Cita

Al día siguiente de la fiesta comenzó la relación formal de Ino y Naruto. Él había decidido darse esa oportunidad de probar con ella, pero aún lamentaba haber tomado de sorpresa ese beso en la fiesta. No era de él, no parecía siquiera ser común de él.

El primer encuentro fue una cita, solo que ahora no era una ida a comer ni un paseo informal. Se trataba de un día dedicado completamente a ellos. Ni siquiera se encontraban dentro de la aldea, sino que ambos salieron camino a la aldea oculta de las fuentes termales disfrutando de la caminata. En el camino ambos charlaban un poco, explicándose cosas el uno al otro y contándose historias. Era evidente que Naruto tenía muchas más historias considerando sus viajes alrededor del imperio persiguiendo a Sasuke, mientras que Ino tenía muchas más misiones que él pero de menor rango. Además Naruto había enfrentado y derrotado a grandes shinobis que muchos preferían evitar.

–Es increíble. Me siento a años luz de ti. Siempre triunfaste en cualquier clase de combate que has librado.

–No todos. –Naruto seguía lamentando el caso de Sasuke.

–¡Oh! Claro. A excepción de él. Creo que no debí…

–Está bien. Aún pienso que puedo traerlo de regreso.

–¡Naruto! No te habías rendido ya con eso de Sasuke.

–Nunca me rendiré, Ino. Ese es mi camino Ninja.

Esta afirmación empleada con tanta seguridad comenzó a herir los sentimientos de la rubia, haciéndole pensar que en verdad no se rendiría ante nada.

–Entonces Sakura...

–No malentiendas, Ino. Si hay una meta que perseguía con Sakura era encontrar a la reina de Konoha, la futura esposa del hokage. No tiene que ser ella forzosamente.

Ino no parecía convencida. Fue Naruto quien con un beso en la mejilla el único posible de sacarla de esa depresión. No obstante en lugar de buscarle un beso, la motivo.

–Ino. –Cuando Ino volvió su atención a él, Naruto ya tenía una barita de caramelo, dulce de leche para ser exacto, en los labios. Sabía que a ella le encantaban, y él deseaba jugar un poco este juego tan sensual. Naruto tenía los ojos entreabiertos y su respiración era tranquila y calida.

–Crees que con un dulce de leche me sentiré mejor. –Naruto asintió acercándose a él y abrazándola por la cintura. Ahora, a esa distancia era imposible que no se sintiera tentada. Con una sonrisa en su rostro, Ino mordió entonces el anzuelo, acercándose lo suficiente para tomar la barita de dulce, y de paso recibiendo un poco de amor por parte de Naruto. Cerrando los ojos comenzó a disfrutar del caramelo a pausas. Ino era ahora quien jugaba con Naruto, dándole mordiscos diminutos y avanzando a él. Y en el momento en el que terminó el caramelo…

–Suficiente, tu puedes comerte el resto.

Ino se adelantó unos pasos a la aldea, dejando a Naruto con lágrimas chorreando a borbotones, aislado en un aura depresiva muy típico de él. Ella ahora se daba cuenta de que seguía siendo él, cubierto por una ligera capa de madurez.

–¡Hey! ¡Se supone que te comerías todo el caramelo! –Ino le ignoraba, disfrutando como Naruto le rogaba por un poco de atención, recordando sus problemas anteriores por convencer a todos que le ayudaran a seguir a Sasuke para regresarlo. De hecho, ahora mismo disfrutaba verlo revoloteando a su alrededor. –¡…Pero creí que así al menos me perdonarías por… pues, algo que no originé! ¡Hey, es cierto! ¡Yo jamás mencioné que aún no me rendía con eso de Sakura! –Ella se detuvo escuchándolo con una seria semblanza. –¡No es mi culpa que hayas malentendido mis palabras! ¡Tueres la que se puso celosa, sin ningún motivo de mi propia responsabilidad!

–¡Ha! ¿Celosa? Ahora resulta que yo soy la culpable de mi propia histeria. Que pronto olvidaste que hasta hace unos meses aún seguías a la sombra de Sakura, dejando cualquier otra posibilidad de lado.

–Eso ya no importa. Yo te elegí a ti.

¿Cuánta diferencia hace unas palabras en el corazón de una mujer? Dichas en el momento y orden correcto hace que ella se derrita, detenga o siga adelante pese a todo. Las cinco palabras elegidas por Naruto en ese momento hicieron todo al mismo tiempo.

–¿Qué has dicho?

–¡Que yo no soy culpable esta v…!

–Tú… me elegiste.

Ahora era que Naruto caía en cuenta de sus palabras. El verla a ella cubriéndose la boca sorprendida al por mayor, reconociendo en las palabras de Naruto una confesión real y viva. Más aún, aceptaba su relación con ella.

El observarla así le hizo reaccionar acercándose y tomándole las manos que le cubrían el rostro. Como si fuese un swicht, al mover sus calidas manos comenzó a llorar feliz.

–No hagas eso. –Dijo el rubio limpiándole las lágrimas con los pulgares. –Llorar solo sirve para estropear tu maquillaje.

Ni lo pensó. En un instante ya estaba aferrada a él, respaldando su cabeza en su hombro y su corazón cerca al de él.

–Te amo, Naruto.

–Ino…

–A su tiempo, no tengo prisa. –Ella lo sabía. Naruto se sentía atraído por ella, pero su corazón aún estaba tentado por un antiguo amor. –Algún día lo sabrás.

Él la tomó de la mano y juntos reanudaron su camino a la aldea de las aguas termales.

En Konoha, Sakura disfrutaba también de su día libre. Ella y su maestra se dedicaron tiempo para relajarse en las termales de Konoha. Mientras restauraban su cuerpo, fue Tsunade la primera en sacar un tema de interés.

–Sakura, me sorprende que estés tan tranquila sabiendo lo que ocurre.

–¿Y que ocurre, maestra?

Bueno, durante años ese pobre diablo estuvo a tu lado protegiéndote, pretendiéndote y conquistándote de cualquier forma posible. Pero tu nunca pudiste darle una oportunidad. ¿Por qué ha sido eso?

–Como le dije a Naruto, aprecio demasiado su amistad. No quisiera que por alguna estupidez mía todo eso terminara. Es el único ser que realmente me entiende y apoya en todo. Perderlo me dejaría el corazón vacío. No puedo amarlo, aún si lo intento.

–No te comprendo. ¿De verdad no puedes amarlo?

–Créame que lo he intentado. De veras que si, pero no puedo hacerlo. No comprendo exactamente por qué. A mi cabeza llegan ideas sobre nuestra relación. Y aunque no son malas, no las quiero aceptar. En verdad siento que él es el único que podría amarme realmente, y sé que solo podría amarlo a él. Pero… no puedo.

Tsunade dejó reposar su cuerpo en el agua, tratando de entender el embrollo mental que tenía su pupilo sobre el asunto de Naruto.

–Creo que, conociendo a Naruto, no te abandonaría así le cortaras una pierna. De hecho buscaría apoyarse de ti.

–Eso es lo que más me da miedo. Lastimarlo sin que él pueda alejarse, tenerlo pegado a mi aún con la llaga que no puedo reparar.

–Sakura, con el último rechazo hiciste esa llaga.

–¿Eh?

–Naruto sigue a tu lado a pesar de no poder amarte más. Se sabe imposible y se siente frustrado por lo que ya no podrá ser jamás. Entiendo que deseas su amistad, pero trata de reparar tu daño. Ahora está saliendo con Ino, y eso continuará hasta que ella así lo decida. Pero él no podrá decirle un "te amo" sincero hasta haberse curado de tu rechazo. Lo que me deja la duda ¿De verdad Naruto puede curarse solo?

Sakura ahora era que caía en cuenta. Naruto aún sentía por ella lo que nunca pudo sentir por él. De esta forma, él no podía amar a otra así tan fácil. Ella estaba feliz de verlos juntos, pero una inseguridad latía ahora sobre su cabeza.

–¿Por qué no puedo provocarle más que calamidades a Naruto?

Arribando a la aldea de las aguas termales, fue Naruto quien guió a Ino hasta un sitio más privado. Aquí se encontraba un lugar donde no había muros alrededor. Un hostal con termales mixtas, pero seccionadas en pequeños estanques calidos exclusivos para dos personas. Así se podía disfrutar más del tiempo en pareja. La renta de una habitación era más alta que cualquier otro sitio, pero eso no siempre era problema para una pareja con deseos de estar a solas.

–Creo que debemos ir a otro sitio. –Dijo Ino. –Al traerme aquí me haces pensar que quieres avanzar a cuarta base.

–¿Qué significa eso de cuarta…?

–Te lo pondré de esta forma: ¿crees en el sexo en la primera cita?

–Tonta, ¿de qué hablas? Solo usaremos las termas para nosotros solos. No quiero que nadie más te disfrute este día.

–De verdad no me siento a gusto en este lugar. –Ino vio entrar a una pareja que parecían haber llegado allí por una razón pasional, a juzgar por como iba vestida ella y como seguía a él. No parecían viajeros, sino lugareños. Y cuando una de las empleadas los reconoció al saludar solo a él, esta vez intuyó que se trataba de un chico con varias conquistas anteriores. –Esos dos vienen a…

–Si así lo deseas, podemos ir a otro lado. Creo que había un sitio por aquí donde era mixto y familiar.

–Oye, ¿Cómo sabes exactamente a donde ir?

–Tengo vagos recuerdos. Jiraya se detenía en esta aldea alegando que teníamos que descansar. Buscaba un sitio mixto para sus perversiones mientras a mi me dejaba en otro sitio diferente. Jamás pude acompañarlo, pero no me quejo. De vez en cuando me detengo aquí en mis misiones y regreso al sitio donde solía dejarme… recordando viejos tiempos.

Naruto guió a Ino por el pueblo, indicándole y visitando sitios bastante agradables en la aldea, donde pasó tiempo con su maestro. Tiendas llenas de dulces y artesanías, alfareros trabajando felices, campesinos en las afueras de la aldea vistos desde el techo de un edificio. Y campos de flores silvestres no muy lejos de la aldea. Detenerse a contemplar las flores siempre ha sido una actividad recreativa para su propia formación como shinobi.

–Naruto, ha pasado demasiado desde que nos conocimos. Lamento haberte tratado tan mal desde entonces. Con el tiempo, y al ver como te desarrollabas como hombre y como guerrero, comenzó a nacer el amor hacia ti, y ahora sé que ese será mi camino como mujer.

–Yo… tengo algo que confesar. –Naruto comenzó a alejarse lentamente de Ino, caminando hacia un enorme alcanforero cercano. –Yo… desde niño siempre te consideré la niña más hermosa del colegio. Honestamente fuiste mi primera ilusión. –Ino volvió a sentir el corazón agazaparse dentro de ella. –Pero con la enorme persecución y marginación de los miembros de la aldea, incluyéndote, simplemente dejé de perseguir lo imposible. Sabía que no podía acercarme sin ser repudiado por otros. Ni siquiera con Sakura podía acercarme sin sentir el odio de su mirada. Con el tiempo fui conociendo más a Sakura que a ti, convirtiéndola en mi primer deseo. Pero mi primera ilusión siempre fue la rubia doncella que conocí en la academia.

La ruptura de una rama es un sonido que siempre alerta en las escenas de suspenso y horror. En el romance solo significa horror cuando son las manos de alguien quien rompe esta misma. Ino se mostraba furiosa por lo que estaba diciendo Naruto, sobre que él estuvo enamorado de ella desde un principio. A esto solo podía responder furiosa por todos los años en los que simplemente centró su atención en otra persona, y los que pasaron desde el encuentro con Pain en Konoha, donde ella comenzaba a enamorarse de él.

–¡Desgraciado!

–Ino…

–¡Todo este tiempo guardándome en mi interior mis sentimientos para darme cuenta el día de hoy que siempre fuiste atraído por mi… desde la academia! ¡¿Tienes idea de lo que significa esto? ¡Todo este tiempo habías estado enamorado y nunca dijiste una sola palabra! ¡Y yo solo he estado actuando como una idiota cada vez que te acercabas a mí! –Naruto tenía una cara sonriente con ojos cerrados y mejillas coloradas similar a (ôuô). –¡No me mires así, idiota! Cada día que paso a tu lado solo puedo molestarme por cualquier estúpido comentario que haces.

–Te vez linda cuando estas furiosa.

–¡Cierra la boca! –Ino se dio la vuelta molesta, tratando de calmarse. –Dime, está muy lejos el sitio que buscamos.

–No tanto. –Naruto volvió su mirada hacia arriba de esa colina, mostrando observando una cabaña cercana a la cima.

Este sitio era completamente diferente al anterior. Una calida cabaña en mitad de la colina, hecha de madera y piedra, con una entrada encantadora y un pequeño sendero de flores que dirigía al cliente a la entrada, donde había un tablón vertical con la leyenda: "Termales Tensho Shatsu." Este sitio era un tanto más familiar, ideal para un paseo sano y divertido.

–¡Que hermoso!

–Este es el sitio en el que me dejaban todo el tiempo. Ha cambiado un poco desde aquellos días, pero creo que seguirá siendo el mejor sitio de todos.

–¿Por qué no me trajiste aquí desde un principio?

–Por que el otro es más lujoso. Quería anotarme puntos a favor.

–Te aconsejo: no busques lo lujoso para enamorarme. A veces la mejor forma es con cosas simples que hacen diferencia. Por ejemplo una cabaña familiar sin lujo, donde puedo convivir contigo y con el pueblo, niños, mujeres y chicos guapos. –Ino dijo esto último con intensiones de molestar a Naruto, quien se mostró indiferente. –Eres aburrido.

–Intentaste provocarme celos, pero tus provocaciones no me hacen mella.

–¿Y se puede saber por que?

–Resumiéndolo: no me importa cuanto te tienten en la calle, con que apliques tus tentaciones conmigo estaré bien.

–Sigues siendo aburrido.

Sonriendo, al rubio se le ocurrió una idea. Una idea infantil para divertirse un rato.

–El último en llegar es un idiota. –Acto seguido salió corriendo como si su vida dependiera de ello.

–¿Cómo te atreves?

Ino salió corriendo detrás de él tratando de dejarle atrás. De nueva cuenta había logrado dar una sonrisa en momentos donde no parecía posible hacerlo. ¿Que quién ganó la carrera? Dios, ni si quiera me fijé en el resultado, y la cabaña no tiene cámaras de seguridad. Sólo se sabe que Naruto fue reconocido por la mujer adulta que atendía y por su hijo, un chico con el que se reunía en ese lugar. Ella insistió en dejarle una habitación, por los viejos tiempos, pero ninguno de los dos aceptó tomarla sin pagar por ella. En todo caso, una cena deliciosa sería suficiente para celebrar ese reencuentro.

–Entonces prepárate para la mejor cena de tu vida. –dijo la señora. –Y esta jovencita tan hermosa.

–Señora, le presento a Ino Yamanaka, la dueña de mis ilusiones.

–Mucho gusto, señora.

–Pero mi niño. –La mujer comenzó a rodear a la rubia, observando la persona que había elegido para compartir su vida. –No esta nada mal. Tal vez podría tener un poco más de carne en esos huesos, pero me gusta su cabello y su maquillaje. Levanta las manos, preciosa. –Así obedeció Ino, sin saber el motivo por el que lo había pedido. La descarada señora, que estaría en ese momento con 35 años ya cumplidos, usó sus manos para "inspeccionar" los atributos frontales mamarios de la rubia, lo que produjo una hemorragia en Naruto y el más vergonzoso momento para Ino. –Bueno, pero creo que todo se compensa con la calidad aquí arriba. Tiene buenas caderas, suficiente para tener hijos.

–Me siento violada. –Susurró Ino.

–Muy linda niña, te encargo mucho a mi Naruto.

–Lo dice como si me estuviese ofreciendo su mano en matrimonio.

–Quien sabe, tal vez en un futuro.

Por alguna razón la cara de Ino pasó del rojo más intenso a un tono rosado bastante inocente, como si una ilusión cruzara en ese momento por su cabeza, despertando al ver a Naruto encuclillado y tratando de detener la hemorragia nasal que la escena anterior le produjo.

–Naruto, ¿sucede algo?

–Me tomaron de sorpresa. –Susurró. –Ha, no es nada. Se me cayó un céntimo y bajé a juntarlo.

–Supongo que estarán cansados. La cabaña está a su 35% de capacidad. ¿por qué no se refrescan un poco y se van a asear? Koji y yo nos encargaremos de prepararle una cena extraordinaria.

–Muchas gracias, señora Shatsu. –Dijo Naruto inclinando su cabeza. –Si no fuera molestia, indicarme…

–¡Oh! ¡Es cierto, su habitación! ¡Koji!

–A la orden. –El joven chico de unos diecisiete años de edad comenzó a buscar entre las llaves una que le fuera de utilidad. –¿Quizás la habitación 05?

–¿Pero que dices, muchacho? Esa no es una habitación digna para un futuro hokage. –Ino sonrió al saber que cada persona que conocía a Naruto creía por completo en que realizaría sus metas. –¿Cuál es la mejor habitación que tenemos ahora mismo?

–Sin contar la habitación 03, podríamos decir que sería… la habitación 07.

–Dale su llave al joven y acompáñalo a que se instalen. Tengo cosas que hacer en la cocina.

–Le agradezco su hospitalidad.

No mucho después ambos estaban en camino a una habitación en el segundo piso. Por el camino, el joven chico, apenas un año menor que Naruto, le contaba de cómo estaban las cosas en la aldea en esos días. Esa aldea siempre había sido tranquila desde que Jiraya y el rubio habían espantado algunos bandidos de un puente cercano a la misma. Por ello muchos le estaban agradecidos. Sin reportes de gran importancia, Koji les abrió la puerta de la habitación numero siete. Adentro no había grandes lujos, pero un sentimiento de frescura y una sencilla decoración relajante dejaban la sensación de estar en un sitio real para descansar.

–¡Que hermoso! –Dijo Ino sorprendida. –Este si es un lugar para descansar.

–Siempre me ha gustado venir aquí, salvo cuando el sabio pervertido me dejaba solo por "no tener la edad" para sus viajes.

–Mi madre había extrañado a su mejor cliente. –Dijo el niño. –En la nevera hay jugos y bocadillos. Son baratos, los hacemos aquí mismo. En el closet hay batas de baño y sandalias. Usen las con confianza. Y en el cajón del buró hay preservativos…

Knock

–¡No me hagas quedar mal, idiota! –Naruto le asestó un golpe seco en la coronilla al chico. –

–No venimos a eso, Koji. De hecho, esta es nuestra primera cita.

–Lo siento. –El muchacho se retiró apenado por insinuarle a Naruto para tener sexo con Ino en la cabaña.

Al fin ambos estaban a solas. Ino de inmediato comenzó a ver todo cuanto había en la habitación. Carecía de una cocina, tenía un baño con una tina de tamaño mediano tirándole a grande, un frigorífico chico lleno de jugos, bocadillos vegetarianos y paletas heladas en un mini congelador. Una cama tamaño matrimonial donde Naruto ya estaba recostado con la cabeza mirando al cielo, con un rostro serio como si estuviese meditando un poco. El verlo así, solo motivaba a sacarlo de su mundo propio, la razón por la que este amor nació desde un principio. Ella se recostó junto a él mirando en la misma dirección, dándose cuenta hasta ese entonces que había un espejo arriba de ellos.

–Este detalle no me agrada mucho. –Dijo Ino. –Imagínate nada más que en mitad del acto amoroso tiembla la tierra, se rompe el espejo… al día siguiente se tendrá que limpiar mucho. –Un leve escalofrío recorrió la espina de la rubia. –¿En que piensas, Naru?

–Jamás me imaginé al lado de una dama como Ino Yamanaka. Siempre pensé que tú buscabas a alguien con un abdomen de roca, un rostro encantador y una actitud más voluble.

Ino no comprendía el por qué se subestimaba a si mismo. Así se le ocurrió examinarle. Se arrodilló junto a él y en un movimiento veloz le abrió la chaqueta. Esto en parte sorprendió y asustó al rubio, que ahora era acariciado del abdomen.

–¿Qué estás haciendo?

–Abdomen duro, no de roca pero suave y acariciable. –Pasó entonces a tomarle el rostro con la diestra. –El rostro parece bien formado ni muy flaco ni muy gordo, con unos bigotes que solo me producen el deseo de besarlos. –besó su mejilla y pasó a memorizar. –"No rendirme es mi camino Ninja," "algún día me convertiré en Hokage, de veras," "jamás abandono a nadie en batalla." Al final tienes una actitud que me atrae. Más a mi favor, resultas ser el hijo de nuestro mejor shinobi en Konoha, un gran chico que a protegido nuestra aldea en toda calamidad que ha tenido, te levantaste sobre la indiferencia que te mostraba la aldea y derrotaste a la única sanin existente sobre la tierra. Si hay alguien aquí que no es digno del otro ese sería yo. Pero no me importa e igual te deseo a mi lado.

Un beso, unas cuantas caricias, y el susurro del viento entre las hojas. Hoy no hay de que preocuparse.

.

.

.

Así finalizo este capitulo. En este momento me encuentro pasando por exámenes finales, no sé si publique el siguiente la próxima semana, aunque creo que después de todo ese estrés me vendría bien escribir lo que sea. Nos vemos en el próximo capítulo.

Por cierto, les agradezco el apoyo que me han brindado en este nuevo proyecto. Un agradecimiento especial a Josebudokai, quien me metió en la cabeza la idea de que estos dos podían verse bien juntos. Sigo favoreciendo la relación Naruto-Sakura, pero le estoy agarrando el gusto a esta situación.

Si has llegado aquí, es posible que desee terminar pronto. Antes de salir, se le pide deposite su encuesta en la urna que dicta "comentarios." Es muy importante para nosotros saber de su opinión para mejorar en nuestra labor y para ofrecerles mejor servicio. Quiero aclarar que aquel que no deje un comentario ha de recibir la maldición del periquito, que llegará en la noche y le dará un beso de piquito. Por su atención y apoyo, gracias.