Rachel y Finn no tardaron nada en llegar al hospital. Al llegar a la sala de espera, Finn fue rápidamente con su madre, mientras que Rachel se dirigía con los brazos bien abiertos a refugiar a su amigo. Tras abrazar a Kurt, Rachel fue a saludar a Blaine, que también se encontraba allí. Finn se acercó a Kurt.
- ¿Qué ha ocurrido?
- Estaba trabajando.- Comenzó a hablar Carole.- Y según un cliente tenía muy mala cara. Al girarse a por una pieza se desmayo…
- ¿No sabéis nada?.- Volvió a preguntar Finn.
- No han dicho nada todavía.- Contesto Kurt, cabizbajo.
- ¿Lleváis mucho aquí?.- Preguntó Rachel tímidamente.
- Habrá pasado ya una hora.- Dijo Carole, volviéndose a sentar.
- Ya verás cómo no tardan en avisar.- intento animar Blaine.
Todos se sentaron en las incomodas sillas de la sala. Kurt miraba al horizonte, sin centrar su vista en nada, con los pensamientos en otro lado, mientras que Carole intentaba acallar su llanto. Rachel se sentó al lado de Kurt, y cogió su mano, apretándola levemente, y este respondió con otro apretón sobre su mano. Rachel alzó la vista para observar a Finn, que se encontraba abrazando a su madre, intentando tranquilizarla.
Casi veinte minutos más tardes, una enfermera rubia, salió a la sala con una carpeta en sus brazos. Toda la sala se quedo en silencio mirando expectantes a aquella mujer. Esta se aclaro la garganta antes de hablar.
- Familiares del señor Hummel.- Rápidamente todos se levantaron, y la enfermera se acerco al grupo.
- ¿Cómo se encuentra?.- Preguntó ansioso Kurt.
- Su situación es débil. El señor Hummel había sufrido un infarto, bastante grave y tuvimos que inducirle al coma. Por suerte para todos, los doctores han conseguido que todo salga bien. Su familiar esta estable, pero le dejaremos ingresado un par de días más para ver como avanza.
- ¿Podemos verle?.- Dijo Carole con la misma ansia con la que antes había hablado Kurt.
- Sí, pero mi consejo es que no vayan todos. Una única persona. Los demás podrán verle cuando este en planta.- Kurt miró a Carole, casi al mismo tiempo que lo hizo ella.
- Carole, ve tú.
- Kurt, es tu padre.
- Y tu marido. Me vale el saber que está bien, podré verlo en poco tiempo, ¿verdad?.- Kurt miró a la enfermera que afirmó con la cabeza.- Ya está. Dale un beso de nuestra parte.
La enfermera miró a Carole, y antes de que se fuera, beso la frente de Kurt, y se despidió de Finn apretando su mano. Los cuatro se quedaron en la sala de espera, sintiendo que tras la noticia volvían a respirar. Rachel se acercó a Finn y agarro su mano, abrazándose a su brazo, apoyando la cabeza en este. Finn la miró y sacó su medía sonrisa típica. Cuando alzó la vista, miró a Kurt y propuso ir a la cafetería a tomar algo, hasta que su madre le avisará y así hicieron.
-O.
Habían pasado ya unas cuantas semanas del incidente y Burt ya se encontraba en casa, con absoluto reposo. Para que el taller no se quedará cerrado, Finn se hizo cargo de él, lo que hacía que Rachel y él casi ni se vieran.
Tras su clase de ballet, Rachel decidió pasarse a hacer una visita a su chico, y de esa forma se encontró en frente del taller a las 18h00. No había nadie esperando, así que entro dentro del taller, con cierta timidez.
- ¿Finn?- La voz de Rachel se oía como un susurro.- ¿Estas por aquí?
- Aquí.- Se oyó a lo lejos la voz de Finn.- Espera, no vengas o te pondrás perdida.- De debajo de un coche, apareció un Finn vestido con un mono azul lleno de grasa.- ¿Me puedes acercar la toalla?
- Claro.- Rachel cogió la toalla que Finn le había señalado y se la acerco.- Aunque he de admitir que manchado de grasa, estas guapísimo.
- ¿Sólo manchado de grasa?.- Refunfuño Finn tras limpiarse la cara.
- No, ya lo sabes. Pero manchado de grasa es como muy… -Rachel se acercó a él cogiéndole por la cremallera del mono.- … sexy.
- Berry, ¡estas descontrolada!.- Finn alzó las manos. No se atrevía a tocarla.
- Rachel tiró un poco del mono, y se puso de puntillas para besar sus labios. Finn puso mala cara, pues la iba a manchar, pero Rachel insistió, así que acercó sus labios a ella, para apartarse rápidamente. Rachel soltó su mono y puso sus brazos en jarras.
- Finn…- musitó haciendo un mohín infantil.
- Rachel, me muero de ganas de besarte, pero te voy a manchar.
- Quiero que me manches.
- Sí, pero tú ropa no lo quiere.- Rió Finn. Rachel volvió a hacer el mohín infantil de antes, y Finn negó con la cabeza.- Eres irresistible.
Finn cogió la cara sonriente de Rachel entre sus manos y la beso. En un principio el beso fue cuidadoso, y tímido, hasta que la lengua juguetona de Rachel se introdujo en la boca de Finn, lo que hizo perder el control de este. Finn quito las manos de su cara, pero no las poso en ningún lado, por miedo a mancharla, hasta que Rachel decidió coger estás y posarlas sobre sus caderas. Cuando las manos de Finn ya estaban posicionadas, Rachel volvió a enganchar la parte de la cremallera del mono, tirando levemente de él. Ese pequeño tirón hizo que sus cuerpos se tambalearan, haciéndolos andar a los dos. Rachel encontró la estabilidad al apoyarse sobre uno de los coches que había en el taller. Finn pego su cuerpo al de ella, sin importarle ya los manchones que pudiera ocasionar en su ropa, y paso sus manos por su espalda, acariciándola.
Ambos se separaron un instante para poder recuperar el aliento, y cuando Rachel fue a besarle otra vez, Finn se adelanto y mordió su labio inferior, tirando de él. Rachel paso su lengua por los labios de Finn, mirándole fijamente. Cuando Finn soltó su labio inferior, Rachel se lanzo sobre su boca para poder besarle, como si fuera una necesidad. Las manos de Rachel pasaron por todo el abdomen del cuerpo de Finn, mientras que las manos de Finn pasaron por el tronco de Rachel, llegando a tocar el aro del sujetador por encima de la ropa, lo que hizo soltar un leve gemido de Rachel.
Sus labios volvieron a separarse, ya que los besos de Rachel fueron bajando hasta llegar al cuello de Finn donde jugueteo, mientras Finn acallaba los gemidos que le producía los mordiscos de Rachel.
De repente, se oyó el timbre de la entrada del taller, lo que les hizo separarse rápidamente, mientras recolocaban toda su ropa, y sus respiraciones estaban alteradas. Rachel se escondió tras el coche, mientras que Finn salió a atender al cliente. Unos minutos después, Finn regreso con Rachel, que se había sentado en una silla que había encontrado.
- Mira.- Finn se apoyo en uno de los coches que se encontraba allí, observándola.- Al final no te he manchado.
- Finn.- Rachel se levanto acercándose a él y apoyando su mano en su abdomen.
- Otra vez no Rachel.- Dijo Finn mordiéndose el labio inferior.- Si me das otra sesión como la de antes, explotaré. O nos volverán a cortar.
- No, Finn, calla.- Rachel posó su mano sobre su boca para callarle. Le miró fijamente, y suspiro un par de veces antes de hablar.- Creo que estoy preparada.
- ¿Preparada?.- Balbuceó encima de la mano de Rachel.
- Si, bueno… ya sabes.- Rachel bajo la vista al suelo, y fue entonces cuando Finn lo entendió. Este agarro su rostro levantándolo para poder mirarla fijamente.
- Quiero que sea especial.- Finn besó su frente.- Quiero que sea aunque sea la mitad de especial de lo que tú eres. Te quiero, Rachel Berry.
- Y yo a ti, Finn. Te quiero muchísimo.
LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN A MI SINO A GLEE
