PLATICAS AJENAS
DAPHNE GREENGRAS
A la pequeña princesa de papá, no le había molestado nunca la pequeña niña que corría siempre tras de ella, era poco más de un año menor y a pesar de que siempre había escuchado que la pequeña era la más bonita de las dos, ella sabía que siempre seria la favorita de papá, y había crecido con la idea de que eso era lo más importante en su vida, su papá.
Daphne jamás se había quejado, su hermana crecía con ella, en cierta forma eran amigas, aunque a Daphne le molestaba la forma en la que se comportaba la pequeña Astoria. Su padre siempre reprendía a Astoria, y siempre le decía "porque no eres como tú hermana Daphne ella es una princesa y un ángel, jamás recibo quejas de ella, siempre tiene buenas notas y jamás hubiera hecho…" lo que sea que Astoria hubiera hecho, a lo que la pequeña niña le contestaba siempre, "yo no soy Daphne" saliendo fúrica hacia su habitación.
Daphne entro a Hogwarts el mismo año que Potter, la chica no esperaba llamar la atención y acostumbrada a ser siempre menos para todos, no le molesto que Pansy obtuviera toda la atención del que había comenzado a ser su amigo.
La vida de las Greengras había pasado tan rápido que para el quinto año de Daphne todo había cambiado. Después de que el horrible sapo y el ministerio de magia hicieran que nadie le creyera a Potter y a Dumbledore, Daphne había pasado por la peor cosa en su vida, Astoria había convencido a Umbridge de dejarla demostrarle que podía con los TIMO's y aparte cursar cuarto y quinto año, en ese momento Daphne se redujo a nada. El resto de sus compañeros serpientes le hacía burla o la ignoraban, y aunque el rubio y su Pseudo amigo la defendieran siempre acababa sola y escondida de todos.
Astoria recibió un giratiempos de parte de la cara de sapo y curso cuarto y quinto año, obteniendo extraordinario en casi todas las materias, exceptuando tres y aunque Daphne obtuvo todas en extraordinario saliendo incluso mejor que la sabelotodo de Granger, quien recibió la felicitación fue Astoria, dejando bastante abajo a su hermana mayor.
Daphne se había rendido, simplemente cumplía con sus deberes, pero no le importaba nada más, había dejado de hablarles a sus amigos y ellos se habían cansado de buscarle, al menos la mayoría. Daphne se había vuelto un fantasma más en Hogwarts, pues aunque estaba en el mismo curso, Astoria se llevaba toda la atención.
Su padre había tratado de animarle, pues al menos, él era el único que ponía a Daphne encima de Astoria, pero eso dejo de funcionar con la guerra. Daphne había vivido en los calabozos el desastre y una vez afuera, la muerte. Había logrado escapar, solamente para ver a uno de los graciosos gemelos pelirrojos caer muerto a manos de Bellatrix. En ese momento Daphne abandono toda esperanza y salió corriendo lo más que pudo, una vez fuera de los límites del colegio se apareció en su casa.
Sus padres no eran mortífagos pero tampoco estaban del lado de Potter, la neutralidad les permitió permanecer como respetable familia. Su padre le regalo un viaje por el mundo que duraría casi dos años, pues al verla llegar y platicar con ella, seguramente noto que la inocencia de su princesa se había ido.
El viaje había sido placentero para Daphne y al llegar a casa descubrió la carta del colegio, ella no quería volver, pero su padre le convenció. Él quería que su princesa fuera una gran aurora, o una gran medimaga, así que ella debía volver al colegio con Astoria.
Al llegar al viejo tren Daphne se sentó en un cubículo vacío, en donde entraron también Pansy y Blaise, quienes le saludaron con desdén, igual que el resto de las serpientes en cuanto su hermana la hubo superado. Daphne les ignoró un rato mirando por la ventana. La chica se quedó dormida, soñando con aquel dulce chico que había sido su amigo, y aun le insistía para que se sentara a almorzar con él y el rubio y… Astoria.
Un fuerte empujón la hizo salir del sueño. El brazo le dolía, no había sido un empujón, Blaise le había dado un puñetazo en el brazo que ahora le punzaba y con mala cara de un salto saco su varita encarando al gran moreno, ella era mucho más pequeña que él y delgada, muy delgada en comparación con el musculoso cuerpo de Zabini, sin embargo no se sentía pequeña, sabía que era mucho mejor bruja que él, y podía matarlo si así quería.
-¿qué demonios te ocurre cerdo?-escupió molesta Daphne acercando su varita al pecho del chico.
-te estaba hablando y no despertabas,-siseo un malhumorado Zabini quien tomaba con fuerza su mano y la empujaba a uno de los sofás,-no me vuelvas a amenazar,-el chico aun sostenía la mano de ella que aún tenía la varita en alto. Se acercó demasiado a ella, casi estaba acostado sobre la chica quien sentía sus latidos en los oídos y los ojos llenos de lágrimas.
-¡aléjate!-grito Daphne pateando el abdomen de Blaise quien tomo su pierna con la mano libre y en un brusco movimiento se levantó, soltándola.
-demonios Daphne, no tienes que gritar, solo nos divertimos.-la chillona y lastimosa voz de Pansy retumbo en los oídos de Daphne asqueándola por lo melosa que quería oírse.
-¿qué quieren?- soltó Daphne cada vez más molesta.
-explicarte como serán las cosas desde ahora.- soltó el chico con autosuficiencia.
-¿desde ahora?- soltó con sarcasmo Daphne.-no sé qué demonios quieras Blaise pero yo no soy una de tus muñecas, así que solo déjame tranquila.- dijo la chica alcanzando su bolsa de mano y acercándose a la puerta de la cabina. Blaise se interpuso y la encaró molesto.
-ese es el punto preciosa ahora todas son mis lindas muñecas y hacen lo que yo diga, ¿me has entendido?- Daphne retrocedió, en los ojos de Blaise brillaba algo malévolo.- no quiero que le hables a Draco, ni lo mires, trátalo como…-Blaise sonrió con malicia.- te tratamos a ti cuando tu estúpida hermana consiguió estar en nuestra generación. –algo dentro de Daphne se rompió.
-déjalo en paz.-soltó Daphne, sabia por los periódicos gran parte de lo que había pasado con Draco, y en cierta manera lo admiraba, no lo suficiente para decírselo pero le admiraba. Blaise se acercó, minimizando el espacio entre los dos chicos. Daphne trato de alejarse, pero Blaise le tomo por los hombros impidiéndoselo.
-¿qué? ¿Lo vas a defender muñeca?- dijo Blaise en tono amenazador.
-¿qué? ¿Vas a golpearme de nuevo?- soltó con sarcasmo Daphne aunque podía sentir su sangre a punto de hervir.
-no, si obedeces.-sonrió Blaise con malicia.
-no eres nadie, quieres ser mejor que él pero no lo lograras, Draco jamás trato a una chica como nos tratas, Draco podrá ser un idiota, un imbécil, un cobarde,- la ira de Daphne aumentaba a medida que encaraba al chico.- pero jamás usaría la violencia para que lo respetáramos, se lo gano con poder y dinero, pero también por el trato que nos daba. Eres un vil y estúpido niño berrinchudo Zabini, y Draco es mil veces mejor que tú.- escupió el veneno Daphne dándole un fuerte empujón a Blaise quien estaba asombrado de que la fantasma de las serpientes lo hubiese enfrentado de tal forma.
Una vez afuera, Daphne se dirigió lejos de la cabina, y durmió el resto del viaje.
Cuando el tren paro, espero a que el ultimo alumno descendiera para bajar, y camino sin problema en la vereda rumbo al castillo, no quería llegar a la cena, no sería nombrada premio anual, y si le nombraran perfecta sería muy triste. Por un momento imagino que si ella hubiese sido la que callera al suelo en vez del gemelo pelirrojo la gente estaría mejor, Blaise no se sentiría ofendido, la familia de los gemelos no hubiesen llorado la pérdida de un hijo, Astoria no se sentiría mal cada vez que le preguntaran cómo es que supero a su hermana mayor, aunque claro mamá no hubiera sentido ni por un momento la perdida, su madre adoraba a Astoria, sobre todas las cosas, a tal punto de olvidar la existencia de su primera hija, siendo cada vez peor después de lo ocurrido en quinto año. Seguramente el único que lloraría seria su padre, y fue cuando Daphne se dio cuenta de cuanto dañaría eso a su padre y dejo la mente en blanco antes de que pudiera sentir las lágrimas corriendo por sus mejillas. Ella no quería que su padre sufriera, pero tampoco quería seguir sufriendo con esto. Blaise… Draco… Astoria… Nott… Theodore Nott, el único verdadero y medio amigo que había tenido en su vida, el único que insistía en que se uniera al grupo. Tal vez…
-¿quién anda ahí?- una ronca y familiar voz hizo que Daphne se parara en seco, ¿Cómo era posible? Él… él estaba… muerto.
-yo…- la voz de Daphne se apagó, al momento en que encendió su varita.
-necesito ayuda…- la voz soltó un quejido y escucho otro más pero no provenía de la misma voz. Daphne camino como pudo hacia donde procedía la voz con la varita en alto. Nadie le engañaría, él estaba muerto. Daphne camino entre unos árboles y los vio, ambos, maltrechos y sucios, parecía no habían comido en mucho tiempo, pero no sangraban, estaban respirando y la miraban. Daphne empezó a hiperventilar, ¿acaso se había vuelto loca?
-¿profesor Snape?- su voz fue simplemente un susurro.
