Perdón por la tardanza.

Los personajes de OUAT no me pertenecen.

Capítulo 9

POV Regina

Una… dos… tres… cuatro piedras lanzadas contra la linde del pueblo, y cuatro piedras rebotadas. Una y otra vez, Emma cogía la misma piedra, la lanzaba contra la muralla invisible que rodeaba Storybrooke, y una y otra vez esa misma piedra volvía hacia ella. Yo la observaba con mis brazos cruzados, la cabeza ladeada y una sonrisa en la cara. Mira que era terca.

-Señorita Swan. Por mucho que lance esa piedra, no creo que le vaya a hacer un agujero a la barrera que ha conjurado mi madre. - Emma me miro… se agacho… recogió la piedra… y la volvió a lanzar emitiendo un aullido de desesperación. - ¡Señorita Swan! ¡Ya basta! - Dije cogiéndome el tabique nasal con mi pulgar e índice. Esta situación me daba dolor de cabeza.

- ¿No lo entiendes?¡No podemos salir! - Me gritaba gesticulando exageradamente con sus brazos.

- ¡Para eso fue creada! ¿Qué no entiendes de "no podrás huir, ni deshacerte de mí esta vez querida"? - La devolví el grito, citando las últimas palabras escritas en la carta de mi madre.

- ¡El por qué! No entiendo… el por qué. -Me dijo esto último en un susurro, ocultando su mirada de la mía.

-Supongo que tendré que preguntárselo. – Me acerqué a ella, con una sonrisa, y puse mi mano en su hombro, consiguiendo que me mirara y me devolviera la sonrisa.

-Sí, supong… espera… ¿Qué?... ¡NO!

- ¿No? - La interrogue alzando mi ceja.

- ¡Si! ¡No! No… no puedes ir y… y… - decía tartamudeando y alterada.

- ¿Y…?

-Y… y… pregunt… preguntarla… "por… por cierto mama… ¿¡que puñetas quieres de mí!?"

-No con esas mismas palabras… pero si, esa es la idea… - conteste divertida ante la situación.

- ¿En serio? No te lo permitiré… - y con esas palabras Emma agota mi paciencia.

-No le estoy pidiendo permiso, señorita Swan… -

-Pero es peligroso Regina…

-Se cuidarme sola. Llevo toda la vida haciéndolo… - Dije entre dientes.

-Pero… si te pasase algo… yo no… - La forma en que su mirada vidriosa se posó en mí, me hizo temblar ante los posibles sentimientos que se percibían en ellos.

- ¡Usted nada! Limítese a hacer su trabajo. Cuando la necesite la llamare. - No lo soporte más. Hice lo que siempre hacia. Fui brusca y fría, para segundos después desaparecer en mi nube purpura.

Reaparecí en el puerto, extrañamente vacío, y me dirigí al muelle donde Bella había dicho que se encontraba el barco de Hook. Para mi sorpresa, me fue demasiado sencillo revertir el hechizo de invisibilidad del barco. Subí por la rampa que me daba acceso a la cubierta. Giré sobre mi misma buscando alguna señal de vida a mi alrededor, pero no encontré ninguna. Al igual que el puerto, el barco parecía estar vacío. Empezaba a temer que aquello fuese una trampa.

-No te esperaba tan pronto… y sola… amor. - Me gire hacia donde procedía la voz de Hook.

- ¿Dónde está? – Me dirigí hacia él, sin prestarle atención a lo que me había dicho.

Hook se hecho a un lado, mostrándome el camino a su camarote, mientras hacia una reverencia.

-Os dejo a solas… tengo una cita con un cocodrilo. – Dijo cuando pase por su lado, yéndose a continuación del barco.

Me dirigí a través de un corto pasillo, con un par de camarotes a los lados, hasta la última puerta que pertenecía al aposento de Hook. Abrí la puerta y entre bruscamente buscando a mi madre.

-A sido más fácil de lo que creía. – Me gire al escuchar esa voz desconocida que llegaba de detrás de mí, para encontrarme con una sombra que me arrojaba un montón de polvos, que hicieron que me desmayase en el acto.

POV Emma

Esa mujer era desesperante, ¿porque siempre tenía que hacer las cosas ella sola? ¿Por qué no podía aceptar mi ayuda? Me dirigía al puerto, después de ir a casa de Regina, y que Alex me contase en donde se encontraba.

Alex… a ella sí que le decía las cosas y la pedía ayuda. Dios… hasta la confiaba el cuidado de su hija… y era normal, eran amigas después de todo… y para Regina parecía que esa mujer era muy importante, dado el hecho de que solo volvió para rescatarla. Empezaba a pensar que lo suyo iba más allá de una simple amistad. Eso me molestaba y el hecho de que me molestase, me ponía furiosa. ¿Por qué debería molestarme que Regina tuviera una relación amorosa con esa mujer? ¿Y porque esa mujer no era yo?... Un momento ¿¡QUE!?...

-Emma ¿se puede saber qué haces todavía ahí dentro? - Los golpecitos en la ventanilla del coche y la voz de mi padre, hicieron que mi cerebro volviese a funcionar después de que colapsara ante mi último pensamiento.

-Te estaba esperando. -Mentí, abriendo la puerta y saliendo del coche.

-Vale…-Dijo alargando la última silaba, dándome a entender que no me había creído en absoluto, pero que lo dejaría pasar. De momento.

Nos dirigimos al enorme barco que había aparecido de repente en uno de los muelles. Esto debía ser obra de Regina, habría deshecho el hechizo de invisibilidad. Lo que se me hacía raro era que todo estuviese tan vacío a esas horas. Con un gesto, le indique a David que aquella situación me preocupaba, ambos desenfundamos nuestras armas y nos dispusimos a subir al barco.

Yo iba delante, subiendo por la rampa, llegando a cubierta la primera. No había ni un alma en ese maldito barco. Decidí que nos separásemos, David bajaría por la escotilla a la bodega y yo registraría los camarotes superiores. David no parecía muy conforme, pero la Sheriff era yo, y él tendría que seguir mis órdenes.

Cuando su cabeza se perdió de vista por la escotilla, me dirigí a los camarotes. Abrí la puerta exterior, encontrándome con un oscuro pasillo con dos puertas a los lados y una justo en frente. Me dirigí primero a la de la izquierda, abriéndola despacio intentando no hacer mucho ruido. No había nada ahí dentro, era un simple camarote con un par de literas y una tabla haciendo la función de escritorio. Ahora fui al de la derecha, era exactamente igual que el primero. Salí del segundo camarote y fui al tercero. Me pare justo delante de la puerta, respire hondo, empuñe firmemente el arma, me puse en posición y pegue una fuerte patada a la puerta abriéndola de golpe y entrando rápidamente en el camarote. Apunte con mi arma en todas direcciones buscando a alguien, pero allí dentro no había nadie. Oí un ruido detrás mío y me gire rápidamente con mi arma en alto, sin saber que me podría encontrar. Solo era mi padre que ya había inspeccionado la bodega, no había ni rastro de Regina.

-Aquí tampoco está. ¿Dónde se ha metido esta mujer? - Mencioné mirando a mi alrededor buscando alguna señal.

-No lo sé. Pero no parece que aquí allá estado nadie en algún tiempo. -David se giró para salir por la puerta. -Un momento ¿qué es esto? - Se agacho a recoger algo del suelo.

-Déjame ver-Dije acercándome a él.

-Parece una esclava. -

-Aquí hay algo grabado… - le comenté a mi padre, cuando inspeccioné la pulsera que me había pasado. - ¿M… y R…? M y R. Esto es de Regina, no hay duda. -David me la quito de las manos y la observo.

-También viene una fecha detrás… que raro…

- ¿El que…?

-Es la fecha de tu cumpleaños…- Le arrebate la esclava de sus manos y mire la fecha.

-Si… es verdad, es la misma fecha, pero... el año es diferente… es de hace dos años… tal vez sea la fecha de nacimiento de Mia.

-Pues… que casualidad. ¿No?

-Si… volvamos a la comisaria, aquí no hay nada más, y el haber encontrado aquí esto… - le dije cogiendo de nuevo la pulsera pasando mi dedo por la fecha. - … significa que Regina estuvo aquí. Tenemos que encontrarla. - Salimos del barco y nos dirigimos a la comisaria.

No podía dejar de pensar en Regina y en los sentimientos que me provocaba. Era verdad que en estos años no había dejado de pensar en ella y de buscarla. Pero me convencí a mí misma de que, si pensaba en ella, era por rencor debido a lo que nos había hecho a mi familia y a mí, y si la buscaba era para solucionar el asunto de la custodia de Henry. Sin embargo, al volver a verla a ella y Mia, y observar la relación que tenía con Alex, me di cuenta de que en realidad todo lo que hice fue por lo mucho que la echaba de menos. Echaba de menos sus continuos desplantes, su forma altanera de dirigirse a mí, el interminable tira y afloja al que nos veíamos sometidas continuamente, sus provocaciones presentándose sin avisar en la comisaria o en Granny's, pero, sobre todo, echaba de menos trabajar codo con codo con ella. Es verdad que solo lo habíamos hecho un par de veces, pero cuando lo hicimos nos compaginamos a la perfección. Dios… ¿cómo no me había dado cuenta antes de lo mucho que me gustaba Regina Mills?

La sonrisa que se me había dibujado al darme cuenta de mis sentimientos, se borró al ver a Alex, Neal, Mia y Henry delante de la comisaria esperando. Henry jugaba con Mia mientras Neal y Alex se reían. Aparque el coche patrulla detrás de la camioneta de mi padre y baje de él, me acerque a mi padre y juntos fuimos a la entrada de la comisaria, donde los demás ya nos habían visto y nos esperaban.

- ¿Hola que hacéis aquí? - Pregunte a Alex y Neal.

-Queremos ayudar. ¿Sabéis algo de Re…? – Empezó a preguntar Alex.

- ¡No! - La interrumpí antes de que mencionase a Regina delante de Henry. - No sabemos nada aun de "Dylan". -La respondí haciéndola un gesto mirando a Henry.

- ¿No se lo has dicho? -Susurro Alex a Neal, que puso su típica mirada de culpabilidad.

- ¿Neal?

-Ya sé que Regina ha vuelto. Y tú… me has vuelto a mentir. - Me gire a mirar a Henry con los ojos como platos, al escucharle decir esas palabras.

POV Regina

Mi mente estaba volviendo a la consciencia y la neblina que nublaba mi vista desaparecía mientras abría, parpadeando lentamente y con dificultad, mis ojos. Lo primero que note al recuperar totalmente la consciencia, fue que me encontraba atada de pies y manos, en lo que parecía una camilla. Miré a mis lados y vi una especie de almacén. Intente soltarme con magia, pero nada sucedió, algo me la había arrebatado. Escuche un ruido y murmullos de gente hablando al otro lado de una pared acristalada. Podía diferenciar a un hombre y una mujer hablando. El hombre entro en la sala arrastrando lo que parecía un carro.

- ¿Y tú quién eres?

-Me llamo Greg Mendell, y estoy aquí para encontrar a mi padre.

- ¿Y eso en que me incumbe a mí?

-Pues veras Regina… dado el hecho, de que fuiste tú a la última persona que vi con él, eres la única que me puede dar respuestas.

- ¿Y porque simplemente no me preguntas?

-Ah… porque ya se lo que le hiciste. ¡Tú lo mataste! - Me gritaba mientras me ponía cables por diferentes sitios de mi cuerpo. Empezaba a tener miedo, pero nunca se lo haría saber.

-He matado a mucha gente. ¿Porque debería de acordarme de tu padre?

-Pues entonces hare que te acuerdes…

El dolor que sentí a continuación, fue devastador. Nunca había sentido un dolor físico como aquel, la electricidad recorría mi cuerpo destruyendo cada célula a su paso.

No sé cuánto tiempo estuvo torturándome aquel hombre, pero en ese tiempo me conto toda su historia. Si… me acordaba de él. Él fue el motivo por el que adopte a Henry. Y me acordaba de su padre… lo enterré en donde acamparon el día que la maldición creo Storybrooke.

- ¡¿Dónde está mi padre?! ¡¿Qué hiciste con su cuerpo?!

- ¡Greg! Tenemos que irnos… Emma y David están aquí… - La mujer que había visto anteriormente entro agitada a la sala.

- ¡No… todavía no he acabado!

-Apenas tenemos tiempo para escapar y la misión es más importante…-

-Vete preparando todo… acabo con esto y me reúno contigo en el punto de encuentro. - La mujer asintió y salió de allí. - Me temo Regina que nos hemos quedado sin tiempo… y como no parece que me vayas a contar nada… te contare yo algo… -Subió el dial de la potencia al máximo, y con una sonrisa sádica se agacho a mi altura y me susurro al oído…- Tú me arrebataste lo que más quería… ahora yo acabare contigo… pero antes te diré porque estamos aquí en verdad. Nuestro jefe nos ha encargado llevarle a un muchachito muy especial… el verdadero creyente lo llaman…

-Henry…

-Sí, eso es… Henry… pero… no creo que sea suficiente castigo para ti… asique… - se levantó y se acercó a la maquina...- ¡También me llevare a Mia!

- ¡NO! - Fue lo único que pude decir antes de que pulsase el botón y todo se volviera negro.

POV Emma

David y yo nos habíamos separado para buscar a Regina. Gracias a Gold y al hechizo localizador que le hecho a la esclava, que encontramos en el barco, nos encontrábamos en el lugar donde la retenían. El humo que salía de las tuberías y las luces que parpadeaban, me dificultaban la visión.

-¡Emma! La he encontrado… pero el secuestrador ha escapado… cubre la salida… se dirige hacia allí…- Me decía David a través del walkie.

- ¿¡Cómo se encuentra!?- "Que este bien… que este bien… que este bien…" No podía dejar de pensar eso mientras me dirigía a cubrir la salida.

-No muy bien…- "mierda" en ese momento se me instalo un nudo en el pecho…- pero con ayuda de Blue, se pondrá mejor… voy a llamarla de inmediato.

-Vale tenme al tan…- no pude acabar la frase porque algo me dio en la cabeza, por detrás, haciéndome perder el sentido, por unos segundos.

Cuando pude enfocar de nuevo, vi un borrón alejarse de mi corriendo. Ese debía de ser el maldito secuestrador, ah cuando lo atrapase se iba a enterar de lo que es bueno. Me incorpore llevándome la mano a la parte trasera de la cabeza, para comprobar que no me había hecho una brecha. Salí de aquel lugar y fui al encuentro de mi padre.


Llevábamos un rato esperando a que Regina se despertara. Blue la había quitado un brazalete que la estaba drenando la magia, que impidió que pudiera utilizarla y que la debilitaba lentamente. Al quitárselo, Regina recuperaría su magia y dejaría de empeorar. Solo necesitaba descansar y reposo. Humedecí de nuevo el trapo y se lo pasé por la frente. Cada vez que la miraba, me daba cuenta de lo mucho que la había echado de menos y lo tonta que fui al no darme cuenta antes de lo mucho que me gustaba.

Me estaba perdiendo en la cicatriz de su labio, cuando un ligero movimiento de cabeza, me indico que por fin se estaba despertando. Llame enseguida a mis padres y ellos se acercaron deprisa.

- ¿Emma.…? - Su voz, susurrando mi nombre de aquella manera tan vulnerable me estremeció.

-Hey… no hagas mucho esfuerzo… - La dije acariciando su cabello.

- ¿Estoy en el infierno? - Pregunto ahora mirando a mis padres que se encontraban detrás mío, sonriéndola. - ¿Co.… como me habéis encontrado? - volvió a preguntarme directamente.

-Gold lanzo un hechizo a tu esclava. - saqué la esclava de mi bolsillo y se la puse. - Y esta nos llevó hasta a ti. - Regina observaba como la ponía aquella pulsera, mirándome con gratitud y afecto.

Yo le devolví aquella mirada y la sonreí. De pronto su mirada, que me mostraba un afecto que antes no había visto, se llenó de pánico. Se incorporó rápidamente en la cama y empezó a mirar por todos lados del apartamento de mis padres.

- ¡¿Y Mia?!¡¿Dónde está mi niña?!-Regina se intentaba poner de pie de forma histérica. - ¡¿Y Henry!? ¡¿Emma, donde están los niños!?-La forma en la que me pregunto por ellos, me lleno de esperanza de que algún día pudiésemos ser una familia de verdad.

-Tranquila Regina… están con Alex, Neal y Tamara. Están bien. Debes descansar, aun estas muy débil… - La decía Snow intentando tranquilizarla.

-No lo entendéis… los que me secuestraron… su verdadera intención es secuestrar a Henry… y a Mia…-

-Pero ¿Por qué?...

-No lo sé… dijo algo de que su jefe quería al verdadero creyente… y que se llevaría a Mia solo por vengarse de mi… -

-Has dicho "los" …-intervino David esta vez- ¿quién más te secuestro?

-Era una muj…

Los fuertes golpes en la puerta de la casa nos sobresaltaron a todos. David fue corriendo a abrir. Alex entro como una exhalación sangrando por un brazo.

- ¡Se los han llevado! - Decía a lagrima viva. - ¡Tamara y un hombre se han llevado a vuestros hijos!