Capítulo X: Encuentrame
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- ¡Oye, despierta! – Empujándolo con todas sus fuerzas para liberarse de su agarre, proporcionándole un golpe en el rostro.
- ¡¿Por qué jodidos me tiras?! – Grito molesto el demonio mientras se sobaba el golpe en el rostro. – Te dije que no más golpes, ¿Y mi beso de buenos días?
- Te dije que no me abrazaras – Aventándole una almohada.
- Okey, okey ya entendí – Cubriéndose de los objetos. – No tienes que malhumorarte, estrellita.
- Deja de decirme estrellita… ¡Soy Mabel Pines! – Inflando sus mejillas. – Que no puedes decir mi nombre.
- Lo intentare. – Dijo el pelirrojo colocando una expresión firme. – Intentare decir tu nombre, estrellita.
- Sabes que olvídalo, eres un cabeza hueca. – Dijo la castaña levantándose de la cama para tomar ropa y cambiarse. - ¿El baño es donde mismo?
- Siempre lo ha sido. – Cruzándose de brazos. – Al menos que lo hayas olvidado. Mente de teflón.
- Tonto. – Sacándole la lengua.
Han pasado dos semanas desde que llegue a una dimensión diferente a la mía. Según Kill Cipher y Dipper Pines me encuentro en "Fight Falls" nombre que le pusieron al pueblo al volver a reconstruirse; según por un apocalipsis que causo el triángulo rojo. Hasta donde sé es que todos conservan una mitad de sus personalidades que yo conozco… solo la mitad.
- Mabel, ¿otra vez tú y Kill discutieron? – Dijo Dipper comiendo una cucharada de su tazón de cereal; hojuelas azucaras del capitán Grunch. – Que no pueden controlar sus gritos matutinos.
- No discutimos, y cierra el pico Pino. – Dijo el pelirrojo con una hinchazón en su mejilla. – Solo estrellita despertó con el pie izquierdo.
La castaña estaba colocando dentro de una mochila rosa deportiva que encontró en el cuarto, varios objetos de búsqueda; entre una linterna, un mapa actualizado del pueblo, una brújula, una cantimplora, y varios plumones de colores permanente que encontró en el escritorio.
- Listo. – Dijo la pequeña.
- Decimo intento. – Dijo el castaño hastiado de ver a la chica salir a explorar. – Mabel lo que estés buscando, será mejor que te des por vencida.
- No me rendiré. – Dijo la pequeña con la cabeza agachada mientras miraba la ropa que llevaba; su falda azul y su suéter fucsia con el logotipo de una llave. Poco a poco iba desgastándose su conjunto y adquiriendo una apariencia descolorida. – Necesito… buscar.
Kill volteo a verla sabiendo a lo que se refería, se levantó para colocar una sonrisa y tomarla de los hombros.
- No has buscado al pueblo. – Dijo el demonio.
- ¿Al pueblo? – Dijo extrañada la chica.
- Puede que haya una pista.
Mabel siguió al demonio hasta el pueblo siendo acompañados por Dipper, la mayoría de las personas la saludaban y le decían: ¿Cómo estuvo la competencia del miércoles?, ¿No te vi pasar correr cerca de mi tienda?, ¿Cuándo se graduaba de la prepa?, ¿Y para cuando la boda? Todas eran preguntas que la hacían dudar en responder.
La castaña buscaba cerca de las áreas que le había dicho según Kill o lo último que escucho de Dipper. En ese momento recordó el supermercado, no había revisado nada ahí.
Los tres se encaminaron al lugar para buscar algún indicio de que ella fuera secuestrada. Llegando al estacionamiento, la chica corrió buscando en la entrada o contenedores alguna pista del paradero de su otra yo.
- Mabel ¿Qué haces?
- Busco.
- ¿Qué buscas?
- Sangre.
- Kill otra vez le enseñaste a mi hermana películas de terror con contenido gore. – Dijo Dipper frunciendo el ceño. – Estoy dudando de su relación.
- Chico si yo quisiera mostrarle eso, lo haría en vivo y en directo. – Menciono el pelirrojo con una sutil sonrisa. – Es mejor disfrutar el sufrimiento de tu víctima.
- Oh vaya que realista, tomate de mierda.
- Pino ve hacer el estorbo en otra parte.
- Pueden guardar silencio, son peor que unos niños de kínder. – Dijo molesta la chica antes de enfocar su mirada en un pedazo de tela beige con suciedad. – Sera posible… - Iba tomarlo cuando sintió una mano revolver de forma tierna su cabeza, llegando a despeinar su cabello.
- ¡Hey Mabs! Woow ¿Qué te sucedió? Te volviste una mocosa. – Dijo un chico de cabello azabache con una camiseta de franela gris con negro y una mirada oscura. – Acaso caíste en una trampa rara durante sus aventuras.
- ¡Robbie! – Dijo la castaña viendo al chico que inmediatamente reconoció, abrazándolo mientras sollozaba. – No has cambiado en nada. – Dando una mirada rápida. – Excepto el maquillaje.
- E-Espera… no creo que debas hacer eso. – Dijo el chico temeroso al ver la expresión de furia de Kill.
- P-Perdón. – Dijo ella limpiándose las mejillas. – Es que siento que ha pasado mucho tiempo sin ver un amigo.
- ¿Qué? – Dijo el chico. - ¿Qué le hicieron esta vez? – Dirigiéndose a Dipper y a Kill.
- La verdad no sé, no eres el único. – Dijo Dipper. – El otro día se topó con Pacifica Noroeste y no dejo de abrazarla por más de una hora.
- Vaya… entonces debería sentirme ¿alagado? – Dijo Robbie.
- No mucho. – Dijo molesto Kill. – Ahora aleja tus manos de ella.
Kill podía ser como un chihuahua celoso, mientras apartaba a Robbie lejos de Mabel. La castaña tomo el pedazo de tela y se lo mostro al pelirrojo tomándolo de su camisa.
- Kill, mira.
- Un rastro. – Dijo. – Pero, tiene un poco su aroma.
- Pero es una pista. – Dijo. – Dijeron que encontraron sangre en el supermercado, puede que ella… haya caminado. – Viendo en dirección al bosque. – Ella debió entrar ahí.
En ese momento Dipper se acercó y tomo del cuello a su gemela.
- Hora de irnos. – Menciono el castaño. – Debemos regresar a casa, le prometimos a mis tíos ayudarles con la cabaña. Aparte tengo tarea que hacer.
- Tarea…
- Descuida Mabel, ya le explicamos al director que arreglaremos este asunto de tú crecimiento. – Menciono. – Pero no puedes saltearte la tarea, debes entregármela para dársela a los maestros.
- Oh… no lo había olvidado. – Dijo Mabel nerviosa.
Regresaron a la cabaña para hacer los deberes, mientras que la castaña subía a la habitación junto con Kill. Abrió el libro de matemáticas y en ese instante… su mente colapso.
- Esto es muy avanzado para mí. – Dijo. – Yo apenas voy en secundaria.
- Puedo ayudarte. – Diciendo con tono presumido. – Pero te costara un ojo de la cara.
- No te daré mis ojos. – Viéndolo con desagrado.
- Lo decía literal. – Chasqueo los dedos invocando una silla, sentándose a su lado, mientras invocaba unos lentes de lectura y tomaba el libro. – Te daré clases avanzadas.
- No deberíamos buscar a la otra "Mabel" – Haciendo comillas con sus dedos.
- Esto te ayudara, terminaras siendo una iletrada con pocos conocimientos, si no pones a trabajar tu mente. – Sacando más libros. – Dedícame dos horas de estudio. – Sonriendo.
- Eres muy raro, te preocupas mucho por mí. – Tirando un poco de la tela de su suéter.
- Estás nerviosa. – Musito cerca de su rostro. – Estrella fugaz hace eso, cuando está ansiosa.
- Sabes mucho de ella.
- Sí, se mucho de ella. – Colocando una mirada de melancolía.
Mabel soltó un suspiro antes de tomar el libro de matemáticas de regreso y el cuaderno.
- Bien, pero te recuerdo que no voy muy avanzado en esto. – Dijo. – Estudiar… no afectara mucho en mis planes de regresar.
- Serás muy lista. – dijo Kill, revolviendo su pelo. – Pero también soy estricto.
- Me vas enseñar dorito.
- Esa es la actitud, estrellita.
- Soy Mabel.
- Lo que tú digas.
[...]
A la mañana siguiente se encontraban recorriendo por los senderos del bosque, una pequeña castaña que exploraba la zona junto a su… supuesto hermano y amigos, claro que ahora tenía más pistas. Pero la más importante se encontraba en el lugar donde llego, es lo que suponía.
- No tienen que seguirme. – Comento Mabel un poco preocupada por sus acompañantes.
- Mabel no queremos que te suceda nada malo. – Dijo Dipper apartando algunas ramas que estaban en el camino. – Puede ocurrirte algo, y estarías nuevamente en peligro. – Comento. – No es que no piense que no eres fuerte.
- Aparte es divertido encontrar cosas emocionantes con ustedes. – Dijo Wendy.
- Cierren la boca que nadie los invito. – Dijo Kill en su forma triangular.
- ¿Qué dijiste dorito endiablado? – Sonando molesto Dipper mientras enfundaba un puño.
- Que cerradas el hocico y te largaras. – Amenazo el demonio.
- Guarden silencio ustedes dos. – Dijo la castaña agotada de sus peleas. – No quiero perder más tiempo con sus discusiones.
- ¿Y qué estamos buscando? – Dijo la pelirroja. – La cura para que regreses a la normalidad. – Comento la chica viendo a la castaña con su apariencia actual.
- Algo así. – Dijo Mabel mintiéndole a la pelirroja. – Pero creo que demorada más esto.
- Podrías esperar a que el tío Ford encuentre la formula. – Menciono Dipper mientras pateaba una piedra hacia una empinada. – Digo no es tan grave, solo te encogiste aparte los del pueblo están acostumbrados a estos extraños sucesos paranormales.
- No tengo mucho tiempo, yo necesito regresar. – dijo preocupada a lo que el demonio no le gustaba escuchar esa frase.
- Deberíamos dejarlo. – Dijo Kill.
- ¡No! – Dijo Mabel. – Es importante para mí. – Corriendo un poco más dentro del bosque. – Pueden regresar a la cabaña sin mí.
Kill cambio de forma a su apariencia humana y corrió tras ella para tomarla del brazo e impedir que siguiera adentrándose al bosque.
- Déjalo. – Dijo en tono serio apretando su agarre.
- Kill… me lastimas. – Tratando de zafarse de su agarre. – Hablo enserio suéltame.
- Solo sugiero que descanses y… luego continuamos. – Tratando de convencer a la chica. – Hemos salido muy temprano y no has descansado nada desde anoche.
- Lo sé. – Llegándose a cruzar de brazos mientras miraba desde lejos, el lago donde había caído junto con Bill. – Tan cerca y tan lejos – Murmuró la castaña.
Tuvieron que regresar nuevamente a causa de Dipper y Wendy que se encontraban asoleados y porque también la castaña no había descansado nada desde anoche. En cuanto entraron a la cabaña fueron recibidos por sus tíos quienes no la podían dejar un momento a ella sola para pensar en la situación.
Sí, era cierto que Mabel extrañaba su familia. Pero lamentablemente esa no era su familia y cada día que pasaba en el pueblo, era tiempo perdido.
- Chicos vengan a sentarse a comer, hice mis deliciosos emparedados.
- ¿Los de pepinillos con queso? – Dijo Dipper. – Creo que paso.
- Los comerás. – Amenazo Stan.
- Yo regresare a casa tengo asuntos que hacer. – Dijo Wendy. – Fue un gusto salir con ustedes chicos. – Despidiéndose de todos. – Mabel avísame si vuelves a salir a otra aventura.
- De acuerdo.
- Adiós Wendy – Dijo Dipper despidiéndose de ella en un afectuoso abrazo y un beso en la mejilla.
- De que me perdí – Susurro Mabel a Kill.
- Pino y Hielo llevan saliendo desde que él estaba en secundaría. – Dijo el demonio viendo a la chica poner una cara de felicidad extrema.
- ¿Son? – Pregunto curiosa en espera de una respuesta. Ya que la emoción de saber si son o no son pareja.
- Pareja – Dijo sin importancia. – Deja de poner esa cara.
- ¿Beso y abrazo? – Aun sin salir de su sorpresa.
- Íntimos y no abiertos. – Menciono el pelirrojo. – Si no mal recuerdo, cada quien tiene su privacidad. Si sabes a lo que me refiero.
- No pregunto más. – Dijo ella sin entenderle nada al demonio.
- Te lo agradecería eternamente. – Leyendo su mente al darse cuenta que no entendió para nada su indirecta, no la culpaba a la chica solo tiene 13 años.
Mientras Wendy se iba de la casa de los Pines, Dipper y Mabel prosiguieron a comer en el comedor los sándwiches que preparo Stan, en cambio Kill solo se la paso flotando en su forma triangular cerca de ellos. Ford había llegado con algunos apuntes y libros llegándolos a colocar en la mesa.
- Mabel ya casi encuentro una fórmula para regresarte a tu apariencia normal.
- Oh gracias tío… Ford, pero Kill ya me está ayudando. – Dijo ella esperanzada de que el demonio respondiera, pero este la ignoraba.
- Tonterías niña, ese tonto demonio no se ha movido más que para acompañarte. – Menciono. – En cuanto termine el suero regresaras a la normalidad.
- ¿Y si no funciona?
- Funcionara. – Dijo seguro de sus investigaciones. – Todo funciona.
De repente apareció Soos con boletos en mano y con una cara de entusiasmo mientras se acercaba a los miembros de la familia.
- Oigan chicos vamos al cine a ver esa película de Deadpool 2 – Dijo Soos - ¿Quién quiere venir? Tengo entradas.
- Gracias Soos pero estaré en mi laboratorio ocupado… - Fue interrumpido por Stan quien lo jalo.
- Vendrás con nosotros cerebrito, nos debes una salida al cine. – Dijo Stan. – Aparte ¿Cuándo vamos a tener otra oportunidad de que Soos nos invite al cine? – Tomando sus llaves del coche. – Un poco de acción, humor negro y sangre tal vez te emocionen.
- Oh cielos he tenido ganas de ir a verla, esperado mucho para cumplir mayoría de edad. Lo bueno que ya vi la primera. – Dipper se levantó emocionado de la mesa mientras corría por su chamarra roja. – Mabel vamos toma tú abrigo y larguémonos al cine.
- Dipper – Dijo ella avergonzada y con la mirada de inseguridad. – No creo poder ir.
- ¿Por qué lo dices? – Dijo el chico. – Vamos Mabel es Deadpool la vimos en casa de Robbie el año pasado.
- Hermano creo que hay un problema. – Dijo Soos señalando a la gemela.
- ¡Oh vamos! Suceden cosas raras en Fight Falls, siempre, si muestras tu credencial de mayoría de edad te dejaran entrar. – Dijo Dipper.
- ¿Credencial? – Dijo Mabel.
En ese momento Kill abrió su ojo carmín y se acercó a ellos tomando a Mabel por los hombros antes de colocar una sonrisa nerviosa.
- Estrella fugaz se queda aquí conmigo… porque veremos esas odiosas películas que querías mostrarme. – Dijo el demonio. - ¿Verdad?
- Eh… ¿sí?, sí tienes razón. – Confirmándole al demonio de los sueños. – Veremos muchas películas de Disney.
- ¿Qué? ¿Es enserio? – Dijo Dipper frunciendo el ceño. – Ustedes están mal.
- Pino tú nunca sabrás el significado de ver una película infantil. – Dijo Kill en tono orgulloso.
- Si lo harán en la sala, por favor que no sea en mi sillón favorito – Dijo Stan. – Y Mabel cariño ya conoces los métodos anticonceptivos, ya tuvimos la charla.
- ¡¿Qué?! No – Poniéndose colorada del cuello y las mejillas.
- ¡Ugh! – Colocando una expresión de asco el otro tío. – Saben que, si iré al cine con ustedes.
- Regresamos en la noche. – Dijo Stan.
- Por favor Kill, no embaraces a mi hermana. – Dijo fastidiado el chico. – No seas un maldito pedófilo.
- Disfruten su tarde chicos. – Menciono Soos.
En cuanto se fueron la familia Pines al cine, Mabel fulmino a Kill con una mirada llena de molestia.
- ¿Qué fue eso? – Cruzándose de brazos.
- Te lo dije somos pareja aquí en esta dimensión. – Canturreo contento.
- Bien, ahora que se fueron. – Tomando su mochila rosa para empacar algunas botellas de agua y su equipaje especial que mantenía en una burbuja. – Hora de continuar con la búsqueda de la otra Mabel.
Mabel iba a salir fuera de la cabaña, pero el demonio la detuvo colocando su cuerpo sobre la puerta de la entrada a la tienda.
- ¿A dónde vas? – Girándola de su cuerpo. – Vamos de regreso, anda a descansar.
- Kill, déjame ir.
- Vete a descansar, veamos esas películas. – Llevando a la chica al sofá a través de su telequinesis. – Debes estar cansada de tanto caminar.
- Kill
- Ponte cómoda te traeré algo para que comas.
- ¿Hay algo que me ocultas? – Pregunto.
El demonio se detuvo en seco cuando sostuvo su agarre en ella.
- No hay nada que ocultar, te he dicho todo de ella. – Sonando serio. – Y si deseo encontrarla.
- Entonces… ¿Por qué no vamos a buscarla? – Sugirió la castaña. – Mis tíos no están, Dipper se fue con ellos y no molestaran por un buen rato, ni sospecharan nada. – Dijo. – Si no hacemos esto rápido, Ford me dará ese suero y todo se complicara.
- No prefieres que se quede así.
- ¿Quedar así?
- Dices que quieres volver a Gravity Falls con tu familia y amigos. – Menciono. – Estas en Gravity Falls, con ellos. – Bajándola. – Mabel no deseas quedarte, si tú te vas en un portal seguirás perdida y estarás rondado por varios lugares peligrosos. Hay peores demonios de los sueños en diferentes dimensiones. – Menciono. – Yo soy uno. – Colocando una mirada seria. – Pero puedes estar segura que no te lastimare más.
- Kill no puedo quedarme aquí. – Tomando sus manos. – No puedes hacer esto, debes ayudarme a encontrarla. Acaso no deseas verla nuevamente.
- Pero si aquí estas. – Abrazándola fuertemente. – Eres mi estrella fugaz, no sabes cómo te extrañe Mabel.
- Kill, no soy ella. – Empujándolo. – Entiéndelo, ella sigue afuera ¡Perdida! Y de seguro como tu dijiste, asustada. – Sintiendo su mirada empañarse. – Se lo que se siente, estar perdida… sola y con la esperanza de que alguien vaya y la busque.
Se acercó a tomar su mochila y pasar enseguida del demonio.
- Sí tu no la busca, yo la buscare. – Dijo. – Demonio inservible.
[…]
Mabel salió de la cabaña y corrió al bosque, sin importar si el demonio la siguiera. El cielo se había tornado nublado completamente, en una densa capa gruesa de nubes grises. Tronando el cielo y dando fuertes ventarrones de viento.
Era como si esa dimensión le impidiera encontrar a la verdadera Mabel de ese mundo. Una voz escucho, algo distorsionada y lejana. Entre las arboladas y los senderos de rocas y musgo, vio a un sujeto de cabellera rubia. La chica intento alcanzarlo extendiendo su mano hacia él y llamando su nombre.
- ¡BILL! – Grito ella.
Pero él se alejaba más de ella. La castaña sintió una punzada en su cuello y como esta se hacía más oscura.
- ¡BILL! – Ella resbalo colina bajo, cayendo en un pequeño estanque. – Regresa, por favor. – Se levantó del suelo, viendo su ropa empapada. Las gotas comenzaron a descender, anunciando su lluvia.
Ella comenzó a romper a llorar cuando no pudo soportarlo más. La presión de estar en una dimensión, que no pertenece. Una vida que no era suya. Todo ese sentimiento la invadía y la confundía.
- Y si solo… me quedo. – Dijo ella con una voz grave. – No… sería malo.
Su marca quemaba y se hacía más delgada la línea.
- Ellos piensan que soy… Mabel Pines. – Mirando su apariencia. – Ford me daría ese suero, y todo sería diferente. – Menciono. – Seria otra vida.
"Ayúdame"
Un voz se escuchó, era idéntica a la suya, pero más aguda y profunda.
"Dipper… por favor ayúdame"
Mabel camino un poco viendo el sendero de tierra, cubierto por la lluvia. Encontró algo extraño en los arbustos y los árboles.
"Kill ¿Dónde estás?"
Adentrándose más al bosque encontró pisadas de color marrón ocultas entre los arboles caídos, en la hierba seca, donde aún no había caído la lluvia. Una marca de garras estaba sobre un viejo roble de pino. La castaña abrió sus ojos en grande al recordar aquel pino donde escondía la palanca secreta para activar el viejo bunker secreto.
La chica paso saliva nerviosamente y con pasos temblorosos camino hacia el viejo roble, comenzando a escalar con sus fuerzas cada rama hasta alcanzar la que estaba casi a la copa del pino, la jalo abriendo el pasadizo secreto. Dejando que el suelo se abriera por completo, para visualizar unas viejas escaleras de caracol.
- ¿Por qué? – De sus ojos comenzaban a humedecerse y brotar las lágrimas saladas nuevamente.
Camino a paso lento por las escaleras, su cuerpo no dejaba de temblar mientras se adentraba al oscuro pasadizo. Sentía que alguien la llamaba desde adentro.
- ¿Por qué? – Se repetía nuevamente.
La trampa de seguridad estaba desactivada y con trozos de loza destruida entre más manchas espesas de color marrón por el piso. Tentativamente en la oscuridad camino ella, pasando por el viejo almacén donde estaban las provisiones de rescate en caso de una catástrofe mayor.
Cuando por fin logro llegar a la cámara de vació y descontaminación encontró un charco con olor penetrante a oxido, que inundaron sus fosas nasales. Las lágrimas no dejaban de brotar de sus ojos, por más que se tratara de limpiarse con las mangas de su suéter desgastado.
- ¿Por qué? – Llorando desconsoladamente.
Camino por el viejo laboratorio encontrando las capsulas hiperbáricas de congelación, aun lado de las capsulas se encontraba el cambia formas con su cuerpo inerte, siendo ahora una grotesca larva gigante. Pero eso no era lo que tenía a la castaña llena de tristeza. Dentro de una burbuja de color magenta se encontraba su otro yo de esta dimensión a una edad de 18 años encerrada, su cuerpo estaba herido gravemente de un costado y de su boca escurría por la comisuras de sus labios, los resto de sangre fresca. Se encontraba en una posición fetal y con su cabello suelto y descuidado.
Mabel se acercó y cayó de rodillas al verla ahí dentro, sin saber si estaba viva o muerta.
"¿Qué es lo peor que puedes ver?"
- ¡Por favor!... ¡Quiero regresar!
"A ti misma herida y sola"
- No… - Se abrazó a sí misma. – Papa… Mama… Tío Stan, Dipper, Soos… ¡Ayúdenme!
- ¡ESTRELLA FUGAZ/MABEL! – Gritaron Dipper y Kill llegando hacia ella para encontrarla arrodillara frente a la burbuja.
Dipper reconoció el cadáver del cambia formas y sus pupilas se dilataron del temor a ver uno de sus antiguos enemigos, sin vida. En cambio Kill se acercó a la pequeña, pero cuando vio la burbuja pudo ver adentro a la persona que tanto buscaban por estos meses.
- Mabel… - Musito el demonio de cabello pelirrojo al ver a la chica dentro de la prisión burbuja.
- Chicos – Dijo la castaña con una mirada triste a los dos. – En realidad quiero ir a casa.
El castaño se acercó a ella enfrentando su miedo, aun le costaba creer todo lo que había sucedido en ese momento. Hace unos minutos atrás había regresado corriendo, cuando Kill le conto todo lo que había ocurrido.
Se arrodillo junto a ella para colocarle su chaqueta, ya que su ropa se encontraba humedecida y sucia de fango. Levanto la mirada observando la burbuja para ver dentro a su verdadera hermana.
- Mi hermana – Murmuro el castaño viendo a la chica dentro y ver lo grave que se encontraba. - ¿Ella… estuvo aquí?
- No la podía sentir – Dijo Kill con una voz dolida. – Ella estuvo todo este tiempo aquí.
La chica levanto la mirada viendo a su yo de esta dimensión, podía escuchar un leve latido de su corazón. Se levantó con sus fuerzas y poso una mano sobre la burbuja sintiendo la dureza de la barrera. Una palpación viajo a su mano al saber que ella no estaba muerta. Pero los sentimientos que generaba ella eran tristeza y soledad.
- Todo este tiempo ella estuvo llamándolos. – Dijo la castaña hacia ellos. – Ella no paraba de gritar sus nombres sin descanso.
- Ella. – Dijo Dipper acercándose. – Nos estuvo llamando, perdón hermana.
- Estrella fugaz – Dijo Kill colocando una mano en la burbuja.
- Kill… ella no está muerta. – Dijo Mabel. – Pero no creo poder… liberarla.
De repente un portal oscuro se abrió revelándose ante ellos, como si estuviera esperando todo este tiempo para que averiguada su paradero.
- Una dimensión se ha abierto. – Dijo el demonio de los sueños viendo la entrada. – No se ha donde lleve, pero no te detendré si quieres irte.
- Ella los necesita. – Dijo Mabel con tristeza. – Más ahora que tienen, que buscar la forma de sacarla.
- Descuida no la dejaremos sola. – Dijo Dipper. – Mabel… gracias por encontrar a mi hermana.
- Cumpliste tu promesa. – Dijo Kill agachando la mirada. – Lo siento por todo.
- Hey, por favor prométeme que la cuidaras. – Dijo la castaña embozando una sonrisa.
- Lo haré. – Viendo a la pequeña. – Por cierto – Chasqueo los dedos y le hizo aparecer su mochila y restaurar su antigua ropa con la que cayó a la primera dimensión. Su viejo atuendo.
- Muchas gracias – Abrazando su conjunto. – Ya lo extrañaba.
- Hasta pronto… pequeña Estrella fugaz
Mabel se acercó al portal que estaba a punto de cerrarse antes de lanzar una última mirada a la dimensión de Figh Falls.
- Kill, Dipper. – Los llamo.
Ambos voltearon a verla, quienes ella les dedicaba una mirada que mostraba confianza y determinación.
- Sí regreso, espero poder ayudarles nuevamente. – dijo. – Aun hay una manera de ayudarla. Solo no la dejen sola.
- Te prometemos que no la dejaremos sola. – dijo Dipper.
- Nos vemos. – Dijo ella antes de terminar de entrar al portal y ser arrastrada por el túnel multidimensional.
Dipper le aviso a Kill que iría por su tío para pedir ayuda mientras abandonaba el bunker, mientras que el demonio de los sueños, solo se sentó a un lado de la burbuja viendo a la chica dormitar dentro.
- Mabel – Colocando una mano sobre la barrera que los separaba. – Hay mucho que quiero decirte y que tengo que contarte, así que por favor… espera un poco más, pronto saldrás de ahí. – Cerrando su ojo. – Te esperare, amada mía. – Menciono. – Pero, no te enfades por las mentiras que dije a tu otra yo.
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Continuara.
