- ¡Papi!- la menor de seis años corrió hasta él con los brazos estirados para que la alzara, ¿cómo negárselo?

- ¿Qué tal el cole, peque?- besó su mejilla antes de volver a dejarla en el suelo y agarrarla la mano.

- Bien- sonrió- ¿Podemos ir a comer helado?- le preguntó.

- Ya sabes lo que dice tu madre, además, no sería justo para tu hermano, ¿no crees?- la respondió intentando persuadirla.

- Supergirl no tiene por qué enterarse, por fi- suplicó.

- Vale, pero de esto nada a tu madre- la miró seriamente.

- ¡Bien!- exclamó emocionada.

En ese momento no pudo evitar sonreír, sin duda alguna era igual que su madre. La pequeña de seis años conservaba los ojos azules de ella, sin embargo, su cabello era más oscuro, sin llegar a ser como el suyo, pero si había algo que la unía a Kara, era su manera de ser y su pasión por la comida.

La verdad que le sorprendía que a tan corta edad, fuese capaz de entender la situación, el hecho de que no eran de ese planeta y de que su propia curiosidad por ello la hubiese impulsado a aprender Kryptoniano y Daxamita, le impresionaba. Suspiró sabiendo con quién más guardaba esa parentesco de la inquietud por aprender, por no tener nunca un fin en su lista de preguntas y no parar hasta conseguirlas todas.

- Mañana en clase tenemos que hablar de nuestra familia- le explicó mientras se comía una cucharada del helado- ¿Puedo hablar acerca de la tía Mya?- le preguntó.

Sintió como su corazón se encogía en puño en el momento que escuchó su nombre, teniendo que cerrar los ojos para controlarse, pero finalmente la miró, observando como su hija le miraba apenada, como si la doliera verle así, por lo que la sonrió sin querer asustarla.

- ¿Por qué no ibas a poder?- la preguntó limpiándola la cara.

- Porque nunca me has hablado de ella y cada vez que la nombro te pones a llorar, no quiero verte triste- explicó sus razones- ¿Quieres helado? A mí se me pasa la tristeza cuando como helado- comentó mientras le ofrecía.

- No, peque, gracias- se rió ante su gesto- ¿Qué te parece si te cuento acerca de ella y así mañana podrás hablar de tu tía?- la miró sin saber muy bien por qué lo hacía, pero sabía que era necesario.

- Sí, lo quiero saber todo- le respondió disponiéndose a escucharle, fijando su mirada en él, incluso olvidándose del helado por un par de segundos.

Permaneció en silencio durante un par de segundos, buscando la manera de contárselo para que entendiera, aunque si era sincero, estaba buscando la manera de contárselo sin ponerse a llorar. Con el paso de los años era un hecho que había ido superando, sin embargo, todavía evitaba el hablar de ella muy directamente, pues era difícil hacerlo.

Sintió la impaciencia de su hija, quien no dejaba de mirarle expectante, como si fuese lo mejor que iba a escuchar en mucho tiempo.

- Cuando eras pequeña la organización de CADMUS desapareció, pero cuando tu tía llegó la secuestraron, estuvo cinco meses allí- comenzó a hablar- La sacaron de allí, todo iba bien hasta que..., intentó protegernos y se entregó a ellos de nuevo...- se le entrecortó la voz- Traté de traerla de vuelta, pero la dispararon...- no podía seguir con su historia.

- ¿Murió?- le preguntó en apenas un susurro.

- Sí, cielo- respondió, consiguiendo que ella se estirase para abrazarle, por lo que no pudo evitar sonreír ante su gesto.

- ¿Y cómo era?- cuestionó una vez sentada de nuevo.

- Igual de curiosa que tú- sonrió- La encantaba aprender acerca de todo, hacía muchas preguntas, en eso te pareces a ella- comentó.- Creo que os hubieseis llevado muy bien- afirmó.-¿Qué te parece si nos vamos a casa y te enseño fotos de ella?- la preguntó con una pequeña sonrisa.

- Siii, así puedo llevar alguna a clase- exclamó emocionada bajándose de la silla, no sin antes coger la tarrina de helado- Para Kai- apuntó antes de comenzasen a andar camino a casa.

Durante el camino continuaron con la misma conversación, centrándose en como era Mya, en sus gustos y aficiones, su personalidad... La verdad es que la pequeña estaba disfrutando de escuchar hablar de ella, fascinándose al enterarse de que tenía una lista de preguntas, de las cuales muchas quedaron sin resolver y, que entre ambos, podrían retomarla.

Kara les abrió la puerta, reparando en el helado, bueno, no estaba muy seguro de si podía seguir llamándose así, que traía su hija en la mano antes de mirarle a él arqueando una ceja.

- Mon-el, tenemos unas normas para algo- se quejó.

- Solo por un día- respondió él a la vez que escuchaba como le llamaban, por lo que no le sorprendió ver al pequeño Kai de dos años tratando de correr hacia él- Hey, peque- le cogió en brazos.- Mira lo que te ha traído tu hermana- se agachó a la altura de ambos, observando como el pequeño introducía la mano para después llevársela a la boca- Creo que es mejor si pruebas con la cuchara- se rió mientras se la ofrecía.

- ¿Podemos ver las fotos?- fue su hija quien le preguntó.

- ¿Qué fotos?- la nueva pregunta fue realizada por Kara, quien parecía bastante confusa al respecto.

- Las de la tía Mya- respondió Marley hacia su madre con emoción contenida.

- ¿Estás seguro?- su voz mostraba preocupación.

Asintió, sabiendo que esa caja llevaba guardada desde hacía siete años y que nunca, por muchas veces que lo había intentado, había conseguido volver a abrirla, pues siempre había algo que se lo terminaba impidiendo.

- ¿Qué os parece si me uno?- preguntó- Y Kai, ¿verdad, peque?- le agarró de la mano.

- Buena idea- susurró, pues prefería no pasar por eso solo.

Los cuatro se sentaron en el sillón, la menor entre ambos y el pequeño sobre el regazo de su madre, ambos escuchándoles atentamente a todas la anécdotas que contaban acerca de ella.

Les mostraron todas las fotografías, la verdad es que había algunas de las que él no era consciente, que había sido hechas a escondidas por Kara, como la que ella clamaba como favorita y, para ser justos, era la suya también. En ella su hermana se encontraba dormida mientras él la besaba la frente, expresaba tanto.

- Quiero esta y esta y esta y...- empezó a señalar.

- Peque, tienes que elegir dos- la frenó Kara antes de que pudiese escoger todas las restantes.

- Vale, esa- señaló una en la que salía Mya sola pensativa, otra foto hecha a escondidas, pero que la mostraba tal y como era ella- Y...- la costaba decidirse por otra- Esa- terminó señalando a la famosa foto del baile.

- Buena elección- la sonrió.

- Me hubiese gustado conocerla- comentó en un susurro.

- A ella también la hubiese gustado conoceros- la abrazó sintiendo unos bracitos rodeando en el suyo, por lo que levantó la cabeza para toparse con Kai, quien había apoyado la cabeza en su brazo - No me olvido de ti, renacuajo- le levantó en volandas antes de abrazarles a ambos.

- ¿Y de mí?- cuestionó Kara pasando a abrazar a los tres con demasiada efusividad, situando su cabeza cerca de la suya- Estoy orgullosa de tí, Mon-el- le susurró.

- Gracias- susurró de vuelta antes de besarla.


Aún permanecía sentado en el suelo, viendo todo lo que tenía guardado de su hermana, feliz por poder hacerlo, pues le había ayudado a superarlo del todo.

- Están los dos dormidos- susurró Kara sentándose a su lado, cogiendo uno de los cuadernos que había en la caja.

- ¿Qué es esto?- preguntó cogiendo la hoja que acababa de caer al suelo.

Lo desdobló con cuidado, sin querer romperla, con las manos temblorosas al no saber que se iba a encontrar. La letra de su hermana cubría prácticamente toda la cara del folio, parecía una carta, por lo que, a pesar del temor que le invadía, la leyó.

" No sé cuándo leerás esto, ni siquiera sé dónde estarás o dónde estaré yo, puede que para cuando lo estés haciendo hayan conseguido terminar conmigo, quien sabe, Mon-el. Aunque una cosa sí que la sé, si lo estás leyendo es porque no estoy contigo o sí, pero la probabilidad de que eso pasase es demasiado baja, pues si tuviese la oportunidad de deshacerme de esta carta, créeme, lo haría.

Lo siento, por todo lo que vas a vivir, porque soy consciente de que vas a culparte por mi decisión, vas a pensar que has hecho algo mal y que por eso estoy haciendo esto, pero no es cierto. Has hecho lo que debiste, me has mantenido a salvo y ahora es mi turno, debo ser yo quien te mantenga con vida y si esta es la única manera, pues que así sea.

He de admitir que tengo miedo, pues no sé a qué voy a enfrentarme esta vez, cuáles son sus ideas conmigo, pero necesito que me prometas una cosa: que si en algún momento volvemos a vernos, me recuerdes quién soy en caso de que me hayan vuelto en vuestra contra, por favor, hazlo, no dejes que me conviertan en uno de ellos.

Me gustaría que le leyeses esto a Kara o que la pasases la carta, porque esto va dirigido a ella.

Gracias, simplemente gracias por todo, Kara, empezando por el día que me encontraste y me sacaste de allí, al principio te tuve miedo, no te conocía y lo primero que me dijiste fue que estaba a salvo, pero no te creí, no quise hacerlo. Ahora lo pienso y no comprendo cómo fui capaz de actuar así, en serio, cumpliste tu palabra, junto con él me has mantenido protegida, incluso aquel día en CatCo... Gracias por estar ahí y escucharme, responder a mis preguntas sin fin, pero sobre todo por apoyarme y animarme para que siguiese mis sueños. La verdad es que me gustaría tener la valentía que tienes, todavía me sorprende el pensar que seas Supergirl.

He de confesarte algo, he visto a mi hermano con muchas chicas en Daxam, pero nunca antes le había visto mirar o implicarse con alguien de la manera en la que hace contigo.

Espero que no hagáis ningún tipo de locura, si es que podéis, que os centréis en ser felices y si en el algún momento tenéis peques, y no puedo hacerlo yo misma, que les habléis de mí y que les digáis que me hubiese gustado conocerles, que nos lo hubiésemos pasado muy bien.

Una cosa más, decirles a los demás que les quiero y que cada uno ha aportado cosas distintas que me han ayudado a conocer más acerca de este planeta o de otros, como Marte.

Creo que voy a terminar haciendo uso del kryptoniano: El Mayarah.

Os quiero,

Mya"

- Está fechado, tres días antes de que se entregase a CADMUS- murmuró cuando terminó de leer la carta en voz alta- No iba a hacerlo, ¿qué la hizo cambiar de opinión?- se agarró la cabeza pasándole la carta a ella.

- Mon-el, no vuelvas, no fue tu culpa- le miró seriamente.

- No puedo evitar pensar en cómo hubiese sido todo si ella hubiese seguido con vida- admitió.

- Yo tampoco- afirmó Kara- Me la imagino independizada, con una carrera en algo con lo que pudiese curiosear, con Zale- comenzó a hablar- La veo jugando con los niños, llevándolos al parque, siendo feliz- sonrió mientras le miraba.

- No puedo dormir- fue la voz de Marley quien hizo que no pudiese llegar a responder.

La menor se sentó sobre su regazo apoyando la cabeza en su pecho, señalando el peluche que aún permanecía en la caja, por lo que, a pesar de pensárselo, se lo terminó entregando.

- ¿Era de Mya?- le preguntó mientras lo observaba- Es bonito- murmuró cerrando los ojos.

Sonrió abrazándola, esperando a que se durmiera mientras continuaba viendo lo que le quedaba, encontrando la famosa lista de preguntas.

Besó la frente de su hija en el momento que su respiración se acompasó indicando que estaba dormida.

- La hubiese gustado esto- susurró con una pequeña sonrisa.

Feliz o triste final, en dependencia de como se vea. Gracias por leer,

Ayrin