Star Fox: Shadow of the Wolf.

Por Fox McCloude.

Aclaración: Star Fox y todos sus personajes son propiedad exclusiva de Nintendo. Hago esto sin fines de lucro, solo por diversión.

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En el Great Fox...

Los miembros del equipo Star Fox, a excepción de Falco y Howler, están en la sala de navegaciones, rastreando y buscando por los alrededores pistas que les ayuden a dar con el paradero de Beltino Toad. Una semana atrás, en Aquas, el comisionado fue secuestrado por los Guerreros Phantom. Incapaces de perseguirlos por la grieta por donde se les fueron el almirante Malcom y sus secuaces, el equipo Star Fox no pudo hacer otra cosa que replegarse en ese momento. Un par de días más tarde, una exploración más a fondo, cortesía del equipo de investigaciones de Aquas, o al menos, de los miembros que quedaban de él, le permitió al equipo Star Fox determinar que el submarino de Malcom, tras meterse por la grieta, atravesó un pasaje submarino, que tras proseguir una intrincada serie de túneles llevaba de nuevo a la superficie, a pocos kilómetros de un puerto espacial abandonado… que como era de esperarse, les sirvió como vía de escape del planeta. Deduciendo a partir de esto, una cosa era segura: el comisionado ya no estaba en Aquas.

El General Pepper envió aviso a todos los oficiales disponibles para buscar y rescatar al comisionado. La milicia corneriana no podía permitirse perder a uno de sus más valiosos directores de investigación. Desde luego, está claro que el equipo Star Fox no se iba a quedar con los brazos cruzados esperando a que el ejército corneriano resolviera el caso. Decidieron tomar cartas en el asunto, y no iban a esperar la autorización de Pepper para empezar a actuar.

- Nada en este sector. – decía Krystal observando la pantalla de radar. – No hay formas de vida o guerreros Phantom en toda la zona del sector Y. -

- Hay que seguir buscando. – dijo Fox. – Podrían estar escondidos en cualquier parte, hay que revisar hasta el último centímetro. -

En ese momento, dos Arwings venían acercándose desde afuera al Great Fox. Desde luego, se trataban de Falco y Howler, ambos habían ido en misión de reconocimiento al cinturón de asteroides, a ver si encontraban algo. Su búsqueda había sido inútil, en parte porque no había nada, y en parte porque no había sido buena idea mandar a esos dos juntos. Un par de minutos más tarde, la puerta del puente se abrió dejando entrar al halcón y al lobo, quienes no parecían muy contentos.

- Te digo que tenía que haber algo en el cinturón de asteroides. – decía Falco.

- No lo sabes, Falco. – replicó Howler.

- En realidad, yo pienso que sí. – respondió el halcón, con mucha seguridad en sus palabras.

- Pues si lo hubo, se fue mucho antes que llegáramos a ese lugar. -

- Lo dices solo porque te daba miedo revisar más a fondo. -

- Eso no es verdad. -

- ¿Ah no? Deberías admitirlo, eres un lobato miedoso. -

- ¡Oye, yo solo…! -

- Ya basta. – los detuvo Fox. – Todos estamos del mismo lado, peleen contra el enemigo, no entre ustedes. -

El lobo y el halcón se miraron fijamente un par de segundos, después fruncieron el ceño y soltando cada uno un ¡hmph! desviaron la mirada. Era obvio que estos dos no se llevaban demasiado bien. Howler había tratado de soportar a Falco, sin embargo, hasta la paciencia tiene un límite, y en los últimos días ya hasta había empezado a responder a sus agravios.

- Como sea¿encontraron algo? – preguntó Fox, luego de verlos un poco más calmados.

- Negativo. – fue Howler quien respondió. – Si había guerreros Phantom en ese lugar, o estaban muy bien escondidos, o se fueron hace mucho. -

- Diría que más bien la primera, sino fuera porque "alguien" fue demasiado cobarde para investigar. – dijo Falco.

- Falco, no me provoques. – dijo Howler, intentando mantener la calma.

- Ya. – dijo Fox. – No tiene caso seguir en este lugar, lo mejor será buscar en otro sitio. Les recomiendo que vayan a descansar, es tarde y sería mejor continuar mañana. -

- Gran idea. – dijo Howler. – Ya me estaba dando sueño. -

Eran más de las 10 de la noche, hora de Corneria City. Todos los miembros del equipo se habían ido a dormir. Todos menos uno, que aún seguía en el puente. Quien más si no, se trataba de Slippy. De todos obviamente era él quien estaba más preocupado por este asunto, dado que era su padre quien estaba en peligro. El joven sapo estaba exhausto, pero no descansaría tranquilamente hasta saber que su padre se encontraba sano y salvo.

Slippy estaba frente a las pantallas de navegación, revisando las zonas cercanas, pero no había nada en el perímetro. Tenía mucho sueño, los párpados le pesaban y ya empezaba a bostezar. Sin hacer preguntas, ROB se le acercó a hablarle.

- Slippy, tal vez sea prudente dejarlo así de momento. – dijo el robot. – Deberías ir a descansar. -

- No estoy cansado, ROB. – replicó Slippy. – Todavía puedo aguantar otro poco. –

- Eso no es lo que dicen mis sensores. -

- ¿No? Ja, entonces deben estar descompuestos, digo. -

- Slippy, estás muy cansado, te hará mal seguir así. -

- Ah, vaya. – dijo Slippy, finalmente parándose del asiento. – De acuerdo, está bien, pero solo para que no me molestes. Buenas noches. – Finalmente se salió del puente y se fue a su cama. Desde luego, con todo lo que tenía en la cabeza, sería un milagro si lograba conciliar el sueño.

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Mientras tanto, en el planeta Zoness…

Poco sabía el equipo Star Fox que, en una de las plantas de tratamiento de aguas en Zoness, era donde Malcom y sus secuaces se habían llevado a Beltino. Este último se encontraba supervisando (desde luego que no por voluntad propia) la construcción de la pieza clave de la dichosa superarma, la cual se trataba de un hiper-cañón de protones, más destructivo aún que el cañón de partículas eléctricas, y con la amplificación necesaria, capaz de reducir a polvo de un solo disparo ciudades enteras.

- ¿Qué pasa con eso? – decía Malcom a Beltino, quien se encontraba en una computadora. – Tenemos que terminar con esto en el plazo que nos dieron. -

- Trabajo lo más rápido que puedo¿bien? – dijo Beltino. – Estas secuencias de algoritmos son demasiado complejas, si cometo un error podría ser desastroso.-

- Por tu bien, espero que eso no suceda. – dijo el escualo. – Acuérdate que si algo sale mal, serás tú quien lo pague. -

- Ya, ya lo sé. – replicó Beltino.

- ¡Almirante Malcom, señor! – entró de repente uno de los soldados Phantom. – Detectamos la nave del equipo Star Fox en las cercanías del planeta. -

- ¿Qué dices? Hmm, esos idiotas son muy persistentes. – gruñó Malcom.

- ¿Cuáles son sus órdenes, señor? – dijo el soldado.

- Ese maldito zorro y sus compañeros nos han causado algo más que pequeñas molestias. Por ahora no haremos nada, mientras no se enteren que estamos aquí no habrá problemas. -

- ¿Está seguro, Almirante? -

- Completamente. Nuestra prioridad ahora es completar la superarma, luego habrá tiempo para hacerles la invitación apropiada. – dijo Malcom con toda seguridad. – De todas maneras… quiero que le avises a Luchs que esté preparada, solo por si acaso se les ocurre visitarnos. -

- Sí, señor. – el soldado inmediatamente abandonó el recinto. Malcom después se dirigió hacia Beltino.

- Y en cuanto a ti, mi estimado Beltino, duplica tus esfuerzos, o de lo contrario nos procuraremos a alguien más eficiente para el trabajo. -

- Lo que digas. – respondió Beltino sin miedo, mientras Malcom lo dejaba. En cuanto el tiburón se retiró de la habitación, Beltino se cercioró que nadie lo estuviera viendo, y discretamente, sacó una mini-computadora del bolsillo de su chaqueta. – Si están cerca del planeta… tal vez pueda decirles donde me encuentro, para que le den un buen escarmiento a ese desgraciado bacalao. -

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Al mismo tiempo, en el Great Fox…

El equipo continúa su búsqueda. En este momento, se encuentran sobrevolando cerca del planeta Zoness, alertas ante cualquier pista que les pueda ayudar a dar con el paradero del padre de Slippy.

- ¿Cómo vamos, Howler? – preguntó Fox.

- Hasta ahora nada. – respondió Howler. – No detecto señales de actividad en toda el área. -

- El único sitio que falta por revisar en esta área es el planeta Zoness. – dijo Krystal.

- ROB¿detectas alguna señal de actividad en Zoness? – preguntó Fox.

- Escaneando… interceptada una transmisión de comunicaciones. – dijo ROB.

- ¿Una transmisión? – preguntó Slippy esperanzado. - ¿Podría ser mi papá? -

- ¿Puedes pasarla a la pantalla? – pidió Fox.

- Enseguida. – El robot obedeció la orden, pero todo lo que apareció en la pantalla fue una serie de puntos y rayas.

- ¿Eh¿Pero qué se supone que es eso? – dijo Falco.

- Hmm… punto, punto, raya, raya, raya, punto… - dijo Slippy mirando detenidamente, y de repente, chasqueó los dedos. - ¡Ya lo tengo, es Clave Morse! -

- ¿Clave Morse? – preguntó Falco. - ¿Puedes entenderla? -

- Seguro que sí. – replicó Slippy. - Dice "Habla Beltino. Estoy en la antigua planta de tratamiento de aguas de Zoness. Vengan pronto y acaben con Malcom y sus secuaces, aquí y ahora podremos evitar que completen su superarma." ¡Es de mi papá¡Está en Zoness! -

- Aguarda. ¿Y si es una trampa? – preguntó Krystal. - ¿Quién nos dice que no enviaron esa transmisión para atraernos a una emboscada? -

- Buen punto. – dijo Howler.

- No lo creo. – dijo Fox. – Conociendo a los Guerreros Phantom, no se molestarían en mandar una transmisión codificada para atraernos hacia una trampa. Habrían hecho algo más… directo, me parece. -

- Podría ser nuestra única oportunidad para rescatar al comisionado. – dijo Peppy.

- Quizás este sea un buen momento para probar el revestimiento antirradar que le coloqué a las Arwings. – dijo Slippy. – De ese modo, podremos acercarnos sin que nos detecten, y si es una trampa, podremos salir de ahí antes que puedan perseguirnos. -

- Me vale si es una trampa o no, yo voy. – dijo Falco.

- Yo también. – dijo Howler.

- Creo que es unánime. – dijo Krystal.

- Decidido. – dijo Fox. – Peppy, por seguridad, será bueno que te alejes un poco del perímetro del planeta, y estés listo para pedir refuerzos si hace falta. -

- De acuerdo. – dijo Peppy.

- Muy bien, equipo¡en marcha! -

Sin más, los cinco pilotos salieron del puente y tomaron sus Arwings, dirigiéndose hacia el planeta. Mientras tanto, el Great Fox se alejaba un poco del perímetro, solo lo suficiente para mantenerse a raya, pero preparado para cualquier eventualidad.

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Misión 9: Zoness – Above the Toxic Waters.

Sobre la superficie de Zoness…

Los cinco pilotos descendieron sobre la superficie del planeta. Rastreando las coordenadas de la transmisión que envió Beltino, efectivamente, se encontraba dentro de una de las plantas de tratamiento de aguas, ahora inútiles ya que los océanos de Zoness estaban totalmente contaminados. Las aguas de por sí estaban oscurecidas por la polución, pero como estaba anocheciendo, el lugar estaba aún más oscuro.

- Agh, que basurero. – dijo Howler. – Nunca había estado antes en este planeta. Había escuchado que estaba contaminado, pero esto está peor que Eladard. –

- Hmph, y pensar que en algún momento lo llamé hogar. – dijo Falco.

- Todo por los experimentos de armas biológicas de Andross. – dijo Fox. – Este fue uno de los planetas más afectados. Pero no es momento de hablar de eso. Slippy¿ya determinaste la locación? -

- Sí, no estamos demasiado lejos, a 20 minutos cuando mucho. – respondió Slippy.

- Bueno, gran jefe¿cuál es el plan? – preguntó Howler a Fox.

- El área no parece estar muy vigilada, pero quizás sea buena idea separarnos para causarles algunas molestias. – dijo Fox. – Slippy y Krystal, ustedes vayan por debajo del agua e infíltrense en la planta desde abajo.

- Agh, eso suena desagradable, pero todo sea por rescatar al comisionado. – dijo Krystal.

- El resto sobrevolaremos el área, observemos la situación, y si surge la necesidad, actuamos. -

- Bah, qué aburrido. – dijo Falco. Siempre le molestaba la parte de "vigilar".

- Hey Falco, si quieres algo de acción¿por qué no te vas con ellos? – dijo Howler a modo de broma. – Una vez adentro podrás darle a todo lo que quieras¿no? -

- ¡¿Estás loco¿Meterme yo en esa suciedad de océano? – exclamó el halcón. – ¿Por qué no mejor vas tú? -

- Sabes, no es tan mala idea, sería mejor que tener que aguantar tus quejas. – replicó el lobo.

- ¿Qué me quieres decir con eso? – A Falco empezaba a hervirle la sangre.

- Basta. – los detuvo Fox. – Bueno, Howler, si quieres ir no me opondré, pero vayan con cuidado. –

- Así lo haremos. – dijo Howler.

- Preparados para inmersión. – dijo Slippy.

Las Arwings de Slippy, Krystal y Howler se sumergieron en el agua, mientras Fox y Falco continuaban en el aire.

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Un poco más tarde, desde una atalaya…

Cerca de la planta de tratamiento de aguas, algunos soldados Phantom colocados en atalayas vigilaban por si hubiera alguna actividad anormal, pero nada hasta el momento. En una de ellas, mientras la antena de radar giraba y giraba, no se oía ningún ruido más que del radar mismo, y se estaban aburriendo.

- Ah, esto está demasiado tranquilo. – dijo uno de ellos, reclinándose en la silla.

- No te duermas en el trabajo, tenemos que vigilar. – dijo su compañero.

- ¿Vigilar qué? – dijo el otro. – Ya nos avisaron que el equipo Star Fox se alejó de la zona¿qué importa si descansamos un rato? -

- Hmph, eres un inepto, pero allá tú si quieres dormirte en los laureles. -

- Jaja, sí, como no. – dijo. – Como si me fuera a caer una bomba en la cabeza en este momento. -

¡¡BOOOOOOOOOOOOOOOMMMM!! Y como respondiendo a sus palabras, una Nova Bomb cayó sobre la atalaya, nadie supo por donde vino, y antes de darse cuenta la atalaya había quedado reducida a pedazos, al igual que los dos que estaban en ella.

- ¡¡YEEE HA!! – gritó Falco desde su Arwing. – Jajaja¿qué les pareció esa, idiotas?

- Falco, déjate de juegos. – lo regañó Fox.

- Ah vamos, Fox¿qué tiene de malo divertirnos un poco?

- Te recuerdo que no debemos llamar la atención. – dijo Fox. – Estamos sobrevolando el área para verificar que no haya posibles amenazas para los demás. -

- Ya, ya, de acuerdo. – dijo Falco. – Ah, pero esos tontos ni siquiera pueden vernos, qué aburrido. -

- Despreocúpate, en cuanto los demás den la señal, nos reuniremos con ellos en la planta. Ahí podrás hacer todo el ruido que quieras, pero hasta entonces, te agradezco que no haya más disparos ni explosiones. -

- ¡Sí, Mamá! – dijo Falco burlándose, haciendo énfasis en la palabra "Mamá", el zorro soltó un gruñido, pero decidió no hacerle caso al comentario.

Sin más palabras, los dos continuaron sobrevolando el área mientras esperaban la señal de los demás para ir a la planta.

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Al mismo tiempo…

Howler, Slippy y Krystal se acercaban por debajo del agua hacia la planta de tratamiento de aguas, donde supuestamente se encontraba el comisionado. Después de navegar por las contaminadas aguas del planeta, finalmente salieron a la superficie. Ocultos por la oscuridad, más el útil revestimiento antirradar de las Arwings, nuestros héroes estaban totalmente invisibles a los Guerreros Phantom. Se colocaron justo por debajo de la planta, y se dispusieron a salir, listos para comenzar la operación de rescate.

- Hmm… - Howler fue el primero en salir, se puso una máscara para filtrar el mal olor del lugar, miró a todos lados, verificando que no hubiera nadie, después le hizo una señal a Slippy y Krystal. – No hay moros en la costa, vamos. -

La zorra y el sapo salieron de sus naves, se colocaron sus máscaras, y siguieron a Howler por dentro de una tubería, vadeando por las aguas negras. Esto no era demasiado problema para Howler y Krystal, pero Slippy siendo más bajito tenía el agua por encima de las rodillas, cosa que le dificultaba un poco el avance, sin mencionar la suciedad presente en el agua.

- Agh, recuérdenme mandar mi uniforme a la lavandería cuando salvemos a mi papá. – dijo.

- Seguro. – replicó Krystal.

El trío continuó avanzando, hasta que se toparon con una reja que bloqueaba su camino en la tubería, estaba cerrada con candados y cadenas, que aunque estaban oxidadas, estaban muy resistentes.

- Va a llevar mucho tiempo quitar todo eso. – dijo Krystal mirando la maraña de cadenas y candados.

- Tal vez no. – dijo Howler, tomando su mochila y sacando algo. – Échense para atrás, yo me hago cargo. –

Krystal y Slippy no entendieron qué planeaba, pero decidieron hacer caso, él siempre sabía lo que hacía. Howler sacó de la mochila un par de guantes con revestimiento metálico, que tenían en el dorso un rayo, se los colocó, y abriendo los dedos de golpe, estos comenzaron a echar chispas de electricidad.

- Cierren los ojos, por favor. – dijo Howler, a lo que Slippy y Krystal obedecieron sin chistar, ya vieron qué era lo que pretendía hacer. Sujetando con fuerza los candados, soltó sobre ellos una corriente eléctrica que bastó para abrirlos por la fuerza, en el proceso rompiendo varias de las cadenas, lo que liberó la reja. – Listo, continuemos. -

- Vaya. – dijo Krystal. - ¿Dónde conseguiste esos? – preguntó señalando los guantes de Howler.

- Los tengo desde hace un tiempo. – replicó el lobo. – Tuve el presentimiento de que podrían servirme de algo. -

- Ya no fabrican Electro-guantes como esos, tenemos suerte. – dijo Slippy.

Los tres continuaron avanzando. Howler apagó sus guantes para evitar electrocutarse a sí mismo o a los demás por contacto con el agua. Un buen rato más tarde, tras dar muchas vueltas por el alcantarillado, y lidiar con una que otra reja cerrada, llegaron hacia una entrada que daba al interior de la planta. Como era de esperarse, no había ni un alma alrededor vigilando. Tras verificar que el perímetro estaba despejado, Howler le hizo una seña a los demás para que se acercaran y tomando su comunicador llamó a Fox.

- Fox, ya estamos adentro. – dijo.

- Dedíquense a buscar al comisionado, nos reuniremos con ustedes en cuanto podamos. – respondió Fox del otro lado de la línea.

- Copiado, cambio y fuera. –

Howler guardó el comunicador, de inmediato, todos tomaron sus armas y se prepararon para adentrarse en la planta y buscar al comisionado.

- Muy bien, este es el plan. – dijo Howler. – Nos separaremos, y buscaremos por todo el lugar. Yo iré al nivel superior, Slippy irá al centro de la planta y Krystal, encárgate de hacerles algunos pequeños sabotajes por aquí para distraer su atención, pero cuida que no te descubran. -

- Entendido. – dijo la zorra.

- Manos a la obra. – concluyó Slippy.

Sin más, los tres se fueron cada quien por su lado.

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Momentos después…

El comisionado aún sigue configurando los dichosos algoritmos para la superarma, claro que por las dudas está introduciendo algunos errores mínimos en el programa para sabotear su funcionamiento eventualmente. Como nadie es lo bastante listo para percatarse de eso, se asegurará de que su superarma les falle cuando menos se lo esperen. Sin embargo, de todas maneras está teniendo mucho cuidado de no despertar sospechas, ya que en este momento, una cierta lince está observando todos y cada uno de sus movimientos.

- Ah, qué aburrido es esto. ¿Qué esperas para terminar de configurar ese programa o lo que sea, viejo sapo bocón? -

- Voy al 65¿de acuerdo? Si me apresuro podría cometer errores y esa no es una opción. -

- Bah, hacer de guardia no es lo mío. – dijo viéndose los guantes que cargaba, los cuales tenían unas uñas (o más bien, garras) enormes. – No es justo que yo, Kathrina Luchs, se tenga que poner a vigilar a un idiota en lugar de salir por un poco de acción. -

- Hmm, nadie te está pidiendo que lo hagas. -

- Fueron órdenes. Con tal de recobrar mi posición, haré lo que sea. -

Desde el nivel superior, una figura observaba desde las sombras. Sacó un comunicador y habló.

- Muchachos, ya lo encontré, pero no está solo, lo tienen vigilado. -

- ¿Qué planeas hacer? –

- Será arriesgado, pero dudo que le vayan a quitar los ojos de encima. Me tendré que encargar por la fuerza. -

- En ese caso, ten mucho cuidado. –

- Copiado. 10-4. Ahora… ¿cuál será el mejor lugar para atacar? –

Luchs continuaba observando que el comisionado no intentara nada sospechoso, por lo que ni cuenta se dio cuando una sombra comenzó a balancearse encima de ella, y de repente, el desconocido saltó a sus espaldas.

- ¡Pero qué…! -

- ¡Sorpresa! – Antes de poder reaccionar, Luchs había recibido un puñetazo cargado de más de 50.000 voltios en el estómago, la descarga la hizo salir despedida, quedando aturdida por el choque.

- ¿Qué rayos? – dijo Beltino apenas dándose cuenta.

- Comisionado¿está bien? – era Howler.

- Vaya, parece que mi mensaje sí les llegó después de todo. -

- Venga conmigo, es hora de salir de aquí. -

- ¡Ah, no, eso sí que no! – Luchs se había repuesto del ataque sorpresa, y sin avisar se lanzó sobre Beltino y Howler con las garras extendidas.

- ¡CUIDADO! – gritó Howler empujando a Beltino fuera de su alcance, pero en el proceso, Luchs le clavó las garras en el hombro. - ¡Aaaahhh! –

- ¡Howler! –

- Maldito lobato, tenías que ser tú. – dijo Luchs. – Parece que por fin me podré cobrar esa cuenta pendiente. -

- Ja, veo que no has cambiado para nada, Luchs. – dijo Howler, tratando de frenar la hemorragia con la mano.

- Desde luego que no, y ni creas que se me ha olvidado como me pusiste tras las rejas, ahora lo pagarás. –

La lince se abalanzó sobre Howler con la intención de volverle a clavar sus garras, el lobo saltó hábilmente hacia un lado evitando la acometida, y aprovechando el impulso, trató de lanzar otro puñetazo cargado de electricidad con la mano que tenía libre, pero no logró acertar.

- Fallaste, y ese será tu último error. – Luchs trató de lanzarse nuevamente contra Howler, el lobo con mucha dificultad consiguió evitar la acometida, era muy difícil contraatacar cuando tienes de por medio una hemorragia enorme en el hombro. - ¿Por qué no mejor te quedas quieto, y me dejas terminar contigo rápidamente y sin dolor? -

- No, muchas gracias. – replicó él, preparándose para recibir su ataque, la lince se encogió sobre sus patas traseras y se lanzó contra él dispuesta a destrozarlo sin piedad, pero el lobo la recibió dándole una patada de giro en la cara, la lince dio un par de vueltas antes de caer de rostro al suelo, Howler no perdió la oportunidad y agarrándola por el cuello le dio una buena descarga de voltaje, al comprobar que estaba inconsciente, se fue con el comisionado y recogiendo sus armas se preparó para escapar. – Vámonos de aquí antes que la bella durmiente se despierte. -

- Por supuesto. -

- Ah, algo más. – dijo Howler, se dirigió hacia la consola, y cargando otro puñetazo, destrozó la máquina junto con todos los datos que había en ella. – Jeje, ahora a ver como recuperan la información. -

De inmediato, Beltino y Howler se dirigieron a reunirse con los demás y salir de ese lugar lo más rápido posible. No obstante, con todo el alboroto que hizo al pelear con Luchs, rápidamente la seguridad se lanzó a perseguirlos.

Al cabo de unos minutos, ambos estaban metidos en una esquina, cubriéndose de los disparos enemigos, Beltino aprovechó el momento para frenarle un poco la herida a Howler con un pedazo de su bata de laboratorio, ya que Howler no llevaba un botiquín en ese momento. No era mucho, pero al menos podría aguantar un poco mientras conseguían ayuda. Howler tomó su comunicador y contactó a Krystal.

- Krystal, Krystal¿puedes oírme¿Dónde estás? -

- Entré en el cuarto de energía, estaba a punto de cruzarles algunos cables. – replicó la zorra desde el otro lado.

- ¿En serio? Qué oportuno. – dijo Howler. – Escucha, tengo conmigo al comisionado, pero nos tienen acorralados, y me hicieron un… rasguño que me está molestando. -

- ¿Por qué me late que es algo peor que un simple rasguño? – dijo ella. – De acuerdo¿qué quieres que haga?

- Hmm, veamos… - Howler miró a su alrededor. – Estamos en el segundo nivel, en el área 2-1. ¿Puedes cortar la energía de aquí? -

- Sí, si puedo. -

- Bien, aprovecharemos la oscuridad para huir, eso nos dará algo de tiempo. Nos reuniremos donde dejamos las Arwings y nos saldremos de aquí para bombardearlos desde afuera. -

- Copiado, 10-4. -

- Bien, comisionado, ahora, a esperar un par de minutos. – dijo Howler guardando el comunicador. - En cuanto las luces se apaguen, no se separe de mí¿entendió? -

- Claro. – replicó Beltino.

Ambos esperaron unos minutos. Mientras tanto, Howler tomó de su cinturón unas gafas de visión nocturna y se las colocó, para ver hacia donde ir cuando las luces se apagaran.

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Afuera…

Las atalayas alrededor de la planta de tratamiento de aguas fueron todas inutilizadas por bombas, sin que pudieran identificar qué o quién los había atacado. Y en la planta estaban tan ocupados con el alboroto que Howler, Krystal y Slippy estaban provocando que no tenían tiempo para preocuparse de eso, por lo que Falco pudo entretenerse un rato.

- Ya esa fue la última atalaya, Fox¿ya podemos ir a causarles problemas en la planta? – decía Falco, con los dedos en los gatillos temblándole, impaciente por disparar.

- Falco¿cuántas veces más tendré que repetírtelo? – respondió el zorro, cansándose de la insistencia del halcón.

- Ah, vamos. Es muy aburrido dispararle a algo que no se mueve ni puede defenderse. -

- Suspiro, por una vez en tu vida¿quieres apegarte al plan sin quejarte? – en ese momento se abrió un canal de comunicaciones, era Slippy. - ¿Qué sucede, Slippy? -

- Fox, tengo buenas y malas noticias. – respondió Slippy. - La buena, logramos encontrar a mi papá, y está sano y salvo. La mala, él y Howler están atrapados luchando por sus vidas en medio de una zona de fuego y para empeorar, Howler está herido. -

- Pst, lobato tonto, se lo merece por querer jugar al héroe. – dijo Falco.

- Falco. – dijo Fox en tono severo.

- Ya, ya. Entonces¿es un buen momento para actuar? – preguntó el halcón.

- Si pueden atraer la atención al atacar la planta desde afuera, tal vez puedan darle a Howler y a mi papá tiempo para escapar y reunirse con nosotros para salir de aquí. -

- Bueno, gran jefe, creo que esta es la señal para entrar en acción¿no? -

- Bien, podrás hacer todo el ruido que te de la gana. – dijo Fox. – Vamos de inmediato, traten de resistir hasta entonces. -

- Copiado, Slippy fuera. -

Al cortar el canal de comunicaciones, las dos Arwings activaron sus propulsores en dirección a la planta de tratamiento de aguas para terminar de una vez con la operación de rescate.

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De regreso en la planta…

Howler y Beltino se encontraban refugiándose en una esquina, aprovechando la oscuridad y falta de energía para ocultarse y así tener un momento para recuperar el aliento. Por el esfuerzo realizado, entre disparar, golpear, esquivar y correr, la herida de Howler no había sanado bien, y el vendaje improvisado que le había puesto Beltino se había impregnado totalmente de sangre. En este momento, el comisionado se lo estaba cambiando, mientras intentaban ver como salir de ahí, cosa que no sería fácil ya que la pérdida de sangre estaba empezando a afectar al lobo.

- Ya está. – dijo Beltino. – ¿Quedó muy apretado? -

- No, así está bien. – dijo Howler disimulando el dolor. – ¿Como se ven las cosas allá afuera? -

- Hay varios de ellos, incluyendo a esa Luchs que me estaba vigilando antes, me parece. -

- Bien, salir de aquí será un poco más difícil de lo que pensé. ¡Aahh! – Howler intentó pararse, pero al hacerlo la herida comenzó a dolerle.

- Wow, wow, con calma, no te esfuerces. – dijo Beltino.

- Lo siento. – dijo Howler. – Pero no podemos quedarnos mucho tiempo aquí, tarde o temprano nos encontrarán. -

- Bueno¿qué sugieres? -

- Dígame… ¿sabe como operar una de estas? – dijo Howler mostrándole una de sus ametralladoras.

- Hmm, más o menos. – dijo Beltino tomando el arma.

- Bien, entonces, yo los distraeré con mis bombas de humo, y usted mientras tanto aprovechará para meterse por aquella alcantarilla que se ve allá. Siga el camino y llegará a donde dejamos las Arwings, dejé el piloto automático programado para que regrese al Great Fox. -

- No estarás pensando que voy a escapar y abandonarte aquí¿o sí? – dijo Beltino, al darse cuenta de lo que Howler pretendía.

- Si tiene una mejor idea, me gustaría oírla. -

En ese momento, los soldados que se encontraban registrando el área buscándolos recibieron una llamada por la radio, de que los estaban atacando desde afuera y necesitaban refuerzos. La mayoría se fueron respondiendo a la llamada, pero Luchs y un par más se quedaron en el área y continuaron buscando a Howler y Beltino.

- Casi todos se fueron, solamente quedan tres. – dijo Beltino.

- Bueno, eso mejora un poco las posibilidades. – dijo Howler, poniéndose de pie con esfuerzo y verificando. – Bien, si solo están esos tres, y si somos lo suficientemente rápidos, tal vez podamos llegar hasta allá sin que nos peguen un tiro. -

- ¿Cuál es tu idea? -

- Hmm, si podemos deslizarnos hasta aquellos contenedores que veo allá, podremos cubrirnos un momento, y solo faltarán unos 50 metros hasta la alcantarilla. -

- ¿Crees poder así como estás? -

- No es como que tuviera otra opción¿verdad? – respondió Howler.

- … suspiro, de acuerdo, vamos a intentarlo. –

Aguantándose el dolor de la herida, Howler y Beltino esperaron a que se hubieran alejado una distancia prudente, y con mucho cuidado, se deslizaron hacia los contenedores. Primera parte del plan completada, ya que lograron llegar sin problemas.

Desafortunadamente, en ese momento se prendieron las luces de emergencia, que recién empezaban a funcionar después del apagón causado por Krystal. Howler y Beltino se arrimaron contra la pared intentando ocultarse lo mejor posible. La luz le daba mejor visibilidad a Luchs y los soldados y era obvio que ya no podrían llegar allá sin que los vieran.

No pasaron ni cinco segundos cuando Luchs notó par de sombras extrañas moviéndose ligeramente en el suelo. Por un presentimiento, dijo a los dos soldados que fingieran retirarse discretamente.

Howler notó que Luchs y los soldados comenzaban a alejarse, y supuso que esta sería su oportunidad, él y Beltino salieron de su escondite y comenzaron a correr hacia la alcantarilla, cuando.

- ¡Ajá¡Así que ahí estabas! - exclamó Luchs. - ¡Disparen, idiotas, disparen! -

Los soldados descargaron una lluvia de proyectiles contra Beltino y Howler, quienes no habían terminado de darse cuenta que los habían descubierto hasta que las balas pasaron cerca de ellos, de repente, uno de los disparos le dio en la pierna a Howler, que cayó al suelo, Beltino se encontró en el dilema de seguir corriendo y escapar dejando a Howler, o detenerse por él. Sin tener mucho tiempo para pensar, usó la ametralladora que Howler le dio y soltó toda la carga intentando alejar a los soldados de Howler. Aunque se quedó sin balas, consiguió hacer que perdieran sus armas en la conmoción, pero ahora que no tenía balas, se encontraba totalmente indefenso.

- ¡No se queden ahí parados, imbéciles, atrápenlos! – exclamó Luchs.

Sin dar respuesta verbal, ambos comenzaron a correr hacia ellos para atraparlos, pero en cuanto se acercaron, Howler alcanzó a darse la vuelta y aún en el suelo, descargó un par de tiros con su blaster, a la cabeza de cada uno de los soldados, que cayeron para no volverse a levantar.

- Incompetentes, bueno, supongo que tendré el placer de acabarte yo misma. – dijo Luchs sacando sus uñas y preparándose para atacar.

- Si te acercas un paso más te vuelo la tapa de los sesos. – amenazó Howler, aún tirado en el piso, pero con el dedo en el gatillo apuntándole.

Ambos se quedaron congelados. El blaster de Howler era de corto alcance, los proyectiles llegaban a unos 30 metros máximo, y Luchs estaba a una distancia de 50 por lo menos, por lo que no podía alcanzarla con sus disparos. Sin embargo, ella en ese momento no tenía armas de fuego, y no podía acercarse para tomar las de los soldados caídos sin entrar en el rango de tiro de Howler. Ya antes se habían enfrentado, y ella sabía bien que la puntería de Howler era infalible, te podía matar con un solo tiro si entrabas a su rango.

- "Maldito lobato." – dijo Luchs. – "No me le puedo acercar mientras tenga esa arma en la mano." -

Al darse cuenta que tenía el control de la situación, al menos por el momento, Howler se puso de pie, aunque se quejó por el dolor en la pierna. Por la pérdida de sangre en la otra herida, estaba empezando a marearse, por lo que hizo un esfuerzo por mantenerse en pie y al mismo tiempo mantenerse apuntándole con su arma a Luchs, para mantenerla a raya. Un segundo podía significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Transcurrieron unos cuantos segundos, aunque a ellos les parecieron horas, sin que ninguno de los dos se moviera o dijera nada. Luchs finalmente perdió la paciencia y decidió arriesgarse.

- "No va a aguantar mucho más." – se dijo a sí misma. – "Qué son uno o dos tiros, los puedo aguantar y llevarme a ese desgraciado al infierno." -

Pero en el instante en que iba a atacar, alguien le dio unas palmaditas en el hombro y…

¡OOMPH!

- ¡Aaahh! Ay… - Luchs cayó de rodillas al piso al sentir una bota de tacón alto y duro en su estómago, y luego un golpe similar en su quijada que la hizo caer de espaldas semiconsciente, cortesía de cierta zorra de pelaje azul.

- Hmm, hora de dormir, nena. – dijo sacudiéndose el polvo de su bota. En eso Slippy apareció junto a Krystal.

- Quisiera patear así como tú lo haces. – dijo el sapo, en ese momento vio a Beltino. - ¡Papá! -

- ¡Hijo! – exclamó Beltino, padre e hijo corrieron a abrazarse, este último con lágrimas en los ojos.

- ¡Papá, estaba tan preocupado! -

- Yo también, pero no dudé ni por un segundo que vendrías a rescatarme. -

- Habrá tiempo para eso después. – dijo Krystal, que fue a ver a Howler, quien milagrosamente aún tenía fuerzas para mantenerse en pie y moverse. – Howler¿te sientes bien? -

- Viviré. – dijo el lobo. – No hay tiempo que perder, salgamos de aquí ahora que podemos. -

- ¿Y qué hacemos con esa de ahí? – dijo Slippy señalando a Luchs.

- Dejémosla por ahora, luego podremos encargarnos de ella. – dijo Krystal, poniendo el brazo de Howler sobre sus hombros. – Hay que conseguirte ayuda pero ya. - Krystal ayudó a Howler, y de inmediato se metieron por la alcantarilla de regreso a las Arwings para escapar.

Mientras tanto, Luchs tardó un momento en recobrar la conciencia después de las patadas que recibió en el estómago y luego en la quijada, y para cuando se dio cuenta, Howler, Beltino, y quienquiera que fuese quien la golpeó ya no estaban. Furiosa, se puso de pie preparándose para ir tras ellos, pero en ese momento la llamaron por el comunicador.

- ¡Comandante Luchs, el Almirante Malcom ordena que nos retiremos enseguida¡El ejército corneriano se está acercando al espacio aéreo de Zoness y si nos capturan aquí no tendremos salvación! -

- Demonios, vencida por segunda vez… - murmuró entre dientes Luchs. – De acuerdo, prepara mi nave, nos iremos de aquí enseguida. -

- ¡Sí comandante! – De inmediato cortó comunicación.

- Howler O'Donnell… te juro que la próxima vez que nos enfrentemos… será tu fin… y lo mismo va para tus malditos compañeros del equipo Star Fox. – dijo antes de salir corriendo para tomar su nave.

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Unas horas después, en el Great Fox…

Fox y Peppy están en el puente, dándole el reporte al General Pepper, en compañía de Slippy y Beltino. La misión ha sido todo un éxito. Krystal y ROB están en la enfermería ayudando a Howler con sus heridas. El lobo yace en una camilla, con vendajes en el hombro y la pierna, mientras el robot y la zorra le aplican el tratamiento.

- ¿Y bien¿Ya terminaron? – dijo Howler, algo impaciente.

- Ya casi… bien, eso fue todo. Ya puedes pararte. – dijo Krystal. Howler se incorporó y se puso de vuelta sus botas. Probó un poco mover el hombro y la pierna para comprobar que ya no le dolían.

- Según mis cálculos, bastarán cuatro o cinco días para una recuperación completa. – dijo ROB.

- Será mejor que no hagas más esfuerzos de la cuenta en ese tiempo. – dijo Krystal.

- Bueno, creo que puedo aguantarme. – dijo Howler.

Krystal y ROB salieron hacia el puente. Howler se retrasó para ponerse la camisa y la chaqueta. Cuando se disponía a salir, se topó frente a frente con Falco. Ambos se miraron unos instantes sin decir nada.

- Veo que ya estás mucho mejor. – dijo Falco, sin alegrarse realmente.

- Hmm, sí, pero… no podré volar en unos cuatro o cinco días por seguridad. – replicó el lobo en el mismo tono sin emociones.

- Eso está bien para mí, no necesito más competencia en el cielo. – dijo a su vez Falco, medio alegrándose, medio bromeando, mientras Howler pasaba junto a

el.

- No te apures. En cuanto esté al 100 estaré de vuelta. – dijo Howler sin mirarlo, mientras caminaba hacia el puente a reunirse con los demás.

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En otro lugar…

Lady Phantom en su recinto, nuevamente, recibe el reporte de parte de Luchs.

- Nos tomaron con la guardia baja, milady. – dijo Luchs. – Fingieron una retirada y nos atacaron por sorpresa. -

- ¿Eso es todo lo que tienes que decir? -

- Sí, milady. No tengo excusa para el fallo de la misión. -

- Hmm, no te preocupes. – dijo Lady Phantom. – Tal vez hayan logrado rescatar a su querido comisionado, pero no tienen idea que ya nos habíamos preparado para algo así. -

- ¿A qué se refiere? -

- Ya lo verás… Nuestros oficiales en Fichina pronto terminarán el… "plan B", si se le puede llamar así. -

Lady Phantom se reclinó en su silla, y en medio del silencio del recinto solo se oía su cabizbaja, pero siniestra risa…

Esta historia continuará…

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Notas del autor

Uff, esta vez sí que no tengo perdón, más de medio año sin actualizar, pero ya ven¡aquí estoy, y con más fuerza que nunca! De hecho, empezaba a creer que no podría subir este capítulo antes que terminara el año, pero lo logré.

Decidí permitir que Howler saliera herido en este capítulo solo para que vieran que no es "invulnerable" como tienden algunos a hacer con sus personajes. Y como adelanto para lo que viene, Falco y Howler tendrán que dejar de lado sus diferencias para salir de una difícil situación. ¿Qué será? Bueno, en el próximo capítulo lo sabrán.

Nuevamente, gracias y disculpas a todos quienes siguen esta historia, ahora los agradecimientos por review: Dialirvi, Zilia-K, -w-VaLe-Chan-w- y Anhell. Y aprovecho de paso para desearle feliz Navidad y un muy prospero año nuevo a todo mundo. ¡¡Nos veremos en el 2008!!