La Historia Inconclusa
Jasón siguió revisando el enorme fajo de periódicos que tenia frente a él. No tenía muchas esperanzas de encontrar algo pero aún así decidió seguir hojeando las amarillentas páginas. Solo leyó pocos artículos, y eran los que le parecían más interesantes, pero ninguno le dio una pista acerca de quién era F.H.
En más de una ocasión encontró las tan ansiadas iníciales y en esos momentos su corazón daba un brinco de emoción para luego decepcionarse al darse cuenta que Franciscana Howler, la creadora de la tarta Nundu ("cómela antes de que ella te coma a ti") o de que Fabián Hollister, un famoso jugador de Quidditch sueco no podían ser la persona que él buscaba.
La mañana se desperdicio en aquella inútil búsqueda y aunque Rosaleda no paso en ningún momento a verificar que era lo que él estaba haciendo supuso que probablemente estuviera pendiente de todos sus movimientos pues cada vez se hacía más tarde. Jasón empezó entonces a sentir hambre y prisa por que había prometido a los Peverell llegar antes de que la tarde se estableciera por completo, que sería por las tres de la tarde.
Finalmente, cuando se dio por vencido, pues aunque no lo quisiera admitir desde el principio aquella búsqueda había sido completamente inútil, se prometió revisar el último paquete de periódicos que tenía en la mano para así encaminarse a casa.
Cuando por la mitad del paquete, paso la sección de noticias importantes, la de política y la de economía sin encontrar nada cuando llego al espacio de la farándula mágica. En el mundo mágico no había personas famosas por actuar o realizar algún trabajo artístico que no fuera pintar, escribir o tocar música, así que en aquella sección se hablaban en la mayoría de los casos de las familias más adineradas de la ciudad. Jasón leyó la noticia principal sin ningún interés "Boda del año causa revuelo" y estaba a punto de pasar la página cuando descubrió que esta estaba rajada por toda la mitad. Se devolvió preocupado de que tal vez la bibliotecaria lo culpara por aquel daño y ahí fue cuando descubrió la fotografía.
Gracias al desgaste del periódico y de la tinta usada para la impresión de la foto, esta estaba muy borrosa pero aún así el movimiento de los personajes que la protagonizaban se notaba.
Jasón se quedo boquiabierto cuando vio a su padre en aquella fotografía… y a su derecha estaba… ¡Su madre!
¡Aquella era la boda de sus padres!
Jasón sabía que no debía sorprenderse tanto, después de todo, había descubierto que su padre alguna vez había pertenecido a una de las familias más adineradas del mundo mágico, pero que el destino o simplemente la coincidencia lo llevaran a encontrar el registro de tan importante festividad lo dejo anonadado.
Apresurado empezó a leer la nota:
"La boda más esperada por el mundo mágico finalmente se llevo a cabo. El compromiso entre el magnate Franco Galeón (reconocido por su apellido y sus múltiples obras de caridad) con su hermosa mujer, la ahora Sra. Galeano, se realizo en la capilla Sixtina (gracias a los múltiples contactos de los Galeón, la capilla mundialmente famosa para magos y Muggles fue cerrada para las visitas para la realización del compromiso). Aunque la ceremonia fue corta, la presencia de múltiples personalidades del mundo mágico no se hizo esperar: Tuvimos la aparición del Ministro de Magia, además de muchos colaboradores del Ministerio; también el Director de Hogwarts estuvo presente; e incluso se tuvo la presencia de algunos representantes de los duendes (la familia Galeón fue una parte activa en la construcción de Gringotts, la banca mágica y por eso la moneda oficial lleva su apellido). La ceremonia fue tranquila aunque haya sido la unión más esperada y polémica de todos los tiempos. Esta unión ha sido criticada desde que la pareja se unió y muchas personas consideran que es un error o alguna clase de blasfemia, ambas partes no se veían satisfechos con la unión y las quejas con las críticas estuvieron siguiendo a la pareja hasta el camino al altar. Recordemos que la familia Galeón y la familia…"
Jasón no pudo continuar con su lectura debido a que en esa precisa parte la hoja se rasgaba. Le parecía de cierta manera irónico que justo, por pura coincidencia, hubiera podido encontrar aquella noticia y que, como por broma del destino, no pudiera terminarla y averiguar por qué motivo la unión de su padre con su madre había sido tan criticada y odiada en ese momento.
Pensándolo bien, Jasón considero las cosas, ¿Cuál era su segundo apellido? Ahora que por primera vez se lo preguntaba, le pareció sumamente extraño que jamás se lo interrogara antes. Era cierto que en el mundo mágico, los segundos apellidos, al igual que los segundos nombres (que en la mayoría de los casos era heredado) perdían importancia, pero la curiosidad por conocer el lado materno (al que él consideraba pertenecer más) debió haberlo llevado a interrogarse acerca de ese hecho. Aunque no pudiera terminar de leer la nota, Jasón creía saber que era lo que seguía: Probablemente la familia de su padre y la de su madre estuvieran enemistadas, o tal vez su madre había sido pobre y los padres de Franco habrían creído que tan solo era una aprovechada que iba tras el dinero de su hijo. Jasón creyó que aquellas respuestas se las daría Roxanne, después de todo la historia de los Galeón jamás paso de largo en los anales de la historia, así que trato de tranquilizarse y decidió pensar en eso después aunque detestara las historias inconclusas.
Desvió aquel pensamiento para poderse enfocar en la parte más importante de aquella noticia: La fotografía. Aunque estuviera vieja y amarillosa, Jasón logro ver con claridad. Su padre llevaba un traje negro impecable y su rostro estaba iluminado como jamás lo había visto Jasón en vida (un pequeño retorcijón en el estomago le hizo recordar a Jasón la perdida); su madre, Ángela, estaba hermosa y grandiosamente rubia, llevaba un vestido sencillo pero el show se lo llevaba sus rizos largos y dorados que se complementaban con tan grandiosa sonrisa que la había caracterizado. Justo detrás de su madre, se hallaba un hombre, era gordo y un poco calvo, y tenía un estilo bonachón, parecía de rostro joven y amable aunque pareciera un poco mayor; y aunque en la fotografía se veía amargado (tal vez porque tampoco estaba de acuerdo con la boda) sus ojos parecían satisfechos al ver la felicidad en los ojos de Ángela.
Jasón leyó con avidez el pie de foto:
"De Izquierda a Derecha: Franco Galeón con su esposa Ángela; el hermano de Ángela, Hipólito…"
Y por ahí pasaba el corte del papel.
¿Un hermano? Jasón había perdido la esperanza de haber encontrado un tío por parte de su padre pero jamás se había sentado a pensar que su madre también tenía una familia y que, posiblemente, estaban libres de la maldición ya que esta solo afectaba a personas directamente relacionadas con la familia Galeón ¿Y si el tío Hipólito aun seguía con vida? ¿Y si esa era su única esperanza de encontrar a alguien que aclarara todas sus dudas? Tal vez aquella persona pudiera ayudarle a encontrar a sus hermanos ¿Por qué no lo haría? ¡Eran sus sobrinos! Jasón no podía perder aquella oportunidad, ahora sabia que tenia a un tío, probablemente con vida y tenía que hallarlo de alguna manera.
Luego otra idea cruzo por su mente… aquel personaje, aquel tío bonachón, él tenía un nombre que empezaba con H, ¿Podría ser F.H?, y si ¿era la persona que trabajaba en el ministerio y que siempre ayudo a su padre? Siempre había pensado que F seria un nombre y H el apellido, pero y si se trataba de dos nombres de pila, tal vez el primer nombre de Hipólito era Francis o algo así. Era lo más probable ¿o no? ¿Qué perdía con pensar que eso era posible? De igual manera, Jasón ya entendía cual era su siguiente movimiento, ya no había marcha atrás y finalmente su descanso había terminado. Iría a buscar a su tío pues estaba seguro de que allí encontraría sus respuestas.
Guardo los periódicos como Rosaleda le había mostrado y luego bajo a la primera planta. La mujer se hallaba comiendo en ese momento, pero al verlo se atraganto un poco y le sonrió.
Encontraste lo que buscabas cariño – pregunto amablemente.
La verdad es que no – dijo Jasón.
Te ves entusiasmado aun así.
Encontré algo mejor.
Me parece maravilloso – dijo Rosaleda radiante – la biblioteca es un sitio de descubrimientos, nunca se sabe que se puede encontrar en ella.
Es muy cierto – Jasón de repente se puso nervioso, aunque el entusiasmo por conocer a su tío lo tenía maravillado, tuvo que recordar en primera, el motivo por lo que hacía todo eso.
Eres un persona supremamente curiosa – dijo Rosaleda – en un momento estas feliz y luego tu rostro se marca con una terrible madurez, pienso que pasas tiempos difíciles pero no es mi caso inmiscuirme en tus asuntos, aun así, recuerda lo que te dije: Confía en los Peverell, son muy buenas personas; además de que si necesitas alguna cosa no dudes en pedírmelo, estaré vieja pero todavía puedo resultar útil.
Muchas gracias – atino a decir Jasón.
Uff, antes de que se me olvide – agrego la mujer y saco un libro de registro – por fa me firmas aquí… - después de haber firmado saco un pequeño panfleto de debajo de su escritorio y se lo entrego a Jasón – es un pequeña compilación de libros acerca de criaturas mágica – y la mujer le guiño un ojo – pienso que es un tema que te interesa; en la lista podrás encontrar nombres de libros y una pequeña bibliografía de los autores, puede que no sea muy útil pero quiero que lo conserves.
Jasón agradeció el regalo y se sintió un poco triste al pensar que era un obsequio inútil. El no estaba interesado por las criaturas mágicas más que cualquier otra persona. Lo único que le interesaba eran los Thestrals y sabía que ninguno de los libros de aquella lista le daría las respuestas que buscaba.
Por cierto, no nos hemos presentado formalmente. Me llamo Rosaleda Ravenclaw – y la mujer le volvió a sonreír – antes de que digas algo, mi apellido no se debe a la fundadora de Ravenclaw, pienso que yo soy la descendencia de otra rama de esa familia.
Me llamo Ja… - Jasón se mordió la lengua, recordó que debía seguir fingiendo que era otra persona, no le gusto para nada mentirle a Rosaleda después de todo lo que había hecho por él, pero no tuvo más acción – Me llamo Stiven Peverell.
Así que entonces eres un Peverell. Creo que algunos de mis consejos estaban de más – y la mujer le guiño el ojo. Jasón por un momento pensó que aquella mujer lo sabía todo pero entendió que aquello era imposible.
Y así Jasón se despidió amablemente de Rosaleda y guardo el panfleto en su bolsillo al lado de la arrugada hoja de El Profeta que había hurtado, y que era su única pista para encontrar a su tío bonachón.
