Capitulo 10: La razón de su fobia.

Un botiquín de primeros auxilios, varias gasas usadas, un frasco de desinfectante para heridas y un pañuelo de tela que contenía una pequeña hoja de afeitar. Todos estos objetos estaban en la cama de Oyuky, quien estaba tarareando una canción mientras vendaba su brazo derecho con cuidado, asegurándose de que el vendaje estuviera ajustado para que no se notara bajo la camisa de la escuela.

—Creo que ya está—dijo para sí misma. Luego de hacer aquello, se quedó mirando el vendaje con expresión seria antes de suspirar—tengo que pensar en una idea para cuando llegue el momento de cambiar al uniforme de verano. No puedo dejar al descubierto mis brazos como si nada o todos verán las cicatrices

Intentando comenzar a pensar en algún plan de apoyo, empezó a limpiar la cama y guardo el botiquín en el baño de la habitación, luego tomo el pañuelo manchado con la pequeña hoja de afeitar y la guardo dentro del cajón de la mesa de noche, asegurándose de que quedara bien escondida debajo de un cuaderno y una caja de pañuelos descartables.

—Listo—dijo una vez que termino con aquello

Alguien toco la puerta de su habitación en el momento en que se iba a acostar en la cama.

—Minami-san, ¿estas allí?—pregunto la conocida voz de Ran

Oyuky, simplemente, se colocó una sudadera azul con capucha para ocultar las vendas en sus brazos y después se dirigió hacia la puerta de la habitación, abriéndola hasta la mitad para poder ver a su compañera de clases, la cual estaba mostrando una expresión de molestia.

—¿Que sucede, Ran?

—Kusuru-san está afuera de los dormitorios y parece que quiere hablar contigo de algo—hablo mostrando que algo no le gustaba de todo aquello—pero no es muy amable, ya que le pregunte porque necesitaba verte tan urgentemente a esta hora y me dijo que no era mi problema—se cruzó de brazos con un puchero—Kurusu-san es grosero

—Bien, gracias por el aviso—dijo sin tomarle mucha atención a los arrebatos de la castaña

—¡Minami-san!—llamo la chica antes de verla con una expresión más suave—¿Mañana almorzamos juntas?

—Como quieras—dijo de forma neutral y se fue hacia las escaleras

—¡Bien, se lo diré a Ittoki-san!—dijo con cierta victoria en su voz que le llego a Oyuky

Sin prestar demasiada atención, ella siguió su camino hasta salir de los dormitorios a encontrarse con Syo, quien estaba de espaldas a la puerta de entrada, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón de su uniforme.

—Kurusu—llamo al chico

—Oyuky—el saludo dándose vuelta para verla

—¿Porque me llamas por mi nombre?—le pregunto en forma de queja

—Te dije que iba a llamarte por tu nombre de ahora en adelante—le recordó en calma

—No lo hagas

—Que si lo hare y punto final—dijo mostrándose tan neutral como ella

—No me gusta eso—bufo mientras se cruzaba de brazos—en fin, ¿qué es lo que necesitas de mí?

—Natsuki me obligo a venir a decirte que nos reuniremos antes de las clases—hablo de forma desinteresada mientras observaba el suelo—ya sabes, para que me ayuden con mi problema

—La fobia para nada esperada de la que sufres—aclaro ella

—¡Ya entendí! ¡Ya sé que no esperabas algo así viniendo de mí!—grito mientras tomaba los bordes de su sombrero y los jalaba hacia abajo—¡Pero, por favor, deja de repetirlo!

—Aceptar que tienes un problema es parte de la recuperación—le dijo en calma y observándolo con aburrimiento—una vez que aceptas el problema, sigue la terapia para curarte. Así que no te enojes conmigo por señalar tu problema más obvio—ella observo que no decía nada más, seguía apretando su sombrero y ocultando sus ojos con este—Si no era para nada mas...—iba a darse la vuelta, dispuesta a irse a dormir

—¡Espera, si hay otra cosa!—el adelanto la mano para tocarle el hombro pero ella rápidamente le pego—¿Y eso porque?—pregunto mientras se tomaba la mano dolorida

—No me gusta que me toquen—contesto aquello con una expresión molesta—entonces, ¿qué más querías decirme?

—Pues...quería, ya sabes...—el bajo la mirada y la oculto con su sombrero

—No, no lo sé—negó

—Solo...solo me quería disculpar por la forma en la que te trate en la mañana—por fin lo dijo

—Eso—dijo recordando el cómo se comportó al descubrirlo en el árbol—está bien, ya lo estaba olvidando hasta que me lo recordaste

—Se que solo querías ayudarme cuando me caí, pero supongo que estaba avergonzado de que te enteraras sobre mi fobia a las alturas y te burlaras—explico mientras se llevaba una mano al cuello en un gesto de vergüenza

—Probablemente lo habría hecho—admitió sin culpa

—¡Eso es ser cruel!

—Yo no soy una buena persona, Kurusu

—No sé si seas buena, pero no eres indiferente a los demás—le dijo mientras la observaba—has ayudado mucho a algunos, como Otoya y Ren, cuando tenían problemas

—¿Y eso qué?—pregunto con cierto desafío

—Si realmente fueras alguien malo, no ayudarías como lo hiciste—señalo antes de verla congelarse un momento—en fin, eso era todo

—Hum...—Oyuky solo asintió, no agrego nada más en las observaciones de Syo, solo porque estaba cansada del día que había tenido y quería dormirse de una buena vez por todas

—Buenas noches—se despidió Syo antes de irse hacia su dormitorio

Ya que el día siguiente no tenían idea de que les iba a esperar, cada uno regreso a su habitación para poder descansar. Ella volvió a subir los escalones en calma, quedándose pensativa con lo que le había dicho el chico, hasta que llego a la seguridad de su habitación, donde se quedó apoyando la espalda contra la puerta y con la mirada perdida en la nada.

—¿No soy mala persona porque no soy indiferente a los problemas de los demás?—pregunto al aire

Claro que, estando sola, nadie le iba a dar una respuesta por lo que estaba sucediéndole últimamente.


Una vez más, Syo, mostraba una cara de pánico total al encontrarse parado sobre una, poco confiable, tabla de madera para soportar su peso sobre la ventana de la torre más alta de la escuela. En su cintura tenía atado una cuerda para no caerse de la tabla y el grupo que se había propuesto a ayudarle, se encontraba seguro en el interior de la torre, observando como el chico hacia equilibrio para no caerse.

— ¡¿Este es su primer paso?!—Les grito al verlos seguros dentro de la torre— ¡No hay forma de que pueda hacer esto!

— ¡La terapia de exposición es un método muy efectivo!—le grito Natsuki

— ¿Están seguros de esto? —pregunto Oyuky a Otoya, creyendo que habían empezado por mal camino

—Hum…tal vez..—se veía dudoso como el resto por lo que Natsuki hacia

—Eso no es suficiente respuesta para mí—negó mientras se cruzaba de brazos

Abajo, en el suelo, había un círculo con una X pintada en el medio. Syo observaba ese dibujo y la vista se le nublaba por el pánico de estar demasiado alto para su gusto, imaginándose que el terminaba estampándose contra el suelo, justamente donde la cruz estaba dibujada. Al pensar en ello, intento serenarse a sí mismo antes de notar que Natsuki estaba saliendo por la ventana, con la intención de "ayudarle" a dar el primer paso, intentando que borrara su miedo de morir al caer de esa gran altura.

—Shinomiya, vuelve aquí—le dijo Oyuky quien se subió a la tabla para sorpresa de los demás—déjame hablar con Kurusu por un momento—el chico obedeció dejándole el paso, se acercó cuidadosamente hasta donde Syo estaba, al parecer, agradecido de que le sacara de encima al rubio alto—Debo admitir que este "Primer paso" es demasiado exagerado—hablo con calma

— ¡Ni me lo digas! —grito aliviado de ver que alguien más estaba cuerdo y pensaba como el

—Se que no te gustara esto, pero lo más sano y seguro para ti, es que vayas a un terapeuta—concluyo—llamare a mi madre y le diré que se comunique con un amigo suyo para que te trate de urgencia, si quieres…

—Gracias…—lloro antes de verla como si fuera un ángel que bajo del cielo para salvarlo de morir—de imaginarme tener que saltar esta altura…—miro hacia el suelo con terror

—Cálmate un poco—le dijo mientras le daba un golpe en la espalda para que se tranquilizara y sacaba su teléfono del bolsillo de la falda

Lástima que fue con mucha fuerza, cosa que hizo que perdiera el poco equilibrio que tenía y comenzara a caer. Ella dejo el teléfono para entender lo que paso, quedándose muda al ver que Syo estaba cayendo hacia el suelo, así que rápidamente volvió la vista al grupo que estaba sorprendido de lo que observaron.

— ¡Juro que no fue a propósito! —declaro levantando las manos con inocencia

— ¡Estoy cayendo! —se escuchó que Syo gritaba como loco

—Ya se sabe que cae—murmuro Ren

—Fue muy obvio ¿verdad?—siguió Oyuky, quien regreso a la seguridad de la torre

—Tal vez no debimos hacer esto primero—un preocupado Natsuki dijo aquello mientras observaba a Syo seguir gritando desde la lejanía

Los demás lo observaron antes de bajar la cabeza mientras negaban o pegarse una palmada en la frente por lo claro que estaba, que se habían equivocado apenas iniciando con el tratamiento.


—¿Y...como lo llevas?—pregunto Oyuky mientras se apoyaba en el marco de un gran ventanal y observaba hacia afuera

Syo se encontraba en una plataforma, que usualmente utilizaban los encargados de limpiar los vidrios de los altos edificios de la ciudad. Claro que ese día le habían prestado dicha plataforma al grupo, que se encontraba en el último piso del edificio más alto de la ciudad para intentar curar, de forma demasiado extrema, la fobia del chico que estaba por desmayarse en aquel momento.

—¡Sáquenme de aquí!—grito mientras se aferraba fuertemente a la plataforma

—¡Tú puedes, Syo-chan!—le animo Natsuki

—¡Cállate y bájenme de una maldita vez! —grito antes de ver como una paloma se apoyaba en su hombro—maldito animal del...—iba a espantarla pero alguien le llamo la atención

—Yo no haría eso si fuera tu—canturreo Oyuky, llamando la atención de los chicos por su tono cantarín

—¡¿Y porque no?!—le pregunto

—Si la espantas, ella se va a enfurecer y manchara tu ropa—le dijo mientras seguía sonriendo con malicia—lo mejor que puedes hacer, es dejar que se vaya por su cuenta—hablo mientras observaba como el ave se fue a los pocos segundos—¿lo ves? Fácil—pero luego se quedó muda cuando unas diez palomas se posaron en el chico—oh bueno...no creo que se queden mucho rato...—otras palomas se agruparon sobre el chico y ella se hecho a reír con malicia—¡Oh, por favor, Kurusu! ¡Esto es tan divertido!

—Por favor... ¡Cállate!—rogo Syo mientras intentaba no hacer ningún gesto, incluido el no mover la boca mientras esperaba a que las palomas se fueran

—Oh lady, eres tan cruel—suspiro Ren mientras reprimía las ganas de reírse con ella

—Creo que además de miedo a las alturas...les tendrá miedo a las palomas—murmuro Otoya a Masato

—No lo dudo...—suspiro el peliazul

Y así continuaron intentando ayudar a Syo con su problema.

El pobre chico paso un día entero de sufrimiento mientras era expuesto a todo tipo de alturas, de manera exagerada o casi improbables como equilibrarse sobre un puente colgante y la más sorprendente, fue que lo lanzaran de un helicóptero militar.

— ¡Nunca olvidare esto, idiotas!—les grito Syo desde las alturas

— ¡¿A quién le llamas idiota?!—Oyuky hablo a través del megáfono que Natsuki había llevado para aquel momento


Al día siguiente se podía ver a Syo tumbado en un banco del jardín, al no haberse recuperado del día anterior, y con Otoya abanicándolo con su cuaderno de clases mientras el resto del grupo estaba observando el teléfono de Oyuky, ya que por fin habían logrado comunicarse con el terapeuta del que ella les hablaba, era un amigo cercano de su madre. Al fin le había devuelto la llamada y le explicaron cuál era el problema por el que estaba llamándolo tan insistentemente el día anterior.

—Ya veo—dijo la voz rasposa que venia del teléfono que Oyuky sostenía en su mano derecha—así que este chico sufre de acrofobia

—¿Entonces qué piensa que podemos hacer?—pregunto antes de sostener el teléfono para que los demás escucharan lo que diría

—Bueno, por lo que han dicho, este problema no es algo que se pueda resolver de un día para otro—explico con calma al grupo—las fobias son una especie de trastorno de ansiedad que surge cuando una persona es expuesta al objeto que genera su miedo y por lo me han contado, este chico sufre de un caso grave. Lo que yo recomiendo para este tipo de problemas es comenzar una terapia psicológica

—Pero...él tiene que ir mañana mismo a una audición—hablo Natsuki que se mostraba preocupado

—Lamento decir que no se va a curar de milagro

—¿Y qué piensa de la terapia de exposición?—pregunto Masato, simplemente por saber si iban por buen camino

—Si bien es el tratamiento más utilizado, hay que empezar de forma gradual—hablo antes de soltar una risa seca—solo recuerden que ustedes no son profesionales y que, si intentaran exponerlo a cualquier situación que lo enfrente demasiado rápido a su miedo, sin una preparación psicológica anterior a ello, como por ejemplo...

—¿Lanzarlo de una torre alta?—pregunto Ren

—Ajaja—se rio el psicólogo—a menos de que quieran empeorar la fobia, recomendaría que lo traten de otra forma

—Ya veo, entonces nada de exponerlo brutalmente a las alturas, ¿no?—ella miro a Natsuki como diciéndole que no debieron hacer nada de terapia de exposición

—No—negó el psicólogo

—Pues muchas gracias por responder, Atsushi-san—dijo Oyuky mientras quitaba el parlante y atendía la llamada

—Muy bien. Puedes darle mi teléfono a ese chico y que me llame para una cita, podemos empezar la próxima semana si así lo quiere

—Lo entiendo, le hablare sobre eso a Kurusu—asintió en calma

—Por cierto, Oyuky-san—hablo esta vez con un tono más familiar—no olvides que debes venir la próxima semana

—Está bien, adiós—hablo lo más rápido que pudo al ver que Masato estaba observándole en silencio y corto la llamada—Pues bien, ya hablo el experto en psicología

—Tal vez nos dejamos llevar un poco—dijo Otoya mientras se ponía de pie

—Un poco es quedarse cortos—murmuro ella

—Es hora de renunciar—hablo Ren al darse cuenta de que no lograban nada mas

—Fue imposible desde el principio—suspiro Masato mientras se cruzaba de brazos

—¡No hemos terminado!—declaro Natsuki y miro al grupo con sus ojos que brillaban con determinación—lo que pasa, es que hasta ahora hemos sido demasiado blandos con el—por alguna razón, Oyuky sintió que lo siguiente que dijera, solo causaría más problemas que soluciones para ayudar a Syo—verán, tengo un amigo que está desarrollando un cohete—explico—dijo que si podemos elevar a Syo-chan hasta 10.000 metros, no deberá preocuparse nunca mas

—¿Un...cohete?—ella pregunto pensando que la idea era demasiado ridícula, incluso para imaginársela

Claro que el principal afectado, o víctima, si se lo llego a imaginar y pensó que esa sería su forma de morir. Su agudo grito tomo por sorpresa a todos, viéndolo como parecía que sus ojos se ponían completamente blancos y su color de piel pasaba del verde, al rojo y al blanco en menos de un minuto. Nadie hizo nada para detenerlo o así fue hasta que Oyuky se acercó tranquilamente al chico, tomándolo del cuello de la camisa con la mano derecha y con la izquierda comenzó a pegarle cachetadas a la espera de que se calmara.

—¡Reacciona!—termino sacudiéndolo ante los asombrados chicos que no interferían—¡Kurusu, maldita sea, reacciona!

Al final, ya sea por los golpes y sacudidas de Oyuky o porque le faltaba el aire, el chico por fin se calmó y cayo de lado en el banco del jardín, con el rostro azul por la falta de oxígeno, las marcas de las manos de la chica en sus mejillas y un rastro de baba que resbalaba por su boca medio abierta.

—Syo-chan ¿estás bien?—pregunto Natsuki a su mejor amigo

—No, el realmente no lo está—negó Oyuky mientras se daba media vuelta—iré a comprarle algo de agua fría para que no se deshidrate. Ustedes, simplemente asegúrense de que no le dé algo grave o llévenlo a la enfermería

—¿Puedo beber algo también?—pregunto Otoya de forma inocente

—¿Me darás el dinero para comprarlo?—pregunto alzando una ceja interrogante

—Eh...no tengo dinero por el momento

—Entonces no—negó mientras caminaba sin importarle las quejas de Otoya por su frialdad con el

Tranquilamente camino hasta llegar a la tienda de la escuela para poder comprar la botella de agua, sin prestar atención a los demás alumnos que estaban en el lugar, se dirigió hacia el fondo de la tienda donde estaban las neveras llenas de botellas de agua y jugo frio. Abrió la nevera con una expresión neutra y tomo la primera botella de agua que encontró, antes de quedarse observando la marca de esta y hablar para sí misma.

—¿Que demoños estoy haciendo con mi vida?—se preguntó mientras cerraba la nevera con un suspiro de resignación—debería de ser más firme y decir que no, en vez de meterme en estos problemas que no son mi asunto—comenzó a caminar para ir a pagar el agua, pero se quedó observando algunos estantes llenos de bocadillos que se le empezaron a antojar—bueno...supongo que me merezco algo de comer tras toda esta ridiculez—dijo antes de tomar un onigiri empaquetado—esto y...¿dónde están las papas fritas cuando se necesitan?

Iba a cambiar de pasillo para buscar alguna fritura, pero termino chocándose de lleno contra alguien que estaba doblando la esquina. La botella de agua fría se le resbalo de las manos junto con el onigiri que termino siendo atrapado por la persona con la que había chocado. Ella había observado, sin hacer nada, el cómo la botella y su bocadillo se caían de sus manos, pero su mirada cambio hacia quien había atrapado las cosas.

—Deberías tener un poco más de cuidado y ver por dónde vas—le dijo mientras le entregaba las cosas

—Ichinose—ella entrecerró los ojos con molestia al verlo en el lugar—no pienso darte las gracias

—No lo esperaba—dijo conociendo el desagrado que le tenía—Desde ayer pareces estar ocupada—agrego mientras se dedicaba a observar lo que había en los estantes a su derecha

—No lo hago porque quiera, me han arrastrado sin consultarme primero—dijo mientras continuaba buscando alguna otra cosa para poder comer y apagar el hambre que había aparecido en el momento—Kurusu quiere ir a una audición para una película que Hyuga-sensei va a protagonizar

— ¿Puedes darte ese lujo?—le preguntó mientras seguía observando una variedad de galletas dulces y saladas pero sin ninguna intención de comprarlas— ¿de poner toda tu atención en otra persona?

—No es como tú lo piensas, Ichinose—se mostró irritada al escuchar el tono con que le pregunto aquello, como si intentara recordarle lo que hizo en aquel tiempo

—Pues, buena suerte

—Eres la última persona de la que quiero escuchar eso—hablo mientras le fulminaba con la mirada—tal vez no lo entiendas…incluso yo no lo entiendo, pero…—de repente se quedó sin un buen argumento para discutir con el chico al quedarse observándolo a sus ojos azul turquesa—si me disculpas…—le dijo desviando la mirada y alejándose lo más pronto de aquel chico hacia la caja para pagar las cosas

Abandono, lo más rápido posible, la tienda donde seguía estando Tokiya. Ella camino un buen tramo del camino a paso apresurado y hasta que no puso una distancia en la que ya no divisaba la tienda, no se pudo detener a descansar un momento y recuperar el aire que perdió en la rápida caminata.

Se quedo quieta, apoyando sus manos en las rodillas mientras buscaba tranquilizarse por lo que había sucedido.

—Dios...estuvo cerca...—se dijo mientras fijaba su mirada en el suelo—¿porque me sigo topando con él? Es solo un tonto, mentiroso, quisquilloso y frío chico que no me interesa conocer en lo más mínimo—se dijo a si misma mientras se recuperaba—él es eso y mucho más. No me tiene que importar que le suceda...después de todo, tengo otras cosas que hacer en estos momentos—y comenzó a caminar para regresar con los demás a entregar la botella de agua


—¿Cómo está Kurusu? —pregunto al regresar con el grupo que seguía en el jardín

—Está igual que antes—respondió Natsuki

Sus ojos en blanco observaban a la nada y se escuchaba como murmuraba la misma frase, una y otra vez.

—...esta alto...voy a morir...esta alto...voy a morir...

—Oye ¿no creen que esta peor?—pregunto Oyuky al grupo, ya que parecía haber obtenido una tonalidad de azul más oscura desde que se fue a comprarle algo de agua—se ve como si fuera a morir en cualquier momento

—Creo que si deberíamos de llevarlo a la enfermería—dijo Masato, quien estudiaba el estado de su compañero de la clase S

—Primero quiero ver si bebe algo de agua

Oyuky se acercó al banco donde estaba recostado el chico, alzándolo un poco para sentarlo y tomando un lugar a su lado, intento darle de beber pequeños sorbos de agua que el aturdido chico acepto dócilmente. Todo iba bien hasta que este, aun murmurando sobre que moriría, volvió a tambalearse y su cabeza quedo apoyada en el pecho de la chica, logrando que los demás se tensaran al ver esto.

—O-Oyuky...—Otoya estaba temblando, pero no se sabía si de miedo o molestia por lo que hacía el rubio bajito

—Mi-Minami—Masato observaba hacia otro lado con vergüenza y a la vez, quería ayudar a la chica

—Está bien, esto no es el fin del mundo—dijo intentando recordarse que Syo estaba recuperándose de un ataque nervioso

—...es...suave...—dijo el atontado chico, quien apoyo más su cabeza en el pecho

—¡Syo-chan!—grito Natsuki con las mejillas rojas

—Con permiso—Ren vio como la mirada verde de la chica se oscurecía y sabía que mataría a Syo. Aunque le gustaría ver cómo era castigado por su atrevimiento con su lady, prefirió pensar en otra forma de hacerle pagar al chibi del grupo por tocar, antes que él, el pecho de la bella chica—ven aquí, Chibi-chan—termino empujando a Syo que cayó al suelo boca arriba—mucho mejor—sonrió

—Sabia decisión—dijo Oyuky mientras apretaba la botella de agua que termino aplastada en sus manos deseosas de ahorcar a Syo

Natsuki se acercó hasta donde quedo su mejor amigo y le vio con cierta pena por saber que nada, de lo que estaba haciendo, parecía funcionar como él había pensado que sucedería.

—Syo-chan es muy emprendedor, así que pienso hacer lo que sea para ayudarlo a superar esto—hablo al grupo que seguía en silencio

—Shinomiya. ¿Tú conoces mucho a Kurusu?—le pregunto Oyuky, ya que recordó que él fue el primero en saber que Syo tenía fobia a las alturas

—Si…por años hemos estado en las mismas competencias de violín. Ninguno imagino que terminaríamos juntos aquí…—les conto Natsuki al grupo—pero como sea, me pregunto ¿Por qué le teme tanto a las alturas?

—Tal vez le paso algo terrible en el pasado—hablo Masato quien intento buscar una razón lógica a su miedo

— ¿Algo terrible?—pregunto Otoya

— ¿Y que podría haber sido tan malo como para que quedara marcado?—esta vez fue Oyuky la que pregunto

Y tras su pregunta se pudo escuchar perfectamente una risa que interrumpió la silenciosa tarde en el jardín. Una risa que llego a ser escalofriante, tomo desprevenido al grupo que comenzó a buscar de donde provenía aquella risa tan macabra por momentos. La risa se escuchaba tan cercana y al final descubrieron que venía justamente de detrás del banco del jardín, donde ellos estaban reunidos, viendo como emergió la cabeza del director desde detrás del banco con sus lentes de sol brillando con la luz, causo que el grupo exclamara de la sorpresa.

— ¡¿Cuánto tiempo lleva ahí?!—Pregunto Oyuky mientras se levantaba del asiento y luego puso mala cara al creer entender— ¿Estaba espiando de nuevo?

— ¡¿De dónde…?!—preguntaba Otoya mientras se quedaba mudo sin entender como no lo habían visto

El director se paró en dos manos sobre el respaldo del banco, como si se tratase de un gimnasta olímpico a punto de realizar su rutina y giro sobre sí mismo como si fuese un trompo, saltando del banco para terminar aterrizando en el suelo de manera impecable, mientras el grupo seguía observándolo con distintas expresiones, aun preguntándose cuando es que había aparecido el director de la academia, en el lugar, sin que notaran su presencia.

— ¡Escuchar los problemas de nuestros mejores estudiantes—se excusó el hombre antes de voltear a ver a sus alumnos—es parte de mi trabajo!

— ¿De acosar tal vez?—murmuro Oyuky, quien no se creía que simplemente era casualidad el que los haya escuchado hablar en su camino

— ¡Señor Kurusu!—Saotome levanto del suelo a Syo para comenzar a sacudirlo a la espera de que reaccionara

— ¡¿Qué quiere?!—grito el chico, quien volvió a estar consciente de lo que sucedía a su alrededor y se mostró confundido al ver al director zarandeándolo de un lado a otro

— ¿Estás bien? Quédate tranquilo

— ¿Eh?—no entendía nada de lo que decía el director

—Tengo un mal presentimiento sobre esto—murmuro Oyuky a los demás, quienes estuvieron de acuerdo con lo que dijo


Por alguna razón, Saotome les había pedido que fueran a su oficina cuando oscureciera, así que el grupo paso su día de clases sin entender que estaba planeando el director, hasta que llegó la hora en la que los cito. Nada parecía fuera de lugar en la oficina, simplemente que en la mesa del juego de salón que el director tenía en su oficina, estaba una vela y un metrónomo.

— ¿Qué se supone vamos a hacer? —le pregunto Syo al director mientras se sentaba en el sofá del lugar

—Vamos a hipnotizarte—respondió mientras colocaba a andar el metrónomo y tomaba asiento frente al chico—y así averiguaremos lo que causa tu miedo—explico mientras se preparaba para comenzar

— ¿Hipnotismo? —pregunto Natsuki

—Eh…Saotome-san—hablo Oyuky—lamento decirlo pero ¿usted sabe que eso de la hipnosis es lo más inútil que existe? Los estudios presentados dicen que es el método menos confiable para usar en terapias

— ¿Y eso porque? —le pregunto Syo

—Porque básicamente sirve a base de sugestionar al paciente, y solo las mentes débiles o con mínima imaginación son afectadas

— ¿Estás diciendo que soy idiota?

—Eh…yo jamás dije tal cosa…—hablo mientras giraba la cabeza en otra dirección e ignoraba la mirada asesina del chico

—Dudaste—le señalo Masato

— ¡Hágalo de una vez! —Syo dio un golpe a la mesa de centro, algo irritado por lo que dijo la chica

—Bien…—Saotome chasqueo los dedos y la habitación quedo en penumbras.—Ahora cierra los ojos y respira profundo

La expresión de Syo demostraba que todo el asunto le parecía una tontería, pero igual hizo lo que le pedían.

—Empiezas a sentirte más cansado…comienzas a sentir sueño, mucho sueño—continuo diciendo

Todo el grupo observo en completo silencio el cómo Saotome intentaba hipnotizar a Syo, algunos interesados o sintiendo curiosidad por ver ese tipo de métodos en persona. Oyuky, quien estaba un poco alejada del grupo, saco del bolsillo de su falda el onigiri que no había podido comer y comenzó a darle pequeños mordiscos mientras observaba lo que sucedía. Saotome detuvo la aguja del metrónomo mientras observaba al paciente que estaba con la cabeza agachada.

—Bien—dijo mientras se inclinaba hacia adelante en su asiento—te has quedado dormido, ¿Verdad?

—No del todo—le dijo abriendo los ojos y se cruzó de brazos con expresión escéptica— ¡¿Cómo alguien puede quedarse dormido con todo esto?! ¡Debes estar bromeando! ¡Rayos! ¡Sea realista! En primer lugar…—no termino la frase porque quedo dormido

—Y al parecer era de esperarse algo así, demostrando que el paciente Kurusu Syo es…de mente débil y sugestionable—dijo Oyuky y miro a Otoya—¿lo anotaste?

—Si…—asintió el pelirrojo

—Bien, bien, bien—dijo el director juntando sus manos—finalmente quedaste dormido. Entraremos en tus profundas, tus más profundas memorias. Ahora tienes tres años de edad, estas en una rueda de la fortuna ¿Tienes miedo de estar a esa altura?—le pregunto

—No tengo miedo, es divertido—hablo Syo cuyo tono de voz se asemejaba al de alguien que parecía hablar dormido

—Muy bien. Ahora tienes cuatro años de edad

—No…es divertido…

—Ok. Ahora tienes cinco años de edad—Y algo paso allí, el rostro de Syo se contrajo como si estuviera sufriendo de verdad— ¿Es aterrador estar en la rueda de la fortuna?—le pregunto al ver esa reacción

De la nada se incorporó gritando como loco mientras los demás lo miraron con cierta sorpresa por ese repentino cambio. Ninguno estaba entendiendo que parecía estar mal para que de la nada gritara tras la pregunta del director. Syo siguió gritando como un condenado en tortura, casi destruyendo los tímpanos de todos los presentes en la habitación, parecía estar gritándole a alguien que no estaba en el lugar.

— ¿Qué pasa?—le pregunto el director con unas orejeras para insonorizar los gritos

— ¡Tengo miedo!—grito— ¡bájenme!

— ¿Qué paso?

— ¡¿Cuántas veces tengo que decírtelo?! ¡Deja de perseguirme!—le grito a alguien invisible, confirmando que estaba en un momento de recuerdo

— Ah, de verdad le paso algo realmente traumatizante —confirmo Oyuky mientras apretaba los dientes por la jaqueca de tanto griterío

— ¡Creo que me voy a quedar sordo! —dijo Ren tapándose los oídos para no sufrir tanto

— ¿Pe-Pero que está recordando? —pregunto Masato con sorpresa

Y así como inicio, todo termino rápidamente y Syo despertó de aquel recuerdo, tomando aire a bocanadas para recuperarse de aquel traumático recuerdo que pareció afectarlo y después puso mala cara mientras se mantenía sentado en el sofá de la oficina.

—Natsuki—dijo de la nada y observo al nombrado con expresión asesina— ¡tú eres el culpable!

Se levanto de un salto y fue hacia el chico de lentes, tomándolo por la ropa mientras tenía una venita palpitándole en la frente, paso a relatar su recuerdo mientras no dejaba de sostener a su amigo de la infancia, quien resultó ser el culpable cuando ambos eran apenas unos niños, marcándole hasta ese momento en que por fin recordó que había sucedido el día en que empezó a tener fobia a las alturas.

—Tu…es tu culpa todo esto—gruño al terminar de contar su recuerdo

—Vamos a recordarlo bien—dijo sin perder su sonrisa y miro a otro lado en estado pensativo—parece que recuerdo que paso algo parecido…—al volver la vista a su amigo, una gotita de sudor resbalo por su sien al verlo

—No fue "Algo parecido"—le dijo Syo, pareciendo un personaje sacado de los cuentos de la cripta— ¡paso exactamente como yo lo dije!

—Oh por…—Oyuky se llevó una mano a la cara mientras escuchaba a Syo reclamarle los problemas que le causo su fobia durante esos años—todo fue culpa de Shinomiya al final

—Bien, mi trabajo está hecho—dijo Saotome con satisfacción por ayudar a sus alumnos

—Antes de decir eso, podría evitar un homicidio por aquí—señalo la chica al ver que Syo parecía dispuesto a matar a Natsuki


Después de esa rara noche y que llegara la mañana, Oyuky salió un poco antes de su dormitorio para poder pasar por la tienda a comprar algo de desayunar, haciendo el mismo camino que hacía cada vez que se dirigía hacia la tienda, fue que pudo ver reunidos a Otoya, Masato y Ren, quienes estaban rodeando un banco del lugar.

—Oigan ¿qué hacen aquí todos?—Pregunto antes de llegar con ellos y poder ver que quien ocupaba el banco era Syo, el cual tapaba su cara con el sombrero— Kurusu, ¿no deberías estar preparándote para la audición?

—No iré—respondió secamente

— ¿Cómo que no iras? ¿Por qué no?

— ¿Por qué no?—pregunto temblando antes de tomar la revista que tenía a su lado y pasar las páginas con furia hasta llegar a la que anunciaba la película de Hyuga— ¡Mira esto! ¡Justo ahí!—señalo el anuncio donde convocaban a audiciones

Oyuky tomo la revista sin decir nada y acomodo sus lentes para ver qué era lo que había hecho cambiar de opinión a Syo, forzando un poco la vista, pudo notar unas pequeñas letras de color negro al final del anuncio, al parecer estaban aclarando algo más que leyó en voz alta.

—El papel… será de… la hermana menor del personaje… principal...

—Si me vuelvo una chica, tal vez, podre participar—hablo Syo con aparente calma

— ¡¿Una chica?!—Grito demasiado molesta porque nadie hubiera notado las letras pequeñas y tiro la revista a un lado suyo— ¡¿Qué clase de broma cruel es esta?! ¡Incluso estaba impreso en letras muy pequeñas!

—Esperaba actuar al lado de Hyuga-sensei—se deprimió el chico

— ¡No te preocupes, Syo-chan!—Natsuki llamó la atención del grupo mientras venia corriendo hacia el lugar, estaba llevando en sus manos un vestido rosado, que parecía ondear como si se tratase de una bandera, con todo el orgullo del mundo— ¡Déjamelo a mí!

—No inventes—dijo Syo sin poder creérselo del todo

—Kurusu, un consejo—ella lo miro con expresión neutra mientras le hablaba—corre por tu vida

Y estaba por tomar el consejo, listo para huir se levantó del banco en el que estuvo, pero no llego muy lejos antes de que Natsuki se abalanzara sobre el con el vestido y los demás escucharan el desesperado grito de ayuda al que nadie acudió mientras su compañero le ponía, a la fuerza, aquel vestido, el cual también incluía una peluca rubia. Así que Syo termino viéndose de pies a cabeza como una hermosa niña ante los ojos de sus atónitos compañeros.

—Syo-chan, eres tan lindo—le dijo Natsuki que estaba tomando fotos de su creación

—Eso podría funcionar—Oyuky comento aquello algo pensativa al ver lo bien que Syo pasaba por una chica—de verdad te ves como si fueras una chica—una sonrisa maliciosa se formó en su rostro—oh, con esto voy a tener mucho con que molestarte los próximos meses, Kurusu-kun—se burlo

—Es increíble que sí parece una chica—se asombró Otoya

—Jamás me lo espere—comento Masato

—Creo que perdimos dos días de nuestras vidas por nada—dijo Ren mientras sonreía burlón

Syo estaba perdiendo la paciencia con todo y Natsuki, de acá para allá, tomando fotos tampoco ayudaba a su temperamento explosivo.

— ¡Es suficiente todos ustedes! —por fin estallo el chico

— ¡Sorprendente!

Al escuchar esa voz, él se quedó paralizado mientras el resto pudo observar como Hyuga se detenía muy cerca de donde ellos estaban, con la mirada fija en el chico que llevaba el vestido rosado. Al parecer, el profesor estaba ejercitándose temprano aquella mañana y termino pasando por el lugar donde el grupo había terminado reuniéndose.

—¡Hyuga-sensei!—Syo se alarmo al verlo

—Eres exactamente lo que tenía en mente para el papel de mi hermana menor—le dijo sin dejar de trotar en su lugar— ¿Cómo te llamas?

—S-Syo…—murmuro

—Preséntate a la audición, Syoko-chan—le dijo levantando el pulgar y luego siguió trotando

— ¡¿Syoko-chan?! —Y cayó de rodillas al suelo, lamentándose lo que paso

—Creo que terminara traumado de nuevo por culpa de Shinomiya—hablo Oyuky, intentando no reírse al darse cuenta de que su profesor confundió a su compañero con una chica

— ¿Lo crees así, Minami-san?—pregunto Natsuki con inocencia—Syo-chan ¿quieres que te abrase?

—Ni de broma—negó con un aura negativa—no me toques…esto sigue siendo tu culpa…

—Es caso perdido por hoy—dijo Ren mientras se retiraba del lugar al igual que Masato y Otoya

—Y eso que apenas iniciamos el día…—suspiro Oyuky, también alejándose para seguir su camino a la tienda—nos habríamos ahorrado el problema, de haber leído el artículo completo—se lamentó la chica, quien aprendió a que, de ahora en más, leería hasta las letras pequeñas de los anuncios de las revistas.

Y así fue como termino otra "normal" semana en la academia Saotome.

Continuara...