Disclamer: personajes de JK Rowling
Capitulo 10 La promesa de Cignus Black
Cuando menos lo pensaba, llego la Navidad, Bellatrix decidió pasarla en Hogwarts ya que no tenia ganas de ver a su madre, así que fue, como todos los alumnos que se quedaban, a la cena de Nochebuena en el gran comedor. Debido a que todos los Slytherin´s había ido a pasar las fiestas con sus respectivas familias, a Bella no le quedo mas remedio que sentarse junto a los chicos de las otras casas, sin embargo cualquier intento de apartarse de los demás, se vio frustrado cuando dos chicas de Ravenclaw de su mismo año, se sentaron a su lado y empezaron a tratar de incluirla en sus cotilleos:
-Dinos Black, en donde compraste esa túnica tan hermosa que llevas hoy- dijo Amanda Winehouse mirando el vestido azul lavanda que tenia Bellatrix para la ocasión.
-Mi madre me la trajo de Bruselas- dijo Bella con desgano, apoyando su cabeza sobre su mano y mirando con fingido interés la cena de navidad.
-Y esos aretes, parecen oro italiano- dijo Amelia Bones, que estaba en la silla de al lado, admirando las argollas de oro que Bella tenia en cada oreja.
-Es herencia familiar, oro hecho por Duendes, ya sabes……- Bella se interrumpió cuando se percato de que Sirius había llegado y se había sentado en la mesa justo frente a ella. Las dos Ravenclaw´s soltaron una risita nerviosa y Bella lanzo un bufido.
Sirius actuaba como siempre, como si ella no existiese, saludando alegremente a sus amigos Griffyndors, así que Bella decidió ignorarlo también.
-¿Black?- los dos Black en la mesa miraron a Amelia Bones – Estee…..Bellatrix- continuo Amelia volteándose hacia Bella, Sirius desvió la mirada y empezó a llevarse un pedazo de pavo a la boca- ¿y ya tienes formalizado compromiso matrimonial?- Bella dio un respingo en el silla y Sirius se atraganto con su comida y empezó a darse golpecitos en el pecho, Peter Petegrew le dio un golpe en la espalda y Sirius escupió el pavo en la mesa, varios comensales hicieron una mueca de asco, Sirius estaba totalmente avergonzado. Bella recupero la compostura y enseguida mostró una sonrisa de autosuficiencia , le contesto a Amelia:
-Si, mis padres ya hicieron el contrato- Bella seguía muy sonreída tomándose una copa con jugo de calabaza.
-Ahhh, ya veo y ¿Qué tal tu prometido?- pregunto Winehouse visiblemente interesada en el chisme.
-Se podría decir sin temor a equivocarme- comenzó diciendo Bella con sarcasmo- que él es……….el mayor idiota del mundo mágico- dicho esto Bella se levanto de la mesa y fue directo a la salida del Gran Comedor.
Antes de salir, Bella miro disimuladamente hacia atrás y vio a Sirius totalmente petrificado en su silla. "eso le pasa por ser tan pretensioso", Bella decidió pasear por los pasillos antes de irse a dormir, así que comenzó una larga caminata solitaria. " Maldito hijo de puta, Sirius, tienes a dos nueces jugando poker en tu cerebro", insultarlo mentalmente se había convertido en su pasatiempo favorito, de hecho Sirius estaba presente en el noventa y nueve por ciento de sus pensamientos últimamente y eso no le gustaba nada, además se sentía idiota ya que el muy imbecil, ni siquiera la registraba. "Aunque para ser honor a la verdad, oficialmente tampoco sale con nadie y no tiene citas", Bella agitó su cabeza de un lado a otro y la golpeo con su varita, "Reacciona Bella, ese idiota tiene 3 años que no te dirige la palabra, así que obviamente no le interesas", sin darse cuenta llego a su sala común, dijo la contraseña y se dirigió a su habitación para dormir.
El día siguiente estaba de nuevo en el Gran comedor desayunando sola en la mesa de Slytherin, multitud de lechuzas llegaban con objetos envueltos, regalos de Navidad para los alumnos que se habían quedado en el colegio, Bella estaba impacientandose porque la lechuza de su casa no llegaba, cuando paso una hora, estaba hecha un manojo de nervios, esperaba por lo menos recibir un regalo de su padre. De pronto.
-Srta Black- dijo el profesor Dumblendore dirigiéndose a Bella- me gustaría que me acompañase a mi despacho, hay noticias de su casa.
Bella miro desconfiada a Dumblendore, no le caía muy bien el Director, pero ella nunca había tenido problemas con él, así que se levanto de su silla y lo siguió. Todo el comedor estaba en silencio, no era frecuente de que el Director de Hogwarts sacara personalmente a un alumno del desayuno de Navidad, se podía cortar el aire con un cuchillo de la tensión que se respiraba, pero cuando Bella y Dumblendore salieron, el murmullo de las voces volvió a escucharse.
Ya en el despacho, Dumblendore sentó a Bella en una silla, seguidamente le ofreció unos caramelos de regaliz, los cuales ella rechazo educadamente. El Director se sentó en su escritorio y debido a que Bella permanecía callada se decidió hablar:
-Srta Black, lamento comunicarle que su padre, Cignus Black fue atacado ayer en la noche en un intento de robo en una calle muggle de Londres, aparentemente fue confundido con un prestigioso empresario muggle- Dumblendore estaba evidentemente apesadumbrado- Su madre me ha pedido que le comunique la noticia, ya que al parecer sus hermanas no lo han tomado muy bien, desea que se traslade inmediatamente a Irlanda.
-No entiendo que me esta diciendo- Bella estaba absorta mirando hacia el vació, necesitaba que le repitiesen lo que acaba de oír, no lo creía, su padre, un gran mago, siendo golpeado por unos miserables muggles.
-Srta. Black, lo siento mucho, su padre ha muerto- finalizó Dumblendore cabizbajo.
Bella se levanto tranquilamente de su silla, volteo a mirar al Director, Dumblendore intento decirlo algo y ella negó con la cabeza, salio corriendo del despacho, corriendo por todos los pasillos del colegio, no quería que nadie la viese llorando, corrió hacia los terrenos del castillo y se detuvo solo porque había llegado al borde del lago, allí se sentó y empezó a llorar desconsoladamente, haciéndolo durante horas, desahogando toda la tristeza que tenia porque su padre, su único amigo, se había ido para siempre.
De pronto sintió una mano sobre su hombro, no necesito más que un segundo para percatarse quien era el dueño.
-Trix- dijo Sirius dudando, estaba inclinado sobre Bella- lo siento mucho, de veras.
Bella se deshizo de la mano sobre su hombro y se levanto rápidamente alejándose de Sirius.
-Vete, no quiero tu lastima. A buena hora te acuerdas de que existó- le grito Bella limpiándose con rabia las lagrimas que habían en su cara con el borde de la túnica.
-Trix ,de verdad lo siento, perdóname, me he portado mal contigo, lo se- Sirius verdaderamente estaba apenado, intento acercarse a Bellatrix pero esta retrocedió, estaba justo al borde de una saliente hacia el lago.
-Bahh- dijo Bella- deberías irte con tus amiguitos Griffyndor para que te consuelen, si tan mal te sientes- iba dar otro paso hacia atrás, cuando sintió el vació en su pie, sin embargo no cayo al agua, porque Sirius rápidamente le tomo el brazo, la atrajo hacia él y la abrazo.
-Suéltame- le dijo Bella intentando quitárselo de encima. A pesar de que Sirius era un año menor, era más alto y fuerte que ella.
-NO- dijo Sirius enfáticamente y la abrazo con más fuerza, se sentía mareado al aspirar el aroma del cabello de ella.
- !SUELTAME!- Bella le golpeaba frenéticamente el pecho con los puños, estaba empezando a llorar otra vez, se sentía protegida y eso la estaba asustando.
-No Trix, se cuanto querías a tu padre y se que ahora necesitas a alguien, aunque sea a mi- dijo Sirius con un dejo de tristeza.
Bella dejo de golpearlo y de pronto lo abrazo con toda su fuerza, llorando desconsoladamente hasta quedarse dormida en sus brazos. Ambos estaban recostados en la sombra de un árbol y ya el sol se estaba poniendo, Sirius se quito la capa y la cubrió con ella, definitivamente seria una noche muy larga llena de explicaciones.
Varias horas después…..
-¿Por qué ya no somos amigos y no andamos juntos?- Bella estaba acurrucada en la capa de Sirius a la luz de una pequeña fogata.
-Bueno, ¿ahora somos mas grandes no? y tenemos grupos diferentes- dijo Sirius tranquilamente acostado mirando las estrellas- mi pandilla son buenas personas, ya veras cuando los conozcas, además tu eres una chica y yo tengo que estar con los chicos.
-Si ya se, tus amigos buena gente intentaron hechizarme en un pasillo, que simpáticos- se rió Bella de su propio chiste.
-Eso era un duelo- dijo Sirius con la mirada atenta al cielo, parecía buscar algo- Lo que pasa es que Lucius Malfoy y tus compañeritos de Slytherin son unos pesados de mierda, no se como soportas andar con ellos.
-Yo no ando con ellos, solo estoy con mis hermanas y algunas de sus amigas, la mayoría del tiempo estoy estudiando, pero no puedo permitir que ataquen a los de mi casa- aclaro Bellatrix.
-Si ya conozco esa faceta tuya, te dicen La Desarmadora Black, aunque para ser sinceros si estudiase el doble que tú, estoy seguro, que mis embrujos no serian tan buenos como los tuyos, estuviste magistral en el duelo, la mitad del colegio te tiene miedo- Sirius se echo a reír con sonoras carcajadas.
-Discúlpame por no tener una vida social tan interesante como la tuya, primito- dijo Bella dolida, pero en el fondo estaba halagada, sabia que en el duelo se había conducido excelentemente y era la mejor alumna en Defensa contra las Artes Oscuras de todo Hogwarts.
-¿Qué quieres decir?- de pronto Sirius se mostró interesado en la conversación y dejo de mirar el cielo.
-Por favor, Sirius, ¿acaso crees que soy tonta?, si la mitad de Howargts me tiene miedo la otra mitad esta volando de un ala por ti- dijo Bellatrix con algo de molestia- Y apenas eres un mocoso de tercero.
-Bueno la mitad femenina por supuesto, nadie puede resistirse a mi -Sirius cruzo los brazos ufano por detrás de la cabeza y se volvió a recostar- ¿Acaso estas celosa?
-Por Merlin, eres de lo peor- dijo Bellatrix hundiéndose en el tronco del árbol- Por cierto gracias por tu brillante idea del compromiso, ahora estamos hundidos hasta el cuello en mierda.
-Ah no, Trix, primero la idea no fue mía sino de tu encantadora madre que quiere a juro apoderase de la herencia y segundo, preferible malo conocido que bueno por conocer.
-¿QUEEE?- Bella estaba a punto de sacar su varita, estaba perdiendo la paciencia, Sirius se dio cuenta que estaba metiendo la pata así que arreglo el asunto.
-Bueno, esteee- de pronto a Sirius le entro un ataque de tos, al parecer no le quería dar explicaciones a Bella de los reales motivos que lo impulsaron a tomar esa decisión- lo que quiero decir es que si tenia que escoger a una prima Black para casarme, quien mejor que tú.
-Explícate-Bella no estaba muy convencida, sabía cuando le ocultaban información.
-Trix, acaso no recuerdas, siempre jugamos juntos, éramos los mejores amigos, tú me ayudaste cuando entre a Hogwarts y no conocía a nadie.
-Parece que él que sufrió un golpe en la cabeza que lo dejo desmemoriado para siempre eres tú no yo-contesto Bella.
-Bueno ya aclaramos ese asunto- Sirius se estaba comenzando a molestar, de verdad no le atraía para nada seguir hablando del dichoso compromiso- Lo cierto es que mejor que lo vayamos llevando de la mejor manera, además todavía somos unos chicos y quien sabe lo que pueda pasar, a lo mejor no puedes resistirte a mis encantos y te terminas enamorando de mi- dicho esto empezó a reír relajando el momento- Pero creo que no deberíamos decirle a nadie en el colegio.
-Muy gracioso, pero tienes razón, no debemos decir nada y prefiero estar casada contigo que con cualquier idiota que mi madre escoja por ahí, además a lo mejor a nuestras madres se les quita la idea de la cabeza, tú conoces a alguien, yo conozco a alguien y seguimos siendo primos, no dos amargados casados- dijo Bella para convencerse a si misma mas que cualquier otra cosa.
-Tu padre estaba muy contento de que nos casáramos- Sirius se arrepintió luego de haber dicho esto, el ambiento se volvió a poner pesado.
-Será mejor que volvamos al Castillo, debo irme a mi casa- dijo Bella de nuevo triste, tenía que ir a Irlanda a enfrentar la dura realidad, se levantó, le ofreció la capa a Sirius pero este la rechazó.
-Hace frió- dijo amablemente- Trix te prometo que de ahora en adelante seremos los mismos de antes.
-Espero que si, sabes que soy experta lanzando hechizos- dijo Bella ofreciéndole unas de sus esplendidas sonrisas. No lo diria nunca en voz alta, pero habia extrañado muchisimo a Sirius, su compañero de la infancia.
Sirius se quedo mirando como un tonto a su prima, de verdad era muy bonita cuando sonreía. Bella se dio cuenta de eso y su corazón empezó a latir a mil por segundo.
-Bueno, andando- dijo Sirius tomándola de la mano y conduciéndola al castillo.
El funeral de Cignus Black, fue muy concurrido, fue el ministro de Magia, y el mismisimo Albus Dumblendore, Director de Hogwarts, que al parecer lo tenia en gran estima, los padres de Sirius fueron, pero aclararon que habían dejado a los chicos en el colegio para viajar mas cómodos. Druella Rosier mantuvo una expresión enigmática en su rostro todo el tiempo, pero se mostró atenta con todo el mundo, Narcissa y Andrómeda estaban inconsolables y se pegaban cada una a su hermana mayor para que les diese apoyo, pero indudablemente la persona mas desgraciada en ese funeral era Bella. La tia Rossier estaba a su lado, por supuesto, despotricando de los muggles que habían asesinado a su padre, los cuales estaban presos en una cárcel en Londres, ella opinaba que debían ser sometidos al beso del Dementor, pero el ministerio de Magia no quería interferir en la justicia muggle. Bellatrix estaba totalmente de acuerdo con su tía, a esos malditos había que torturarlos hasta la locura, estaba segura que si el tal Voldemort fuese el ministro de magia, tal injusticia no hubiese sido permitida.
Antes de irse al colegio, corrió a la Biblioteca de su padre y encontró su retrato con él profundamente dormido.
-Papa, te extraño mucho- dijo Bella con tristeza.
-Bella............. pequeña no llores- de pronto la figura del cuadro se despertó y le guiño un ojo.
Bella se sorprendió, no se acordaba de que su padre había hechizado ese cuadro, a decir verdad, como todos las familias sangre limpia, su casa estaba llena de cuadros de familiares muertos hacia siglos, que se turnaban para darle consejos.
-!Papa, eres tú!.
-OBVIO, pero recuerda que no soy una presencia real, estoy muerto, pero siempre estaré aquí para cuando la familia me necesite, ahora pequeña vete, todavía necesito descansar- dijo Cignus Black y volvió a caer dormido.
Cuando llego a Hogwarts, Regulus y Sirius la estaban esperando en la entrada, los dos bastante apartados uno del otro, Sirius abrazo a Bella consolándola y se la llevo a hablar en la biblioteca. Pasaron los meses y su relación se fue recuperando, si bien no era la que tenia cuando niños, ya que por mucho que quisieran no podían dejar sus rivalidades Griffyndor-Slytherin, si bien en el comedor cada quien estaba con su grupo, en la biblioteca Sirius siempre se sentaba con ella. En el baile de San Valentin de ese año Sirius perdió una apuesta y tuvo que llevar a Amelia Bones de pareja, Bellatrix se sintió un poco dolida, pero no le dio importancia ya que Sirius se paso toda la noche con ella en su mesa , obligando a Amelia Bones a estar con ellos con cara de pocos amigos. Bella fue con Andrómeda y se pasaron todo la fiesta riéndose de los chistes de Sirius sobre los asistentes, y los hechizos que estaba lanzando para que la gente resbalara en la pista de baile…Pasaron los meses y volvieron cada uno a su casa, pero se enviaban frecuentes lechuzas con dulces y largas cartas contando las vacaciones de verano de cada uno. La tia Rossier se mudo definitivamente con sus sobrinas y era cada vez más influyente en la mente de Narcissa y Bella, no así de Andrómeda quien secretamente estaba enamorada de un chico de su curso, Ted Tonks quien era hijo de muggles, Bella lo sabia e intentaba aconsejarla pero nunca dijo nada a su madre porque Sirius se lo pidió.
Cumplió 15 años, los únicos que le mandaron una tarjeta de felicitación con un ramo de flores fueron Sirius y Regulus, cada uno por su cuenta por supuesto, se volvieron a ver en el tren en King´s Cross, y Druella les tomo una foto a todos juntos, ese año estuvo lleno de situaciones inesperadas.
Bellatrix todavía acostada en su cama, no podía dormir, no quería otra vez tener pesadillas, pero al estar despierta también las imágenes de su pasado acudían, tomaba ajenjo ocasionalmente pero no quería volverse una adicta. No se percato cuando, pero a medida que pasaban los días un odio intenso hacia Sirius nacía dentro de ella, mas nunca lo amaría de ello estaba segura, lo había sepultado para siempre en lo mas recóndito de su alma, decidió levantarse para despejarse la mente, e inicio un pequeño paseo nocturno.
Recorriendo los pasillos de la casa de su hermana, de pronto se detuvo en un cuadro que la miraba fijamente con cara de molestia y decepción.
-Padre- dijo después de mirar unos minutos el cuadro.
-No estoy de acuerdo con las cosas que haces- dijo Cignus reprochándole- Estoy mas orgulloso de Sirius y Andrómeda que de Cissy y de ti. Por lo menos ellos siguieron a su corazón.
-Bah, papa, otra vez con el mismo cuento, los años que llevas muerto te han hecho todo un romántico-bufo Bella, de un tiempo para acá su padre solo la sacaba de quicio, pero siempre volvía a su cuadro para enfrentarse con él, era todo un ritual- No entiendo como puedes sentirte feliz con dos traidores a la sangre en la familia.
-Es preferible tener traidores a la sangre que asesinos en mi familia- dijo molesto Cignus Black- no vuelvas nunca mas, no quiero verte.
-Siempre dices lo mismo- dijo Bella alejándose, definitivamente iba a decirle a Dobby que encerrara el cuadro en una mazmorra por un buen tiempo.
