Escala de Grises
Por: Niteryde
Traducción: Mya Fanfiction.
Capítulo 10: De vuelta a la normalidad.
Gohan veía fijamente la enorme pila de libros frente a él. Se estremecía mientras le daba vuelta a las páginas del primero, analizando todos los avanzados diagramas científicos y ecuaciones. Su madre se los había traído hacía varias semanas, y él le había dicho que esta estudiando diligentemente todas las noches. Eso no era precisamente cierto, pero lo sería pronto. Se iba a ir de la Corporación Cápsula esa tarde, y sólo era cuestión de tiempo antes de que sus estudios se volviesen su prioridad otra vez.
El adolescente suspiró y cerró el libro, echándolo a un lado sobre el escritorio que Bulma había puesto en su habitación. Se echó hacia atrás en su silla, mirando por la ventana cuando repentinamente, oyó las voces chillonas de su hermano y Trunks en el patio trasero. Casi inmediatamente, la voz severa de Vegeta les gritó, y luego hubo silencio. Gohan se asomó curiosamente, viendo al príncipe parado frente a los niños, quienes estaban sentados en la grama, escuchando cada una de las palabras que decía el saiyajin como si fuese el evangelio.
Gohan frunció el ceño y desvió la mirada. Había pasado un mes desde sus dos excursiones por la mente de Vegeta, y a éste sólo le había tomado unos pocos días recuperarse de los efectos secundarios. Él aún no lo hacía. Estaba «retribuyéndole» a Vegeta con batallas diarias, y eran mucho más intensas que las de antes. Pero las peleas de entrenamiento no era un problema. Su cuerpo ansiaba el combate, y con la ayuda de Vegeta, estaba aprendiendo lentamente a controlar la prolongada sed de sangre que sentía ahora que no estaba abrumándolo. En todo caso, todo eso lo estaba haciendo más fuerte. No, el problema ya no era físico.
El problema era que no podía olvidar lo que había visto. Aun cuando él no pensaba conscientemente en eso durante el día, sus sueños sí traían esos recuerdos durante la noche. Gohan se quedó mirando la tapa de uno de sus libros, golpeteando inconscientemente el escritorio con un lápiz. Pensó en hacer el intento de estudiar antes de que su madre llegara para recogerlo a él y a Goten, pero simplemente no podía lograr hacerlo. En vez, suspiró y se puso de pie, decidiendo salir para coger algo de aire fresco.
Goten y Trunks ahora estaban de pie, cuadrados en posición de batalla uno a unos metros del otro. Vegeta los rodeaba lentamente, prestando atención a sus formas y balance, pero más a Trunks. Cuando finalmente asintió, los dos niños se lanzaron uno a por el otro y comenzaron a pelear bajo la supervisión del príncipe. Vegeta cruzó los brazos mientras seguía los movimientos de cada niño, y así fue como Gohan los encontró cuando finalmente salió. El adolescente se paró al lado de Vegeta, cruzando los brazos también.
Gohan ladeó la cabeza cuando vio que Goten apenas pudo bloquear una patada dirigida a su pecho. Trunks era implacable en sus ataques, y se notaba que, sin lugar a dudas, era el peleador más avanzado de los dos, aun cuando ambos estaban pequeños. Sin embargo, Gohan no pudo evitar maravillarse por la velocidad de los niños.
—Demonios —dijo finalmente—, sí que son rápidos para ser tan pequeños.
—Hn. Esa velocidad puede ser aceptable para tu hermano, pero Trunks puede hacerlo mejor —se burló Vegeta.
—No sé, Vegeta. Yo no podía moverme así cuando tenía cuatro años —respondió Gohan, señalando a Trunks quien finalmente dejó caer un golpe en el rostro de Goten, finalizando la pelea. Goten se quejó, tambaleándose hacia atrás y sentándose en la grama.
—¡OUCH! ¡TRUNKS! —chilló Goten, cubriéndose la nariz mientras sus ojos se aguaban—. ¡Dijimos sin golpes fuertes!
—Lo siento, Goten —dijo Trunks, aunque había una sonrisa de satisfacción en su rostro y una pequeña muestra de falsedad en su voz. Era una pequeña derrota en el patio trasero de su casa, pero ganar cualquier pelea frente a su padre lo llenaba con el orgullo más profundo que un niño podría articular alguna vez.
Trunks volteó a ver a su padre, buscando en su rostro aprobación u orgullo, o cualquier signo de que estaba complacido, pero el frunce de Vegeta no había cambiado. La sonrisa de Trunks desapareció, y mientras regresaba con Goten, fue reemplazada por una mirada de decepción. Sólo tenía cuatro años, pero ya sabía que en lo que respectaba a la batalla, probablemente nunca impresionaría a su padre.
Trunks se acercó a Goten y le ofreció una mano. El pequeño se sorbió la nariz, y luego la tomó para que el principito lo ayudara a ponerse de pie.
—Lo siento —dijo Trunks otra vez, dándole un golpecito a su amigo en la espalda, esta vez en serio.
—Trunks —ladró Vegeta, llamando la atención de su hijo—. Dile a tu madre que le ponga hielo en el rostro al niño antes de que la harpía de su madre llegue y lo vea. Y después de cenar, tú y yo vamos a trabajar para corregir esa técnica desordenada. Ahora piérdanse de aquí los dos.
Gohan fue el único que notó como Trunks se estremeció y cayeron sus hombros. El adolescente arqueó una ceja, pero Goten salió disparado pasando a Trunks, y así como así, los dos se marcharon corriendo hacia el complejo. Gohan volvió a mirar de reojo a Vegeta, quien ya estaba marchándose rumbo a la cámara de gravedad.
—Hey, Vegeta, espera —llamó Gohan, trotando detrás del príncipe—. Hey, ¿no te parece que estás siendo un poco rígido con Trunks? Él lo hizo muy bien-
—No me digas cómo entrenar a mi propio hijo —interrumpió Vegeta de repente, advirtiéndole al adolescente con la mirada.
—No, no —dijo Gohan a la defensiva, gesticulando con las manos—. No intento decirte cómo entrenarlo, sólo digo que-
—Trunks está mimado por su madre y sus abuelos. En todo caso, soy demasiado indulgente con él. Le falta disciplina —gruñó Vegeta.
—No me parece-
—¿A qué hora me dijiste que te ibas?
—Oh, um…mi mamá dijo que llegaría más o menos a las cuatro con mi abuelo, para poder llevarme mis cosas en el carro.
—Qué bueno. ¿Entonces por qué no te preocupas en preparar tus cosas para eso, en lugar de intentar analizar la relación que tengo con mi hijo? Cuando quiera tu opinión experta, te la pediré.
—Está bien —cedió Gohan, reconociendo la amenazaba flotando entre las palabras de Vegeta. El único que podía continuar una discusión con él cuando su tono de voz se ponía así sin temor de salir lastimada físicamente era Bulma. El respeto de Gohan por la heredera se incrementó indudablemente desde que llegó a la Corporación Cápsula. Decidió dejar el tema de lado, siguiendo en silencio a Vegeta a la cámara de gravedad.
—¿A cuánto deberíamos ponerla hoy? —preguntó Vegeta, echándole un vistazo al panel de control. Gohan había aprendido rápidamente que no importaba qué sugiriera, Vegeta usaría ese número como un mínimo, y siempre lo haría. El adolescente frunció el ceño, y se masajeó incómodamente la nuca.
—No estoy de ánimo para entrenar otra vez, si te soy honesto —admitió Gohan. Vegeta lo miró por encima del hombro, arqueando una ceja—. Me refiero a que hemos estado haciéndolo todos los días, Vegeta.
—Lo sé, he estado allí a diario —espetó Vegeta sarcásticamente—. Tú sabes que es lo que necesitas, muchacho.
—Sí, lo sé. —Gohan suspiró, escondiendo las manos en los bolsillos de sus pantalones—. Pero estoy algo cansado. No pasa nada por tomarse un descanso de vez en cuando, ¿verdad?
—No pasa nada cuando uno está reprimiendo las ganas primitivas de asesinar inocentes —dijo el príncipe, articulando las palabras lentamente como si Gohan fuese estúpido.
—No lo sé, he estado sintiéndome muy bien últimamente. Lo que quiero decir, es que iba a dejar de combatir y entrenar eventualmente, así que bien podría comenzar a bajar un poco el ritmo, para así acostumbrarme —respondió el adolescente, encogiéndose de hombros con indiferencia.
Vegeta se tornó, viendo a Gohan directamente. El príncipe apenas podía soportar la ira que se incrementaba en su pecho, aun cuando intentaba mantener el control. Mataría en un segundo por tener el poder oculto que tenía Gohan, ese enorme potencial que estaba más allá de lo que pudiese imaginar. Apretó los puños, intentando calmarse, pero siempre le tocaba un punto sensible pensar cuánto lo despreciaba por el poder que tenía.
—Estás en tu mejor forma, Gohan —explicó Vegeta lentamente—. Tienes que seguir entrenando ahora, mientras tu cuerpo está cambiando. Puedes hacerte muchísimo más poderoso, pero tienes que aprovechar ese poder.
—Lo sé, pero a lo que me refiero es que no tiene objeto —dijo Gohan, encogiéndose de hombros otra vez—. Todo está en paz, y no hay amenaza a la Tierra. Puedo controlar mi poder ahora y creo que es suficiente para mí. Además, estoy atrasado en mis tareas de la escuela —agregó, arrugando la frente preocupado por la cantidad de trabajo que tenía para ponerse al corriente rápidamente.
Vegeta se le quedó viendo por unos segundos, antes de suspirar en señal de derrota. No podía obligar a Gohan a entrenar o tener combates de entrenamiento con regularidad una vez éste se hubiese regresado a su casa. Pero aunque él por supuesto no lo aprobaba, lo entendía. Gohan prácticamente había crecido entre batallas épicas de un lado a otro. De donde era Vegeta, esa era una forma de vida, pero él ahora reconocía cuán diferente era el estilo de vida de Gohan respecto al de otros humanos de su edad. Para bien o para mal, el muchacho era uno de ellos tanto como lo era saiyajin. Si quería tratar de vivir más como «un humano normal» sin constantes peleas, esa era su decisión.
—Bien —espetó Vegeta finalmente, dándose la vuelta en irritación. Observó los valores de gravedad otra vez—. Entonces si no quieres pelear, fuera de aquí y deja de hacerme perder el tiempo. Algunos de los que estamos por aquí sí nos interesa hacernos más fuertes.
—Bueno, me estaba preguntando si podíamos hablar…
Vegeta volteó la cabeza para tronarse el cuello para no romper de un golpe el panel en frustración. —¿Sobre qué? —dijo entre dientes.
—Sólo algunos efectos que he estado teniendo, bueno, tú sabes, de lo que hemos pasado. Quería ver si tú-
—Espera —interrumpió Vegeta.
Sin decir más, pasó por un lado de Gohan y salió de la cámara de gravedad. El adolescente parpadeó un par de segundos en sorpresa, observando como Vegeta desaparecía dentro del complejo. Finalmente, se encogió de hombros, pensando que quizá el príncipe había sentido que algo estaba mal con Trunks o Goten. Se apoyó de la pared y esperó, pero no estuvo mucho tiempo solo. Vegeta regresó, y esta vez, tenía dos botellas de cerveza. Gohan apenas volteó a verlo, cuando tuvo que levantar una mano para atrapar una que el príncipe le lanzó.
—Vegeta… —dijo Gohan precavidamente, observando la botella fría en su mano—. No puedo beber esto. Soy demasiado joven.
—Tú salvaste este maldito planeta, niño. Creo que puedes tomarte algo sin que te están riñendo por eso —se burló Vegeta, quitándole la tapa a su botella—. Además, necesitaba un trago antes de esas conversaciones que siempre comienzas conmigo. No te preocupes. No le diré a la bruja de tu madre.
Una horrible influencia. Las palabras de advertencia de Chi-Chi sobre Vegeta nunca antes se habían oído tan claras en la mente de Gohan. Sin embargo, era un muchacho de catorce años, y la curiosidad le ganó. Después de todo, ¿quién sabe cuándo tendría una nueva oportunidad? Gohan removió despacio la tapa de la botella, y luego se atrevió a olerla. Luego, a darle una probada, y luego se encogió en repugnancia.
—Ay hombre, esto sabe horrible. —Gohan hizo una mueca—. Es tan amarga.
—Mis disculpas, la próxima vez te traeré un vaso de Toddy —dijo Vegeta con desprecio, poniendo los ojos en blanco antes de tomarse casi toda la cerveza de un solo trago, para el asco de Gohan.
—Bueno, como quieras, lo que quería hablarte era sobre lo que pasamos juntos —comenzó a explicar Gohan finalmente. Se pegó de la pared de la cámara y se deslizó por ésta para sentarse, dejando la cerveza en el suelo a su lado.
—Escúpelo —ordenó Vegeta, apoyándose al panel con indiferencia—. ¿Cuáles son esos efectos secundarios que estás sufriendo?
—Nada físico —susurró Gohan, recogiendo sus piernas para cruzarlas—. De hecho, estoy bien, excepto cuando estoy durmiendo. Sigo teniendo esas pesadillas, viendo cosas nuevamente.
—No es inusual considerando lo que has experimentado. Desaparecerán.
—¿Estás pasando por lo mismo?
Vegeta no respondió de inmediato, en vez, decidió darle otro trago a su cerveza. Todavía estaba tratando de dejar atrás sus recuerdos – recuerdos que quería olvidar. Gohan podría haber pensado que era fácil, pero no lo era. El efecto secundario físico no había durado mucho, pero él también estaba sufriendo intensas pesadillas. Habían llegado al punto donde había tenido que dormir solo en una habitación de huéspedes por un par de semanas, porque se levantaba tan desorientado y de los nervios, que casi mataba a Bulma a sangre fría una noche. Ni siquiera las esposas que drenaban el ki habían ayudado –había terminado encima de ella, con las manos alrededor de su cuello en un ataque de locura, antes de que ella lograra que despertara.
Vegeta se dio la vuelta, dándole la espalda a Gohan. Frunció el ceño ante el recuerdo, cuestionándose su propia cordura. Él y Bulma habían compartido la cama la última semana por petición de ella, confirmando su creencia de que ella, al final, estaba tan loca como él.
—Algo así —respondió finalmente, levantando la botella y tomándose el resto de ésta.
—Pero es extraño para mí, porque sigo viéndote hacer otras cosas que nunca te vi hacer. No sé si son recuerdos de verdad, o si mi mente está inventando cosas. Pero no me gusta —admitió Gohan en voz baja.
—¿Cómo qué? —preguntó Vegeta. Se volteó un poco e hizo un gesto hacia la botella de cerveza de Gohan. El adolescente la tomó y se la arrojó al príncipe, muy rápido para que ésta no se derramara. Vegeta la atrapó sin esfuerzo y volvió a voltearse.
—Bueno… como hace unas semanas, por ejemplo. Tuve un sueño en el que tú y Nappa estaban intentando obtener unas respuestas de una pareja alienígena, y que tú… mmm, los prendiste vivos… —La botella en la mano de Vegeta se rompió, mientras Gohan se rascaba la nuca incómodamente y continuaba—, Y luego, Nappa los empapaba en agua antes de morir, para que tú pudieras hacerlo otra vez-
—¿Cuándo viste eso? —interrumpió Vegeta bruscamente.
—Hombre, no recuerdo exactamente, pero sigo viendo cosas como esas en la noche.
—¿Todas las noches?
—No, pero noche por medio. Aunque, estuvo mucho mejor cuando no estabas durmiendo en tu habitación. Pero no sé por qué.
Vegeta pareció relajarse visiblemente ante eso, pero cuando se volteó para enfrentar a Gohan, éste lo veía seriamente. Ambos se miraron en un incómodo silencio, antes de que Vegeta caminara a la puerta. Gohan estaba poniéndose de pie antes de que Vegeta le diera la orden.
—Sígueme. Veremos lo que tiene que decir la mujer con respecto a esto.
Ambos localizaron a Bulma tan pronto como entraron al complejo. No fue muy difícil porque pudieron oír que algo se rompió en el piso de arriba, y luego a la heredera gritar:
—¡Les dije que NO JUGARAN FOOTBALL DENTRO DE LA CASA! ¡ATÉNGANSE A LAS CONSECUENCIAS SI NO COMIENZAN A OBEDECER!
De inmediato todo quedó en silencio, lo que hizo sonreír a Gohan.
—¿Son traviesos, uh?
Vegeta gruñó, poniendo los ojos en blanco mientras subían las escaleras. —Y de hecho le tienen más miedo a ella que a mí, ¿así que qué te dice eso?
—¿De verdad? —preguntó Gohan con una sonrisa.
—Sí. Aparentemente la amenaza de una nalgada de una terrícola da más temor que la de ser hechos pedazos por un saiyajin. No me preguntes por qué.
—Mientras algo funcione, ¿no te parece?
—Hn. Si todo lo demás falla, dos rápidas ejecuciones son la última opción —murmuró Vegeta, pasando por la habitación de su hijo sin mirar adentro. Gohan sí lo hizo, y ambos niños estaban sentados, jugando videojuegos en silencio. Goten miró por encima del hombro y le brindó a su hermano una gran sonrisa y lo saludó con la mano, y Gohan le regresó el saludo antes de seguir a Vegeta.
Bulma estaba sentada en la cama de su cuarto, tecleando apresuradamente en su laptop cuando Vegeta y Gohan entraron. Ella los ojeó rápidamente, sin desacelerar su tipeo.
—Hey muchachos, ordené un banquete para almorzar, llegará más o menos en una hora —les informó, mordiéndose el labio inferior mientras revisaba algunos emails—. Sólo tengo que regresarles unas llamadas a unos proveedores, y luego veré dónde están si ya tienen hambre-
—Mujer, creo que este muchacho está teniendo las mismas pesadillas que yo desde que usamos el simulador —interrumpió Vegeta abruptamente.
Bulma levantó la mirada inmediatamente, sorprendida por lo que dijo su esposo, antes de voltear a ver a Gohan, quien casi parecía avergonzado. Ella cerró su laptop y la dejó a un lado para poder levantarse.
—¿Qué? ¿Estás seguro?
—Claro. Él me contó sobre un sueño que yo también tuve, y no puede ser coincidencia. —Gohan se estremeció ligeramente al recordar que su pesadilla había sido un flashback de la verdadera violencia que Vegeta había llevado a cabo en el pasado, pero éste no lo vio y continuó—, estoy harto de que el muchacho esté en mi mente. Haz algo al respecto.
—¡Dame un segundo! —le gritó Bulma exasperada, hurgando en una gaveta de su mesa de noche para buscar algo con qué escribir—. Quizá sólo sea un efecto prolongado de la telepatía, pero necesito saber más para estar segura. Gohan, ¿recuerdas lo que has visto y qué noches?
—Um, sólo un poco…
Gohan, unos minutos después, estaba sentado al borde de la cama con Bulma, mientras Vegeta estaba apoyado a la pared. El príncipe permaneció en silencio, escuchando mientras Gohan trataba de recordar detalles específicos, y verificando la información contra sus propios recuerdos. Era perturbador que estuviesen compartiendo las mismas pesadillas. Nadie tenía derecho de meterse en esas memorias sin su permiso.
—Espera. —Bulma interrumpió su escritura—, cuando Vegeta estaba durmiendo en la habitación de huéspedes, ¿apenas viste algo?
—Sí, e indudablemente fue el mejor sueño que he tenido desde que usamos el simulador.
—Oh, entonces ahí está la respuesta —dijo Bulma alegremente—. Vegeta se estaba quedando en la habitación de huéspedes al final del pasillo. Estaba durmiendo lejos de ti y la situación mejoró, aun cuando nada cambió para él. Y dado que tú no estás lidiando con esto todas las noches, estoy segura de que desaparecerán cuando regreses a tu casa. Llámame mañana si eso no pasa, y conseguiremos una solución. ¿Okay, niño? —respondió, dándole a Gohan un abrazo de lado.
—Sí —dijo Gohan, parpadeando en señal de sorpresa. Bulma lo soltó y luego tomó su laptop, abriéndola otra vez.
—¿Eso es todo? —demandó Vegeta furioso—. ¿Sólo esperar y ver qué pasa?
—Bueno sí, digo, es un poco inesperado, pero sus mentes aún están muy receptivas entre sí debido a lo que pasaron juntos. El simple hecho de dormir separados ayudó mucho a Gohan. Con un poco más de tiempo y habiendo regresado a su casa, debería ser suficiente.
Vegeta, gruñendo maldiciones por lo bajo y luciendo para nada contento, salió del habitación sin dirigirles una palabra.
—¿Crees que esté molesto conmigo? —preguntó Gohan en voz alta.
—Quién sabe —susurró Bulma—. Pero no te preocupes, lo superará. ¿Qué me dices de ti? ¿Quieres hablar sobre esas cosas que has visto? Se oye terrible.
—Sí, fue realmente malo, pero está bien —respondió Gohan encogiéndose de hombros.
—¿Estás seguro?
—Lo estoy, en serio. Sólo tuve que verlo, no que vivirlo.
Bulma asintió, dándole una palmada en la espalda. —Bueno, de todas formas se irán pronto así que no te preocupes. Entonces, ¿tienes hambre? ¿Debería llamar a las personas que se encargarán de traer el almuerzo y ver si pueden hacerlo más rápido? —Cuando ella vio su media sonrisa, se la devolvió—. ¿Fue una pregunta tonta, verdad? Por qué no bajas y así veo que se puede hacer al respecto.
Una llamada telefónica y una gran propina más tarde, y todos estaban sentados almorzando unos veinte minutos después. Era un almuerzo típico y agradable, pero Gohan tomó algunos platos llenos de comida y educadamente se retiró de la mesa después de unos quince minutos. Se sentía bien cuando estaba con una o dos personas, pero aún se ponía nervioso con cuatro o más. Tan pronto como sintió que se le revolvían esas ansias otra vez, simplemente se retiró, y estas se disiparon. Estaba mejorando día a día, pero definitivamente no quería presionar o cambiar nada. En especial ahora que Vegeta o Píccoro no iban a estar detrás de él.
Estaba sentado solo, frente a las escaleras de la Corporación Cápsula, cuando un Vegeta cabreado se paró detrás de él, sosteniendo varios platos de comida en sus manos. Gohan miró sobre su hombro en sorpresa, y luego le dio espacio. El príncipe se sentó a su lado, gruñendo por lo bajo mientras lo hacía.
—¿Bulma te obligó a venir? —inquirió Gohan curioso.
—Hn. Esa mujer no me obliga a hacer nada —gruñó Vegeta. Gohan hizo un gesto con los hombros, y vio el plato de comida en su regazo, pinchándolo distraídamente con un tenedor. Lo hizo por un rato, antes de aclararse nerviosamente la garganta.
—No estás molesto conmigo, ¿verdad? —preguntó cautelosamente.
Vegeta arqueó una ceja. —¿Por qué debería estarlo?
—Sé que estás cansado de que esté en tu mente-
—No lo estás haciendo a propósito —respondió Vegeta. Sus ojos se entrecerraron mientras observaba al adolescente sentado a su lado—. ¿Verdad?
—No, por supuesto que no lo estoy haciendo a propósito. Pensaba que quizá eran alucinaciones mías… no cosas que de verdad habían pasado —respondió Gohan, volviendo a mirar su plato.
—No me digas que te has traumado tan fácilmente, niño —respondió Vegeta en hastío.
—No, no, estoy bien. Es la falta de sueño lo que me molesta, es todo…
—Te oyes como el idiota de tu padre cuando intentas mentir.
—Los sueños son algo intensos —admitió Gohan—. Nunca antes había visto esa clase de violencia. ¿Pero supongo que es algo Saiyajin, no?
Vegeta consideró sus palabras por un momento, antes de pinchar algo con su tenedor. Le entró con ganas a la barbacoa que había ordenado su esposa, metiéndose un buen trozo de ésta en la boca. Comió atentamente como por un minuto con el entrecejo arrugado.
—Sí, los Saiyajin éramos violentos —cedió Vegeta finalmente, sorprendiendo a Gohan—. Pero porque amábamos pelear. La emoción, la competencia, el amor por la pelea. Lo que viste era distinto. Esa violencia era el trabajo que hacíamos para Freezer. No tenía nada que ver con ser un saiyajin.
Gohan asintió en comprensión. —Me alegra que Trunks se haya encargado de él.
—Hn. —Vegeta no pudo evitar la sonrisa que se formó en su rostro ante el recuerdo. Mejor que hubiese sido Trunks que Kakarotto, eso era un hecho.
—Y me alegra muchísimo más que ya no seas así.
—¿Oh? ¿Y quién dijo que no? —preguntó Vegeta, su sonrisa se tornó siniestra. Cuando Gohan parpadeó en señal de incredulidad, Vegeta rió a carcajadas, y bajó otra vez la mirada a su plato, pinchando con su tenedor otra vez—. Prepárate siempre para lo inevitable, niño. Esa es otra razón por la que deberías seguir entrenando después de que regreses a tu casa. La paz no dura para siempre.
—Debo ponerme al día con la escuela primero, eso es lo más importante. En serio estoy atrasado. Quizás apenas lo haga pueda hacer algo de tiempo para entrenar.
—Sí claro.
—Lo haré, ya verás. ¿Crees que podamos tener un último combate antes de que regrese a mi casa?
—¿Estás tan ansioso de que te patee el culo antes de que la harpía de tu madre te vea?
Gohan sonrió ligeramente. —He tenido una racha ganadora últimamente, ¿o no? ¿Tres en fila?
—Hn. Pura suerte —gruñó Vegeta, pinchando furiosamente la comida con su tenedor—. Después de comer, te enseñaré un par de cosas, mestizo.
—Ya lo veremos, Vegeta.
Era verdad, que para el sistema de puntos que usaban, Gohan había ganado las últimas batallas. Pero tenía más que ver con el adolescente deteniendo las batallas cuando se ponía adelante. Los dos estaban bastante parejos, algo que era obvio cuando finalmente comenzaron otra batalla una hora después. Vegeta encestó el primer golpe, derramando sangre instantáneamente lo cual le daba un punto. Cuando Gohan salió a la ofensiva después de eso y obligó al príncipe a transformarse en super saiyajin, empató el marcador.
Quizá debería seguir mi entrenamiento, pensó Gohan brevemente, justo en el fragor de la batalla con Vegeta mientras bloqueaba una patada dirigida a la cabeza. Pero este combate era divertido sólo porque era eso –un combate inofensivo donde la vida de nadie estaba en peligro. Deseó no tener que pelear en una de las otras batallas nunca más
Gohan, en su distracción, nunca vio el fuerte gancho venir. Cayó de barbilla, y lo próximo que supo, fue que estaba acostado boca arriba, aturdido. Parpadeó viendo a Vegeta, quien estaba agachado frente a él con una sonrisa triunfante.
—Knock out. Victoria inmediata —anunció Vegeta petulantemente—. La próxima vez que tengas un combate conmigo, deberás prestarme toda tu atención.
—Es cierto —murmuró Gohan, sentándose lentamente.
—Igual tu madre ya llegó. Así que levanta y recoge tus porquerías para que puedas largarte —ordenó Vegeta mientras se alejaba. Gohan hizo una mueca mientras se sobaba la mandíbula, antes de suspirar. Así no era como había imaginado su partida, pero era hora de regresar a su hogar.
Vegeta hizo todo lo posible para mantenerse alejado de todos los que estaban abajo mientras Gohan mostraba lo que estaba dentro de las cápsulas que Bulma le había dado, para que Chi-Chi pudiese asegurarse de que llevaba todas sus cosas. Tenía la firme intención de mantenerse fuera de la vista y mente de todos, incluso estaba tomando una ducha esperando que Chi-Chi y sus hijos se hubiesen marchado para cuando él terminara. Su plan quizá habría funcionado, si Bulma no lo hubiese pillado.
—Vegeta, Gohan se va. ¡Apúrate para que puedas bajar y decirle adiós! —gritó Bulma sobre el agua corriendo de su ducha.
Él le gruñó a su silueta en molestia. —¿Y qué te hace pensar que le tengo el cariño suficiente a ese niño como para despedirme? Por fin, diría.
—¡Vegeta, él prácticamente ha pasado todos estos días contigo! ¡No lastimará tu ego despedirte, así que apúrate!
Con eso, Bulma salió del baño, cerrando la puerta tras ella. Vegeta puso mala cara; esa mujer se iba a llevar una sorpresa si pensaba que él siempre iba a estar sometido a su voluntad. Luego tomó una barra de jabón. Ya se había enjabonado un par de veces, pero como todavía podía sentir el ki de Chi-Chi, Gohan y Goten en la propiedad, comenzó a hacerlo una tercera.
Así fue, hasta que el agua de su ducha pasó de caliente a fría repentinamente.
—Sí, mamá, tengo la cápsula con todos mis libros. Aquí la tengo —dijo Gohan por lo que debió haber sido la tercera vez. Resistió con todas sus fuerzas la necesidad de poner los ojos en blanco, haciendo una esfuerzo para mantenerse controlado mientras le mostraba la cápsula a Chi-Chi. Detrás de ellos, Goten estaba sentado en el asiento del piloto en el vehículo de su madre, pretendiendo que conducía y disfrutándolo de lo lindo.
—Qué bueno. Más le vale que se aferre a eso, señor, porque va a estudiar tan pronto como lleguemos a la casa —dijo Chi-Chi severamente. Gohan se estremeció, y luego vio hacia abajo cuando sintió que le halaban la mano.
—Vas a venir a visitarme, ¿verdad? —preguntó Trunks, sujetando con fuerza la mano de Gohan.
—Sí, por supuesto. Haré lo posible —respondió Gohan gentilmente, antes de mirar a un recién bañado y furioso Vegeta salir precipitadamente del complejo. El príncipe caminó directo hacia Bulma, y si Gohan no los conociese tan bien, hubiese dicho que ella estaba a punto de ser asesinada a sangre fría.
Pero en lugar de ello, la heredera simplemente se rió a lo que sea que le hubiese gruñido el saiyajin al oído. Eso sólo pareció cabrearlo más, antes de que ella trasladara su atención hacia Gohan. Él gruñó algunas obscenidades, y luego le hizo un ademán a Gohan para que lo siguiera mientras él se alejaba de los demás.
—¡GOTEN! ¿Qué hiciste? —chilló Chi-Chi mientras Goten sostenía pícaramente el volante desprendido en sus manos.
—¡Oops! —rió Goten.
Gohan aprovechó sabiamente la distracción y se marchó detrás de Vegeta, alejándose de su madre que le estaba gritando a su hermano. Cuando habían caminado casi hasta el límite de la propiedad, Vegeta se dio la vuelta.
—Recuerda lo que te enseñé, muchacho, sobre como puedes controlarte —instruyó Vegeta—. No te esfuerces demasiado. Tómalo todo con calma. No le des mucha lata a tu madre porque me echarán la culpa. No mates a tu hermano. No-
—Lo sé, lo sé.
—Hn. —Vegeta dudó un segundo, antes de meter la mano en su bolsillo. Sacó una botella de píldoras, y se la puso al adolescente en la mano—. La mujer me dio estas para cuando me cuesta dormir. Sólo las he usado una vez. Tú quédate con el resto.
—¿Estás seguro? ¿No las necesitas?
—Yo puedo lidiar con los sueños mejor que tú. Esto es en caso de que la situación no mejore para ti.
Gohan se quedó mirando a Vegeta por unos segundos, antes de mostrarle una sonrisa radiante. Contempló al príncipe con una mezcla de admiración y respeto. —Gracias por todo. Aprecio lo que has hecho por mí, Vegeta. Me salvaste la vida.
Vegeta pareció incomodarse mientras observaba a los alrededores, enfocándose en todo menos en Gohan mientras gruñía. —Sí, bueno, pero la harpía de tu madre está esperándote así que apúrate.
—Claro —Gohan se dio la vuelta, y Vegeta lo siguió lentamente a donde estaban los demás.
—Listo —dijo Bulma animadamente, saliendo del carro de Chi-Chi—. El volante quedó como nuevo.
—Gracias, Bulma —respondió Chi-Chi agradecida, echándole un vistazo al asiento trasero, donde Goten estaba asegurado en una sillita para niños diseñada por Bulma para aguantar su fuerza—. Son tan traviesos.
—Lo sé —rió Bulma mientras Gohan se acercaba a ellas. El adolescente parpadeó repetidas veces cuando la heredera lo abrazó con fuerza—. ¡No te pierdas! —le dijo Bulma.
—No lo haré —respondió Gohan regresándole el abrazo a Bulma—. Gracias por todo.
—Más te vale.
Con eso, lo soltó. Él entró en el carro, y todos se despidieron mientras Vegeta se acercaba a Bulma. Cruzó los brazos mientras veían como se marchaban, y sin demora Trunks chilló. —¿Cuándo va a regresar Goten?
—Nunca —respondió Vegeta, ganándose un codazo en las costillas cortesía de Bulma, el cual le dolió más a ella que a él.
—Quizá en unos días, cariño —le respondió Bulma al pequeño, guiándolo gentilmente al interior de la casa—. Ahora ve a lavarte las manos. Es casi hora de cenar, así que es mejor que las tengas bien limpias.
Vegeta se quedó donde estaba mientras Bulma guiaba a Trunks adentro. Se masajeó la frente, esperando que ahora todo sí volviera a la normalidad. O lo más cercano posible. No se dio cuenta de que estuvo parado en el mismo punto diez minutos después, sumido en pensamientos pesimistas de que todo todavía podría salir mal, hasta que Bulma lo abrazó por detrás.
Ella descansó la barbilla en su hombro. —¿Estás bien?
—¿Por qué no habría de estarlo?
—Bueno, has pasado mucho tiempo con Gohan.
Vegeta resopló en hastío a lo que ella estaba insinuando. —No me importa que se haya ido, mujer estúpida. Sólo espero que mantenga el control.
—Parecía estarlo. Tendrás que darle el beneficio de la duda, Vegeta. Es un niño extraordinario.
—Hn.
—Hiciste un trabajo increíble. Justo como lo imaginé —le susurró al oído.
—Supongo que sí —pronunció Vegeta arrastrando las palabras, su tono de voz cambió a uno que Bulma reconocía muy bien. Ella prácticamente pudo oírlo sonreír mientras añadía—: Demonios, quizá salvé a todo el maldito planeta al evitar que Gohan se desmandara. Me pregunto qué premio debería recibir.
—Hm, no lo sé, mi príncipe —respondió Bulma inocentemente, dejando una mano bajar juguetonamente de su pecho a la parte baja de su estómago—. Tendré que ver qué se me ocurre en la noche.
—Después de toda la mierda que pasé, más te vale que sea bueno —dijo mientras se daba la vuelta para después acercarla a él.
—¿Cuándo no lo es? —preguntó Bulma entrecortadamente pegada a sus labios.
Él sonrió, pero antes de poder responder, lo olieron. Fuego. De la cocina. Vegeta y Bulma voltearon sorprendidos y como era de esperar, salió humo y las alarmas comenzaron a sonar. Un segundo después, Trunks salió corriendo del complejo, gritando con todas sus fuerzas: —¡YO NO FUI!
Sí, de vuelta a la normalidad.
F I N
Nota de Niteryde: Gracias a todos por el apoyo y la paciencia con esta historia. Comencé a tener un gran bloqueo de autor con ella después del, oh, el capítulo 2, lol. Su apoyó indudablemente me ayudó a superarlo. Gracias otra vez. :)
Nota de Mya: sé que acostumbro a responder sus rws por esta vía, pero son pasada las 11 y muero de sueño, pero responderé, no se preocupen, mañana mismo, sea editando este capítulo o por vía privada, por ahora sólo les envío un gran abrazo y gracias por el apoyo y la comprensión por el bloqueo en los últimos 3 caps.
