Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.
Capítulo 8
Lo que gane, lo que perdí
Camine en dirección a la calle, y al ver a quien tenía frente a mí, me hizo detenerme, dibuje una leve sonrisa al instante en que él, se acerco. Clavo sus hermosos ojos dorados en mí y como un lindo saludo, besa delicadamente mis labios. Abrió la puerta su auto, me ayudo a entrar y después de regalarnos un par de miradas, nos marchamos.
Llegando a la universidad, bajamos del auto, Sesshomaru se acerco a mí, tomo un mechón de mi cabello colocándolo detrás de mi oreja y entrelazando su mano con la mía, comenzamos a caminar por el campus.
Siendo sincera, no sabía que Sesshomaru fuera tan conocido en el instituto, lo digo, porque podía sentir los ojos, de cada alumno que pasaba a nuestro lado. Era incomodo pues tener tantas miradas encima, no era normal, al menos para mí. Comenzaba a sentirme nerviosa cuando, al sentir su mano entrelazada con la mía, me hizo olvidar todo, el hombre a lado mío, me inundaba de una maravillosa seguridad.
Ya frente al edificio de medicina, nos detuvimos y él mirándome de esa manera tan paralizante, tomo mi mentón y pronuncio:
- Te veo luego kimono, debo ir a clases – y así, junto con un tierno beso, se despidió de mí
- Claro… – respondí entre suspiros. Al instante, soltó levemente mi barbilla y comenzó a caminar
Me quede parada, solo viendo como caminaba mientras, sonriente, soltaba un profundo suspiro. Ese hombre me encantaba. No podía creer lo que estaba viviendo, era increíble cómo había sucedido y sí que lo era, pues mi vida había cambiado desde que lo conocí a él, desde que conocí a Sesshomaru.
- ¿Rin? – escuché de pronto y en seguida, voltee para ver quién me había hecho regresar a la tierra – oh, Kykio, hola – saludé gustosa, mientras me lanzaba a darle un abrazo – ¿Como estas? – de alguna manera tenía que sacar mi felicidad
- Amm, bien gracias, no te pregunto a ti, porque parece que estas…
- Mas que bien Kykio… - interrumpí vivaz
- Ya veo – comentó - Bueno, en realidad, si vi y amm, debo confesar que, amm, me sorprendió – confesó sorprendida
- ¿Ehh? ¿De qué hablas?- cuestioné
- ¿Tú y Sesshomaru? – soltó
- Oh, ya veo ¿Nos viste?
- Si, los vi… - mencionó guardando silencio para después, explotar en alegría exclamando un - ¡Guau Rin! ¿Es en serio? No puedo creerlo… que emoción
- Lo sé… yo tampoco puedo creerlo… esto…. Es… es Increíble yo… me siento como nunca amiga – expresé
- ¿Pero como sucedió? – preguntó curiosa
Escuchamos las campanas que anunciaban el inicio de clases, así que juntas, caminamos al edificio mientras que en el camino, le platique a Kykio, todo lo sucedido ese fin de semana. Ella, al escuchar cada palabra que le mencionaba, su sonrisa crecía mas y mas. Sabía que Kykio era buena amiga, pues el compartir mi alegría, era una muestra clara de su estimación para conmigo.
Al llegar a los salones, nos despedimos con un gran abrazo.
- No sabes lo feliz que me siento por ti Rin – confesó mientras me abrazaba
- Muchas gracias Kykio – correspondí
- Pero aún no hemos terminado he, tenemos que vernos pronto para que me cuentes, con lujo de detalle – advirtió sonriente
- Jajaja – reí – bien, es un hecho – confirme
- Nos vemos – finalizó y dando media vuelta se marcho
Me encontraba más que ausente, la clase iba a la mitad y yo, no había escuchado ni una sola palabra del profesor. Parecía tener ojos de niña con sueño, pues solamente parpadeaba, no podía dejar de pensar en Sesshomaru. Su nombre, no dejaba de sonar en mi cabeza, su imagen no desaparecía de mi, era inevitable, me sentía cautivada, emocionada, locamente enamorada. Y ¿Cómo no estarlo? Con una sola mirada me ponía de rodillas, con solo escuchar su tan varonil voz, me estremecía, el sabor de sus besos era una maravilla, ese hombre, simplemente me tenia embriagada.
- ¿Señorita Rin? ¿Señorita Rin? – escuche de pronto y entre más me llamaba aquella voz, esta, subía de volumen, sacándome lentamente de mis pensamientos - ¿señorita Rin? ¡Hey!
- ¿Ah, sí? – respondí sobresaltada
- ¿Está prestando atención? O ¿El hambre la distrae? – preguntó sarcástico
- ¿Eh? – expresé confundida
- Ya veo que si, no se impaciente, ya casi es hora de salir almorzar, solo cierre la boca y ponga atención porque la clase de hoy, vendrá en su próximo examen – sentenció firme, mientras yo, avergonzada, escuchaba las risas de mis compañeros
- Ah, sí, claro profesor – respondí sintiendo la cara caliente – tenía la mirada perdida y la boca abierta, que tonta – me dije, mientras sentía bañarme de sudor
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Salí del edificio, gracias al cielo, la mitad de las clases habían finalizado y era hora del almuerzo. Bajaba por la escaleras, cargaba entre mis brazos los libros de la clase anterior, donde cometí una torpe vergüenza, aun podía sentir mi rostro arder por los sarcásticos comentarios del profesor, cuando alzando la mirada, me encontré con él. Se encontraba justo al final de las escaleras, con esa forma tan varonil de pararse, su hermoso cabello plateado, parecía brillar por el reflejo del sol y su insistente mirada no se apartaba de mí.
Sonreí nerviosa, ese muchacho tenía la fácil habilidad de causarme miles de sensaciones, mismas, que amenazaban con hacerme perder el equilibrio. Comencé a sentir como el estomago se me revolvió y como en cada paso, mis piernas temblaban, entre más me acercaba, mi corazón, mas se aceleraba. Estando a punto de llegar, pase saliva para tranquilizar mis emociones pero faltando un par de escalones, Sesshomaru adelantándose, camino hacia mi tomándome repentinamente de la cintura y cargándome, me ayudo a bajar. Me coloco suavemente en el suelo y después de acariciar mis mejillas, me beso.
Dejándome deseosa de más de sus besos, se alejo de mí, sonrió y tomando mi mano, comenzamos a caminar. Nos dirigimos a ese lindo lugar que siempre me encanto, ahí mismo donde solía almorzar sola pues, me fascinaba que fuera el único sitio del campus en tener puros cerezos, así como una suave y cómoda alfombra de esas bellas flores rosas. Llegando, nos sentamos para degustar el almuerzo pero, algo sucedía, Sesshomaru no dejaba de mirarme.
A pesar de sentirme tan contenta y tranquila con su compañía, no podía evitar sentirme un poco incomoda, no por Sesshomaru, sino porque tenía la impresión de sentirme observada. Estaba punto de comentarle aquel presentimiento, cuando me sorprendió con tan lindas palabras.
- ¡Eres hermosa! – soltó, clavando su mirada en mi
Sin saber que responderle, sentí mis mejillas arder y de inmediato baje la mirada buscando refugio de sus diamantes dorados, cuando, al instante en sus manos, tomo una sakura que acababa de caer y con delicadeza, tomando mi rostro, coloco detrás de mi oreja, aquella flor.
- Las flores lucen mejor, cuando tú estás, cerca – agregó sin soltar mi rostro de entre sus manos
Apenada alce la mirada, parpadeé rápidamente causándole un poco de gracia y así, sentí como me fue acercando poco a poco a él, sentía mi corazón palpitar rápidamente, estábamos de frente, cerca, muy cerca, rosamos ligeramente nuestra nariz, cerré los ojos y sentí como soltó un suspiro. Después de eso, atrapo mi cintura y junto con ella mis labios.
Claro, fue solo el principio de una bella sesión de besos que duro todo el descanso.
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Las clases habían terminado, salí del salón y me encamine en dirección a la salida. Mientras caminaba, sonreí gustosa recordando lo que Sesshomaru me había dicho cuando termino el descanso.
Recuerdo.
- Te veo al final de las clases kimono – mencionó
- Sí, claro – confirme regalándole una sonrisa
- Saldré un poco después que tu, así que llegare veinte minutos después ¿no hay problema?- preguntó alzando una ceja
- No, no te preocupes, te espero – respondí
- Bien, nos vemos mas tardes, lindo kimono – finalizo, al mismo tiempo de plantar un dulce beso en mi mano.
Sentí ruborizarme y seguí caminando. Al llegar a las últimas escaleras, me detuve, solté un suspiro y cerré los ojos. Me sentía realmente feliz, sabía que "nada podía arruinar ese día"
- Hola Rin – escuche, a lado mío
- ¿Ah? Hola Kykio – saludé
- ¿Y Sesshomaru? – preguntó ella, con una mirada picara
- Aún no sale de clases – respondí sonrojada
- Es verdad, arquitectura de ultimo año, sale un poco después – comentó pensativa pues al igual que Sesshomaru, Naraku también estudiaba arquitectura
- Así es ¿también esperarás a Naraku? – pregunté
- Si, veremos los preparativos para nuestra boda
- Es verdad – expresé emocionada y era cierto, Kykio me había dicho que pronto se casaría - Que emoción amiga – dije emotiva
- Si, si lo sé, por cierto, pronto traeré las invitaciones y por supuesto que tú, serás preferencial, así que quiero verte ahí – sentenció entre risitas
- Si, si muchas gracias, claro que estaré ahí – afirmé segura
- Bueno… ¡oh mira! – pronunció indicándome un lugar.
En seguida voltee a la dirección que señaló y sin tardar, me percate de quienes eran. Frente a nosotras se encontraban mis amigos: Shippo, Sango, Miroku y lo mejor, Inuyasha y Kagome
- ¡Inuyasha y Kagome! – exclamé sorprendía, pues los mencionados estaban con grandes sonrisas y tomados de la mano
- Así es Rin, creo que las cosas entre tus amigos ya se resolvió – comentó
- Ya me di cuenta, ¡Guau! que emoción, no sabes el gusto que me da verlos así – confesé a mi amiga
- Si, si, - contestó bajando la mirada, actitud la cual, me asombro – Bueno Rin, me voy, nos vemos mañana en la práctica – concluyó, comenzando a caminar
- Amm claro Kykio, nos vemos
- Adiós Rin – dicho eso, se limito a mirarme y después de marchó
Me confundió un poco el repentino cambio en la actitud de Kykio pero sin tomarle mucha importancia, decidí acercarme a ellos.
Cuando nuevamente voltee a donde se encontraban mis amigos, me percate de que Inuyasha y Kagome ya se alejaban, entonces sobresaltada, comencé a correr para llegar, cosa que no funciono, pues ya iban bastante lejos. Me desanime bajando la velocidad, pero aun así, continué, mis demás amigos me contarían lo sucedido.
A pocos metros de llegar, solté muy contenta, un fuerte – ¡Hola amigos! – saludo que no fue correspondido. Me pareció extraño, pues absolutamente nadie había volteado, entonces al fin cuando llegue, volví a saludar con la misma alegría y lo que encontré, me dejo más que impactada. Miroku y Shippo me observaban de una manera realmente extraña y Sango, bueno, vaya sorpresa que me lleve cuando comenzó hablar.
- ¿Qué haces aquí? – profirió apagando mi euforia
- ¿Eh? Pues vine a saludarlos, además – hable ignorando su actitud – ya vi que Inuyasha y Kagome están juntos de nuevo, me da mucho gusto que las cosas entre ellos se arreglaran, pensaba alcanzarlos pero…
- Si, lo note, estabas muy ocupada con tu inseparable amiga, Kykio – interrumpió irónica
- ¿Perdón? Ya veo, ¿Estás celosa he Sango? – cuestioné burlona
- No, pero veo que no tienes vergüenza. Lo suficiente como presumirnos a tus nuevas relaciones personales – enunció segura y un poco agresiva
- Sango, tranquila – intervino Miroku tomándola por los hombros
- ¿De qué hablas? – pregunté confundida
- ¿No sabes de lo que hablo? Bueno tal vez con esto refresques tu mente – exclamó mientras note el enrojecer de sus ojos– ¡Muchas gracias Rin!
- ¿Qué dices? ¿Gracias de qué? – interrogué
- Si, como lo escuchaste, muchas gracias. Por abandonarme en mi fiesta de cumpleaños que sabes, planee desde hace meses – abrí los ojos cual platos - Pero no solo eso, gracias por dejar plantado a mi hermano al mismo tiempo de romperle el corazón, de verdad Rin, muchas gracias – soltó casi gritando
- No puede ser – me dije – la fiesta de Sango… Kohaku… se me había olvidado por completo – pensé sin mencionarle palabras, mientras me quedaba estática en el mismo sitio
- ¿Cómo pudiste Rin? – preguntó eufórica
- Sango yo…
- Ah, pero me falto algo… - agregó - Gracias por ocultarnos tu estrecha relación con el hermano de Inuyasha – quede en piedra, sorprendida por lo que mencionaba ¿Crees a caso que no te vi esta mañana? Que realmente la pregunta seria; ¿Quién no los vio? ¿Lo hiciste a propósito? ¿Pasearte por el campus con él? ¿Qué ganabas en ilusionar a mi hermano, si ibas a terminar besuqueándote con ese? – reprochó furiosa, mientras casi me fulminaba con la mirada
- Sango no te sobre pases – adelantó Shippo intentando calmarla
- Que te aseguro – prosiguió- Solo juega contigo ¿Si sabes que tiene fama de utilizar a las mujeres? Solamente es un tipo engreído, sin escrúpulos, patán…
- Es suficiente Sango, ya basta – pronuncie frustrada - ¿Qué es lo que te pasa? No te vuelvas a referir así de Sesshomaru y te aclaro que en ningún momento ilusioné a tu hermano, eso te consta
- Vaya que lo defiendes pero, aunque te duela, es la verdad ¿Crees a caso que te diría algo que te perjudicara? al menos yo, si soy una amiga para ti, no como tú
- Estas equivocada Sango, tú eres la que no sabe ser una amiga, prácticamente me obligaste aceptar a tu hermano…
- Por favor Rin, no me salgas con eso, sabes bien que es mucho mejor partido que ese tipo
- ¿Y tú como sabes eso? No tienes derecho a juzgar, ni decidir con quien yo deba estar y te dejo en claro, que no es con tu hermano – solté dejándome llevar por el momento, después de aquello, solo me miro y por un breve momento permaneció en silencio
Fueron solo un par de segundos, pero fue el silencio más pesado que había sentido antes. Miroku y Shippo nos miraba a ambas realmente sorprendidos y Sango, ella me observaba con sus ojos llenos de lagrimas pero, no sé si eran de dolor, tristeza o rabia, ya que su mirada se clavaba en mi de una manera que nunca antes había visto. Yo, sentía mi corazón palpitar rápidamente, no sabía qué hacer, no sabía que mas decir. Entonces, cortando el silencio por fin habló.
- ¿No querías salir con mi hermano? – cuestionó
- Sango, siempre te aclare que solo veo a Kohaku como a un…
- Nunca me lo dijiste – interrumpió a la defensiva
- Claro que sí, pero no sé, si tú…
- ¿Ahora resulta que, la de la culpa soy yo? – preguntó interrumpiéndome por segunda vez. No le respondí, estaba segura que afirmaría su pregunta, entonces al no verme hablar, prosiguió - No puedo creer que me hicieras eso, que le hicieras eso a mi hermano
- Sango…
- Ya no quiero escucharte – negó agitando las manos
- No hagas esto Sango, mira yo…
- ¿Sabes qué? Olvídalo, solo ya no quiero que vuelvas hablarme – finalizó y después de eso, dando media vuelta se alejó, sin darme la oportunidad de pronunciarle una palabra.
Quede en piedra, completamente atónita, mi respiración estaba agitada ¿Qué había sucedido? – Me decía - Sentía mi corazón palpitar rápidamente, observe a Miroku quien en seguida de otorgarme una mirada que no identifique, se fue detrás de Sango y Shippo que continuaba a mí lado, solo me miraba tan asombrado, como yo me sentía en ese momento
- Anoche, durante la fiesta – comenzó hablar mi pequeño amigo - llego Kohaku, ya sabes… amm solo. Todos nos sorprendimos, Sango preguntó lo sucedido y pues…
- ¿Qué? – pregunté dudosa
- Nos conto, que… te vio salir de casa, justamente a la hora que habían quedado, siete de la noche – era verdad, había quedado a esa misma hora con Kohaku - ibas muy arreglada, con un elegante vestido rosa, él iba en su auto y presencio cuando subiste al auto blanco que sabemos, es de Sesshomaru
- ¿Eh? – exclamé atónita
- En una ocasión Kohaku y yo te vimos salir de Ah-Un con él – explicó - Y pues, se fueron en ese mismo auto, por eso es que lo supo. Después de lo que nos conto, Sango se molesto mencionando que hablaría contigo pero, nunca imagine sucedería algo como esto – comentó, bajando los hombros. Volteé a verlo sorprendida
- Ya veo… – mencioné con voz temblorosa – Shippo…
- "Rin" – escuché de pronto a espaldas mías. Rápidamente voltee y con un suspiro en la boca pronuncie su nombre.
- ¡Sesshomaru…!
Sesshomaru quien se encontraba detrás de mí, al notar sobresalto en mis palabras, me miro fijamente, sin gesticular emoción en su rostro. Era de esperarse, la escena donde me había encontrado, no me favorecía.
- ¿Qué sucede? – preguntó volteando la mirada a Shippo
- ¿Eh? No, nada solo… amm, bueno él… es mi amigo Shippo, estamos en la misma facultad – mencioné apresurada para evitar mal entendidos
- ¿Qué tal? soy Shippo – saludó mi amigo
- Sesshomaru – respondió frio y dirigiendo su mirada a mí, preguntó – Kimono, ¿Nos vamos?
- Amm – Tartamudeé desubicada, no sabía qué hacer, hasta que Shippo me ayudo
- Bueno amm, me retiro, después nos vemos Rin. Fue un gusto Sesshomaru – concluyó, despidiéndose, a lo cual, solo recibió una mirada del peli plateado
- Sí, nos ve nos Shippo – agregué y en seguida, mi amigo se marchó, dejándonos completamente solos
- ¿Qué te sucede? – cuestionó dudoso
- ¿Ah? ¿Qué cosa?
- Estas triste y te note nerviosa cuando llegué – él, lo sabia al igual que yo, pero aun así, no entendía cómo es que conocía cuando algo me afectaba
- Pues…
- Amo bonito, ya está aquí su auto – interrumpió Jaken apareciendo repentinamente.
Sesshomaru, frunciendo el ceño, simplemente le otorgo una mirada a su asistente y este, sin mencionarle nada, solo se retiró.
- Está bien, me dices durante el camino ¿Te llevo a casa o quieres ir a otro sitio? – preguntó y sin pronunciar palabra, solo basto dedicarle mirada para que supiera mi respuesta. Acto seguido, me tomo de la mano y nos subimos al auto.
Ese día, Sesshomaru me llevo a un lindo lugar y ya estando ahí, le comente lo ocurrido con Sango, así como la forma en la que me había afectado su actitud. Realmente nunca había visto de esa manera a una de mis mejores a migas y eso, me había hecho sentir mal. Me escucho atentamente y cuando termine, como siempre, tenía las palabras correctas para hacerme sentir mejor, para hacerme sentirme apoyada y para sentir que con él, podría estar en medio de una guerra pero sin que me sucediera nada, pues con solo tomar su mano, me bastaba para estar completa.
- Si es tu amiga entenderá, no debes preocuparte por tan infantil comportamiento de su parte. Tranquila kimono, todo estará bien
Fue lo que me dijo, mientras tomaba mi barbilla y me miraba compasivo.
Yo lo sabía, sabía que Sango era mi amiga y que ese incomodo momento pasaría, después de unos días, mientras se le bajara el disgusto, podría hablar claramente con ella y todo se resolvería. Solo con Sango porque con Kohaku, no sabía qué hacer, no sabía que le diría si me lo encontraba de frente, ya que él había presenciado cuando me marche con alguien más. Admito que eso me hacía sentir culpable y hasta cierto punto, una cobarde por no aclarar desde un principio mi desacuerdo en salir con él, pero al fin, las cosas ya habían sucedido y ya no podía cambiarlas.
Claro que cuando comente a Sesshomaru todo, omití el hecho de que uno de mis amigos, siempre estuvo enamorado de mí y que de ahí, fue que sucedido todo el disgusto con mi amiga.
Recuerdo.
- Nunca la había visto tan molesta, no sé porque le…
- ¿Quién es Kohaku?- interrumpió él, frunciendo el ceño
- Amm, es el hermano de Sango y pues un amigo, igual que Shippo, Miroku, Inuyasha… - respondí
- ¿Porque iba, a pasar por ti?- cuestionó dudoso
- Amm, ya sabes… amm pues… así somos… los amigos
Fue como respondí a las preguntas que me hizo con un semblante de pocos amigos. Esperando creyera lo mencionado, continúe platicando y respiré, al ver que no preguntó más sobre Kohaku, pero puedo asegurar que no se trago el cuento.
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Habían transcurrido un par de días después de lo sucedido con Sango. El viernes había llegado y las primeras clases habían terminado. Caminando, me dirigía a la facultad de arquitectura, abrazaba mis libros, como siempre, voltee mirada al cielo y me percate del hermoso día que era. Cerré los ojos, deje que la brisa tocara mi rostro y entonces sin darme cuenta, choque con alguien. De inmediato me dispuse a pedir disculpas, cuando frente a mí, me encontré con mi par de amigos.
- ¡Kagome! - y detrás de ella - Inuyahsa…
- Rin, hola – saludaron al unisonó
- Amigos ¿Como están? – pregunté gustosa - Hasta que nos encontramos, no los he visto durante toda la semana. No saben el gusto que me da verlos juntos – comenté
- Muchas gracias Rin – agradeció
- Ya era hora – proseguí - ustedes no pueden estar separados amigos…
- Si, lo sé… gracias por tu apoyo… - menciono Kagome dándome un abrazo - por cierto, Rin…
- ¿Sí? – pregunté dudosa
- Supimos lo que sucedió con Sango, Kohaku y…
- Sesshomaru… - gruño Inuyasha mirándome con reproche
- Oh, ya veo – pronuncié bajando la mirada
- ¿Has podido hablar con ella después de ese día? – preguntó mi amiga
- No, ella no me dirige la palabra, ni siquiera me mira. Miroku hace lo mismo y Shippo pues, en ocasiones lo encuentro con ellos y tampoco me habla, supongo que lo hace para no hacerle pasar un mal rato a Sango
- Sango es muy terca Rin, intente hablar con ella pero, no comprende razones, me dijo y lo note, se siente muy lastimada y furiosa pero no creas que la justifico sino…
- Lo sé Kagome – interrumpí - Gracias por intentar hablar con ella
- Aunque si debo decirte que – continuó - con respecto a Sesshomaru yo…
- En eso concuerdo con Sango, Rin ¿cómo es que un imbécil como él, está contigo? – mencionó frustrado, mi impulsivo amigo
- Sesshomaru no es un imbécil, Inuyasha… - aclaré
- Es mi hermano Rin, y sé que no es un tipo de fiar. Comprendo que Sango no debió obligarte a querer a su hermano al igual que él, fue un imbécil por ilusionarse tan estúpidamente pero… ¿Sesshomaru? – interrogó incrédulo
- A mí también me parece algo increíble amiga… - añadió Kagome - Yo lo conozco un poco y pues, no se me hace un muchacho…
- Así es Kagome, tú misma lo has dicho, lo conoces "solo un poco" sé que puede ser engreído, serio y todo aquello pero, en él, existe más que eso, yo lo vi, logre conocer al verdadero Sesshomaru, uno que estoy segura, ustedes ignoran – afirmé segura
- No te dejes engañar por él, Rin – advirtió molesto
- Es que no me engaña Inuyasha, es verdad, él es autentico conmigo y yo…
- Respeto tu decisión amiga, el comportamiento de Sango no fue correcto y te apoyo con eso pero…
- No estoy de acuerdo de que estés con Sesshomaru – finalizó, Inuyasha
- ¡Inuyasha…! – expresé sorprendida
- Lo siento Rin, haz lo que quieras, es tu vida pero de una vez te aclaro que… no lo acepto – concluyó mi peli plateado amigo
Después de aquella conversación, no mencione mas palabras, me despedí de mi par de amigos y con un dolor en el pecho, me encamine a mi destino. Había sido un duro golpe para mí, escuchar aquellas palabras tan despreciables de Inuyasha, era algo que nunca me esperé.
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Inuyasha y Kagome estaban juntos y mas que felices. Eso me agradaba mucho, eras mis dos mejores amigos y verlos felices era increíble, sabía bien que Kagome siempre había amado perdidamente a Inuyasha y con lo sucedido entre ambos, me había hecho conocer que Inuyasha, de igual forma, amaba perdidamente a mi amiga. Ahora más que nunca estaban juntos, pues cada vez que los encontraba en el campus, podía ver que eran más unidos que antes, de hecho, tampoco, ya no se veían con los demás, sino solo permanecían ellos dos. Que claro, su opinión y desagrado sobre mi relación con Sesshomaru, seguía en pie. No la aceptaban.
Miroku y Sango en cambión, se habían apartado por completo, por lo sucedido aquel día, después de clases, ya solo se la pasaban juntos y en repentinas ocasiones con Shippo quien evitaba hablarme cuando se encontraba junto con ellos, era la primera vez en mi vida, que me sucedía eso, sí, como todo, en algunas ocasiones llegue a discutir con ambas de mis amigas pero, no a ese grado, ya que, eran días desde lo sucedido y Sango, seguía sin dirigirme la palabra.
Mi amistad con Kykio, había aumentado monumentalmente, en un pasado, cuando ella estaba con Inuyasha, éramos buenas amigas y termino todo cuando ellos se separaron pero ahora, era diferente, éramos más cercanas, a pesar de que en ocasiones solo por momentos nos encontrábamos y charlábamos por poco tiempo, era suficiente. La confianza era increíble y si puedo decirlo, en ocasiones sentía que comparada con Kagome, Kykio me entendía mucho más.
Con Sesshomaru ¿Cómo decirlo, como explicarlo? Sesshomaru era simplemente perfecto, sus atenciones me llenaban siempre de sonrojos, con él, era inevitable sentirme todo el tiempo como un tomate, su manera de hablarme era simplemente la causante de saberme con pies de gelatina, su manera de tratarme era una clara manera de mostrarme al caballero que es, su personalidad, su forma de actuar, de caminar, en absoluto, todo de él, me cautivaba, me encantaba, me enamoraba pues, sentía que cada día, lo amaba mas.
Ya no había momento en que no quisiera verlo o estar con él y mis deseos se cumplían ya que, todo el tiempo permanecíamos juntos, a excepción del horario de clases, claro, pero fuera de eso, todo mi tiempo, era para él, toda mi mente, todo mi corazón, mi alma, toda yo, era de él. No podía sentirme más que feliz, sí, la situación con amigos había dado un giro de trescientos sesenta grados y eso me entristecía.
Entre más avanzaba mi relación con Sesshomaru, mas empeoraba la de mis amigos conmigo. Ya no sabía, si había ganado o había perdido.
Curiosidades:
Loto Rojo: revela la inocencia y la naturaleza original del corazón. Esta flor representa las cualidades del corazón, como el amor, la pasión y la compasión. En el capítulo 5 aclare el significado.
Pequeño amigo: así le llamó Rin a Shippo porque es bajito, recuerden que tienen la misma edad
Comentarios de la autora:
En serio me agrada tanto que me escriban, llenan a mi corazón de mucha alegría amo escribir y aun mas cuando se que les gusta, muchísimas gracias por su apoyo y comentarios.
También debo comentarles que me gusto mucho que fuera de su agrado el especial, lo hice con todo mi cariño para ustedes.
Lo siento, se que cada vez me tardo mas… espero ya no hacerlo…
Agradecimientos y Respuesta a comentarios
LizMoonLigth: jajaja hermosa muchas gracias por tu comentario, me saco una sonrisa enorme, comprendo cuando una historia te atrapa y no te deja dormir hasta terminar los capítulos y me ENCANTA que mi fic te haya causado eso, aunque también no te desveles jajaja a mí también me gusta la perspectiva de Rin porque te toca enamorarte de él, y si, lo sé Sesshomaru es tan lindo… por eso lo amo. Gracias ya estoy mejor J espero que disfrutaras de este capítulo, te mando un fuerte abrazo.
Lili: si, de hecho en este capítulo se dio principio a algunos conflictos que se darán. Lo sé hermosa, las hermanas de estos personajes son muy metiches jajaja te mando un fuerte abrazo.
TaichoAriana: jeje me da alegría que te gustara el especial, así como el que si notaras que si había interés jaja Sesshomaru siempre es tan lindo, me encanta. Espero que hayas disfrutado de este capítulo 8, saludos y un fuerte abrazo.
Astridgmc: hola, muchas gracias por tu comentario, me emociona mucho saber que te gusto al igual la manera en que desarrolle a Sesshomaru de verdad que gracias, me anima a seguir adelante.
