Chicas aqui les tengo el nuevo capitulo, una disculpa por no haber actualizado antes, pero el trabajo esta un poco pesado y no había tenido teimpo pero prometo hacerme un tiempo para poder actualizar más seguido, y espero que lo disfruten, ahora si a leer...

como siempre los personajes no me pertenecenn pero la histroia es mia completamente.

EXPLICACIONES Y TROZOS DEL PASADO

Observo el rostro de las chicas, que era una mezcla de preocupación y de una muda exigencia de saber qué era lo que le pasaba a su amiga, entonces sin dar más vueltas las tomo del brazo y las llevo hasta su oficina, las hizo pasar y las sentó en las sillas frente a su escritorio, después fue al mini bar y sirvió un par de tragos se los dio y no como una petición sino más como una orden les pidió que lo bebieran, necesitaban quizás un poco de alcohol para poder comprender lo que tenía que decirles, les dio la espalda y camino hasta el gran ventanal desde donde se podía ver el gran jardín de la empresa y ahí reunidos a todos sus empleados que seguían disfrutando de ese maravilloso día, lanzó un gran suspiro, podía sentir los ojos de las chicas en su espalda esperando una explicación, entonces sin aviso comenzó a darles una explicación a grandes rasgos de lo que le pasaba a Áyame, después de todo ellas ya eran parte de su familia aunque ellas no lo supieran… eran las almas gemelas de los Taisho, les debía la verdad.

-Áyame sufrió la transferencia del don de Kouga, estará bien no se alarmen, verán mis hermanos, mi primo y yo tenemos "un don especial" cada uno- lo ultimo lo remarco con énfasis – por ejemplo Seshomaru puede ver y hablar con las almas de los que ya fallecieron, algunas veces se ha metido en grandes problemas tratando de ayudar a esas almas a encontrar la paz, pero lleva ya un par de años tratando de ignorarlos y eso en verdad lo pone de extremo mal humor; Miroku puede purificar su entorno de malas vibras o de presencias oscuras, además de que puede crear barreras verdaderamente fuertes si se ve en peligro o si alguno de nosotros corre algún riesgo, en realidad da un poco de miedo al principio, porque aunque te esfuerces no lo puedes tocar, aunque lo tengas a tu lado; Kouga puede ver el futuro, claro que es algo muy inconstante ya que va cambiando de acuerdo a las decisiones que se toman, pero la mayoría del tiempo lo que ve es lo que pasará, y también puede compartir esas visiones con los demás cuando te toca, no es siempre, solo es cuando él desea que veas algo que es importante, pero lo que paso con Áyame fue que Kouga no cerró su ojo interior dejándolo completamente abierto, y su inconsciente quiso compartir esas visiones con ella, pero al no estar preparada puede ser realmente… perturbador, en realidad lo que ella está viendo no son imágenes… ella solo ve colores, ve la esencia de lo que la rodea, ella está viendo la fuerza de vida de cada cosa que ve a su alrededor, ella ve auras, no es grave pero cuando no sabes qué demonios pasa te puede alterar bastante, pero se pondrá bien, solo Kouga necesita cerrar el ojo interno de Áyame y estará bien, un poco mareada y con muchas preguntas pero sana y salva-

Termino de hablar pero en ningún momento las miro de frente, no quería voltear a verlas, la experiencia le decía que si lo hacía vería esa terrible expresión en el rostro de las chicas de ver a un loco dando una explicación así, sabía que Kagome conocía parte de su secreto pero Rin era otra cosa, ella ni idea tenía de que pasaba ahí y eso le preocupaba, poco apoco se giro para ver de frente a las chicas, pero lo que vio le sorprendió aún más, porque en vez de mirarlo con ojos de horror, lo veían con un sincero interés en lo que les contaba, había comprensión y …¿aceptación?, era la primera vez que veía una mirada así en otra persona que no fuera su familia y quedo un poco desconcertado, no había temor, ni burla… solo comprensión y en los ojos de Kagome solo amor y ternura

-Inuyasha… ¡tranquilo!, parece que estas frente a un tribunal- Rin le sonrió- sé muy bien que hay gente que tiene esos dones, claro que saber que algún día conocería a alguien así es… ¡simplemente maravilloso!, ustedes jamás nos dañarían y déjame que te diga que me siento honrada de poder ser su amiga-

La sonrisa de Rin lo dejo sin palabras y lo tranquilizaba, él pensaba que saldría corriendo asustada pero no fue así, seguía sentada al lado de su Kagome y le regalaba esa sonrisa tan dulce e inocente que no hizo más que sonreír, entonces fijo su mirada en Kagome quien le regalo la más bella sonrisa.

-no te preocupes Inu, ya sabes que yo no tengo problemas con eso, lo único que me preocupa es Áyame, no porque no comprenda esto, sino porque debe de ser un poco… perturbador ver auras… tranquilo su secreto está a salvo con nosotras-

Entonces ambas mujeres le sonrieron ampliamente, ¡Dios y él que había pensado que pasaría horas rogándoles por que lo entendieran!, pero fue al contrario, ellas le pedían a él que se calmara y asegurándole que todo estaría bien, movió la cabeza divertido y sonrió, no por nada ellas eran las almas gemelas de los Taisho, eso era lo más tranquilizador de este asunto, sus almas se habían reconocido y por lo tanto los dones habían pasado a segundo plano, ellos ya se conocían por lo cual ellas lo comprendían perfectamente, entonces sus mente volvió a pensar en Miroku y Sango, debía de hacer algo para que ellos volvieran a estar juntos y sabía que Kagome lo ayudaría.

Kouga estaba verdaderamente angustiado, aún Áyame no respondía y eso en verdad no estaba nada bien, jamás había intentado compartir su visión con nadie que no fueran sus primos, pero paso tan rápido y lo peor es que se descuido, fue tan sorprendente ver a su alma gemela que no pensó en nada más que en ella, ¡debió de haber cerrado su ojo a tiempo!, pero en vez de eso abrió el ojo espiritual de Áyame y sabía que eso era perturbador para alguien que no tenía ni idea de lo que veía, y ahora debía de cerrarlo aunque la verdad es que no tenía idea de cómo hacerlo, la angustia crecía cada minuto que la observaba ahora su rostro era de total dolor, ella podía ver algo que le hacía daño, entonces tomo una decisión, entraría en la mente de ella y desde ahí intentaría cerrar su ojo y sacarla de donde sea que estuviera, entonces volvió a abrir su ojo espiritual y tomo las manos de la chica, entonces sintió un vacio en el estomago fue como si callera hacía la tierra muy deprisa, por un instante sonrío y pensó que así deberían de sentir sus primos cada vez que él compartía sus visiones con ellos, cuando todo se volvió más claro se pudo ver a lo lejos peleando, era una gran batalla, podía oler la sangre, el humo de la madera quemándose, y un olor tan penetrante que recordó el olor del veneno que usaban para las el control de plagas de los jardines de la empresa, entonces sintió como si una fuerza lo jalara al centro mismo de la batalla y cuando volvió a abrir los ojos supo que estaba en el cuerpo de su vida pasada, pero no había tiempo para observar su propio cuerpo, su cuerpo lo obligo a dar un gran salto hacia atrás esquivando el ataque de ese ser que desprendía ese fétido y peligroso veneno, pudo ver ese rostro semi humano reír, entonces miro hacía el frente y vio a sus primos, Inuyasha y Seshomaru atacar sin descanso al demonio, más allá estaba el cuerpo de Miroku tendido y parecía sin vida, pero ahí estaba Sango con la mirada más fiera que jamás había visto, estaba defendiendo al caído, poco más allá cerca de un grupo de arboles estaba una niña llorando escondida, y se dio cuenta que era Rin entonces una flecha atravesó su campo de visión con un resplandor rosa, busco el origen y vio a Kagome parada a unos metros de donde estaba él a sus pies estaba el cuerpo de una chica pelirroja y supo que era Áyame, corrió hasta donde estaban las dos chicas y sin pensarlo se dejo caer al lado de la chica inconsciente, la sostuvo en sus brazos y trato de reanimarla, su corazón latía deprisa, ¡debía de sacarla de esa visión!

-¡Áyame, por favor, reacciona, Áyame!-

Solo observaba el rostro pálido de la chica de mirada color esmeralda, entonces a sus espaldas escucho reír a la criatura.

-¡jajajajaja!, sus inútiles intentos de destruirme son tan débiles… me dan lastima, pero seré benévolo, si me entregan la perla los dejare vivir-

Kagome volvió a tensar el arco y lanzo otra flecha, esta vez dio en el blanco, el grito de dolor que lanzo el demonio fue estremecedor, Kouga estrecho más a la chica inconsciente, debía de protegerla a toda costa, entonces escucho la voz de Kagome.

-Kouga, llévatela lejos, ponla a salvo, nosotros acabaremos con Naraku-

Y sin darle tiempo a nada hecho a correr, observo como Inuyasha daba golpes con una enorme espada y como Seshomaru arremetía con otra espada más delgada pero igual de mortífera, cada que esa espada tocaba un trozo de ese demonio explotaba y desaparecía, sin pensarlo cargo a la chica y se dirigió hasta donde se encontraba inconsciente Miroku, entonces Sango al verlo tomo un gran bumerán y sin mirar atrás le grito.

-protégelos, no dejes que los lastime!-

Kouga ahora si estaba a punto de volverse loco, entonces escucho un leve quejido por parte de la pelirroja, y pudo ver esos hermosos ojos que lo habían hechizado desde el primer momento, y al ver que ella sonreía, pudo respirar más tranquilo por un instante, entonces la mano de ella le acarició la mejilla, pero algo andaba mal tarde se dio cuenta de que ella tenía una herida profunda en la pierna tenia seccionada la vena femoral, estaba desangrándose, intento hacer presión para detener el sangrado pero ya era tarde, observo como los ojos de la chica perdían brillo y se desvaneció en sus brazos, su alma había dejado ese cuerpo, sintió como si su corazón hubiera sido traspasado por mil espadas al rojo vivo, apretó más el cuerpo de la chica y grito de dolor, de odio, lloro sin importarle donde estaban, pero no podía dejarse llevar por el dolor, debía rescatar esa alma antes de que se fuera a otra vida, se concentro y comenzó a cerrar su ojo interno, se concentro en que eso que estaba viviendo era parte del pasado y que en el presente Áyame estaba acostada en su sillón, en su oficina a salvo de esa criatura, sintió como el ojo de la chica también se cerraba y se aferro a su alma, volvió a sentir un leve mareo y cerró los ojos con fuerza aferrándose al cuerpo que tenía en las manos, en un instante se sintió flotar de nuevo, y cuando volvió a abrir los ojos vio el rostro de la chica, no estaba muerta, ahora estaba a salvo en el presente, fue tal la emoción de verla viva que la abrazo y luego la beso como si se le fuera la vida en ese beso, ¡ella estaba viva! y no importaba nada más. Áyame sintió el abrazo y después el beso de Kouga había tanto amor en ese beso que un gran calor subió desde su estomago y se reflejo en sus mejillas tiñéndolas de rojo, y confirmo lo que había visto y sentido Kouga era su alma gemela, vio su vida pasada juntos y también supo que él era el causante de esas visiones aunque aún no entendía como lo había hecho, lo cierto era que él la amaba y que ella sentía ese amor nacer en lo profundo de su corazón y la golpeaba con una fuerza que la había dejado noqueada, y lo abrazo con fuerza y abrió su boca para dejar que él la besara sin limitaciones, se separaron cuando el oxigeno les comenzó a faltar, y lo miro a los ojos en los cuales se reflejaba una gran preocupación, por un momento en la mente de Kouga solo había una súplica por que ella no saliera corriendo asustada, pero no lo hizo, ella era su complemento, su alma gemela.

-¿Cómo te sientes hermosa?-

-Bien, en realidad creo que no me había sentido tan completa y feliz en toda mi vida- y le sonrió

-creo que te debo una explicación de lo que paso-su voz era profunda y reflejaba su preocupación

-Kouga, ahora sé que tú y tus primos poseen raro dones y se de dónde vienen, creo que eso era lo que querías explicarme hace rato, y la verdad es que no me importa, se que eres especial y con el tiempo me explicaras con calma como funcionan, por ahora no te preocupes, solo abrázame-

Kouga la abrazo con amor, y ella jamás se había sentido tan segura en su vida, sintió el calor de esos fuertes brazos rodeándola.

-pero quiero que sepas que sentí mucho miedo, por un momento pensé que te había perdido y el dolor fue insoportable, te prometo que cuidare de ti siempre- y beso su cabeza

-lo sé Kouga, y gracias por compartir conmigo tu mundo-

-no, gracias a ti por querer compartirlo y por no huir de mi-

Y volvieron a besarse, la explicación podía esperar, todo se daría sobre la marcha, eran tan felices que Kouga por un instante entendió a Inuyasha, esto que él sentía era amor y por primera vez en su vida se sintió amado, aceptado y completo, lo demás no importaba el secreto de los Taisho estaba a salvo.

Pasaron unos minutos abrazados entonces tomo la mano de Áyame y la ayudo a levantarse, necesitaban ir con los demás y comunicarles que todo estaba bien, salieron tomados de la mano y caminaron hasta la oficina de Inuyasha, cuando entraron Kagome y Rin se abalanzaron sobre Áyame, preguntándole como se sentía, si necesitaba algo, si estaba bien, si quería ir a casa, la pobre chica se sintió un poco asfixiada por tanta pregunta.

-¡chicas, chicas!, estoy bien, no paso nada malo, tranquilas en verdad me encuentro perfectamente bien, lo prometo- dijo sonriéndoles

-¡es que Rin y yo estábamos tan preocupadas por ti!, de pronto te fuiste de este mundo, pensamos que te perderíamos, fue angustioso verte con la mirada perdida y sin responder- y sin aviso Kagome la abrazo con fuerza

-calma Kagome, me vas a asfixiar!- la chica aflojo el abrazo-no fue tan malo, de hecho fue tan …¡intenso y especial!... pero ya tendremos tiempo de que les cuente todo, por ahora creo que lo mejor será ir a casa y descansar un poco, ver tantas imágenes y colores fue agotador-

Entonces las abrazo y le pidió a Kouga que la llevara a su casa, en verdad no quería separarse de él, no por el momento, también Rin tenía que irse, así que se despidieron y salieron de la oficina de Inuyasha quedando solo con Kagome, él la abrazo y dejo escapar un suspiro de alivio.

-creo que hoy fue un día bastante intenso para todos, te juro que jamás pensé que una parrillada fuera tan… cansada y liberadora al mismo tiempo- y dejo escapar una risa ronca

-Si tienes razón Inu, al menos Kouga y Áyame se entendieron mejor de lo que esperaba, solo me preocupa Sango y Miroku, creo que ellos tienen una historia más complicada y no sé si ella esté dispuesta a perdonar a tu hermano- y lanzo un suspiro.

-Bueno creo que él se busco lo que pasa ahora, es demasiado mujeriego, pero la verdad es que me gustaría que ellos se reconciliaran, me di cuenta de que los dos todavía se aman, pero primero deben de sanar sus heridas- y la apretó más a su pecho guiándola al sillón y la sentó en sus piernas

-tienes razón, y me preocupa mucho Sango, salió hecha una furia de aquí y en ese estado no creo que sea bueno que esté sola, y por otro lado también Miroku salió de aquí bastante tomado- dijo con una clara preocupación en su voz.

-tienes razón hermosa, lo mejor será que te lleve a casa de Sango y yo vaya a ver a mi hermano, creo que esto de encontrar a tu alma gemela y saber que la perdiste por tu culpa es bastante complejo y no quiero que haga una estupidez- y la abrazo más fuerte, ella se refugió en su pecho y sonrió

-Bueno, pues vamos a ver a nuestros complejos familiares y pensemos que podemos hacer para que los dos se reconcilien y nos vemos mañana ¿te parece?- y lo beso en la mejilla

Ella se levanto y tomo la mano del ojidorado y en un instante él al beso, sintió como su corazón latía desbocado, tenía el don de ponerla tan nerviosa como la primera vez, y eso le encantaba, aun después de todo este tiempo los nervios la traicionaban cada vez que él la besaba de esa manera, hacía que su razón se nublara y el mundo desapareciera, entonces se separaron y se perdió en esos ojos dorados, ¡Dios como amaba a ese hombre!, él la tomo de la mano y salieron de su oficina, necesitaban ver cómo estaban Miroku y Sango, al doblar la esquina en el pasillo Inuyasha se detuvo en seco y su rostro se endureció, ella no entendía su actitud hasta que siguió la mirada de él y vio a lo lejos una mujer bastante hermosa caminar hacía ellos, ella no entendía quien era ella y porque lo ponía tan mal, entonces cuando estuvo más cerca él pronunció su nombre como si fuera algo asqueroso y perverso.

-Kikyo…

CONTINUARA...

LES DEJO UN AVANCE DEL PROXIMO CAPITULO

-Que demonios quieres aqui?- dijo Inuyasha enfadado

-solo queria verte... te extraño demaciado fui una tonta al pedirte el divorcio, necesito habalr contigo... por favor- su rostro era de dolor, pero había algo en su mirada que no era sincero y el ojidorado lo pudo ver.

-no creo que eso pase, ahora si me disculpas tenemos prisa, por cierto, te presento a mi futura esposa, Kagome-

y sin decir más abrazo a Kagome y salio dejando a una Kikyo sorprendida

-eso ya lo veremos, tu volveras conmigo... aunque para eso tenga que matarla-