Dedicado a Lussyvr14
Tal vez sea porque nunca conoció el afecto de un hombre, quizá sea porque es su primera ilusión de adolescente enamorada. No sé cuál sea el motivo exactamente, puede ser porque fue el primer chico que la trató con respeto y sin juzgarla. Pero que también quede claro que es sólo una atracción no recíproca, y no es que Sakura quiera casarse con Gaara, no es que le guste para siempre, probablemente mañana ya no sienta lo mismo…
―¡No, no, no y no! ¡Me niego rotundamente a que Sasuke Uchiha sea mi pareja para el baile!
Sakura se levantó de su asiento abruptamente, apoyando ambas manos sobre el escritorio.
―¡Pero, presidenta! ―chilló la tesorera, Tenten.
―¡Dije que no! ―hablaba firme, observando con desaprobación a los integrantes del consejo― ¡Ya tengo suficiente con que me hayan puesto en pareja con él para la decoración! ¡¿Y ahora quieren que también vayamos juntos al baile?!
El consejo estudiantil revisaba los detalles sobre el tan esperado baile de invierno. Tenían el tiempo encima, ya que sólo les quedaba menos de un mes para tener todo listo.
Decidieron que la mejor forma de apresurar las cosas, pero de buena forma, era trabajar en parejas. O sea que en par tendrían que revisar y asegurar algún tema específico del baile, ya sea decoración, música, aperitivos, etcétera.
A los jóvenes les pereció buena idea poner a trabajar juntos a Sakura y a Sasuke, bueno, en realidad no tenían otra opción ya que eran los únicos que sobraban. Así que, con ayuda de ruegos y sobornos, convencieron a la presidenta de colaborar con Sasuke Uchiha. Sin embargo, consideraron era mejor que fueran en pareja al baile.
―Creí que era más madura, Sakura ―Sasuke interrumpió las pataletas de la chica―. No tengo nada de malo. Además Gaara irá con su hermana, así que no tienes alternativa.
―¡Uchiha! ―gruñó Sakura.
―¿Qué tiene que ver mi hermano?
―N-No e-es nada, Temari ―negó sacudiendo las manos. Miró a Sasuke, quien sonría malicioso―. Lo pensaré ―aclaró achicando los ojos―. Pero regresando al tema de la organización, creo que deberíamos comenzar ya. Podeos hacerlo aquí y…
―Mejor lo hacemos en mi casa ―como de costumbre interrumpió―, lo de ponernos de acuerdo.
―¡Ja, ja! ¿Piensas que yo voy a poner un pie en tu casa? Estás pero muy equivocado.
―Entonces podemos vernos en tu trabajo ―sonrió arrogante. Sasuke sabía que era un tema delicado para ella, en pocas palabras, encontró su talón de Aquiles.
Antes de que los demás comenzaran a especular, o preguntar sobre el supuesto trabajo, Sakura no tuvo ni tiempo de pensar en una respuesta.
―¡Que bromista eres, Uchiha ―rió forzosamente, y lo miró con enojo―. Entonces, hoy en tu casa.
Una joven delgada de cabello rojizo y piel morena, abrió bruscamente la puerta del salón de reuniones, interrumpiendo los asuntos del comité.
―¡Presidenta!
―¿Qué pasa?
―¡Es su amiga Hyuga! ¡Tayuya y su grupito la tienen acorralada en el baño, cerca del salón de música!
Sin pensar o analizar la información, inmediatamente Sakura y, aún no sé por qué pero también Sasuke, salieron a toda prisa, esperando llegar antes de que algo malo ocurriera.
{…}
―Sabemos lo que haces, rarita ―reclamaba, mientras posaba las manos sobre su cintura, con pose imponente.
Tayuya en una estudiante de tercer años, presidenta del molesto club de fans de Sasuke y Naruto.
―Y-Yo, n-no sé…
Hinata estaba temblando, tumbada en el piso mientras era rodeada de cinco chicas más grandes que la enfrentaban, la pelirroja en el medio.
―¡Claro que lo sabes…! Nos llegaron rumores de que te paseas de la mano con nuestro Sasuke ―se puso en cuclillas, acercándose más a ella―. Tendremos que darte una lección para que lo dejes en paz.
Dos de ellas tomaron a Hinata delos hombros obligándola a arrodillarse, mientras las otras dos reían y grababan todo. Tayuya levantó su mano abierta con la intención de golpearle.
Justo antes de que su mano llegara a la mejilla de Hinata, otra mano mucho más grande y fuerte la sujetó de la muñeca impidiendo que avanzara, puedo decir que con tanta fuerza que terminó lastimando a la pelirroja.
―¡U-Uzumaki! ―dijo al ver quien la había detenido.
{…}
Sakura corría a toda prisa por los pasillos, y Sasuke la seguía. Iba pensando miles de cosas palas por hacerle a Tayuya si llegaba siquiera tocarle un pelo a su mejor amiga.
―¿Qué hacen? Parece que van a cobrar una herencia ―preguntó Naruto, el cual encontraron de camino al salón de música.
―Es Hinata, la tonta de Tayuya y sus amigas le harán algo ―respondió Sasuke sin detenerse.
Enseguida también los siguió. Por hoy, no tendría su cita diaria con la pianista.
{…}
―¡U-Uzumaki!
―¿Qué pensabas hacer, Tayuya? ¿Ibas a golpearla ―la miraba directo a los ojos. Era a primera vez que la chica pelirroja sentía miedo de otra persona.
No le dio tiempo a que respondiera, apretó aún más la muñeca y la aventó bruscamente haciendo que ésta cayera. Las demás se comenzaban a alejar, espantadas.
Menma se puso en cuclillas frente a Hinata, tomó sus manos y le ayudó a levantarse, mostrándole una sonrisa y diciéndole de cerca que todo estará bien. Limpió con sus pulgares las lágrimas que se escapaban de ella, se giró para ver de nuevo a la culpable del alboroto.
―Va a ser la primera y última vez que te vea cerca de ella, que te quede bien claro, ¡escuchaste! ―amenazó, mientras abrazaba a Hinata pegándola a su cuerpo. La mirada de Menma daba miedo, y era justo lo que quería provocar. Tenía que dejar en claro que mientras él estuviera no volverían a hacerle daño a la tímida joven.
Tayuya, al igual que sus amigas, estaba más que sorprendida y al mismo tiempo asustada. No se imaginaba que tan intimidante podía ser el chico nuevo y mucho menos que estuviese del lado de la rarita del colegio.
Aunque para ellas, las cosas empeoraron cuando una furiosa mujer de cabello rosa llegó, acompañada de las personas menos esperadas.
Los tres se quedaron sin habla, pasmados, al ver a Hinata siendo abrazada por el hermano mayor de Naruto.
―¿Qué pasó aquí? ―preguntó con seriedad― ¿Estás bien, Hinata?
―¡Sakura! ―Hinata se soltó de Menma y corrió a donde su amiga la recibió como madre protectora, con los brazos abiertos.
―Por esta vez, sólo les daré una advertencia. Si se meten con ella, se meten conmigo.
Las otras chicas se veían incómodas, ya que las personas que admiraban estaban también ahí, mirándolas con reproche.
{…}
Sakura caminaba con paso firme y ambas manos empuñadas.
―Estúpido Uchiha. Mira que hacerme venir hasta acá y llegar tarde al trabajo por su culpa ―llegó a la entrada de una gran casa y se paró frente a la puerta―. Pudimos ponernos de acuerdo durante clases o en la reunión del comité, ¡pero no! Me tenía que hacer venir ―golpeó la puerta con fuerza tres veces―. Ni siquiera sé por qué acepté hacer esto… ¡Como lo odio! ―gritó antes de que la puerta se abriera― Espero que tengas una buena razón para ―se detuvo al ver que, quien abrió no era precisamente Sasuke― Lo-lo siento, Soy Haruno Sakura y busco a Uchiha Sasuke.
Un hombre alto, de cabello negro y ojos parecidos a los de Sasuke estaba frente a ella. Sakura sonrió y no pudo evitar sonrojarse al notar lo guapo y atractivo que era.
―Sakura, lindo nombre, como los árboles de cerezo. Yo soy Itachi Uchiha ―sonrió. Sakura se sonrojó aún más y rió penosa―. Sasuke no se encuentra, no debe tardar en llegar. Si quieres puedes esperarlo adentro, aquí afuera hace un poco de frío.
―Eh, sí, c-claro.
Los minutos pasaban, los ojos de Sakura continuamente observaban el reloj de pared, añorando la hora en la que Sasuke entrara por esa puerta y la salvara del momento incómodo. Itachi parecía un hombre amable, pero ella estaba muy nerviosa sin saber por qué, si sola presencia le hacía sudar, temblar, e incluso comportarse un poco torpe.
Apretaba con ambas manos, con mucha fuerza, un vaso de agua que Itachi Uchiha le había ofrecido. Bebía mientras trataba de relajar su cuerpo y su respiración.
―Sasuke… ¿Va a demorar mucho? Es tarde y tengo que trabajar.
―No te preocupes, aún debe seguir en el cementerio ―Sakura respingó―. Siempre llega a esta hora, pero si se atrasa más yo te puedo llevar.
Eso puso más nerviosa a Sakura.
Escucharon un ruido y los dos desviaron la mirada a la puerta que se abrió. Sasuke la cerró y se detuvo al ver a su hermano y a la presidenta escandalosa en la estancia de la casa.
―Hasta que por fin llegas ―se puso de pie y comenzó a caminar―. Te estoy esperando desde hace rato.
Sasuke rodó los ojos y la tomó del brazo, llevándosela rumbo a su habitación.
{…}
Después de todo, la presidenta no era tan odiosa. Cuando estaba tranquila, hasta le agradaba su compañía.
―Que molesto es esto ―Sakura resopló. Se recostó sobre la cabecera de la cama, mientras, Sasuke estaba sentado en la otra esquina―. No me gusta el tema del baile, es aburrido y es mucho trabajo para nosotros.
―Es lo que todos decidieron. Si no hubieras estado distraída escribiendo sakuraXgaara en tu libreta, a lo mejor hubieras hecho que cambiaran de opinión.
Sakura infló los cachetes y frunció las cejas.
―Como sea ―giró los ojos―. Oye, Uchiha, ¿puedo preguntarte algo? ―Sasuke se encogió de hombros y asintió con la cabeza― Cuando estaba hablando con tu hermano, él mencionó algo ―él unió su entrecejo―. Dijo que estabas en el cementerio. ¿Acaso tus padres están…? Es sólo curiosidad.
―Mis padres están vivos, créeme. Es una vieja amiga, que todavía estimo ―sonrió leve.
Sasuke no parecía molesto, más bien se miraba divertido por la imprudencia de ella.
―Lo siento mucho ―habló melancólica―. Estos temas me entristecen mucho. Sé lo que es perder a alguien importante… Yo, perdía a mi mamá cuando era pequeña. Aún la necesito, a veces siento que me hace falta ―decía, sin dejar de observar el suelo de la recamara―. Estoy agradecida de que Hinata y su hermanita estén conmigo, de que me eligiera por sobre su padre, pero… en verdad deseo un abrazo de mi mamá.
Sakura no era de desahogarse con cualquiera, y cuando se dio cuenta de lo que decía, o más bien a quien se lo decía, se detuvo y lo miró.
Sasuke la miraba desconcertado, con una pizca de sorpresa en su expresión. ¿Por qué le confesó algo tan delicado? ¿Por qué se sentía tan cálido y relajado ahora mismo? Es como si hablara con Izumi, ¡No! Era diferente, era especial.
―Ella fue mi primer amor ―cerró los ojos y se recostó, ahora la sorprendida era Sakura―. Me enamoré de ella, como un niño pequeño quiere a su juguete favorito. Desafortunadamente era la novia, no, prometida de Itachi… No me hubiera importado que estuvieran juntos siempre, sólo quería que los dos, en especial ella, fueran felices.
―¿Y qué pasó?
―Itachi rompió con ella por mi culpa, Izumi no lo soportó, al final de cuentas lo amaba mucho… ella, terminó suicidándose, en su propia casa, horas después de que ellos terminaran su relación.
Sakura presionó su pecho con sus manos. En ese momento llegó a entender que después de todo ella y Sasuke no eran tan diferentes. Ambos perdieron a una persona que amaban, y a causa de eso ninguno de los dos podía expresar con facilidad sus emociones, y rechazaban a las personas como forma de bloqueo. Construían su propio muro para separarse de los demás, y curiosamente sólo se sentían cómodos con su respectivo mejor amigo/a.
Sakura sentía un nudo en la garganta.
―No tenía idea. Lo siento tanto… Aunque, a juzgar por tu reacción cuando llegaste, creo que no te llevas bien con tu hermano ―Sasuke chasqueó la lengua, dándole la razón―. Pero, creo que Itachi no tiene la culpa, ni tú. Trata de verlo desde sus ojos… no solo perdió a la mujer que quería como esposa, sino que también perdió a su hermano.
Por primera vez Sasuke se quedó pensativo, sin protestar o molestarse por ser aconsejado, y mira que su amigo Naruto siempre lo hacía.
Sakura, por impulso, lo tomó de la mano sorpresivamente. Él la contempló extrañado, miró su mano y después a su rostro que sonreía y entrecerraba los ojos jade.
―Por ser honesto conmigo, iré contigo al baile, ¿está bien?
―Me parece bien ―respondió el gesto, no obstante se soltaron de inmediato por la vergüenza―. Yo te ayudaré para que conquistes a Gaara, te prometo que la noche del baile saldrán tomados de las manos.
―Eso me gustaría. Gracias, Uchiha ―rió nerviosa y sonrosada.
Sin embargo, Sasuke lo pensó mejor, no debió decir lo último.
{…}
―Fue un placer conocerte, Sakura.
―El gusto fue mío, Itachi.
Ambos hermanos despidieron a Sakura desde la entrada de su casa. Ella se marchó contenta porque, en ese momento, parecían buenos hermanos.
―Sé lo que piensas ―dijo Sasuke―. No es como Izumi. Es muy diferente, es agresiva, ruda, descuidada, ruidosa, es una molestia. No es tu tipo, así que ni lo intentes.
Fue como si supiera lo que pensaba.
―Tampoco es tu tipo, y sin embargo te veo interesado en ella. Por esta vez, pasaré de tus advertencias, quiero conocerla mejor. Espero no te moleste.
―No, que va. Has lo que quieras, no me importa ―se dio la media vuelta, y se fue rumbo a su habitación.
{…}
Eran más de las tres de la madrugada. Naruto apenas estaba llegando a su casa, esperando que sus padres ya estuvieran durmiendo y así evitar los sermones de su gritona madre.
Toda esa semana, su familia se quedó con él, y al parecer iba para largo.
Venía de la casa de su novia, atónito por lo que acababa de suceder. Estando con Ino, en un ataque de calentura y sin darse cuenta pronunció entre suspiros el nombre Hinata, por suerte Ino no logró escucharlo, estaba demasiado extasiada para oír lo que su novio decía. Lo más extraño fue que mientras tenía relaciones con ella, en su cabeza estaba la dueña de ese hermoso nombre
―Que bonitas horas de llegar, Naruto.
Menma encendió la lámpara de la sala.
―A ti no te debe importar a qué hora llegue ―trató de ignorar a su hermano, pero éste se levantó y se puso frente a él, impidiéndole el paso.
―Iré directo al grano ―Naruto torció los ojos e hizo una mueca―. Me gusta alguien, me interesa mucho.
―¿Qué quieres, qué te felicite?
―La investigué, estuve preguntando a varios compañeros de clase, muy pocos me dieron información de ella y otro sólo reían. Pero eso no me importa, lo que importa es que me dijeron que es soltera.
―Menma, sinceramente no me importa.
Naruto quiso apartarlo pero éste no lo dejó y continuó hablando.
―Debería importarte, porque se trata de tu novia.
―¿Ino? ―preguntó perplejo.
―Entonces es verdad lo que me dijeron, mentiste ―Naruto fue abriendo los ojos y un poco la boca al comprender―. Esa tal Yamanaka es tu novia.
―¿A dónde quieres llegar? Sé directo ―su mirada cambió completamente.
―Hace una semana, cuando llegamos, dijiste que Hinata era tu novia, y resulta que es mentira ―Naruto frunció el ceño―. No sé por qué razón dijiste eso, pero ahora que me queda claro que ella y tú no son nada, no tengo impedimento para conquistarla.
―¡No te atrevas!
Naruto lo sujetó del cuello de la camisa.
―¿Por qué te molesta? Si tu novia es esa rubia, y Hinata es soltera, no tienes razón de celarla ―sonrió―. Te lo dejaré claro desde hoy, voy a conquistar a Hinata, porque ella es de esas mujeres que quieres para madre de tus hijos.
―Si llegó a verte cerca de ella, créeme que soy capaz de romperte la cara ―apretó con más fuera su ropa.
―Te reto a que lo hagas, y veremos qué opina ella. Al final me harías un favor. Recuerda que siempre gano, Naruto. Siempre me salgó con la mía.
Menma se soltó aventando las manos de Naruto, y subió a su habitación, dejándolo solo, enojado y pensativo.
