Disclaimer: Nada de estos dos mundos me pertenece. Son completamente de S. Meyer y J. K Rowling


Carlisle

Claro que no iba a dejar que nadie le hiciera daño, me interpondría entre ella y cualquier persona que quisiera hacerle daño a Narcissa. Mientras dormía parecía tan indefensa, tan inocente. Por lo que me contó, ella en verdad de sentía una princesa por haber nacido en esa familia, y además ella lo sabía. Sabía que sentía cierto desprecio hacia aquellas personas que no tenían magia pero no sabía porque, sabía que había algo más además de que su familia los odiara.

Me levanté con cuidado para evitar que se despertare y tomé una hoja y un lápiz y le escribí una nota:

Narcissa, pasaré por ti al medio día. Carlisle

Fui hacia donde se suponía que debían de estar Rosalie y Emmett, ambos estaban en el coche, yo me subí en la parte trasera del coche. Les conté todo lo que había pasado aunque seguramente lo escucharon. Me llevaron al hospital. Ahí me quedé un rato, sin poder esperar el momento de ir por Narcissa.

Me quedé sentado, mirando las fotos de mis hijos. Seguramente Rosalie estaría enojada con Narcissa ¿Por qué? Rosalie era muy parecida a Narcissa, cuando era humana, claro. Alice seguramente querría conocerla y hacerse su amiga. Emmett le jugaría un par de bromas y Rosalie se enojaría con él. Edward se llevaría bien con ella, nada más, yo creo que le tomaría mucho cariño. Jasper, bueno sería un poco difícil controlar a Jasper pero lo lograría

-¿Ya estás pensando como la recibiremos?- preguntó Edward entrando por la puerta

Sonreí. Seguramente ya era hora irme a la casa, debía de platicar con todos y decirle lo que en verdad pasó. Edward seguramente ya lo vio, tenía una expresión de asombro pegada en su rostro.

-¿Fantástico, no? Los magos existen- dije yo sonriendo

-Lo que es verdaderamente fantástico es que te estás enamorando- me dijo

¿Qué? No, yo no me podía enamorar. Yo siempre amaré a Esme.

-Esme ya no está, Carlisle, pero Narcissa está aquí- dijo Edward-

-Nadie se puede enamorar tan rápido- dije

-¿No? Mira a Rosalie y a Emmett- dijo Edward sonriendo- Tu mejor que nadie sabes lo mucho que aman

Era cierto. Bueno no era necesario recordarlo. Entonces guardé mis cosas. Edward y yo fuimos hacia nuestra casa, donde Alice nos esperaba con una gran sonrisa.

-Oh Carlisle, por favor, debes de traerla a la casa- dijo Alice-

-¿Quién no quiere conocer una bruja?- preguntó con ironía Rosalie

Entonces supe que había acertado. Sonreí. Seguramente debíamos de preparar comida o algo de comer, Narcissa seguía siendo humana y debía de comer. Así qué en menos de una hora Alice y Edward se convirtieron en cocineros profesionales, pero lamentablemente hicieron demasiada lasaña para una sola persona.

-Anda Carlisle, ve por ella- me dijo una muy emocionada Alice

Sonreí. Fui al carro y entré, todavía tenía algo del aroma de Narcissa. Llegué hasta su casa, donde ella ya me estaba esperando con una sonrisa en su rostro, entonces pude ver algo que no había visto antes: un enorme anillo con un diamante. Ella notó a donde se dirigía mi mirada y sonrió levemente

-¿Recuerdas que te dije que nuestra familia es enteramente de magos?- yo asentí- Bueno, para tener un hijo mago debo de casarme con un mago

-Así que…

-Sí, Carlisle, voy a casarme