Disclaimer: Los personajes de Shingeki no Kyojin no me pertenecen, son propiedad de Hajime Isayama.

Advertencia: Relación Chico x Chico (Yaoi), Lenguaje Vulgar, Universo Alterno (AU), M-preg y Lemmon.

N/A: Hola de nuevo~ Las cosas han estado un poco aceleradas estos dias, pero las vacaciones están a tan solo un mes, y eso significa mas tiempo para escribir -chilla de la emocion-

Este capitulo esta dedicado especialmente a Yenessis Kutsenova~ cariño, de verdad que eres genial y como lo he prometido, hoy en tu cumple -espero que en donde vivas todavía sea- disfrutes de este capitulo especialmente para ti. Te adoro, estas loca y gracias por pasarme tu sabes que(?) !Gracias por la portada!

Sin más por decir, las dejo con el capitulo.

Disfruten!

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Parpadeo un par de veces en busca de que sus ojos se acostumbraran a la tenue luz que se colaba por la venta, logrando solo distinguir las suaves siluetas de los muebles. Al juzgar por la luz entendió que aún eran horas de madrugada por lo que decidió dormir un poco más, sintiendo como su cuerpo se lo exigía en gran manera, adolorido y agotado por lo sucedido la noche anterior. En un intento de buscar una posición más cómoda comenzó a rodar sobre sí mismo, sin embargo, no pudo terminar la vuelta cuando una mano se cernió sobre su cintura, aprisionándolo sobre un segundo cuerpo e impidiéndole alejarse y romper el contacto que mantenían.

Eren se estremeció un poco por la sorpresa, mirando de reojo como Levi se revolvía un poco aun sin lograr despertar pero consiente de que debía impedir que aquel calor corporal que sentía se alejara, logrando que el pequeño cuerpo que tanto le brindaba calma se quedara a su lado en cualquier momento.

Una pequeña sonrisa se posó sobre los labios de Eren.

Alejando cualquier rastro de sueño, se volvió a acercar poco a poco al azabache, siendo recibido por sus largos y pálidos brazos que gustosos lo aceptaron inconscientemente, envolviéndolo en una posición en la que el castaño quedo aprisionado, piel con piel, sintiendo la respiración de Levi por encima de su cabeza. Al caer profundamente dormido la noche anterior se había mentalizado que al día siguiente todo volvería a ser igual, que en cuanto despertara, el olor que el azabache desprendía solo sería el recuerdo de su presencia en la habitación, recordándole que el único al que le importaba mantener una buena relación era él. Sin embargo, ahora que lo tenía frente a él, siendo evidente que había dormido durante toda la noche en la habitación, un sentimiento de felicidad y un poco de emoción nacieron desde su interior, tratando de reprimir aquella sonrisa que sus labios se negaban a borrar.

Decidió quedarse despierto, mirando al mayor solo de reojo mientras podía escuchar ligeramente los latidos de Levi, consientes y tranquilos como su respiración. Una imagen muy diferente a lo que acostumbraba ver todos los días.

Toco ligeramente su vientre bajo, recordando la sensación de ser llenado por aquel fluido tan caliente y espeso cuando Levi se corrió dentro de él, brindándole una sensación de los más peculiar pero a la vez tan reconfortante. Hundido en sus pensamientos, siguió tocando aquella parte de su cuerpo de manera inconsciente, sintiendo las leves cosquillas que sus dedos producían al rozar la piel.

Al parecer aquel sutil movimiento logro despertar al azabache, quien aún adormilado observo levemente las expresiones del castaño. No era la primera vez que lo veía en las mañanas, pero sentía que esta vez era algo especial, algo único. Carraspeo levemente provocando que el menor pegara un brinco del susto, apartando su mano rápidamente y alzando la vista en busca de aquellos ojos grises que lo hacían perder la conciencia.

– Buenos días – susurro Eren mostrándole una débil sonrisa.

– ¿Qué haces despierto tan malditamente temprano? – pregunto tallando sus ojos con gesto cansado.

– No pude volver a dormir – mintió apartando la mirada sabiendo que podía ser descubierto de inmediato – Lo siento si te desperté.

– Tsk, como siempre causando molestias – le regaño con gesto burlón, dándole un leve golpe en la frente – Joder, realmente necesito un baño – hizo una expresión de disgusto al recordar que la noche anterior había cedido ante sus impulsos, eligiendo quedarse al lado del castaño y velar por su sueño.

– Yo puedo ir a preparar el baño – exclamo Eren de inmediato, apoyándose en sus brazos en busca de un soporte para salir.

Sin embargo, en cuanto se apoyó sobre su cadera un par de punzadas se hicieron presentes en la parte baja de su cuerpo, logrando que un pequeño quejido de dolor se escapara de sus labios al tiempo que su espalda se curveaba en un intento de mitigar el dolor, quedando prácticamente sobre el cuerpo de Levi ante el intento fallido. No recordaba que la vez anterior le doliera tanto.

– Mocoso descuidado – chasqueo con diversión mientras colocaba una mano alrededor de la cintura de Eren, tratando de ayudarle a sostenerse.

Las mejillas de Eren se sonrojaron ante la cercanía, sintiendo como el miembro de Levi rozaba sus muslos en cada movimiento: – M-me duele un poco – dijo con voz débil, atrapando con sus dientes su labio inferior, sin notar que aquella simple acción logro captar la completa atención del azabache, quien sin dudarlo, paso su pulgar por aquellos labios delgados y tibios, logrando que Eren abriera levemente la boca para soltarlos, dándole la oportunidad de tocarlos sin impedimento.

Olvidando por un momento el dolor, cerro sus ojos en cuanto vio como Levi se acercaba lentamente, suspirando al sentir como sus labios se juntaban en un profundo pero casto beso. Levi delineo con su lengua el labio inferior del menor, sabiendo que aún se encontraban sensibles por la noche anterior. Acunó el rostro de Eren sin romper el contacto, sintiendo como la respiración del castaño se tornaba rápida y constante, dejándose llevar por completo ante la situación.

Sus ojos se encontraron al momento de separarse, sintiendo como sus corazones latían con fuerza en su pecho.

– Vamos – Levi comenzó a alejarse lentamente, poniéndose de pie para colocarse el pantalón de dormir y poder cubrir parte de su desnudez. Al terminar dio media vuelta para estirar los brazos en dirección a Eren, acomodando un bajo sus rodillas y otro a mitad de su espalda.

– ¿Q-que vas a hacer? – lo miro sin comprender, sintiendo como los brazos de Levi lo tomaban para alzarlo.

– Necesitamos asearte también y dudo que puedas pararte en tus condiciones – contesto alzando una ceja, dándole un segundo significado a las palabras.

Eren no protesto ante la vergüenza, pasando sus brazos por los hombros de Levi sin negarse, facilitándole la tarea de cargarlo.

– ¡E-espera! – rápidamente tomo las sabanas con una mano, sosteniéndola con fuerza para evitar que cayera completamente y lo dejara desnudo a completa merced del azabache.

– Ya te he visto por completo, no sirve de nada que te cubras ahora – comento con burla, dándose cuenta de las inocentes intensiones de Eren.

– Aun así – susurro cohibido haciendo más fuerte el único agarre que ejercía sobre su cuerpo.

Sin hacer esfuerzo Levi lo levanto completamente de la cama, alzándolo sin problemas y llevándolo a paso lento hacia el interior del baño. Al llegar, camino hasta la orilla de la bañera donde dejo que Eren se sentara sobre ella, mirándolo con ironía al ver que en ningún momento soltó la sabana que lo cubría del torso para abajo.

Eren observaba silencioso como el azabache preparaba todo, aun sin creer lo que había pasado hace unos segundos. Paso su dedo pulgar por sus labios, sin tener la misma sensación que había sentido cuando lo había hecho Levi. Ni siquiera lo vio venir, pero el pensar que Levi lo había besado voluntariamente lo hacía creer que su relación comenzaba a ceder ante aquella pequeña barrera que los separaba. Barrera que él mismo estaba dispuesto a romper por completo.

– Anda, deja de seguir fantaseando – lo saco de sus pensamientos mientras tiraba levemente de la sabana para llamar su atención, señalando con un movimiento de cabeza la tina que ahora se encontraba llena de agua caliente con jabón el cual ayudaba a formar pequeñas burbujas a lo largo de la tina, lo necesaria como para que el menor pudiera relajar un poco sus músculos.

– G-gracias – contesto al tiempo que colocaba un pie dentro de la bañera, introduciéndose rápidamente y dejando la mullida sabana a un lado en el suelo.

Cerró los ojos de inmediato, suspirando con relajación al sentir como su cuerpo entraba en calor, notando como aquella temperatura lograba destensar sus músculos, dándole una sensación de lo más agradable.

Frunció levemente el ceño al sentir como una pequeña corriente se hacía en el agua, deteniendo su respiración al abrir los ojos y sentir como Levi se encontraba tras su espalda, acomodando sus piernas al lado del castaño y prácticamente aprisionándolo sobre su pecho, quedando los dos empalmados en la bañera. La tina era demasiado grande, pero no lo suficiente como para que dos personas pudieran estar sin problemas, por lo que inevitablemente sus cuerpos quedaban juntos sin siquiera proponérselo.

– No creerás que esperare a que termines de bañarte – hablo con seriedad, adivinando los pensamiento de Eren con tan solo sentir la rigidez de su cuerpo.

– Y-ya sé, pero es vergonzoso – encogió un poco las piernas en un intento de evitar que rozaran con las de Levi.

– Eren, te he visto ya completamente desnudo, de pies a cabeza, en diferentes posiciones, créeme, no sirve ya de nada que trates de cubrirte un poco – se hizo levemente hacia adelante en busca de acercarse más hacia él – Sin agregar que ya lo hemos hecho dos veces.

– ¡Levi! No tienes que contarlas – reclamó avergonzado, mirándolo de reojo – No eres para nada romántico en esto.

– No he visto que ayer te quejaras – intervino con cierto deje de satisfacción en su voz.

– No se dé que hablas – mintió apartando la mirada ofendido.

– Joder, tienes la misma expresión que un niño mimado – dijo con burla, soltando una ligera carcajada que a Eren se le hizo de lo más sensual.

Su expresión se suavizó por completo al escucharlo, sin embargo fingió seguir ofendido y de una manera traviesa, chapoteo el agua para hacer que pequeñas gotas salpicaran el torso de Levi, mojando parte de su cara en el acto. Cambio su expresión de inmediato a una de sorpresa al darse cuenta que pequeñas burbujas de jabón habían ido a parar a los ojos de Levi.

Aquello había sido su sentencia de muerte.

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Tan tranquila y silenciosa como se le conocía, camino hacia la cocina del palacio esquivando en más de una ocasión a sus demás compañeras, quienes se encontraban nerviosas y apresuras por cumplir sus actividades en el menor tiempo posible. Todo con tal de librarse del mal carácter de su monarca.

– Buenos días Mikasa – saludo el pecoso en cuanto la vio pasar las grandes puertas de madera, recibiéndola con su habitual sonrisa de siempre.

– Buenos días Marco – inclino un poco la cabeza en señal de saludo, notando como se encontraba cortando un par de vegetales – ¿Estas solo? – pregunto al tiempo que se colocaba su delantal blanco, abandonando por completo su actitud fría y distante. La verdad era que la presencia de Marco le brindaba una calma placentera.

– He tenido muy poca ayuda en estos días – alzo los hombros con una ligera mueca.

– ¿Y Jean? No lo veo por aquí – dijo con dobles intenciones, notando divertida como Marco se ponía rígido de inmediato, estando a punto de lastimarse con el filo del cuchillo.

– Ah-h si, supongo que se encuentra ayudando en otro lado – contesto nervioso, reanudando su tarea de inmeadiato.

Al notar que la joven no decía nada alzo la vista en busca de su paradero, observando como Mikasa lo miraba fijamente con una pequeña sonrisa en sus labios, siendo una muestra de que era cómplice ante su secreto.

– ¿Tanto se nota? – suspiro con preocupación, empujando levemente las semillas que había retirado como residuos. Al parecer no podía esconderlo durante mucho tiempo.

– ¿Qué te ama? Demasiado.

Marco la miro sorprendido unos segundos, formando una sonrisa al instante: – Antes éramos mejores amigos, casi hermanos. Pero ahora que las cosas han cambiado, no sé, es extraño – confesó mordiéndose el labio ligeramente.

– ¿Te sientes feliz al estar a su lado? – cuestiono Mikasa con seriedad, recordando las veces en las que ella sintió lo mismo con cierto castaño.

– Como si hubiera ganado un tesoro – rio levemente ante el ejemplo.

– Entonces eso es lo único que importa, no dejes que tus inseguridades arruinen la relación, además, basta notar la mirada que Jean te dedica cada vez que te ve para notar lo perdido que esta por ti – agregó al tiempo que sacaba algunos ingredientes necesarios para preparar el desayuno – Además… te has puesto rojo con tan solo escuchar su nombre.

– ¡Mentira! – exclamo avergonzado sin tener el valor de levantar la vista ya que en el fondo sabía que era verdad.

Mikasa suelta una leve risa antes de comenzar a cocinar, ganándose un reclamo por parte de Marco. Sumergiéndose en sus pensamientos a los pocos minutos. Entendía perfectamente las dudas que tenía el pecoso ya que ella a su momento lo había sufrido también, todo antes de que Eren decidiera obedecer los mandatos de Levi. Sabía que no había vuelta atrás y parte de su racionalidad lo había aceptado, pero no podía negar que aún conservaba sentimientos hacia el castaño. Sonrió con nostalgia al recordar aquellos momentos donde todo era tranquilidad y solo se dedicaban a ejercer sus actividades en el palacio, Eren se había transformado en una parte muy importante de su vida por lo que estaba dispuesta a suprimir sus sentimientos con tal de mantenerlo a su lado, prefiriendo que la vea como una amiga a como una extraña.

Aunque sabía que cierta persona había logrado capturar el inalcanzable corazón de Eren.

Bastaba ver al príncipe para que las piezas comenzaran a encajar; las sutiles miradas que le dirigía cada vez que Eren estaba distraído, aquellas pequeñas sonrisas que se formaban en sus labios –y que nunca había visto– cada vez que el castaño comentaba algo infantil y con el simple hecho de observarlos bailar la noche anterior y ver como lo tomaba con fuerza y seguridad, como si jamás quisiera soltarlo, matando a todo aquel que se atreviera a alejarlo de su lado, le confirmaban que los sentimientos no tardarían en aparecer.

Una pareja comenzaba a formarse y aunque le doliera, no se interpondría en ellos.

– Me ha llegado un nuevo cargamento de suministros – informo Marco sacando a la joven de sus cavilaciones – He visto una gran caja de fresas ¿No son las favoritas de Eren? – pregunto sabiendo que el menor era fan de aquel tipo de frutos jugosos.

– ¿Puedo tomar algunas? – cuestiono de inmediato al imaginarse la expresión del castaño con tan solo saborearlas.

– Todas para el príncipe – señalo ligeramente el almacén con la cabeza, dando su afirmación para que pudiera tomarlas.

Emocionada camino rápidamente hacia el interior del lugar para depositar un par de fresas en un pequeño tazón, preparándolas para lavarlas y desinfectarlas correctamente.

A pesar de no haber conseguido ganarse el corazón de Eren estaba dispuesta a hacer de todo para conseguirle un poco de felicidad cada día, aun si eso implicaba renunciar a la suya.

Ver a Eren sonreír era lo único que necesitaba para sentirse satisfecha.

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– ¿Entonces lo han conseguido? – Hanji paro de comer ante la sorpresa – ¡¿Te darán la herencia?!

– Apenas me han citado, todo termina hasta que firmen el maldito papel de aprobación – explico Levi con fastidio, ignorando a los castaños que rebosaban de felicidad.

– Pero estamos a poco – intervino Eren emocionado, tomando otra fresa para llevársela a la boca con ganas.

Levi suspiro tratando de mantener la poca paciente que le quedaba, sin siquiera degustar su desayuno con la completa paz que tanto anhelaba. Observo como el menor se cubría la boca con la palma de la mano en un intento de evitar reír con la boca llena ante un comentario hecho por Hanji. Una expresión completamente distinta a la que tenía hace tan solo un par de horas atrás.

– ¿Entonces por eso Levi tienes los ojos rojos? – pregunto la joven mirando a su hermano con curiosidad – ¿Ha llorado por la emoción?

Las miradas de Eren y Levi se encontraron al instante, borrando toda expresión de diversión por parte del castaño. Eren abrió los ojos más de lo normal, indicándole con la mirada que no digiera algo de más. La lección estaba más que aprendida.

Hanji los miro con gesto interrogante, sabiendo que los dos ocultaban algo pero aun así no se dignaban a contarle sobre ello, dejándola excluida –y lo peor– con la duda.

– Chicos… – se quejó haciendo un pequeño mohín.

– Cosas de mayores Hanji, no insistas – zanjo el azabache con firmeza, tomando su taza de té para darle un ligero sorbo, sintiendo la amargura del líquido. Tal como le gustaba.

– ¡Pero solo soy cuatro años menor que tú! – reclamo jalándose los cabellos con desesperación.

– Tus clases empiezan en 15 minutos, ¿no deberías ir a preparar tus cosas? – cuestiono Levi lentamente, dando a entender que aquella era una orden para que se retirara.

La joven lo miro con recelo antes de levantarse de su asiento, caminando lentamente hacia la salida del comedor con la ligera esperanza de escuchar algo de lejos.

– Rápido – Levi la observaba desde su lugar.

– ¡Voy! – exclamo rendida, dándole una ligera mirada al castaño. Bien podría sacarle información más adelante.

– No sirve de nada que trate de ocultarlo si tu cara delata todo – dijo el azabache en cuando su hermana salió de la habitación, notando el nerviosismo de Eren.

– Como no hacerlo si es tan vergonzoso – bajo la mirada mientras picaba las ultimas fresas que quedaban en su plato. El recordar como Levi lo torturaba de una manera tan placentera, masturbándolo con una mano al tiempo que esparcía besos por lo largo de su cuello lo había hecho enloquecer, sin embargo justo cuando estaba a punto de llegar al orgasmo Levi paro por completo, dejándolo a medias y frustrado, demostrando así su castigo por haberle lanzado jabón a los ojos.

– Da gracias que no cancele el viaje de hoy por tus travesuras – opino Levi casualmente sin siquiera mirarlo, dándole misterio al asunto.

– ¿De qué hablas? – pregunto curioso, sin comprender a lo que se refería.

– Tsk, y pensé que tantas ganas tenías de poner en marcha esa escuela – exclamo con ironía mirándolo fijamente.

Eren tardo unos segundos en reaccionar, tomando aquellas palabras como pistas ante la declaración de Levi.

– ¡¿Iremos hoy?! – exclamo – ¿Podremos checar la zona donde se construirá? – sus ojos se iluminaron con emoción, mostrando una gran sonrisa de felicidad.

– El carruaje vendrá por ti en unos momentos – informo serenamente, muy en contraste a la actitud del castaño – Solo será una prueba, veremos que se puede hacer.

– ¡Seguro que mucho! – dijo con ilusión, hasta que un par de pensamientos se hicieron presentes en su mente – ¿Por qué has tomado la iniciativa? – ladeo un poco la cabeza en señal de incomprensión.

– Si no quieres ir dile al carruaje que se retire – ordeno al tiempo que se levantaba de su asiento, dispuesto a retirar de ahí.

– No, no. Si quiero ir, de verdad que lo deseo – aclaro tomándolo de la mano para evitar su andar – Pero pensé que no te gustaba la idea.

– No sé, supongo que tarde o temprano insistirías en ir, así quemientras más pronto mejor – dijo sin estar completamente seguro, tratando de buscar una salida lo suficientemente coherente para que Eren dejara de hacer preguntas.

– ¿Entonces solo iré yo? – pregunto desilusionado.

– ¿Quieres ir solo? – alzo una ceja mostrándose interesado ante la respuesta.

– No, me encantaría que me acompañes – expreso sinceramente, mirándolo directamente a los ojos.

Levi se perdió en aquel par aguamarina, bajando la guardia de inmediato y dejando que la mano del castaño se cerrara sobre la suya, juntándolas en un calor reconfortante: – Supongo que debo de cuidarte.

– No me porto mal, cuando dices ese tipo de comentarios me siento todo un criminal – se burló ante la idea, ganándose un gruñido por parte del mayor.

– Aun te comportar como un mocoso problemático, no sé de dónde quieres ser un criminal – dijo con malas intenciones, cambiando completamente el ambiente del lugar.

– ¡Tengo 18 años! Soy todo un adulto responsable – lo enfrento tratando de verse agresivo.

– ¿Un adulto que disfruta jugar con niños? – recordó el pequeño accidente que sucedió en la fiesta de la familia Springer.

– Fue tu culpa por dejarme solo – se excusó apartando la mirada ofendido – Si no me hubieras dejado no hubiera sucedido aquel accidente.

– ¿Eso significa que tengo que cuidarte el resto de mi vida?

– N-no, no quería referirme a eso – contesto rápidamente al darse cuenta de su error.

– Las cosas que se han dicho no pueden ser borradas Eren – dijo con expresión seria, interrumpiendo al menor de sus cavilaciones – Vamos, alístate si quieres llegar a tiempo – zanjo el tema retirando su mano del agarre antes de salir sin siquiera mirar atrás, dejando a Eren completamente solo en el comedor.

El castaño bajo lentamente su vista hasta su mano, sintiendo como aún conservaba el calor que Levi le transmitió con tan solo un toque, notando su mano solitaria ahora que se había ido.

Tal vez sí quiso referirse a aquello.

En su interior deseaba que Levi lo protegiera durante el resto de su vida.

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– Me sorprende que ellos decidiera empezar este tipo de proyecto – opino el joven, mirando al hombre frente a él con el ceño fruncido, pensando en la vaga idea de que todo era una broma.

– Créeme que yo tuve la misma idea – contesto al tiempo que negaba lentamente con la cabeza, sintiéndose incrédulo ante la situación – Pero es verdad, yo mismo hable con ellos y vi como de sus labios salían semejantes ideas.

– No puedo creer que el príncipe Levi decidiera comenzarlo – se recargo levemente en su asiento, tomando un sorbo de té caliente a pesar de estar a mitad de la tarde logrando que la temperatura se volviera un poco sofocante.

– La motivación principal la tuvo su nuevo esposo, Eren Jeager creo se llamaba – rememoro el hombre con expresión pensativa.

– ¿Jeager? Jamás había escuchado ese apellido.

– Nadie lo ha hecho, al parecer provienen de un lugar extranjero, sin embargo es una persona muy agradable debo decir – apuntó con sutileza – Hemos mantenido conversaciones interesantes durante todo el banquete.

– Pobre chico, seguro lo atormentaste con tus aburridas anécdotas, Nile – se burló propinándole un par de palmadas en el hombro.

– Jóvenes desagradecidos – bufo ofendido ante la mirada burlesca de su compañero.

– Vamos, vamos – rodeo sus hombros en gesto amigable – Lo hare, sabes que adoro a los niños. Sera interesante estar dentro de este proyecto – acepto con un ligero alzamiento de hombros, dando su decisión final.

La verdad es que le causaba una gran curiosidad conocer al nuevo príncipe del reino. Había escuchado hablar de él sin embargo su interés despertó al escuchar de Nile los planeas que tenía para el pueblo, siendo la primera vez que los monarcas se interesaban por el bienestar de otros en lugar de los propios. Al parecer aquella persona era diferente a las demás y no le importaba ensuciarse los pies de lodo al caminar por las zonas de bajos recursos, todo con tal de brindarles a los niños la educación que se merecen.

Eren Jeager despertaba su curiosidad en gran manera.

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Releyó la petición por tercera vez, calculando el dinero aproximado que costaría realizar todo, utilizando material de primera calidad y en el menor tiempo posible.

La cifra era alta.

Vacilando en ocasiones, termino por firmar y colocar el sello de la familia real al final del trato, dando así su completa aprobación, negándose a volver atrás.

– Tsk, maldito mocoso – gruño para sí mismo, recargándose por completo en su asiento, negándose a pensar que un mocoso castaño lograba cambiar su forma de pensar y de decidir las cosas, buscando maneras de beneficiar a otros en lugar de así mismo. Algo que en ni en un millón de años se imaginaba.

Alzando la mirada al techo recordó fugazmente cuando despertó a su lado, mirándolo con el cabello despeinado y los labios hinchados, poniendo de todas sus fuerzas para no abalanzarse sobre él de nuevo. Por primera vez, se dio el pequeño lujo de disfrutar un poco de aquellos momentos y dejando sus manías de lado, cometió la gran locura de bañarse con él, incapaz de pensar el separarse de su lado.

Estaba sintiendo una necesidad hacia Eren que jamás había experimentado y que al mismo tiempo temía tener. Un mar de sentimientos lo dominaba cada vez que Eren estaba a su lado, antes podía reprimirlos pero ahora, que pasaba los días a su lado, el castaño se introducía cada vez más en su pecho, en su alma, en su corazón.

Fatigado se levantó de su asiento y camino hacia la ventana para sentir un poco de aire fresco, notando como las hojas de los arboles comenzaban a cambiar de tonalidad, siendo una señal del cambio de estación.

A lo lejos pudo observar como el carruaje que los transportaría comenzaba a acercarse, por lo que guardo los documentos en un cajón bajo llave y con paso seguro, bajo lentamente las escaleras, haciéndole una señal a Reiner para que fuera a buscar al castaño de inmediato.

En cuanto Eren lo alcanzo en el carruaje comenzó a relatar ideas que había planeado junto con Hanji, mostrándose emocionado en cuanto los planes académicos pero melancólico al pensar en los años que paso en el orfanato, dedicándole una pequeña sonrisa a Levi en un intento de ocultar su tristeza, recibiendo como respuesta un comentario burlón y una expresión de seriedad para hacerle sonreír de verdad.

Se burló de sí mismo por haberse enamorado de aquel mocoso tan sentimental.

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El paisaje que pasaba por sus ojos comenzó a cambiar lentamente. Desde que salió del palacio lo único que podía admirar eran las grandes casas, los elegantes vestidos y trajes de las personas que paseaban en busca de un pequeño descanso, rodeados de tantos lujos que se impresiono de la vida que llevaban, aunque en lo personal, se le hacia una exageración. Sin embargo, poco a poco el paisaje comenzó a cambiar, las grandes mansiones fueron sustituidas por pequeñas casas y grandes lugares de cultivo, conforme el carruaje iba avanzando, el camino se volvió uno solo, con suelo inestable provocando que en más de una ocasión el carruaje se sacudiera de un lado a otro.

La mayoría de las personas volteaban a verlos con curiosidad, siendo la primera vez que algún miembro de la familia real pasaba por ahí. Eren frunció el ceño levemente ante la situación que veía ante sí.

– ¿Enserio quieres continuar? – pregunto Levi mirándolo con expresión disgustada al notar como llegaban a su destino, cruzado de brazos ante la inconformidad de su propia decisión – Aun podemos huir de aquí.

– Levi – lo reprendió con la mirada – Ya estamos aquí y mis planes no han cambiado en lo absoluto – corrigió con firmeza, ganándose un chasquido por su parte.

– Mientras más pronto acabemos mejor – gruño con fastidio, sintiendo como el carruaje se detenía por completo, anunciando la llegada de su viaje.

El primero en salir fue Eren, notando como la gente de los alrededores comenzaba a acercarse, curiosos por semejante acto de presencia tan importante. Levi hizo una mueca de asco al pisar el exterior, notando como el lodo provocaba que se hundiera lentamente, sin contar que manchaba sus antes pulcros zapatos. Estuvo a punto de volver al carruaje y dejar a Eren a su suerte.

– Príncipes, nos impresiona recibir visitas de su parte – un hombre alto y de físico intimidante camino hacia ellos, dando a demostrar que era el de mayor autoridad en el lugar – Mi nombre es Mike Zacharius, a su servicio – se presentó formalmente al tiempo que hacia una leve reverencia – Hemos recibido la noticia de su matrimonio, les deseamos felicidad y prosperidad – alzo los brazos levemente, dando a entender que era de parte de todos los habitantes del pequeño pueblo.

– Oh, muchas gracias – el castaño sonrió ante aquella muestra de amabilidad mientras que Levi solo se dedicó a asentir con la mirada, aceptando sus buenos deseos – Vera, mi nombre es Eren Jeager y en nombre de la familiar real – miro fugazmente al azabache al tiempo que alzaba su voz para que las personas que se encontraban a su alrededor pudieran escucharle sin problemas – Hemos venido a comunicarles que su petición ha sido aceptada.

La cara de Mike cambio completamente a una de sorpresa sin esperarse recibir aquella respuesta, y menos de su parte.

– Comenzaremos con la construcción de una escuela, para que los niños puedan recibir estudios de manera adecuada – comunico Levi por primera vez, mirando a su alrededor lentamente.

Las personas comenzaron a susurrar entre sí, incrédulas y emocionadas por el mensaje tan importante.

– Es un honor recibir semejante oportunidad de su parte – Mike asintió en agradecimiento, sabiendo que aquella era una excelente oportunidad para que los niños pudieran aprender cosas indispensables como leer y escribir, cosas que para su desgracia él no pudo tener.

– Nosotros somos los que estamos agradecidos – corrigió Eren de inmediato, sonriéndole con afecto – Gracias a ustedes nosotros tenemos suministros para alimentarnos y poder vestirnos, creo que es hora de devolverles el favor.

Levi miro de reojo al castaño, notando el grado de madurez que tenía cuando la ocasión lo ameritaba.

– Lo fundamental ahora es buscar un buen lugar para su construcción – hablo el azabache seriamente, ganándose una mirada de felicidad por parte de Eren al ver que participaba en el trato.

– Eso no será un problema, tenemos un gran terreno que no es adecuado para sembrar ni cultivar, creo que será perfecto – un par de afirmaciones se hicieron escuchar por parte de los presentes – Puedo mostrárselos si gustan.

Levi estuvo a punto de negar la invitación sin embargo el castaño se le adelante rápidamente.

– Nos encantaría – acepto gustoso mirando a Levi con una expresión de disculpa, alzando los hombros levemente.

– Es por aquí – Mike alzo el brazo levemente, invitándolos a caminar por el frente.

Eren acepto sin vacilar, saludando a cada persona que pasaba a su lado. En unos minutos ya se había ganado el corazón de todos. Levi bufo con cansancio al tiempo que comenzaba a caminar también pero a un paso más lento, quedándose atrasado por decisión propia.

Siguió caminando con amargura hasta que un ligero empujón lo hizo detenerse, girándose rápidamente en busca de la causa. Su sorpresa fue no ver a nadie tras de sí, sin embargo, cuando estuvo a punto de reanudar su marcha un par de quejidos se hicieron escuchar cerca de él.

Bajo la mirada encontrándose con una pequeña niña en el suelo, gimoteando levemente ante la raspadura que sufrió en una de sus piernas. Miro hacia los lados en busca de su madre , notando que la mayoría de la gente habían seguido a Eren y Mike, siendo él y la niña los únicos que se encontraban cerca de ahí.

– Tsk, vamos levántate – ordeno con voz firme, empujándola levemente con el pie. Mirándola detenidamente pudo deducir que muy apenas tendría la edad de dos años.

La pequeña, quien tenía el cabello rojizo lo miro desde el suelo con ojos llorosos, haciendo un ligero puchero con sus labios, siendo señal de que en cualquier momentos se pondría a llorar.

– Ni se te ocurra – tomándola de un brazo la alzo lentamente, ayudándola a ponerse de pie correctamente. Al ver que sus ropas se encontraban manchas de tierra inevitablemente saco un pulcro pañuelo blanco el cual cargaba siempre, limpiándola rápidamente siendo víctima de su obsesión.

La pequeña jamás se quejó, al contrario, cerró los ojos colaborando con Levi en cuanto le paso el pañuelo por la cara, limpiando los restos de lágrimas que manchaban sus mejillas.

– ¿Qué haces aquí mocosa? – pregunto sin recibir respuesta, notando como la pequeña lo miraba con atención aun sin comprender sus palabras.

Se sintió idiota en cuanto se dio cuenta de su error.

Maldiciendo internamente decidió caminar hacia donde los demás se encontraban, yendo lentamente al observar de reojo como la niña lo seguía con pasos torpes, demostrando que hace poco aprendió el dote de caminar.

En cuanto vio que la pequeña pisó una piedra que la hizo desestabilizarse, la tomo del antebrazo rápidamente, evitando que su pequeño cuerpo fuera a estrellarse contra el duro piso.

– Joder, me recuerdas a alguien – opino con una mueca, sin soltarla de su agarre.

Siguió caminando ahora con la pequeña a su lado, sosteniéndola firmemente mientras contaba internamente en un intento de no sucumbir ante la desesperación por la lentitud en la que iban. Suspiro con alivio en cuanto diviso la muchedumbre de personas, divisando a Eren en medio de ellas, sonriendo ante los comentarios que le dedicaban.

– ¡Lainie! – una joven mujer se acercó a Levi rápidamente, separándose del grupo de personas en cuanto vio a su pequeña hija siendo sostenida por el rey del reino – Su alteza, perdone la molestia que le he hecho pasar – hablo rápidamente, tomando a la niña en brazos. La pequeña solo se dejó hacer sin siquiera cambiar su expresión de su rostro.

– ¿Levi? – Eren se acercó a ellos con curiosidad – ¿Dónde estabas? ¿Qué ha pasado? – pregunto al notar la acción de la mujer.

– ¿Ha ocurrido un problema? – Mike se acercó rápidamente.

– Encontré a esta mocosa vagando sola, debería tener más cuidado con ella – recrimino con expresión seria, mirando a la mujer con desaprobación.

– ¿La has traído tú? – el castaño lo miro impresionado.

– ¿Querías que la dejara sola? Si muy apenas sabe andar – señalo con la cabeza la pequeña raspadura que se hizo – Trátele esa herida, puede infectarse.

– Si su alteza, con permiso – la joven hizo una reverencia en disculpa antes de encaminarse rápidamente hacia su casa. Levi observo como la pequeña se giraba para poder mirarlo mientras su madre se la llevaba, como si se despidiera con la mirada.

Mike se giró hacia las personas que aún seguían ahí, haciendo una señal para que comenzaran a retirarse de nuevo a sus actividades ahora que la visita llegaba a su fin.

– No pensé que te gustaran los niños – comento Eren casualmente, ganándose una mirada de disgusto por parte del azabache mientras comenzaban a regresar al carruaje.

– ¿Es una broma? Tienen mocos y hacen popo cada cinco minutos, sin contar que babean cada cosa que se les pase por enfrente.

– Tiene un concepto muy diferente de la realidad alteza, los bebes son símbolos de amor entre dos personas que se aman – comento el rubio por primera vez, logrando que Levi lo mirara con ironía. Cursis palabras viniendo de una persona intimidante y musculosa.

– Mike tiene razón, además los bebes son tiernos – Eren alzo los hombros uniéndose al rubio.

– ¿Seguiremos hablando de cursilerías o acabáremos el trato por el que vinimos? – zanjo el tema con frustración.

– Está todo hecho, el lugar es estable y perfecto. Además, los hombres de familia han ofrecido su ayuda en la construcción con el fin de acabar en el menor tiempo posible – contesto el castaño, mirando a Mike con complicidad – Creo que todo irá bien.

– Aún nos falta la persona que vendrá a ejercer las clases – comento Mike con preocupación – Desafortunadamente aquí nadie está capacitado para hacerlo.

– Estamos en eso, tenemos una opción en cuenta – dijo Levi, tomando como referencia las palabras del señor Nile.

– Aun así vendremos en un par de días para comenzar con la construcción, juntemos nuestras fuerzas para que esto se lleve a cabo – Eren alzo la mano hacia Mike.

– Cuenta con nuestro apoyo príncipe – estrecho su mano con firmeza, girándose hacia Levi al instante – Alteza, tenga un buen viaje.

Inevitablemente Levi tuvo que estrechar su mano.

Y para su desgracia el trato estaba hecho.

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– ¿Enserio te desagradan los bebes?

Se giró hacia Eren quien lo miraba curioso desde su lugar.

– ¿Debería de amarlos? – cuestiono con ironía disfrutando de la comodidad del carruaje. Ultima vez que regresaba a ese lugar.

– Nadie odia a los bebes – lo miro como si se hubiera vuelto loco – ¡Son adorables!

– ¿Sabes los miles de gérmenes que sueltan cada vez que babean algo? – hizo una mueca de asco ante la idea – Hasta un animal es más limpio que ellos.

– ¡Levi! ¡Eso fue cruel! – le recrimino con enfado – Seguro no has convivido con uno y por eso no sabes lo lindos que son.

– Y ni conviviré con uno, Hanji aún no está en edad como para casarse y quedar en cinta – dijo con cierta conformidad.

– Cuando estaba en el orfanato a veces me ofrecía a cuidar de los más pequeños – recordó el menor con melancolía – Era emocionante cada vez que aprendían a decir mi nombre.

Levi lo miro de reojo ante el comentario: – ¿Te emocionabas por que el hecho de que digieran tu nombre?

– Me emocionaba el verlos crecer poco a poco y que cada día aprendieran cosas nuevas – corrigió notando como el palacio comenzó a verse visible ante la cercanía.

Levi se quedó pensando en ello durante unos minutos. Jamás había convivido con bebes o niños pequeños a lo largo de vida, alejándose de ellos por las travesuras con las que se les caracterizaba. Sintió como un escalofrío nacía desde su columna el tan solo pensar en ello.

En definitiva, el palacio jamás tendría a un mocoso corriendo por los pasillos.

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Los días pasaron y con ellos la planeación sobre la construcción de la escuela. Eren se encargaba personalmente de los detalles y con la asesoría de Pixies, elegían los materiales que mejor se adaptaban a las condiciones.

Se encontraba en la sala principal tomando un pequeño descanso al tiempo que trataba de leer un libro cuando diviso a Levi bajar por las escaleras, siendo seguido por Reiner que se pasó de largo, abriendo la puerta principal rápidamente, dejando a la vista el carruaje listo para partir.

– ¿Vas a salir? – pregunto Eren en cuanto se detuvo a su lado, dejando el libro a un lado.

– Hoy es la junta de la corte, regresare al anochecer así que cena con Hanji – informo al tiempo que se alisaba su traje, dándole una imagen formal – Espero que no se anden con rodeos.

– Seguro que lo consigues, suerte – le sonrío con gesto dulce, logrando que Levi volteara los ojos con burla.

– La suerte es para los débiles, mocoso. No la necesito – aclaro con orgullo.

– Nunca viene mal un poco, hasta el más fuerte la necesita de vez en cuando – lo regaño al tiempo que se cruzaba de brazos ofendido.

– Si Eren, y los unicornios existen – señalo con burla.

– Tu matas toda la fantasía – se quejó mirándolo con recelo.

– Porque la realidad es algo cruel y diferente, tienes que aprender a vivir con ello – le revolvió un poco los cabellos aun a pesar de sus quejas – Nos vemos más tarde.

– Adiós – susurro en cuanto lo vio salir por la puerta, escuchando el sonido de los caballos al comenzar a andar, conduciéndolo hacia su destino.

Regreso a su cómodo lugar al tiempo que un ligero bostezo se hacía presente, logrando que un par de lágrimas se juntaran en sus ojos. El trabajar arduamente para que las cosas salieran bien había logrado que sus horas de sueño se vieran limitadas en gran manera, por lo que, en cuando menos lo pensó cayo dormido a mitad de lectura, recostado cómodamente en el sillón al tiempo que comenzaba a relajarse, entrando a una faceta de sueño de la que se vio prisionero en cuanto cerro los ojos.

Tal vez dormir un par de minutos no le vendría tan mal.

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En cuanto bajo de su carruaje miro a su alrededor en busca de algún sirviente o chofer, cualquier persona que le informara sobre donde ir en busca del príncipe. Camino hacia la entrada principal en cuanto vio a un hombre a un lado de las grandes puertas, haciendo guardia e impidiendo que cualquier extraño se dignara a entrar sin permiso.

– Buen día, he venido en nombre del señor Nile Dawk en busca del príncipe Levi – explico el hombre con seriedad, mostrándose seguro de sus palabras.

El guardia lo miro detenidamente antes de hacerle una señal de alto, ingresando al interior del palacio con rapidez.

– Su alteza Levi se encuentra ausente en estos momentos, pero si gusta el príncipe Eren puede atenderlo – informo a los pocos minutos, abriendo una de las puertas para dejarle pasar.

– Que tenga un buen día – se despidió con un ligero movimiento de cabeza.

En cuanto ingreso al interior sus ojos se encontraron con elegante decoración y muebles de alta calidad, los jardines que se mostraban a su derecha dejaban ver un paisaje hermoso, siendo evidente su excelente cuidado.

– Disculpe ¿viene de parte del señor Nile?

Se giró hacia el origen de aquella voz, encontrándose con un joven de cabellos castaños y piel aperlada. A juzgar por su apariencia y sus cabellos revueltos dedujo que hace unos minutos se encontraba tomando una siesta. Aquello lo hizo sonreír inevitablemente.

– Así es, me ha hablado sobre sus planes y vengo a informales que estoy interesado en formar parte de ellos, claro, si el trabajo aún sigue en pie – dijo con claridad, mostrándose en todo momento seguro de sus palabras.

– ¡¿Acepta?! Eso es genial. De verdad que estábamos esperando noticias de usted – comento el castaño feliz de que hubiera un pendiente menos.

– Por favor no me hable con tanta formalidad, me hace sentir más viejo de lo que en realidad soy – se inclinó un poco, quitándose su sombrero en señal de respeto – Mi nombre es Farlan Church, a su servicio príncipe.

– Eren Jeager – alzo su mano en señal de saludo ante la mirada inédita del joven – Tranquilo, me lave las manos hace un rato.

– ¡Oh no! Disculpe, no me quería referir a eso pero ¿Es correcto que lo salude de esta forma? – vacilo un poco, notando como el menor no cambiaba su posición.

– Joven Farlan, ¿Respira? ¿Come? ¿Bebe? ¿Tiene órganos así como cerebro? – pregunto ante la mirada curiosa del hombre.

– Si… – contesto lentamente.

– Al igual que yo, eso nos hace iguales. No se deje llevar por un título – acerco más su mano, insistiendo ante el saludo.

El joven lo miro sorprendido ante aquellas palabras, comprobando que las palabras de Nile eran completamente ciertas. El castaño que tenía frente así era una persona completamente diferente a su pareja, dejando de lado las etiquetas y tratando a los demás por lo que son: seres humanos iguales.

– Sera un placer trabajar para usted – acepto el saludo con firmeza recibiendo como respuesta una cálida sonrisa por parte de Eren.

Sonrisa en la que se vio perdido durante unos segundos.

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Contestando reviews en anonimo:

~ Alice Kurosaki: Eren es un amor, dios, lo que daría porque existiera de verdad! ;-; He de admitir que esa nueva pareja de villanos me da miedo xD Esque, siento que en lo personal, el papal de villanos les queda como guante, tal vez solo ideas mias(?) Bueno, como hemos visto, es hombre ¿Malo? ¿Bueno? Eso depende de como lo vea cada quien~ Gracias por seguir fiel a la historia y dejar tus lindos comentarios, y tambien por esperar pacientemente, se que les pido mucho pero me emociona saber que los capitulos son de su agrado !Te un lindo dia preciosa!


Bien, aquí han aparecido dos nuevos personajes, uno más importante que el otro, cabe de decir. Creo que ya todas sabemos a quien me refiero ~~

No se si debo de considerar a Farlan como antagonista porque en realidad, no hará nada -voluntariamente- que afecte la relación de nuestra pareja principal, pero si habrá cosas que traerán algunos conflictos más adelante, pero vamos, si no hay drama no hay fic(?)

Disculpen las faltas de ortografía o dramática, realmente estoy muerta pero quería publicar en cuanto antes. !En especial porque ya viene mi parte favorita!

Gracias por seguir leyendo a pesar de la tardanza, y nos leemos en la próxima actualización.

!Tengan un lindo día!