YESSS!!! Por fin termine la primera tabla de TIEMPO!! Ahora vamo a por la siguiente!
El prompt para este fue: Ola de calor y debo admitir ue me costo mucho trabajo escribirla a pesar de ser un prompt muy bueno para escribir un smexy scene, pero la verdad no queria ser tra predecible entonces... yeah...
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OLA DE CALOR
Los sonidos y olores que Naruto siempre pensó serian característicos de Hong Kong estaban ahí; el bullicio de las calles, los constantes ruidos de carros, incomprensibles gritos en chino resonaban junto con las conversación cortadas de los peatones que deambulan por las bulliciosas calles del centro, olores de comida frita y exótica inundaban sus sentidos llevándolo en cualquier y ninguna dirección, fuertes esencias de tés herbales y especias que nunca antes había visto.
Trataba como podía de disimular que era un turista, fallando monumentalmente en ello.
Supuso que sería bastante difícil disfrazarse entre la multitud con ese pelo tan rubio y sus ojos tan obviamente azules, piel morena y una sonrisa característica del que nada sabe y nada teme.
Por muy cliché que sonará, el ruido de la música tradicional resonando por todas partes hacía de la experiencia algo casi místico, algo que no podía ser puesto en palabras, al menos no que él conociera; tal vez algunas palabras en chino serían suficientes para describir la piel de gallina que todo el ambiente a su alrededor le causaba.
Se sentía empujado a encontrar el nombre de aquellos instrumentos chinos.
Por alguna extraña razón la palabra "ukelele" seguía saltándole a la memoria, pero él bien sabía que no podía ser aquella.
Revolvió entre su mochila, buscando por su diccionario; se detuvo en seco al darse cuenta de lo "turista" que debía verse en ese momento: una cámara colgándole del cuello, un desinfectante de manos en el bolsillo delantero de su mochila, en uno de sus bolsillos traseros, guardado de cualquier modo, un mapa del centro de la ciudad, lentes oscuros arriba de su cabeza y el diccionario en una de las manos.
Quiso tirarlo todo y aparentar como si no fuese así; siempre quiso considerarse a si mismo como un aventurero y sin embargo aquí estaba, en las concurridas calles de Hong Kong, diccionario y mapa en mano.
Suspirando enojado volvió a colocar el diccionario en la mochila y la volvió a echar sobre su hombro, decidiendo que de cualquier forma no había manera de no lucir perdido en un lugar como este; la gente no parecía importarle que un rubio oji azul estuviese parado justo en medio de una de las calles mas concurridas de Hong Kong.
Sonaba como si fuera el Gu-Zheng… pero no podía estar seguro. Sasuke seguro sabría, pero el muy bastardo lo había abandonado en su hora de necesidad.
Les había pedido a ambos Sakura y Sasuke que lo acompañaran, pero dando excusas que él consideraba ridículas e insuficientes, habían declinado la invitación.
Aunque si lo pensaba con detenimiento sabía que ellos tenían razón…
A sus 28 años se la pasaba viviendo de trabajos temporales aquí y allá, nunca en un solo lugar, siempre comiendo lo que podía, siempre usando lo que tenía. En toda realidad, él aun no se sentía listo para madurar, para tomar las riendas de su vida y ser un adulto responsable de sus propias acciones y decisiones.
Pero en una medida había decidido hacer este viaje como un último viaje, uno que empezaría en Hong Kong y terminaría en alguna aburrida oficina donde tendría que pasar el resto de sus aburridos días siendo responsable.
No había persona que lo hiciera lucir incluso más aburrido que su amigo/rival/algo más que todavía no tenía nombre Uchiha; todas las mañanas se levantaba a la misma hora, seguía la misma rutina de ejercicio, baño, desayuno – huevos, cereal y jugo de naranja – para después dirigirse a esas aburridas oficinas llenas de cubículos monocromáticos con personas igualmente monocromáticas.
Metió su mano en uno de sus bolsillos, sintiéndose extrañamente seguro al tocar el celular guardado ahí. No era que tuviera miedo de la ciudad en lo más mínimo, pero saber que si se le antojaba podría llamar al pelinegro en cualquier momento sin tener consideración alguna de la hora que fuera en New York… y aun así Sasuke contestaría la llamada.
Un gruñido de su estomago le recordó que debía detenerse a hacer la única comida del día, esa era su regla de viaje: solo una comida por día.
Sin embargo, ya estaba bastante harto de comer en lugares tan americanizados como los McDonald's del área del centro; además, se había aventurado a visitar una región un tanto más tradicional y menos turística, lo cual lo dejaba con la única opción de comer en alguno de esos restaurantes callejeros. Pero he ahí que se presentaba su siguiente problema… no sabía una palabra en chino.
Se detuvo mirando a su alrededor, los transeúntes lo pasaban ni siquiera dándole una mirada, ni siquiera rozando sus hombros.
Esto lo hizo sentir extrañamente solitario y su mano, todavía en su bolsillo, se cerró alrededor del celular casi deseando hacer esa llamada.
Camino sin idea ni rumbo por algunos minutos más hasta llegar a un pequeño local no tan concurrido, pensando que eso le facilitaría la cortada comunicación con el encargado.
Recibió su menú y se sintió aliviado de ver que tenía fotos de algunos de los platillos; dejando que su vista guiará a su estomago, solo señalo al mesero la comida que le pareció mas apetitosa y se aventuro a agregar un "qing" al final de la oración, lo cual le gano una sonrisa amistosa.
Su mochila descansaba en la silla al lado de él, y no pudo evitar pensar en quien seria mejor que usará esa silla en lugar de su mochila.
Saco el celular de su bolsillo, poniéndose a si mismo el pretexto de que le molestaba en el pantalón, y lo puso en la mesa. El aparato parecía observarlo maliciosamente desde su lugar al lado de las salsas en la mesa, casi como si se burlará de él.
Diciéndose a si mismo que lo hacía más por vengarse del teléfono que porque en realidad quisiera hablar con el pelinegro, busco en su lista de llamadas recientes y pulso el botón de llamar. Sonó por un par de segundos, pero de inmediato lo mando al buzón de voz.
Se sonrió al poder escuchar la voz estoica y cortante de Sasuke para su mensajero, pero después se obligo a si mismo a borrar esa estúpida sonrisita de sus labios.
Seguro, ambos "amigos" habían por fin encontrado algo en común entre ellos… Sexo, mucho sexo… sobre todo, cuando era entre ellos.
Había sido definitivamente extraño al principio, cuando, en una parranda después de beber más de lo que podían aguantar, habían terminado en la sala del apartamento de Sasuke haciéndose una masturbación mutua… Esa había sido la mañana más incomoda a la que Naruto y Sasuke habían tenido que despertar, tirados en el sofá del pelinegro en nada más que sus bóxers sucios con semen.
Volvió a colocar el endemoniado aparato en la mesa, enojado un poco consigo mismo, un poco con Sasuke y otro tanto más con el celular, aunque siendo totalmente honestos el único al que podía culpar de esto era a si mismo. Sin embargo, todavía podía darse el lujo de ser infantil al respecto y pensar que era culpa de Sasuke.
En una de las esquinas había una televisión mal colocada prendida en un canal de noticias; la música de un viejo radio cerca de la entrada apagaba el sonido de la voz del hombre que parecía estar dando las noticias.
Un par de amigos entró y se colocó cerca de la barra, intercambiando un par de saludos amistosos con el cocinero para después sentarse en una de las mesas más cercanas a la puerta.
Sin siquiera ver el menú, ordenaron, o al menos eso le pareció a Naruto, y el mesero muy rápidamente fue a colocar su orden.
Ahora la música había tomado un tono un tanto más melancólico, nostálgico casi, pero el rubio no podía permitirse a si mismo dejarse envolver, una vez que uno se enfermaba de eso, ya no había cura, quedabas por siempre atrapado en un lugar lleno de recuerdos desprovisto de la cosa anhelada, de la persona amada…
Los acordes sonaban como un lamento y Naruto no pudo evitar sentir el tirón de necesidad.
Rápidamente extendió la mano hacia el teléfono maliciosamente sentado en la mesa, pero antes de que pudiera decidirse a volver a hacer la llamada, su platillo llego frente a él y murmurando un "xié xié" le sonrió de nuevo al mesero antes de que este fuera a llevar la orden a la otra mesa ocupada por los otros dos hombres que charlaban ruidosamente.
El platillo frente a él, algo que parecía contener cerdo, arroz y un montón de cosas para las que Naruto no sabía el nombre, olía a todo lo que él pensó debían oler los platillos baratos de un mercado chino; era suficiente para alimentar a lo menos a tres personas, pero Naruto sabía que él muy fácilmente podía terminarlo por si solo, después de todo esta sería la única comida que haría en todo el día.
Un estallido de carcajadas en la otra mesa ocupada lo hiso voltear hacia la entrada, los dos hombres parecían estar bebiendo alguna cerveza y bromeaban entre ellos.
No pudo evitar pensar en como sería si Sasuke estuviera ahí con él…
Y, ciertamente, ¿cómo sería?
Cuando había decidido hacer este viaje aún no se habían decidido a hablar sobre cual era el nombre y las condiciones de su nuevo "acuerdo"… Seguro se revolcaban a lo minino una vez al día; pero al terminar, simplemente evitaban el tema del todo.
Excepto la noche antes de salir…
Sasuke parecía haber tenido un mal día y Naruto estaba tan apresurado y emocionado sobre su viaje que no paraba de hablar de el, lo cual, parecía solo enojar a Sasuke aún más.
-"¡Si te molesta tanto que me vaya, por que no entonces me acompañaste!"- grito molesto el ojiazul caminando por el apartamento como un animal enjaulado.
-"¡Yo si tengo responsabilidades, a diferencia de ti haragán!"- respondió el Uchiha tratando de n perder su compostura; pero cuando quiso darse cuenta ya tenía al otro arrinconado contra una de las paredes, apenas algunos centímetros entre sus rostros.
-"Perfecto…"- murmuro Naruto y estuvo a punto de empujar al otro y salir del lugar de no ser porque los labios suaves de Sasuke ya estaban sobre los suyos.
El beso fue extrañamente suave, casi tierno – no que Naruto se atrevería a llamarlo así frente a Sasuke – nada como los besos que generalmente compartían.
-"Pasa la noche"- dijo Sasuke por fin rompiendo el beso; sus respiraciones se mezclaban casi haciéndose una.
Naruto quiso ahuyentar el recuerdo de lo que sucedió después de esa pelea, porque si se atrevía tal vez se arrepentiría luego.
Sin embargo.. esa noche había sido diferente… Sasuke había sido diferente.
Todo había sido tan lento, tan… ¿pasional…? ¡No, no podía ser eso! ¿Por qué él y Sasuke iban a ser pasionales en una mera transacción de beneficios mutuos?
La única relación que él y Sasuke tenían era de… ¿Qué eran de todas formas?
De nuevo escucho un suspiro enojado escapársele de los labios, mientras una de sus manos se movía casi automáticamente hacia el teléfono y comenzaba ya a buscar entre sus contactos por el nombre de Sasuke.
De nuevo solo tardo unos segundos en que lo mandará al buzón de voz, la voz seca de Sasuke haciéndole cosas raras a sus emociones ya de por si confusas. Pero si había algo en lo que el rubio era bueno era en evitar las consecuencias de sus acciones y actuar inmaduramente ante situaciones que requerían su seriedad.
Dio la primera probada de su comida del día no permitiéndose pensar en nada, su mente decidiendo concentrarse en cosas simples como el sabor del cerdo - ¿era cerdo? – y las risas de los otros dos ocupantes del restaurante, la música que había tomado un tono un poco más alegre, las notas ya más rápidas y el sonido de las cuerdas denotando un sentimiento más feliz.
De nuevo otro suspiro- ¿por qué estaba suspirando tanto este día? – dándole otro bocado al cerdo, esta vez mezclándolo con un poco de arroz.
Sus ojos otra vez cayeron el celular y de nuevo su mente, jugándole una mala pasada, lo llevo al lugar al que no quería ir, pero que mas daba ya si de cualquier forma esto iba a ser algo que lo alcanzaría eventualmente.
Podía admitir que estaba extrañando a Sasuke y también podía admitir que lo que había sucedido hacia un par de noches antes de que saliera para Hong Kong había definitivamente significado… sea lo que eso fuera, todavía no lo sabía.
Miro su plato, sin darse cuenta ya había terminado la mitad.
Mas carcajadas y los amigos gritaron eufóricamente y de nuevo le dieron otro largo trago a sus cervezas; seguro, él podía comportarse tan despreocupado, sin embargo algo no se lo permitía… Tal vez era la voz de su consciencia instándolo a madurar y tomar las cosas más en serio; extrañamente esa voz sonaba demasiado como el bastardo del Uchiha.
No queriendo darle más pretextos a su mente para apoyarse en las palabras memorizadas del pelinegro, volteo hacia la televisión en el lado totalmente opuesto a la entrada.
No entendía ni una sola palabra… Pero eso no lo haría detenerse, ¡Uzumaki Naruto no se rinde! Aunque no entendiera las palabras, tal vez las imágenes le darían una idea.
Parecía que estaban dando el pronóstico del clima. ¡Perfecto! Números, esos si los podía entender. Parecía que haría un buen clima durante el resto de la semana. Pero entonces el hombre del clima comenzó a hacer movimientos raros, unas flechas rojas aparecieron en la pantalla y Naruto estaba totalmente perdido otra vez.
-"¡Demonios! No entiendo nada…"-murmuro enojado el Uzumaki sus ojos aun pegados al televisor tratando de entender lo que se decía.
Tal vez fue por eso que no se dio cuenta que otra persona había entrado al pequeño lugar y caminaba hacia su mesa…
-"Dice que habrá una ola de calor torpe"- dijo el pelinegro mientras quitaba la mochila que ocupaba su lugar en la mesa.
Naruto volteo al oír la voz tan familiar, pero que él nunca había llegado a asociar con este lugar donde se encontraba; sus ojos azules se sorprendieron al encontrarse con oscuros al otro lado de la mesa. El pálido hombre ahí sentado parecía impávido, como si su presencia ahí fuera una ocurrencia natural.
-"¿Sa-Sasuke?"- preguntó Naruto no creyendo a sus ojos mientras sus manos se movían por la mesa buscando algo, lo que fuera, para asirse a la realidad. La única realidad que encontró su mano fue su celular.
-"Si no te piensas acabar eso, dámelo. Muero de hambre"- dijo Sasuke y jalando el plato hacia si mismo comenzó a comer sin esperar por la respuesta del otro.
Naruto quiso hacer un millón de preguntas, pero ninguna parecía querer salir de su boca.
-"Me gustan la solas de calor"- fue lo único que acabo diciendo el rubio a falta de algo mejor que decir…
