mientras el campo de energía los protegía; después a Kagura que se encontraba en las tierras del Oeste atormentándose con las imágenes de la bestia de Sesshoumaru y Kagome "estúpida hembra" pensaba.
-Es todo Kanna-
La pequeña guardó su espejo y se regresó a su esquina donde se encontraba anteriormente, ahora si ya se podía relajar, sabía dónde se encontraban cada uno de sus creaciones y la inútil bruja del viento estaba presenciando en primera fila el espectáculo que él había planeado, dibujando su siniestra sonrisa se relajó completamente.
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-Cerca de la Cueva-
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La yokai manipuladora del viento sabiendo que no podía interrumpir a la bestia del Lord de sus deberes decidió alejarse de aquel lugar, prefería buscar o elaborar un plan para terminar con la vida de la maldita Sacerdotisa de la Sikkon no Tama, esa insignificante humano no podía estar con Sesshoumaru, era de ella y nadie más podía estar con él; con esos pensamientos nuevamente voló rumbo hacia el castillo.
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-Dentro de la cueva-
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El calor de la cueva era sofocante y no era precisamente por la fogata, si no que se trataba de aquellos cuerpos que se encontraban en una esquina de la cueva, el Gran cuerpo del Poderoso INU tapaba completamente el indefenso y diminuto cuerpo de la mujer que estaba disfrutando cada caricia y movimiento de su acompañante.
La bestia rasgó ligeramente el cuello de la mujer sacando su preciada y ansiada sangre para satisfacer parte de su deseo, obteniendo delicados gemidos de una complacida mujer provocando más deleite y satisfacción en el Inukami a merced de los pasionales sentidos, girando nuevamente a la mujer golpeando un poco la espalda de ella sobre la pared mirándola intensamente con sus ojos rojos como el fuego, describían perfectamente cómo se sentía por dentro, miraba a la pequeña humana con sus mejillas sonrojadas sus labios hinchados por mordérselos provocando una nueva sensación y se aventuró a experimentar algo diferente, acercándose a ellos lentamente selló los labios de la mujer con los suyos y después jaló con sus dientes el delicado y delicioso labio inferior rasgando un poco con sus colmillos, como respuesta obtuvo un ahogado gemido de dolor pero un dolor acompañado de placer , sensaciones tan diferentes y complementarias para la desubicada y acalorada mujer que instintivamente se ponía de puntitas y colocaba sus manos alrededor del cuello del Lord para mantenerlo más cerca de ella.
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-En la mente del Daiyokai-
Yako estaba disfrutando cada acción, no se perdía absolutamente nada, le encantaba ese aroma, ese sabor, la deliciosa sangre emanando de su perra, volteando un poco para mirar el rostro de su ser racional encontró una divertida imagen.
El gran y poderoso Lord del Oeste, el Inukami racional tenía una cara ligeramente de asombro, asco, deseo y excitación, todas esas emociones mezcladas, algo que solo Yako sería capaz de mirar, que divertido y gustoso lo hacía.
-Te dije que sería placentero para ambos-
Sacado de su trance el Lord frunció su ceño para voltear al lugar de la bestia que divertida movía su cola y ladeaba su cabeza observándolo.
-Cállate bestia, no sé de qué hablas-
Yako, disfrutaba tanto cuando su ser racional era el obstinado
-No me puedes mentir, sé que es tan placentero para ti como para mí -
EL lord aumentó su aura imponente mirando fijamente a su bestia con la mirada penetrante y fría
-Suficiente bestia, no digas estupideces-
Yako soltó una carcajada y decidió que disfrutaría más de los placeres que sentía que molestar a su ser racional por ahora.
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-En el castillo-
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Descendiendo de la pluma la mujer yokai entraba en completo silencio, tratando de que Naraku no se diera cuenta de que había llegado, era el momento para entrar al lugar donde el híbrido pasaba casi la mayor parte del día, aventurándose logró meterse en completo silencio pasando desapercibida, miró aquel repulsivo trono que había construido a base de cuero, joyas y oro, algo un poco espeluznante por el cuero, pero hermoso si se le quitaba la pate del cuero, posando su vista en el escritorio se acercó para ver que podía encontrar, tocando todo a su paso pero sin mover nada de su sitio, miró algunos planos de la montaña donde habían mantenido a Kagome, los de una cabaña que estaba en un pueblo poco conocido sobre el campo Okina Hana, "que extraño no sabía que el había hecho algo ahí"; siguió su búsqueda ahora en los cajones encontrado una extraña y pequeña llave, la tomó con sus delicados dedos y la observó, era de bronce tallada finamente a mano y parecía de uso constante supuso que era de importancia así que la guardó sobre su yukata y continuó buscando.
Pasado el tiempo y sin encontrar nada más importante que la llave decidió salir de ahí y buscar algún otro sitio donde pudiera pertenecer esa llave, dispuesta a salir pensó "El nunca se dirige a otro lugar si esta en el castillo" ya se encontraba en la puerta para salir, dándose la vuelta para entrar de nuevo comenzó a golpear con delicadeza y cuidado cada tabla del piso para ver si estaba alguna suelta, sin resultado alguno, frustrada se recargó sobre la pared más cercana cruzando sus brazos frunciendo el ceño "maldito, donde está escondido aquello que guardas tan importante, quizá ahí también se encuentra mi corazón", era lo que ella realmente buscaba, nada había que deseara más que si libertad, sabía que si obtenía su corazón podría vengar lo que Naraku estaba haciendo con la insignificante humana, de solo recordar hacia que su sangre hirviera de nuevo "maldita mujer, ¿Cómo te atreves a tocar lo que es mío?"
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-Dentro de la cueva-
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El placentero fuego del infierno terrenal cada vez estaba más ardiente, la mujer con las manos sobre el imponente lord acariciando el sedoso cabello plateado mientras el poderoso macho INU se deleitaba con la sangre y labios de la pequeña mujer que estaba disfrutando, la mano que tenía directamente sobre la cadera la llevó poco a poco hacia arriba presionando más el cuerpo haciendo que ella soltara otro gemido inevitablemente sus pechos estaban sobre el marcado y firme pecho del Inukami que fijamente observo como se movían en un excitante vaivén y se elevaban un poco, pero la estorbosa tela que tenia encima le impedía admirarlos como el deseaba, así que su mano que ya se encontraba sobre las costillas de la mujer justo debajo de los pechos la llevó hacia el cuello para acariciar con las puntas de sus garras mirando fijamente la reacción que tenía.
La mujer estaba jadeante a la expectativa, admirando al perfecto ejemplar de una raza tan pura haciendo que sus pechos subieran y bajaran más mientras las garras descendían por la delicada piel dejando su marca para llegar al borde de la blusa donde comenzaba a verse un poco los dos montes que ansiaba tocar y explorar, ella no podía sentir nada que no fuera placer y excitación así que dejándose llevar subió sus manos separándolas del cuello del imponente macho para indicarle que quitara su blusa, pesadamente el Inukami se separó de la mujer para levantar de manera rápida la tela que tenía sobre su cuerpo aventándola por algún lugar de la cueva dejando al descubierto unos pechos aún cubiertos por una fina prenda de encaje frunciendo su ceño dejó escapar un rugido de frustración "¿Por qué trae esa cosa?" pensaba el Lord.
La Miko río un poco nerviosa tapándose con sus manos inmediatamente al ver la reacción que tuvo, no sabía si le había desagradado lo que miraba y ahora la vergüenza se apoderaba de ella, el calor del fuego que la quemaba por dentro aumentó para posarse sobre su rostro.
El Lord viendo lo que hacía la mujer dijo con voz ronca y perturbadora, amenazando a su presa.
-No-
Seguido de sus palabras apartó las delicadas manos de la Miko, quien se asombró por la potencia de su voz y la firmeza de su mano apartando las suyas, "kami, es peligrosamente atractivo, es, es… tan adictivo" pensaba, se sentía como una oveja que iba directo al matadero obedeciendo sin desear o hacer algo por escapar de su verdugo.
Todo lo siguiente pasó tan rápido que no podía entender bien lo que sucedía, el fuego que la consumía la tenía perdida en un mar de sensaciones placenteras; No supo cómo fue pero se encontraba en la improvisada cama y sobre ella tenía el majestuoso cuerpo del macho yokai más letal disfrutando de su cuerpo como un cachorro, el Lord se encontraba tomando de la sangre que emanaba del cuello y su mano se aventuró para tomar el pecho derecho aparentándolo con un poco más de fuerza enterrando levemente sus garras haciendo que ella curveara su cuerpo contra el suyo llevando su cuello hacia atrás dándole más acceso para tomar de su deliciosa sangre, el fuego entre ambos se podía sentir, era como uno solo llenando el placer de su infierno.
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(POV KAGOME)
De pronto las caricias pararon en seco, un profundo y letal gruñido bajo retumbó la cueva, me preocupé un poco "creo que este es mi final" pensé cuando se paró de golpe, pero el volteó hacia afuera, mi agitada respiración no lograba recuperar el ritmo normal y el fuego que sentía por dentro no se detenía, no sabía lo que estaba sucediendo, escuché un estruendoso sonido cerca de la cueva y Sesshoumaru desapareció, dejándome sola consumiéndome por el fuego que no cedía.
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CONTINUARA...
Mikasaddy
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NOTAS FINALES:
Suirgieron nuevas dudas?, logrará Kagura encontrar su corazón? será descubierta? encontrará algo más que su corazón?
Que ruido se escuchó fuera de la cueva?...
que demonios esta pasando?
Cuéntenme que les pareció
-Aburrido
-Confuso
-Largo
-Entretenido
-Candente
-Kami, porque lo cortas?...
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Bien, les explico... lo corté porque no tuve tiempo para extenderlo, y me parece que quedó bien ;)
pasen a leer mi ONE SHOT ANGEL DE NOCHE PARA CALMAR SUS ANSIAS SI ES QUE NO LO HAN LEIDO!
Espero encontrar sus lindos Reviews! _
