Disclamer: Todo lo que podáis reconocer pertenece al maravilloso mundo de J.K.

۰۪۪۫۫●۪۫۰ ۰۪۪۫۫●۪۫۰

CAPÍTULO 10

El regreso al colegio llegó pronto, Kate se acomodaba en unos de los vagones que estaban vacíos, no quería estar con sus amigos, prefería estar sola inmersa en sus pensamientos. Desde que regresó a su casa, ella y el rubio no hablaron del tema, ella por miedo a que fuera lo peor y él para no asustar más a su hija, tenía varias hipótesis pero ninguna parecía convencerla, al principio pensó que le quemaba porque algún ex mortífago la tocaría sin querer algo, la dio por nula después de meditarlo más, la segunda casi la convenció, podría ser que quemara durante x tiempo, pero que no fuera nada serio, la última consiguió hacerla estremecer solo con pensarla… que se preparara el regreso de los mortífagos y por desgracia el señor tenebroso.

Miraba por la ventana con expresión triste sin un punto fijo, la puerta del vagón se abrió, pero la rubia ni se inmutó continuaba mirando por la ventana. La persona se acercó más a ella, un brazo la hizo girarse quedando cara a cara con un castaño muy enojado.

-He estado esperando tu carta, ¿estás jugando conmigo? -la rubia cerró los ojos con miedo, olvidó quedar con él después de todo lo de Draco.

-Se… me olvidó -le dijo con temor- Bueno no pude avisarte, he tenido unos… problemillas -intentó arreglar.

El castaño se relajó dejándose caer al asiente y soltándola de su brazo. Kate respiraba irregularmente a causa del susto que le había dado Bryan, al recobrar la serenidad fijó sus ojos en el castaño que se encontraba medio tumbado en el asiento con los ojos fijos en el techo, estaba pensando en algo.

-Bryan-el aludido la miró sin cambiar su expresión, era hora de actuar- ¿me podrás perdonar? -le preguntó con voz dulce mientras ponía ojitos.

-Me lo pensaré -contestó riéndose por la cara de ella, recibió un golpe en el brazo por parte de la rubia que sonreía.

Bryan le hizo una señal para que se sentara a su lado, llevándole la contraria se sentó en sus piernas quedando cara a cara, a milímetros de que sus labios se rozaran, se miraban con intensidad sin apartar la vista, solo parpadeaban, sus alientos se mezclaban, él podía oler el aroma que desprendía ella, vainilla, así olía para él.

Rodeó la cintura de ella con sus brazos acercándola más él, ahora sus labios sí que se rozaban, estaban al límite, un poco más y chocarían. Ella seguía mirando ignorando que el rubio la cogiera, se perdía en aquellos hermosos ojos azules, siempre le pasaba lo mismo, se quedaba embobada sin articular ninguna palabra.

-Kate -susurró- Si sigues mirando así, me perforaras los ojos -bromeó al verla, ella bajo la vista sonrojada por el comentario. Una mano cogió su mentón con dulzura levantándolo para quedar a la misma altura que él, Bryan se acercaba lentamente mirándola con dulzura, acarició sus labios dando de vez en cuando un pequeño mordisquillo, una corriente de electricidad recorrió su cuerpo, la rubia también lo había sentido, pidió permiso para que su lengua entrara en su boca, ella aceptó. Se besaban con dulzura, sin prisas y sin brusquedad.

(Bryan)

Sus labios son muy suaves, no me fijé la primera vez, son tan cálidos, nunca me cansaría de besarlos. Por lo que veo ella también está disfrutando puesto que no ha puesto resistencia, no sé lo que trama, algo seguro, pero mientras disfruto, luego que venga lo que tenga que venir.

Ahora me ha acercado más a ella con sus brazos rodeando mi cuello, noto más aun su aroma, me vuelve loco toda ella, parezco un tonto en… ¿enamorado? No, no creo, solo he quedado con ella 1 vez, bueno quitando todas las peleas que hemos tenido y ahora. Detrás de esa coraza que lleva siempre puesta, es dulce, tierna, madre mía creo que la quiero, amar es pronto pero ¿querer? Eso es muy fácil, no puedo dejar que ella lo note, no.

Se apartó de ella con brusquedad dejando a la rubia perpleja por su conducta, se sentó apenada volviendo a mirar por la ventana mientras que el castaño se sentaba al otro lado mirando la puerta.

(Kate)

Me ha besado, no sé por qué me sorprende, esa era la idea, entonces ¿por qué estoy tan contenta? Mi corazón late deprisa, he comenzado a sudar y cuando ha cortado el contacto mi corazón se ha entristecido. ¿Enamorada? No es posible, solo tengo una meta y esa es la venganza, no quiero enamorarme, nunca he dejado que mi corazón sintiera algo por una persona, entonces, ¿por qué estoy tan afligida? Por lo que veo él también está pensativo, espero que no se arrepienta de esto sino el plan…

El tren empezó a disminuir la velocidad poco a poco, habían llegado a su destino, Bryan fue el primero en salir con velocidad sin despedirse, desde lo ocurrido no había mirado ni una sola vez a la desolada rubia. Por la puerta aparecieron varias cabezas conocidas.

-¡Por fin te encontramos! -exclamó Lilt entrando al vagón, detrás de ella aparecieron Albus y un serio James que no levantó la mirada del suelo.

-He estado aquí… pensando -mintió esbozando una medio sonrisa, no se atrevía a contarles lo de Bryan por la reacción que pudiera tener James.

-Entiendo -asintió Lily, miró a su hermano haciéndole una seña para que se acercara- Quiere hablar contigo -le informó sonriendo. Los dos hermanos salieron del vagón charlando sobre quidditch.

-Quisiera pedirte perdón -comenzó a decir James serio, pero su expresión decía que estaba abrumado. -Me pasé… no debí de decir todo eso.

Kate pudo reconocer la sinceridad de cada una de sus palabras, se levantó acercándose a él, tomo sus manos apretándolas con las de ella y lo miró fijamente a los ojos.

-Te perdono James, pero me siento muy dolorida por lo que dijiste -se sinceró haciendo una mueca de dolor- te echaba de menos -añadió esbozando una media sonrisa confortadora.

El moreno la abrazó con fuerza, desde bien pequeños ella era como una hermana, se habían criado juntos, él siempre la protegía de todos los problemas y personas. La locomotora se paró completamente, los dos seguían abrazándose, al notar el golpe secó los dos se separaron cada uno con una sonrisa radiante.

Durante la cena Kate no había visto al castaño, desde su asiento lo buscaba incansablemente por su mesa. Al fin lo encontró, estaba raro, con expresión seria, miraba a la comida sin prestar atención a lo que su compañero le decía, parecía ausente, como si algo le perturbara.

-Kate, Kate -Lily la llamaba chasqueando los dedos delante de su cara. Ella reaccionó sacudiendo levemente la cabeza.

-Perdón, me he quedado embobada -de disculpó con mejillas coloradas.

-Ya lo veo, y si mi vista no me falla estabas mirando a Burdock -comentó con un pequeña risita. Kate asintió bajando más la mirada por la vergüenza. - ¿Ya os lleváis mejor? -preguntó curiosa.

-Más o menos -contestó en voz baja solo para que lo oyera ella.- Luego tengo que hablar contigo -continuó con el mismo tono.

Lily guiñó un ojo en señal de aprobación, después volvieron a retomar la cena, riendo, hablando y bromeando con sus compañeros. La hora de los postres fue la mejor, James lanzó un pastel de manzana a la cara Lewis Jordan, le dio de pleno soltando todos carcajadas, Jordan cogió otra devolviéndosela enojado, había comenzado una batalla de postres.

(Kate)

Todos empezamos a tirarnos comida, Lily me tiró un pastelito de chocolate a la cabeza, ahora mi pelo rubio para marrón, vi en la mesa una tarta de chocolate con nata Albus, sin mirar a donde tiraba creyendo que allí se encontraban la lancé con todas mis fuerzas. Un grito por parte de una de mis compañeros y el silencio de los otros hizo que mirara en la dirección que la había lanzado, para mi sorpresa y mala suerte la directora me miraba furiosa mientras un trozo de tarta caía de su sombrero.

-Señorita Malfoy -me llamó con severidad, logró asustarme la verdad. Ahora vendría lo peor, busqué con la mirada a mis compañeros, todos permanecían callados mirando al suelo.

-Sí profesora -conseguí decir aterrada. Alzó su varita haciendo desaparecer los restos de lo que quedaba del postre, volvió a fijar sus ojos en mí. ¡Genial! Mi primera reprimenda por parte de los profesores.

-¿Le parece bonito lo que ha hecho? -me preguntó con firmeza, sí, consiguió hacerme temblar, esta mujer daba miedo.

-Hombre pues… no -intenté reprimir una risita, siendo sincera me hizo mucha gracia pero no podía decírselo.

(Bryan)

Observaba como la directora le echaba una reprimenda a Malfoy, era la primera vez que veía como un profesor se la echaba, ya no sería la misma para los ojos de ellos, ahora les parecería rebelde, al igual que su primo Potter. Se podía ver como ella estaba apenada y arrepentida, no levantaba la mirada del suelo mientras McGonagall le explicaba su castigo, la verdad, no me parece justo que la castigue solo a ella cuando han tenido la culpa todos, tengo que pensar en algo, quiero ayudarla.

-Profesora -la llamé desde mi mesa, todos voltearon las cabezas que ahora se centraban en mí.

-Señor Bryan -me contestó con esa expresión que la caracterizaba.

-Esto…-va piensa algo, rápido- ¿Sabe que le quedaba bien el chocolate en el sombrero?- era lo primero que se me ocurrió, varias personas te taparon la boca asombradas.

McGonagall dio un respingo por el comentario, pude notar como su mirada me atravesaba como cuchillas, la había hecho enfadar, por dentro me sentía satisfecho.

-Veo que le apetece compartir castigo con Malfoy -volvió a mirar a Kate para después mirarme a mí, se aclaró la voz y dijo en voz alta- Os quiero en mi clase mañana por la tarde, al acabar las clases cumpliréis el castigo conmigo. -genial, ahora ella no estaría sola.

Los estudiando se fueron yendo hacia sus salas comunes dejando vacío el gran comedor a excepción de dos personas de diferentes mesas. Kate se acercó a la mesa de las serpientes con inquietud, Bryan la siguió desde su mesa con la mirada, ahora la tenía delante, el aroma que desprendía lo hacía volverse loco.

-¿Por qué? -preguntó curiosa, él continuaba mirándola ahora esbozando una sonrisa que logro aturdir a la rubia.

-Me parecía injusto que solo te castigara a ti -le contestó restándole importancia al asunto. La rubia arqueó una ceja, primero se va sin despedirse y ahora esto…

-Conseguirás volverme loca -espetó colocándose las manos en las caderas.

-No creas que todo el mérito es mío -le guiñó un ojo levantándose de la mesa, se dirigía a la puerta cuando un brazo lo detuvo.

(Bryan)

Reí para mí al notar su brazo en mi hombro, esta confusa y molesta por mi contestación, lo sé, es tan perceptible.

Al girarme ahí estaba ella, con el ceño fruncido y cruzada de brazos, a pesar de estar así estaba realmente preciosa, no pude evitar mirarla con lujuria y deseo, miré sus esbeltas piernas, poco a poco fui subiendo deleitándome de cada rincón de su cuerpo hasta que llegué a sus labios, aquellos suaves y cálidos labios rojos que se mordía continuamente.

Con un chasquido de dedos me hizo retornar a realidad, parecía más enojada que antes, al parecer mi recorrido por su cuerpo le molestó. No me importa ya me he saciado bastante.

-Me ha molestado lo que me has dicho -me dijo enfadada. No le hice caso, me giré emprendiendo de nuevo mi camino hacia mi sala común, al dejarla con la palabra en la boca me siguió soltando barbaridades detrás de mí.

Al llegar a las escaleras que me conducían a las mazmorras ella se paró, me giré para ver el motivo, ella me miraba con severidad pero con un poco de tristeza, sentí curiosidad por el motivo.

-¿Te has parado?-le pregunté con una risa. Se volvió a cruzar de brazos mirando como si quisiera matarme en ese mismo momento.

-Yo no puedo bajar -me concretó con burla.

-Hombre si quieres, puedes venir -era hora de molestarla un poco- pero tendría que dormir conmigo -le puse una mirada seductora y picara.

Dio un respingo que hizo reírme más, sí ella tan inocente, me echó una última mirada fulminante antes de volverse.

-Los leones no dormimos con serpientes -me dijo con gesto de superioridad y orgullo. Comenzó a caminar alejándose de mí, yo sabía que en el fondo le habría gustado.

-No puede ser, me he encaprichado -pensaron al unísono acomodándose cada uno en sus camas.

El día amaneció reluciente, los suaves rayos iluminaban la densa nieve, era viernes, un día muy esperado por todos los alumnos, ya que las clases se acabarían y tendrían dos días de descanso. Sophie como de costumbre al terminar de vestirse fue a despertar a la rubia, al llegar a su cama oyó como murmura algo bajito, acercó más su oído a la espera de oír algo.

-Más cerca, solo un poquito más, espera creo que alguien nos está viendo -unas risitas la despertaron sobresaltada, al levantarse observó cómo sus compañeras reían a carcajadas tapándose la boca.

-¿Un bonito sueño Kate? -preguntó burlonamente Lily intentando no reírse más. La rubia la miró molesta, no recordaba lo que había soñado pero de algo o mejor dicho alguien sí que se acordaba.

-No te importa -contestó groseramente. Se levantó de la cama sin mirar a ninguna de aquellas personas, recogió su ropa del armario, una ducha sería lo mejor para despejarse.

Estaba sumergida en la blanca bañera intentando relajarse, el agua caliente la relaja, no disponía de mucho tiempo ya que tenía que bajar a desayunar e ir a clase, se remojó un poco más con el agua el pelo y salió cubriéndose con una roja toalla.

Al terminar de secarse se puso el uniforme con tranquilidad, dejó su cabello mojado, no le apetecía secárselo, de todas formas no le quedaba tan mal, pequeñas ondas se formaban.

Bajó a desayunar sin mucha ilusión, no quería encontrarse con Bryan después de la "charla de ayer" si se podía decir así, además hoy le tocaría cumplir castigo, algo que para ella era nuevo y desconocido. Se sentó en un su mesa cabizbaja sin mirar a sus compañeros que la observaban extrañados por su comportamiento, alargó la mano cogiendo una naranja, eso sería lo único que comería en ese día.

Mañana sería sábado por lo que quería decir que podría ir a Hogsmeade, al contrario que muchos alumnos que se encontraban entusiasmados por ir, ella no lo estaba, no tenía muchas ganas, hacia frio y ya podría ir otro día, tampoco se perdía nada nuevo. Aprovecharía para prepararse para los TIMOS que ahora mismo era su prioridad, se terminó la fruta y se levantó dispuesta a irse a clase cuando se chocó con unos ojos azules mirándola con regocijo, intentó desviar la mirada pasando por su lado con la cabeza agachada ignorándolo.

La primera clase que tocaba era DCLAO, sería divertida y menos aburrida, Lupin siempre sabía cómo hacernos pasarla bien. Hoy llevaba un pelo diferente, esta vez era rojo con mechas negras, se lo había cortado, más bien dicho se había hecho un estropicio, los mechones no seguían una misma largaría, uno lado estaba más largo que otro y por arriba se dejaba ver una pequeña cresta.

-Buenos días chicos -saludo con alegría a las dos casa, Gryffindor y Slytherin.

-Buenos días Teddy -contestaron a la vez.

-Hoy daremos dos hechizos nuevos, Homenum Revelio y Silencius yowin -informó- ¿alguien sabe para qué sirven?

Para la sorpresa de muchos nadie levantó la mano, ni si quiera la joven Malfoy, que parecía asombrada de ella misma. Con disimuló buscó a Bryan que se encontraba al otro lado de la clase haciendo como si atendiera, su pelo despeinado y su gesto varonil le hacía parecer todo un dios.

(Bryan)

Se cree que no me estoy dando cuenta de que me está observando, el desprecio que me ha hecho antes no se lo voy a perdonar. Debo reconocer que hoy está preciosa con su pelo ondulado, no entiendo como no se deja querer, que haya un hombre en su vida, su vida solo se basa en libros, más libros y en ayudar a las personas. ¿Cuándo tendrá tiempo para ella? La verdad es muy difícil de descifrar, cuando creo que me abre su corazón en menos de un segundo me saca de él, y lo peor es que me estoy encaprichando de ella sabiendo que está jugando conmigo, no sé cómo, pero lo sé. Esto desde el principio no me cuadraba, pero seguiré fingiendo a ver si averiguo lo que trama.

-Señor Bryan -me llamó el profesor- ¿Nos haría el honor de probar el conjuro?

¡Mierda! Se ha dado cuenta de que no prestaba atención… ¡Genial!

-Sí claro, ¿Cuál era? -pregunté fingiendo inocencia.

-Silencius yowin -me contestó mosqueado por mi falta de interés.

Asentí con la cabeza esperando que algún ángel me diera información, con eso me refiero a que mis amigos me chiven las cosas. Miré de reojo a Mel que negaba con la cabeza, posiblemente esté enfurecida por rechazarla el otro día. Volví a mirar al profesor que me hacía señas para que me colocara en el centro de la clase, ¡toma ya, seré el centro de todas las miradas! Genial…

Me coloqué en el lugar donde el me indicaba, por si la cosa no mal encima escogió como contrincante mío a James Potter, le debía una venganza, el recuerdo de su puño contra mi cara no se olvida así como así.

-Ahora señor Burdock en posición -me avisó apartándose de los dos- Intente que el señor Potter no le lance el hechizo, 1,2,3

-Silenc…

-Expelliarmus -salí volando hacia el final de la clase, choqué contra la fría pared dándome de pleno en la espalda, ¡dios como duele!

Varios risas se oyeron en la habitación, supongo que serían los asquerosos Gryffindors, me levanté con dificultad del suelo, seguramente alguna costilla se me habría fracturado, luego iría a la enfermería.

Miré con odio al grupo de leones que reían sin cortarse, cuando vi una rubia que me miraba con preocupación, pude notárselo y sinceramente me gustó el que se preocupara de mí y de lo que me pudiera pasar.

(Kate)

Estoy examinando a Bryan para ver si tiene algún rasguño, a simple vista no veo nada, ¡menos mal! James se ha pasado, sabía que tenía que dar ventaja para que él pronunciara el hechizo, solo lo ha hecho para fastidiarlo más. A veces pienso que tengo a un trol en verde a un primo… ¿Cómo puede ser tan bruto? Y encima todos le alaban riéndose de sus jugarretas. ¡Hombres!

-Quiero intentarlo de nuevo profesor -oí que le pedía al profesor, se le notaba más seguro de lo que hacía, posiblemente se habría armado de valor, espero que no le pase nada cruzo los dedos.

-De acuerdo, a sus posiciones.

James y Bryan se volvían a colocar uno en frente del otro, mi corazón empezó a latir con fuerza, no entendí por qué, ¿Sería que ese capricho hubiera pasado a algo más? Imposible, nunca me he enamorado, paso de amores y de chicos, si tengo "algo" con él será por la venganza nada más.

-1,2,3 -repitió el profesor separándose de ellos.

-Exp…

- ¡Silencius yowin! -grito Bryan, James se quedó mudo, no terminó el hechizo. Pude ver la cara de satisfacción y victoria que mostraba. Las serpientes vitoreaban triunfantes mientras que nosotros nos resignamos a aplaudir por educación.

-¿Qué pasa Potter? ¿Te ha comido la lengua el gato? -preguntó burlonamente. James lo miraba con furia, intentaba defenderse pero no emitía ningún sonido, de nuevo las serpientes estallaron a carcajadas.

-Ya vale chicos -intentó parar el profesor, menos mal sino se desataría una batalla.- Potter en unos minutos se deshará el hechizo no te preocupes -James se cruzó de brazos mirando con odio a Bryan, daba la imagen de un niño pequeño haciendo pucheros. Una sonrisa apareció en mi rostro, menos mal que Sophie me tapaba y nadie se dio cuenta, gracias a dios.

Al finalizar la clase James recobró el habla, seguía molesto por lo ocurrido, los alumnos recogieron sus pertenencias, la rubia salió la última, en el pasillo encontró a sus compañeros apiñados cuchicheando algo, se acercó más intrigada, varios grupos de chicas hablaban entre ellas emocionadas mientras miraban al centro con cara de embobadas. Se abrió paso llegando al centro cuando vio a su padre hablando con James, las jóvenes lo miraban con lujuria, esto llegó a fastidiar bastante a la rubia, era su padre un hombre hecho y derecho y suspiraban por el quinceañeras inmaduras.

-¿Qué haces aquí? -preguntó con enojo. El rubio dejó de hablar con James para mirar a su dulce hija que ahora parecía agría, la rubia fijó su mirada en el brazo de su padre, llevaba la manga remangada donde se podía ver la marca, ahora entendía la expectación de los demás.

-Hola a ti también -respondió sarcásticamente esbozando un amplia sonrisa, que consiguió arrancar varios suspiros de sus fans.

-¿Os podéis ir? -Exclamó furiosa a la gente que los miraba- Es una charla padre e hija.

Los alumnos la miraban con cara de pocos amigos por su conducta, en un momento el pasillo se quedó desierto dejando solo a dos cabelleras rubias.

-¿No te parece que has sido un poco grosera? -le reprendió cruzándose de brazos.

-Por favor no me hagas reír, ya sabemos que te gusta exhibirte por donde vas -le dijo con sarcasmo apoyando un brazo en su cadera.

-¿Qué te he hecho? -le preguntó molesto- ¿Aún sigues enfadada conmigo por lo de tu madre?

-Sí y te juro que esta me la pagarás.

-Kate, no me digas eso, ¡soy tu padre! -le gritó, la voz resonó por las frías paredes alejándose más.

- Un padre no le oculta ese tipo de cosas a su hija -Puntualizó enfadada.

-No he venido para discutir -intentó zafarse el rubio del tema.

-¿Para qué has venido?

-Para hablar con McGonagall-la rubia arqueó una ceja sin poder creérselo.

-¿Tú? ¿McGonagall? -El rubio asintió- Pero si nunca te has llevado bien con ella.

-Necesito hablar con ella y punto -concluyó cerrando el tema.

-Vale, vale, no me mates -ironizó acomodándose la mochila y pasando al lado del rubio, se volteó para mirarlo- Por cierto bájate la manga, da asco la marca -añadió con repugnancia.

Draco permaneció en el mismo lugar en el que minutos antes estaba hablando con su hija, la conducta de su hija le había recordado sus años en aquél colegio, decidió dar una vuelta antes de ver a la directora, para recordar viejos momentos.

Paseaba por aquellos viejos pasillos recordando sus gamberradas que hacía junto a sus amigos. Las burlas que ejecutaban contra los más pequeños y los sangresucias

Hermione.

Iba tan sumido en sus recuerdos que no se percató en lo que tenía delante, cuando quiso reaccionar chocó contra una persona cayéndose los dos al suelo.

-Discúlpeme -el rubio se levantó para ayudar al individuo que había tirado, extendió una mano cuando unos ojos femeninos color miel intensos lo miraron, la joven aceptó su mano intentando levantarse, cuando lo consiguió quedaron a centímetros de distancia.

-Ya está, gracias -le dijo la joven con una tímida mirada.

-¿Eres profesora? -preguntó curioso, no era alumno de eso estaba seguro.

-No, vengo a ver a mi hija -respondió con dulzura.

-Ah, ¿tienes una hija? -la examinó con la mirada, no aparentaba más de 30 años.

-Sí, se llama Emily, es de Hufflepuff -le comentó alegremente- ¿Y tú tienes alguien aquí?

-Una hija, se llama Katherine -le contestó educadamente.

-Muy bien -dijo ella- Bueno me voy.

-¿Cómo te llamas? -se apresuró a preguntar el rubio.

-Mmmm… puedes llamarme Lula -le contestó esbozando una sonrisa pícara.

-¿Es tu verdadero nombre? -la joven comenzó a caminar, al escucharlo ladeó el torso.

-No -dijo juguetona mientras continuaba andando dejando al rubio con misterio.