Bueno, esto es un puto caos, y todo por mi culpa, lo sé, así que me explicaré. Publico hoy porque es Miércoles. El del Sábado pasado era porque quizá el Miércoles que viene no pueda. Una especie de compensación. En caso de que sí me sea posible, pues mejor, y entonces sería... un regalito, no sé. Y bueno, tengo una noticia... algunos lo saben porque me tienen en el msn y tal, pero éste es el último capítulo muahaha. Nah, sólo de la primera parte. Es que al final me ha salido como dividido en dos, y el capítulo siguiente empezará la siguiente parte, un poco diferente xD. En fin, a ver que haga memoria, que ya tenía todo esto escrito y se me jodió... yo sé que tenía que pediros perdón por tres cosas (también porque me voy a extender un poco más de la cuenta y aquí supongo que estáis para leer el capítulo, no mi aburrida y patética vida xDDD).

En fin, por un lado está lo del ItaSasu... sólo diré que ya veréis cómo se desarrolla la cosa en este capítulo, que hay muchas alusiones a todo eso. Sólo siento si hay alguna decepción para alguien. Eso sí, me ha dicho bastante gente (o eso creo recordar) que les gusta que Itachi sea malo y capullo. Así que lo siento, porque va a cambiar bastante y quizá no os guste. Nada más, no recuerdo qué más iba a decir sobre esto (vaya mierda de memoria xD).

Otra cosa es por el final de este capítulo. Itachi le pide una cosa a Sasuke (que espero que sepáis cuál es, yo supongo que sí). En el manga es todo lo contrario, le hace la misma petición pero a la inversa. Y no lo puse yo así porque aún no lo supiera y tal, no, es que me gustaba así, por eso lo he cambiado un poco (si es que en fondo aprecio a Itachi xD). Así que nada, también pido perdón por haber cambiado eso respecto al manga (que por fin me lo leí, entero!! Uooo!! (Bueno, hasta donde lo llevan, claro xD)). Y había algo más, pero no recuerdo qué era, así que os dejo ya leer.

Nota: fic yaoi, esta vez un poco más notable xD.


10. Vinagre En La Piel

-¡Dios…! –exclamé aturdido, tumbado sobre un mullido colchón-. ¿Qué narices ha pasado?

En realidad lo pregunté al aire. Era una pregunta retórica que no pensaba que tuviera respuesta. Al menos a mi alcance. Pero me equivocaba. Una voz asustada me habló con tranquilidad, desde un lado de la cama –sentado en una silla, en actitud incómoda:

-Te desmayaste. ¿Cómo te encuentras?

Miré en aquella dirección, hasta toparme con los ojos de Gaara, que me miraba sin cesar. Se le veía cansado, como si hubiera dormido más bien poco, más pendiente de mí que de sí mismo. Estaba un poco desaliñado, pero eso era algo que no iba a captar toda mi atención en esos instantes.

-Bien, supongo que bien –susurré moviendo imperceptiblemente la cabeza en señal afirmativa, aún tumbado. Él se tendió a mi lado, apoyándose en un brazo, de costado, para mirarme, aunque yo evité el encontrarme con sus ojos.

-¿Recuerdas lo que pasó?

-Creo que sí…

Flash Back

Mi corazón latía con violencia. En parte porque me sentía nervioso y frustrado al verme sin escapatoria, incluso cuando fui yo el que provocó tal situación. Pero por otro lado, estaba excitado, ansioso por empezar con todo aquello y poder ensañarme con mi hermano. ¿En serio que pensaba que podría? Bueno, tampoco era tan descabellado, pero, tal vez, sí un poco irreal. Mas eso carecía de importancia. A mí me interesaba más verme metido en ese círculo del que no podría salir así como así.

Adquirí una posición semejante a la de Itachi, aunque yo me mantuve más visiblemente en defensa, esperando que se atreviera a echarse sobre mí. Deseaba poder pararle los pies y sentirme orgulloso de mí mismo, por encima de sus límites. Ser capaz de librarme de toda esa carga que me carcomía por dentro como termitas en la madera… ¡Oh, parecía un sueño! De hecho, no era más que eso: un sueño difuminado por el espectro del deseo que no me dejaba analizar todo el asunto con frialdad, para darme cuenta de que ni en mil años podría ver todo aquello cumplido.

Me cansé de esperar. Salí corriendo, impulsado por la impaciencia y la excitación, hacia el cuerpo inmóvil de mi hermano, alzando un puño amenazadoramente. Quizás no lo suficiente. Lo descargué sobre su cara, la cual se desvió hacia un lado pesadamente, sin conseguir que su cuerpo se moviera. Sonrió sardónicamente y volvió a girar el cuello para mirarme a los ojos. Yo no terminaba de comprender. ¡Le había golpeado!. ¡Había conseguido tocarlo!. ¿Por qué sonreía de esa forma entonces? Se acarició la mejilla con lentitud, mirando al suelo. Y de pronto, sin previo aviso, me propinó un puñetazo a mí en la cara, que me desestabilizó, más que nada por la impresión del momento. Pero antes de que pudiera reaccionar de cualquier modo, mi otra mejilla sintió un nuevo golpe hacia el lado contrario al primero. Y fue entonces mi estómago el que sufrió la fuerza de su puño. Me encorvé inevitablemente hacia delante sujetándome la barriga, aspirando aire con dificultad y tratando de serenarme. Si me ponía nervioso, entonces estaba acabado incluso antes de empezar. Alcé el rostro para mirarlo, extrañado de que no se moviera. Justo en ese momento subió velozmente la rodilla y la frenó con mi mentón. Mi cuerpo se vio impulsado hacia atrás, hasta caer de espaldas con un sonido sordo.

-Cab… -me callé. Me dolía demasiado la mandíbula como para hablar. Y total, un simple insulto no iba a conseguir que se me pasara el enfado, así que opté por tragármelo y despotricar contra él en mi mente, sujetándome la cara con la mano.

-Ay, hermanito, nunca vas a aprender –me dijo amigablemente desde arriba, mientras recorría el moflete en el que le pegué con la yema de su dedo índice, acercándose parsimoniosamente hacia sus labios-. ¿No deberías saber ya que no te debes meter con los que son más grandes que tú? –llegó al fin a la boca con su dedo. Lo introdujo poco a poco, provocadoramente, y lo lamió con lujuria, como si quisiera incitarme, sin apartar sus pupilas negras de las mías, en una mirada que me estremeció.

-Cá… llate –escupí molesto, no sé si por sus palabras y movimientos, o por el hecho de que me costara tanto pronunciar una simple palabra tan corta.

Itachi agarró un mechón de su pelo suelto y comenzó a enredarlo entre sus dedos, distraídamente, casi ignorando mi presencia. Su cara parecía revelar una amnesia profunda y un autismo descarado. No obstante, tan sólo se limitaba a eliminar toda pequeña preocupación que cruzase su mente. Eso lo sabía yo muy bien. Se llevó el mechón de pelo a la boca y lo mordió torciendo los labios hacia un lado, cruzándose de brazos.

-¿Sabes? –me habló al fin mientras miraba hacia arriba, sin permitir que el pelo resbalara de sus labios. Mostraba un aspecto tan aniñado que no podía creer que fuera él quien me había tumbado con ese enorme dolor en el mentón-. Te propongo algo.

-¿Qué? –susurré.

Mis palabras captaron su atención. Sus ojos descendieron del techo y se posaron en mí, con un atisbo de superioridad. La diferencia de altura –él de pie y yo tirado por el piso- no hacía sino aumentar este hecho.

-Puedo perdonaros la deuda –dijo enganchando un dedo en su labio inferior, que se torció hacia abajo ante el peso muerto de todo su brazo, sujeto tan sólo por ese dedo-, a cambio de algo muy simple –añadió volviendo a meterse el dedo en la boca como anteriormente. Lo sacó y lo metió despacio un par de veces, y lo apartó de su boca definitivamente para deslizarlo por su cuello hacia su pecho. Yo alcé una ceja desconcertado, sin querer entender lo que parecía insinuar.

-¿Qué…?

Itachi se acercó a mí y se acuclilló, sin dejarme de mirar. Agarró uno de sus pezones desnudos y lo retorció delicadamente, mientras dejaba salir un poco de aire por la nariz, en un leve suspiro, al tiempo que pasaba su lengua por su labio inferior de forma casi imperceptible. Alargó su otra mano hacia mí y me acarició la cara con un cariño raro. Me agarró una de las muñecas y acercó mi mano a su otro pezón. No sé porqué lo hice, pero lo pellizqué igual que se había hecho él mismo. Mi hermano puso los ojos en blanco y, pausadamente, echó la cabeza hacia atrás.

Cuando pareció recuperarse –sin que mis dedos dejaran de jugar, incontrolables, con su pezón-, me miró y sonrió agradecido. Aproximó su rostro al mío y pegó nuestras frentes, cautivando mis ojos con los suyos de forma irremediable. Por alguna extraña razón irradiaba algo que me enredaba para no dejarme escapar, que me conducía por senderos insospechados que me negaba a andar.

-¿Ves, Sasuke-kun? –dijo melosamente, llegando incluso a frotar su nariz con la mía varias veces-. Es mejor esto que pelearnos como niños pequeños.

-¿Qué quieres a cambio de perdonarnos la deuda…? –susurré sin pensar.

-¿No lo sabes? –dijo muy quedo-. Tu cuerpo… una noche…

Empezó a acercarse a mi boca, que se entreabrió sin mi permiso, quizá esperando algo que en realidad yo no quería. El tiempo se hizo pesado y empalagoso, como si se hubiera ralentizado y no pudiera avanzar a pesar de mis desesperados esfuerzos por moverme más rápido. Esperaba ansioso el momento de probar el sabor de mi hermano, sin ser consciente entonces de lo que eso significaba. Mis párpados se fueron cerrando lentamente conforme intuía sus labios más cerca de los míos. ¿Por qué aún había tanta separación entre nosotros?

En el momento preciso en que sentí su respiración, cálida y embriagadora, sobre mi boca, un fogonazo de luz recorrió mi mente como el flash de una cámara fotográfica. Una piel blanca. Ojos cristalinos. Un pelo revuelto y rojo. Una sonrisa torcida. Abrí los ojos de sopetón mientras la imagen de Gaara se esfumaba como un ente sin cuerpo. Reaccioné a tiempo, antes de que mi hermano llegara a besarme, al fin dándome cuenta al cien por cien de lo que estaba ocurriendo. Retorcí con fiereza, mostrando inconscientemente los dientes apretados, el pezón de Itachi que aún estaba entre mis dedos, por lo que éste dio un respingo hacia atrás con un quejido molesto. Se frotó mientras me miraba con rabia. Pero me daba igual. Prefería que ideara mil formas de apalearme, incluso que las llevara a cabo todas, antes que dejarme besar por él. Y más ahora que había aceptado que mis sentimientos por el pelirrojo anidaran dentro de mí y me permitieran dormir sin tormentos.

-¡Niñato malcriado!

-Soy un poco mayor ya para que me llames niñato,. ¿no te parece? –dije socarrón, descubriendo sin proponérmelo que podía hablar más o menos como de costumbre, a pesar de la molestia que aún sentía.

Aprovechando la distracción de mi hermano mayor, que parecía un poco aturdido por no haber conseguido encandilarme como él quería, me dispuse a actuar. Así, sentado como estaba, apoyé las manos en el suelo, junto al trasero, de forma que no perdiera el equilibrio cuando giré mi pierna izquierda hacia el lado derecho, todo cuanto pude. Y, rápidamente, descargué el impulso retrocediendo la pierna a su posición inicial, pateando la cara de Itachi en el proceso, con el talón. Su cuerpo se desplomó en el suelo, como un peso inerte. Levantó la cabeza y me miró, apático. Los mechones revueltos de su larga cabellera tapaban gran parte de su cara, incluso uno de sus ojos. Su rostro se veía hermoso en esa situación, casi como si estuviera posando. Pero en su mente, esa imagen no era más que el resultado de un acto del que –según él- me arrepentiría.

Se levantó con garbo, sonriendo cínicamente y con suficiencia. Estaba claro que mi hermano no estaba por la labor de dejarme salirme con la mía así como así. Y mucho menos ahora que había rechazado sus insinuaciones de esa manera tan descarada. Se frotó la nariz con el nudillo de su dedo índice, en un gesto ingenuo. Y súbitamente, se abalanzó sobre mí, dándome un puñetazo impresionante. Comenzó a descargar ferozmente sus puños sobre mi cuerpo, sin importarle realmente dónde golpeaba. Yo intentaba moverme y esquivarlos, pararlos con mis manos al menos. Pero me era casi imposible. Si detenía un puñetazo, recibía en cambio otros tres.

Me dejó caer al suelo, como si sólo fuera un trozo de plomo pesado. Me miró con asco, intentando decirme que no merecía la pena pegarme a mí. Pero, no obstante, arremetió con su pierna contra mi estómago, en un acto desesperado por hacerse imponer, por hacerme ver que él era superior y podía controlarme a su voluntad. ¿Era esto cierto? Tosí secamente mientras me encogía sobre mí mismo, sin querer mirarlo. Me sentía herido, más en mi orgullo que otra cosa. Me sentaba mal que Itachi estuviera resultando victorioso de esa forma tan simple. Y entonces noté su presencia a mi lado, muy cerca. Lo miré. Se había arrodillado junto a mí, con una cara triste. Me abrazó posesivamente, como si quisiera protegerme de algo –de él mismo tal vez. Sentí el calor de su cuerpo, de su piel blanca y desnuda tocando mi ropa. Pero yo estaba resentido, no iba a aceptar aquel gesto tan fácilmente.

Intenté golpear su espalda con una de mis piernas, en una posición un tanto incómoda y que ni yo mismo estoy seguro cuál fue. Pero sé muy bien que fue en balde. Su mano se cerró alrededor de mi pierna, apretando con fuerza, mientras su rostro se mantenía escalofriantemente impasible, sin mostrar ninguna expresión.

-¿Por qué te empeñas en pegarme? –susurró después en mi oído.

-Porque te odio.

-¿Y no puedes perdonarme tras muchos años consumiéndote por ese odio tan estúpido?

-¡¿Estúpido?! –espeté enfadado, revolviéndome para salir de debajo de él. Pero misteriosamente, tenía mucha más fuerza que yo, y casi con su sola presencia –aunque sí tensó un poco los músculos- era capaz de mantenerme sujeto-. ¡Mataste a nuestros padres!. ¡¿Y soy yo el estúpido?!

-Nunca dije que tú fueras el estúpido –me dijo con una voz triste y apenada, demasiado real para estar fingiendo. Eso me desconcertó, y logró que me calmara-. Te dejé con vida porque no te consideraba ningún estúpido. Y ahora tampoco.

Mis ojos se abrieron de par en par. No podía creer lo que estaba escuchando de sus propios labios. O quizá no quería. Sería muy doloroso haber malgastado tanto tiempo odiando a alguien que ahora decía tenerme en alta estima, insinuando –como hacía- incluso que casi me quería. Sentí su boca en mi mejilla, suavemente, depositando un beso tímido y cariñoso que me descolocó mentalmente.

-¡Apártate de mí!. ¡Sucio asqueroso, no me toques! –yo parecía desbordado por una rabia tonta, sintiéndome impotente por no poder hacer nada por mí mismo para conseguir lo que, de un modo u otro, le estaba pidiendo, aunque quisiera sonar autoritario-. ¡Eres un mentiroso, no te creo!

-¿No puedes entender que lo hice para protegerte? –dijo desesperado, tratando de hacerse creer por todos los medios-. Yo te quiero Sasuke... ¡eres mi hermano, joder!

-¡Pues yo no te quiero! Mataste a mamá y papá y me dejaste solo –contesté alterado, comenzando a llorar al recordar todo el dolor que sentí en su momento. Sintiendo el dolor que me causaba en esos momentos el creer en sus palabras, tan sinceras-. Para mí, tú no eres mi hermano…

Itachi apartó su cara para mirarme, sorprendido. Se le veía impresionado y asustado, como si realmente le hubiera hecho sufrir con esas palabras. Le temblaba el labio inferior, ligeramente, pero era una clara muestra de que estaba nervioso y no quería aceptar ese hecho. Se volvió a echar sobre mí, escondiendo mi cabeza en su pecho y la suya en mi hombro, sollozando quedamente y estrujándome fuerte contra su cuerpo, lo que me demostró que su comportamiento, al menos ahora, no era fruto del engaño o la actuación.

-¡No puedes decir eso! –decía una y otra vez-. Yo te…

Pausa del Flash Back

Me quedé callado de pronto. Se me empezaba a formar una nube semitransparente, acercándose a la opacidad, en mi mente. Ya empezaba a dudar de mis pensamientos y recuerdos. Y Gaara lo notó. Sin embargo, ese corto tiempo fue suficiente para que a mí me diera tiempo a analizar la situación con mi hermano. ¿En qué momento dejamos de pelear para estar abrazados –en contra de mi voluntad, todo sea dicho- y él confesándome que me quería como hermano suyo que era? Era tan extraño.

-Ya no recuerdo bien qué pasó después.

-Vaya, justo cuando llegué yo –sonrió el pelirrojo, gracioso. Lo miré un momento fugaz y no pude evitar sonreír ante su aspecto infantil-. Bueno, seguiré contando yo para que sepas qué ocurrió…

Flash Back

-¡No puedes decir eso! –decía una y otra vez-. Yo te…

Su voz se quebró con el estrépito de un sonido sordo. El hermano de Sasuke soltó a éste al fin, haciendo que dejara de forcejear y liberándolo de su abrazo. Es más, su cuerpo cayó sobre él, sin esfuerzo. Entonces retiró la cabeza de él, despacio, y miró, como le fue posible, para averiguar la razón de que ya no lo sujetara con ese ahínco. Itachi estaba inconsciente. Entonces, Sasuke echó la cabeza hacia atrás y me miró aturdido. Yo estaba un poco ausente, con los ojos desorbitados, como si me hubiera poseído alguna esencia externa. De hecho, me sentí por dentro como en otros tiempos, cuando sentía ganas de matar a alguien. En mi mano sujetaba el cuello de una botella de cristal, rota.

Apartó con cuidado el cuerpo de su hermano, con el sonidito de los pequeños cristalitos repiqueteando con el suelo al caer desde sus cuerpos. Parecía preocupado de pronto, y lo sé bien porque de pronto empezó a acariciar la cabeza de Itachi. Comprobó sus constantes vitales y se aseguró de que no había sangre. Murmuró algo de que sólo estaba desmayado, suspirando aliviado, y la verdad es que ahora yo también estoy aliviado. Me arrepentiría mucho de matar a alguien, fuera quien fuese.

-Sa… Sasuke… -empecé a hablar, sin ser del todo consciente de mis propios actos-. ¿Qué…

No me dejó seguir. Se abalanzó sobre mí y me rodeó todo el cuerpo con sus brazos, apretándome con fuerza. Lo poco que quedaba de la botella resbaló de mis dedos, golpeándose sin romperse ya en el suelo. Reaccioné al fin levemente, y le correspondí al abrazo, asustado. No entendía muy bien qué pasaba allí, pero al poco de levantarme en el sofá, con Naru-chan en brazos, y ver que Sasuke no estaba por ningún lado, un presentimiento me condujo hasta ahí. ¿Cómo supe que se encontraban en mi antiguo piso en lugar de en el de Itachi? Muy sencillo, primero fui al otro, donde por casualidad pude informarme.

-Tranquilo, Gaara, no pasa nada –me dijo en el oído-. No pasa nada –repitió con la voz más baja aún, intentando hacer que desapareciera mi ligero temblor.

Respiré hondo, aspirando el aire que se me hizo como una tremenda bola maciza en la garganta. Casi lo mato. Por suerte eso no pasó, aunque al principio lo lamenté en verdad. Y de buenas a primeras, de forma misteriosa, Sasuke se desplomó en mis brazos. Así, dormido –desmayado-, era realmente pesado. Me costó aguantarlo en vilo, y decidí que ya llevábamos mucho tiempo en esa maldita casa que no hacía más que traerme problemas. Arrastré un poco de él, hasta que me detuve, pasmado.

-¿Sa… suke? –me giré y vi a Itachi moviéndose levemente, intentando mirarnos como podía. Parecía desorientado-. No… Gaara…

-Olvídate de nosotros –me salió de la boca con cierta cólera, sin haberlo pensado.

-Sí, eso trataré de hacer… -susurró él. Lo miré boquiabierto. Ése no parecía el Itachi que yo conocía-, aunque no del todo… ¡Auch! –se quejó después frotándose la cabeza-. Olvidaos de la deuda y…

Fin del Flash Back

-Espera… -lo corté yo. De todos modos, su relato parecía llegar ya a su término-. ¿No tenemos que pagar nada más?

-No, al parecer, se compadeció de nosotros. O quizá tenía miedo de que lo apaleara ahí mismo, tal y como estaba, si osaba amenazarnos otra vez o algo –rió el pelirrojo-. Y también me pidió que… que te dijera que… te quiere…

Silencio.

-Buah, bobadas.

-Parecía sincero cuando lo dijo.

-Me da igual –zanjé-. ¿Y cómo hemos llegado hasta aquí?

-Te arrastré hasta el coche. ¿Hace falta que te explique algo más? –sonrió con picardía, como un auténtico pillo.

-Pero si no tienes carné.

-Eso no quiere decir que no sepa conducir…

-Fuiste un imprudente.

-Lo sé –me dijo él sonriente y feliz. ¿Entendía realmente lo que le estaba diciendo?-. Un imprudente que quería sacarte de allí cuanto antes –añadió, acercando sus labios a los míos.

Compartimos un beso largo y un tanto húmedo. Algo que me hizo recordar las palabras de Itachi antes de empezar a pelear –si podía llamarlo así. Algo que sin darme cuenta me llegó hondo y no olvidaría tan fácilmente: "Bien. Te voy a demostrar… que no estás a la altura… para poder defender de mí… a tu novio".


Hale, ya se ha acabado esta primera parte. Espero que os haya gustado, porque la verdad, a partir de aquí (este capítulo inclusive) me siento muy inseguro para publicar, sobre todo con el tema del cambio de Itachi, pero bueno. Así que a ver qué dices, pero nada de mentiras piadosas, sed sinceras v.v Nada, muchas gracias a todo el mundo por sus reviews (guau, hay 60 justos,me hacen mucha ilusión, en serio, nunca esperé llegar a tantos xD). Ah, y gracias también por los ánimos, aun sin conocerme de nada. Sois geniales, en serio (quien me conoce sabe que no lo digo por decir v.v). Bueno, paso a los dos reviews que tengo que contestar por aquí, cuidaos muchísimo. Bai!!

Kristuky: tranquila mujer, no te lo dije para que te pusieras así. Ni siquiera era un reproche ni nada. Sólo era información complementaria xD. Comprende que tampoco es que vaya pidiendo por ahí que me confundan, por eso lo dije, para que no se repitiera. Pero nada más, no me molestó xD. Gracias por tu review, llegó bastante prontito y eso que ni siquiera avisé que iba a actualizar con tanto adelanto (creo que llegó prontito, no? xD). Bueno, lo dicho, que gracias. Y me alegro que te guste, es un poco de orgullo personal, que bastante falta me hace n.n' xD. Y sí, mira, aquí estoy actualizando, para que veas xD. Sólo espero que te guste también, de verdad. Cuidate, bai!!

Valentina: sí, ya vi que no me lo explicaste ¬¬ Ya te vale. Pero en fin, ojalá fuera cierto y tu boca hablara... Me alegro que te gustara el capítulo¿pero qué cosas no están bien escritas? Mira que lo reviso unas tres veces antes de publicar, pues nada. Ya habré vuelto a meter la pata como con la "lata" xDDD Por dios, qué torpe soy v.v (Eso sí, quiero saberlo, quiero ver mis propios fallos ò.ó). Por cierto, qué intuición al saber que era Itachi, pero claro, tampoco pretendía que fuera muy misterioso, era sencillo xD. Pero no lo veas como malo... bueno, hasta ahora puede que un poco, pero ya ves que al resto les gusta así (en el fondo, en el manga, Itachi sin su puntillo malo no sería Itachi xD). Y ya ves que no lo ha violado xD. En el fondo es un buenazo. Y sí, es que Naruto es mucho Naruto... le dio justo en la zona "x" xDDD (¿O sería más bien la zona "p"? xDDD). En fin, ya viste que Gaara acudió. Cuídate tú también y nos vemos pronto. Que ya sabes, empiezan las fiestas y no te vas a librar de salir!! ò.ó Y menos con mis primos, jope xD. Bai!!