"Necesito irme"
Bella Pov
Cuando pude controlar mi llanto me levante para lavarme la cara, necesitaba dejar de llorar, no quería que mi padre me viera así y quisiera cobrar venganza. En mi espejo había un post it que decía "Salimos a comer. No te preocupes, no le dije nada a tu padre. Te quiere mamá." Suspire y arranque el papelito tirándolo a la basura.
Le agradecía a René que no hubiera dicho nada y me cubriera, Charlie no estaría tan tranquilo de no ser así. Fui al baño y tome un largo baño, hasta que pude salir y enfrentarme a la cruel realidad, ahora mismo me sentía cansada, era raro decir durante semanas que él no volvería a hacerme llorar y terminar así, llorando durante horas porque él me hablo.
Me puse un pijama y me acosté de nuevo, mis ojos estaban un poco irritados y aun sentía un nudo en la garganta, no quería romper en llanto de nuevo, mis padres debían estar por llegar y no quería que me vieran así, suspire y me hice bolita en mi cama. Unos minutos después escuche la puerta abrirse y pasos en la parte de abajo, por la ventana podía ver que el día se había terminado y daba paso a la noche, suspire y seguí intentando dejar fuera de mí pensamientos tristes o del pasado.
―¿Bella?―escuche la voz de mi madre del otro lado de la puerta acompañado de un suave toque.
―Estoy aquí.―confirmé intentado que mi voz no se quebrara, ella entro y me vio recostada, se acerco cerrando la puerta tras de sí.
―¿Cómo te fue?―pregunto sentándose tras de mí acariciando mi espalda.
―Lo mejor que pudo ir.―dije con una sonrisa amarga.
―¿Lograron hablar?―pregunto al darse cuenta que no había ido nada bien nuestra charla.
―Algo así.―respondí, levantándome y abrazando mis piernas contra mi pecho.―Saque todo lo que sentía y él hizo un intento de disculpa pero al final terminamos igual o peor que antes.―no pude resistir más, las lágrimas comenzaron a salir sin control.―Creí que esta vez me diría la verdad, pero sigue mintiendo sin importarle que me duelan sus mentiras, su maldita versión de que le importo, hacerme creerme que siente algo por mí.―añadí con el corazón hecho pedazos, sus mentiras cada vez me lastimaban más.
―¿Por qué dices que te mintió de nuevo?―pregunto y pude notar su voz tensa, supuse que por mi repentino ataque de llanto.
―Dice que en el tiempo que estuvimos juntos llego a sentir algo por mí. Jura que me envió una carta por cada día desde que se fue hasta que volvió, pero es mentira, nunca recibí ninguna carta, mamá. Ni una sola.―respondí llorando aun más, sus ojos se abrieron tan grandes como platos y la palidez atrapo su rostro, aun entre mis lágrimas lo note, ella sabía algo, fruncí el ceño e intente limpiarme la cara.―Mamá.―ella enfoco su mirada en mí de nuevo.―Nunca llego una sola carta ¿verdad?―pregunte seria, ella trago en seco.
―Yo no sé.―dijo como la peor mentirosa del mundo, mirando sus manos y riendo con ansiedad.
―Mamá.―la llame de nuevo mirándola seria, ella bajo la mirada.
―Lo siento.―dijo casi en un susurro, abrí la boca sorprendida y la mire dolida.
―No puedo creerlo.―exclamé levantándome de la cama, ella seguía sin poder mirarme.―¡¿Por qué nunca me dijiste nada?! ¡¿Por qué esas cartas jamás llegaron a mí?!―pregunte furiosa, ella levanto la mirada.
―Porque no. Ese chico solo te hace sufrir cada que sabes algo de él y no iba a dejar que volvieras a llorar por él.―declaró levantándose y mirándome seria.
―Esa era mi decisión ¿No crees? Ya no soy una niña para que cuides incluso quien me habla.―reclamé más que enojada, ella había cruzado un límite muy grande.
―Hice lo que creí mejor para ti.―respondió sin mostrar remordimiento alguno, me reí cínica.
―¿Lo mejor para mí? –pregunte mirándola burlona.―¿Igual que lo hiciste al mandarme a ese maldito lugar cuando te rogué que no lo hicieras?―pregunte echándole en cara cosas que tal vez no eran su culpa pero estaba furiosa.
―Bella…―sus ojos se aguaron y dio un paso hacia mí pero yo retrocedí.
―No, mamá.―ella al notar que me aleje me miro dolida.―Creí que podía confiar en ti, pero ya veo que no.―ella soltó un sollozo y cubrió su boca.―¿Sabes cuantas veces rogué en ese lugar que llegara una carta? No importaba de quien viniera, solo quería saber que aun le importaba a alguien fuera de ese lugar. Todas recibían cartas y cartas por semana, yo tenía que verlas leerlas y esperar que al día siguiente llegara una para mí.―confesé llorando y ella también comenzó llorar.
―Lo siento.―se disculpó con lágrimas corriendo por sus mejillas.
―Quiero mis cartas.―respondí firme. Me sentía completamente traicionada, ella me miro un minuto y luego asintió saliendo del cuarto. Minutos después regreso con una caja de madera pequeña, me la entrego y al abrirla vi cientos de cartas amarradas con un cordel rojo. Ella sollozo. Yo deje las cartas sobre la cama y comencé a buscar algo que ponerme, saque un pants y rápidamente me vestí, tome todos mis ahorros y los metí en mi bolsa. Saque las maletas de debajo de mi cama y termine de guardar lo poco que faltaba.
―¿Qué haces? ¿A dónde vas?―pregunto ella mirándome fijamente.
―Me voy. No puedo estar aquí, no puedo mirarte sin sentirme traicionada.―respondí sincera, en ese momento mi padre se asomo por la puerta y frunció el ceño.
―Bella ¿Qué estás haciendo? ―preguntó mi padre confundido.
―Me iré antes a la Universidad.―saque las cartas de aquella caja para meterlas en mi bolsa de mano.
―Creí que te quedarías dos semanas.―comentó entrando y mirándome fijamente, al notar mi estado su cara se torno aun más preocupada.
―Necesito alejarme de aquí. Todo en este pueblo me hace daño. Ya no es mi lugar.―respondí aun sabiendo que esto le dolería, él más que nadie amaba este pueblo y por años compartimos eso, pero ahora lo dejaba y no pensaba volver, él debió sentirlo como una bofetada en la cara.
―Hija, ahora estás mal ¿Por qué no lo piensas y mañana que estés más tranquila…?
―No, papá. Ya tome mi decisión.―respondí levantando la maleta, la deje en el piso y me acerque a abrazarlo.―Te voy a extrañar.―añadí sinceramente, él me abrazo y sentí su resistencia a dejarme ir.
―Y yo a ti, mi niña.―confirmó con un nudo en la garganta. Me separe de él y mire a René para después salir del cuarto sin mirar atrás. Tome un taxi para ir directo al aeropuerto, ni siquiera sabía a dónde llegaría o que haría allá durante todo este tiempo antes de las clases, pero necesitaba irme.
Tener a Robert, a Edward y a todo el pasado ahí me hacía mal. Necesitaba espacio, necesitaba levantarme y para eso debía alejarme de ellos. En mi casa antes me sentía segura pero ahora ya no, ella me había traicionado y eso dolía, creí que en ellos encontraría completa honestidad pero ella rompió ese lazo, ahora no podía confiar.
Tome un boleto económico y espere una hora a que despegara, mientras logre llamar a un hotel para instalarme en una habitación sencilla al llegar. Al subir y dejar todo mi equipaje me quede solo con mi bolsa de mano. Cuando despego el avión solo pude mirar el cielo oscuro y sentir una especie de alivio entre todo el dolor, ya no tendría que enfrentarme a ellos mañana.
Abrí mi bolsa para buscar mi celular y vi las cartas ahí, ya sentía las miradas de algunas personas sobre mí y a ciencia cierta no sabía que decían las cartas, así que decidí no leerlas hasta no estar en un lugar privado.
Me sentía cansada y deprimida, no quería levantarme o enfrentarme a todo, solo quería dormir el resto de la noche. Al llegar a mi destino tome mi equipaje y luego un taxi que me llevara a mi hotel. Me registre y me encerré en mi habitación, deje todo en la sala y me fui a la cama, no llore, solo me deje caer y dormí durante horas, había sido demasiado para un día solo esperaba poder salir de esto.
Espero les guste y dejen sus RR :3
Ahora sí, son todos por hoy *-*
¿Qué creen que pase ahora?
