Capítulo 10: La misteriosa chica de blanco ¡Un vacío en el corazón!
El paisaje era completamente desconocido para ella pero había una cierta familiaridad en la forma en la que la explanada se perdía en el horizonte. Todo estaba cubierto por una niebla espesa que apenas dejaba ver nada. Confundida, Sylvia comenzó a andar sin saber muy bien que hacer hasta que el sonido de un cascabel llamó su atención. Frente a ella apareció la famosa gata blanca.
- Cure Moon necesito tu ayuda.
- ¿Sabes? Es la quinta vez que te me apareces en sueño y me dices eso. – gruñó la chica. – Y luego siempre desapareces.
- Lamento que mis anteriores visitan no fuesen muy largas. – dijo la gata. – Pero estaba recuperando energía y no podía mantener la conexión señorita Cure Moon.
- ¿Podrías parar de llamarme así? Ahora no estoy transformada, llámame Sylvia. – la chica se puso pensativa. – Ahora que caigo no sé tu nombre, si es que lo tienes.
- Puedes llamarme Zana.
- Bueno Zana, entonces ¿para qué necesitas mi ayuda?
- Me gustaría reunirme con tus compañeras, ahora que tengo más energía creo poder mantener una conversación con vosotras. – explicó la gata. – Me reuniré con vosotras mañana en el parque central.
- Espera pero mis amigas…
Antes de poder terminar la frase Sylvia se despertó en su cama en mitad de la noche. Parpadeando vio las luces rojas de su despertador y maldiciendo a la gata volvió a dormirse esperando que esta vez ningún animal interrumpiese sus sueños.
Bibiana suspiró de forma pesada mientras Clara seguía discutiendo con Sylvia a la misma vez que Elyon y Keyla se miraban sin saber muy bien qué hacer.
- ¡Podría ser una trampa!
- Es una gata Clara ¿qué es lo peor que puede hacerte? ¿Arañarte la cara?
- Solo digo que deberías habernos dicho que habías quedado con la gata de tus sueños antes de reunirnos a todas aquí.
- En eso tiene razón dodi. – saltó Doggy. – Puede ser una estrategia de nuestros enemigos dodi.
- La verdad es que hasta ahora no tenemos casi información. – interrumpió Keyla. - No estaría mal que esta gata nos aclarase algunas cosas.
- Bueno pero todavía no sabemos si la gata existe. – pensó Elyon.
- El caso de mi existencia es algo complicado pero creo que otras dudas si puedo aclararlas.
Las chicas se giraron para encontrar a una chica de tez pálida mirándolas con una sonrisa. Tenía un ojo blanco y otro grisáceo y el pelo blanco cayendo sobre uno de sus hombros. Llevaba una camisa de tirantes blancas con dibujos rosas de flores de cerezos y una falda blanca de volantes pomposa. Iba descalza pero eso no era lo único raro. Unas orejas blancas de gato salían de su cabeza y por su espalda se veía una cola moverse.
- Permitidme presentarme, me llamo Zana.
Virgo paseaba por los pasillos del castillo con una cara un tanto apenada. Había estado persiguiendo el pájaro de Aquarius varios días pero no había conseguido atraparlo y al final se había derretido. Al doblar una esquina se chocó con alguien cayendo al suelo.
- ¡Au! – se quejó. - ¿Cómo te atreves a empujar a Virgo?
La chica se calló al ver a Gemini frente a ella. El misterioso soldado tan solo le dirigió una leve mirada y siguió andando sin hacerle ningún caso. Un escalofrió subió por la espalda de Virgo, quien empezó a correr en dirección contraria. Virgo normalmente se llevaba muy bien con todos los demás miembros menos con Gemini. Muy decidida siguió su camino hacia la sala dónde se encontraba Skade. La habitación estaba completamente oscura y tan solo se veía una cama cubierta de un velo negro. Una figura de ropajes blancos se alzó al escuchar a la chica entrar.
- Virgo. – le saludó la voz áspera de Skade.
- Mi señora Skade. – la chica hizo una pequeña reverencia. – Scorpio le dijo a Virgo que la señora Skade se encontraba mejor gracias a la energía que le había dado.
- Estoy mejor… - un mechó negro cayó a un lado. – Pero todavía… no estoy… recuperada. – la mujer volvió a tumbarse ocultándose tras el velo negro.
- Virgo venía porque ahora no sabe qué hacer. Skade mandó a Virgo a guardar el Castillo Celestial pero las Pretty Cure rompieron el sello y… - la chica se cayó cuando la mujer pegó un chillido.
- ¿Qué… has… dicho?
- Pretty Cure.
- Pretty… Cure… - la mujer chilló de rabia. – Zana… ella… todavía… sigue aquí... ¡Virgo! – la chica se puso muy recta. – Tengo una misión… para ti… busca a Zana… busca… a una gata blanca.
- Sí señora Skade, no le defraudaré. – sonrió muy contenta. – Virgo le traerá a la gatita, incluso le pondré un lacito para que se vea mona. – se despidió saliendo de la habitación dando saltitos.
- Las Pretty Cure… así que todavía… siguen aquí… No las perdonaré… a ninguna… - otro mechón negro corto cayó junto a su cara mientras unos ojos castaños miraban con furia. – Todos… me las pagarán…
Las chicas se quedaron mirando a Zana con los ojos y la boca abiertos todavía sin llegar a creer a la chica gato que estaba frente a ellas.
- Hola Zana. – saludó Sylvia con algo de superioridad.
- Muy buenas guerreras legendarias, - miró a Keyla y Doggy con curiosidad y sonrió. – y también al guía de las estrellas y a vuestra amiga.
- Es un placer. – Bibiana avanzó y le estrechó su mano. – Soy Bibiana Marin, aunque quizás me conozca mejor por…
- Cure Planet. – contestó Zana. – Sé quiénes sois. Lo cierto es que pretendía contactar contigo primero pero Cure Moon me salvó la vida y tenía una deuda con ella.
- Eso explica porque trataste de hablar con ella primera. – se burló Clara.
- ¡Eh! – se quejó Sylvia. – Al menos he conseguido traeros a todas.
- Centraros dodi. – les llamó la atención Doggy. – Señorita Zana tenemos varias preguntas para usted dodi.
- Las contestaré como pueda, pero me temo que tenemos poco tiempo.
- ¿Te ocurre algo? – se preocupó Elyon.
- Bueno, digamos que mi forma humana no es muy estable. – se burló mientras pasaba su mano por la fuente como si fuese transparente. – Este cuerpo es tan solo una ilusión, cuando el tiempo se acabe volveré a ser una gata. Pero dejémonos de preguntas sobre mí. – Zana se sentó y compuso un rostro serio. – Tal y como sabéis os enfrentáis a una gran amenaza, los poderes de Skade y sus secuaces no son para tomarlos a la ligera.
- Aries ha mencionado varias veces algo llamado Ofiuco. – comentó Clara. - ¿Qué es exactamente esto?
- El Ofiuco es el último emblema del universo. Hace muchos años las Pretty Cure lo escondieron para que no cayera en malas manos. – explicó Zana.
- ¿Cómo sabes tú todo esto? – se extrañó Bibiana.
- Porque fui compañera de esas Pretty Cure. – le contestó. – Como iba diciendo, el Ofiuco tiene un gran poder. Skade pretende usarlo para borrar todas las existencias, tanto pasadas como futuras y formar su propio universo.
- Déjame adivinar, su propio universo no va a ser bonito. – suspiró Sylvia. - ¿Por qué los malos nunca quieren un futuro bonito?
- Supongo que eso es lo que les hace malos. – dijo Keyla.
- Es solo que no sea un universo distinto. Skade quiere controlarlo absolutamente todo, quiere borrar la felicidad y someter todos los mundos bajo su mando.
Las chicas se quedaron mirándose las unas a las otras con evidente preocupación. Zana las observó una a una todavía no muy segura. Aquellas chicas eran muy diferentes a las típicas Pretty Cure de su tiempo. Normalmente las guerreras eran chicas preparadas como la chica del pelo lila. Cure Moon, Cure Sun y Cure Star le parecían unas simples niñas de instituto, aunque quizás se equivocase.
- Muy bien. – Sylvia se levantó con la mirada llena de decisión. – Entonces como le paramos los pies.
- Scorpio suele buscar energía, quizás deberíamos encontrar una forma de evitar que se la lleve. – propuso Clara.
- ¿Pero cómo se impide algo así? Las veces que nos hemos encontrado con él han sido consecuencia. – se preguntó Elyon.
- Si lo que buscan es el Ofiuco, deberíamos mantener eso como prioridad. – dijo Bibiana.
- Opino igual que Cure Planet. – interrumpió Zana. – Debéis impedir que se hagan con el Ofiuco a toda costa.
- Pero si ni siquiera sabemos dónde está. – se quejó Sylvia.
Zana sonrió y fue a añadir algo cuando de repente desapareció en una nube de humo. En su lugar apareció una gata blanca con ojos de distinto color. El animal maulló con evidente fastidio por el tiempo tan inoportuno en el que su transformación se había deshecho.
- Lo siento Zana. – Elyon acarició la cabeza de la gata. – Esperaremos a que tu energía se recupere.
- Mientras intentaremos evitar que Skade sepa dónde está el Ofiuco. – prometió Bibiana.
- Incluso si o sabemos dónde está, ganaremos algo de tiempo si ellos piensan que lo sabemos.
- El tiempo que pasen intentando sonsacaros el lugar del Ofiuco podemos emplearlo para buscarlo de verdad. – sugirió Keyla a lo que Zana maulló con aceptación.
- Pero ¿con quién se queda ella mientras tanto? – preguntó Sylvia.
- Podéis dármela a mí, al fin y al cabo Skade está buscando una gata blanca. Supongo que esta le valdrá. – sonrió Virgo.
- Bueno supongo que es una buena opción como cualquier… - Sylvia se giró para ver a Virgo junto a ellas. - ¡De eso nada!
- No le grites a Virgo en la oreja, tiene los oídos muy delicados.
Keyla aprovechó el momento para agarrar a Zana y alejarse de la villana mientras las chicas se ponían frente a Virgo con sus espejos afuera.
"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"
"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"
"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"
"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"
"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"
"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"
Virgo las miró muy ceñuda y empezó a patalear en el suelo quejándose como una niña pequeña. "Levántate Orbisodi" gritó mientras dibujaba su símbolo invocando a un monstruo. El suelo empezó a temblar y de este salió un Orbisodi topo con una corona de flores en la cabeza. El monstruo echó la zarpa hacia atrás y trató de golpearlas pero las chicas saltaron con rapidez. Sun y Star dieron una vuelta en medio del salto e intentaron golpear al topo en el pecho pero el golpe no tuvo mucho efecto. Se retiraron a la vez que Moon caía del cielo con una patada en la cabeza del topo. Este rugió y le golpeó con un zarpazo.
- Maldita sea el golpe no le ha hecho nada. – se quejó Moon.
- Su pelaje es demasiado espeso y amortigua nuestros golpes. – explicó Sun.
- Por lo menos tenemos su ceguera a nuestro favor. – sonrió Star.
Mientras tanto, Virgo observaba sentada en uno de los bancos como su Orbisodi trataba de golpear a las Pretty Cure. Algo golpeó el otro lado de su banco haciendo que Virgo saltase de su banco cayendo en el suelo. Planet la miró desde el otro lado muy seria mientras Virgo hacia un puchero.
- ¡Qué maleducada! – le acusó Virgo. - ¡No me gustas nada!
- No tengo que gustarte. – le desafió Planet. – Estar ahí sentada mientras otros luchan por ti no es nada honorable.
Enfadada, Virgo creo unos pétalos en su mano y los lanzó a modo de cuchillas hacia Planet. La guerrera los desvió y agarró el último con sus dedos lanzándoselo de nuevo a Virgo. La chica lo esquivó pero el pétalo le cortó un poco de su pelo.
- ¡Mi pelo! ¡Como osas estropear el pelo de Virgo! – la chica empezó a elevarse en el aire. – Ahora si has enfadado a Virgo.
Planet se preparó en posición de defensa mientras la villana empezaba a cargar un cañón de energía. Lo lanzó contra Planet quien saltó hacia atrás para esquivarlo, sin embargo la onda expansiva le alcanzó lanzándola hacia atrás. Mientras tanto, Star comenzó a hacer ruido en una dirección para distraer al topo. Moon y Sun saltaron juntas y le propinaron una fuerte patada doble. Corriendo a toda velocidad, Star cogió carrerilla y se unió a la patada, tumbando por fin al Orbisodi. Virgo se distrajo cuando vio que las chicas habían tirado a su monstruo. Planet aprovechó para intentar golpearle con un puñetazo pero Virgo desapareció. Las chicas la llamaron y Planet se unió a ellas.
"Que nuestra unión restaure la perturbación del orden… ¡Pretty Cure Cosmic Bond!"
El monstruo desapareció mientras Virgo les echaba una última mirada amenazante.
- Bueno parece ser que ahora tenemos un nuevo problema. – comentó Keyla con Zana en brazos. – Alguien tiene que quedarse con Zana.
- Mis padres me matan si meto un animal en casa. – añadió rápidamente Clara.
- Lo cierto es que ya me cuesta mantener a los niños a raya con Doggy. – suspiró Elyon.
- Yo apenas estoy en casa, no podría hacerme cargo de un animal. – declaró Bibiana.
- Me temo que yo tampoco puedo quedármela, además sería más razonable que estuviese con una de vosotras. – dijo Keyla. – En ese caso está decidido. – sonrió tendiéndole la gata a Sylvia.
- ¿¡Qué!? – las chicas empezaron a alejarse dejando a Sylvia sola con la gata. - ¡Que yo no sé cuidar de un gato!
Próximo mes: Capítulo 11: Los secretos de las estrellas ¡El nuevo poder de Cure Star!
