Siento muchisimo en verdad la tardanza, pero ya ustedes se saben las excusas de memoria ;P.. voy a hacer todo lo posible por no tardar taanto en el próximo capítulo. Disfruten este nuevo y completo capítulo.
Capítulo 10.- Diecisiete segundos
Por más que Tonks quería reflexionar sobre lo que Remus había dicho de que ella era una chica increíble y especial, no tuvo absolutamente nada de tiempo durante los siguientes días.
Harry no era el chico que ella se había imaginado. Después de haber escuchado tantas historias sobre él, se había hecho la idea de un chico gallardo y perfectamente educado, pero el chico que conoció en esa casa de Privet Drive era más bien un chico flacucho y malhumorado.
Afortunadamente para Harry, y gracias a la intervención de Dumbledore y la Sra. Figg, su vista ante el Wizengamot había salido bien y él ya iba camino a Hogwarts. Tonks había ido a la estación como parte de la Guardia de Aurores que lo acompañaría. Para su sorpresa, Sirius quiso acompañarlos en su forma de perro, lo que provocó que ella se mantuviera más alerta. "¿Cuánta gente sabía que él era un animago?". A ella le pareció ver que a Ojo-loco le iba a estallar la vena de su frente mientras Canuto caminaba junto a ellos.
Luego de ver partir el Expreso de Hogwarts con los Weasleys, Harry y Hermione a bordo y segura de todas las medidas de seguridad que se habían tomado, a Tonks todavía le quedaba trabajo por hacer. Había decidido mudarse y lo mejor fue que había encontrado un lugar a pocas cuadras de de Grimmauld Place, por lo que podría seguir disfrutando la compañía de Sirius en sus pocos ratos libres. A decir verdad, era abrumador compartir una casa con dos hombres maduros (y uno de ellos siendo el objeto de su tonto enamoramiento) y un elfo domestico que insistía en maldecirla a sus espaldas. Tonks necesitaba su espacio.
Tonks consiguió reclutar a Molly y Arthur para que la ayudaran a mudar sus cosas y además aprovechó de recibir sus consejos sobre cosas del hogar mientras ella acomodaba el pequeño apartamento, el cual se encontraba en la parte superior de un antiguo almacen en la Av. Churchill y a solo un kilometro de Trafalgar Square. El lugar era realmente pequeño pero confortable, tenía una ventana que daba hacia una pequeña fuente. Molly le aconsejó que colocara la cama en la esquina más cercana al baño, diagonalmente opuesta a la cocina. Arthur la ayudó a ubicar el pequeño sofá en el centro de la habitación, frente a la chimenea. Tonks se tomó su tiempo para arreglar las fotos de sus viejos compañeros de colegio mientras Molly se encargaba de colgar el espejo y aprovechaba de darle algunas ideas de decoración.
Y se lo estaba tomando tan en serio, que Tonks empezó a fastidiarle un poco.
"Y Nympha… Tonks, querida, si tuvieras un equipo de sonido más pequeño, tendrías más espacio para colocar posters y fotografías. Y hay que conseguir un pequeño escritorio para colocarlo en el espacio que quedó cerca de tu cama, para cuando tengas que traer trabajo a casa. Y si haces un encantamiento de pintura en las paredes, creo que un color malva quedaría…"
Afortunadamente Arthur se dio cuenta de la molestia de Tonks y puso una mano sobre el hombro de su esposa.
"Molly, pienso que es hora de volver a casa. Los gnomos probablemente estén invadiendo el jardín nuevamente"
"Oh diablos!" suspiró Molly " Supongo que tienes razón. Bueno entonces vamos …" Molly sacó algo de su bolso. Para delicia de Tonks era un enorme recipiente con pastel de carne.
"Sé muy bien que en las primeras semanas va a ser difícil que tengas algo de tiempo para poder ir a la tienda de comestibles, así que espero que esto te sirva por unos días" dijo Molly amablemente, entregándole el pastel a Tonks, quien lo aceptó profundamente agradecida.
"Y también te dejé algunos restos de la cena de despedida de anoche, les hice unos encantamientos de enfriado, están sobre el mesón de la cocina" dijo Molly. Tonks miró hacia el mesón y se fijó en que era algo más que restos de la cena. Eran más de dos platos de asado.
"Molly, realmente no te hubieras… " comenzó Tonks.
Pero Molly la interrumpió brindándole un fuerte abrazo al que la chica respondió cariñosamente.
"Bienvenida a casa" dijo Arthur abrazándola rápidamente. Tonks esbozó una sonrisa.
Tan pronto como los Sres. Weasley se fueron, Tonks se derrumbó en el sofá. Apenas empezaba a cerrar un poco los ojos cuando tocaron a la puerta. Tonks miró a su alrededor viendo si los Weasley habían dejado algo, como no se percató de nada, se levantó y se dirigió a la puerta.
Sus pies se pusieron fríos y su corazón dejó de latir cuando abrió la puerta. Remus estaba frente a ella y llevaba en sus manos un paquete muy bien envuelto.
Remus sonriendo le dijo "Pensé en esperar que Molly y Arthur se fueran y los he visto salir hace un momento.."
Tonks arqueó una de sus cejas. "¿Estabas acechando afuera en mi puerta?"
"Sí, así es" bromeó Remus y sonriendo nuevamente.
Tonks alegremente lo invitó a pasar al apartamento. Avergonzada por el desorden y los montones de cajas que esperaba desembalar, Tonks cerró la puerta. Remus se volvió hacia ella y le entregó el paquete que traía.
"Un regalo para tu casa" dijo. Tonks suspiró y lo mantuvo en sus manos. Ella se sintió apenada sabiendo que él apenas podía comprar algo y esto le daba más significado a su regalo.
"Veo que Molly te dejó suficiente comida para todo un mes" señaló Remus hacia la comida en la cocina.
"No me quejo. Buena comida… y gratis" sonrió Tonks. Remus la miró divertido.
"Merlín! Ese pastel de carne se ve delicioso… ¿te importa si te acompaño a cenar?" Remus miraba la comida. Tonks se sintió conmovida. Ella sabía que Molly siempre le servía un poco más a Remus que a los demás en las comidas que servía en la sede de la Orden. Y conociendo la experiencia de Sirius en materia de cocina y de que sospechaban que Kreacher quizás le echaba un poco de veneno a la comida por ser los traidores de la sangre.
"No, en absoluto" le dijo Tonks "Iba a comer sola". Remus sonrió y asintió en agradecimiento. Luego comenzó a recorrer el apartamento.
"¿Cómo está Sirius?" preguntó la chica después de un momento de incomodo silencio. "El estaba un poco triste cuando se enteró que me mudaría"
Remus se tomó unos segundos antes de contestar. Tonks se dio cuenta que afuera el cielo se estaba poniendo gris. Iba a llover.
"El lo está llevando bien. Después de todo, yo seguiré viviendo ahí con él. Al menos hasta que pueda juntar algo de dinero para poder alquilar un lugar pequeño".
Tonks alcanzó rápidamente a Remus, quien estaba detrás de un montón de cajas. "Es difícil que puedas conseguir trabajo, Remus, yo podría darte algo de mis ahorros, quiero decir, con mi beca de Auror Junior… mi bóveda en Gringotts no está muy llena, pero…"
"Hace tiempo que dejé de aceptar la caridad, Dora" dijo Remus solemnemente. Tonks resopló. Remus se atrevía a llamarla Dora aún después de haber sufrido el hechizo "boca asquerosa" tres veces. Tonks sabía que era una batalla perdida. Sin embargo, todavía le fastidiaba.
Tonks se acercó a Remus. El no era tan alto, ella era sólo media cabeza más baja que él. Y observó la angustia reflejada en su cuerpo y escuchó la tristeza en su voz.
"Apenas puedo subsistir sin un alquiler que pagar" dijo Remus. Tonks puso una mano en su hombro.
"Podrías mudarte conmigo" le soltó Tonks, tomándola por sorpresa. Ella pudo sentir la tensión entre ambos. Remus la miró un poco confundido y también sorprendido. Tonks no quitó la mano de su hombro. La tensión se estaba haciendo más difícil, y sus pies, que siempre estaban fríos ahora los sentía congelados. Tonks lo miró a los ojos.
"No podría hacerlo" dijo Remus en un suspiro. El la miró de nuevo a los ojos, los cuales ella había cambiado a violeta para que combinaran con su cabello verde lima con puntas moradas. Tonks no pudo soportar más la tensión.
Y entonces lo hizo.
Se levantó en puntillas y lo besó en los labios. Era un idiota si él la apartaba. Ella sabía que no podía negar la tensión del momento. Su mano siguió sobre su hombro. El no la rodeó con sus brazos.
Pero tampoco se apartó como ella hubiera esperado. Tonks pudo sentir que él movió sus labios contra los de ella. El realmente la estaba besando también y lo estaba profundizando!.
Y, por primera vez (al menos sin Ojoloco en la sala), desde que se conocían, Tonks sentía sus pies calientes. Su columna vertebral se sentía caliente y caramba! Cómo Remus hacía el beso más profundo. Ninguno de los dos hacía algo con sus manos ni brazos. Todo lo estaban haciendo con sus labios.
Tonks quería que durara para siempre. Pero solo duró unos segundos. Y fue porque Remus finalmente la apartó. Su cara había cambiado y la miró a los ojos. Al menos por un momento.
"Yo… no puedo quedarme a cenar después de todo…" dijo de repente, alejándose de Tonks totalmente y caminando hacia la puerta. Tonks sintió que su corazón, junto con sus pies, se congelaban.
"¿Por qué no?" preguntó Tonks mientras seguía a Remus hacia la puerta. Remus intentó torpemente abrochar los botones de su impermeable. Tonks miró rápidamente hacia afuera, estaba lloviendo muy fuerte.
"Dora, tienes que entender que yo no debería …" dijo Remus "Tus padres no aprobarían…"
"¿Por qué mis padres tienen que aprobar con quién ando?" le refutó Tonks, pero Remus sacudió su cabeza otra vez.
"Va más allá de eso, pero olvídalo. Yo solo… te dejaré para que termines de desempacar. Te veré en otro momento en Grimmauld Place" y diciendo esto, salió apresuradamente del apartamento, cerrando la puerta tras él.
Tonks no encontró las palabras para explicar lo que sintió cuando Remus abandonó el apartamento. Pero había un hecho innegable: ella estaba enamorada. No podía seguir negándolo. Ella amaba a Remus. No había duda de que el beso había sido lo mejor que le había ocurrido. Pero él se había ido y claramente estaba disgustado por el beso. Tonks quería lanzarse por la ventana.
Pero en vez de eso, se dejó caer en el piso frente a la chimenea y lloró hasta quedarse dormida.
oOoOoOoOo
"Señorita Tonks! ¿Está usted ahí?"
Tonks se despertó bruscamente al oir los golpes en la puerta. Se había quedado dormida en el piso. Cambió rápidamente el color de su cabello a un rubio y rizado, que era como la Sra. Edna la conocía. Cuando se levantó del piso, sintió un terrible dolor en su cuello y espalda. Había sido por la mala posición que había tomado al quedarse dormida en el piso.
Tonks corrió hacia la puerta. La mujer parecía una versión de un pastel, grande en la parte de arriba y pequeña debajo de la cintura, además con un cabello alborotado y negro, semejando el glaseado de chocolate sobre el pastel.
"¿Qué ocurre Sra. Carnabuchi?" preguntó Tonks, antes de mirar abajo y darse cuenta de la causa de la molestia de la Sra Edna. Canuto estaba a su lado, y ella lo tenía sujeto por el collar. El perro tenía una bolsa grande en su boca.
"No se permiten perros en el edificio! El lleva una hora sentado frente a su puerta, por lo que puedo asumir que es suyo!" la acusó Edna. Esta soltó el collar y el perro entró resueltamente al apartamento y se sentó pacientemente en el sofá, sin dejar caer la bolsa.
Tonks gruñó. "Es el perro de mi tía. Ella los cría y los entrena para llevarle paquetes a sus sobrinos. Un poco molesto, de verdad" razonó Tonks. Era un razonamiento estúpido, pero ya que Sirius había salido de su casa arriesgando su cuello en las calles muggles se destuvo ante el estúpido escenario.
"El no dará problema, se lo prometo" Tonks le aseguró.
Edna asintió. "Si oigo una queja o un ladrido, él saldrá y usted con él" le advirtió. Tonks aceptó solemnemente. Edna cerró la puerta y se fue.
Tonks corrió al sofá donde Sirius estaba sentado y agarró la bolsa que llevaba en su hocico. Dentro de la bolsa había cuatro botellas de Whisky de Fuego.
"Licor!!!… me pones en riesgo de que me desalojen antes de que haya terminado de desembalar por no hablar de que tu trasero sea enviado de vuelta a Azkaban … solo para traerme licor!" le gruñó Tonks.
Sirius rápidamente volvió a su forma humana y frotó su mandibula. "Debes tener más cuidado al retirar cosas de mi hocico… pudiste haberme sacado un diente!"
"Lo siento" dijo Tonks, suavizándose rápidamente al ver a su primo. Sirius se sentó a su lado. "Pero… acaso estás loco? Si te capturan, por aventurarte …"
"Esto es territorio muggle" la interrumpió Sirius "estoy en menos peligro aquí que en King's Cross!"
Tonks refunfuñó. "¿Y qué hay del alcohol?"
"Lunático irrumpió en la casa completamente enfurecido y faltó poco para que empezara a llorar como una niña. El me contó lo que ocurrió aquí y me pidió que le diera algo de beber. Pero pensé que tu lo necesitarías más que él, por lo que escondí el alcohol y me escapé cuando él se fue a descansar. Así que aquí estoy para que nos emborrachemos juntos y hablemos toda la noche" le explicó Sirius mientras Tonks lo observaba airadamente.
"¿Él estaba molesto? Por mí!" dijo Tonks consternada. Sirius asintió mientras destapaba la primera botella, sin molestarse en buscar los vasos. "En todo caso, soy yo la que debe estar enojada con él, por lo que me hizo! Me besó y luego me dejó sin explicación!"
Sirius le pasó la segunda botella. Luego de mirarla por un rato, Tonks la abrió y se tomó un enorme trago que le quemó la garganta casi hasta el punto de quedar adormecida.
"Idiota!" murmuró Tonks.
"¿Así que estás enamorada de él?" preguntó Sirius en un tono casual.
"Demonios! Sí!" contestó Tonks. Como el licor estaba más tibio, Tonks tomó otro sorbo, y sintió que pasaba más fácil por su garganta.
Sirius asintió. "Debes decírselo"
Tonks sacudió la cabeza. "De ninguna manera"
"¿Por qué no?" preguntó Sirius, se tomó otro trago y luego lamió el borde de la botella.
"Porque no fuiste tú el que lo besó…"
"Gracias Merlin que no fui yo!" murmuró Sirius.
"… y tan pronto terminó, se fue y dijo que no podía ser porque mis padres no lo aprobarían!" dijo Tonks, puntualizando la última frase con otro sorbo, esta vez golpeando sus dientes con el borde de la botella.
"Aun así, ¿no crees que él merece saber que rompió tu corazón?" preguntó Sirius. Tonks le volteó los ojos.
"Supongo que sí. Supongo que tendré que hacerlo en algún momento, pero por ahora tengo mucho trabajo en el Ministerio para las próximas semanas. Y mañana voy a tener una resaca del demonio!" balbuceó ella.
"Valdrá la pena que él lo sepa. Lo menos que puedes hacer es hacerlo sentir tan culpable que se convierta en tu esclavo fiel". Dijo Sirius tomando otro trago de su botella media vacía. Tonks se dio cuenta de que la conversación se estaba convirtiendo en algo sin sentido con cada palabra que salía de sus bocas.
"Eso es sexy!" respondió Tonks "Como Remus!" riendose suavemente.
"Entonces, ¿le vas a decir que lo amas?" preguntó Sirius.
"Sippp" contestó Tonks casi sin sentido. Sirius asintió.
"En Navidad" dijo Sirius en un tono exigente. Tonks asintió bruscamente haciendo que se sintiera mareada, y el mundo pasó a estar un poco inclinado a la izquierda. Ella levantó su botella en el aire para hacer un brindis.
"Por el beso y por cómo me hizo ver la luz!" Tonks mantenía su botella levantada. Sirius asintió y chocó su botella casi vacía en contra de la de ella. Sirius tomó el último trago y cayó en el piso.
Tonks se rió y cayó en el sofá, boca arriba tomándose el último trago de su botella. Este golpeó rápidamente en su cabeza y se quedó dormida ahí mismo.
