Capitulo 10: Ich verdiene es nicht zu leven, ¡Ich verdiene es nicht zu leven!
Llegue a casa. Lo primero que vi fue a mi tía Cass, con nuestro gato en brazos, viendo hacia las escaleras con cara de preocupación.
-¿Tía Cass?- pregunte, dudoso de porque estaba así.
-¡Hiro! Pensé que te había pasado algo, debido a como llego Tadashi…- dijo ella.
-¿Tadashi está aquí?- Después de enterarse de la verdad, me sorprendía que hubiese llegado a casa.
-Sí, llego hace unos momentos. Por su expresión desgarrada y llena de sufrimiento, y tu ausencia, pensé que algo te había pasado.- dijo con tristeza- El hecho de que su armadura estuviese destrozada no me ayudaba a pensar nada más.-
Tadashi si que le había afectado duro la revelación. El fue capaz de soportarlo antes, cuando creía que no tenía relación con esto más allá de tratar de protegerme. Pero ahora, que sabe que lo que soy ahora es por él, que deje que Kyubey sellara mi alma en esa gema, para tenerlo de vuelta, había llenado su corazón de culpa. Y no era su culpa, es decir, fui yo quien pidió el deseo, no podía culparle. Demonios, en el fondo, ni siquiera podía culpar a Kyubey, pues yo ya sabía todo lo que me esperaba, y me dio la opción de negarme. Pero no lo hice. Si alguien tenía la culpa de mi estado actual, y por consiguiente, el sufrimiento que mi hermano ahora estaba pasando, era mía, mía y de nadie más.
-Tía Cass, yo iré a hablar con el…-
-¿Estás seguro? Yo puedo acompañarte si me necesitan.-
-No, esto es algo que debo hacer solo…- dije, antes de subir al cuarto.
Allí pude ver a mi hermano en su cama, llorando mientras hundía su rostro contra la almohada. No se había quitado la armadura, o lo que quedaba de ella. Aparte de él, pude notar que Baymax estaba activado, justo al lado de la cama. Supongo que interpreto el llanto de Tadashi con que se había lastimado o algo. Y no estaba equivocado, solo que era una herida cual Baymax no podría curar. Justo cuando entre, el robot se dirigió a mí.
-Hola Hiro. ¿Cómo te encuentras?- dijo con su monótona, pero cariñosa voz. Al momento de oír mi nombre, pude ver como Tadashi se detenía en seco.- Estaba revisando el estado actual de Tadashi. Su llanto sugiere que está sufriendo dolor de una escala de 6 o superior. He escaneado su cuerpo en búsqueda de lesiones, pero no detecto daño alguno.-
-Baymax… esto no es algo en lo que tú puedas ayudar.- Le dije al robot. Yo sabía que Baymax en efecto podía ayudar a alguien en dolor emocional, una vez que consiguiese la información adecuada, pero no quería que nadie interviniera en esto.
-¿Hay algo en lo que pueda ayudar?-
-No, esto algo que solo puedo hacer yo. Tu regresa a tu cargador.-
-No puedo desactivarme a menos que Tadashi diga que está satisfecho con mi cuidado.-
-Tadashi…- dije dirigiéndome a él. Esperaba que él quisiera hablar sobre esto y en efecto dejara que Baymax se fuese.
-… Estoy… estoy satisfecho con mi cuidado, Baymax…- respondió con el tono más miserable que jamás haya escuchado. Escuchar su voz albergar tal sufrimiento… era algo que dolería a cualquiera cercano a él.
-… Entendido. Espero que Hiro pueda encontrar el problema.- dijo Baymax antes de regresar a su cargador.
Yo me acerque al lado de mi hermano, y me senté al borde de su cama. Puse mi mano en su espalda, tratando de reconfortarle.
-Tadashi, por favor, no te pongas así…-
-… ¿Cómo esperas que no me ponga así? Es mi culpa… es mi culpa que estés atrapado en esto. Condenado a cazar horribles seres que podrían matarte… para no convertirte en uno…-
-Hermano… no es tu culpa haber estado allí…-
-Claro que lo es. Yo, con mi estúpida manía de ayudar a cualquiera en problemas, sin detenerme a pensar que tal vez, solo tal vez, no lograre nada más que matarme… ¡SI NO HUBIESE YO IDO A SALVAR A CALLAHAN!-
Quede sorprendido al escucharlo decir eso. Yo creía que mi deseo había evitado que Tadashi corriera al fuego en primer lugar, pero no, el si trato de salvar al profesor Callaghan, simplemente que mi deseo permitió que viviera para contarlo.
-Tadashi, no hables de esa manera.- Me preocupaba también el hecho de que sonara tan lleno de ira, pues eso no era normal en el.- Tu siempre has creído en ayudar a quien lo necesite…-
-¡Pero él no estaba en peligro! ¡Mi idiotez causo esto por salvar a alguien que ni siquiera estaba en peligro en primer maldito lugar!- dijo lleno de enojo, mientras sus lagrimas seguían cayendo.
-Lo sé.- dije directamente, causando que el rostro de mi hermano se llenara de sorpresa.
- ¿C-Cómo…?-
-No creerás que hice el contrato con Kyubey justo después de tu muerte, ¿Verdad?- dije, mientras regresaban a mí viejas memorias que nunca más pasaron.- Cuando moriste, todos quedaron muy afectados. Nadie actuaba como ellos mismos al principio. Gogo se veía llena de dolor, Honey y Wasabi rompieron en llanto, Fred se veía inusualmente callado, y la tía Cass se mostraba callada. Acabaron superándolo con el tiempo, unos más rápido que otros, y si bien el dolor seguía, ellos lograron recuperar la energía para continuar sus vidas. Pero yo… había perdido cualquier interés en nada. Apenas comía un poco cada día, y a veces directamente no comía nada. No quería salir a ningún lado, no hacía nada más que pensar en todo lo que vivimos juntos, en cómo no merecías morir. Y cuando por fin decidí hacer algo, no fue más que volver a las peleas de robots…-
-¿¡Qué!?- exclamó sobresaltado Tadashi, quien por fin soltó la almohada que tenía.- ¿¡Pero en qué demonios estabas pensado!? ¡La única razón por la que siempre salías vivo de allí es porque siempre llegaba a rescatarte! ¡Sin mí, ir allí hubiese sido un suicidio!-
-…exacto.- dije, causando que Tadashi se llenara aun más de horror. No quería hacerlo sentir peor, pero supuse que no tenía otra opción que revelarle todo, y hacerle entender porque estuve dispuesto a pedir el deseo.- No me importaba ya que pasase conmigo, me daba igual. Había perdido cualquier motivación a nada. No podía ni ir a la universidad por la que tanto insistimos, pues no haría nada más que recordarme a ti. No quería ver a los otros, pues me recordarían a ti. No quería ver a la tía Cass, porque me recordaría a ti. ¡Tú muerte me hizo sufrir tanto que considere mi propia muerte!- dije mientras empezaba a llorar yo también, y entonces me lancé y abrasé a Tadashi lo más fuerte que pude, negándome a soltarle.
-Hiro… yo…- él no sabía que decir. Supongo que él no pensó que el fuese tan importante para mí como para llegar a tales extremos.
-Pero entonces, descubrí que aquel incendio no fue un accidente. Que alguien lo había causado para robar mis Microbots, causando que murieses. Ese descubrimiento me dio una motivación: Llevarle a la justicia, creando el mismo equipo con lo que lo hiciste tú, aunque con Baymax en tu lugar. Pero una vez que descubrí quien era…-
-¿Lo sabes?- dijo Tadashi confundido. Supongo que él creía que yo ignoraba eso completamente.
-Profesor Robert Callaghan. Su motivo: Vengar la muerte de su hija Abigail.-
-Y… ¿Cómo fue que reaccionaste?- dijo él con un tono de temor. Supongo que con lo que ya había recalcado lo importante que es para mí, y le preocupaba saber como actué.
-La ira… me consumió. Trate… trate de matarlo.- Por el abrazo, no podía ver el rostro de mi hermano, pero no era necesario para saber que se había llenado de horror.- Tadashi, la ira contra quien me hizo perderte fue tal que casi asesino a alguien. Pero al final no lo hice, porque eso no es lo que hubieses querido que hiciera. ¿Me equivoco?-
-…no…- dijo mi hermano con pesar.- ¿Realmente sufriste tanto por mí?-
-Sí. Y estoy seguro que no quisieras verme sufrir así de nuevo, ¿Verdad?-
-Cierto, yo no querría…-
-¡Pues igual yo no te quiero ver sufrir ahora!- le exclame.- Por favor, no sufras más por esto…-
-Pero… tú permitiste que te hicieran esto… solo por mí.-
-Exacto. Porque me preocupo por ti. Porque eres importante para mí.- le dije determinado.- Si tú te preocupas tanto por mí como yo por ti, entonces deja de culparte.-
-Yo… yo…- Simplemente me abrazo con fuerza, mientras lloraba con aun más fuerza.- ¡Prometo que dejare de culparme! No me culparé más por esto, yo no debo hacerte sentir mal…-
-Tadashi…-
-Yo estaré para ti siempre que me necesites. Te lo prometo…-
Nuestro abrazo duro hasta que Tadashi cayó dormido. Supongo que aparte de lo que había pasado, había sido un día agotador para él. Yo, por mi parte, simplemente fui a mi cama, para poder olvidar el dolor de hoy, y poder ver la paz del mañana…
