N/A: Los personajes son obra de S. Meyer y de J. K. Rowling, la historia es completamente mía. Este es un capítulo beteado por Laura Segura, Betas FFAD www. facebook. /groups/betasffaddiction/
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Chicas, lo sé, no me maten, no me maten, ¡pero no he tenido tiempo con los exámenes!
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Adentro habían unas fotos donde salían mis padres, en otra Harry y yo y, extrañamente, ahí se encontraba la foto de mi sueño. La tomé delicadamente con mi mano, sintiendo que todo esto podía desaparecer. Había otra en donde salíamos Harry y yo con nuestra madre. Charlie la vio con algo de nostalgia y dijo:
—Esa fue la ultima foto que se tomaron juntos, esa foto fue tomada el mismo día del asesinato de tus
padres. —Soltó una solitaria lágrima, yo me lancé hacia él y lo abracé.
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Momentos, Que No Se Olvidan.
No nos separamos, al menos por un largo rato, solo estuvimos ahí sollozando silenciosamente, ninguno de los dos quería romper este momento. Todo estaba muy tranquilo, ya cuando comenzamos a calmarnos, me comencé a separar, Charlie me sujetó por un momento antes de soltarme por completo, nos vimos a los ojos, supe en ese momento que no importaba si era mi padre biológico o no, si era una bruja o no, lo quería demasiado.
Charlie seguía soltando esas pequeñas lágrimas que no podía retener más tiempo, cada una dejaba un rastro de nostalgia. Me miró como si fuera la última vez que me fuera a ver, como tratando de tatuar en su mente este momento. Miraba muy detalladamente mi cara, sonrió nostálgicamente y comenzó a llorar más fuerte todavía.
Me acerqué a él y lo abracé muy fuerte, tratando de transmitirle todo mi cariño, haciéndole saber que no era un adiós.
Charlie, más tranquilo, me volvió a tender la caja. Saqué todas las fotos y después encontré un periódico muy antiguo, la fotografías se movían, era un periódico mágico, parecía muy viejo pues la fecha que resaltaba era el 31 de octubre de 1981. En el encabezado se encontraba en letras muy grandes y muy resaltadas PAREJA ASESINADA, y en medio del periódico se encontraba la foto de mis padres sonriendo a la cámara, riéndose, y se alcanzaban a leer las palabras: Lamentamos mucho la muerte de la pareja, todas las condolencias a la familia. Asesinados en condiciones sospechosas, no se encontró ningún rastro del culpable (...).
Una lágrima resbaló de mi ojo derecho y, junto a ella, cayeron más, mojando el papel. Cada una de ellas reflejaban mis sentimientos, una incontrolable rabia y una tristeza sin límite. Todo estaba ocurriendo muy rápido, mi cerebro todavía no llegaba a digerirlo todo.
Seguí revisando la caja, la cual contenía un sobre. dentro de este se encontraba una tarjeta.
Cuando sea el momento, te estaremos esperando.
Lugar de encuentro: La Madriguera.
La Orden Del Fenix.
Y junto con esta tarjeta se encontraba una pulsera con un reloj, con una inscripción al reverso, Por Siempre En El Tiempo, rezaba ésta.
Dejé de llorar, era tiempo de ser fuerte, ya tendría mucho tiempo para llorar.
Con esto me levanté y dirigí una mirada a Charlie, él asintió a mi pregunta muda y se levantó también, sacó una bolsita de su bolsillo.
—Ya es hora de que te marches, tu hermano te necesita. Siempre estaré aquí para ti cuando me necesites. Allá te explicarán todo mucho mejor. —Colocó algo del polvo en mi mano—. Repite conmigo "La Madriguera", al tiempo que tiras el polvillo transportador al suelo.
Solo obedecí.
—La Madriguera. —Y tiré los polvos tal y como había dicho.
De un momento a otro me mareé, y sentía mi cuerpo ser arrastrado. Caí en una superficie dura, abrí los ojos, me encontraba toda embadurnada de hollín y dentro de una especie de chimenea, me sacudí todo el polvo de mi cuerpo. Me encontraba en un lugar muy extraño y con una decoración muy rara, por alguna razón, se me hizo familiar este lugar.
Ni siquiera había dado unos pasos cuando, de repente, me encontraba sujetada fuertemente del cuello y alguien me apuntaba con algo a la cabeza.
Una voz muy familiar me susurró al oído.
— ¿Quién eres? ¿Quién te mandó?
Extrañamente no me encontraba asustada, y le respondí con un voz muy firme.
—Soy Isabella Lillian Potter Evans, y me mandó Charlie.
El agarre de mi cuello se soltó, y al voltear, me encontré con un chico de mi edad. Nos quedamos observándonos unos minutos, nos inspeccionábamos mutuamente, el chico era un pelinegro, ojos azules, con una marca muy singular, mi marca.
— ¿Lilly? —dijo el con un brillo muy especial en los ojos.
— ¿Harry? —dije yo también con un tono ilusionado.
Él asintió con los ojos vidriosos,. Había encontrado a mi hermano. Me le tiré encima y comencé a sollozar, él solo me acariciaba la cabeza, como confortándome. Él contenía sus lágrimas, pero yo no aguantaba la emoción. Nos quedamos abrazados un rato muy largo, hasta que me controlé y pude separarme de él lentamente.
— ¿Lo sientes, Lilly? —me pregunté él, nostálgico.
—Sí, Harry, yo también lo siento —dije feliz, solo faltaban nuestros padres para completar el cuadro.
Me sentía completa.
