Capitulo 9: Tiempo parte II

Después de abandonar el apartamento de Regina, regrese a mi Hotel, recogí mis cosas y me fui al aeropuerto sin siquiera esperar a Elizabeth.

Antes de abordar llame a la casa y le avise a Eva que iba de regreso y que por favor enviara a nuestro chofer a recogerme en el aeropuerto.

Después de eso apague mi móvil y me dormí tratando de no pensar en nada.

Una vez que llegue a Seattle, nuestro chofer me estaba esperando.

-Buenas tardes señorita, espero que haya tenido un buen viaje- Me saludo

-Gracias Andrew- Asentí a modo de saludo.

Andrew agarro mi maleta y me condujo a donde había aparcado el coche.

-¿Señorita Emma vamos directo a la casa o tiene que ir a la oficina?- Me pregunto antes de arrancar el coche.

-A la casa por favor Andrew- El asintió y se puso en marcha.


Cuando el coche finalmente emprendió su marcha lejos del aeropuerto, Emma se puso a contemplar las calles por donde pasaban, perdiendo su vista en la gente que iba caminando y en el paisaje a su alrededor.

Estaba tan concentrada que cuando Andrew pego un frenazo, ella brinco sobresaltada.

-¿Qué paso Andrew? ¿Por qué frenaste así?- Le pregunte alarmada.

-Ese coche ha salido de la nada Señorita, parece que quien lo conduce se salió de control-Me dijo mientras me mostraba un coche negro que se encontraba no muy lejos de nosotros impactado en un poster de electricidad.

-Andrew llama al 911- Exclame, mientras me quitaba el cinturón de seguridad y me bajaba del coche rápidamente.

-Señorita vuelva no es seguro- Exclamo el chofer. Tratando de detener a la rubia.

-Andrew solo llama, tengo que ver si la persona que iba conduciendo sigue aún con vida y si puedo ayudarle de alguna manera- Le dije.

El chofer solo asintió y saco su teléfono para llamar al 911. Sabía que la señorita Emma tenía conocimiento en primeros auxilios, pero de igual manera le preocupaba que terminara lesionándose por tratar de salvar la vida de alguien más.


Emma se había ido acercado poco a poco al coche y una vez que llego a este, vio que el impacto del carro contra el poster había echo que este se doblara y pareciese como si iba a terminar de partirse en cualquier momento y aplastarlo.

La rubia siguió acercándose poco a poco, hasta que finalmente pudo quedar justo al lado de la puerta del conductor. Sin embargo no estaba preparada para lo que vio.

-¿Regina?- Exclame horrorizada, mientras veía a la morena que hace horas había dejado atrás, totalmente inconsciente y con una profunda herida en la frente que no dejaba de brotar sangre.

Rápidamente intente abrir la puerta pero esta no cedía. Estaba desesperada y no sabía qué hacer. Inmediatamente lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos.

No entendía como Regina había logrado alcanzarme tan rápido, verla de esa manera le estaba destrozando el alma a la rubia.

Tenía que sacarla de allí.


Andrew había terminado de llamar al 911 y se encamino hacia el coche para ayudar a Emma, mientras esta tenía la mirada fija en el conductor que se encontraba inconsciente en el auto.

-¿En qué puedo ayudarla señorita?-Le pregunto con preocupación al ver que había estado llorando.

-Necesito que busques algo para abrir esta puerta- Le dijo, mientras se limpiaba rápidamente la cara tratando de borrar las lágrimas que hacía unos minutos habían comenzado a caer por su hermoso rostro.

Andrew salió a ver si podía localizar algo que le permitiera abrir la puerta, pero lamentablemente no encontró nada que de alguna manera le ayudara a hacer palanca. Por eso, inmediatamente regreso hacia el coche y vio como la joven Emma seguía intentando sin lograr ningún resultado.

-Señorita se va a hacer daño- Le suplico

-Tengo que sacarla o sino va a morirse y no puedo permitir eso. Ayúdame por favor- Le pidió ella, luchando por no rendirse y darse al llanto que clamaba por salirse.

El chofer de la rubia al ver su desesperación busco cualquier cosa le ayudara hasta que su vista se posó en una piedra con forma de ladrillo que se encontraba a unos metros de ellos. Inmediatamente fue y la agarro y regreso hacia el carro. Le pidió a Emma que se apartara y con dos golpes fuertes logro romper el vidrio de la puerta que está detrás del conductor. Introdujo su mano y le quito el seguro a la puerta, mientras la joven rubia abría rápidamente la puerta.


Una vez que abrir la puerta gracias a la ayuda de Andrew, note algo que no había visto mientras estaba cerrada.

Esta mujer no era Regina.

Ambas son como una gota de agua, es cierto, pero a diferencia de la morena que dejo hace horas atrás durmiendo en su apartamento, esta mujer está embarazada.

La rubia aun sorprendida por su descubrimiento, se quitó rápidamente su abrigo y lo llevo a la frente de la morena tratando de detener el torrente de sangre que estaba votando por allí.

La morena poco a poco fue despertando, para alivio de Emma.

-¿Estoy en el cielo?- Pregunto tratando de enfocar su vista. Cuando finalmente lo hizo se encontró en frente de si a la mujer más hermosa que había visto en su vida.

-No- Le dijo la rubia con una sonrisa triste. Esta morena le parecía tan frágil. Sentía unas ganas inmensas de protegerla. Quizás se debía a su enamoramiento por la otra morena.

No estaba segura de ello, pero estaba rogando que la ambulancia llegase rápido, porque podía notar a la morena cada vez estaba más pálida.

-Eres tan hermosa que pareces un Ángel- Dijo la morena, mientras con esfuerzo llevaba una de sus manos a la mejilla de Emma y la posaba allí con dulzura, cuando una fuerte punzada a su costado izquierdo le hizo volver a la realidad.

-Mi bebe- Dijo, mientras comenzaba a llorar y a toser descontroladamente- Yo… yo iba ca… camino al hospital po… porque esta…ba de parto- Logro decir la morena. Emma volteo la mirada hacia Andrew pidiéndole de alguna manera ayuda, pero este así como ella no sabía qué hacer. Era muy arriesgado moverla y más aún en su estado.

-Hey quédate conmigo por favor-Le suplique y antes de que replicara puse uno de mis dedos sobre sus labios -Ya la ambulancia debe estar llegando. Te llevaremos al hospital y todo saldrá bien-Le dijo, ya que a lo lejos se escuchaban las sirenas de la ambulancia.

-N… no me has dicho tu nombre- Le susurro la morena, mirándola a los ojos.

-Emma, mi nombre es Emma Swan- Le contesto

-Por favor Em…ma, s… si muero cuida de mi bebe, no… no quiero que crezca como yo lo hice- Le dijo entre sollozos la morena.

¿Crecer como ella? ¿A qué se refería? ¿Sera que no tiene familia? ¿Dónde estará el padre de su bebe? ¿Habrá muerto? Esa y muchas preguntas pasaron por la mente de Emma, cuando Eva le dijo que no quería que su bebe creciera como ella lo hizo, pero trato de evitar seguir preguntándose cosas así, lo mejor que debía hacer era tratar de calmar a la morena.

-Hey tranquila, vas a salir de esto-Intento animarla la rubia, mientras le sostenía la mano.

-Eva, mi nombre es Eva Zambrano-Le dijo esta, con una media sonrisa.

-Un hermoso nombre, como su portadora, tengo una hermana que también se llama Eva- Le contesto la rubia tratando de mantener despierta a la morena, pero está cada vez se veía más débil.

-Seguro debe ser hermosa como tú-La rubia solo pudo asentir un poco sonrojada por el cumplido- Emma- Le volvió a hablar la morena captando su atención nuevamente.

-¿Si?- Le pregunto la rubia

-Prométemelo Emma, pro… méteme que… que te quedaras con mi bebe si muero-Pidió entre lágrimas.

-Yo… yo te lo prometo, te prometo que si algo llega a pasarte yo me hare cargo de tu bebe como si fuese mío, pero tu prométeme que lucharas por tu vida, que harás todo lo posible para sobrevivir, que no te darás por vencida. Por favor Eva no pierdas la esperanza de que todo saldrá bien y podrás estar con tu bebe, ambos sanos y salvos y que podrás cuidarle, verle crecer a tu lado- A pesar de acabar de conocer a la morena Emma lo decía en serio. No le estaba mintiendo y menos al verla tan preocupada al no saber qué pasaría con su hijo si moría.

-Gracias Emma-Le dijo la morena, mientras las lágrimas comenzaban a descender por sus mejillas.

Después de eso todo fue un borrón, la ambulancia llego con los paramédicos y lograron sacarla luego de un arduo trabajo. Emma no se apartó en ningún momento de Eva.

Cuando los paramédicos le preguntaron si la conocía, ella les mintió y les dijo que sí. Siendo realista, no quería apartarse de la morena hasta asegurarse de que ella y su bebe estuvieran a salvo. Por eso una vez que Eva estaba subida en la ambulancia se fue con ella, mientras Andrew les seguía en el coche.


Ese día, la vida de la rubia cambió radicalmente, a pesar de que Eva llego al hospital con vida, no sobrevivió a la cesaría. Emma había querido entrar al quirófano para acompañar a la morena, pero por la gravedad de esta los médicos no se lo permitieron, pero le prometieron que la mantendrían informada de todo. Mientras los doctores habían estado interviniendo a Eva, ella llamo a sus padres para contarle todo lo que había sucedido.

Su padre, aun sorprendido por lo que le había contado le pidió el nombre del hospital donde se encontraba para ir con su madre y hermanos, para hacerle compañía.

Al poco rato de haber terminado de hablar con su padre, salió una de las enfermeras y le pidió que la siguiera al consultorio de una de las doctoras que había estado en la intervención de la morena, ya que esta le estaba esperando.

Sin embargo, mayor fue la sorpresa que recibió la rubia enterarse de que la morena había muerto de un paro respiratorio y que por más esfuerzos que realizaron para reanimarla, ella no reacciono. Al mismo tiempo le dijo que la morena había tenido a dos gemelas y no una bebe como habían esperado, de acuerdo a lo que Eva había logrado decirles cuando le trasladaban en la ambulancia hacia el hospital.

Emma, un poco confundida por la noticia le pregunto que como era posible que Eva no hubiese sabido que estaba embarazada de gemelas y la doctora le explico que eso se debía a que una de las bebes mantenía oculta a la otra y por eso no dejaba que la otra bebe se viera en los ultrasonidos.

Afortunadamente, ambas habían nacido completamente sanas, pero las mantendrían en observación durante 48 horas para estar seguros. También le pregunto si no conocía a los familiares de la morena, debido a que tenían que informarle de su muerte y de que había tenido gemelas. Emma, le dijo que según lo que le había dicho Eva ella no tenía familiares.

A esto la doctora le dejo claro que de ser cierto eso, ellos tenían que avisarle a servicios sociales, ya que si las niñas no contaban con algún familiar que se hiciese cargo de ella lamentablemente tendrían que ir a un orfanato hasta que fuesen adoptadas.

Al escuchar eso Emma, no lo pensó más y con la seguridad que no poseía cuando le hizo la promesa a la morena, le dijo a la doctora que ella las adoptaría. Esta se sorprendió al escucharle decir eso, no pudo evitar preguntarle si estaba segura de esa decisión que estaba tomando.

Emma, a pesar de estar un poco nerviosa por lo que tendría que enfrentarse más adelante y triste por la muerte de la morena, le dijo que si, que estaba total y completamente segura de la decisión que estaba tomando.

La doctora Katryn, así es como se llama la pediatra, le informo que de todas maneras a pesar de su decisión se debía llamar a los servicios sociales, para estar seguros de que en verdad las gemelas no tuviesen algún otro familiar. Al estar de acuerdo con ella, la rubia le pidió que le mantuviese informada con todo lo relacionado a las gemelas y que de todas maneras ella se encargara de contratar a un detective privado, para que les ayudase. La doctora estuvo de acuerdo y cuando ya estaba por levantarse y salir de su consultorio le pregunto si quería ir a verlas. Emma que no se esperaba esa pregunta, se emocionó y le dijo que era lo que más quería en esos momentos y así fue. Después de ese día nada fue igual en mi vida.


Anna y Every Swan son razón de ser, a lo largo de los años que han pasado, las gemelas han llenado mi vida de una felicidad inmensa, haciéndome sentir la mujer más dichosa del mundo por tenerles a mi lado en cada momento.

Cuando las vi por primera vez en la sala de observación en pediatría, tan pequeñas e indefensas me robaron el corazón y en el momento en que las sostuve a ambas en mis brazos por primera vez me prometí a mí misma que haría todo lo que estuviese a mi alcance para cuidarles, amarlas y darle todo lo mejor.

Al principio cuando les dije a mis padres de mi decisión ellos eran un poco reacios, pero al igual que yo cuando vieron a las gemelas ambos quedaron maravillados con ellas y terminaron aceptándolas como sus nietas y ni hablar de mis hermanos y de Ruby, que inmediatamente se proclamó como su madrina y tía adoptiva. Los tres prácticamente se volvieron como locos y comenzaron a comprarle un sinfín de cosas a las gemelas, cosas que ellas no podrían ni usar por el momento porque eran unas bebes.

Con la ayuda del detective privado que contrate y servicios sociales, logramos descubrir que Eva era en realidad una doctora muy reconocida en Miami, pero que se había mudado a Seattle cuando sus padres adoptivos murieron en un accidente automovilístico hacía ya un año y medio y no solo eso sino que también Anna y Every eran producto de una inseminación artificial que esta se había. Asimismo, también se descubrió que la morena, antes de haber sido adoptada a los diez años por la familia Zambrano, había pasado por un sin número de casa hogares. Eso le hizo comprender a ella porque Eva le había pedido que se quedara con su bebe, porque no quería que pásese por lo que ella paso. Al saber, que ella era adoptada pensé en decirle a Regina, ya que existía la posibilidad de que Eva fuese su hermana gemela, pero luego me arrepentí. Lo mejor era no contactarla y seguir con mi vida y así lo hice. Logre adoptar a las gemelas sin ningún inconveniente, convirtiéndose así en mis hijas legalmente.


Antes de que las gemelas cumpliesen cinco meses me mude a Paris, con Eva, Neal y Ruby. A mis padres no les gustó la idea, porque todos sus hijos se irían y además de que no verían a sus princesas, ya que ambos estaban muy apegados a ellas y no paraban de comprarles la más mínima cosa que pudieran, en fin. Ellos terminaron aceptando que yo quería comenzar de nuevo en otro lugar y que Eva y Neal querían estudiar allí y vivir conmigo. Al final no tuvieron otra opción y muy a pesar de ellos terminaron aceptando, pero haciéndonos prometer que les visitaríamos regularmente y ello de que vendrían a pasar tiempo con nosotros. De esa manera el tiempo comenzó a pasar, nosotros nos instalamos, Eva y Neal, entraron a la universidad, mientras yo me hacía cargo de la sucursal de aquí y Ruby trabaja como diseñadora de modas para varias empresas parisense.

Cuando finalmente llego la inauguración de Eclipse, mi padre me comento que Regina le pregunto por mí y él le dijo que me había mudado hace poco con mis hermanos fuera del país.

En un principio yo tenía planeado ir a dicha inauguración, pero Anna cayó enferma y tuve que cancelar el viaje, ya que no iba a dejar a mis hermanos haciéndose cargo de ella estando enferma. Por curiosidad le pregunte a mi padre si por casualidad Regina le había pedido mi dirección o mi nuevo número de contacto y él me dijo que no, que ella no lo había hecho.

Anna y Every fueron creciendo poco a poco y cada una fue desarrollando su propia personalidad, aunque con unos rasgos físicos muy similares a su madre morena, ya ambas que tienen el mismo color de cabello y ojos de Eva y bueno Regina, por mucho que he evitado de hacer compararlas con la morena de la que me había enamorado unos años atrás se me había echo casi imposible no hacerlo, ya que las gemelas son muy similares a ella. Su sonrisa encantadora, sus facciones e inclusive su forma de ser un poco arrogante a pesar de su corta edad, cualquiera que les llegase a ver juntas podrían llegar a pensar que ambas pueden ser hijas de Regina, por su inmenso parecido con ella.

Por esa razón, muchas veces había pasado por mi cabeza la posibilidad de que la empresaria, en realidad fuese tía de las gemelas, pero siempre terminaba descartando dichos y pensamiento y terminaba inclusive un poco molesta conmigo misma por no dejar de pensar en ella y olvidarla finalmente.


Y así siguió pasando el tiempo, los días se convirtieron en meses y los meses en años. Ya mis hijas estaban por cumplir cuatro años de edad y ambas eran muy celosas conmigo. Al único que le permiten que se me acerque es a Graham, aparte de mi familia y eso es debido a que él ha sido su pediatra desde que nos mudamos a Paris.

Desde ese entonces, Graham y yo nos hicimos grandes amigos, el sabe toda mi historia, como adopte a las gemelas y sobre todo sabe acerca de Regina. Cuando le dije sobre ella, estaba un poco sorprendido, pero nunca me juzgo. Siempre ha estado para mi cuando le he necesitado y me ha apoyado en mis decisiones. Despues de un año y medio de amistad Graham se me declaro, confesándome que se habia enamorado de mi, aunque por miedo a mi rechazo habia preferido callar y seguir siendo mi amigo, yo le pregunte que porque me lo estaba diciendo ahora y el me dijo que ya no podía seguir ocultando sus sentimientos hacia mi.

Graham me pidió una oportunidad y yo se la di, ambos iniciamos una relación, que hasta hoy en dia nos ha funcionada, aunque ambos estamos claros que por más que he tratado no he podido olvidar a Regina, a pesar del inmenso cariño y adoración que le tengo a el.

Cuando Graham me pidió que me casara con él en nuestro segundo aniversario no pude negarme y a pesar de no amarlo completamente, como he deseado hacerlo. A su lado me siento feliz, querida.

-¿En qué piensas amor?- Me pregunto Graham, mientras me abrazaba sacándome de mis pensamientos.

-Estaba pensando en cómo ha pasado el tiempo, en lo feliz que me he sentido a tu lado y que Anna y Every ya están por cumplir cuatro años- Le explique, mientras rodeaba su cuello con mis brazos.

-Si, en eso tienes razón, el tiempo ha pasado sumamente, rápido. Pareciese que fuese ayer cuando apareciste por primera vez en mi consultorio cargando a Anna, estabas tan asustada, porque era la primera vez que ella se enfermaba y no sabías que hacer. Ese día, sin darme cuenta te ganaste mi cariño y poco a poco tu y las gemelas se robaron mi corazón- Termino susurrando, para luego acortar la pequeña distancia que nos separaba y besarme con ternura.

Esa noche por primera vez sentí que podía olvidar a Regina Mills y terminar enterrándola en mi pasado, que es donde pertenece.


Todo iba marchando sumamente bien y ya solo faltaban dos meses para mi boda con Graham, cuando uno de mis arquitectos sufrió un accidente donde lamentablemente falleció. A parte de sentirme mal, porque habíamos perdido a un compañero y amigo. Estaba muy preocupada debido a que teníamos en marcha un proyecto muy importante y de gran magnitud y los demás arquitectos con los que contaba aquí no estaban capacitados para ejecutarlo. Cuando le comente eso a mi padre, David me dijo que no me preocupara y que a más tardar en tres días tendría al arquitecto que necesitamos con urgencia aquí en mi oficina. Yo le pregunte que como iba a hacer eso posible y él me dijo que dejara todo en sus manos y que no me preocupara.

Y así fue, trate de no preocuparme y dejar eso en las manos de mi padre. Estaba segura que el encontraría al arquitecto adecuado para tal proyecto.


Me encontraba vía al colegio de mis hijas, para recogerles, debido a que recibí una llamada del director del colegio para informarme que lamentablemente la profesora de las gemelas no asistiría a impartir clases, ya que se encontraba enferma, cuando recibí la llamada de Elsa, mi secretaria, para informarme que el arquitecto que estaba esperando había llegado finalmente, yo le pedí que le pasara a mi oficina directamente para que me esperase allí y que por favor, le dijese que tuve un inconveniente y por eso no estaba en la oficina para recibirle, pero que estaría allá lo más pronto posible.

Cuando llegue al colegio el director me pidió disculpas por el inconveniente, pero yo le dije que no se preocupase por ello, recogí a mis hijas y me las lleve a la empresa. Cuando llegue le pedí a Ella que por favor me las cuidara, mientras yo atendía al arquitecto y ella acepto muy gustosa, ya que adora a mis hijas al igual que ellas la adoran a ella.

Me fui rápidamente a la oficina y cuando entre en ella, note que no era un hombre quien me esperaba sino una mujer y que esta se encontraba de espaldas a mí.

Al parecer estaba concentrada leyendo algunos papeles, que no se percató de mi llegada por eso me apure a hablar.

-Buenas tardes disculpe la tardanza tu…- Las palabras se quedaron atoradas en mi boca cuando la mujer que se encontraba en mi oficina se voltio rápidamente al escuchar mi voz.

En frente de mí se encontraba nada más y nada menos que la mismísima Regina Mills. Enfundada en un traje que le hacía ver sumamente hermosa. Más hermosa de lo que la recordaba.

Había pasado tanto tiempo sin verla, desde aquella vez que salí prácticamente huyendo de su apartamento, que encontrármela aquí me ha tomado totalmente desprevenida e hizo que mi corazón comenzara a correr salvajemente en su sola presencia. Justamente la morena tenia que aparecer ahora en su vida, cuando ella creía que finalmente ya estaba logrando olvidarle.


Hola chicas finalmente estoy de vuelta, este capitulo me tomo mas de lo previsto, se me habían presentado algunos inconvenientes, que hicieron que mi musa saliese corriendo, pero bueno aqui esta por fin el capi, espero que valga la pena. Aparte de todo esto, también quiero agradecerle a Silvia por siempre escribirme y preguntarme cuando iba a actualizar, de verdad que siempre estuvieses pendiente me ayudo a tratar de escribir, espero que te guste el capi.

Sin mas que agregar le pido disculpas por la tardanza y que si por favor aun me siguen leyendo diganme que tal les parecio el capi.