Nathan salió de la habitación sin decirle nada a Peter. Claire se lo quedó mirando, esperando que al ser su hermano pudiera saber que bicho le había picado, pero Peter estaba tan perdido como ella. Lo siguieron pasillo adelante y al final casi tuvieron que correr para no perderle la pista. Nathan estaba concentrado en algo que ninguno de los dos sabía, pero por la expresión de su rostro debía ser algo gordo.

"Nathan ¿Qué pasa?" Le preguntó Peter en cuanto su hermano se detuvo frente a la puerta de la enfermería. Pero Nathan no le contestó. Tenía la mirada clavada en la puerta. Tenía miedo de lo que se iba a encontrar.

El mensaje de Matt había sido tan escueto que no sabía exactamente lo que había ocurrido, ni siquiera sabía si Lisa estaba bien. Hasta ese momento no se había dado cuenta lo mucho que quería aquella chica. No podía decir todavía que estuviera enamorado, ya le había costado aceptar bastante que Heidi le había abandonado, como para volver a pasar por algo semejante otra vez. Había decidido tomarse su tiempo, dejar que las cosas llevaran su curso y tal vez en unos meses, poder decir que tenía una auténtica relación de pareja con Lisa.

Pero ahora se daba cuenta que no era así, a pensar de llevar pocos días juntos, casi tantos como los que hacía que la conocía, Nathan se había dado cuenta que un dolor intenso aprisionaba su estómago. La sola idea de que le hubiera ocurrido algo que su compañera ya le estaba destrozando por dentro.

Peter y Claire no se movieron, no dijeron nada más, mientras vieron a Nathan entrar en la enfermería. Todo estaba en silencio dentro, a pesar de que el lugar estaba algo más concurrido de lo que había pensado. No sólo estaba Matt, que se lo quedó mirando en cuanto llegó; también estaban Mohinder y Sylar.

"¿Qué hace él aquí?" Preguntó con dureza Nathan mirando a Sylar. No creía que pudiera odiar a nadie más que a ese hombre, a la persona que había matado a su hermano varias veces, a quien había intentado matar a su hija. Sylar había destrozado su vida y ahora tenía que mirarlo a la cara. Por mucho que intentaba, le costaba hacerlo sin tener ganas de matarlo.

"Ha venido conmigo, Matt me dijo lo de Lisa y pensé que podría ayudar."

"¿Vino contigo?" Nathan dio unos pasos hacía Sylar. Mirarlo a los ojos era difícil, ocultar los sentimientos que causaba en él mucho más. "¿Quién le ha dejado entrar? No es uno de nosotros, no debería tener permitido estar aquí."

"Tranquilo, no voy a hacerle nada a tu novia." Aquello fue demasiado para Nathan. Llevado por un impulso proveniente de lo más interno de su ser, se lanzó contra él. si, quería matarlo, quería verlo morir, quería verlo sufrir y evitar que hiciera daño a nadie más, porque si de algo estaba seguro, era de que ese hombre había atacado a su novia para conseguir su habilidad.

"¿Fuiste tu verdad? Tu has intentado matarla." Lo lanzó contra la pared y lo sujetó del cuello, pero por mucha fuerza que hacía, por mucha rabia que tenía dentro, Sylar no pareció inmutarse. Parecía inmune a cualquier sentimiento de miedo o preocupación. "No me mires con tanta tranquilidad, porque deberías ser el que estuviera aquí y no Lisa. Maldito bastardo, debería matarte ahora mismo y evitar al mundo una amenaza en el futuro."

"Nathan para. Él no ha sido." Escuchó decir a Mohinder detrás de él, pero cuando quiso detenerlo y separarlo de Sylar, Nathan le dio un golpe en el rostro que le hizo perder el equilibrio y cayó al suelo.

"¿Cómo vuelvas a tocarle…?" Por fin Nathan había conseguido ver algún tipo de emoción en Sylar y para su sorpresa se trataba de la necesidad de proteger a Mohinder. ¿Realmente estaba enamorado del profesor?"

"¿Qué vas a matarme como no has podido hacerlo con Lisa?" La rabia estaba a punto de desbordarle y contenerse le estaba costando más de lo que pensaba. Si no hubiera nadie con ellos en habitación, seguramente lo hubiera matado allí mismo, sin contemplaciones.

"Nathan él no fue porque estaba conmigo cuando Lisa ha sido atacada y hasta ahora Sylar no tiene ningún tipo de poder que se parezca a la proyección astral." Dijo Mohinder desde el suelo, mientras se quitaba sangre de la cara.

Mohinder no estaba orgulloso de sus sentimientos. No le gustaba decirle a todo el mundo que estaba enamorado del asesino de su padre; pero no lo podía evitar, ya lo había intentado y no lo había conseguido. Había tratado de decirse a si mismo que los sentimientos que profesaba por Sylar no eran ciertos, que tal vez se trataba de alguna reacción caritativa o humanitaria, como si quisiera darle una humanidad que los demás no veían en él.

Pero todo eso no eran más que simples excusas para no reconocer la verdad. Mohinder estaba enamorado de un asesino y ya era demasiado tarde para intentar evitarlo. Pero aún así, tener que decirles a sus amigos que lo estaba, seguía siendo algo demasiado duro, sobretodo sabiendo lo que ellos iban a pensar.

"Estaba conmigo, estábamos juntos en ese momento. Díselo tu Matt, tu nos has encontrado." Mohinder miró con la cabeza baja a su amigo. sabía que podía confiar en Matt, que por mucho que el policía desaprobara esa relación, jamás le haría elegir.

"Es cierto, además, vi quien la atacó y no era Sylar de eso estoy seguro." Matt se acercó a Nathan y puso las manos sobre sus hombros. Estaba tenso, tanto que ni siquiera sintió el contacto. "Nathan, no sigas su juego, ya sabes que se divierte alterando nuestros sentimientos." Cogió a su amigo con fuerza, pero no tuvo que hacer nada pues Nathan ya se había separado.

"No se te ocurra acercarte a Lisa o cualquier miembro de mi familia, porque entonces si que te mataré." Sylar sonrió y se colocó bien la ropa, sin quitarle la vista de encima a Nathan. "No me mires así, no creas que es un farol, porque la próxima vez…"

"Cuando hagas una amenaza, asegúrate de poder cumplirla." Sentenció Sylar, mientras se dirigía hacia la puerta para marcharse. "Mohinder ¿vienes?"

"No, me quedo, quiero estar seguro que Lisa está bien."

"Preferiría que te fueras." Le dijo Nathan sin tan siquiera darse la vuelta para mirarle a la cara. No podía hacerlo, porque no entendía lo que el profesor estaba haciendo con su vida, como era posible que estuviera con ese hombre y no tuviera remordimientos al respecto.

Mohinder se quedó allí todavía un momento, pero al fijarse en Matt y verlo asentir, decidió hacerle caso y se marchó tras Sylar. ¿Cómo podía hacerle siempre algo así si realmente estaba enamorado de él? Siempre estaba jugando con él, estrangulando sus sentimientos en público para volverse el ser más cariñoso del mundo cuando estaban a solas.

Era como si hubiera dos personas al mismo tiempo en su interior, Sylar, el asesino que todos conocían y Gabriel Gray, aquel que le miraba mientras dormía y le sonreía cariñosamente cuando sus miradas se juntaban.

- o -

Nathan siguió a Matt al interior de la siguiente habitación. Allí todo estaba en silencio y medio a oscuras, porque las persianas tapaban la luz. El ruido continuo y regular de los latidos del corazón de Lisa relajaron a Nathan. Al menos se mantenía estable.

"¿Cómo está?" Dijo el antiguo político en voz baja. Mientras esperaba la respuesta se quedó junto a la puerta. No estaba seguro si dar un paso adelante.

"Está bien, es una chica muy fuerte."

"¿Crees que querrá verme? Yo debería haber estado allí, yo debería haberla salvado en lugar de enterarme por ti."

"Vamos, como puedes decir eso. Lisa no ha parado de llamarte mientras la he traído aquí. ¿No crees que eso es señal de que necesitaba verte?" Nathan no se movió, se quedó ahí quieto, mirando a la cama. Lisa estaba dormida, tranquila, aunque algo más pálida de lo que debería. Se notaban las marcas en el cuello, justo donde su agresor la había atacado.

"Parece un ángel." Las palabras se escaparon de sus labios sin que se diera cuenta, igual que sus ojos, tristes y apagados, no dejaban de mostrar un tremendo amor hacia la chica.

"¿Se puede saber que haces ahí parado todavía? No me hace falta leerte la mente para saber que estás deseando sentarte a su lado, cogerle la mano y decirle que le quieres."

"¿De verdad que no me has leído la mente para saber todo eso?"

"A lo mejor dices demasiado alto en tu cabeza que estas enamorado. Pero a parte de eso…"

Antes de que Matt terminara de hablar, Lisa hizo un ruido y se removió en la cama. Tal y como el policía había pensado, Nathan se movió hacia la cama. "Hola, ¿Cómo estás?" Cogió con cuidado la mano de la chica, esperando a que abriera por fin los ojos. Quería verlos, quería ver sus preciosos ojos y aunque no le dijera nada con palabras, quería saber que estaba bien.

"Cansada." Dijo con un hilo de voz. Todavía el dolía la garganta.

"No hables no hace falta. ¿Matt podrías…"

"No hay problema." Matt se colocó junto a Lisa. No le hacía falta tener contacto físico con la otra persona para escuchar sus pensamientos, pero era la forma más rápida de oí lo que pensaba. "Tengo miedo." Dijo con una vocecilla fina, como si realmente fuera la chica la que estaba hablando a través de él. "Él volverá a por mi, no se quedará tranquilo, venía a matarme y lo hará."

"No lo hará porque no se lo voy a permitir." Nathan le acarició la frente, casi había olvidado que Matt todavía estaba allí, por lo que no tuvo ningún problema en acercarse a ella y besarle en los labios con delicadeza.

"Pero también irá a por ti, no quiero ponerte en peligro, no después de todo lo que has hecho por mi." Lisa levantó una mano, que parecía pesarle un quintal y rozó la mejilla de él. "No estoy acostumbrada a decir esto y menos a través de otra persona…" Lisa miró a Matt, desde luego aquella era una situación muy extraña. "Pero creo… no estoy segura, bueno si que lo estoy." Continuó diciendo el policía, que ya sabía lo que la chica iba a decir. Por eso sonrió, aunque Nathan no se dio cuenta. "Cuando estaba ahogándome, pensé en ti, en no volver a verte, en todo lo que has hecho por mi y creo que…"

"Matt, ¿podrías dejarnos solos? Creo que podré apañarme desde aquí." Matt se despidió de ellos con un gesto de cabeza y los dejó en la habitación. "¿Decías?" Nathan se tumbó al lado de Lisa en la cama para que la chica tan sólo tuviera que susurrar.

"Creo que te quiero." Lisa se apoyó en el pecho de Nathan. Ninguno de los dijo nada más. A ninguno les gustaba abrir sus corazones así sin más, pero algo en el otro les hacía sentirse cómodos y capaces de decir todo lo que sentían sin miedo. "Y no quiero perderte."

"No voy a ir a ningún lado. ¿Por qué no duermes un rato? Cuando despiertes seguiré estando aquí."

"Nathan…" No le dejó terminar, tomó su rostro con las dos manos y la besó. No hacían falta palabras de más, tan sólo estar juntos era suficiente para ellos.