La semana pasó rápido, era viernes y como siempre ya teníamos perspectiva de fiesta. Era el cumpleaños de mi prima, Victoria Black, era la chica más extraña y silenciosa que había conocido y al contrario de lo que se pudiera pensar era la más popular del colegio. Así que todo el mundo estaría allí. Pensaba en ello mientras aún seguía tendido en mi cama mirando al techo. Blaise estaba allí, había estado muy raro, prácticamente no habíamos hablado.

- ¿Irás a la fiesta, no? - pregunté por romper el hielo.

- Sí - contestó él fríamente. Sabía que intentar sonsacar a Blaise lo que fuera que le pasara sería una pérdida de tiempo, así que esperaba que fuera él quien diera el paso - Oye, ¿cómo vas con Weasley?

- Puf, no te lo he contado, tío. Prácticamente me preguntó cuándo íbamos a hacerlo - contesté mientras me sentaba en la cama.

- ¿Y por qué no lo hiciste? - preguntó él sorprendido.

- No sé, tío. Como últimamente estás tan raro, no sabía si la apuesta seguía en pie - le expliqué, él se quedó pensativo unos instantes y después sonrió.

- Excusas, chaval - dijo y yo respiré aliviado al ver a mi amigo como siempre.

- ¿Cómo vas tú con Granger? - pregunté.

- Bah, está tan destrozada por todo lo de Weasley con Creevey, que no me costará mucho - dijo con seguridad, aquello empezó a preocuparme, no quería perder frente a él.

- Bien, pues entonces volvemos a la carga - dije alegremente y él me sonrió y asintió. Una vez hablado todo nos vestimos y fuimos a desayunar. En la mesa de Slytherin nos encontramos con Crabbe y Goyle, que junto con la mayoría de los presentes miraban descaradamente hacía la mesa de Gryffindor. Allí, Weasley y Creevey hablaban y reían con normalidad. - ¿Qué pasa? - pregunté al llegar.

- Mira a esos dos, tío, no se cortan nada - contestó Crabbe.

- ¿Qué están haciendo? - pregunté de nuevo. Blaise se sentó silenciosamente junto a Goyle y se limitó a desayunar sin hablar con nadie.

- ¿Cómo que qué están haciendo? Es un insulto - dijo Pansy que parecía enfadada.

- A mi todo esto me parece ridículo, le estáis dando importancia a dos Gryffindors patéticos. Meteos en vuestras vidas y dejadlos en paz - espeté enfadado, la verdad es que tenía bastante influencia en Slytherin, aunque sinceramente, no sabía como me la había ganado. El resto del desayuno lo pasé intentado establecer conversación con mis amigos, pero cada vez que la pareja se acercaba más de la cuenta o estaban demasiado tiempo mirándose, gente de todas las mesas parecían ponerse tensos. Busqué con la mirada a Ginny, estaba sentada también en la mesa de Gryffindor, parecía incómoda por como todo el mundo miraba a su hermano. Pensé que todo aquello pasaría y que la gente se acostumbraría con el paso de los días, así que no le di demasiada importancia.

Después de desayunar nos dirigimos a las mazmorras, donde teníamos clase de pociones. Allí todos teníamos nuestra guerra particular con nuestras parejas. Aquella clase era un infierno, Snape se pasaba las dos horas gritando e intentando que no nos matáramos vivos. Miré a Blaise y a Weasley, trabajaban en silencio tranquilamente, aquello me extrañó, esos dos no se soportaban.

Hermione

Después de Pociones y del resto de clases de aquella mañana, fui a comer al Gran Comedor, pensaba sentarme en la mesa de Slytherin junto a Blaise. Pero ni él ni Malfoy ni los demás de su curso habían llegado todavía, así que supuse que se habían retrasado en clase de Herbología. Me senté en la mesa de Gryffindor con Lavender y Parvati, unos minutos después llegaron Ron y Colin, acompañados de Dean, Seamus, Neville, Harry y Ginny. Se sentaron junto a nosotras.

- Perdonadme - dije a las chicas y me levanté de la mesa.

- ¿A dónde vas? - preguntó Ginny.

- No pienso quedarme aquí junto a ellos - respondí señalando a Ron y Colin. Ginny se levantó de donde se acababa de sentar y se puso cara a cara conmigo.

- ¿Sabes? Estoy cansada de tus desplantes y tus tonterías. Siéntate donde estabas - dijo enfadada, señalando el sitio donde yo estaba.

- No pienso hacerlo - respondí yo también enfadándome.

- ¿Por qué? - preguntó ella tranquilamente.

- Porque no puedo comer mientras tengo nauseas por su culpa - respondí. Sin que me lo esperara, Ginny me pegó una bofetada en la cara, estaba tan sorprendida que no pude responder de ninguna manera. Me quedé allí, mirando a mi alrededor y viendo como toda los presentes me miraban, incluidos Blaise y sus amigos que estaban en la puerta del comedor.

- Estoy harta de tus quejas y de tu afán de protagonismo. Estás creando con tus palabras y con tus miradas un aura de odio alrededor de mi hermano y de Colin y no pienso permitir que lo sigas haciendo. Si quieres ser una retrasada y vivir en la edad media, por mi perfecto pero no vas a perjudicar a la gente que quiero - dijo enfadada pero serena, aquello parecía sorprender a todo el mundo tanto como a mi, porque nadie se movía.

- ¿Qué pasa que tu hermano no se puede defender solo? - pregunté mirando a Ron, él me devolvió la mirada.

- Claro que puede, pero a él no le molestan ni le importan tus tonterías. La diferencia es que a mi sí. Reprimes a los demás porque estás reprimida y enfadada con el mundo, porque, sinceramente, no me creo que lo que dices vaya en serio. Y si es así como piensas, la que da asco eres tú. Así que aquí es donde terminamos, donde tú terminas con nosotros - explicó.

- ¿Yo reprimo? ¿Qué pasa con vosotros? Me despreciáis porque tengo una opinión distinta a la vuestra - me quejé, en ese momento Harry se levantó de la mesa y también se puso frente a mi.

- De lo que estás hablando no es una opinión, es un ataque. Crees que Ron no merece una vida normal, sin acosos ni odios a su alrededor - explicó él.

- Es lo que él ha elegido - contesté mirándole fijamente.

- No te enteras - oír la voz de Ron me sorprendió, también se levantó de la mesa y se acercó a mi - Esto no es algo que se elija, es algo que se es. ¿Qué crees que Colin y yo somos los únicos? Pues estás equivocada. Saldrán y no tendrán miedo ni de ti ni de ninguno de los demás y siempre tendrán a gente que los apoyará, porque nuestros corazones, los de nosotros - dijo señalando a la gente que tenía su alrededor - Se basan en el amor, que nos hace más fuertes y nos hace libres, mientras que el tuyo está lleno de odio. ¿Qué hace ese odio por ti, por vosotros? - preguntó refiriéndose al resto del comedor.

Yo no podía seguir allí, con tantos ataques estaba agobiada, así que salí del castillo a tomar el aire. Pensé en todo lo que habían dicho y me pregunté a mi misma si aquellas cosas que yo decía eran realmente lo que pensaba y lo que sentía. Pero la respuesta me llegó sin que pudiera evitarlo, y es que daba igual que no lo sintiera porque fueran como eran, lo sentía porque lo que me habían hecho y aquello lo justificaba todo.

Harry

Me quedé sorprendido de cómo Ginny había defendido a su hermano, pero también estaba enfadado. Enfadado y triste porque no podía evitar estar enamorado de Hermione, y odiaba cada palabra que decía. Por suerte para librarme de mis pensamientos esa noche había una fiesta, así que la tarde se pasó rápida y sin nada interesante y a las nueve Ron y yo nos dirigíamos a la sala de los Menesteres. Cuando entramos allí la música house, el humo y la multitud de gente nos dieron la bienvenida. Cuando entramos mucha gente se quedó mirando a Ron, él parecía incómodo, cogí una botella de vodka más cercana, llené dos vasos y le ofrecí uno.

- Courage, amigo - le dije mientras chocaba mi vaso contra el suyo. Él sonrió, después de ese vaso vinieron muchos más, ya estábamos bastante alegres cuando un chico de quinto de Ravenclaw se acercó a nosotros.
- Hola, ¿Ron, verdad? - preguntó tímidamente.

- Sí, hola - respondió Ron.

- Me llamo Anthony Dempsie - dijo y le ofreció su mano, él se la estrechó, y a continuación a mi - Solo quería decirte que lo has dicho hoy en el Gran Comedor ha sido genial y que me has servido de inspiración - explicó.

- ¿También eres gay? - pregunté directamente. Él sonrió y se fue sin decir nada más.

- Que discreto eres, Harry - dijo Ron irónicamente.

- Calle y bebe - dije yo riendo. Estuvimos así un rato los dos solos bebiendo y riéndonos, hasta que apareció Colin y también se unió a nosotros. Vimos a Ginny durante un breve instante y después cuando quise volver a buscarla ya no estaba.

Estábamos allí bailando, cuando de repente, Anthony Dempsie comenzó a liarse con otro chaval de Ravenclaw, cuyo nombre no conocía. Al verlos me sentí extraño, era como una especie de orgullo y de admiración hacia aquellos chicos. Me fijé en la gente, muchos los miraban enfadados o sorprendidos, otros simplemente los ignoraban, como pasaba con Ron y Colin. Los miré y ellos también miraban a la nueva pareja sonrientes. Los chicos de Ravenclaw pararon de besarse y se fueron de aquel lugar sonrientes.

- ¿No estás súper orgulloso sin saber por qué? - me preguntó Ron.

- Es exactamente como me siento - le respondí. Después de unos minutos todo volvió a la normalidad y Ron se fue con Colin a tener "intimidad" que en realidad significaba enrollarse en un lugar apartado. Me junté con Seamus y Dean, ellos eran más duros que yo y solían drogarse todos los fines de semana. Yo, sinceramente, no estaba acostumbrado, así que me metí cuando me ofrecieron alguna raya pero sin abusar.

El problema llegó cuando Luna me ofreció una pastilla. No las había probado nunca, pero tampoco pregunté como me sentarían. Me trague una y en principio nada cambió. Pero después de unos minutos que se me hicieron eternos toda la estancia se volvió más cálida, sentía mucho calor, así que con toda naturalidad comencé a quitarme ropa. Recuerdo aquello como algo extraño, porque sabía lo que hacía. Me quedé solo con los calzoncillos, sin zapatos ni calcetines ni nada en la parte de arriba.

- ¿Harry? ¿Qué estás haciendo? - me preguntaba Ron sorprendido.

- Te quiero, amigo - era lo único que podía responderle, él como buen amigo no me juzgó, pero se rió de mi.

Bailaba desaforadamente gracias a las drogas, mientras abrazaba a Colin y a Ron, estos aunque no estaban drogados, estaban borrachos y se reían sin parar. Y como siempre suele pasar, a todo se le da más importancia de lo normal. Vi a Hermione liándose con Zabini y sin previo aviso algo se fue a pique en mi cuerpo, como si de repente hubiera vuelto a la realidad. Ron se acercó a mi.

- ¿Qué te pasa, amigo? - me preguntó. Yo no respondí, comencé a andar hacia ellos - Harry, ¿qué haces? - volvió a preguntar - Harry - me llamaba pero yo aunque lo oía no quería escucharlo. Estaba delante de ellos y dejaron de besarse - Harry, ya - seguía diciendo Ron, se puso delante de mi y Zabini, él me miraba sin comprender y Hermione parecía sorprendida.

- No pasa nada, Ron. Solo quiero hablar - le dije. Él pareció creerme y se apartó. Sin avisar y juro que ni siquiera se de donde saqué las fuerzas, le arreé un puñetazo en la cara a Zabini - Eres un hijo de puta y sabes por qué lo digo.

Ginny

Sin entender como me había dormido antes de la fiesta y llegué lo suficientemente tarde cómo para que todo el mundo estuviera desfasado o casi desfasado. Saludé a Harry y a mi hermano, intenté hablar con ellos pero parecían muy felices con su botella de vodka, así que no molesté. Buscaba a Draco con la mirada cuando una mano me sujetó por la cintura y pegó su cuerpo al mío, sabía perfectamente que era él.

- ¿Nos vamos de aquí? - me susurró al oído.

- Por favor - respondí y salí de la sala de los menesteres. Él salió unos segundos después. Mientras íbamos por los pasillos nos parábamos y arrastrábamos por las paredes besándonos y acariciándonos, cada vez que estaba con él era como flotar. Me sentía segura y sentía que podía ser yo misma. Subimos hasta la torre de Astronomía, nos sentamos en el suelo y seguimos besándonos apasionadamente.

Como solía ocurrir, algo en los pantalones de Draco se abultaba. Normalmente llegados a ese punto paraba, dejábamos de tocarnos y volvíamos de nuevo. Pero aquella vez, Draco no paró. Siguió besándome, acercó su boca a mi oreja y la mordisqueó con suavidad, aquello hizo que por todo mi cuerpo corriera un escalofrío. Sin querer solté un gemido cuando empezó a besarme el cuello y él metió su mano entre mis piernas. Aquello me sorprendió tanto que retiré su mano bruscamente y me levanté del suelo.

- ¿Qué pasa? - preguntó él extrañado.

- ¿Qué te pasa a ti? Hace unos días decías que no querías presionarme y ahora me metes la mano entre las piernas sin avisar - dije y él se levantó también del suelo. Se acercó a mi y me sujetó la cara con las manos.

- Ginny… creía que era lo que querías - contestó él con dulzura.

- Sí, pero ha sido todo muy rápido - dije y él volvió a besarme tiernamente, estuvimos así un rato solo acariciándonos, todo muy dulce. Pero entonces bajó una de sus manos y empezó a sobarme una de mis tetas. Aquello me ponía nerviosa, me retiré rápidamente de él.

- ¿Qué pasa ahora? - espetó, parecía enfadado.

- ¿Por qué te enfadas? No me siento cómoda y no paro de pensar en lo mucho que has cambiado de opinión en unos días. No entiendo nada - expliqué nerviosa.

- Fuiste tú quien sacaste el tema - dijo él que parecía enfadarse más por momentos.

- Sí, porque es algo de lo que se debe hablar. Tú dijiste que esperarías a que estuviera preparada y ahora prácticamente me acosas.

- ¿Qué te acoso? ¿Es qué no te puedo tocar? - preguntó él sorprendido.

- Draco, lo que haces no es tocar simplemente y lo sabes, me estás presionando - respondí.

- Pues, ¿sabes qué? Si no querías hacerlo no tenías que haber sacado el tema. Las tías de tu edad siempre estáis igual… - volvió a decir enfadado.

- ¿Las chicas de mi edad? ¿Perdona? ¿Qué me estás queriendo decir? ¿Qué soy una calienta pollas?

- Yo no he dicho eso…

- Pero lo has querido decir. Además, sino quiero hacerlo no tengo que hacerlo.

- Ginny, tengo que tener esto hecho esta noche - gritó, pareció arrepentirse al segundo de haber dicho eso, yo me quedé sorprendida y mi cerebro no reaccionó durante unos segundos.

- ¿Cómo? ¿"Esto hecho"? ¿Qué significa? - pregunté indignada.

- No quería decir eso… - respondió él más tranquilo y bajando la mirada.

- Pero lo has dicho. ¿Qué ganas si lo haces esta noche? - pregunté gritando, él no me miraba - Mírame y dime qué ganas si lo haces esta noche.

- Nada, no gano nada. Solo estar contigo, hacerlo contigo - contestó mirándome a los ojos y yo supe sin saber por qué que había algo mas y que me estaba mintiendo.

- Pues bórralo de las cosas que vas a hacer hoy, por lo menos conmigo - dicho esto me fui de allí hacia mi habitación. Una vez más una noche que prometía ser increíble se fue a la mierda por su culpa.

Blaise

Potter me pegó un puñetazo en la puta cara, aunque fue bastante fuerte no me tiró al suelo, cosa que agradecí.

- Eres un hijo de puta y sabes por que lo digo - dijo, parecía estar súper borracho y súper despierto a la vez, supuse que habría tomado drogas. Iba a responderle cuando Ron le pegó un puñetazo a él que lo tiró al suelo, yo me quedé sorprendido y no entendía nada.

- No estáis bien, ninguno de los dos - dijo Hermione enfadada y salió de la habitación. Yo miré a Ron, no salía de mi asombro, él me miró a mi también, pero no dijo nada.

- ¿Por qué has hecho eso, tío? - preguntaba Potter desde el suelo.

- Ya sabes porque amigo, tienes que irte - le respondió cariñosamente ayudándole a levantarse del suelo.

- Yo me encargo, Ron - apareció Thomas y se lo llevó de allí.

- ¿Podemos hablar? - me preguntó el pelirrojo. Yo asentí, él se dirigió a Creevey que estaba a unos metros de nosotros, supuse que para explicarle que iba a salir, salí y lo esperé en la puerta. Unos segundos después salió él y nos alejamos un poco de allí.

- ¿Por qué has hecho eso? - pregunté rompiendo el silencio.

- Me ha mentido, dijo que solo quería hablar - contestó él serio.

- Ya - murmuré yo, nos quedamos unos segundos en silencio - ¿Qué querías?

- ¿Estás otra vez con Hermione? - preguntó lentamente sin mirarme.

- Sí, ¿te importa? - contesté con una sonrisa, él me miró seriamente y aquella mirada me borró la sonrisa instantáneamente.

- Pensaba que habías dicho que sentías algo por mi - dijo él mirándome esta vez.

- Sí y tú dijiste que no era cierto y que no lo sentías, se acabo el tema - respondí yo y me di la vuelta para irme. Él se adelantó a mi y me cortó el paso, se acercó a mi y en ese momento me di cuenta de que estaba más borracho de lo que yo creía. Posó sus manos sobre mis hombros y me besó.

- No es tan fácil - dijo después de unos segundos besándonos.

- Sí que es fácil, Ron. Dices: "Sí, voy a estar contigo" y estamos - contesté.

- Eso dices ahora, pero no es así. Además, yo estoy con Colin, no puedo dejarle así como así…

- Me parece bien, pero entonces no me defiendas, no hables conmigo y sobre todo, no me beses. Yo no soy sincero con los demás, ni siquiera con mis amigos, pero sí lo soy contigo. Siento algo por ti y me gustaría estar contigo, pero tú no dices la verdad a nadie y menos a mí. Solo te digo que sí no quieres nada, no hagas nada, porque esto no nos ayuda - expliqué tranquilamente, mientras lo hacía él miraba al suelo. Se quedó callado demasiado tiempo para mis nervios.

- De acuerdo, dejémonos de juegos. Yo estoy con Colin, tú con Hermione y se acabó - aquellas palabras hicieron que el corazón me diera un vuelco.

- Otra vez me vuelves a hacer lo mismo. Eres como uno de esos cazadores de dibujos animados, atas el cebo a una cuerda me la pones delante y cuando estoy a punto de cogerla tiras de ella y lo alejas de mí. No quiero volver a ser tu presa, por favor.

Ron

Dijo aquello mirándome a los ojos, los cuales brillaban. Yo sentí un nudo que subía por mi garganta porque tenía razón y me sentía culpable.

- Lo siento - me disculpé como pude - Esto no volverá a pasar.

- ¿Puedo hacerte una pregunta? - yo asentí - Si Creevey no estuviera aquí, si nada hubiera pasado entre vosotros, ¿estarías conmigo?

- No - respondí sinceramente - No podría estar contigo a escondidas.

- ¿Por qué es tan importante? Tú sabes que me gustas. ¿Por qué tiene que saberlo todo el mundo? - preguntó.

- Porque te avergüenzas de ser como eres, de sentir lo que sientes y por derivación, si estuviéramos juntos, también sentirías vergüenza de mi - contesté.

- Solo te diré que hay muchas cosas que no sabes de mi y que en esa en concreto, te equivocas. Te admiro, no me avergüenzo - dijo, yo lo miraba y sentía que me derretía.

- ¿Ron? - escuché una voz al final del pasillo, era Colin. Blaise y yo estábamos muy cerca e instintivamente nos separamos. Él me dio le espalda y se fue de allí, mientras que Colin se acercaba. - ¿Pasa algo? - preguntó.

- No, no te preocupes - respondí intentando aparentar normalidad, cosa que pareció no funcionar.

- Sé que pasa algo, si no quieres contármelo no lo hagas, pero lo sé - dijo a continuación. Yo vi lo fuerte que era aquel chico y me sentí horrible por no serlo yo también, estaba cansado de mentir.

- Tienes razón. Hay una cosa que no te he contado - dije, él me miraba fijamente - No eres el primer tío al que beso. Me di cuenta de que era gay porque Zabini me besó. Y no es que le quiera, pero siento algo por él y no quiero engañarte - le confesé aquello, que era la verdad, y que era algo que ni siquiera podía decirle a Blaise.

- Entiendo - dijo él tranquilamente - Solo quiero preguntarte una cosa - yo asentí - ¿Quieres estar con él?

- No - contesté rotundamente.

- ¿Por qué? Si sientes algo por él es lo normal… - dijo tristemente.

- Porque Zabini y yo no estamos hechos para estar juntos. Él y tú sois muy diferentes. Pero, sobre todo, lo que cambia soy yo. Tú sacas lo mejor de mi y él lo peor, me gusta como soy cuando estoy contigo y así es como quiero seguir - expliqué, él sonrió tímidamente y me besó dulcemente.

Decidimos irnos de allí y no volver a la fiesta. Nos fuimos a la sala común y despidiéndonos con otro beso cada uno entró en su habitación. Yo me tendí en mi cama y sin poder dormir miraba al techo pensando en lo que Blaise había dicho. Puede que hubiera cosas que no supiera de él, pero en ese momento lo único que me importaba era mi libertad y nada más.