Nuevo capitulo, aquí va. Las cosas comienzan a ponerse complejas, algunos malos entendidos, Manaley Malfoy está a punto de dar los primeros pasos en su plan perfecto incluso antes de que los involucrados sepan.
Capitulo 10: El encuentro cercano, casi cercano.
Bullstrode tenía la sospecha que Manley Malfoy estaba detrás de la muerte de su madrastra Kayreen Macinsale. ¿De que forma un joven de 21 años podía ser más astuto que todo el ministerio? Manley era muy discreto, además estar muy buen asesorado por algunos hechiceros de la época de Voldemort y Florence sabía que algo habría de encontrar tarde o temprano, ya que ella misma estaba infiltrada entre sus neo-mortífagos.
- Florence, aquí están las pruebas, tenemos el mosaico de identidad correspondiente al embrión que Kayreen tenía en su vientre. – Dijo Bullstrode con una sonrisa de satisfacción. - Espero que sepas apreciar todo lo que me costó conseguir esto. La familia Macinsale se mostró muy celosa con esto, pero como verás somos el departamento de Misterios, nadie puede negarnos información.
- Una pequeña vida que acabó antes de tiempo. – Dijo Florence indiferente. - ¿Por qué crees que Manley habría de matar a su madrastra? – Preguntó Florence tomando el pergamino con los resultados de manos de Bullstrode.
Con tanta preocupación por el origen mago y la mezcla con sangre muggle, algunos maestros de pociones habían desarrollado una poción que se encargaba de mezclarse con una muestra sangre y revelar dos fases de colores distintos, dichas fases revelaban el origen de los padres del mago. Cada banda de color era única e irrepetible, pero contenía un componente que no variaba dentro de una misma familia y descubrieron que con un hechizo muy sencillo podían reconocerse bandas de la misma familia e incluso reconocer de donde provenían las bandas. Esto había ayudado a hacer pruebas de paternidad e incluso maternidad. Algunos defensores de la pureza de sangre les gustaba tener un control sobre quienes empleaban y conocer la sangre de quienes podían dejar entrar en sus clubes privados.
Detectar sangre muggle era fácil, al agregar unas gotas de sangre a la poción esta se dividía en dos fases, una del padre y la madre. Un pequeño rastro opaco y oscuro revelaba ascendientes muggles y a medida que el rastro opaco se diluía, se podían calcular cuantas generaciones habían pasado desde el último antepasado muggle.
Los activistas pro-muggles habían estado en contra de estas pociones por representar muchas veces discriminación contra algunos magos. Pero dentro de todo, la poción identificadora permitía comparar registros y conocer la identidad de una persona con tan solo una muestra de sangre. Bullstrode luego de mucho insistir había logrado obtener una muestra de la sangre del embrión de Kayreen. El mosaico resultante eran las dos fases que identificaban a la madre y a su padre y los resultados que obtuvo fueron asombrosos.
"Fase: MLF-MCS-009575. Prueba de paternidad.
Fase 1: Progenitor: femenino, no se encontró sangre muggle, coincidencia con matiz de MCS-JNH: Familia Macinsale. Posible progenitor: Kayreen Macinsale (MCS-JNH-007578).
Fase 2: Progenior: masculino, no se encontró sangre muggle, coincidencia con matiz MLF-BLC: Familia Malfoy. Posible progenitor: Manley Malfoy."
- ¡MANLEY MALFOY! – Dijo Florence. – El bebé de Macinsale era hijo de su hijastro Manley.
- Entonces, el joven Malfoy era el padre de la criatura. Eso no lo implica directamente, pero lo hace bastante extraño. – Dijo Bullstrode. - Suena muy perturbador, un chico que es el padre del bebé de su propia madrastra, quizás eso lo incriminaba demasiado o le avergonzaba. ¿Por qué cometió ese pequeño error?
- No hay pruebas, pero estamos casi seguros que el responsable de esas muertes extrañas y la de Kayreen tiene que ver con Manley. – Dijo Florence.
Mientras tanto a muchos kilómetros de allí, el Castillo de Hogwarts se alzaba imponente y dentro de él un profesor caminaba pensando en las clases que había tenido ese día, Severus Snape no había cambiado su manera de enseñar desde el primer dia que había empezado a dar clases en Hogwarts. Caminó hasta su despacho encontrándose a Maynard en la puerta esperándolo. Era viernes por la tarde y el sol iba cayendo a las afueras del Castillo. Snape miró a su hijo sin decir palabras y lo hizo pasar.
- Padre¿Crees que sea una buena idea postularme para el equipo de Qudditch?
- Nunca fui bueno para el Quidditch, pero tu madre tenía talento innato. No creo que pierdas con intentar. – Dijo Severus observando a Maynard. Mirar a su joven hijo, era recordar el rostro de Florence. Severus dio un suspiro y avanzó hasta su hijo dándole un abrazo.
- Casi nunca te lo digo Maynard, pero no me gustaría que te pasara nada. Te quiero hijo, aunque nunca te lo haya dicho. – Dijo Snape. Por otro lado Maynard miraba a Severus muy extrañado.
- ¿Te has vuelto loco? – Dijo Maynard mirándolo asombrado. – Me has dado un abrazo. No me dabas un abrazo desde la Navidad cuando yo tenía 5 años y mamá no había llegado.
- ¿Aun recuerdas eso? – Preguntó Severus algo extrañado.
- Si. Eileen se quejaba de que tenía hambre y yo tenía mucho frío. Me dio mucho miedo cuando la chimenea se apagó y mamá no estaba. Tú viniste a mi lado y me abrazaste, dijiste que todo estaba bien y que Eileen se quejaba mucho por todo.
- Aquellos eran tiempos no tan complicados, tu madre tenía que huir del ministerio y las vecinas pensaban que yo raptaba niños. – Decía Severus mientras tomaba asiento en su escritorio y revisaba su correspondencia. - Ahora ella trabaja en el ministerio, es una asesina con sueldo y una guerra está a punto de comenzar. ¿Me puedes prometer algo Maynard?
- Si, dime… - Dijo Maynard extrañado.
- Si algún día tú madre y yo nos llega a pasar algo, por favor sigue el camino para tu propio beneficio, procura no caer jamás en las artes oscuras. Eres un chico listo, no te dejes manipular. Las promesas de poder y fama son casi siempre mentira. Cuida mucho de ti y de tu hermana. – Dijo Snape como si firmara un testamento.
- Para eso ahí, hablas como si algo malo fuera a suceder. – Dijo Maynard algo consternado.
- Eso es exactamente lo que no se. Las cosas cambian y ya nada es seguro. – Dijo Snape. – Por favor, recuerda mis palabras.
- Las recordaré. – Dijo Maynard con un tono gélido en su voz.
- No quiero que tomes el sendero que tu madre y yo tomamos. –Dijo Snape mirando seriamente a su hijo. - Serás un gran hechicero si sabes distinguir bien entre lo que te beneficia y en lo que tarde o temprano te destruirá.
- Está bien padre. – Dijo Maynard. - ¿Para eso me has llamado con tanto secreto y misterio?
- No realmente. Te he llamado hoy, porque quiero entrenarte con hechizos avanzados de defensa, quiero que agilices tu mente y sepas huir del peligro, quiero que agudices tu lógica y puedas ser un hechicero bastante listo. – Dijo Severus. – Se que tienes grandes capacidades. Pero también se que si te niego la oportunidad de conocer como son las artes oscuras, te estaré obligando a averiguar por tu cuenta y eso es más peligroso.
- Me parece excelente. – Dijo Maynard entusiasmado.
-… Además. – Dijo Snape dando un suspiro. - Entre otras cosas tu madre quiere que yo te hable sobre… chicas.
- ¿Chicas? – Maynard miró extrañado. – ¿Pero que mosca te ha picado hoy? ¿Chicas?
- Si, chicas, relaciones, noviazgo, sexo y… chicas. – Dijo Severus con gesto de exasperación e incomodidad.
- ¿Qué sabes tu de chicas? – Preguntó Maynard burlonamente. – Mamá me ha contado que nunca tuviste más novias y que las chicas no se interesaban por ti.
- Eso es mentira. – Dijo Snape con el orgullo herido. – Hubo dos chicas interesadas en mí aparte de tu madre. Una era una chica patética de Gryffindor llamada Ruth y otra es una chica que… conocí en mi infancia llamada Diane, las dos están muertas. Es cierto, nunca fui agraciado físicamente ni el centro de atención. Ruth murió en San Mungo de una extraña enfermedad y Diane fue asesinada.
- Cielos. –Dijo Maynard. – Padre, no tuviste mucha suerte. ¿Quién asesinó a tu novia Diane?
- No era mi novia y nunca repitas eso frente a tu madre, puede volver a recordarse de sus días oscuros. – Dijo Snape entre dientes. – Diane y yo tuvimos una corta relación pasajera y ya, ella pertenecía al ministerio y era espia de la Orden del Fénix. El asesino fue un mortífago que malinterpretó las órdenes del Señor Oscuro.
- Ah, ya capté. – Dijo Maynard con una sonrisa. - Te acostaste con ella y mamá se enteró así que como buena mortífaga que era, la asesinó como una excusa. – Dijo Maynard bromeando con una sonrisa y su padre se horrorizó al escuchar eso.
- Bueno, eso fue exactamente lo que pasó. ¿Tu madre te contó? – Snape estaba con la boca abierta.
- No, solo bromeaba. – Maynard abrió sus ojos como platos. - ¿De verdad sucedió eso?
- Calla, estamos para hablar de ti, no de mi Maynard. – Dijo Snape acabando la conversación. – Se que te gusta la chica de Hufflepuff Macinsale y antes que las cosas progresen, quiero hablarte sobre este asunto. Por falta de comunicación, Eileen se nos fue de las manos. – Dijo Snape con cara de pocos amigos.
- ¿Martha? Ella es agradable, pero… nada más. – Dijo Maynard poniéndose colorado.
- Igual, esta horrible edad que estás empezando, te ha ido mejor que a mi. – Dijo Snape resoplando. – Pero igual necesitas saber que…
- ¿Por qué crees que me ha ido mejor que a ti? – Preguntó Maynard interrumpiendo.
- Por si no te has dado cuenta, las chicas se están comenzando a fijar en ti. – Dijo Snape. - El atractivo físico no es algo que caracterice a los Snape, así que puedo asumir que heredaste todo de tu madre, que en efecto sigue siendo la mujer más hermosa que conozco. Por otro lado no tienes a la pandilla de chicos más populares tras tuyo haciéndote la vida de cuadritos, con eso me refiero a Potter y sus amigos idiotas cuando yo estaba en el colegio.
- Yo no soy atractivo ni le llamo la atención a las chicas…. ¿Diane Lee era hermosa? – Preguntó Maynard. – No te habrás acostado con ella de gratis.
- Mi vida privada no es material de discusión. – Dijo Snape con una mueca en forma de amenaza. – Segundo, si, era una chica atractiva pero… no tenía nada especial en su intelecto que me impresionara. Su apariencia física, su manera de seducirme, ella era una tentación y me pareció atractivo por un instante pero luego me di cuenta que al dejarse atrapar tan fácil por los mortífagos, no era tan astuta como aparentaba y que su inteligencia solo funcionaba para convencer a un hombre a tener relaciones con ella y para vomitar todo lo que comía…
- Vaya papá, que historias tan interesantes cuentas. – Decía Maynard apoyando su cara de sus manos y observando a su padre con gesto pensador.
- Pequeño pillo, te he dicho que no voy a hablar de mi vida privada otra vez. – Dijo Snape gruñendo. – Esto es importante, empecemos con nuestro asunto… la sexualidad es algo integral de cualquier persona, es algo que debe asumirse con mucho cuidado y responsabilidad, porque cuando un hombre y una mujer deciden estar juntos, este… ocurren ciertos cambios en tu cuerpo que… bueno… conllevan a otras actividades, pero hay que tomarselo con seriedad porque… existen enfermedades y posibilidades de hacer infeliz a tu padre con un mocoso por nieto, también…
- Me hablabas mejor cuando hablabas de tu vida privada. – Dijo Maynard. - ¿Por qué no me explicas todo a través de ejemplos de tu propia vida?
- ¡NO! – Gritó Snape desesperado.
- Bien, bien… Enséñame maldiciones de artes oscuras. – Dijo Maynard desilusionado.
- Creo que será mejor. Mocoso entrometido. – Dijo Snape agitando su puño en la mesa.
Varias paredes más allá, se encontraba la sala común de Slytherin donde las chicas de tercer año descansaban de las clases.
- ¡Harriet! Adivina que hemos visto. – Dijo Hilary. -Tanya Purkis-Sidley estuvo besándose con Vincent Thomas. Se besaron con lengua y todo, los rumores son bastante fuertes sobre las cosas que suceden cuando ellos se escoden en la torre de astronomía.
- ¿Tenías que recordarlo Hil? – Preguntó Cassandra con un gesto de asco compartido junto a Harriet. – Ahora no podré comer hasta mañana. ¿A quién le importan ellos? Hay cosas más importantes, por lo menos la muerte misteriosa de los padres de Henry Fisher. Solo encontraron sus cabezas en un tarro y ninguna evidencia que delate a un posible culpable.
- ¡Cassie! Eso también es asqueroso… es muy triste. – Dijo Harriet. – Me pregunto cuando se irá a acabar toda esta locura, hay muchos alumnos deprimidos en el colegio.
- La verdad es que todas estamos en peligro, si algún día los asesinos deciden venir a Hogwarts no creo que haya mucho que hacer. – Dijo Hilary. – Es tan asqueroso todo.
- Pero Hogwarts tiene encantamientos. – Dijo Cassandra. – Nada nos va a pasar aquí dentro chicas. Todo estará bien.
Harriet contempló con tristeza a sus amigas y las abrazó. Ella las sentía tan cercanas como si fuesen sus hermanas, con ellas había compartido muchas cosas y secretos. Aunque también quería mucho a su familia. Su gemelo Rowen siempre tan inquieto, se había embobado por Daeva Malfoy y su primo Ted era el mejor estudiante de tercer año, a los dos los quería mucho. También estaban sus hermanitos Greg que ya tenía tres años y su pequeña hermanita de apenas un año llamada Myriad. Al parecer sus padres no tenían inconvenientes con continuar una familia numerosa.
Pero Hilary y Cassandra, se habían ganado un lugar especial en su corazón, no solo estudiaban en la misma casa que ella sino que eran divertidas, comprensivas y sobretodo unidas. Hilary tenía a sus padres en Francia por cuestiones de trabajo y su hermana mayor se había graduado en Slytherin hace 4 años. Personalmente ella era soñadora, creativa y le gustaban los chismes. Le gustaba encantamientos y por alguna extraña razón adivinación.
Por otro lado Cassandra vivía con su abuela, sus padres habían muerto cuando ella era un bebé y era hija única. Era muy sensible y le gustaban transformaciones además de astronomía, era un poco despistada y distraída. Ninguna de las chicas sentía pasión hacia el Quidditch como para jugarlo, este deporte que solo disfrutaban desde las gradas animando al equipo y observando las mejores jugadas.
Harriet se interesaba por los encantamientos, y aunque podría tratar con todos sus compañeros no tenía más que a sus amigas de Slytherin. Había desarrollado una amistad en situación especial con Maynard Snape, el hijo de su profesor menos favorito y jefe de casa Severus Snape. Según Harriet, Maynard Snape era tan insoportable como el padre pero con una diferencia, de vez en cuando Maynard podía hacerle reír y eso la hacía a ella tolerar pasar más tiempo con él. Realmente Maynard era un chico bastante bromista y sarcástico, aunque también bastante misterioso y reservado.
- No he terminado mi ensayo de Historia, esta tarde estaré muy ocupada. – Dijo Harriet impaciente en el Gran Salón con Maynard al lado suyo.
- Yo tampoco, podemos hacer el ensayo juntos. – Dijo Maynard. Harriet volteó a mirarlo por un instante y observó al chico con la mirada fija puesta en ella. Ella se volteó algo avergonzada.
- Bien, luego de almuerzo nos veremos en la biblioteca. – Dijo Harriet despidiéndose. – Nos vemos.
- No, mejor espérame en las mazmorras en el quinto pasillo abandonado, conozco un lugar mejor para concentrarse. En la biblioteca hay mucho escándalo. – Dijo Maynard también despidiéndose hacía la mesa de Gryffindor.
Harriet llegó a la mesa de Slytherin y se sentó a comer, Hilary y Cassandra llegaron todas apuradas a su lado.
- El próximo fin de semana habrá salida a Hogsmeade. – Dijo Cassie tratando de recuperar el aliento.
- Eso significa, que vamos a divertirnos. – Dijo Hilary sujetando su rubia cabellera.
- Eso es muy bien. – Dijo Harriet entusiasmada también. – Tengo muchas recomendaciones, quizás pueda decirle a mi hermano para ir.
- Pero por favor que no hable sobre Daeva Malfoy. – Dijo Cassie sacando la lengua.
- Chicas, tengo que comentarles algo extraño… - Dijo Harriet. – Es sobre Maynard.
- ¿Qué hizo ahora? – Preguntó Cassie.
- Nada, me invitó a hacer el ensayo de Historia en las mazmorras hoy a solas. Pero el caso es que cada vez que lo veo, quiero salir corriendo y no mirarlo directamente.
- Yo he visto eso antes. – Dijo Hilary. - ¿Dónde será?
- ¿De que hablan? – Preguntó Harriet.
- Tu madre cuando se enamoró de tu padre. ¿No nos lo contó la Señora Potter cuando fuimos a tu casa en verano?
- No me gusta… - Dijo Harriet algo colorada.
- Claro que si, tu madre era igual. Cuando veía a tu padre, no podía decir nada y salía corriendo. – Dijo Cassie.
- Porque mi padre era un heroe y ella se sentía intimidada por eso. Maynard no es ningún heroe. Cada vez que me mira sus ojos negros son penetrantes. – Dijo Harriet.
- Sus ojos no son negros. – Dijo Cassie. – Harriet se nos ha enamorado.
- Pues si. – Dijo Hilary comenzando a degustar su plato de comida.
- Claro que no, solo les decía que hay algo extraño con él y… - Harriet miró una vez más a la mesa de Slytherin, pero Maynard no estaba allí, estaba con Martha Macinsale en un rincón de la mesa de los Hufflepuff, Harriet cerró la boca y miró su plato comiendo en silencio.
Harriet caminó concentrada al salón al cual se había citado con Maynard, era un viejo depósito con mucho polvo, donde había algunos sillones viejos y algunos estantes rotos. Maynard estaba acostado en un sofá leyendo un libro sobre Historia.
- Eres bastante puntual. – Dijo Maynard mirándola por encima del libro. Posterior a esto se levantó y señaló la mesa frente a una chimenea vieja y húmeda. Había algunas telarañas en aquel lugar.
- Eres el primer Gryffindor que le gusta estar en las mazmorras. ¿Pasas tu tiempo aquí? – Preguntó Harriet sentándose en la mesa y colocando sus libros al lado.
- Si, no soy un típico Gryffindor como tu hermano. – Dijo Maynard levantándose hasta la mesa. Se paró delante de Harriet y volvió a replicar. – Potter, las mesas no son para sentarse.
- Lo se. Ya empieza la sesión de estudio. – Dijo Harriet bajándose de la mesa y buscando una silla. - ¿Por qué dices que mi hermano es un Gryffindor cualquiera?
- Siempre con sus amigos, haciéndole la vida imposible a los impostores como yo. – Dijo Maynard sentándose en una mesa.
- ¿Todavía te hace la vida imposible por nuestro incidente en el tren? – Harriet no pudo evitar reírse.
- Si, algo así. Pero esa es una de las últimas cosas que me preocupa. – Dijo Maynard. – A ver, ¿de que trata el ensayo de Historia?
- ¿Qué cosas te preocupan? – Preguntó Harriet.
- Creo que mis preocupaciones no son de tu incumbencia. – Dijo Maynard abriendo el libro.
- Solo me daba curiosidad. Supongo que te preocupan las muertes extrañas allá afuera. – Dijo Harriet. - ¿Por qué siempre pones una barrera entre nosotros?
- ¿De que hablas? ¿Quieres que te hable de mis asuntos íntimos? – Dijo Maynard. – Está bien, me preocupa que tu hermano no consiga la atención de Daeva Malfoy. Me despedaza el corazón.
- Deja a mi hermano fuera de esto – Dijo Harriet.- ¿Acaso tú has conquistado a una chica que te guste?
- No, no me gusta ninguna chica. – Dijo Maynard mintiendo. Pero Harriet no le creyó nada.
- Te burlas de los demás sin temer por tus propios errores. Se que te gusta Martha Macinsale, te pones nervioso cuando la ves y cuando ella presta atención a tus estupideces. – Dijo Harriet rudamente con una nota parecida al resentimiento.
- Que detallista, ahora dime ¿Cúal es la talla de mis calzoncillos y de que color son? – Preguntó Maynard a modo de burla evadiendo su culpabilidad en el asunto de ponerse nervioso ante Martha.
- ¿Ves? Estás poniéndome una barrera otra vez. – Dijo Harriet. – Evades cosas relacionadas contigo con bastante astucia, pero aun así se que eres un chico sensible y vulnerable.
- Además soy hijo de un profesor que todo el mundo detesta y una mortífaga. No me hagas llorar, ¿vas a analizar mi conducta para luego decir que soy una persona hermosa y luchadora?
- No me estás tomando en serio. – Dijo Harriet. - Abre el libro en la página 134, empieza con la invención del fuego por los magos. El profesor Pecker desea una comparación entre la visión muggle y otra desde la visión mágica.
- Eso lo vimos en primer año. – Dijo Maynard.
- Si, esta vez se trata de verlo desde otro punto de vista y conocer las leyendas en torno a la invención del fuego. – Dijo Harriet. - ¿Sabes como inventaron el fuego?
- Unos magos descubrieron que podían hacer que las cosas sucedieran sin usar sus manos, de un chispazo surgió el fuego. – Maynard recordaba las lecciones de primer año. - Y los muggles estaban asombrados y asustados, pronto ellos aprendieron a hacerlo con sus manos, al chocar dos piedras.
- La leyenda dice que el primer mago era hijo de Sirceadeo, el Rey del Inframundo. El primer mago sobre la faz de la Tierra podía hacer magia sin varita, usaba sus ojos. – Dijo Harriet narrando todo tal cual como recordaba haber oído de su padre. – Los muggles se asombraron, y el primer mago tuvo sus hijos con una muggle, luego se fueron mezclando y tras una pelea de territorio, los magos se apartaron de los muggles llevándose su conocimiento lejos. Allí se dividieron para siempre, aunque algunas veces se entremezclaban. Ningún mago es puro ya que todos estamos mezclados con los "no mágicos" y…
- Harriet, ¿A ti te agrada algún chico? – Preguntó Maynard distraído.
- No me estabas oyendo. – Harriet se mostró muy ofendida.
- Es que te contaré todo sobre mí si tú me cuentas todo sobre ti. – Dijo Maynard. - ¿Aceptas?
- Bien, pero por ahora debemos estudiar. – Dijo Harriet.
- Yo te pregunto algo y tú me preguntas algo, ¿está bien? – Dijo Maynard enderezando su postura.
- Ya que insistes. Pero comenzaré yo. – Dijo Harriet. - ¿Cuál es tu mayor miedo?
Maynard se quedó un rato pensando y luego de reflexionar un rato dijo seriamente.
- Mi mayor temor es estar cerca de Harriet Potter. – Dijo Maynard, haciendo que Harriet se riera de la respuesta de su amigo. – En verdad… mi mayor miedo es la soledad, a pesar de que paso la mayor parte del tiempo solo. No importarle a nadie y no tener la esperanza de volverme a encontrarme con alguien a quien yo le importe. Ahora me toca…
- Buena respuesta. Adelante, pregúntame. – Dijo Harriet.
- ¿Harías algo moralmente incorrecto por aprobar pociones sabiendo que mi padre te la va a reprobar? – Maynard sonreía complacido.
- Si, mataría al hijo del profesor con tal de obtener las respuestas finales del examen de pociones. – Dijo Harriet sonriendo.
- Si me matas, repruebas igual. – Dijo Maynard en gesto de desaprobación.
- ¿Tu padre tuvo novias alguna vez? – Harriet estaba tapándose la boca conteniendo la risa.
- Ehm… novias no. Una conocida por allí y mi madre nada más. – Dijo Maynard. – Claro y Marie su nueva esposa. ¿Cuántas novias tuvo tu padre?
- Dos… una tal Cho Chang y mi mamá. – Dijo Harriet poniéndose colorada. – Mi madre tuvo más novios.
- Mi madre nunca estuvo interesada en los chicos, creo que sus intereses eran otros…
- ¿Cuál es el secreto familiar más guardado por los Snape? – Preguntó Harriet.
- Es un secreto, no puedo decirlo. – Dijo Maynard.
- Prometiste ser sincero y contestar todas mis preguntas. – Dijo Harriet señalándole con el dedo.
- Bien, déjame pensar en alguno de los secretos familiares mejores guardados. ¡Ya se! ¡Ya se! – Maynard comenzó a reírse. – Mi hermana Eileen en realidad se parece a mi padre, y se siente tan avergonzada de ser fea que utiliza hechizos para ser bonita, hechizos muy avanzados.
Harriet comenzó a reír sin control, mientras Maynard la miraba con una sonrisa cómplice.
- Eso es un invento tuyo. – Dijo Harriet. – Tu hermana no se parece a tu padre, pobre, eso sería lo peor para ella.
- Eso es porque no la has visto. – Dijo Maynard. – Mi pregunta es… ¿Cuál es el secreto más oscuro y terrible de la familia Potter?
- No lo se, no conozco ninguno. – Dijo Harriet. Maynard negó con la cabeza. - ¿Qué pasa?
- Es imposible, todas las familias tienen un secreto. Yo te conté la de mi familia, merezco saber los trapos sucios de la Familia Potter.
- Pues déjame pensar… no, no se nada vergonzoso o fuera de la ley que haya hecho mi familia. – Dijo Harriet.
- Yo si conozco algo. – Dijo Maynard. – Pero no te lo puedo contar…
- ¿Algo de mi familia? – Harriet estaba sorprendida. – Debes decírmelo si es verdad.
- No te lo diré, pensé que ya lo sabrías. Pero es algo muy secreto que solo sabe tu padre, mi madre y el departamento de Misterios del Ministerio de Magia. – Dijo Maynard dándose importancia.
- Maynard, si no me dices de que viene todo esto, te golpearé. – Dijo Harriet cerrando el libro rápidamente con fuerza. Maynard se sobresaltó que la chica actuara de forma tan violenta.
- ¡Golpéame entonces! No te diré. – Dijo Maynard. – No es mi culpa que tus padres no quisieran decirte.
- ¿Tiene que ver con al muerte de tu madre? – Harriet quería obtener respuestas pero el chico Snape no se las iba a dar.
- Si y no. Tendrás que persuadirme de una mejor manera, y si me golpeas no va a funcionar. – Dijo Maynard con una sonrisa maliciosa. - ¿Volvemos al estudio?
- ¡Dime! – Harriet le apuntó con la varita. – No es posible que sepas un secreto de mi familia y yo no.
- Es un secreto de mi familia también. Afecta la estabilidad del mundo mágico y yo no debí haberme enterado de ello. Es un secreto del departamento de misterios, no insistas más.
Harriet quedó decepcionada y silenciosamente abrió su libro de nuevo. Buscó la página 134 de nuevo y comenzó a leer en silencio.
- No te molestes conmigo, no debí haberte dicho nada en primer lugar. – Dijo Maynard. – Deberías reclamarle a tus padres por no decirte.
- Eso te parece divertido y con tu actitud acabas de poner de nuevo una barrera entre nosotros. – Dijo Harriet.
- ¿Sabes algo? Me importa un cuerno tus barreras imaginarias, no eres más que una niña consentida y Reina del Drama. Madura. – Dijo Maynard sin contenerse. Harriet se levantó de su asiento y apuntó con su varita la cara del chico. Maynard estaba sorprendido y retrocedió sacando su varita también.
- Vamos, no cometas una estupidez. – Dijo Maynard. – Es un secreto no muy grande, pero de alguna manera une a nuestras familias. Potter, yo se más hechizos que tu.
- ¡Stupefy! – Conjuró Harriet, pero Maynard fue más rápido que ella.
- ¡Octusempra! – Maynard hizo que el hechizo se devolviera a Harriet, un rayo rojo impactó con sus gafas y la hizo caer al suelo.
- Estoy ciega. – Dijo Harriet, la sangre caía por su rostro. Maynard se asustó por el resultado de este hechizo y corrió hacía ella, las gafas estaban quebradas y sus ojos sangraban. Sin meditarlo mucho la llevó a la enfermería y en menos de un día todo el colegio se enteró el incidente. El Profesor Oddbrown castigó a Maynard con dos meses de trabajos especiales y Harriet tuvo que pasar de reposo un día en la enfermería recuperando sus ojos, pero para su fortuna no pasó a mayores
En la madrugada se despertó al sentir un hormigueo en su cara y al enfocar hacía la puerta se dio cuenta que su visión era nítida. Al día siguiente sus amigas le trajeron sus gafas reparadas y Harriet les explicó lo sucedido en la noche anterior, al ponerse las gafas vio todo borroso y se comenzó a marear.
- Debe ser un efecto secundario del hechizo, tu visión es perfecta. Ya no necesitas gafas. – Dijo la enfermera la Srta. Chloe con mucho asombro sosteniendo las gafas reparadas de Harriet.
- ¿La única secuela de mi accidente es la sanación de mi vista? – Harriet se sentía adolorida pero igual sentía asombro.
- Si, debería agradecerle al Señor Snape. – Dijo en forma sarcástica la Señorita Chloe mientras le daba más medicamentos. – Esta misma tarde puedes irte. Te recuperas rápido.
Lo más terrible fue que Martha se encargó de difamar a Harriet y sus amigas con calumnias, todo esto con la excusa de defender el honor de su buen amigo Maynard y esto fue algo que Hilary y Cassandra se tomaron muy mal, tanto fue que las chicas casi se baten a duelo con la Hufflepuff por las rudas palabras que usaban para enfrentarse. La verdad es que Martha siempre había sentido celos que una insignificante niña como Harriet captara la atención de Maynard aunque sea para hacer tareas, ella quería ser el centro de atención y en esta guerra todo se vale. Rowen había amenazado con golpear a Maynard también, aquello era el caos. Inmediatamente el Colegio se dividió, en quienes apoyaban a las Slytherin y quienes apoyaban a los Hufflepuff liderados por Martha Macinsale.
Harriet aun estaba intrigada por saber lo que Maynard se había negado a decirle, nadie se había enterado de eso. Pero no tenía el valor suficiente de volverle a preguntar sobre más secretos temiendo una tragedia mayor.
- No necesito que me defiendas, Martha. - Dijo Maynard con algo
de enojo en su voz.
- Ellas te buscan problemas y yo se que eres
inocente, Harriet buscó la oportunidad para ser la víctima
y culparte. - Dijo Martha con mucho convencimiento mientras abrazaba
a Snape.
- Olvídalo... ya todo pasó. - Dijo Maynard
saliendo al Vestíbulo, cuando en ese momento Harriet pasó
frente a él con sus amigas, venía saliendo de la
enfermería, lucia distintas sin sus gafas y su cabello estaba
revuelto, sus ojos ya no parecían escarabajos verdes sino,
algo más bien como dos esmeraldas brillantes, su cabello era
rojo fuego y era tan intenso que él no pudo evitar quedársele
viendo.
- Maynard, soy tu amiga y te voy a apoyar. - Dijo Martha interrumpiendo sus sueños despiertos, el chico volteó a ver a su amiga Martha y volvió su mirada a Harriet pero esta ni siquiera lo quiso mirar, ya estaba enterada de las peleas entre Martha y sus amigas de Slytherin. Maynard se quedó un poco pensativo, pensaba subir a su sala común pero se regresó a hablarle a Harriet, dejando a Martha con la palabra en la boca.
-
¿Estás bien? - Maynard preguntó aquello como si
fuera casual. Hillary y Cassandra sin decir palabra se alejaron,
-
Obviando el susto que pasé por tu culpa y las acusaciones
denigrantes de Martha , estoy bien Snape. - Dijo Harriet restregando
un poco sus ojos.
- ¿Dónde están tus gafas? -
Preguntó Snape.
- ¿Sabes algo? Creo que no es tu
problema. Pero seguro te enteras por chismes tal como los que Martha
se ha encargado de esparcir sobre mí. - Dijo Harriet. - Tu
hechizo brillante me acomodó la visión, Gracias por el
favor aunque me gustaban mis lentes.
- ¿Porque me odias? –
Maynard se sentía como si un balde de agua fría le
hubiese caído.
- ¿Porque me lo preguntas luego de
haberme atacado de esa manera y permitir que tus amigas hablen sobre
mi familia y de mi? - Harriet tenía un tono de voz
decepcionado.
- Potter, no seas tonta. Martha no quiso ser ruda,
ella solo... - Dijo Maynard. – Oye, Además tú
comenzaste tus amenazas primero. Todo esto es por el estúpido
secreto... menos te lo diré ahora.
- Pues me alegra por ti.
Creo que no hay nada que tú y yo tengamos que hablar, quítate
de mi camino Snape. - Dijo Harriet, ella caminaba sentido opuesto
para dirigirse al Gran salón y poder comer con sus amigas, no
estaba muy animada después de todo. Los días siguientes
fueron muy tensos:
- Potter, ella está enferma. Ataca a la
gente sin necesidad, pobrecita... necesita que su madre le revise el
tornillo suelto. - Decía Martha a unas chicas de Hufflepuff.
-
Calma, calma... no le digas nada. - Dijo Cassandra sujetando a
Harriet del brazo.
- OYE, ¿PORQUE NO TE METES EN TUS
ASUNTOS? - Hilary se volteó a devolver el comentario.
-
Hablaba con mis amigas, no tienes derecho a entrometerte, Slytherin
mugrosa. ¿Vale? - Martha le volteó los ojos y le dio la
espalda. Pero Hilary avanzó y le jaló el brazo.
-
Pues la mierda que hablas, la hablas donde yo no te vea. Nadie se
mete con mi amiga Harriet en mi presencia. - Dijo Hilary. Varios
chicos se acercaron sabiendo que se avecinaba una pelea.
-
¿Acaso eres la defensora de los derechos humanos de los
desamparados y tarados? Harriet es una desadaptada por haber atacado
a mi mejor amigo. - Dijo Martha con recelo y brusquedad. - No me
vuelvas a tocar con tus sucias manos Slytherin, por lo visto eres
igual de rara y peligrosa que tu amiguita aquí presente.
Anormales - Martha retrocedió con gesto amenazante sacando su
varita.
- Lo que pasó entre Maynard y yo, es nuestro
problema. - Harriet se interpuso entre las dos chicas. - Por más
que él no sepa defenderse socialmente de los comentarios
chismosos y estúpidos hechos por personas como tú, no
es de tu incumbencia meterte en un asunto ajeno. - Dijo Harriet con
mucha valentia aunque sentía que su corazoncito iba a mil por
hora, nunca antes se le hubiese ocurrido contradecir a la chica más
popular del colegio.
- Disculpa, ¿Quién eres tú?
¿Te has escapado de San Mungo? - Preguntó Martha con
sarcasmo. -
- Anda y búscate otro novio, Macinsale. - Dijo
Harriet volteando y jalando a su amiga del brazo. Cassandra miraba
temerosa y las siguió.
- Búrlate, seguirás
siendo una arrimada que solo la tratan por ser hija de Harry Potter y
el Ministro de Magia. Como persona, no eres nada. - Dijo Martha muy
hiriente. - Solo una niña patética que...
Harriet escuchó las risas de algunos alumnos mientras se
alejaba con sus amigas, Hilary estaba roja como un tomate, estaba que
echaba chispas. Cassandra trataba de calmar los ánimos
mientras que Harriet parecía imperturbable en silencio.
-
No escuchen a Martha, ella es una habladora charlatana. Se lo toma
todo personal. - Dijo Cassandra.
- La próxima vez, le
lanzaré un hechizo para que le salga acné. ¿Acaso
ella es la novia de Maynard? - Hilary no podía disimular su
enojo como Harriet.
- No se, pero quizás algún día
lo sean. - Dijo Harriet renunciando a su silencio. - Cassie tiene
razón, no tiene caso.
- Muy pronto las cosas se calmarán.
Dale tiempo al tiempo... - Cassie abrazó a sus dos amigas.
FIN DE CAPITULO
Virginia W. de Malfoy: Snape tuvo que armarse de valor y salió perdiendo, que el propio hijo sin veritaserum le sacó toda la verdad. Jajaja. Pues Malfoy es mucho más de lo que podemos ver, el está metido en algo bien grande. Pero aun espera su momento. Florence tiene sus cartas guardadas bajo la manga y desea que su hijo no caiga en las trampas que cayó su padre. Saludos y espero que te guste este cap.
Lia Du Black: Educación Sexual Mágica, eso es necesario para evitar embarazos no deseados. Hay muchas hormonas, ya verás en próximos capítulos… pero ya veremos que piensan nuestros protagonistas. Saludos
